Skip to main content
Internet Archive's 25th Anniversary Logo

Full text of "Anales históricos de la Revolución de la América Latina, acompañados de los documentos en su ..."

See other formats


Google 



This is a digital copy of a book that was prcscrvod for gcncrations on library shclvcs bcforc it was carcfully scannod by Google as parí of a projcct 

to make the world's books discoverablc onlinc. 

It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject 

to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books 

are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and other maiginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journcy from the 

publisher to a library and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to 
prcvcnt abuse by commercial parties, including placing lechnical restrictions on automated querying. 
We also ask that you: 

+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request that you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refrainfivm automated querying Do nol send automated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine 
translation, optical character recognition or other áreas where access to a laige amount of text is helpful, picase contact us. We encouragc the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ Maintain attributionTht GoogXt "watermark" you see on each file is essential for informingpcoplcabout this projcct and hclping them find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are lesponsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other 
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can'l offer guidance on whether any specific use of 
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liabili^ can be quite severe. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organizc the world's information and to make it univcrsally accessible and uscful. Google Book Search hclps rcadcrs 
discover the world's books while hclping authors and publishers rcach ncw audicnccs. You can search through the full icxi of this book on the web 

at |http: //books. google .com/l 



Google 



Acerca de este libro 

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido 

cscancarlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo. 

Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de 

dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es 

posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embaigo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras 

puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir. 

Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como 

tesümonio del laigo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted. 

Normas de uso 

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles 
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un 
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros 
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas. 
Asimismo, le pedimos que: 

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares: 
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales. 

+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a 
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar 
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos 
propósitos y seguro que podremos ayudarle. 

+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto 
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine. 

+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de 
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de 
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La l^islación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no 
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en 
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de 
autor puede ser muy grave. 

Acerca de la Búsqueda de libros de Google 



El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de 
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas 
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página |http : / /books . google . com| 



C/7 



ANALES HISTÓRICOS 



DE LA REVOLUCIÓN 



DE LA AMÉRICA LATINA. 



A. — T. 



DEL MISMO AUTOR : 

HISTORIA DE LOS PROGRESOS DEL DERECHO DE GENTES EN 
EUROPA Y AMÉRICA , DESDE LA PAZ DE WESTFALIA HASTA 
NUESTROS DIAS^ según Whbaton ; aumentada con un apéndice ; 
2 vol. en 8«. — Paris, 1864. 

UNA PÁGINA m DERECHO INTERNACIONAL , ó la América del 
Sur ante la ciencia del derecho de gentes moderno; 1 tomo 
en 8». — Paris , 1864. 

América latina. - COLECCIÓN HISTÓRICA COMPLETA DE LOS 
TRATADOS , CONVENCIONES, CAPITULACIONES, ARMISTICIOS, 
CUESTIONES DE LÍMITES Y OTROS ACTOS DIPLOMÁTICOS DE 
TODOS LOS ESTADOS DE LA AMÉRICA LATINA comprendidos 
entre el golfo de Méjico y el cabo de Hornos, desde el año 
de 1493 hasta nuestros días, precedida de una Memoria sobre 
el estado actual de la América , de cuadros estadísticos , de un 
dicdonarío diplomático, y de una noticia histórica sobre cada imo 
de los tratados mas importantes. 

Esta obra está dividida en tres periodos : 

£1 primero abraza la época colonial. Se han publicado 10 tomos en 8°, 
comprendiendo los cuatro últimos, las antiguas cuestiones de limites 
entre la España y Portugal, y un Repertorio de documentos y mapas 
inéditos sobre el mismo asunto. 

£1 segundo se extiende desde la revolución hasta el reconocimiento 
de la independencia. Se han publicado 5 tomos, comprendiendo los años 
1808-1819. 
El tercero, el reconocimiento de la independencia hasta nuestros días. 



BESANZON, IMPRENTA DE J. JACQDIN. 



ANALES HISTÓRICOS 

•E L4 KEVOLIJGION 

DE LA AMÉRICA LATINA, 

ACOMPAÑADOS 

DE LOS DOCUMENTOS EN SU APOYO. 



DESDE EL AÑO 1808 
HASTA EL RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCIA DE ESE EXTENSO CONTINENTE. 



POR 



GARLOS CALVO, 

MIBMBRO DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA DE MADRID, 

DEL INSTITUTO HISTÓRICO DE PRAMCIA, 

DE LA SOCIEDAD DE ECONOMISTAS DE PARÍS, ETC., STC* 



TOMO QUINTO. 



parís, 

EN LAS LIBRERÍAS DE 

A. DURAN D, I FRANCISCO BRACHET, iMnie DENNÉ-SCHMIDT, 

Rué Cujas, 7. | Rae de rAbbtye, 8. | RaeFavart, 1. 



ESPAÑA, 

EN LA LIBRERÍA 

DE BAILL Y - BAILL1ÉRE, 

Madrid, plaza del Principe Don Alfonso, 8. 



BUENOS AIRES, 

EN LA LIBRERÍA 

DÉLA VICTORIA, 

Galle de la Florida, «6. 



1867. 

RESERVA DE TODO DERECHO. 



Esta obra sirve de segundo período á la Colección histórica de los 
Tratados de la América Latina del mismo autor. 



• - • • 



« 

\4*-ft^^- l4■^-•-Y5 e^^^^*^-f^ , 

4ou 



BIBLIOGRAFÍA 



El Instituto histórico de Francia ha pubUcado en su Revista 
número 372 un informe crítico sobre los tres primeros tomos 
de los Anales de la Revolución, el cual reproducimos en seguida, 
dándole un lugar preferente, no solo porque su autor es uno 
de los miembros mas distinguidos de esa sociedad Uteraria, sino 
también porque como publicista honra á la América del Sud (i). 

AMÉRIQUE LATINE. 
ANNÁLES HiSTORIQUES DE LA RÉVOLUTION, 

PAR M. GARLOS CALVO. 

M. Garios Calvo a déjá publié sixvolumes de son ouvrage^ dont 
il a été fait mention dans Tune des precedentes séances de Tlnstitut 



(i) El señor Torres Caícedo es autor de las siguientes obras, publicadas en 
Paris : 

Religión, Patria y Amor, colección de Poesías originales; i vol. en 8o. 

Ensayos biográficos y de critica literaria sobre los principales publicistas, 
historiadores, poetas y literatos latino-americanos ; 2 vol. en 8o. 

De la Peine de mort ; folleto en 8o. 

Les Principes de 4789 en Amérique; 1 vol. en 12. 

Union latino-americana, pensamiento de Bolívar para formar una liga 
americana, etc.; 1 vol. en 12. 

En prensa : 

La autoridad y la libertad. El derecho y el deber ; 3 vol. en 8o. 

Estudios sobre el gobierno ingles y la influencia anglosajona ; 2 vol. en 8o. 

Ensayos biográficos y de critica literaria sobre los principales publicistas, 
poetas^ historiadores y literatos de la América Latina. — Segunda serie. 

Historia de la literatura latino-americana, dividida en tres periodos; 1 vol. 

Húttoria de los empréstitos contraidos por las Repúblicas latino- ameri- 
canas desde la época de la independencia hasta nuestros dios; 2 vol. 

Historia de la diplomacia extranjera en las Repúblicas latino-america^ 
ñas ; 2 vol. 



TI BIBUOGRÁFÍA. 

historique. Gette partie comprend la premiére période de rhistoire 
de rAmérique^ celle du régime colonial^ et contient les principanx 
traites^ conyentions^ capitulations et* autres actes diplomatiques 
relatifs k cette époque. 

Aujourd'hui; cet infatigable écmain présente trois volumes de la 
seconde période, á partir deTannée 1810, oü fut proclamée Tindépen- 
dance des peuples de TAmérique latine, jusqu*á la reconnaissance 
de ees républiques comme Etats indépendants. M. Calvo a donné a 
cette seconde partie de son oeuvre le titre á'Anncdes de la Révolu- 
tion. 

II faudrait une étude de plusieurs pages pour analyser le travail 
du publiciste argentin, et apprécier les nombreux documents qu*il a 
recueillis, et Ton nous a engagé á presentar quelques ligues á peine. 

Ce qu*il y a de plus important dans la seconde partie de l'ou- 
vrage de M. Calvo, c'est la démonstration que fait Tauteur des pro- 
grés surprenants réalisés par les républiques de TAmérique latine, 
depuis qu'elles se sont constituées en nations indépendantes, et cela 
malgré les luttes politiques constantes qui ont ensanglanté leur sol, 
luttes naturelles dans l'enfance des peuples, et qu* explique facile- 
ment le passage d'un régime de compression et d*obscurantisme h 
celui déla république, qui, suivant Texpression de Sismondi, exige 
un état de civilisation tres avancé, beaucoup de lumiéres et de 
grandes vertus. Les citoyens de ees républiques ont des vertus et des 
lumiéres, mais il manque la quelque chose qui ne s*improvise pas, 
et qui est une condition essentielle de Tordre et de la liberté, comme 
r a demontre M. Chevalier, — les conditions matérielles, les voies 
de communication, et surtout la population, pour donner T impulsión 
au développement des immenses richesses dont la Providence a 
d'une main prodigue doté ees vastes pays. 

M. Calvo a compulsé les documents les plus précieux et recueilli 
les données statistiques les plus completes ; aussi lui a-t-il été facile, 
dans son Introduction, de réfuter les injustas assertions de Téminent 
M. Thiers, dans la séance du Corps législatif du 26 janvier 1864. 

M. Calvo a demontre que les républiques de TAmérique latine ont 
vu leur population s'accroitre, de 1810 á 1864, de 14 á 24 millions 
d'ámes (nous croyonsqu'il faudrait diré de 11 á 24 millions). Leur 
commerce general était, en 1810, de 340 millions de francs ; en 1864 
il atteintle chiífre de 1,310 millions. Suivant Thonorable M.Rouher, 
le commerce entre la France et les Etats de rAmérique latine absorbe 



BIBLIOGRAFÍA. Yll 

aujourd*hui les troia cinquiémes de tout le commerce maritime du 
puissant empire franjáis. 

M. Calvo mérite ks plus grands éloges pour la perséyérance avec 
laquelle fl a réuni les documents les plus importants pour rhistoire 
des pays latino-américains^ les classantscientifiquement^etillustrant 
la coUection par des appréciatíons qui révélent rhistorien^ le publi- 
ciste et le diplómate. L'ouTrage de M. Calvo est un service rendu á 
la fois au continent américain, auquel il consacre sa plume de pa- 
trióte, et á TEurope^ k laquelle il fait connaltre la yéritable situation 
de ees républiques du Nouyeau-Monde, si maltraitées parmi nous. 

Pour démontrer combien ees républiques ont progressé, il sufiüra 
de savoir que chez les nations de TAmérique latine (ainsi que nous 
l'avons fait voir dans notre ouvrage sur la littérature américaine), 
la liberté de reunión, de pétition^ d'association^ la tolérance des 
cuites^ la liberté de la presse, sont garanties; -* dans la plupart de 
ees Etats^ la navigation fluviale est illimitée pour tous les navires 
du monde ; dans presque tous, la peine de mort est abolle pour les 
délits politiques^ dans quelques-uns méme elle est abolle d*une facón 
absolue. Un sage systéme de décentralisation administrative régit ees 
républiques^ bien qu*il soit exageré dans quelques-unes d*elles^ oú 
il arrive k Tétablissement du systéme fédératif le plus absurde. Le 
gouvernement gouveme peu, et la voie la plus large est laissée á 
rinitiatiye individuelle; les impóts sont tres légers^ les tarifs de 
douane ont un caractére fiscal et non un caractére de protection ; 
aucim droit ne pese sur Tintroduction des liyres^ des joumaux^ des 
imprimes^ ni sur rien de ce qui peut contribuer k répandre les lu- 
miéres. 

Enfín^ qu'il nous soit permis de reproduire ici^ pour mettre mieux 
en éyidence les progrés que font les républiques latino-américaines, 
les données que nous ayons publiées dans YEconomiste frangais, k la 
date du 13 octobre 1864. 

« En Espagne^ nation de 16 millions d'habitants^ d'aprés le recen- 
sement de 1860, de 14 millions suiyant d'autres données^ il y a une 
école sur 149 babitants. Dans la république la moins fayorisée de 
TAmérique latine, il existe une école sur 110 babitants, et danscba- 
cune de ees républiques, rinstruction primaire est obligatoire et gra- 
tuite; mais k cóté des écoles officielles, cbaque citoyen a toute li- 
berté pour établir des écoles particuliéres. 

yt En Espague, la relation entre le nombre des éléyes et celui des 



VIH bibliografía. 

habitants est de i éléve pour 100 habitants. Dans les républiques du 
Nouveau-Monde , cette relation est de 4 éléve poiir 70 habitants. 

» En Espagne^ le 65 0/0 de la population ne sait ni lire ni écrire. 
Dans les Etats de T Amériqíie latine^ cette proportion est de beaucoup 
moins considerable. 

» En 181 9 point de départ de Tindépendance des républiques 
américaines^ la population de TEspagne dépassait 12 millions d*ha- 
bitants; celle des colonies qu*elle avait en Amériqne n'arrivait pas 
á 11 millions. 

» Aujourd'hui^ en admettant les données qui portent le chüfre le 
plus elevé, l'Espagne compte 16 millions d'ámes. Les républiques de 
TAmérique latine^ en ne tenant compte que des documents qui leur 
assignent le moins d'habitants^ en comptent 24 millions, repartís 
comme suit : 

Habitants. 

Mexique 8,000,000 

Républiques de TAmérique du Centre . . 2,000,000 

Etats-Unis de Colombie (Nouvelle-Grenade) 2,750,000 

Venezuela 1,250,000 

Equateur 1,000,000 

Pérou 2,750,000 

Bolivie 1,500,000 

ChiU . . / 1,750,000 

République Argentine 1,250,000 

Uruguay 250,000 

Paraguay 1,500,000 

Total 24,000,000 

» Les exportations de TEspagne, dans une année tres beureuse, 
1860, s'élevérent á 64,910,000 piastres. Les anciennes colonies de 
TEspagne, aujourd'hui républiques indépendantes, dont le commerce 
était nul en 1810 , font maintenant un commerce d'exportation de 
156,500,000 piastres, c'est-á-dire qu*il est deux fois et demi plus 
grand que celui de leur ancieune métropole. 

)) Le commerce de la France avec les colonies espagnoles était nul 
en 1810. Le commerce de la France avec les républiques indépen- 
dantes de TAmérique latine arrive actuellement au chifiíre de 750 
millions de francs. » 

J.-M. ToRBES Gaicbdo, 

Membre de la i« classe. 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA , 

BRASIL Y PORTUGAL. 

ÁÜO 1819. 



I. 

£1 reino de Portugal. — Afligente situación en que se encuentra. — El go- 1819. 

bierno de Río Janeiro exige el envío de las existencias en el tesoro nacio- 
nal. — Irritación causada en Lisboa por el nuevo embarque do tropas. — 
Empréstito forzoso. — Conspiración de Lisboa : juicio, sentencia y ejecu- 
ción de los jefes principales. — Resultados lamentables que tuvo la ocu- 
pación de Montevideo. — Habilidad de la diplomacia portuguesa. — La 
situación desgraciada en que se hallaban entonces las Provincias Unidas 
salvó á la monarquía portuguesa. — Continuación de la guerra en la 
Banda Oriental. — Operaciones del ejército portugués para la ocupa- 
ción total del territorio oriental. — El barón de la Laguna toma pose- 
sión por tercera vez del campo de Casaballe. — El teniente general Pintos 
desembarca en San Miguel. — El general Rivera asedia su columna. — 
Refuerzo enviado á Pintos : este se dirige á Montevideo. — Marcha del 
general Silvéira. — Los Portugueses son encerrados por la cuarta vez en 
Montevideo. — Batallón formado de 300 desertores portugueses. — La 

' Colonia se entrega á un jefe portugués. — El teniente general Pintos se 
embarca con una división en auxilio de la Colonia. — La guerra continúa 
sobre los muros de Montevideo. — Los patriotas , coronel Bausa , ca- 
pitanes Don Manuel y Don Ignacio Oribe , Yelasco , San Vicente y Lapido 
con sus tropas abandonan las filas de Artigas ; capitulan con el barón 
y se dirigen á Buenos Aires. — Otorgues es perseguido por sus pro- 
pios subalternos. — Las guerrillas. — Derrota del Canción Grande — 
Los Portugueses toman posesión de las islas de la barra de Santa Lucia. 

A. — V. 1 



2 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

] gi| 9 — Yupes situado en el paso de la Arena. — El barón de la Laguna des- 

taca al coronel Márquez de Souza. — El general Curado. — Artigas aban- 
dona la Purifícacion. — Rivera se retira del sitio de Montevideo. — 
Béntos Manuel derrota á Artigas apoderándose de sus bagajes y municio- 
nes. — Don Miguel Barréiro es tomado prisionero. — El general Rivera 
destruye á su vez la división de Béntos Manuel y recupera las pérdidas 
sufridas por Artigas. — Circula en Montevideo la noticia de un convenio 
celebrado entre España y Portugal. — Doblez de la política de Don 
Juan VI. — Ratificación del armisticio de 1812. — La diplomacia argen- 
tina no estuvo á la altura de su misión. — tos artículos adicionales 
del armisticio no tenian utilidad práctica. — Instrucciones que reciben 
los representantes de S. M. Fidelísima en Montevideo. — Convenio se- 
creto entre el cabildo de Montevideo y el barón de la Laguna. — Re- 
solución tomada por el cuerpo municipal de Montevideo. — Conducta inhá- 
bil del general portugués. — El sistema de terror y persecución adop- 
tado como medio de persuasión. — Política imprevisora de Don Juan VI. 
-«El general Artigas organiza una contra-revolución española. — La Gaceta 
de Buenos Aires la explica. 



Hemos narrado en los capítulos vii y viii del tomo precedente, 
la serie de acontecimientos y complicaciones que habian sur- 
gido de la ocupación de la Banda Oriental del Rio de la Plata 
por el ejército de Su Majestad Fidelísima, los esfuerzos é in- 
suficiencia de Artigas para resistir á la invasión extranjera, 
sus desastres, la ruina del comercio marítimo de Portugal, el 
curso de la conferencia de Paris y la revolución de Pernam- 
buco ; réstanos referir á vuelo de pájaro la alligente situación 
á que habia reducido el reino de Portugal la ambiciosa poli- 
tica de los consejeros de D. Juan VI, para completar el cuadro 
sombrío que ofrecían los negocios de los reinos unidos de Por- 
tugal y Brasil al principio del año 48i9. 
DteftitaacioB La mala administración de la regencia, las considerables 
remesas de numerario que se hadan de Portugal para Rio 
Janeiro de las rentas de la casa de Braganza, de la alta nobleza 
y ricos propietarios que residían en la corte de D. Juan VI; la 
despoblación que se manifestaba cada dia en mayor escala^ ya 
por la miseria que obligaba á familias enteras á emigrar al 
Brasil, ya por las numerosas tropas que reclamaba la autoridad 
central en apoyo de sus planes ambiciosos; todo concurria 



•I reiuo 
Portugol, 



BRASIL T PORTUGAL. 



en fin , para hacer inhabitable aquel reino debilitado por la 
larga ocupación extranjera, y sobre el cual pesaban tan hondas 
desgracias. 

Tal era la situación de ese pueblo activo y emprendedor, 
cuyo pabellón dominó por largo tiempo los altos mares (i), 
cuando el gobierno de Rio Janeiro ordenó que se le enviasen las 
existencias que habia en el tesoro nacional para hacer frente á 
las atenciones urgentes impuestas por la revolución de Per- 
nambuco, así como una suma mensual de cincuenta contos de 
reis para sustentar la división portuguesa («). 

La regencia de Portugal, cumpüendo con la orden de la corte, 
remitió las insignificantes economías que encerraba su tesoro, 
no obstante la oposición manifiesta de los subditos portugueses 
de Europa, y se regularizó desde la marcha de la expedición la 
cuota mensual con que contribuía el Portugal á los gastos, sin 
que esas exigencias abrumantes impidiesen los saques que á 
menudo se hacían de Rio Janeiro sobre el erario de Lisboa (3). 

La irritación llegó á su colmo cuando en el mes de agosto 
de 4817 se embarcó en Lisboa el nuevo contingente de tropas, 
compuesto de cerca de cinco mil plazas para el Brasil, destina- 
das á reforzar las guarniciones de Pernambuco, Bahía y Monte- 
video. En esas circunstancias se dictó ademas, una nueva dis- 



1819 



El gobierno 
<1e Rio Jaiiéir 
exige el envfc 
<le las exivtenci 

en el 
tesoro naciona 



Irriíacton 
que produce 

cu Lisboa 
nuevo f^mbsK 

do tropas. 



(1) El abate de Pradt, comparando el poder que tuvo en los mares esa 
monarquía con su pupilaje presente, decía el año 1817 : 

< Lorsque la résurrectíon des souveraínetés abolíes par Napoleón et par 
ses devanciers eut líeu en 1814, le retour du roí en Portugal fut annoncé. 
Nous devons au parlement d'Angleterre , seul moyen quí existe en Europa 
de recevoir des instructíons un peu étendues sur les colonies, d'avoir appris, 
par l'organe de lord Castlereagh , qu'á cette époque le roí projetait de re- 
passer en Europe, etqu'il avait demandé une flotte au gouvernement anglais 
pour Ty transponer. Chose étrange , aussi contraire á l'honneur actuel du 
Portugal qu*á sa gloire passée , de voir le successeur des soiiveraíni aux- 
quels l'Europe dut la connaíssance de tant de ierres , et dont le pavillon 
domina si hardiment les mers de rinde , réduít á ne pouvoir traverser 
rOcéan etse rendre chez luí qu*á Taide du pavillon anglais ! > (Lei trois 
demien tnois de VAmérique méridionale et du Drésil, pág. 11.) 

(2) Correspondencia del duque de Palmella. 

(3) SoDZA MONTEBO, Hittoire du Portugal, 



4 PROTI^aÁS CMIDAS DEL RIO DI LÁ PLATA, 

1819. posición de la regencia imponiendo un empréstito forzoso á la 
i« foTTM». población para hacer frente á la situación. Los clamores que 
arrancó esa medida exasperaron á los pueblos. La regencia, 
muy lejos de atenderlos^ nombró una comisión de negociantes, 
presidida por el magistrado Duarte, con el objeto de formar 
una lista de los subditos cuyas fortunas les permitiesen contri- 
buir y fijando las cantidades con que debian cotizarse. 

No obstante los medios violentos de que se sirvieron, no se 
alcanzó á recolectar la tercera parte de la suma marcada; tal 
era la miseria que agobiaba al país. La agitación crecia, la 
permanencia del monarca fuera de su capital metropolitana, y 
sus manifiestas intenciones de permanecer en el Brasil con su 
corte y gobierno supremo, era por otra parte un motivo cons- 
tante de inquietud y de perturbación para el pueblo portugués, 
cuvos sufrimientos se hacían intolerables. 

En esta situación se descubrió^ á fines de junio de 1817, según 
lo publicó la Gaceta de Lisboa^ una conspiración que tenia el 
proyecto de obügar al rey á volver á Europa, ó en caso contrario 
colocar en el trono de sus antepasados otro monarca (*), y 
fueron prendidos los principales cabezas y con ellos numerosos 



(i) £1 ilastrado M. de Pradt apreciaba entonces con un acierto notable la 
posición en que se había colocado Don Juan VI , y las dificultades con que 
lucharía para conservar su doble trono de Europa y América : 

• Les causes du complot de Lisbonne sont \k : il est bien superflu d*aller 
les chercher ailleurs. Ge n'est point centre le roí de Portugal que Ton a 
conspiré en Portugal, c'est contre le gouvernement du Portugal exercé au 
Brésii ; ce n'est point pour n'avoir pas de roi , mais au contraire pour en 
avoir un en Portugal : voilá ce qu'il faut bien entendre et ce quí était ine- 
vitable. 

> n y a deux intéréts incompatibles , celuí du roí, qui, au Brésii , ne veut 
pas se désister du Portugal, celui du Portugal quí ne veut pas se désister de 
son roi a Lisbonne, et lá seulement. Ce qui vient de se passer aurait eu lieu 
á Rio Janeiro, si le roi était repassé en Portugal :ce n*est done qu'un combat 
pour la présence du roi. Les intéréts sont inconciliables : celui do roi, quí 
veut régner á la fois dans les deux pays, et celui des deux pays, qui veulent, 
avec une égale forcé, garder ches eux le prince, quí cependant ne peut res- 
terque daos un des deux, et qui font de son séjour dans leur sein la cOnditíon 
de kur obéisMüce. Le mal vient done de la nature de cette double propriété ; 



BRASIL T PORTUGAL. 5 

militares y algunos paisanos. La denuncia de la revolución fué 1819. 
comunicada por el mariscal Beresford á la regencia. 

Generalmente se creyó entonces que la supuesta conspiración 
era fraguada para imprimir el terror en la población y satisfacer 
venganzas personales ; y en efecto la opinión de los historiadores 
mas autorizados de Portugal y del Brasil están de acuerdo en 
que la conspiración, si la hubo, no pasó de palabras. Entre- Juicio, sentencii 
tanto el proceso se activó, y fueron juzgados y sentenciados á la ^TJ^Jor" 
pena de muerte — Gómez Freiré de Ardrade, cabeza presumida i«f " p^ncípaiei. 
de la revolución, el coronel Manuel Montero de Carvalho, los 
mayores José Campello de Miranda , José da Fonseca Néves 
y cuatro oficiales mas : — á todos ellos debia cortárseles la 
cabeza y quemarse sus cuerpos , siendo los demás deportados 
para los presidios de África. 

Así quedaron consumados esos nuevos actos de opresión y 

le prince a un autre intérét que le pays, et le pays un aatre intérét que le 
prince ; elle est tres bonne pour le prince, mais elle ne vaut ríen pour un des 
deux pays. II faut choisir, étre roi de Portugal en Portugal, ou du Brésil au 
Brésil ; les deux á la fois ne sont plus possibles. Aujourd'hui les hommes en 
savent trop pour ne considérer les gouvernements que du cdtéde la satisfac- 
tion des titulaires ; ils veulent aussi y trouver la satísfaction des besoins 
de la société. 

D'un autre cdté, les coloníes, devenues fortes, ríches, peuplées, en savent 
autant que les métropoles , sont aussi exigeantes qu'elles , et veulent étre 
gouvernées pour elles , et non plus par des préposés envoyés d'un autre 
monde, et toujours préts á y retourner. Dans ce conflit, qui cederá, des coló- 
nies ou des métropoles? Tontee vieíl ordre a done croulé; il est désormais 
impossible que le méme souverain régne en £urope et en Amérique, á Lis- 
bonne et á Río Janeiro. En vain torturera-t-on les hommes pour leur faire 
accepter cet imbroglio ; la nature des choses , plus forte que ees tortures , 
finirá par les surmonter ; c'est elle qui conspire et qui prend pour órganos 
quelques hommes dans le sang desquels on va chercher le remede au mal 
que Ton a fait soi-méme... lis mourront, mais le senlimentquí aereé Tacte 
qui les conduit á la mort ne mourra point, parce que , si Ton peut tuer les 
hommes, on ne peut pas tuer la nature des choses. Quelque sévérité que Ton 
déploie centre le complot de Lisbonne, on n*empéchera point le Portugal de 
regretter son roi, de l'envier au Brésil, d'étre aífecté des inconvénients de 
son absence , et, flnalement, de chercher a s*y soustraire , en rempla^ant 
á Lisbonne le siége dü gouvernement. {Les trois demiers mois de VAmé^ 
fique méridionaley par M. de Pradt, pág. 42 ; Paris, 1817.) 



6 



PROYINGIáS unidas del ItlO DE LA PLATA^ 



t8i9. 



RMohados 
lamentables 

que tuTO 

la oenpacion 

d« Monterideo 



de venganza, que si bien contuvieron por el momento la explo- 
sión, no lograron decapitarlas ideas de libertad profundamente 
arraigadas en el corazón de los pueblos subyugados. 

Este cúmulo de bechos lamentables puso en evidencia los 
errores y la responsabilidad de los que hablan aconsejado la 
ocupación militar de Montevideo, cuyas inmediatas consecuen- 
cias fueron : 

La intervención de las cinco grandes potencias en favor de la 
España. 

La actitud amenazadora de esta, contra el reino de Portugal. 

La revolución republicana de Pemambuco, cuyo hecho espon- 
táneo y uniforme daba la medida de las ideas dominantes en el 
Brasil. 

La conspiración de Lisboa. 

La destrucción de la marina mercante de Portugal por los 
corsarios americanos con patentes de Artigas (i). 



(1) Un historiador portugués, desaprobando la política ambiciosa de Don 
Juan VI, refiere esos acontecimientos del modo siguiente : 

« Continúa la guerra contra Artiga», Stu desastrosas consecuencias, — 
Continuó la guerra contra Artigas siendo victoriosas las tropas portuguesas 
en todos los encuentros, sin poder aun aniquilar las fuerzas de aquellos jefes 
de guerrillas que, peleando á la manera de los Beduinos y de los Tártaros , 
se dispersan después de derrotados para reunirse en un lugar conveniente. 
Sin bagajes, montados en caballos lijeros y rápidos, diestros en el manejo de 
todas las armas, tan listos á cabalgar como á desmontarse en medio de la 
carrera, con ellos solo pueden competir los Rio-Grandeses del Sur, igual- 
mente diestros á todos los ejercicios. Mientras asi combatía Artigas á los 
Portugueses con gloria y sin fruto , quien ya no poseía un solo puerto de 
mar, arruinaba el comercio portugués, concediendo cartas de marca á los 
corsarios ó antes piratas (Americanos los mas de ellos ) , que cubrían el 
Océano y descaradamente arbolaban la bandera de Artigas , sin que hubiese 
muchas de las veces entre la tripulación un solo natural del Rio de la Plata 
ó de las márgenes del Uruguay. La incuria é incapacidad del ministerio su- 
frió por muchos años estas depredaciones sin tentar medio alguno eficaz 
para poner un término á tan infame sistema, tolerado por el gobierno de 
los Estados Unidos con tanto escándalo. Muchas de las personas mas emi- 
nentes de Baltimore estaban interesadas en el corso pirático contra los na- 
vios portugueses , de acuerdo con el gobernador de la isla dinamarquesa 
de Santo Tomas y otros. £1 ministro que entonces residía en Washington 
(José Correa da Serra) nada consiguió, y aun se dejó engañar por la conce- 



BRASIL Y PORTUGAL. 7 

Es cierto que la habilidad de la diplomacia portuguesa y la 1819. 
actividad de las resoluciones militares habian detenido la mar- H..b.ii ii.d 
cha délos sucesos y las graves complicaciones interiores, disi- ^''^'o^iJur! 
pando en parte los negros nubarrones que cubrían el horizonte 
de la política exterior, pero todo eso era transitorio, y la realidad, 
la tremenda realidad, debia mostrarse por las desastrosas con- 
secuencias que tuvo la ocupación de la Banda Oriental. 

Es incuestionable que sin las luQhas civiles que desgraciada- siiaa.Moti 
mente dividían la3 Provincias Unidas dp Sud-América, la política **"^' "^í'f; 
anti-americana (i) adoptada por el gobierno de D. Juan VI le eaiónc«« 

PiOTin«-Í3s Uiii 

aioa de una ley aparentemente destinada á castigar á los piratas americanos, 
pero que solo sirvió á protegerlos, suministrándoles ante los tribunales 
abundantes subterfugios y escapatorias. La audacia del gobierno de los Es- 
tados Unidos llegó á tal punto que un buque mercante portugués (la Ma- 
riana Flora) fué apresado por un navio, de guerra americano y conducido á 
Boston como pirata, y poco después restituido á su capitán por orden del 
secretario de Estado Juan Quiney Adams, por ser evidente el engaño. Poco 
mas de un año después vino á figurar en una lista de embarcaciones de pt- 
ratas.apresadoipor lamarinaamerieana y presentada al congreso por el 
ministro de la marina , siendo aun ministro de Estado el mismo Adams. 
A En vano reclamé (*) inmediatamente contra tal falsedad; solo obtuve satis- 
facción tardía, y ninguno de los ministros tuvo la buena fe de contradecir esa 
falsedad odiosa y voluntaria : esta atroz mentira quedó consignada para 
siempre en el archivp de las sesiones del congreso. > ¿ Qué se podia esperar 
de tal gobierno que quebrantaba los usos del derecho de gentes, en fa- 
vor de nuestro comercio, víctima de la insaciable codicia de los piratas de 
Baltimore? Un medio único se ofrecía, que hubiera sido eficaz; pero no ha- 
bla en el gabinete de Don Juan VI un hombre bastante resuelto para po- 
nerlo en práctica. Consistía en apresar un número de buques americanos su- 
ficiente para indemnizarnos de nuestras pérdidas, precediendo un embargo de 
los buques nacionales en nuestros puertos, para que no cayesen en poder de 
los Americanos. Tales fueron las calamidades que una pueril ambición del 
ministerio suscitó al comercio nacional. Esta malhadada conquista de la 
Banda Oriental costó caro al Portugal y al Brasil, » {Historia do Bra%il, por 
COHSTÁNCIO, tamo II, pág. iUá Si7; Paris, Í8t9.) 

(i) M. de Pradt, que seguía los acontecimientos que se desarrollaban en 
la América del Sur con ojo investigador, decía en esa época lo si- 
guiente : 

Qu'avaít done á faire le roí de Portugal transplanté au BrésilT Se faire 

(*} n Mfior Conittneio, aator dt la Hittoria io Brasil^ era en esa época encargado de negó- 
dM do Porlogal. 



S FROTINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. habría colocado entonces en una situación desesperada, porque 
los victoriosos ejércitos argentinos , sin las resistencias y hos- 
tilidades del general Artigas , habrían obligado al general Lecor 
á desocupar la Banda Oriental , expulsando por segunda vez 

franehement Brésilien ; cesser, de rAmérique , de regarder le Portugal d*ua 
(Bil de regret , d'avancer, et puis de reculer dans la route qui y amenait. 
G*est lá étre mené par les événements, et non point les díríger , comme il 
appartient au chef d'un Etat de le faire. 

Au lieu de s'amaser á regretter un Etat aussi borne que le Portugal , une 
ame élevée aurait remercié le Giel de la nécessité qui Tavaít porté sur des 
terres sans bornes par leur espace , sans limites dans leurs richesses , sans 
termes dans les nouvelles destinées que la révolution de TAmérique pre- 
pare á Tunivers. Vassalou inféríeur de tout le monde en Europe, le roi du 
Brésíl, en touchant la terre d'Amérique, acquérait un volume ímmense : íl 
entraít dans la politique de Tunivers, dans laquelle par ses Etats d'Europe 
il tient une si petite place. Assujelti dans son anclen séjour, il devenait ín- 
dépendant dans le nouveau et parlicipait au systéme d*émancipation, qui est 
la nouvelle vie des contrées qui l'entourent. Par lui la royauté conservait un 
point d*appui en Amérique, avec un représentant , et les trdnes de l'Europe 
lui devaient de n'y avoir pas perdu toute espéce de ressemblance. 

Voilá le role sublime auquel un intérét bien enlendu appelait le nouveau 
roi du Brésil... Ajoute% qu*expu¡8é de VEuropepar une invasión, il ne devait 
jamáis se permettre d'envahir,,, Ajoutez qu*habitant FAmérique, il devait 
étre tout Américáin; que, place sur une terre oú' tout tressaille au nomde la 
liberté, il ne devait point présenter un gouvernement despotique á aucune 
de ses parties, et en élevant ses vues encoré plus baut, ajoutez que, puisque 
le sort Tavait donné k l'Amérique , il devait se faire adopter par elle en se 
liant franehement á sa cause, et en abrégeant par lá les douleurs que luí 
causa Fenfantement de la liberté. Alors le nouveau~né de FAmérique devenait 
son égide , et la reconnaissance attachait l'Amérique á son char. 11 a eu le 
choix entre ce role et celui qu'il a joué. Pombal et Richelieu n'eussent pas ba- 
lancé. Mais il y a des hommes bien étranges sur la terre ; ils s'imaginent 
que, dans rhumanité , tout est attaché á leurs seules personnes , á leurs 
idees, á leurs habitudes ; que le monde s'abstient de tourner et s'arréte 
des qu'il arrive jusqu'á eux ; qu'il respecte leur commode flxité ; qu'une ab- 
négation éternelle et universelle de leurs intéréts propres est, de la part des 
hommes, la seule loi qu'ils se soient imposée á leur égard, et qu'heureux de 
leurs sacrifices, ils marcheront toujours sans détourner la tete, dans la route 
oü Ton daignera les pousser. 

J'ignore jusqu'á quel point ees idees ont dominé au Brésil ; mais il est 
bien évident qu'il y a régné une forte méprise sur la nature du systéme que 
Ton avait á suivre : que Ton en juge par Tétat dans lequel se trouve ce 
gouvernement. Menacé de reprcsailles par Buénos-Ayres , de soulévements 



BRASIL Y PORTUGAL. ^ 

las armas portuguesas del Rio déla Plata. Sin la atención de íb\9, 
los caudillos Artigas, Ramírez y López, el gobierno argentino 
se hubiera puesto en combinación con los revolucionarios 
republicanos del Brasil, y con tan eficaz apoyo las ideas demo- 

par une partíe de ses sujets d'Amérique, d'une attaque par l'Espagne en Eu- 
rope, d'une séparatíon par Lisbonne , d'une interventíon irresistible de la 
part des puissances, comment peut-il sortír de ce cercle d'embarras qu'il 
s'estcréé, par un autre cercle d*erreurs, sansdominage pour ses intéréts ma- 
tériels et pour sa consídération morale et politique ? II faut plaindre les 
malheureux peuples dont le sort se decide par des hommes qu'aucune lu- 
miére véritable n'éclaire , qu'aucun exemple n'amende, et qui datent tous 
leurs actes d'un monde antique et usé, au milieu d*un monde renouvelé. 

Le Ciel a paru se complaire^ au Brésilj á rapprocher le chátiment de la fauU 
qui Vavait provoqué. Pendant que le roi du Brasil 8*amusait á envahir le ter^ 
ritoire espagnol au sud de ses Etats, ses sujets du nord lui échappaient, II de- 
claran á Montevideo qu'il lui appartenaitj et Femamhouc lui déclarait á lui- 
méme qu'il avait cessé de lui appartenir : il eonquérait sur les indépendants 
d'Amérique, et Von se faisait indépendant ehe% lui, 

Tout ceci est curicux et préte á beaucoup de réflexions. Nous négligerons 
toute espéce de consídération sur les droits et le personneldes nouveaux in- 
dépendants. Assez d'autres s'en chargeront : c'est toujours la partie la plus 
facile des affaires. Nousn'auronspas non plus rinconsidération de prononcer 
sur rissue d'une lutte qui est á peine commencóe. 

Nous nous bornerons á rechercher les eífets de ce mouvement relativement 
au roi du Brésil, en particulier, et á la cause genérale de Tindépendance en 
Ámérique. 

Quant au premier point, vainqueur ou vaincu , le roi du Brésil n'a ríen á 
gagner. Que Tinsurrection succombe ; que Fernambouc, une des meilleures 
villes du Brésil, soit détruite, ainsi que le veut M. le comte d'Areos, 
tres humain gouverneur de Babia, le roi n'en sera pas plus riche : une ville 
ruinée n'a jamáis enrichi personne ; mais il n'y aura pas moins eu un 
exemple terrible d'insurrection donné á son pays ; mais ii n'aura pas moins 
fallu tuer des hommes, dans un pays oú la rareté de la population lui donne 
une si grande valeur : il n'aura pas moins fallu employer Tarmée et vider le 
trésor ; car Ton ne tue pas des insurges pour ríen ; il faudra redoubler les 
frais de surveillance : en pareil cas on dépense plus, on retire moins. Une 
insurrection étouífée peut en cacher dix autres derriére elle. Oú suivre , oü 
prendre les agents des insurrections dans ees contrées sans bornes et sans 
pólice ? Ge n'est point comme dans notre Europe, oú de quart de lieue en 
quart de lieue, tous les postes sont occupés , tous les vísages sont connus, 
tous les noms sont enregístrés, oú un coup de sifflet suffit pour faíre sortír, 
comme de dessous terre, une armée auparavant invisible d'arrestateurs , de 
gardiens, de juges, d'exécuteurs de leurs ordres. L'Europe vit sous une loi 



10 PROYlNGlÁS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1S19. cráticas habrían adquirido un desarrollo tal, que D. Juan VI 
se habría visto en la necesidad de asilarse en su leal capital 
del viejo reino de Portugal, abandonando la ríca joya del Brasil 
á la revolución, y esta, como el resto de la Améríca Latina, 
habría sostenido á pié firme la independencia absoluta de Por- 
tugal y de la dinastía de Braganza. Los hechos posteriores 
han confirmado ampliamente este juicio. 

de polie» générald qüi fomM une chiüne dont divers ministres tiennent les 
deux bouts depuís Pétersbour|^ jusqa'aux colonnei d*Hercule; chaine qu'il 
ti'est donné á pereonne de poavoir percer ou francbir : mais que les terres 
nouvelles de rAmérique sont loin de posséder ees moyens perfectionnés 
d\ine surveillance redoublée ! EUe est au mmimum de ce dont le máximum 
afflige TEurope. l\ est done tres probable que les troubles continueront au 
Brésil en tout ou en partie^ 

A ce premier effet, il fast igouter : !• que cette insurrectíon interdit au 
roi de quitter le BrésiK Ge qu*il vient d'oser en sa préseoce luí montre ce 
qu*il ferait en son absence ; et cela est d'autant plus CStcheux pour luí que 
jamáis le Portugal n'eul plus besoin de sa présence. ffi Que cette insurrec- 
tion lui fait une loi de se retirer aupius vite de Montevideo pour employer á 
son propre eompte le» troupes quHl y oeeupaü contre d'autres. to Qu'il a á 
remercier les puissanees d'une intervention qui , au fort de ses embarras , le 
souslrait á la vengeance bien Ugitime^de VEspagne, 

Quant au second point, il est bien évident qu'ici tout est profít pour la 
cause de Tíndépendance. 

lo L'évacuatíon de Montevideo le rend forcément aux indépendants de 
Buénos-Ayres» et les preserve de nouvelles tentativos de la part du Portugal . 
Par lá, toutes leurs forces resteront disponibles contre l'Espagne. V> II n'est 
point dit que cette retraite apaisera Buénos-Ayres , et le portera á son tour ¿ 
ménager le terrítoire portugais du Brésil. Quelque généreux que soit le ca- 
raetére espagnol , en general, eependant ü ne passe point pour itre porté á 
l'oubli des it^ures. Ge peupla appartient au midi de TEurope, et cette zone á 
son tour i^partient á la vengeance. Die plus, la dífférence du mode de gou- 
vernement peat agir sur la détermination des républicains de Buénos-Ayres, 
et sí, par le plus grand des malheurs, ils venaíent á mettre en mouvement 
les esclaves , que deviendrait le Brésil? Si Tindépendanoe de Fernambouc 
prévaut, celle du Brésil en devient la suite nécessaire : ce qui complete Tin- 
dépendance de toute l'Amérique du Sud, et sa formation en républiques. Si 
elle ne prévaut pas dans ce moment, Texemple ne restera pas moins. Une 
partie des chefs et de leurs adhérents passeront cbez les indépendants espa- 
gnols, et de lá ne cesseront de fomenter des troubles dont l'indépendance 
sera toujoura le pretexte et Tobjet. > (Les trois demiers mois de VÁmérique 
Meridionales par M. PsAüt, pág. S5 á 84. París, 1817.) 



BRASIL Y PORTUGAL. 



H 



. Infelizmente los Argentinos estaban demasiado ocupados en 
destruirse unos á otros y en oscurecer las glorias conquistadas 
por sus invencibles legiones, y no supieron aprovecharse de las 
favorables circunstancias que les ofrecía la anarquía interior del 
reino del Brasil, para recuperar la provincia invadida y llevar 
sus armas victoriosas en apoyo de la idea republicana á los 
confines del Brasil. Fué pues la presencia, ó mas bien la influen- 
cia, del elemento bárbaro , la que salvó del naufragio la corona 
deD. Juan VI, y desacreditó la república. Con todo, su dominio 
sobre los pueblos belicosos de la Banda Oriental duró tanto 
cuanto duró la influencia ó el terror del caudillaje. El primer 
gobierno regular que se estableció en Buenos Aires dio en tierra 
en los campos de Ituzaingo con ese poder efímero del ambicioso 
monarca, como lo explicaremos oportunamente. 

La guerra entretanto continuaba en el territorio de la Banda 
Oriental del Plata, siendo tenaz la resistencia que hacían los na- 
turales á las aguerridas legiones lusitanas (i). 

Por tercera vez había vuelto á ocupar el barón su campo de 
Casaballe^ haciendo colocar un destacamento de 2,000 hombres 
en la quinta de D. Manuel Pérez, en las Pajas Blancas, para 
guardar los depósitos de ganados y caballadas que había encer- 
rado en el rincón del Cerro. Los patriotas se acamparon en las 
puntas del Míguelete, y desde allí continuaron hostilizando día 
y noche, con guerrillas, á los invasores , apoderándose de mu- 
cha parte de las caballadas que tenían en el rincón del Cerro ; 
hecho que decidió al barón á reaüzar el proyecto de hacer una 
cortadura desde la barra de Santa Lucía hasta el Buceo^ en la 
costa del Sur, construyendo reductos para piezas de grueso ca- 
libre á distancia de un cuarto de legua uno de otro. 

Las circunstancias apremiantes en que se hallaba el barón 
de la Laguna le obligaron á destinar al teniente general Pintos 
á Puerto Alegre con orden de organizar una división, y pene- 
trar en el interior de la campaña de Montevideo. Efectivamente, 
á últimos de juho de 1818, el referido teniente general desembarcó 



1819. 



GonttDoack 
déla guen 
en la 
Banda Orítn 

Ocupacioi 

por tercera ^ 

de sd caro( 

de Casaban 



El teniente ge 
portugués 

Platos 
desembarcí 
en San Miga 



(1) Véas^ el tomo Hl, pág. 215, de este seguiído periodo, 



i2 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 



1819. 



tneral Rivera 
aMdia 
columna. 



ürzo enviailo 
i Piatos ; 
« se dirige 
lontcTiiieo. 



la del general 
Silvéira. 



Portngneaes 

encerrados 

la cuarta vez 

Hontevideo. 



en San Miguel, á la cabeza de 2,000 hombres paulistas y curiti- 
vanos, y emprendió su marcha después de haberse provisto de 
caballadas en aquel punto, atravesó el bañado de San Luis, pasó 
el Gebollati, en el paso de la Cruz, y se campó en el rincón del 
Para; allí fué á hostilizarlo el general Rivera y el capitán D. Ju- 
lián Laguna con poco mas de 2,000 hombres, los que bastaron 
para poner en un rigoroso asedio á la bisoña columna del gene- 
ral Pintos, quien se apresuró á pedir al barón el apoyo de algunas 
fuerzas para poder continuar su marcha sobre Montevideo. 
Noticioso el barón del mal estado de la columna del general 
Pintos, mandó en su auxilio al general Silvéira con una divi- 
sión de 3,000 hombres, que se dirigió á la barra de Barriga Ne- 
gra, en Gebollati, donde se reunió con la columna del general 
Pintos, y emprendieron la marcha para Montevideo ; en su trán- 
sito fueron hostilizados constantemente por los patriotas. Á las 
inmediaciones del pueblo de Pando, lograron destrozar el escua- 
drón del capitán D. JuUan Laguna, tomándole algunos patriotas, 
entre ellos á Don Bernabé Rivera, hermano del general, grave- 
mente herido. 

El general Silvéira continuó su marcha y vino á campar al 
Manga; pero antes de fijar su campo le cayó por su retaguardia 
el general Rivera á la cabeza de 800 patriotas, y se empeñó un 
choque sin resultado decisivo. Al siguiente dia, la columna de 
Silvéira tomó posesión de los cuarteles de Casaballe , Pajas 
Blancas y demás, de donde hablan saüdo. 

Los Portugueses fueron de nuevo encerrados por los patriotas 
en Montevideo y suburbios de esta ciudad. Estos, después de 
haber dejado 4-00 hombres de avanzada sobre la capital para con- 
tinuar el sitio y sus guerrillas, se retiraron con el resto de sus 
tropas situando su campo en el potrero de Milán, en el Canelón 
Grande. El ejército portugués habia sufrido considerablemente 
en moral y disciphna, desertándose partidas de 50 y de 100 hom- 
bres con sus armas y municiones para unirse al general Rivera, 
quien los recibía en su campo dándoles una gratificación de cinco 
pesos, como lo tenia ofrecido : les daba Ucencia á los que que- 
rían trasladarse á su país ó emplearse en los trabajos de la cam- 



DRáSIL y PORtUGÁt. 13 

paña; á los primeros los hacía acompañar por el alférez D. Leo- isio. 
nardo Olivera hasta pasar el Rio Yaguaron en la frontera del 
Rio Grande. Los Guritivanos y Paulistas eran los que se pasa- r«iaiion form« 
ban en mayor número, sin embargo que no eran pocos los Por- **" 'oTiatuesw! 
tugueses Europeos, pues de estos formó el general Rivera un 
batallón de mas de 300 plazas, con el cual apoyó sus opera- 
ciones en la acción de Batoví y Guazunambí, en las inmedia- 
ciones del Cerro Largo. 

Cesaron algún tanto los apuros del barón de la Laguna, á con- Enir#g« 
secuencia de haberse separado el general Rivera con dos escua- jf*a*¿\o"i 
drenes para favorecer al general Artigas, que habia sido derro- 4u»iefeporiafi 
tado y perseguido por la columna del general Curado sobre las 
márgenes del Uruguay. En este tiempo, el coronel D. Pedro 
Norberto Fuentes, jefe del departamento de la Colonia, asociado 
con el Portugués Vasco Antúnez, antiguo vecino de aquel departa- 
mento, se unieron á los Portugueses, entregando el importante 
punto de la plaza de la Colonia al jefe de la escuadrilla portu- 
guesa, quienes con la mayor parte de los milicianos se refu- 
gieron dentro de los muros de la Colonia, desde donde, hacian 
sus incursiones sobre los pueblos del Colla, Vívoras, Vacas, etc. 
El comandante de los Vívoras, D. N. Cepeda, se unió también á cepedt 
los Portugueses, llevándose consigo una fuerte división de mili- ^ j^^ ^p^Z^^ 
cíanos, los que, al mando de Fuentes, cometían contra los 
vecinos de aquella campaña toda clase de robos y violencias. 
El vecindario , auxiliado por el general Artigas, se organizó 
bajo las órdenes del teniente coronel D. Juan Ramos, jefe del 
departamento de Soriano, quien al frente de una división de 
300 hombres de caballería, sitió la Colonia. Á últimos de 
mayo de 1818, Ramos se hallaba en el Pichinango á las in- 
mediaciones del Colla ; sobre aquel punto salió desde la Colonia 
el teniente coronel Gaspar con 200 hombres de caballería de lí- 
nea y algunos guerrillas de los soldados de Fuentes, los cuales 
fueron batidos por el comandante Ramos, quedando en el 
campo muchos muertos, entre estos el mismo teniente coronel 

Gaspar y otros oficiales. 
Este suceso feüz obligó al teniente general Pintos á embar- 



1819. 

tCBiente gea«ral 

Pfntoi 
Míe eim nna 

difÍMOB* 



gnerri eontinia 
dImt* los maros 
b Montevideo. 



I coronel Bnosá, 
loo eapitaops 
O. Msnael 
onlffDacioOribo, 

Teloseo, 
StB Tícente 

y Lapido 
indonan las filas 
de Artigas» 



Un acoeriiu. 



Otorgues 

«odAobfaeru 

•nficloBle. 



i4 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

carse con una división para la Colonia, no pudiendo hacerlo por 
tieira, con el objeto de desalojar á los patriotas que la sitiaban. 
Pintos se movió de la Colonia con mas de mil hombres, entre 
estos Fuentes, Vasco Antúnez y todas las guerrillas, llegó al 
Colla, y de allí pasó á San José ; en este pueblo se apoderó de 
los capitanes D. Julián Laguna, D. Juan J. Toribio, D. Lorenzo 
Medina y el ciudadano D. José Antonio Ramírez. Siguió su marcha 
al pueblo de Canelones, y aprehendió también á la esposa de 
D. José Yupes, habiéndosele escapado al buen correr de las mu- 
las del coche la esposa del general Rivera. Pintos siguió hasta 
Montevideo, en donde no pudo presentar al barón otros trofeos 
de su campaña que los prisioneros de San José. 

Las hostihdades hablan continuado sobre los muros de Mon- 
tevideo , aunque débilmente , porque dirigidas estas por el coro- 
nel Otorgues, asociado áD. Tomas García como su segundo jefe, 
situados con algunas tropas en la barra de Canelón Chico , se 
decretó por influencia de dicho García , por el jefe Otorgues, la 
apertura de un puerto en el paraje de los Cerrillos, en donde 
pasaban su tiempo cometiendo toda dase de arbitrariedades. 

Otorgues tenia i sus órdenes al coronel D. Rufino Bausa, que 
mandaba un batallón de 600 libertos, tres piezas de artillería, 
bien provisto de municiones de guerra; pero este jefe, cansado de 
tantos desórdenes y sin esperanza de resultado favorable, acom- 
pañado de los capitanes D. Manuel y D. Ignacio Oribe, D. Gabriel 
Velasco, D. Carlos San Vicente, D. V. Monjáime y otros muchos 
oficiales, entre estos el secretario de Otorgues, D. Atanasio La- 
pido, resolvieron entenderse con el barón, á quien le propusieron 
capitular estipulando como única condición que se retirarian del 
país si se les permitía embarcarse en Montevideo con destino 
á Buenos Aires. El barón aceptó muy complacido tan importante 
resolución, y en consecuencia entraron en la plaza con el batallón, 
la artiUeria y caballeria, después de un pequeño conflicto con 
los soldados del regimiento de Otorgues. 

Este jefe quedó entonces sin fuerza suficiente, ni aun para la 
guardia de su persona, porque los pocos hombres que le perma- 
necieron fieles, tanto oficiales como soldados, estaban tan desmo- 



BRASIL Y PORTUGAL. 1^ 

ralizados, que el oficial D. Justo Miéres, á quien Otorgues habia i8i9. 
fusilado un hB*mano, le asaltó de noche en su casa de Canelo- 
nes y quiso prenderle ; pero Otorgues logró evadirse escapándose 
en camisa y calzoncillos, y al dia siguiente se puso en marcha 
con los muy pocos hombres que le quedaban para Mercedes. 

Todo el frente de¡la línea de Montevideo quedó confiado á Paru.!» 
pequeñas partidas que ocupaban Pando , villa de Canelones , **' «»«""". 
Cerrillos, -etc. 

El barón mandó salir varios cuerpos del ejército , que llega- 



ron hasta el Canelón Grande, donde derrotaron una división «'•^"««''•«oArtíi 

' en el 

que se haBaba á las órdenes del coronel D. Francisco Artigas, ctaeioaCrand. 
hermano del general, á quien tomaron algunos prisioneros ma- 
tándole y dispersándose el resto de ese cuerpo, que cón&taba de 
mas de 400 hombres. 

Un Portugués, Manuel Rodriguez, antiguo vecino del país, y LaRguerruiM 
un Maximiliano, hijo de San José , reunieron alguna gente au- p<""«"«"e»^» 

' •* ' DO toman potesioi 

torizados por el barón de la Laguna, y se acantonaron en las deíasuut 
islas de la barra de Santa Lucía. Rodríguez y Maximiliano jeSanuLudí 
lograron reunir 130 guerrilleros que hacían sus incursiones 
sóbrelos vecinos del pueblo de San José y sus inmediaciones. 
Un Pancho Ortíz , un Justo Almada y su hermano Manuel eran 
también jefes de estas guerrillas, que protegía el barón de la La- 
guna. En una de sus entradas al pueblo de San José , tomaron 
prisionero al comandante D. Manuel Francisco Artigas , que se 
hallaba allí de paseo. 

El teniente coronel Yupes, que habia organizado también vápea 
algunas tropas y situádose en el paso de la arena de Santa '"d'^^'^rlw! 
Lucía Chico, destacó al capitán D. Bautista López (que después 
se naturalizó Brasileño, cuando se pasó el año 25 á las tropas 
imperiales) con 100 hombres, quien logró destruir las guer- 
rillas de las islas á las inmediaciones del pueblo de San José, 
matando á unos y capturando á los demás. Este resultado feliz 
por parte de los patriotas paralizó el efecto de las guerrillas 
portuguesas por algún tiempo; pero muy luego reaparecieron 
por haberse retirado el capitán Bautista, continuando sus corre- 
rías con tanta ó mas furia que antes. 



16 ^ROTIIfCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLáTá^ 

1819. El barón de la Laguna destacó al coronel Márquez de Souza á 

El barón Gauelóues con una división en busca de D. Tomas García de 

^*de!iüc«"' Zúñiga, con quien estaba en perfecta inteligencia, como se vio 

coronel de Souza por la Uogada do este á Montevideo, donde fué recibido por los 
Portugueses con grandes demostraciones. 
La columna del general Curado , después de haber ganado la 
coinmna batalla del Catalán, permaneció en la margen izquierda del rio 

i fentrai Curado. Cuareiu CU la confluencia del Catalán con dicho rio, y estuvo 
hasta el 7 de febrero de 1818. Durante ese tiempo los Rio-Gran- 
deses hadan incursiones sobre el territorio oriental, para extraerse 
los ganados de aquella riquísima campaña. Se asaltaban los ho- 
gares de los pacíficos é inermes moradores, á quienes despojaban 
de cuanto tenían. Los jefes portugueses que mas se distinguieron 
en estas correrías , por la frontera del Cerro Largo , fueron el 
coronel Béntos Gonzálves da Silva (quien entonces solo revestía 
el carácter de alcalde , con que le agració el general Silvéira 
cuando pasó por aquella villa) , un Alvaro de Olivéira Bueno y 
un Diego Fillon, quienes en 1818 lograron apoderarse de D. Fer- 
nando Otorgues, en la costa del Rio Negro , y del comandante 
Francisco Delgado en las Cañas; y derrotaron completamente 
al comandante D. Gregorio Aguiar en el paso de Olimar Grande. 
La columna de Curado, al abrir su segunda campaña desde el 
Cuarein, tomó prisionero en las puntas de Valentín al capitán 
D. Juan Antonio Lavalleja, que mandaba la vanguardia de las 
fuerzas de Artigas en la Purificación. Lavalleja cometió la im- 
prudencia de ir con seis hombres y el ayudante Salado sobre 
la columna enemiga que había campado al ponerse el sol, y allí 
lo hicieron prisionero. El arrojo de este oficial causó gran- 
des males á la causa de los patriotas. Á los cinco días fué ba- 
tida su división, la cual había quedado á las órdenes del co- 
mandante D. Pablo Castro en las puntas del Guabiyú. 

general Arií¿a8 El general Artígas tuvo que abandonar la Purificación con el 

p!lr//k«f*oii ^®^*^ ^® ^^^ tropas y dejar Ubre toda la margen oriental del 
Uruguay. durado dirigió una división á las órdenes del mariscal 
D. Juan de Dios Mena Barreto, á Paysandú, y otra á las de Béntos 
Manuel á San Salvador, Soriano, Mercedes, etc. . quien arreba- 



1819. 



Rivera 



fiRASlL Y t>0RTÜ6At. 17 

tando cuantos caballos pudo de aquel vecindario, se incorporó al 
ejército de Curado, que ya ocupaba las barrancas en el puerto 
de San José del Uruguay ; allí repasó Béntos Manuel este rio 
con 400 hombres , tomó prisionero en la calera de Barquin al 
comandante Aguiar, que se hallaba con im piquete de 200 liber- 
tos; derrotó en Perucho Yema al comandante D. Faustino Te- 
jera, que se hallaba con mas de 4-00 hombres de caballería ; 
filé en seguida sobre el arroyo de la China , donde obUgó á re- 
tirarse al comandante D. Francisco Ramírez , que se hallaba 
con mas de 300 hombres, se apoderó de todo el dinero que tenia 
D. N. Masanti de las cajas del ejército de Artigas , puso ima 
contribución al comercio del arroyo de la China , permitió sa- 
quear infinitas famiüas sobre las que cometieron toda clase de 
desórdenes, y arrió un considerable número de caballadas vol- 
viendo á repasar el Uruguay. 

En ese tiempo el general Rivera tuvo que abandonar el si- 
tio de Montevideo, y marchó desde Canelón Grande, el 22 de •«"•^"••b.od 

' •' 'el sitio 

abril de 1818, para favorecer á Artigas, que ya se hallaba en el deiionievide 
paso del Sauce del Queguay. Rivera , al amanecer del 24 de 
mayo , logró sorprender los puestos avanzados del ejército de 
Curado, hacerle algunos prisioneros, y llevarse mas de 3,000 ca- 
ballos de reserva que tenia en la barra de Guabiyú. El 14 de 
junio sorprendió las grandes guardias de Curado , que ya se 
hallaba en la Purificación , arrebatándole algunas caballadas , 
muchas carretas y ganados. Ese dia tuvo lugar un fuerte 
encuentro en las puntas de Chapicuy con una división de 
700 hombres. 

Curado, temiendo á las tropas del general Rivera, abandonó 
el punto de la Purificación , y repasando el rio Daiman , fué á 
situarse al rincón del Corraüto, sobre el pueblo del Salto. Antes 
de emprender su marcha al Hervidero , destacó á Béntos Ma- 
nuel con 500 hombres sobre el Queguay, quien el 4 de julio lo- 
gró sorprender una división de mas de 1 ,200 hombres que se ha- 
llaba sobre la margen izquierda del Queguay Chico, á las órdenes 
del mismo Artigas y Latorre. Béntos Manuelpenetró en el campo, 
á las 4 de la mañana, con 100 hombres por un flanco, logró en- 

A. — Y. 2 



Béntos Mam 

batió una par 

dt 800 hombí 






É f •• pairíotM 
fSlM liMlrélet 



18 FROVIMCIAS UNIDAS DEL MÍO DS LA FLATA^ 

1S19. volver mas de 800 hombres de infantería , que favorecidos por 
la oscuridad, huyeron al monte : y cuando vino el dia, Béntos 
Manuel se encontró dueño del campamento , artillería , muni- 
ciones, caballadas, equipajes, etc. 
Sirve; f.arr«r* Eu csta jomada se apoderaron los Portugueses de la persona 
de D. Miguel Barréiro y de la de su esposa : aquel se hallaba 
con grillos por disposición de Artigas, y se le estaba formando 
causa. Á las 8 de la mañana, el general Rivera con 800 hombres 
de caballería cayó sobre el campo sorprendiendo á su vez á 
Béntos Manuel , recuperando en parte los males que habían 
sufrido los patriotas. 

Béntos Manuel perdió sus caballadas y escapó por un mila- 
gro, habiendo tenido que retirarse hasta el Daiman , ocultán- 
dose en los montes y favorecido por las crecientes de los rios 
que dificultaban las marchas á la división del general Rivera. 

£1 19 de agosto logró Béntos Manuel sitiar, en el potrero de 
los Laureles, á 100 hombres de los patriotas que se habian ocul- 
BéatM sanoei. tado, á las órdcues del capitán D. Bonifacio Ysasa Calderón. Bén- 
tos Manuel traía 600 hombres de caballería; los patriotas se 
hicieron paso, forzando la linea enemiga con solo la pérdida 
de 3 hombres. Este hecho heroico es digno de una mención 
muy especial y merece que la historia consagre al menos los 
nombres de los siguientes oficiales que mandaban á esos 
bravos : 

Capitán^ D. Bonifacio Ysasa Calderón. — Tenientes, D. Feüpe 
Caballero y D. Toribio López. — Ayudante^ D. Pedro Isaurralde 
(murió en la retirada del Rabón, en 1819). — Alférez, D. 
Servando Gómez y D. José A. Martínez, que también murió 
en la retirada del Rabón. 
íaéfeM Carado El 29 de Setiembre se mo>ió Curado con el grueso de la columna 
por la costa del Uruguay, y el 3 de octubre se hallaba en la barra 
del Rabón (un arroyo que tiene su confluencia en el Rio Negro). 
Allí les apareció el general Rivera con 600 hombres, y no ha- 
biendo podido penetrar la columna, por haber estado muy 
acautelada, tuvo que sufrir la carga de mas de 2,000 hombres 
de caballería, sosteniendo una retirada de mas de 12 leguas. Los 



■obre la eoita 
M Urogoay. 



tKÁSlL Y PORTUGAL. i9 

Orientales perdieron 12 plazas y dos bravos oficiales, todos mueiv 1 8i9. 
tos (i). 

Las conferencias de París apremiaban, entretanto, á Su Majes- 
tad Fidelísima, y los armamentos formidables que sehacianen 
Cádiz disminuían visiblemente los bríos de los diplomáticos 
lusitanos. 

En esas circunstancias llegó al Rio de la Plata la noticia de i-^g"* iionteti< 
que se habia convenido entre Sus Majestades Católica y Fidelí- d«i'conienio 
sima, bajo la mediación de la conferencia de París, que el Por- ceiebr».io 

eotr« Espifla 

tugal entregaría la plaza de Montevideo á las tropas españolas, lo y ponagai. 
que era un hecho, pues que solo de Femando VU dependió la 
inmediata ejecución , como lo demostraremos mas adelante W. 

La conducta que en esa situación observó el gobierno de Don oobiez deiapoin 
Juan VI puso en evidencia la falta de escrúpulos y de lealtad ,,! D^ja'iTvi 
que caracteriza todos sus actos. Hé aquí cómo refiere el digno 
Argentino Don J. Núñez los procedimientos de la corte del Bra- 
sil : 

« Al propio tiempo se anunciaba una expedición que debia 
salir de Cádiz, como en efecto se preparaba para zarparen 4820 
contra las Provincias Unidas; esto hizo revivir las alarmas de 
los naturales. Se abocaron algunos al general portugués, y este 
les permitió dirígir al Janeiro una diputación para soücitar que 
S. M. F. volviese á ratificar la capitulación de J817, en virtud 
de la cual no podía entregarse la plaza á los Españoles. El ge- 
neral lo que deseaba era ganar tiempo, y la corte engañar cuanto 
pudiese; algo mas, conocían la necesidad de conquistar alguna 
popularídad para sí, y de ningún modo para Fernando ; todo se 
concedió. Véase, pues, aqm' á S. M. F. estipulando en Europa 
la devolución de Montevideo á España; á la propia majestad es- 
tipulando en Améríca la devolución de Montevideo á los natu- 
rales; y juzgúese hasta dónde esta conducta es capaz de 
conducir los ánimos. » 



(i) Véase la Memoria sobre las operaciones del ^ército de 5. M. Fidelisima 
enlos años 1816 á 1819. [Biblioteca del Comercio del Plata.) 
(2) Véase el 9is;uienle capitulo. 



1819. 



é9 un. 



lüploaneia 
•iT«iiiiaa 
iBvoá la altara 
I a« abíon. 



Manfealot 
diaionalM 

dal 
Mieio da itlt 
miao otilidad 
prftetica. 



alrueeionea 
na rceibco 
apraftcntaaiai 
M. Fídelfaima 
Montevideo* 



20 PROVINCIAS L'MDAS DEL RIO DB LA PUTA, 

Un hecho extraordinario tuvo lugar en esa época : la corte del 
Brasil envió al gobierno argentino el armisticio de mayo de 
1812 , que Don Juan VI habia ratificado recien el 23 de julio 
de 1818 , volviendo á declarar provisoria la ocupación de la pro- 
vincia de la Banda Orientali^). — Sin duda son estos los artículos 
adicionales á que se refiere el biógrafo del señor García, ampli- 
ficando los del citado armisticio. Confesamos que nada ha mor^ 
tificado tanto nuestro amor patrio como el triste espectáculo 
que ofrecian las relaciones diplomáticas de la República Ai^en- 
tina con la corte del Brasil, mientras que sus armas victoriosas 
daban libertad á medio mundo. En efecto, sin disminuir el res- 
peto y la veneración que nos inspiran los ilustres patriotas que 
consumaron la grandiosa obra de la emancipación sud-ameri- 
cana , y teniendo en cuenta la heroica lucha que tuvieron que 
sostener en medio de las pasiones encontradas, no comprende- 
mos cómo la influencia que debieron ejercer esos grandes 
hechos en el ánimo del monarca portugués , robustecidos por 
las dificultades graves que le rodeaban, no precipitaron la eva- 
cuación déla Banda Oriental. Nosotros creemos que trabajos en 
armonía con esa situación habrían convenido mas á los altos 
destinos de las Provincias Unidas de Sud-América, que los men- 
cionados artículos adicionales sin utihdad práctica. Lo decimos 
con pena, porque nada nos humilla tanto, en nuestra cahdad 
de Argentino, como el testimonio de este documento. Los hechos 
que se sucedieron y que vamos á narrar nos darán completa 
satisfacción. 

Los representantes de S. M. F., que habian recibido orden de 
prepararse en ese sentido, tuvieron al mismo tiempo instruc- 
ciones para obtener del gobierno local todas las ventajas territo- 
riales que esa situación le ofrecía, de modo que Uegado el caso 
de la evacuación del territorio, pudiesen sostener los derechos 
adquiridos, dificultando la negociación de Paris, contando siem- 
pre con el apoyo de lo imprevisto ; de modo que si la expedición 
española no se realizaba, era una conquista asegurada. Con ese 



(1) Véase la noU del tomo IV, página 868. 



BRASIL Y PORTUGAL. 21 

propósito se celebró el convenio secreto que reproducimos á con- isio. 
tinuacion, en el que los dóciles municipales despojaban heroica- convenio Mcreí 
mente á la Provincia Oriental de la parte mas rica de su territorio ; ^, "¡,^*^^ 
y es de notar la coincidencia de que esa desmembración se «*« Montevideo 
preparaba casi al mismo tiempo que el diplomático argentino barón de laLagui 
acreditado cerca de D. Juan VI se entretenía en redactar los 
artículos adicionales al armisticio de 1812 (!). Hé aquí ese docu- 
mento, cuya notable importancia apreciará el lector inteligente : " 



Convenio secreto celebrado entre el cabildo de Montevideo y el ge- 
neral Lecor, jefe de las fuerzas portuguesas que ocupaban esta 
plaza^ relativo á la cesión de una parte del territorio de la Pro- 
vincia Oriental inmediata á la frontera , en compensación de 
los gastos necesarios para la construcción de la torre y fanal de 
la isla de Flores, 

ACTA RESERVADA. 

En la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, á Miembros 
treinta de enero de mil ochocientos diez y nueve , el Excmo. 
cabildo , justicia y regimiento de ella , cuyos miembros son, á 
saber : el Sr. brigadier de los reales ejércitos, alcalde ordina- 
rio de primer voto y gobernador intendente interino de esta 
provincia, D. Juan José Duran, el Sr. regidor decano D. Juan 
Correa, el Sr. alcalde provincial D. Agustín Estrada , el Sr. re- 
gidor alguacil mayor D. Juan Francisco Giró, el Sr. regidor fiel 
ejecutor D. Juan Méndez Galdéyra , el Sr. regidor defensor de 
pobres D. Lorenzo Justiniano Pérez, el Sr. regidor juez de po- 
licía D. Francisco Joaquín Muñoz, el Sr. regidor juez de fiestas 
D. José Álvarez, y el caballero síndico procurador general de 
ciudad D. Jerónimo Bianqui, se reunió en la sala de sus sesio- 
nes para tratar de asuntos de ínteres público , según sus insti- 
tuciones, y como lo há de costmnbre, presente el infrascrito se- 
cretario. En este estado mandaron traer á la vista la comunica- 
ción pasada en virtud del acuerdo de quince del presente al 
limo* y ^cmo. Sr. barón de la Laguna, capitán general de esta 
Provincia, sobre proponer una nueva línea divisoria de esta 



del cebildo. 



1819. 



•jMannieacion 
al 



Naafiragio 

d«Ia 

imaet Pimpon 



22 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

provincia y la capitanía general del Rio Grande de San Pedro 
do Sul, cediendo los terrenos que quedan en ella á favor de 
dicha capitanía , con calidad de auxiliar el superior gobierno 
con dinero y demás recursos la ejecución y conclusión pronta 
de la obra del fanal en la isla de Flores, sin cuyo estableci- 
miento no puede prosperar el comercio del Rio de la Plata , 
siendo dicha comunicación á la letra como sigue : 

(( limo, y Excmo. Sr. : — Cada dia tristes experiencias nos 
enseñan la urgente necesidad de establecer el fanal en la isla 

ondeULagun». de Flóres, cuyo proyecto se ha emprendido bajo la respetable 
protección de V. E. 

)> El desgraciado naufragio de la zumaca Pimpon, que acaba 
de sumergirse sobre el Banco Ingles en su regreso de Maldonado 
con mas de cincuenta personas y con crecidos intereses, ha cu- 
bierto de luto á esta ciudad, y los gemidos de las famihas que 
han quedado por la muerte de sus hijos y esposos en la mas 
horrible orfandad, penetran el corazón de todas las almas sen- 
sibles. El cabildo , entre sus meditaciones por la fehcidad de la 
provincia que representa , busca con anhelo algunos arbitrios 
capaces de sufragar á las crecidas erogaciones de aquel grande, 
útil y necesario establecimiento, para que concluida la obra con 
la prontitud que demanda la voz de la humanidad , no vuelvan 
á repetirse esas escenas espantosas, que arruinan el país con 
perjuicio de los intereses de la nación. Hasta ahora en la eje- 
cución del proyecto todo camina con una lentitud afligente por 
falta de recursos para emprender las operaciones con la rapi- 
dez que sería de desear. En esta situación desagradable le ha 
ocurrido al cabildo un pensamiento, que si merece la superior 
aprobación de V. E. , sería tal vez el único que allanando 
aquellos inconvenientes podia dar impulso á las obras del fa- 
nal, y.asegurar á V. E. y al cabildo la gloria de la conclusión 
de un establecimiento el mas útil á los intereses de la parte 
oriental del grande Rio de la Plata. 

Linea ditiioria » V. E. Sabe quo los huiites que separan esta provincia de la 
. ^:* n • .1 del Rio Grande de San Pedro do Sul no están bien demarcados, 

roYineía Onental ^ 

la del Rio Grande y que la líuca divísona de ambos territorios podria rectificarse 



i 



BRASIL T PORTUGAL. 23 

con utilidad común. — Basta examinar el plano geográfico de i «19. 
dichas provincias para convencerse de esta verdad. Si la línea .1 • s.i. iv.ím 
. de demarcación se tirase por los puntos que indica la natura- '"" ^"** 
leza de los terrenos, ríos y montañas de sus inmediaciones, 
desaparecería la confusión de límites , que ha dado méríto á 
tantas desavenencias , y resultando un superávit á favor del 
Rio Grande de San Pedro do Sul , podría V. E. hacer un be- 
neficio considerable á aquel terrítorío con la nueva agregación 
de preciosos campos, y á esta provincia con la indemnización 
de los valores respectivos á la parte cedida. — Este cabildo , 
como sabe V. E. , fué electo por todos los pueblos , representa 
sus derechos, y conservando todavía sus poderes para promo- 
ver lo que convenga á la prosperídad común, se cree autorizado 
en el estado presente de las cosas para intervenir y ejecutar lí- 
citamente la permuta ó cesión de una pequeña parte del terri- 
torio ümítrofe, cuando sus productos hayan de invertirse con 
grande utiUdad del país en algún establecimiento de importan- 
cia. Ninguno puede ser comparable al del fanal de la isla de 
Flores ; y por eso el cabildo propone á V. E. la demarcación de 
la línea de ambos territorios sobre las bases y con las condicio- 
nes siguientes : 

» Primera.. — La línea divisoria por la parte del Sud entre Demarccion 
las dos capitanías de Montevideo y Rio Grande de San Pedro 
do Sul empezará en la mar á una legua al Sud-Este y N.-O. del 
fuerte de Santa Teresa, seguirá al N.-O. del fuerte de San Mi- 
guel, continuará hasta la confluencia del Arroyo San Luis , in- 
cluyéndose los cerros de San Miguel. De allí seguirá la margen 
occidental de la Laguna Merin, según la antigua demarcación , 
continuará, como antes, por el Rio Yaguaron hasta las nacientes 
del Yaguaron Chico ; y siguiendo el rumbo de N.-O. caminará en 
línea recta al paso de Lezcano en el Rio Negro, mas allá de la 
confluencia del Pirahi : después continuará por la antigua divi- 
soria hasta Ytaguatiá ; y de allí costeará al N.-O. en derechura 
de las nacientes del Arapey, cuya margen izquierda seguirá 
hasta la confluencia en el Uruguay, dividiendo los límites del 
territorio de ambas capitanías, según se indica con mas exactí- 



de i» Uiiea t 



^ PROTmCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA^ 

1819. lud en el plano topográfico que presentamos *á Vuestra 
Excelencia. 

» Segunda. — Si Vuestra Excelencia se digna aceptar la 
cesión del territorio que se agrega bajo la indicada demarcación 
;i la capitanía del Rio Grande de San Pedro, se obligará esa 
superioridad á garantir las propiedades particulares de los vecinos 
hacendados en el terreno cedido ; porque la cesión solo deberá 
entenderse con respecto al alto dominio jurisdiccional relativa- 
mente al territorio de las dos provincias y ala fortaleza de Santa 
Teresa y fuer te de San Miguel, que atendido el mal estado en 
que se hallan, y las relaciones políticas de ambas capitanías, 
deben considerarse como inútiles á esta Provincia en todos 
respectos. 

)) Tercera. — En el caso de merecer la proposición el fiat de 
esa superioridad , se obügará Vuestra Excelencia por via de 
indemnización de los valores del territorio cedido á condonar á 
este cabildo las cantidades que le dio Vuestra Excelencia por 
via de empréstito á su entrada en esta plaza para las atenciones 
y establecimientos púbücos ; y también con las sumas de dinero 
y demás auxilios que necesite el real consulado para activar y 
concluir la grande obra del fanal de la isla de Flores en el 
menos tiempo posible. 

)) El cabildo, Señor Excmo., solo encuentra este recurso como 
el único para proporcionar arbitrios bastantes á la ejecución de 
un proyecto, en que interesan todos los ramos de la prosperidad 
pública del país ; la navegación, el comercio, la población, la 
industria y la pastoría : cree que está en los principios de su 
deber sacrificar una pequeña parte de la vasta extensión de 
este territorio á la felicidad general de la Provincia ; se consi- 
dera autorizado para este compromiso en idrtud de los poderes 
que le confiaron los pueblos, por la situación política en que los 
constituyó la revolución, y que hasta ahora no le fueron revo- 
cados, ni por los representados, ni en fuerza de las variaciones 
de las circunstancias que se han sucedido desde la revolución, 
en que se declararon estas provincias independientes de su an- 
tigua metrópoli. 



BRASIL T PORTUGAL. 2«S 

» Si Vuestra Excelencia quiere segundar los votos del cabildo 1819. 
aceptando la cesión del territorio indicado en la nueva línea de- 
marcada, bajo las expuestas condiciones, el cabildo tendrá la 
satisfacción de haber hecho un beneficio inestimable á los pue- 
blos que lo constituyeron; y los pueblos constituyentes un 
motivo mas de gratitud á la generosa protección del gobierno 
portugués, bajo la sabia dirección de Vuestra Excelencia. 

)) El cabildo solo espera la contestación de Vuestra Excelencia 
para extender sus actas en el caso que el pensamiento propuesto 
sea digno de la acogida de Vuestra Excelencia. 

» Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — Sala 
capitular de Montevideo, á quince de enero de mil ochocientos 
diez y nueve. — limo, y Excmo. Señor. — Juan José Duran. 

— Juan Benito Blanco. — Juan Correa. — Agustín Estrada. 

— Juan Francisco Giró. — Juan Méndez Galdéyra. — Lorenzo 
Jüstiniano Pérez. — Francisco Joaquín Muñoz. — José 
Álvarez. — Jerónimo Pío Blanqui. — limo, y Excmo. Señor 
barón de la Laguna, capitán general de esta Provincia. )> 

Y enterados que fueron de su contenido, se leyó á continua- 
ción la respuesta de Su Excelencia, el expresado barón de la 
Laguna, capitán general de esta provincia, cuyo tenor es como 
sigue: 

« Excmo. Señor: — Convengo desde luego en las proposi- se confien 
dones de Vuestra Excelencia sobre la nueva línea divisoria «ncierut 

propoticioni 

entre esta capitanía y la del Rio Grande de San Pedro do Sul 
con todas las condiciones que Vuestra Excelencia expone en su 
oficio de quince del que rige; y me es muy satisfactorio emplear 
las facultades que me ha conferido mi soberano para dar á Vues- 
tra Excelencia y á los pueblos de esta Banda Oriental un nuevo 
testimonio de mis deseos de hacer cuanto esté al alcance de 
mi autoridad por el bien y feUcidad de toda la Provincia. Puede 
Vuestra Excelencia extender sus actas a la mayor brevedad, 
insertando en ellas esta comunicación, en que se obliga este 
superior gobierno á coatribuir, en remuneración del terreuQ 



26 PROTINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1S19. cedido en la nueva demarcación, y de las fortalezas arruinadas 
de Santa Teresa y San Miguel, con el dinero y demás auxilios 
que se necesiten para Uevar á cabo la grande] é importante obra 
del establecimiento de una farola en la isla de Flores, tan nece- 
saria para la seguridad de la peligrosa navegación del Rio, como 
útil á los intereses del comercio y de la prosperidad pública. Yo 
espero que Vuestra Excelencia se sirva remitirme por duplicado 
copia de las actas que se extiendan sobre el particular para 
remitir á la corte, á fin de que aprobada esta convención por 
Su Majestad, se proceda á formar la nueva línea que ha de fijar 
los límites de ambas capitam'as, desapareciendo la incertidum- 
bre y confusión que ocasionó en otro tiempo contestaciones 
desagradables. 

» Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — Monte- 
video, treinta de enero de mil ochocientos diez y nueve. — 
Barón de ia Laguna. — Excmo. cabildo y ayuntamiento de 
esta ciudad de Montevideo. » 

Con cuyo conocimiento dijeron que en uso de los derechos, 
acciones y facultades que creían pertenecer á este ayuntamiento, 
delegadas de los pueblos en 'situación que las circunstancias 
políticas hablan reasumido en ellos de hecho las altas atribu- 
ciones jurisdiccionales de todo el territorio de la Banda Orien- 
tal, y no revocados ni por sus instituyentes, ni en fuerza de la 
ocupación interina de las tropas de S. M. Fidehsima, y cierto el 
cabildo de la necesidad de hacer un pequeño sacrificio á una 
grande utilidad en favor de toda la Provincia, utiüdad perma- 
nente é invariable en cualesquiera casos de la fortuna, se obliga 
del modo mas solemne y legal á ceder á favor del territorio de 
la capitanía general del Rio Grande de San Pedro do Sul, y del 
dominio de S. M. Fidelísima la fortaleza de Santa Teresa y el 
fuerte de San Miguel, en su estado actual de ruina, con todo el 
territorio que se comprende entre la antigua línea divisoria y la 
nueva demarcación de quince del presente enero, y que van 
señalados en el plano geográfico, con las obhgaciones á que se 
Uga el superior gobierno á nombre del soberano de contribuir 




BRASIL Y PORTUGAL. 27 

por via de indemnización con el dinero y demás auxilios nece- 1819. 
sarios para emprender^ y] concluir la importante obra del fanal 
en la isla de Flores á la mayor brevedad posible, bajo la direc- 
ción del consulado, y de que se incluirán en la dicha indemni- 
zación también las cantidades que adeuda este cabildo á la teso- 
rería real por via de empréstito , quedando cancelados todos 
los créditos anteriores, y pasándose por Su Excelencia los avi- 
sos oportunos á las oficinas correspondientes para la cancela- 
ción en los respectivos libros. En cuya virtud, y para constancia 
de este convenio, mandó el Excmo. cabildo, que se extendiese 
esta acta reservada, y se pasasen con oficio copias por duplicado 
al limo, y Excmo. señor barón de la Laguna, gobernador y 
capitán general de esta provincia, para los efectos convenientes. 
Con lo cual, y no siendo para mas el presente acuerdo, lo firmó 
Su Excelencia conmigo el secretario, de que certifico. — Juan 
José Duran. — Juan BENrro Blanco. — Juan Correa. — Agus- 
tín Estrada. — Juan Francisco Giró. — Juan Méndez Cal- 
DÉTRA. — Lorenzo Justinlano Pérez. — Francisco Joaquín 
Muñoz. — José Ályarez. — Jerónimo Pío Bianqui. — Fran- 
cisco Solano de Antuña, secretario. 

La demarcación de límites designada en el precedente con- se ejeeni« 
venio fué ejecutada en los meses de setiembre y octubre del 'de umull* 
mismo año 1819, por D. Prudencio Murguiondo , diputado del 
cabildo de Montevideo, y D. Juan Bautista Alves Porto, encar- 
gado al efecto por el conde da Figuéira, capitán general de la 
entonces capitanía de San Pedro. 

No hay constancia de que el convenio fuese nunca ratificado 
por el rey de Portugal. Al contrario, el siguiente documento 
prueba que no se consideraba como un pacto Ubre de dos po- 
deres capaces de tratar , sino como un arreglo impuesto por el 
jefe del ejército de ocupación al cabildo. 

«limo, e Excmo Sr. : Parecendo-me importante para o bom 
servico de S. M. o que V. E. me diz na sua confidencial de 4 
de dezembro do auno próximo passado , sobre as vantagens 



28 PROVINCUS h^lüÁS DEL RIO DE LA PUTA^ 

1819. ({uc tería a divizoría, de que ali se trata, se prindpiasse na 
Angostura ; e achando , que além do inconveniente de estareni 
as diligencias praticadas pelos deputados , por separado , nao 
tem a ultima, relativa á corrente do Arepey , toda a necessaria 
validade, pois que sendo essendal para a posse real em taes 
assumptos , que o terreno seja fisicamente andado e feito por 
aquella operag&o material ou acto material possessoiio , o 
auto celebrado sobre aquelle particular mostra, que tal circuns- 
tancia foi omitida; tenho a honra de enviar a V. E. o incluso 
único auto, a que fiz reduzir os quatro, que foráo formados por 
aquella occasiáo , e que ja vai assignado pelo deputado deste 
lüxcmo. cabildo, D. Prudencio Murguiondo, para que V. E. 
ílignando-se mandal-o tambem assignar pelo deputado, por 
parte de V. E. Joáo Baptista Alves Porto, no lugar indicado com 
urna linha de lápiz — , tenha a bondade de o ratificar no lugar 
marcado com duas linhas de lápiz = com a assignatura de Y. E., 
para que, na volta do portador, elle seja ratificado pelo Excmo. 
cabildo, e confirmado por mim, e fiquemos finalmente descan- 
cados a este respeito , nao servindo de inconveniente, ó haver 
V. E. ja enviado a Sua Magestade copias das diligencias passa- 
das; por que só teráo validade as que assim ficáo reformadas;, 
o que espero seja do regio agrado. 

A data da ratificando por Y. E. he relativa ao tempo ordinario, 
para que entre nos podesse haver conhecimento reciproco do 
que os deputados tinhao practicado ; e para que se possa man- 
dar um exemplar authentico a S. M., e ficar outro igual, que 
levante difficuldades para o futuro, remitto dous exemplares do 
auto reformado para o fim que a Y. E. tenho exposto , e farei 
limpar os signaos de lápiz, depois que eUes nao sirváo. — Déos 
guarde á Y. E. muitos annos. — Montevideo , 9 de marco de 
1820. — limo, e Excmo. Sr. conde da Figueira. — Baráo da 
Laguna. 

Las demarcaciones del antecedente convenio jamas se invo- 
caron por parte del Portugal. Muy lejos de eso, cuando la Pro- 
vincia Oriental se incorporó, en i821, á los dominios déla 




6RAdlL Y PORTU(;aL. ^9 

casa de Braganza , se demarcaron con toda prolijidad en el 
tratado de incorporación los límites de dicha Provincia ; y tan 
lejos de hacerse mención del convenio de 1819, se determinaron 
expresamente los que tenia, y se le reconocían al principio de la 
revolución; que son los mismos que hoy tiene W. 



1819. 



No fué el único servicio que hicieron los excelentes munici- 
pales Orientales á D. Juan VI. 

Los continuados desastres sufridos por los naturales, la im- 
potencia en que estaban sin el auxiUo de las armas argentinas 
para expulsar á los invasores, y sin otros resultados prácticos 
que el derramamiento de sangre y la destrucción del país por 
las correrías vandálicas de los pretendidos pacificadores, deci- 
dieron á cierto número de personas notables que representa- 
ban el cuerpo municipal de Montevideo, de acuerdo con el barón 
de la Laguna, á influir sobre las gentes del campo para que 
cesase la guerra, asegurándoles que la ocupación portuguesa 
era provisoria, y que según la capitulación de 1817, ratificada 
por el rey de Portugal, la provincia sería devuelta á las autori- 
dades locales. Los esfuerzos hechos por esos patriotas no fueron 
estériles. Se hizo circular por cada pueblo un documento auto- 
rizado por el general portugués, por el cual se declaraba que la 
incorporación á la capital se efectuaba bajo las mismas estipu- 
laciones que lo habia hecho la ciudad de Montevideo en el con- 
venio citado. Fácilmente adhirieron todos los habitantes de los 
departamentos, convencidos que nada tenían que esperar de los 
caudülos bárbaros que hasta entonces no habían hecho otra cosa 
que arruinar la provincia. Confiados en la palabra escrita de Don 
Juan VI, la paz se radicaba, los naturales se entregaron al tra- 
bajo y á reparar los perjuicios que habían sufrido durante la 
guerra; en fin, la promesa hecha por los naturales se había 
cumpüdo con rehgíosa exactitud, la pacificación era un hecho, y 
se aproximaba el momento en que el representante de Don 
Juan VI debia satisfacer las justas reclamaciones de los muní- 



ReMladoD 
del 
cuerpo mniiiei| 
deMonteridfC 



(i) Biblioteea del Comercio del Plata. — Montevideo. 



1819. 



¡ondactt iuhibil 

d«l generil 
roa dtbLagaiuii 



El ÚBtema 

de terror 

y persecución 

es adoptado 

como medio 

de persuasión. 



»Utioa imprevisora 
de D. Juan VI. 



30 PROVINCIAS UNIDAS ÚEl kíO t>8 U PUtÁ> 

dpales. ¿Cuál fué entretanto la conducta que observó en ese 
caso el general portugués ? 

Dueño absoluto de toda la extensión del territorio oriental, 
gracias á la deslealtad con que habia sorprendido la buena fe 
de sus habitantes, su primera medida fué la destitución de los 
cinco honrados municipales cuyos respetables nombres hablan 
cooperado de un modo tan eficaz á la pacificación 7 someti- 
miento del país. Despojados del carácter oficial con que podian 
continuar reclamando el cumplimiento del convenio de 4817, 
el jefe portuguez acometió resueltamente su obra de dominio 
absoluto. En efecto , los actos atentatorios del barón de la La- 
guna no se limitaron á ese indigno procedimiento ; para con- 
solidar el poder de su amo, era necesario destruir hasta la últi- 
ma barrera que pudiese dificultar la consumación de los sinies- 
tros planes de absorción definitiva que abrigaba Don Juan VI, 
y para lograrlo como medida previa, se adoptó el sistema de 
terror y persecución. Se sirvió de algunos caudillos ignorantes, 
que prostituyó entregándoles la administración púbüca, y esti- 
mulándolos á adoptar las medidas que podian contribuir al des- 
prestigio del gobierno independiente de los naturales. Los 
robos, las violencias y el vandalaje tenian en constante alarma 
á los pacíficos habitantes del campo. Las estancias de ganado 
vacuno eran asoladas , y los rodeos de ganados , robados por 
partidas considerables de Brasileños capitaneados por jefes de 
primera graduación. Estos se excusaban con que no podian 
contener á sus soldados, porque no siendo pagados sus sueldos, 
era el único medio de satisfacerlos. Tales actos de barbarie, si 
bien imprimían el terror y el desaliento momentáneo entre los 
naturales, les predisponía cada día mas contra la dominación 
extranjera, acrecentándose el odio que les inspiraba. Por otra 
parte, nada era mas impolítico ni contrario á los proyectos de 
dominación que acariciaba Don Juan VI que esos medios vio- 
lentos de persuasión. 

Nada ha sido tan insensato como la poUtica ínvasora de D. 
Juan VI en la América española durante su reinado , y pocas 
cuestiones han podido producir al Brasil consecuencias como la 



BttÁSiL y t>ORtUGÁL. 



31 



lucha injusta y anti-americana provocada contra esos pueblos 
vigorosos (1). El poderoso elemento de que se han servido los 
Portugueses y que ha hecho mayores estragos que los aguerri- 
dos ejércitos de la metrópoü, ha sido el sistema de intriga y 
anarquía que ha adoptado con los pueblos del Plata, y que su 
diplomacia ha manejado en todas épocas con notable habih- • 
dad. Á él principalmente debe el Brasil los resultados que ha 
recogido, es decir, la ocupación de un territorio inmenso cuya 
sanción ilegal ha recibido el sello de los tratados. ¿Serán estos 
una barrera indestructible para los despojados pueblos? Tal vez 
el tiempo demuestre que es tan frágil como fué fácil para la 
Union Americana la incorporación de la Florida y de la Lui- 
siana con mejores títulos que los que hoy tiene el Brasil. No 
pasarán muchos años para que nuestros presagios sean una 
reahdad. 
En esas circunstancias el general Artigas, mas incUnado á re- 

(1) £1 iotelis;ente M. de Pradt decia en 1817 lo siguiente, con motivo de la 
ocupación de la Banda Oriental por el ejército portugués : 

« La guerre était loin de ses frontiéres , car une grande distance separe 
ses Etats de la riviére de la Plata. Le théátre de la guerre s*éIoignait en 
s'étendant vers le Pérou et le Chili : place dans une direction opposée au 
Brésil, Artigas n*était pas inquiétant. Buénos-Ayres était trop occupé pour 
chercher á se creer un ennemi de plus en attaquant le Brésil. 

Le maintien de la paíx était done dans les mains du gouvernement dii 
Brésil, et cependant on ne tarda poínt á voir une flotte portugaise s'avan- 
cer centre Montevideo , et les feux de la guerre s'allumer á la suite d'un 
double hymen. Aprés beaucoup de marches etde contremarches dont le pu- 
blic ne pénétrail poínt le but, et dont le Brésil ne déclarait poínt le motif , 
Montevideo fut occupé. Les proclamations furent ce qu'elles sont en pareíl 
cas, la justice du droit, latendresse pour les captures, lebonheur pour tous. 
En regardant ees démarches par rapport á TEspagne , on se demandait com- 
ment on faisalt marcher de front une double alliance avec une invasioQ , 
comment on tiraít Tépée en se donnant la main. 

En regardant du cdté de TAmérique , on se demandait comment le souve- 
rain de Tétroit Portugal, transplanté naguére dans les espaces immenses du 
Brésil, s'y trouvait déjá trop á l'élroit et y éprouvail le besoin de s'élargir 
aux dépens de ses voisins. On se demandait comment íi s'exposait á la guerre 
avcc des hommes dont le caractére opiniátre devait lui étre connu , car un 
EspagDol, pour étre transplanté en Amérique, n*est pas moins tenace qu'en 
- Europe, et les Porfcugais sont á portee de le savoir mieux que qui que ce 



ltl9. 



El general Arligt 

organiía 

ana 

contra-reToltteioi 
etpafiola. 



1 



32 t»ROVlNCIAd ÜNlt)AS DfiL tllO DB LA PLATA, 

1819. conciliarse con la madre patria que á someterse al yngo portu- 
gués, trató de organizar una contra-revolución , llamando á las 
autoridades de la metrópoli, á cuyas órdenes se puso. La Gaceta 
de Buenos Aires del 8 de diciembre de 1819 da cuenta de esos 

trabajos del modo siguiente : 

Proyecto español en la Banda Oriental. 

« Hacia dias que habia llegado á esta capital un vecino de las 
Vívoras, procedente de la Colonia del Sacramento, asegurando 
bajo declaración jurada haberse descubierto en dicha pla^a una 
conjuración combinada entre los Españoles y el caudillo Ar- 
tigas, con objeto de sustraerse al dominio portugués, y entre- 
garse á la antigua metrópoH : el declarante ilustra esta especie 
atribuyendo el descubrimiento á un oficio de los conjurados 
dirigido á dicho jefe , que el conductor presentó al comandante 
mihtar del referido punto ; con cuyo antecedente se procedió á 



soit. De plus , le Brésil provoquait á la guerre des hommes armes de pria- 
cipes diamétralement opposés á ga propre existence , comme il oubliait á la 
fois qu'il se trouvait au milieu d'un foyer de républicanisme , et que sa po- 
pulation était formée en grande partie d'esclaves rongeant leur frein et trop 
disposés á imiter leurs semblables, emancipes en tant d'endroits. Mais ríen 
n'a pu le reteñir ; Ton a vu comme il s'est precipité dans cette (átale entre- 
prise. II faut que le bien mal acquis ait bien bon goút , pour vouloir s'en 
pourvoir á ce prix ; mais s'il a bon goüt, quelquefois aussi il est de dure di- 
gestión. Les choses en étaient lá ; les Portugais établis tant bien que mal 
á Montevideo (*); Buénos-Ayres les mena^nt , lorsque le roi du Brasil a 
éprouvé coup sur coup trois événements fort propres á le faire rentrer en 
lui-méme et á aggraver ses embarras. Ge sont : 

lo L'intervention des puissances ; 

2o L'insurrection de Fernambouc ; 

3* Le complot de Lisbonne. 

(*) Timett 10 jnÍD. Nous apprenons qae la Ué¿^\Q portugiise V Amphion , mtviío de Monte- 
video fa Kio Janeiro, y a apporté la nouvelle qae les troapes portugaises de la Plata étaient 
dans un état complet dMosobordination , et que leur cbef, le general Lecor, avait informé son 
sonverain que, si on ne luienvoyait point denouvelles troupes et des mnoitions , il ne pourrait 
se maintenir lopgtei)ii.s dans le pays qu'il occupait. 11 paralt également que le gouvernemeot de 
Baénos*Ayres a définitlvement declaré la guerre ao Brésil. 

Cette demande de renforts n'arriva point fa propos. On saitqueles Portugais de Montevideo 
n'en peoveni sortir ; ils y sont comme les Franjáis étaient k Saragosse et dans les villes d'Espagne, 
enfermes dans leur enceinte, massacrés des qnMls en sortaient. Le bétail des piaines qui avoisinent 
Montevideo a été ecarte par les gardiens \ les Portugais y sont livrés \ leurs propres ressourcett 
(Les freiff derniert moi* de VAmérique MéridionalCtTpw M. de Pradt, p. 14 ; París, 1817.) 



BRASIL Y portu(;al. 33 

la captura de los indiciados y embargo de sus papeles, entre los 1819. 
que se encontraron referencias á sus cómplices en Montevideo, Jukio 

á donde se dio inmediatamente aviso del suceso, comunicando ^"® ^uotlaa^^ 
luces para ulteriores esclarecimientos. — Protestamos que sin de Bueno» Aim. 
estar distantes de creer á Artigas capaz de todo, no tenemos el 
menor interés en añadir este comprobante á las sospechas de su 
connivencia pérfida con la corte de Madrid. Su conducta, su 
sistema y sus calidades son de tal naturaleza , que muy poco 
puede aumentarse la malignidad de su influencia por su inter- 
vención en un proyecto tan indigno del nombre americano. 
Sabiéndose lo que es Artigas, ¿ quién no teme todo lo que 
puede ser? 

» Sea de esto lo que fuere, cuando esta especie se consideraba 
como un rumor abultado , llegó un buque de Montevideo en el 
domingo inmediato , y con él la confirmación del proyecto es- 
pañol, y su descubrimiento y extensión. Son muy confusas las 
ideas que se nos han trasmitido de su verdadera importancia ; 
pero sustancialmente se conviene en la coaücion de un crecido 
múmero de Españoles para ocupar el territorio oriental y po- 
nerlo á la obediencia de Fernando ; si esto debería ser antes ó 
después de su evacuación espontánea por las tropas portugue- 
sas, es lo que no se acierta á discernir. La cosa sin embargo 
debe ser muy notable ; pues que se ha preso y conducido á 
bordo á un número bastante abultado de personas , de origen 
español, ignorándose su ulterior destino. Por lo que pueda in- 
teresar la curiosidad , ó á otros fines , copiamos en seguida la 
relación de dichos presos , aunque se asegura no estar com- 
pleta (i). )) 

(i) Gaceta de Buenos Aires, diciembre 8 de 1819. 



A. — V, 3 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA; 

BRASIL y PORTUGAL ; 

ESPAÑA Y LAS GRANDES POTENCIAS. 

AÑO 1819. 



II. 

1819. La conferencia de París. — Proyecto de conciliación que propone á las cortes 

disidentes ; estipulaciones que contiene ; los plenipotenciarios portugueses 
hacen algunas observaciones á este proyecto ; las explicaciones de la con- 
ferencia les satisfacen. • — El conde de Palmella es llamado á integrar el 
gabinete de Rio Janeiro. — Se dirige confidencialmente á lord Gastlereagh 
y al príncipe de Metternich. — Acepta sem restricQáo el proyecto de con- 
ciliación. — Cambio total en el gabinete de Madrid : Casa Iruj o reemplaza 
á Pízarro en el ministerio de Estado. — Carácter imponente de los arma-, 
mentos que se hacen en Cádiz. — Inquietudes que inspiran al conde de 
Palmella. — Plan de Fernando Vil. — Declaración que hacen los media- 
dores á Palmella. — Sus deseos de terminar la negociación. — Ultimá- 
tum. — Seguridades que reciben del gobierno británico sobre la integri- 
dad de Portugal, amenazada por la España. — El señor Cebállos, plenipo- 
tenciario español, ofrece someter un contra-proyecto. — La causa de Su 
Majestad Católica pierde terreno en la conferencia. — Impresión desfavo- 
rable que causan las resistencias de la España. — Contestación de los 
mediadores. — La España propone ceder una parte de territorio, en sus- 
titución á la indemnización pecuniaria. — Astucia de los diplomáticos 
portugueses. — Carta confidencial de Palmella á Saldanha. — Vacilacio- 
nes de la corte de Madrid. — El duque de Fernán Núñez reemplaza á 
Cebállos en la embajada de París : declaración que hace á los mediadores. 



PROTINGIAS UNIDAS DKL RIO DE LA PLATA, ETC. 35 

-^ Lo^ plénipotehciaHos porfugueseá dan cuenta á su gobierno del estado JS19. 

de la 'negociación-. — Memorándum que los diplomáticos portugueses di- 
rigen á los mediadores protocolizando los trabajos de la conferencia ; 
nuevas concesiones que hacen. — Estado afligente de las finanzas de Por- 
tiígal! — Lentitud dé las negociaciones. — Los diplomáticos portugueses 
reclafiíáU Khla respuesta categórica al ultimalum que dirigieron el mes de 
agesto.—^ Su Majestad Fidelísima adopta los consejos del conde de Pal- 
mella. — Temores que le. inspira el estado precario del ejército portugués 
en la Banda Oriental. — Situación en que se encontraban los asuntos po- 
líticos del Brasil y Portugal á fines del año 1819. — La prensa inglesa. 
«^*Gohsideracíone8 generales. 

Lat^ conferencias de París continuaron con lentitud hasta que provee to 
las eüígencias y" amenazas de la España dieron nuevo impulso **" l^rT^ÓMir" 
á las negociaciones. Convinieron, en fia, los plenipotenciarios i"""'»» 
de las cmco potencias en redactar un proyecto de conciliación, 
y someterlo á los representantes de las dos cortes divergentes. 
Este comprendía nueve artículos cuyas estipulaciones encontra- 
ban justas y equitativas, tanto para la España como para el 
Portugal. 

Sustancialmente se reducían á que Don Juan VI abando- un .«s pi¡nr¡|..i«. 
nase los territorios del Rio de la Plata, ocupando temporal- 
mente una línea que se extendiese desde Maldonado hasta u .•.!]« ocupanon 
Yagüaron, comprometiéndose á guardar la mas estricta neu- 
traUdad en los sucesos que se desarrollasen en la Banda 
Oriental. 

La España por su parte enviaría una expedición mihtar que i--» España 
ocuparía Montevideo para pacificarlo y reivindicar su dominio nua «'pedición 
en los territorios del Plata. miuiar. 

Unaconiíáion de los mediadores intérvendria en el movimiento MmueTidco. 
de las tropas de los dos países para evitar las dudas é interpre- 
taciones equívoiiaé. 

La España debía proclamar una amnistía absoluta en el Río Amn¡siia absoiat» 
de la Plata, declarando libre el comercio con las naciones y '•'^•"«^"^o *>*»'« 
extranjersts, poniéndolo en práctica en todos los pueblos en que «"«o 'e i» pi»»». 
su autoridad fuese restablecida. 

Restitairia Olivenca al Portugal con- todos sus territorios adya- Restitución 
centes en el plazo de un año, contado desde el canje dé laé rá'- 'J^^^^^l 



itl9. 

Mva deinarr»* ioa 
du Itmiics 
en AmArii-a. 



Indemnización 
que pagaría 
la Eapafta 

Caicas 
obserfaciones 

de los 
lenlpotenciarios 
porlDguesen. 



Los 

lenipotenciarios 

portagneses 

Si satisfacen 

yteeptan 

•1 proyecto. 



36 phovinctas unidas del rio de la piata, 

tificaciones de una convención que se negociaría con ese objeto, 
bajo la garantía de las potencias mediadoras, procediéndose á 
una nueva demarcación de los límites en las posesiones ameri- 
canas, con la intervención de las citadas potencias, y de acuer- 
do con las conveniencias mutuas para que se retirase el 
ejército portugués de la línea temporaria y se estableciesen 
sólidamente las fronteras de ambos Estados. 

La España pagaria al Portugal siete millones y medio de 
francos por los gastos de la ocupación de Montevideo, en el acto 
que sus tropas abandonasen la plaza (i). 

Este proyecto de conciliación encerraba dos puntos princi- 
pales de alta significación que ofendían el crédito y dignidad 
del gobierno de Rio Janeiro. El primero era la entrega de Mon- 
tevideo á las tropas españolas, después de haber declarado el general 
Lecor á stis habitantes , que les entregaria las llaves de la ciudad 
una vez que cesase la ocupación de la plaza. Á esta observación 
se objetó que el abandono de Montevideo poco antes de la lle- 
gada del ejército español satisfacía esa obligación. El segundo 
punto se fundaba en que el gobierno de Fernando Vil podría 
enviar mayor número de tropas que las que aUí tenia Portugal 
y obligarlas á retroceder de la línea temporal que debían con- 
servar hasta la completa ejecución de las estipulaciones que 
comprendía el convenio. 

Los mediadores explicaron que en tal circunstancia las fuer- 
zas enviadas por la España serian limitadas á las exigencias de 
la lucha que tendrían que sostener para restablecerlos derechos 
de S. M. Gatóhca, y someter á sus rebeldes subditos. Estable- 
cidas las bases principales de este proyecto de concíUacíon, pi- 
dieron que fuese reducido á pacto internacional, declarando los 
representantes de S. M. Fidelísima que estaban en posesión 
de los poderes necesarios y debidamente autorizados para acep- 
tarlo y firmarlo. 

Esta manifestación satisfizo á los plenipotenciarios interven- 



(1) Véase mas adelante el texto del proyecto de tratado propuesto por la 
conferencia de las cortes mediadoras. 



BUASIL Y POKTÜGAL, ESPAÑA, ETC. 37 

tores de las cinco potencias, pero no sucedió lo mismo en cuanto 
al de S. M. Católica, quien se limitó por entonces á dar cuenta 
á su gobierno y á esperar instrucciones. 

Este era el estado de los trabajos de las conferencias de París 
á principios del año 1819. 

Entretanto, habiendo llamado el rey Don Juan VI al conde de 
Palmella para integrar el gabinete, este se proponía partir, cuan- 
do su colega el marques de Marialva le escribió desde Johannis- 
berg, diciéndole que el príncipe de Metternich deseaba verle 
antes que se embarcase para América, y que en su opinión de- 
bía permanecer en Europa basta el fin de las conferencias de 
Aix-la-Gbapelle, donde era probable que se ocupasen délos 
asuntos de América. El conde escribió entonces confidencial- 
mente al príncipe de Metternich y á lord Gastlereagh, instruyén- 
doles, que estaba munido de un pleno poder, pero que sin em- 
bargo esperaría el consejo de ambos antes de decidirse á asistir 
á las conferencias, y que solo en el caso que fuera recibido un 
plenipotenciario español , iría inmediatamente ; porque cuales- 
quiera que fuesen las negociaciones de la España, ellas debian 
interesar á su soberano. En cuanto al estado de la cuestión de 
la Banda Oríental , el conde creía que si no era mas ventajosa, 
era á lo menos mas clara y segura. « Estábamos, decia el 11 
de octubre de 1818 , perfectamente de acuerdo con los media- 
dores, es decir, aceptamos sem restricgáo los proyectos de tra- 
tado y convenciones que ellos nos propusieron, comprendiendo 
la estipulación del número de tropas españolas, intervención de 
comisarios mediadores, amnistía y comercio hbre en Montevideo, 
restitución de Olivenga un año después del cambio de las rati- 
ficaciones , neutrahdad declarada del Brasil , ocupación de una 
línea temporaría , que comprende Maldonado , y siete millones 
y medio de francos pagados en el acto de la entrega de Monte- 
video. )) En lo relativo á las bases del futuro tratado de h'mites, 
agregaba : « Estamos obligados á contentarnos con un artículo 
en el cual se dice que se procederá inmediatamente, bajo la 
mediación de las cinco potencias, á una nueva demarcación en 
Améríca, sobre bases de mutua conveniencia, sem fallar no trao- 



iSI9. 



El roiald 
>le l'uliuttlla 
rs i la (liado 

fl gaLiiitfte 
de lito Jaiióirc 



Eütt! se dirigí 

coniiilenciatmei 

ni i>'('iripe 

do M' ticriiicl 

y á lord 



El arifcaio 
subre los Kinil 
no se refiera 
al tratado de 11 



1819. 

La Espafiíi 

no adhiere 

kl proyecto . 



■ Cambio 

de mioisteiio 

en Espafia. 



Inquietudes 

del conde 

de Palmell». 



Plan 
) Feruando Vil. 



Decldiacion 
quo liacen 
t>s mediadores 
A l'ulmella. 



3S PROYIKCIAS LMDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

tado de lili, Pero la España no ha adherido aun al referido 
proyecto de los mediadores, y ofrece otro mucho mas restricto; 
de modo que hallándonos de acuerdo con la mediación , juzgué 
deber pedir á los ministros de Estado , reunidos en Aii-la-Cha- 
pelle, que usasen ahora con el gabinete de Madrid un lenguaje 
análogo al que usaron con nosotros antes de oir nuestras expli- 
caciones (1). )) 

En estas circunstancias tuvo lugar el cambio de ministerio en 
Madrid. Pizarro cedió el lugar á Casa Irujo , y la presencia de 
este último inspiraba menos recelos que la de su predecesor. 
Entretanto los armamentos que seguian haciéndose en Cádiz 
con destino al Rio de la Plata tomaban un carácter formidable. 
La escuadra reunida hasta entonces se componia de seis navios 
de línea y diez fragatas que debian conducir catorce mil hom- 
bres de tropas mandadas por el conde del Abisbal. Esta actitud 
amenazante de la España inquietaba visiblemente á los plenipo- 
tenciarios de S. M. Fidelísima, no obstante que el referido 
conde de Palmella no comprendía la actividad de esos arma- 
mentos, « vistoquearatificacáo de umtractado comnosco, mes- 
mo que se concluisse já, deveria demora-la aínda seis mezes. Na 
verdade parece que eUes intentam romper a negociagáo com- 
nosco, renunciar á mediacáo, e entregar a contenda á sorte das 
armas (2). » 

Según el mismo testimonio, el plan de Fernando VII era apo- 
derarse de Santa Catahna y allí pedir imperiosamente la entrega 
de Montevideo en un plazo ümitado. En situación tan inquie- 
tante, el plenipotenciario de Don Juan VI dirigió una nueva re- 
presentación á los mediadores, para que en el caso supuesto de 
proyectos tan extravagantes por parte de la España , evitasen el 
rompimiento de una guerra, cuando acababan de acjherir á todas 
sus proposiciones (3). Hasta entonces no habia recibido Pal- 



(1) Correspondencia del duqtte de Palmella, i. I, pág. 45. Carta del conde 
de Palmella á Don Antonio de Saldanha, del 11 de octubre de 1819. 

(2) ídem. 

(á) Véase el documento citado precedentemente. 



BRASIL Y PORTUGAL, ESPAÑA, ETC. 39 

mella contestación de AiX'la-Chapelle , pero según le habían 
asegurado lodos los mediadores, excepto Pozzo, que habia ido á 
Rusia, sus asuntos se hallaban en el mejor terreno posible (*). 

El iO de abril de 1819, escribió de Londres con este motivo 
el conde de Palmella á su íntimo amigo y colega Don Antonio 
de Saldanha, diciéndole que estaba en vísperas de hacer una 
nueva jomada á Paris, porque era necesario terminar esa tediosa 
negociación, para lo cual creía que habia llegado la oportunidad. 
Le parecía natural que los mediadores se mostrasen inclinados 
en su favor, porque comparaban la coherencia y moderación de 
siis procedemientos con las extravagancias de la España, 
Manifestaba sin embargo su resolución , en caso que no 
viniera la respuesta de Madrid aceptando las propuestas 
de la mediación, de dirigir un ultimátum dando por ter- 
minada la negociación, declarando que exigían una indem- 
nización mensual por el período que trascurriese para que la 
España tomase posesión del territorio oriental en los términos 
estipulados. « Si se niega á esta última alternativa, agregaba, 
solo queda otra : ó dejar las cosas en el estado en que están, y 
en tal caso la indemnización mensual irá creciendo hasta el 
punto que le sea imposible satisfacerla, ó enviar, según las ame- 
nazas que hace ahora, una expedición para tomar á Montevideo 
de viva fuerza. Todo está pues en ponernos en estado de resistir 
la tentativa ; y á ese respecto he escrito con la mayor energía 
k la corte. Si falla la expedición española , la posición que hoy 
solo tenemos de hecho , estará fundada en el derecho , y en el 
caso que alh se adopten medidas prontas y adecuadas para 
sacar partido de ella. Entretanto el Portugal está seguro, porque 
la Gran Bretaña declaró nuevamente que subsistia la garantía en 
todo su vigor. » 

El señor Cebállos, representante de los intereses de la España, 
hizo algunas observaciones proponiendo someter un contra- 
proyecto mas limitado, y que satisfaciese los intereses de ambas 
naciones. 



1S19. 



Sus «1h$«-oi 

4Í« t*' I lililí;* 

la i'«>t*o Miirio 



Su resoiocio 
de dirigir 

un nltimatu 

á la corte 

de Ma<)r¡d. 



La iiilegrida 

du Portugal 

estaba garanli 

por la 

Gran Bretafl 

El aennr Ceb&l 

propone lomc 

un coRtra-)foyi 



(i) Véase el dóiumeAtb citado prflcedentemente. 



iO PROTINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATÁ^ 

1819. Las dificultades y dilaciones opuestas por el representante de 

Femando Vil empeoraron la causa de España, obligando á los 
plenipotenciarios de las cinco potencias á recordarle que á soli- 
citud de S. M. Católica habian aceptado la mediación en esa 
cuestión, y que guiados por un espíritu de justicia y equidad 
habian formulado espontáneamente las bases de un arreglo que, 
aceptado por el Portugal, no podrían prescindir de sujetar el de 
Madríd al faUo de los representantes de los monarcas á quienes 
se habian sometido. 

El carácter que tomaban las conferencias de París desconectó 
á Femando VII, é hizo entender que abandonaba la mediación 
para apoyarse en su derecho, y que recurriría á las vias de 
hecho para obtener del gobierno de Don Juan VI las repara- 
ciones debidas. En efecto , dio órdenes perentorias para ac- 
tivar en Cádiz la expedición al mando del conde del Abisbal, 
destinada á reconquistar el Rio de la Plata, la cual debia co- 
menzar por apoderarse de Santa Catalina, cuya ocupación du- 
raría mientras no se efectuase la evacuación de la Banda 
Oríental del Rio de la Plata. Los diplomáticos portugueses se 
apresuraron á instruir á los mediadores de la actitud bélica que 
asumia la España. 

La impresión que estas noticias causaron en el seno délas con- 
ferencias fué en extremo contraría á los sentimientos de sim- 
patía y parciaUdad con que se habian abierto las negociaciones 
en favor de Fernando VII. — Manifestaron en términos explí- 
citos, cuan sensible les era observar que la España se separase 
del buen camino , y lamentaban que se mostrase inaccesible á 
todo arreglo ; le fijaban un plazo razonable para que se expli- 
case , y en último recurso , para que aceptase las bases pro- 
puestas, cuyas estipulaciones habia acogido el Portugal de un 
modo satisfactorío. 
odificsciones Apercibiéndose Fernando VII del carácter peligroso que to- 
rr?p"re"aoie ^aabau estos asuntos , se resolvió á declarar á los mediadores 
de£spaf.a. que aceptaría el proyecto de tratado con la única modificación 
de sustituir la indemnización pecuniaria por una extensión de 
terrítorío equivalente, que cedería á D. Juan VI en la Banda 



BRASIL Y PORTUGAL, ESPAÑA, ETC. 41 

Oriental, el cual sería demarcado y entregado por intermedio igig, 
de comisarios nombrados especialmente. 

Los astutos diplomáticos portugueses se apresuraron á acep- 
tar el cambio propuesto, con tal que se estipulase la nueva h'nea 
de los límites que comprendía esa cesión , que inmediatamente 
ocuparían las tropas portuguesas. 

El 45 de julio dirigió el conde de Palmella desde Paris una cana confldencu 
nueva carta confidencial á su colega Don Antonio de Saldanha, ^ePaimeiia 

^ ' a sa colega 

de la cual reproducimos textualmente algunos párrafos, porque y «migo saidanh 
explican el estado de la negociación y ademas ponen de relieve 
no solo los talentos diplomáticos del representante de Don 
Juan VI, sino también la deslealtad y la falta absoluta de escrú- 
pulos de la política lusitana. 

« Nao ignoras que os principios todos, que se acham no pro- Pago deu 
jecto de tractado dos mediadores , a saber, Olívenla, o numero demaraclorfuiM 
das tropas, os commissarios para a entrega, etc., etc., téem sido, 
com poucas modificacóes, consentidos pela Hespanha, e só 
subsiste a disputa sobre o pagamento da indemnisacáo que ella 
pertende fazer, mediante uma cessáo equivalente de territorio ; 
mas nao quer estipular desde já qual baja de ser a futura de- 
marcagáo , pertendendo que isso só pode effeituar-se por meio 
de commissarios, e sobre o terreno, etc., etc. Nos pelo contrario 
pedimos firmemente ou o pagamento total no acto da entrega de 
Montevideu , ou a fixacáo desde já da nova linha de limites, 
comprehendendo a cessáo territorial. Finalmente em abril 
próximo passado propoz Fernáo Nunes, que occupassemos 
uma linha dos Castillos Chicos até ao passo Chiteno no Rio- 
Negro, a titulo de hypoiheca , mas sem dizer qual seria o prazo 
concedido a Hespanha para resgata-la. Essa hnha , como verás 
na mappa, nao é a que nos convem, pois é necessario que apoie- 
mos de todo o modo a direita da nossa posigax) sobre o Uraguay, 
ejulgamos por tanto dever insistir, como fizemos n*uma nota 
em data do 1** de maio , sobre a alternativa de que ácima fiz 
mengáo, exigindo uma resposta cathegorica da Hespanha. Com- 
tudo lembrou a algum dos mediadores, que se poderia esti- 
pular o prazo de um anno , no flm do qual , se o pagamento 



de Cidiz. 



42 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DK LA PLATA, 

\ 819. se n^o effeituasse, a hypotheca se tornaría em cessáo permanente; 
se os Hespanhoes consentissem n'isso , e em estender a linha 
até ao Uruguay, creio que nao nos pederíamos negar á conclusao 
do tractado. Nao acontecen porém assim , antes pelo contrario 
desde essa epocha até agora nao temos podido obter resposta, nem 
affirmativa nem negativa, d' aquello gabinete (é verdade que 
acontecen n'este intervallo outra revolucáo ministerial), e ao 
mesmo tempo recebemos avisos indubitaveis de que os prepares 

Expedición da expodicáo de Cádiz tomam uma actividade, que nao era 
mesmo de esperar de tal governo , e que emfim, segundo todas 
as probabilidades, no corrente de agosto sahirá a tal expedigao. 
En consequencia d'isso, dirigimos aos mediadores, a quatro ou 
cinco dias, uma nota queixando-nos da falta de resposta, e mos- 
trando quanto isso era indecoroso, etc., para a mesma mediagáo : 
aUudimos aos prepares de Cádiz , e ás consequencias que se se- 
guirlo se a expedigáo partir para o Rio da Prata sem um previo 
ajuste conmosco ; e emfim exigimos que á volta do correio se 
expedisse para Madrid uma resposta cathegorica e decisiva, para 
que S. M. Fidelísima pudesse ou terminar o tractado com a Hes- 
panha, ou adoptar as medidas que julgasse convenientes para 
o bem dos seus vassallos e decoro da sua coróa, etc. Os media- 
dores em consequencia escreveram tambem a Fernáo Nunes 
com mais energía do que até agora o téem feíto, exígindo uma 
resposta no prazo o mais breve, para que se conclua finalmente 
de um modo ou de outro esta negocia^áo. Creio que se a res-- 
posta da Hespanha fór negativa, os mediadores emittirao entao 
o seu ultimátum y accrescentando alguma observagáo mais ou 
menos forte, conforme á influencia de Pozzo, que continua 
a ser-nos fatal, Eu procuro entretanto ver se posso espicagar 
o ministerio inglez para que previna a sabida da expedigao e 
falle, se nao em nome da mediagao , ao menos em seu pro- 
prio nome ; mas créio que o nao conseguireí , e nao ha outro 
remedio senao appellar para o capitulo dos accidentes de mar, 
ou de qualquer outra natureza, que possam retardar a expe- 
di^ao, ou faze-la gorar. No meio de tudo isto nao podes ima- 
ginar quanto as nossas instrucfoes sao confusas e contradictor 



f. 



BRASIL Y PORTUGAL, ESPAÑA, ETC. 



i3 



riasj e que ímmensa respoDsabiUdade somos obrigados a tomar 
sobre nás , ao ponto que duvido muito , se o traeiado se concluir, 
que elle seja ratificado, Bem vés que tudo quanto te digo é com 
a mais extrema conflanga, e que o deves guardar só para ti. 
Resumindo estalonga exposi^ao, dir-te-hei pois, que dentro de 
tres semanas deve estar ou ajustado otractado, ou desmanchada 
a negociaQáo, e a expedigao de Cádiz próxima a partir, e que por 
tanto seria muito inútil que tomasses o trabalho de vir aqui eri- 
contrar-me, pois que de certo nao chegarias a tempo para isso (i).» 

La «orte de Madrid vaciló de nuevo, prefiriendo la indemni- 
zación pecuniaria á la cesión de territorio; propuso no obstante 
que esta tuviese efecto, dando la mitad ai contado y el resto á 
un plazo razonable que se fljaria en la convención. 

Los diplomáticos portugueses adhirieron á la nueva propuesta, 
exigiendo solamente que fuese depositada en manos seguras la 
parte pecuniaria que no reintegraba al contado, dando así por 
terminada la negociación. 

Entretanto el gabinete de Madrid habia sufrido modificaciones 
notables así como su política. Todo se resentía en España de la 
incapacidad gubernativa de Fernando VIL El duque de Fernán 
Núñez habia reemplazado en Paris á GebáUos, y munido de 
instrucciones para arreglar la cuestión pendiente , se presentó 
á los plenipotenciarios de las cinco potencias , y declaró que es- 
taba autorizado para aceptar como única estipulación la restitu- 
SiioíX pura y simple de la Banda Oriental á las tropas de S. M. Ca- 
tólica mediante una indemnización pecuniaria de siete millones 
y medio de francos, mitad al contado y mitad á plazo. Los diplo- 
máticos portugueses quisieron sustentar las bases precedentes 
ya aceptadas por S. M. Católica ; pero «¡I duque de Fernán 
i^áñez recordó que habían sido abandonadas desde que los re- 
presentantes de S. M. Fidelísima solo habían tratado de indem- 
nización pecuniaria. 

Los dipUttnáticos portugueses dirigieron entonces un oficio 
¿ los mediadores, acompañándolo de una extensa memoria, 



1819. 

Las instroceione 

delot 
plenipQtenciario 
de Don Jaan V 
son conlradictorii 



Vacilaciones 
de la corte 
de Madrid. 



El duque 
de Fernán Náfie 

reemplaza ' 
á Cebállot 
en la embajada 

de París. 



Declaración 
que hizo 
& los mediadoreí 



iX) (}orr$fipon4encia del dt^ue de Palm^U^, ^ I» p¿g. 50, 



4i PROYINCUS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

i«i». exponiendo los menores hechos de la negociación (i), dieron 
cuenta á su gobierno de sus trabajos, y aprovechándose de la 
persistencia del duque de Fernán Núñez en sostener su pro- 
puesta, y de las disposiciones favorables en que estaban los 

(1) DoGOMENTO A. — Nota dos plenipotenciarios portuguetes aos das cortes 

mediadoras. 

« París, 15 de agosto de 1819. 

» Os abaixo assignados, plenipotenciarios de S. M. F., tinham-se lison- 
geado, depois da ultima communicacáo do plenipotenciario de S. M. C, que 
a negociagáo directa a que S. E. pela primeira vez annuia com eUes, traria 
a prompta conclusáo de um tractado sobre as bases já assentadas pela inter- 
ven^áo amigavel da mediacáo. N'esta esperanza elles se apressáram, con- 
forme aos desejos de SS. £E. os plenipotenciarios das cortes mediadoras, em 
pedir ao duque de Fernáo Nunes uma entrevista, que teve logar na sexta 
feira passada, 13 do corrente. Desgra^adamente o resultado d'esta entrevista 
nao é tal como teriam desejado os abaixo assignados. duque de Fernáo 
Nunes declarou-lhes nao se achar auctorisado senáo para estipular pura e 
simplesmente a entrega da margem oriental do Rio da Prata ás tropas de 
S. M. C, mediante o pagamento em duas presta^des separadas da indemni- 
sa^áo de sete milhdes e meio de francos ; e expressou muita admira^áo logo 
que os abaixo assignados Ibes observáram, que elles nunca tinham podido 
nem pensar em arredar-se de todas as outras estipula^des comprehendídas 
no projecto de tractado da conferencia dos mediadores, e ñas notas officíaes 
que sao o complemento necessario d'elle. 

» Parece que o gabinete de Madrid entenderá do extracto da nota dos 
abaixo assignados, do 1» de maio ultimo, que Ihe fóra communicada pelos 
plenipotenciarios das cortes mediadoras, que toda a negociagáo se achava 
reduzida á alternativa proposta n'essa nota ; e é verdade que os abaixo assi- 
gnados ahi apresentam essa idea, mas era evidentemente na persuasáo de 
que todos os outros pontos, discutidos até entáo, se achavam ajustados de 
uma e outra parte, se nao quanto aos detalhes e aos termos, ao menos quanto 
aos principios essenciaes. Os abaixo assignados referem-se sobre este ponto 
á opiniáo das cortes mediadoras, com plena confianza de obterem o assenti- 
mentó d'ellas. Em consequencia d'este equivoco, de que os plenipotenciarios 
de S. M. F. estáo inteiramente innocentes, foi suspensa a negocia^áo directa 
com o plenipotenciario de S. M. C, e as disposi^des conciliadoras, com que 
elles entendiam do seu dever entrar no arranjo da questáo que julgavam 
única paradiscutir-se, fícáram necessariamente sem effeito. Os abaixo assi- 
gnadas nao accrescentaráo por agora nenhuma reflexáo ao que acabam de 
expdr aos plenipotenciarios das cortes mediadoras, e limitam-se a pedir a 
SS. EE. queiram acceitar a seguranza da alta consideracáo, etc. — Conde de 
Palmella. — Márquez de Marialva. — A. SS. EE. os plenipotenciarios das 
cortes mediadoras de Austria, Franca, Grá-Bretanba, Prussia e Russia. 



fiRASIL T PORTUGAL^ ESPAÑA, ETC. Ati 

mediadores para con el Portugal, presentaron un ultimátum. 
Hé aquí los términos de la nota colectiva que los represen- 
tantes de Don Juan VI dirigieron al ministro de negocios ex- 
tranjeros : 

O conde de Pamella e marquez de Marialva conectivamente, a 
Thomaz Antonio de Villa-Nova Portugal, 

« Paris, 4 de setembro de 1819. 
» Illmo. e Excmo. Sr.: — Queira V. E. dignar-se lér com pa- 
ciencia os volumosos documentos que temos a honra de remetter 
inclusos, assim como a narragáo que vamos fazer dos passos que 
tem dado a negociagáo deste á data do nosso ultimo officio. 
Verificáram-se as conjecturas que haviamos formado sobre o 
resultado da conferencia, que segundo a insinuacáo dos media- 
dores tivemos com o duque de Fernáo Nunes. Achámos que 
nao só elle nao propunha arbitrio nenhum para assegurar a 
segunda metade do pagamento da indemnisacáo estipulada de- 
pois da entrega da praca de Montevideu , mas que nao se achava 
táo pouco auctorisado nem para ajustar a entrega de Olivenca, 
nem a futura fixa(;áo dos limites, nem a concessáo do commer- 
cio livre a Montevideu, e que n'uma palavra se pertendia que 
o tractado se reduzisse a estipular a restituicáo do territorio 
occupado pelas nossas tropas, mediante o pagamento immediato 
de metade dos sete milhóes e meio de francos, e a promessa 
do pagamento da outra metade. Em consequencia rompemos 
a conferencia, e dirigimos aos mediadores a nota que vai inclusa 
(letra A). Parece que a pertencao táo desarrasoada da córt^ 
da Hespaiilia se funda na supposicáo , manifestamente errada, 
de que pela nossa nota do 1** de maio, em que propuzemos sim- 
plesmente a alternativa do pagamento immediato, ou da cessáo 
territorial, haviamos renunciado a todas as demais condicóes ; 
quando pelo contrario é evidente que nao haviamos feito ex- 
pressa men^áo de cada uma d' ellas, por nos parecer inútil, urna 
vez que ijá se achavam em diversas epochas concedidas pelo 
plenipotenciario hespanhol. Em resposta á nota ácima mencio- 
nada, recebemos da parte dos mediadores copia do protocollo 



1819. • 

Los diplomiticot 

purtugaetes 

dan coenta 

de 8 US trabajos 

á su gobierno. 



Poderes limitados 

dfl duque 
<le Fernán Núnra. 



Alternativa 

de pago, 

6 de cesión 

de territorio. 



46' PROTTNCfAS DNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

LSi9. da sessáo da conferencia do dia 20 de agosto {Doc. incluso 
ktra B (i)), pela qual V. E. verá que resolveram pedíp-nos, 
assim como ao plenipotenciario hespanhol, os respectivos pro- 
jectos de tractados, que estaríamos promptos a assignar. Julgá- 
mos ser esta a occasiao de se poder airosamente por um tenno a 
táo protrahidanegociaQáo, encostando-nos sempre ao projectodos 
mediadores, de modo que elles nao pudessem negar-nos a sua 
approva^áo; e obedecendo juntamente ao espirito das nossas ul- 
timas instruc^óes cuidamos em preparar com a maior diligencia 
uma memoria histórica de toda a negociagao, c uma analyse do 
projecto de tractado dos mediadores, comparando-o cDm os di- 
versos projectos e cpncessóes officiaes, que já haviam sido 
feitas pelo plenipotenciario hespanhol. Acompanhámos essa 
memoria com uma nota , que consideramos como o nosso ulti- 
maíum, pois n'ella declaramos que, em consequencia das nos- 
sas instruc(;5es , nos achavamos invariavelmente decididos a 
nao desistir jamáis de nenhum ponto essencial dos que se 
continham no projecto dos mediadores, do anno passado, á 
excepcá.0 das duas concessóes favoraveis para a Hespanha , a 
que já haviamos accedido , a saber , a de renunciar á occu- 
pacao de uma linha temporaria, e a de consentir que o paga- 
mento da indemnisa(;ao pecuniaria se verificasse em dois ter- 
ebración mos successivos. Parece-nos inútil o entrar aqui em maiores 
detalhes sobre o contheudo dos sobreditos dois documentos, 
que V. E. achara inclusos (letras C e D) (2), porque respeitosa- 



(1) Documento B. 

c E o extracto da sessáo de 20 de agosto de 1819, em que os plenipoten- 
ciarios, tendo-s6 reunidos em conferencia e tendo a nota antecedente dos 
plenipotenciarios portuguezes, da qual se ve que a negociacáo directa. que 
devia estabelecer-se entre elles e o duque de Fernáo Nunes se acha suspensa ^ 
em razSo d'isto, e para removerem as novns difficuldadesqueseapresentam, 
os plenipotenciarios convidam os de Hespanha e Portugal para se reunirem ' 
com elles em conferencia a fím de se explicarem especialmente e por escripto" 
sobre os artigos que julgarem necessarios de uma e de outra parte para a > 
redac^áo do tractado definitivo. » {Seguem-se as assignaturas.) 

(2) Reproducimos el texto del Documento C, Memorándum dos diplomatas 
portugueses, \tor su importancia. 



\Uimatum, 



• I 



IIRÁSIL Y PORTUGAL^ ESPAÑA, ETC. 47 

mente rogamos a V. E. que os queira lér com attengáo, em ra- 1819. 
Z3.0 da sua importancia. lisongeamo-nos de que a exposigSto 
que se contém na memoria , e sobre tudo a declaracáo do ulti- 
mátum que se encerra na nota , mereceráo a benigno approva- 

« París, 26 de agosto de 1819. 

> A negociagáo entre as cortes de Portugal e de Hespanha á que deu logai^ 
a occupagáo temporaria da margem esquerda do Rio da Prata, foi de tal modo 
complicada e cheia de incidentes, que no momento en que ella parece che- 
gada a seu ultimo período, nad será talvez inútil procurar tracar summaría- 
mente as suas principaes circumstancias, a fím de apresenta-la toda debaixo 
de um só ponto de vista á considera^áo da conferencia das cortes mediado- 
ras. Esta negocia^áo foi aberta pela pota (*) que os plenipotenciarios da con- 
ferencia de Pariz dirigiram ao ministro dos negocios estrangeiros de S. M. F., 
naqual SS. EE., fundando-se no desejo de seus augustos soberanos, de con- 
servar a pa% do mondOy comprada a custa de tantos sacrificios, pediam ao 
gabinete do Rio de Janeiro que desse explica^oes ao de Madríd sobre os mo- 
tivos que tinham occasionado a occupacáo da margem esquerda do Rio da 
Prata pelas tropas portuguezas, e annuncíáram que S. M. G. recorrerá á me- 
dia^áo das cinco cortes alliadas para o arranjo das diiferenQas suscitadas entre 
SS. MH. F. e G. Inmediatamente depois da recepcáo d'esta nota, S. M. F. 
autorízou o conde de Palmella (**), em qualidade de seu plenipotenciario, 
para aceitar a media^áo pedida pela Hespanha, e offereoida pelas cinco cor- 
tes alliadas; e reconhecendo formalmente a soberanía de S. M G. sobre a 
provincia temporariamente occupada pelas suas tropas, ordenou ao seu ple- 
nipotenciario que desse as mais minuciosas explicaQoes sobre os motivos ur- 
gentes que tinham obrigado a mandar urna éxpedi^áo portugueza a Monte- 
videu, com o fim de garantir as fronteiras do contacto revolucionario, e de 
repellir as aggressdes a que as provincias limitrophes do Brazil estavam 
expostas ha muitos annos sem que S. M. C. podesse defendé-las. 

» A negocia^áo achando-se assim estabelecida em Pariz, e os obstáculos que 
o gabinete de Madrid oppunha a sua marcha, exigindo do plenipot^cfario por- 
tuguez uma declara^áo preliminar considerada ímpossivel pelas meShias cortes 
mediadoras, tendo sido finalmente removidos, tratou-se de cOmmum accordo 
de achar os meios de repdr S. M. C.-nu posse da margem esquerda do Prata, 
sem por isso comprometter a seguranza e a neutralídade do reino do Brazil. 
Este duplicado fím, que se desejava obtér, ofirecia difflculdades que por algum 
tempo pareceram insuperaveis , e que obrigáram o plenipotenciario de 
S. M. F. (***) a propdr ligar esta negocíacáo com a da media^áo que S. M.- C. 
acabava de pedir ás mesmas cortes alliadas, para a pacifícacáo das suas pro- 

I 

(*) Nota dos pleaipolenciarios dos cortes mediadoras, ^e 16 de marzo de 1817, ao marquez de 
Aguiar. 
(**) Nota do plenipotenniario de S H. F., de 18 de oatubro de 1817. 
(*"; Nota du cunde de Piilmella,de 17 de iuai\.o de 1818. 



Át PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. 5áo de S. M. el rei nosso senhor, e podemos asseverar que 
a parte histórica da memoria é considerada pelos mediadores 
mesmos como o remate mais conveniente com que se podía fe- 
char a negociagáo. 

vincias insurgidas da America. Esta base, a respeito da qual seria inútil 
ajuniar mais ampias explicagoes, sobretudo depois que S. M. C. renunciou á 
media^áo que tínha solicitado, foi julgada inadmissivel pelas potencias me- 
diadoras, e o plenipotenciario portuguez propdz desde logo (*}, para se con- 
formar com os desejos d'ellas, novas bases, que pudessem de um modo mas 
prompto, posto que com menos satisfactorias garantías, preencher aquelle 
duplicado fím que se tinha em vista. Foi sobre estas novas bases, aceitas 
pela conferencia, que a negocia^áo assentou desde entáo. Ellas reduziam-se 
essencialmente : 1^ a repdr S. M. C. naposse do territorio temporariaiñente 
occupado pelas tropas portuguezas ; 2o a tomar todas as medidas para que 
esta restitui^áo se effectue sem comprometter a dignidade de alguma das 
duas potencias , e para garantir, quanto seja possivel, a seguranza do Bra- 
zil; 3o a fornecer a S. M. F. uma indemnisa^ao equivalente ás despezas que 
fez com a expedi^áo de Montevideu ; 4* a terminar, sendo possivel, simultá- 
neamente e debaixo da mediagáo amigavel das cinco potencias, todas as 
questoes que havia, além d'esta de Montevideu, entre as duas cerdas de Por- 
tugal e de Hespanha. Seria superfluo entrar no detalhe de todas as notas e 
contra-notas, dos proyectos e contra» proyectos» que foram apresentados de 
uma e outra parte, para ficar os artigos que resultam dos quatro principios 
enunciados. Os plenipotenciarios portuguezes desejavam acabar com a ques- 
táo de Montevideu a do arranjo dos limites das po¿sessoes das duas cerdas na 
America ; a esta preten^áo da sua parte era fundada de certo sobre motivos 
os mais poderosos de Justina e de interesse mutuo ; elles comtudo ainda ce- 
deram, a respeito de este ponto, á opíniáo da conferencia, que julgpu que esta 
negocia^áo secundaria teria de longas que era conveniente evitar; e consenti- 
ram em que o arranjo dos limites fosse objecto de uma negociacáo subse- 
quente, que se encetaria debaixo dos auspicios da media^áo, immediata- 
mente depois da assignatura do primeíro tractado. 

» Achando-se assim removido este obstáculo, os plenipotenciarios das cor- 
tes mediadoras, depois de uma deliberagáo a mais madura e imparcial, re- 
digiram enfím no mez do agosto de 1818 os projectos de um tractado, de uma 
conven^áo, e de muitas notas officiaes, que propuzeram á acceita^áo das duas 
cortes, á fím de terminar as questoes existentes entre estas ; e os plenipo- 
tenciarios de S. M. F. se apressáram em adherir explícitamente por uma 
nota official (**) ao dito projecto de arranjo. Desde o momento em que os 
plenipotenciarios portuguezes annunciáram a sua acceita^áo do projecto pro- 
posto por SS. E£. os plenipotenciarios das cortes mediadoras, elles deviam 

(*) Nota do cond* de Palmella, de 18 de abril de 1818. 

(**) Noladoí plenipotenciarios portogutzes, de S6 de agosto de 1818, 



fiRASlL, POUTÜGAL Y ESPAÑA, ETC 49 



» Nao contentes porém ainda com as explica^Oes que Ihes 1819. 

haviamos ministrado , tornáram os mediadores a escrever-nos iodira.ioo heebí 

(Doc. letra E), para que reduzissemos a un projecto de iractado '""' '^i^ñde"^*" 
formal as nossas proposicOes. A isso respondemos remetiendo de PnimeUt. 



julgar acabada a negocia^áo, por isso que o projecto nao era de facto senáo 
o resultado das concessoes formalmente accordadas de urna e de outra parte 
no decurso da negocia^áo (*)• As únicas difficuldades que o gabinete de Ma- 
drid ainda teria direíto de oppdr, nao podiam versar senáo sobre a forma ou 
redacto d*estes differentes actos ; mas nunca devia esperar-se que elle se re- 
tractasse sobre o essencial dos artigos principaes, já formalmente ajustados. 
Gomtudo o plenipotenciario de S. M. G. nao deu nenhuma resposta desde 
agosto até dezembro de 1818 ao projecto emanado da conferencia de Pariz; 
mas de certo n'este intervallo fóram dirigidas representagdes ás potencias 
mediadoras, pois que os plenipotenciarios d'estas mesmas potencias, reuni- 
dos em Aix-la-Ghapelle, declaráram no protocoUo da sua conferencia de 22 
de novembro (**) : 1» que os seus cuidados haviam tido um primeiro bom 
resultado, na aceitagáo que do seu projecto de arranjo fizera uma das partes; 
2» que devendo esperar a determina^áo da outra parte, antes de procederem 
ulteriormente no negocio , elles nao considerariam por esso a mediagáo 
como terminada, se a corte de Hespanha recusasse o todo d'esse projecto, 
que elles redigiram para interesse das duas partes. Este protocoUo, era que 
se distingue claramente o espirito de modera^So que preside aos conselhos 
das potencias mediadoras, estava portante bem longe de destruir e annular, 
como pretendeu depois o gabinete de Madrid, o projecto da conferencia de 
Pariz, pois que ao contrario as cortes mediadoras se applaudiam do resul- 
tado que o mesmo projecto ja tinha obtido, pela acceita^áo de uma das 
partes interesadas ; e será permittido observar além d'isto, que sem duvida 
os plenipotenciarios reunidos em Ait-la-Ghapelle, nem mesmo teriam ad- 
mittido a hypothese da nao acceita^áo do projecto da parte da Hespanha, 
se elles (ivessem presentes n'aquella epocha as notas officiaes do pleni- 
potenciario de S. M. G., em que todos os principios desenvolvidos no todo 
do projecto haviam sido positivamente acceitos. Gomo quer que fosse , os 
plenipotenciarios portuguezes testemunháram de novo a sua consideracáo 
pela opiniáo das cortes mediadoras, prestando-se a proseguir a negociaoáo 
que elles tinham direito de dar por acabada; quanto o duque de Fernáo 
Nunes apresentou finalmente um contra-projecto (***), propostopela sua corte, 
os plenipotenciarios portuguezes Ihe respondéram (****), fazendo observar, que 
muitos dos objectos mais importantes, sobre que versara a negociaoáo, nao 

(*) Vide a nota dos plenipotenciarios de S. M. F., de 18 de jolho de 1818, na qnal se indieam 
em detalhe todas as concessOes que resuiíáram da nota officiai do duqae de Fernfio Nones. 
(**) ProtocoUo da reonifio de Aix-la-Chapelle, de S8 de novembro de 1818. 
("*) Nota contra •projecto do plenipotenciario de S. M. C , de 8 de dozembro de 1818. 
V**"} Nota dos plenipotenciarios de S. M. F., do 1* de dezembro de 1818. 

A. — Y, 4 



fk) PROVINCIAS UNIDAS DEL ElO D£ LA PLATA; 

JISÍ9. O prqjecto de tractado pedido (letra F),e acompaDhando-o com 
una nota (letra G), na qual nos parecen novamente necess^o 
declarar, que o projecto nao era nosso^ mas sim dos mediadores , 
e acceito por nos em 26 de agosto do anuo passado, só com a 



se achavam comprehendidos n'este contra-projecto; mas que assim mgtiQo 
elles aceitarían! de boa vontade aproposicáo agora feita, de trocar a indem- 
nísagao pecuniaria por urna cessfio de territorio, equivalente á somma flxada. 
Suscitando-se novas difficuldades acerca da occupa^So de urna linha tempo- 
raria, tal como fdra proposta pela conferencia dos mediadores, os plenipo- 
tenciarios portuguezes, desejando sobretudo simpliflcar a negociado, e dar 
provas irrecusaveis dos sentimentos de concilia^áo da sua corte, contentiram 
espontáneamente em fazer o sacrificio d*esta estipulacáo (*). Mas o g«bi* 
nete de Madríd, offerecendo por este modo substituir por unía cessáo de ter- 
ritorio o pagamento da indemnisa^áo pecuniaria, recusou-se sempre a deter- 
minar (o que os plenipotenciarios portuguezes evidentemente estavam 
obrígados a pedir) ao menos os pontos cardeaes da nova linba de límites que 
seria trabada. Os raciocinios, com que o plenipotenciario hespanhol susten- 
tava esta questáo, nao serviam senáo para prolongar a discussSo n'um circulo 
vicioso; e o resultado da estipula^áo, que elle queria fazer admitir, tana 
sido o privar S. M. F. do pagamento da somma ajustada, mediante a. pro- 
metía vaga de uma cessáo de territorio, que absolutamente se negava o 
plenipotenciario a especificar. Para terminar por fím esta inútil discussáo, 
os plenipotenciarios portuguezes nao viram outro meio senáo o de voltar ao 
principio d'onde se havia partido, e offereceram pura e simplesmente a 
alternativa (**) ou de receber de uma vez a somma de sete milhoes e meio 
de francos aotempo da entrega de Montevideu, ou de receber em troca uma 
cessáo territorial, de que fossem fixados ao menos os pontos cardeaes. 'De- 
pois de uma nova demora de tres mezes, a corte de Hespanha decidió res- 
ponder que ella aceitava a primeira proposi^áo d'esta alternativa (**'), mas 
modificando-a pelo pagamento, em duas prestares, da somma ajustada. 
Era sobretudo para evitar esta divisáo do pagamento em duas prestagdes, 
que os plenipotenciarios de S. M. F. tinham decidido renunciar á occupa^o 
de uma linha temporaria depois da entrega de Montevideu, e elles podiam 
depois d'csto julgarse auctorisados para rejeitar esta modifícalo. Todavia, 
constantes, no systema de prestar-se, quanlo a sua responsabilidade Ihesper- 
mittia, a tudo o que pudesse apressar a conclusáo de um arranjo tanto tempo 
desejado, elles ainda se resolvóram a dar esta prova de condescendencia, e 
.declararam (****) que acceiláriam o pagamento em duas pre^ta^oes, comtanto 
que a totalidade Ibes fosse, como era de razáo, garantida de qualquer maneira 

(*) Nota dos plenipotenciarios de S. M. F., do I* de maío de 1819. 
(**) Nota daudt do 1* de maío de 1819. 

(***) Nutu dos plenipotenciarios de S- M C, de 8 de agosto de 1818. 
( *"*} Nota dospleiiipoienciuriosdeS.M. F., de 16 de u^oslo de1819. 



ÜRASlLy PORTUGAL Y ESPAÑA, ETC. 8^ 

diffierenQa das duas modific^Oes ácima indicadas a favor da igf9. 
Hespanha. Esta declaracáo era precisa para evitar que depois 
se nos aUegasse , que já 'haviamós proposto um novo projecto, 
e que pop^tanto nao linhamos direito de insistir na acceita^ao 



plenamente «atisfattlona. E depois d'esta ultima resposta npie a conferencia 
do6 medUdores julgou dever indusir os plenipotenctarios de"S. M. F. a se 
avistapem eom o d«que de Fernáo Nunes, para se trabalhar na confec^áo do 
traotado, do qual todas os bases pareciam comTazáo accordadas de ambas as 
partes :•« de certobem long« estuva a conferencia de pensar que o plenipo- 
tenciario 'de ^. M.»€. -se nao julgava autorizado para mais do que asignar 
pura e simplesmente a entrega -de Montevideu, sem comprehender nenhura 
dos outros pontos ajustados (*). Tal foi porém o resultado que houve dapri- 
meira conferencia, que o duque de Fernáo Nunes annuio a tér com os ple- 
nipoteneiartos de S. M. F. desde o cometo da negocía^áo. O factoépor con- 
sequencia, que da primeiravez as duas partes estavmn realmente de accordo, 
e que -da segunda se reti^iíctou urna das mesmas partes sobre pontos ante- 
riormente eonvencionados. 

■» Para provar esta asser^áo de um modo Incontefitavel , terminará a 
exposi^áo que se acaba de fazer de todo o andamento da negociado, por uma 
analyse succínta «dos artigos do projecto dos mediadores , a respeito dos 
quaes os plenipetemsiarios porluguezes tinham o direito de crer que liavia 
mutuo accordo. 

Prqjeeto do iraetado proposto pela conferencia das cortes mediadoras, 

PROJECTO. OBSERVACdES. 

Art lo. Declaragáo da intima bar- Admittido no contra-projecto da 

monía que subsiste entre as duas corte de Hespanha de 3 de dezembro 
cordas. de 1818 (artigo 1°). 

Art. 20. Obriga^áo de entregar a Admittido (artigo 2o). 

pra?a de Montevideu, e o territorio 
hespanhol na margem esquerda do 
Rio da Prata a S. M. C, pela maneira 
que será indicada nos artigos se- 
güintes. 

Art. 8o. Obriga^áo da parte de S. Admittido (artigo So). 

M. C. de conceder aos habitantes do 
sobredito territorio completa am- 
nistia, e esquecimento do passado, 
etc. 

Art. 4o. As duas partes contrac- Esta obriga^áo é estipulada igual- 

(*) Noto citada de los plenipotenciarios de S. M P « de 16 de agosto de 1819. 



iS19. 



52 PROVINCTAS ÜNroAS BEL RIO DB LÁ PLATA, 

do dos mediadores. Com a letra H temos a honra de incluir 
copia de uma carta que o conde de Palmella dirigiu ultima- 
mente a lord Castlereagh , para o prevenir do estado da nego- 
cia^áo, e evitar que elle recebesse contra nos impress5es desfa- 



PROJECTO. 

tantos concordam em que a entreg;a 
do territorio em questáo terá logar 
com interven^áo de commissarios 
nomeados para esse fím pelas po- 
tencias mediadoras. 



Art. &«. Refere-se, quanto á epo- 
cha e aos detalhes da evacua^áo da 
margem esquerda do Rio da Prata, 
a uma conven^áo addícional ao pre- 
sente tractado. 



Art. 6o. Estipula-se que o numero 
das tropas hespanholas enviadas pa- 
ra tomarem posse do territorio occu- 
pado, será igual, pelo menos, ao das 
tropas portuguezas que ahí se acham, 
e pura especifícar este numero refe- 
re-se á conven^áo. 



Art. 7°. S. M. C. obriga-se a 
pagar, na mesma occasiáo da en- 
trega de Montevideu, a somma de 
sete e meio milhoes de francos, a 
titulo de indemnisa^áo das despezas 
occasionadas pelo arranjo da expe- 
di^áo portugueza. 

Art. 8o. As duas altas partes con- 
tractantes declaram que ellas pro- 



obseryacSes. 
mente no artigo 4o do projecto men- 
cionado, com algumas altera^des de 
rcdacQáo, e com a clausula (inad- 
missivel) de que a ausencia dos 
commissarios nao estorvará de cum- 
prir todas as obrigaodes estipuladas 
no tractado. 

NSo se faz mengSo da conven^áo 
addicional no contra-projecto da 
Hespanha, por isso que ot princi- 
paes artigos d'esta conven^áo estSo 
refundidos no dito contra-projecto 
de tractado ; é uma pura questáo de 
forma na redac^áo d*esses actos, á 
qual os plenipotenciarios portugue- 
zes nao daráo nenhuroa importancia. 

O contra-projecto da corte de 
Hespanha declara (artigo 5°) que o 
numero das tropas hespanholas en- 
viadas ao Rio da Prata nao será me- 
nor de doze mil homens. 

N. B. No projecto da convengáo 
dos mediadores, o numero d'estas 
tropas nao é elevado a mais de oito 
mil homens ; esta estípulagáo dos 
mediadores é mais em favor de S.M. 
C. do que a do seu contra-projecto. 

Esta obrigagáo contem-se no arti- 
go 8** do contra-projecto, sem espe- 
cificar com ludo a epocha do paga- 
mento, porque no artigo seguinte S. 
M. G. propoe troca-lo por uma ces- 
sáo territorial, que será determinada 
debaixo da interven^áo dos media- 
dores. 

Tudo o que se refere n'este artigo 
á rectiflca^áo dos limites esta explí- 



BRASIL, PORTLGAL Y ESPAÑA, ETC. 



''9 



53 



voraveis. Lisongeamo-nos de que V. E. approvará o modo com 
que no fim d'essa carta indicamos a possibilidade do reconheci- 
mentó de Buenos Ayres pela nossa corte , no caso que a expedí- 
fáo kespanhola intentasse desapossar-nos de Montevideu pela forga 



PROJEGTO. 

cederáo immediatamente, e debaixo 
da mediacao das altas potencias me- 
diadoras, á confec^áo de um projecto 
de tractado separado, que terá por 
objecto a fixagáo das bases de um 
arranjo definitivo de todas as ques- 
toes territoriaes existentes entre as 
duas Gordas, e especialmente a rec- 
tifica^áo dos limites das suas pos- 
sessoes na America, tomando por 
bases os seus interesses e conve- 
niencias mutuas, assim como a li- 
quidado das suas mutuas reclama- 
^oes pecuniarias. 

Art. 90. O presente tratado fícará 
secreto até á epocha da chegada da 
expedido hespanhola a Montevideu. 

Prcjecto de convengáo 

Art. 1°. O numero das tropas hes- 
panholas enviadas a Montevideu, 
nao será menor deoito mil homens. 

Art. 20. Este artigo especifica qual 
será a intervencáo dos commissarios 
mediadores para a execugao das 
obriga^des contrahidas no tractado, 
e declara que elles obraráo segundo 
as instruc^oes que Ihes forem diri- 
gidas pela media^áo. 

Art. 8°. Estipula-se que na occa- 
siáo da entrega de Montevideu, os 
effeitos, reconhecidos bons e de va- 
lor pelos commissarios mediadores, 
seráo entregues ao commaudante 
das tropas portuguezas pelo chefe da 
expedi^Ho hespanhola até ao equi- 



OBSERVAgdES. 

citamente concordado nos artigos 
9o e 10o do contra-projecto da corte 
de Madrid. A liquida^áo das recla- 
mares pecumarias mutuas nao está 
ahi inserida, mas além de ser este 
ponto de uma Justina evidente, elle 
foi de mais concedido pelo plenipo- 
tenciario de S. M. C. em a nota de 
9 dejulhode 1818. 



Admittido no artigo 15 do contra- 
projecto. 



proposto pela conferencia, 

Já se observen que o artigo 5o do 
contra-projecto de Hespanha eleva o 
numero d'estas tropas a doze mil 
homens. 

Todas as estipula^des d'este artigo 
estáo comprehendidas no artigo 4o do 
contra-projecto. 



Este artigo nao se comprehende 
no contra-projecto, porque a corte 
de Madrid propoz, como já se disse, 
trocar o pagamento da somma esti- 
pulada por uma cessáo de territorio, 
ulteriormente conveiu ella (vide a 
nota do plenipotenciario de S. M. G* 



1819. 

Prub^bilidad 

del rcftmocimi 

de Buenos Aii 

en ca«o do qi 

he veríficaM 

!• expedicioi 

deCáüix. 



1S19. 



56 PR0YINCIÁ8 UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

pela nossa parte; e em instar com a corte de Hespanha para 
que se prestasse a acceitar o projecto tal qual o apresentavamos. 
agora. Nao aconteceu comtado assim, porque o ministro russo 
Pozzo di Borgo se oppoz aos desejos dos seus collegas , e até 



PROJKCTO. 

das ratifica^des do presente tractado, 
S. M. G. obrigase a indemnisar 
8. M. F. das despezas extraordinarias 
que resultarein da occupa^o de 
Montevideu pelas tropas portuguezas 
a razáo de cem mil francos por mez, 
a contar d'essa data até á epocha da 
chegada da expedí^áo hespanhola 
ao do Río da Prata. 

Notas offlciaes que fa%em parte 

lo. Nota dos plenipotenciarios por- 
tuguezes, declarando que a conclu- 
^áo do tractado, que foi negociado 
pela medía^áo das altas potencias 
mediadoras, nao faz nenhuma que- 
bra na manutin^áo das relacoes pa- 
cificas subsistentes entre o Brazil e 
as provincias do Rio da Prata. 



2°. Nota dirigida pelos plenipo- 
tenciarios de S. M. F. á conferencia 
dos mediadores, para reclamar de 
S. M. G. a restitui^áo de Olivenca; e 
dos territorios cedidos á Hespanha 
pelo tractado de 1801, em virtude 
do artigo 105o do acto final do con- 
gresso de Vienna, de que a Hespan- 
ha, assim como as cortes mediado- 
ras, íóram igualmente signatarias. 



OBSERTACdES. 

saoáo ahí se especifica a trezentos 
mil francos por mez. Parece por 
tanto ser aínda fácil um accdrdo a 
este respeito. Quanto aos outros ar- 
tigos de detalhe do contra-projecto, 
relativos á entrega da artUheria 
achada em Montevideu, etc., os 
plenipotenciarios portuguezes nao 
querem senSo adopta-los. 

do prcjecto da conferencia, 

Goncordou-se em ser dirigida esta 
nota logo na assignatura do tracta- 
do pelos plenipotenciarios de S. M. F. 
aos das cortes mediadoras, accu- 
sando estes a recep^áo, e repetindo 
o contheudo d'ella. Assim ao pleni- 
potenciario de S. M. G. nSo será pe- 
dido que intervenha no que pertence 
á indicada declara$áo, e por tanto 
parece que n-este ponto esta tirada 
toda a diífículdade. 

plenipotenciario de S. M. G. 
declarou positivamente á conferencia 
das cortes mediadoras a determina- 
Qáo em que estava a sua corte, de 
restituir a Portugal a villa de Olí- 
venla e os territorios annexos. Nao 
restará portante senáo concordar so- 
bre os detalhes d'esta estipulacáo; 
e os plenipotenciarios de S. M. F. 
se prestaráo voluntariamente a re- 
ceber só a seguranza officíal da 
parte da conferencia, na occasíáo da 
assignatura do tractado, com tanto 
que a epocha da dita restítuí$áo seja 
positivamente fixada em um certo 



BRASIL/ PORTUGAL, ESPAÑA , ETC. 57 

conseguía sobre alguns pontos, como sobre o do ajuste futuro 
dos limites e o da promessa da liberdade de commercio para 
Montevideu , attrahir a sua opiniáo o plenipotenciario francez. 
» limitáram-se por isso a comparar o nosso projecto com o 



1819. 



PROJECTO. 



3o. Nota do plenipotenciario de 
S. M. G. obrigandose, em nome da 
sua corte, a que os postos da mar- 
gem esquerda do Rio da Prata, que 
forem entregues pelas tropas por- 
tuguezas ás tropas hespanholas, fi- 
quem abortos ao commercio estran- 
geiro segundo regulamentos liberaos, 
etc., etc. 



OBSERVAgdES. 

numero de mezes depois da troca- 
das ratificacdes do tractado. 

Esta concessáo foi promeltida pela 
corte de Madrid, e existe um pro- 
jecto de nota a este respeito, datada 
de 27 de agosto de 1818, e entre- 
gue á conferencia pelo mesmo ple- 
nipotenciario hespanhol. A dita 
nota cometa por fazer men^o da 
mediagao pedida por S. M. G. para 
a pacificacáo das provincias da Ame- 
rica, mas sem fazer dependente de 
modo nenhum a execu^o da pro- 
messa em favor da margem esquerda 
do Prata do resultado d'esta outra 
negociagáo. 



Espera-se haver evidentemente provado, pelas observagdes que se acabam 
de fazer sobre cada artigo do projecto dos mediadores, que de facto as duas 
partes já estavam de accordo acerca de todos os pontos essenciaes, e que 
nao deveria existir discussáo entre ellas senáo em alguns pontos inteiramente 
secundarios, que de certo nao deveriam obstar, nem de urna, nem de outra 
parte, á conclusáo de um arranjo táo importante. Será inútil recordar ainda, 
que o gabinete de Madrid se acha em erro manifiesto, quando suppde que 
os plenipotenciarios portugueses, pela proposigáo da alternativa sobre o modo 
de effectuar a indemnizado ajustada, entendiam desistir de todos os outros 
pontos comprehendidos no projecto dos mediadores ; sendo certo que pelo 
eontrario os ditos plenipotenciarios declaráram positivamente na sua nota 
do 1^ de maio, que elles nao tornavam a tractar de todos estes pontos acces- 
serios, porque os consideráram já ajustados, e por consequencia se limitáram 
ádiscussfto do ponto principal sobre que ainda se nfto estava de accdrdo. 

Finalmente, a leitura d'esta memoria provará que os plenipotenciarios de 
8. M. F. procuráram desempenhar o seu dever, seguindo em todo o decurso 
d'esta negociarse um andamento coherente ; que nao renováram nunca per- 
tencdes de que uma vez tivessem desistido : que manifestáram os desejos de 
conciliagáo de que S. M. F. esta animado , e as attengdes que devem á me- 
dia9áo, conformando-se constantemente, e em quasí todos os pontos da dis- 



1849. 



Proyecto 
de ti atado. 



58 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO OE LA PLATA, 

do plenipotenciario hespanhol , para ver em que pontos diffe- 
riam, e assentáram, como V. E. verá do protocollo incluso (le- 
tra G), em nos convidar a urna conferencia juntamente com o 
duque de Fernáo Nunes , procurando assim ajustar essas dife- 
rengas, se fosse possivel. Gommunicáram-nos a sua resolucáo 
pela nota L, transmittindo-nos ao raesmo tempo o projecto de 
tractado apresentadO'pelo duque de Femao Nunfes* (letra M), que 
V. E. achara conforme ao que elle nos havia proposto na con- 
ferenda de que demos conta no principio d'este officio. Ainda 
nao respondemos a esta ultima nota dos mediadores, e se o 
fizenüos, será só paralhes annunciar que nos mantemos firmes 
na resoluQa'o que Ihes manifestamos em a nossa nota de 26 do 
mez passado W , e que já agora sem novas instrucQóes , nao 



cussSo, com a opiniáo da conferencia ; emfim, que nao houve nunca da parte 
d'elles nem vácUlaQdés, neril retractadles em toda esta transac^áo. Ousum 
eltés esperar que as cortes mediadoras , que já tinham reconhecido que S. 
M. F., pela acceita^áo do projecto emanado da conferencia, havia satisfeito a 
tudó quantó podia justamente pedi)r-se-lhe, enunciaráo agora mais positiva- 
mente esta opiniáo quando tomarem em consideragáo as novas provas de 
condescendencia, que os plenipotenciarios portuguezes ainda deram ha um 
anno, desislindo de dois pontos importantes, que Ibes haviam sido concedidos 
no dito projecto. 
(í) Reproducimos á continuación la nota aludida : 

Nota dos plenipotenciarios portugue%es aos plenipotenciarios das potencias 

mediadoras» 

c Pariz, 26 de agosto de 1819. 
i> Osabaixo assignados, plenipotenciarios de S. M. F., téem a honra de 
transixúttir junto aos plenipotenciarios das cortes mediadoras um memorial, 
era que segundo o desejo expressado por SS. EE., elles indicara lodos os 
pontos esseneiaes do arranjo final que estariam auctorisados a concluir com 
o plenipotenciario de S. M. G. Os abaixo assignados lisongeiam-se de que a 
conferencia tambera verá no memorial urna fiel exposi^áo do que se passea 
no decurso da presente negociagao, fundada sobre docuraentos os mais offi- 
ciaes. Resulta d'esta exposi^áo : lo que S. M. G. já nao tinha liberdade de 
recusar o seu assentiraento ao projecto do arranjo defínitivo, que foi proposto 
pela conferencia no mez de agosto do anno passado, por isso que este projecto 
era inteiramente fundado sobre as concessdes feitas officialmente de uma e 
da outra parte, durantea negocia^áo ; 2o que os pleDipotenciarios de S. M¿ F, 
deraa a mais- evident^prova dos desejos de conciliagáo de que esta ani- 
mad» a sua corte-, prestándole a discutir novamente questóes que elles de- 



BRASIL^ PORTUGAL^ ESPAÑA^ ETC. 59 

nos apartaremos nem um* só ponto essencial do projecto do 1819. 
tractado que últimamente apresentámos. Porém tal vez será mais 
acertado nao Ihes dar resposta alguma por escripto, e repetir de 
palavra, na conferencia que havemos de tér no dia 9 do cor- 
rente, a nossa declara^So, fazendo^a inserir no protocoUOéEs-*^ 



viam tér como já terminadas, desístindo aínda depois d'isto de muitas esti- 
pulac5e8 que tinham sido admíttidas no projecto da media^áo, e que eUes 
com razfto consideravam por multo importantes; S» que logo que os pleni- 
potenciarios pórtuguezes julgáram que estas ultimas concessdes tinham 
tirado toda a especie de motivo, e até de pretexto de demora, e que só 
tinham de avistar-se com o duque de Fernáo Nunes, para se concordar nos 
detalhes da confeccáo do tractado , succedeu que pela segunda vez a justa 
esperan^ d'elles fóra illudida pela recusa do plenipotenciario de S. M. G.,. 
de nada estipular sobre diversos artigos, que os abaixo assignados desde 
muito tempo haviam por admittidos. Nao pertendem os abaixo assignados 
actuahnente qualiflcar nem julgar os factos, que fícam provados de maneíra 
que nao pode contradizer-se ; limitar-se háo a invocar as potencias media- 
doras para tesiimunhas doseu procedimento n'esta negocia^áo, e a>repellir 
para longe d'elles toda a responsabilidade das desgranas que poderáo seguir- 
se. Desojando sobre tudo que as intensóos de seu augusto soberano fiquem 
constatadas de um modo claro e irrecusavel, os abaixo assignados declaram, 
que elles estáo disposlos a assignar o tractado, a convengo, e as notas que 
formam o todo do projecto proposto pelas cortes mediadoras, e acceito por 
elles desde o mez de agosto de 1818, com as modifica^oes em que depois 
consentiram, a saber : a desistencia da occupagáo de uma linha temporaria, 
e o pagamento de sete e meio milhdes de francos, em duas presta(5es, uma 
vez que a totalidade d'este* pagamento Ihes seja garantida por maneíra que 
elles julguem satisfactoria. Mas as suas instruc^es nao Ihes permittindo 
desistir de nenhum outro artigo essencial dos que se comprehendem na 
integra d'aquelle projecto emanado da conferencia, cumpre-lhes declarar, 
que se nao apartaráo da invariavel resolu^áo que enunciam, e que esperam 
obterá a approvacáo das altas- potencias mediadoras. EUes declaram além 
d'isto, que no caso de julgar a corte de Hespanha dever differir ainda o 
adoptar uma definitiva resolugao, seráo os abaixo assignados obrigados a 
reclamar desdé esta e'pocha a indemnisagáo das despezas extraordinarias que 
resBltarem' da prolonga^áo dá demora das th)pa8 portüguezas na margem 
esquerda do Rio: da Prata,. segundo o principio que foi reconhecido, e admita 
tido sem contesta^áo pelo plenipoteneiario de S. M. C, no artigo 99 do 
projecto de convenoáo da conferencia dos mediadores. 

> Os abaixo assignados aproveitam está occasifto, etc. — Conde de Pal- 
milla. — Márquez de Marialva. — A SS. £E. os' plenipotenciarios das po- 
tq08ÍM<mediacbora9. » 



18J9, 



60 PROYINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

peramos que pelo menos os plenipotenciarios de Gra-Bretanha, 



VacilacioDes 
de la corte 
de Madrid. 



Austria e Prussia se declararSLo mais ou menos explicitamente 
a nosso favor, sobre tudo se lord Castiereagh neste intervallo 
responder, como é de suppór, á carta do conde de Palmella de 
um modo satisfactorio. E comtudo muito provavel que os ple- 
nipotenciarios de Franca e Russia differiráo da opiniáo dos seus 
collegas, e que por tanto cada um d'elles consignará a sua opi- 
niao no protocollo, que provavelmente terminará (ao menos por 
agora) a negociacáo da conferencia de Pariz. Se estas nossas 
conjecturas se verificarem, teremos, segundo nos parece , con- 
seguido o objecto que El-Rei Nosso Senhor tem em vista, isto é, 
o nao concluir tractado nemhum com a Hespanha , ficando as 
nossas tropas na margem oriental do Rio da Prata , sem que as 
potencias mediadoras o possam levar a mal; e teremos a satisfáo- 
cao de haver seguido sempre , no meio de tantas contrarieda- 
des, uma marcha coherente nanegociagao, fazendo sobresahir 
o espirito de justica e de moderagao d*El-Rei Nosso Senhor, pela 
comparaQS.0 do orgulho e das continuas yacillagóes da corte de 
Espanha. Permitta-nos V. E. porém , na supposigao de que a 
negociacáo actual assim se termine, repetir as mais vivas ins- 
tancias para que S. M. tome en mui seria considera^ao a proba- 
bilidade da partida da expedigáo hespanhola, a fim de adoptar, 
semperda de um só instante, as medidas as mais activas para que 
as nossas armas nao experimentem em Montevideu um desar, 
que seria tanto mais sensivel, quanto a Europa toda estará dis- 
posta ajulgar do acertó da nossa actual conducta pelo resultado 
que tiver aquella contenda. Parece-nos portanto urgente expedir 
ao general barao da Laguna, com a maior promptidao , todos os 
la Banda orienui. auxiüos de quc ollo ueccssitar , e sobre tudo expedir-lhe ordens 
positivas de se defender : e é igualmente necessario que o nosso 
govemo d'antemao determine nao ceder nem ás instancias , 
nem ás amea^as (se as houver) por parte da expedigao hes- 
panhola. Esperamos que El-Rei Nosso Senhor se dignará com a 
sua summa bondade perdoar estas suggestóes, tal vez atrevidas, 
em considera^ao dos sentimentos que as dictam. As noticias 
que temos de Cádiz continuam anunciando a próxima partida 



Medidas 

[ue deben adoptarse 

con respecto 



BRASIL^ PORTUGAL, SSPANA, ETC. 61 

da expedigao, aínda que a conspiragáo , verdadeira ou imagi- 
naría, descuberta pelo conde de Abisbal, necessariamente 
causón alguma demora mais do que se suppunha. Pelos officios 
do ministro de S. M. em Madrid estará V. E. melhor e mais 
promptamente informado de quanto diz respeito a esse as- 
sumpto, e saberá que S. M. C. nomeou o general Calleja (conde 
de Calderón) para commandar a expedigáo em logar do conde 
de Abisbal , a quem muitos attribuem (por motivos até agora 
inintelligiveis) a invencáo de toda a conspiragao. O certo é que 
a desordem nao foi táo grande como ao principio se disse, e que 
a intencáo de fazer sahir a expedi^ao subsiste ainda na corte de 
Madrid con toda a sua forga. Poderáo, é verdade, acontecer no- 
vos inconvenientes inesperados que a demorem , ou a tornem 
impossivel : mas para nos nao enganarmos com esses cálculos , 
devemos sempre suppór o peior, e assentar que irá , que levará 
urna forga consideravel, e que intentará apoderarse de Montevideu: 
sempre que estejamos preparados para resistir n'essahypothese, 
todos os descontos que ella tiver seráo a nosso favor. Nao de- 
vemos omittir uma noticia de summa importancia , ainda que 
V. E. a terá directamente por Hespanha, e vera a ser, a de se 
nao haver ratificado no prazo estipulado o tractado com os Es- 
tados Unidos, para a cessao das Floridas. Parece que S. M. C. 
quer mandar um negociador a America para pedir explicacOes 
sobre alguns artigos que nao julga favoraveis, e exigir sobre 
tudo uma promessa positiva de se nao reconhecer a indepen- 
dencia das colonias hespanholas. É provavel porém que aconte- 
cerá justamente o contrario de que os Hespanhoes desejam, e 
que os Americanos se apressarao em reconhecer immediatamente 
a independencia de Buenos Ayres e de Caracas , e esta noticia 
nos confirma por tanto ainda mais na resolucao de nos manter- 
mos invariavelmente firmes no nosso ultimo proyecto. 

I) Proteja-nos o Céo com a conservagao das preciosas saudes 
de El-Rei Nosso Senhor e de toda a sua augusta familia. 

» Deus guarde, etc. — lllmo. e Excmo. Sr. Thomaz Antonio 
de Villa Nova Portugal. — Conde de Palmella. — Márquez de 
Marialya. » 



1819. 



Reemplaxo 

del conde 

de Abisbal 

por el ronde 

de Calderón 

romo jefe 

de la expedición 

de Cádix. 



Inquietudes 

de la Espafta 

sobre el pi obnbl< 

reconori miento 

de la indepeiidenc 

de Sud>Anérii'a 

por los 
Estados Unidos 



62 PROTINCIAS UNIDAS BUL RIO DK LA PLATA, 

1819. Con todo, lostplenipotenoiairios de S. M. F., cada día mas de- 

íoeva» coareiionM SBOSos do poiier al rey de España en posesión de su provincia 
pk!í*píie7r°ar7oi rebelde de Montevideo, para salir de ese embrollo, hablan cedido 
de 8. M. F. gradualmente á todas sus anteriores exigencias , de modo que 
después de haber desistido de la línea de obseorvadon, aceptaban 
€omo única estipulación la indemnización por losgastos detHm- 
pacion, divididos en dos plazos. Su urgencia por terminar la ne- 
gociación era tan grande que demostraban al representante de 
Femando Vil que la prolongación de la ocupación del ejército 
portugués exigiría una compensación, como gastos extraordina- 
rios, de cuatro cientos mil francos por mes^ á contar desde la fecha 
del proyecto de las cinco potencias (i). 

(1) En carta confidencial que el conde de Palmella dirigió á 8ii amigo 
Saldanha,con fecha 11 de setiembre de 1819, le explicaba las dificultades con 
que luchaba en lus términos siguientes : 

c Gom effeito, vendo que o gabinete de Madrid se nao resolvía a terminar 
a rvegociacáo, e que entretanto os negocios se atrapalhavam cada vez mais, 
pela re«olu(áo de nao ratificar o tractado das Floridas, de que se seguirá pro- 
vavelmente o reconhecimento da independencia das colonias pelos Estados 
Unidos, na próxima sessáo do congreso , resolvemos, o marquez de Maríalva 
e eu, entregar o nosso ulliniatum, declarando que estavamos promptos a 
assígnar o tractado proposto o anno passado pela medía^áo, com duas modi- 
fícacdes importantes a favor da Hespanha, a saber : o nao occuparmos urna 
linha provisoria de observagáo, e o consentirmos que o pagamento se effeí- 
tuasse em duas vezes, com tanto que a totalidade da somma fosse deposi- 
tada pela Hespanha em maos seguras; e declaramos além d'isso que se o 
gabinete de Madrid difTerisse ainda o acceitar este oíferecimento, reclama- 
ríamos desde esta epocha urna indemnisa^áo de quatrocentos mil francos 
por mez até ao dia da entrega de Montevideu. Finalmente dissemos, que 
estando invariavelmente decididos a nao fazer novas concessdes, considera- 
vamos a negocia^áo como terminada pela nossa parte, e que por cense- 
quencia eu voltava para Londres, ficando o marquez de Marialva auctorísado 
a assignar o tractado no caso queS. M. G. o acceitasse. Nao sei ainda se os 
mediadores approvaram in tpium esta determina^áo. Pozzo di Borgo conti- 
nua a fazer das suas; mas estou persimr^ido que teremos ao menos o apoio 
da Inglaterra, por que lord Gastlereagh me declaren que nos achava toda a 
razáo. Tivemos noticias de Rio até 23 de junio. As nossas retardes com 
Buenos-AyicB e com Artigas continuam a ser as mesmas ; mas muito seria 
de desojar que o governo de Lisboa se decidisse a mandar sem perda de 
tempe alguns referios para Montevideu, ao menos o que é necessario para 
completar os corpos que lá se acham ; pois nao é impossivel que sem embargo 



fiRAStL, PORTUGAL Y ESPAÑA^ ETC. 63 

No obstante los movimientos revolucionarios de España, la i»i9. 
expedición de Cádiz inquietaba constantemente á los diplomáti- 
cos portugueses, y sin las conmociones interiores por que pasaba 
la España, no puede abrigarse la menor duda que la entrega de 
la Banda Oriental se habria efectuado á la sola intimación de la 
escuadra expedicionaria, sin indemnización ni condición alguna. 
La esperanza mas fundada , y sobre todo la que habia dado 
bríos á los negociadores de Su Majestad Fideh'sima, era el apoyo Apoyo dwidido 
decidido con que contaban de lord Gastlereagh, ó, mejor dicho, la omn oreíata 
de Su Majestad Británica. Sin embargo el conde de Palmella * '"j;¡f. «"f!" 
comenzaba á desesperar del éxito de sus trabajos diplomáticos, 
no obstante asegurarles el jefe del Foreign-Office la perfecta ra- 
zón que asistia á su soberano, e portanto, exclama en su carta 
de 6 de octubre al amigo íntimo, ficaremos tendorazdo^ maüseni 
poder sahir da embrulhada en que nos meilimos. 

Los siguientes párrafos de la carta aludida dan una idea clara 
de las preocupaciones que asaltaban al inteligente diplomático 
portugués : 

« Nao tenho mais que accrescentar ao que n'ella te dizia a- 
cerca da nossa negociacáo, senáo que achei aqui lord Gastle- 
reagh plenamente convencido de que temos razáo sobre todos 
os puntos, e desojando, segundo o manifestou n'uma circular ás 
outras cortes mediadoras, que ellas facam unánimemente em 
Pariz uma declaracáo n'esse mesmo sentido. Entretanto é certo 
que nenhuma d' ellas empregará a forca, nem mesmo as amea- 
^as, para obrigar o ministerio hespanhol a ceder : e portanto fi- 
careónos tendo razáo ^ mais sem poder sahir da embrulhada em que 
nos mettimos. Gomtudo nao me parece ainda impossivel que a 
entrada do duque de S. Fernando no ministerio, as difficulda- 
des que se amontoam para a sabida da expedicáo de Gadiz, e a 
opiniáo unánime das cortes mediadoras, obriguem a Hcspanha 



da febre amareUa, e da conspiragáo de C(idi2, o governo tie Hespanhn fa^a 
a loucura de mandar sahir a expedigáo, sem estar de accónlo comnosco 
Vé se podes láconlribuir para persuadir esses senhores a fazerem um esforzó, 
que en escrevo-lhcs hojo no mesmo sentido. » 



1819. 



Eitsdo afligenle 
de la» finanzas: 

medio 
de remeüiurlo. 



Progresos lentos 
de U negociación. 



64 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA^ 

a assignar. De todo o modo, ou se assigne o tractado, ou nao, 
estou determinado a partir d'aqui para Lisboa no corrente d'este 
invernó, demorando-me só estes mezes para dar a minha mulher 
o tempo necessario a fim de se restabelecer do bom sucesso que 
espera tér qualquer d'elles d'estes dias, e para ver ao mesmo 
tempo se é possivel adiantar alguns dos pnncipaes negocios que 
ainda temos pendentes com este governo. Bem vés que, decla- 
rando-te táo abertamente a intengáo em que me acho, nao me 
resta a este respeito a menor hesitagao, assim como me nao resta 
o menor escrúpulo de tér retardado a minha ida, porque na ver- 
dade me parece que a negociagáo de que S. M. me havia incum- 
bido, exigía indispensavelmente a minha presenta aqui. Agora 
se me perguntares com que esperancas eu vou para o Brazil, de 
poder contribuir a melhorar algum tanto os nossos derrotados 
negocios, dir-te hei que absolutamente nenkumas, e que sinto 
muito bem que vou precipitar-me numabysmo, sem tér, como 
Gurtius, a esperanza de salvar por esse meio a minha patria. 
O que tu me dizes sobre o estado de Portugal, na tua ultima 
carta, confirma plenamente a minha supposi^áo. Para remediar 
um táo grande mal, é preciso que a cura seja radical e geral, e 
isso só poderla obtér-se comecando por atalhar adesordem, que 
cada dia cresce, das nossas finanzas, e discutindo essas medidas 
e todas as demais de commercio e de administracáo civil ou mi- 
litar n'um conselho de ministros, unidos de intencáo e de dése- 

7 o 

jos. Em quanto pois eu nao vir que S. M. te chama a ti, e atres 
ou quatro outras pessoas capazes para o seu lado, a fim de for- 
marem esse conselho, que esperanzas poderei conceber de que 
produzam o menor fructo os meus fracos e isolados esforQOS? »> 
Con fecha 1° de diciembre, el conde de Pahnella escribía de 
nuevo á su buen amigo Saldanha, y decíale entonces que la ne- 
gociación con la España no había hecho el menor progreso ; que 
pocos dias después de su salida de París, el duque de Fernán 
Núñez había dirigido una nota á la conferencia, rechazando pe- 
rentoriamente la proposición que le habían hecho de renunciar 
á la indemnización pecuniaria en el caso que fuese un infante de 
España á la cabeza de la expedición^ é insistiendo para que los 



BRASIL, PORTUGAL, ESPAÑA, ETC. 65 

mediadores aceptasen el proveció que propuso en agosto, y cree 
que ha llegado el momento de pedir una respuesta categórica á 
estos sobre el ultimátum presentado el mes de agosto próximo 
pasado. Que la respuesta negativa , como era probable, dejaba 
libre á Su Majestad Fidelísima, para proceder según conviniese 
á sus intereses, sea evacuando el territorio , ó sea conserván- 
dolo, resistiendo ala fuerza (i). 



(1) « A negocia^áo com a Hespanha nao tem feito prog^ressos nenhuns 
desde a minha sabida de Pariz, e somante ha poucos días upresentou Fernáo 
Nunes na conferencia urna nota, recusando pereoiptoriainente a proposi^áo 
que Ihe aviamos feito, dt renunciar a toda a indemnisüQáo pecuniaria no caso 
que fosse um infante de Hespanha á testa da expediQáo, e insistindo para que 
os mediadores acceitassem o projecto informe e parcial que elle propoz em 
agosto passado, no qual se nao tracta de commercio livre para Montcvideu, 
nem de neutralidade, etc., etc. N'estes termos parece-me que está chegado o 
momento de pedir uma resposta calhcgorica aos mediadores sobre o ultimá- 
tum que oíferecémos no mez de agosto próximo passado ; e quando se nos 
responda negalivamente, como nao pode deixar de acontecer, declararmos 
entáo que S. M. F. se considera d'aqui diante livre de tudos os ofiferecimen- 
tos que fez até agora e obrará conforme os seus proprios interesses Ihe dic- 
tarem, ou seja evacuando, quando Ihe convier, o territorio occupado, ou 
seja conservando-o sem se julgar obrigado a entrega-lo, e resistindo á for^a, 
se a emprcgarem para o obrigar a isso, e que, no caso de se renovarem as 
negocia^des para a entrega, desde já protestamos que asdespezas que decor- 

rerem desde o lo de setembro próximo passado, a razáo de por mez, 

deveráo ser indemnisadas por S. M. C, alóm da somma já fíxada para in- 
demnisar dos gastos da primeira occupa^áo. Tal é em geral o meu plano, e 
tractarei de conseguir que as cortes mediadoras o approvem por quanto fdr 
possivei, declarando unánimemente que a razáo se acha pela nossa parte, eque 
a Hespanha altrahe sobre si mesma toda a responsabilidade da sua obstina- 
Cáo. Bem vés que estas ideas nao coincidem inteíramente com as instruc^oes 
que me dizes tér recebido, ñas quaes se ofierece a alternativa ou de enviar 
um infante, o que de certo a Hespanha nao fará, ou de evacuarmos o terri- 
torio occupado, quando a Hespanha lá chegar, cousa que tambem me parece 
inútil declarar desde agora, porque com easa certe%a deixará o gabinete de 
Madrid de faier qualquer sacrificio para obter ease mesmo fim. N'uma pa- 
lavra, creio que devemos evitar sobre tudo estabelecer uma dobrada nego- 
cia^áo, admitlindo acerca d*este assumpto practicas directas com a corte de 
Hespanha^ em quanto se prosegue a negocia^áo oñlcialmente perante os me- 
diadores Perdoa a estensáo que ensensivelmente dei a este objecto, sobre 
o quul me propunha a ser mais lacónico. » (Carta del conde de Palmella á 
Saldanha, — Londres, 1° de diciembre 1819^ tomo P, p. 83.) 

A. — V. S 



!819. . 

(o« 

plnnipotenciorio 

I ortugueMi 

piden 

& la contereneia 

un», respuesta 

categórica 

sobre el uliimeUu 

preseu'tado 
en el mes de agost 



1819. 

S< adoptan 
<• el Ui-stil 
léi ooBsejot 

del conde 
de Palptelln. 



66 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

Entretanto, según las noticias que se recibian en Europa de 
la corte del Brasil, los consejos del conde de Pabnella á su so- 
berano de reforzar el ejército de ocupación de Montevideo ha- 
])ian sido adoptados. Se dieron órdenes para que se remitiesen 
nuevas tropas de Lisboa, y aunque la situación era crítica, el 
conde apoyaba la medida como indispensable, para no dejar con- 
sumir de inanición el cuerpo de ejército del Plata : e peior que 
tudo seria kvar um bofetao^ qual o de evacuar aqueUe territorio 
logo que apparecesse qualquer expedifáo kespankola^ depois de ter- 
mos luctado e defendido os nossos direitos com bom éxito na Eu- 
ropa (1). 



(1) « Vejo o que me dízes acerca das ordeus chegadas do Rio de Janeiro para 
a partida de alg^uns refor^os e petrcchos para o Brazil, e conheQo que a exe- 
ciicao d'essas ordens será diñlcil para o governo de Lisboa ñas círcumstan- 
cías actuaes, e dará tal vez logar a algumas queixas e criticas ; porém eon- 
fcsso que me parece necessario nao deíxar acabar de inani^áo o corpo que 
so acha no Rio da Prata, e peior que tudo seria levar um bofetáo , qual o de 
evacuar aquelle territorio logo que apparecesse qualquer expedigáo bespan- 
hola, depois de termos luctado e defendido os nossos direitos com bom éxito 
na Europa. Crelo que a na^áo portugueza, táo patriótica e sensata, nao 
(leixará de se prestar a novos sacrificios, quando se Ihe explique que é para 
rnantér a dignidade da corda e para conservar o fructo dos sacrificios já fei- 
los. Finalmente creio que esta noticia, espalhada com arte, e ainda exagge- 
rada, nao deixará de produzir algum effeito no gabinete de Madrid, e talvez 
mesmo atalhará a partida da decantada expedi^áo, se ainda se lembram d'ella. 
Ku aquí mandei inserir ñas gazetas alguns artigos a esse respeito, que nao 
deixaráo de se espalhar em todas as da Europa. Se es d'esta niesma opiníáo, 
muito conveniente será que a manifestes, porque o teu juizo imparcial e re- 
conhecido patriotismo nao podem delxar de te dar influencia sobre aquelles 
que te ouvirem. Goncordei com o marquez de Marialva em a nota que vamos 
entregar á conferencia, na qual declaramos ater-nos invdriavelmente ao pro- 
jecto já proposto, que foí recusado pela Hespanba; e pedimos aos media- 
dores que enunciem a sua opiníáo sobre o estado em que fíca a negociag&o. 
Julgo que a resposta dos mediadores será, que iizemos tudo quanto se podía 
esperar de nos, e que a Hespanba attrahe sobre si a responsabilídade do mau 
éxito da negocia^áo, porém que elles se nao entendem auctorísados a empre- 
gar nem a auctoridade ncm a forga para a obrigarem a ucceitar o tractado. 
Lord Castlereagh pelo menos esta decidido, segundo me disse, a adoptar esse 
parecer, ainda quando as o u tras potencias o nao adoptem. N'esse caso recabe 
bem urna ultima declaragao da nossa parte, dizendo que S. M. F. se consí- 



BRASIL, PORTUGAL, ESPAI^A, ETC. 67 

Por estas confidencias íntimas de los dos colegas y notables 
diplomáticos portugueses, se ve cuan precaria era la existencia 
del ejército portugués en la Banda Oriental, y cuan fácil habría 
sido al ejército argentino expulsado con solo el amago de las 
fuerzas reunidas con que podría haber contado el director 
Pueyrredon, sin la anarquía y las innobles ambiciones que te- 
man en completa descomposición aquella sociedad. La respon- 
sabihdad en que han incurrído los hombres inteUgentes que 
entonces dirígian esas masas brutas, con el propósito de derro- 
car del poder la autoridad constituida, es grande, y la historia 
argentina ha de condenarles, como les condenamos nosotros, con 
toda la severidad que merece una conducta tan antipatriótica W. 

Así terminó el año 1819, sin haber hecho la debatida cuestión 
hispano-lusitana el menor progreso en el sentido de la conciha- 
cion propuesta por las cinco grandes potencias. 

Su Majestad D. Juan VI, que á fines del año anterior habia 
logrado paralizar la actitud amenazante de las grandes poten- 
cias interventoras en favor de la España, habia retrocedido no- 
tablemente en el año que termina, vencido casi por las vacila- 
ciones de la diplomacia española y por el carácter béüco que 
tomaba la cuestión. 



1819. 

Exi«u»nci t 

precaria ilfl ijéiif 

poi iiigue* 

rn lü 

Banda OiienUl 



RraponfAliiliilüd 

ao qiio han 

incan iil« 

alganos hombres 

de E>tadu del 

Rio de Ifl Piala. 



Situarioa 

en que so 

encon tralla 

la cncstioii & 6nP! 

del ano 1819. 



dera em perfeita líberdade de guardar ou evacuar aquelle territorio, con- 
forme melhor Ihe parecer e convier aos seus interesses. 

» Espero com alvoroQo pelo visconde da Lapa, para tér noticias mais cir- 
cumstanciadas de como as cousas por la váo. Multo estimarei, como bem 
podes pensar, vér-te antes de deixar a Europa, mas aviso-te que só estarei 
em Lisboa nos fíns de abril ou principios de maio, porém sem falta estarei 
entáo > (Carta de Palmella á Saldanha. Londres, 8 de agosto 1819. — 
Tomo 1®, p. 86.) 

(2) En el capitulo vi del tomo precedente hemos llamado caudillos bár- 
baros de la federación á Artigas, Ramírez y otros jefes gauchos, y para que 
el lector extranjero no confunda esta palabra con el principio federal que 
rige en los Estados Gnidos de Norte-América, y que es hoy la ley fundamen- 
tal de la República Argentina, que nosotros acatamos, cúmplenos, mientras 
amplificamos nuestro pensamiento, hacer la siguiente explicación en otro 
lugar : — que esa palabra no representaba entonces principio alguno, y que 
no era comprendida por los que se sirvieron de ella para proclamar la re- 
belión contra la autoridad nacional. 



i 



68 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

1819. Durante el último período, y á medida que la España orga- 

nizaba la expedición de Cádiz, las exigencias délos diplomáticos 
portugueses disminuían al punto de quedar reducidas á una 
sola las estipulaciones del primitivo proyecto de los mediado- 
res , que la España, segxm Palmella, habia aceptado mientras 
le representó el Señor Cebállos. La perseverancia y la incon- 
trastable tenacidad del duque de Fernán Núñez cambió total- 
mente el aspecto de la negociación, cediendo gradualmente los 
representantes de Don Juan VI hasta quedar reducidas sus 
pretensiones á la evacuación completa , como lo manifiestan los 
documentos que hemos reproducido. Según el conde de Pal- 
mella, tres series de proposiciones se hicieron á la España, que 
fueron sucesivamente rechazadas : 

1** El ejército portugués debia constituirse guardián de los in- 
tereses de la España en el territorio ocupado, hasta la total reo- 
cupacion por las tropas de Fernando VII, sin otra condición que 
una indemnización pecuniaria por los gastos hechos. 

No siendo aceptada por la España, los plenipotenciarios portu- 
gueses propusieron : 

2° Que aceptarían la propuesta hecha antes por la España, 
que esta indemnización se hiciese en tierras adyacentes á sus 
límites ; pero los Españoles habían desistido y se negaron á 
aceptarla, porque ya no les convenia. 

S** Propusieron en definitiva — que harían la evacuación del 
territorio de la Banda Oríental con la única condición de que la 
expedición ftiese confiada á un infante de España , y tampoco 
fué aceptada por el gabinete de Madríd. 

¿Y cómo se exphca por parte de la España esta negativa reite- 
rada, sobre todo cuando la única condición del ocupante para 
ponerla en posesión de unterritorío que habia perdido de hecho, 
se limitaba á la persona que debia ir á la cabeza de la expedi- 
ción? 

La solución de ese enigma la encontrará el lector en los suce- 
sos posteríores que narraremos en otro capítulo. 
tievhoquequeJa Eutretauto, uu liccho qucda demostrado hasta la evidencia, 
y es el que Su Majestad Fidelísima y sus dignos representantes 



demostrado. 



BRASIL, PORTUGAL, ESPAÑA, ETC. 69 

en las conferencias de París estaban en 4819 dispuestos y resig- 
nados á entregar su acariciada presa por tal de sahir de la em- 
brulhada en que se habian metido , sacrificando á los confiados 
municipales de la ciudad de Montevideo , que en presencia de 
los desórdenes del general Artigas , habian preferido ponerse 
bajo la salvaguardia de la real palabra de Don Juan VI, del pa- 
bellón y dé las armas portuguesas. 

El Times de 1° de agosto , que era ya entonces , como lo es 
hoy, el órgano mas autorizado del pueblo británico, informando 
á sus lectores del estado de la negociación de Paris , decia lo 
siguiente : 

« La mediación que los grandes poderes habian ofrecido á 
España y Portugal para arreglar sus diferencias , no ha tenido 
resultado alguno. Las negociaciones entabladas á este respecto 
han sido sin fruto. Las noticias de Chile, desastrosas como son 
para España, no han podido abatir su soberbia. 

» Si la corte de Madrid hubiera estado dispuesta á una conci- 
Uacion ahora un año , todas las cosas se habrían tranzado con 
Portugal. El gobierno de Buenos Aires no quería arriesgar en- 
tonces una expedición semejante a la que ha progresado en 
Chile. Permaneciendo quieto aquel reino , el Perú no estaría 
en peligro. Pero después de la completa derrota de Osorío , 
¿ quién es capaz de detener ya el impulso de la revolución de 
América? » 

En efecto, si las vahentes legiones de Castilla habian sido en 
gran parte expulsadas de la América del Sur por las armas vic- 
toriosas de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, la reocu- 
pacion por estas de la Banda Oriental era solo cuestión de 
tiempo, y razón tenia el conde de Palmella de lamentarla em- 
brulhada en que los habian metido los imprudentes consejeros 
de Don Juan VI. 

Con todo, cúmplenos observar que en esta agitada negocia- 
ción que hubo de producir una guerra europea , tan dudosos 
eran los caducos derechos de la España como lo eran las injusti- 
ficables pretensiones del Portugal á las regiones de la margen 
oriental, bañadas por el Rio de la Plata. Esos pueblos habían 



1819. 



Articulo pulilion 
en el Time» 
^ollle la roarch 
de las npguciiicioi 
de París. 



La rei-onq*ui>fa 

déla 
liutda Orienta' 
er.i solo cue&líon 
de liompo. 



Derecboa dudóse 

de ambas partes 

cunteudientef. 



70 PROVINCIAS UMDAS DEL RIO DE LA PLATA^ ETC. 

1819. declarado en el campo de batalla y á la faz del mundo su inde- 
pendencia de hecho y de derecho de la antigua metrópoü, y esa 
independencia se hahia robustecido por la declaración solemne 
hecha por el congreso de Tucuman, el 9 de juüo de 1816, en 
nombre de todos los pueblos que comprendían entonces las 
Provincias Unidas del Rio de la Plata, representados en esa 
memorable asamblea. En presencia de tales antecedentes , las 
Provincias Unidas se inquietaban muy poco de los resultados 
de una discusión, cuyo fin no podría ser otro que la reivindica- 
ción por la razón ó la fuerza de sus derechos de soberanía al 
territorio ocupado ilegal é impohticamente bajo los mas fútiles 
pretextos por los ejércitos de D. Juan VI. 

En los siguientes capítulos explicaremos la marcha que si- 
guieron y el modo como terminaron las negociaciones de la 
cuestión que nos ocupa. 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

CHILE Y PERÚ. 

AÑO 1819. 



IH. 

Primeros síntomas de independencia en el Perú. — Sublevación del Cuzco 1819. 

en 1814. — Se suprime la autoridad real. — D. José Ángulo es nombrado 
jefe del ejército revolucionario. — Gobierno político; personas que le com- 
ponen. — El presbítero Jara y el abogado Ferrandis son enviados á solicitür 
auxilios del gobierno de las Provincias Unidas. — Ofício del capitán gene- 
ral Ángulo al virey del Perú : su circular á las provincias del vireinato del 
Perú. — Ofício del mismo al virey, adjuntándole copia del manifiesto que 
ha dirigido á los habitantes del Cuzco. — Impresión causada en Lima. — 
Situación crítica del virey de Lima. — Trata de ganar tiempo por medio 
de la astucia. — Su contestación al comandante general Ángulo. — Pro- 
clama del virey á los habitantes del Cuzco. — Respuesta á la proclama del 
marques de la Concordia. — Pastoral del arzobispo de Lima. — Contesta- 
ción d«l jefe de la revolución. — Insultos con que pagan los rebeldes la 
mansedumbre del virey, según el Pensador del Perú. — Contestación de 
Ángulo al virey de Lima. — Oficio del virey á aquel. — Resultado que die- 
ron las proclamas, ofertas, etc. — £1 mariscal de campo D. Juan Ramírez. 

— El general Pezuela se pone en movimiento. — Situación crítica del 
ejército realista. — Los patriotas al mando del brigadier Pumacahua. — 
Derrota de los Españoles en Pecheta. — Los patriotas ocupan á Pecheta. 

— Los jefes patriotas intiman al virey. — Ocupan á Arequipa y Puno. — 
Abandonan la primera ciudad. — El mariscal Ramírez entra en Arequi- 
pa. — Ejecución del mariscal Picoaga y del intendente Moscoso. — Kl 
ejército real marcha sobre el de los revolucionarios. — El del Cuzco le 
espera á pié firme y presenta su linea de batalla. — Ramírez se prepara 
á atacarle. — £1 éxito de los realistas no podía ser dudpso. — Disper- 
sión de los Cuzqueños. — Los Españoles obtienen una victoria completa 
y ocupan la ciudad del Cuzco. — Ejecución de Pumacahua , Ángulo , 
Réjar, etc. — Vencida la revolución, vuelve el ejército realista á su cuar- 
tel general. — Reconocimiento que maniíiesta Ramírez á sus oficiales y 
soldados. — £1 valiente cura Muñecas. 

Las ideas de libertad se habian extendido al poderoso alcázar 



1S19. 



SulilcvHcion 
del Cuzco. 



El comandante 

general 
D. José Ángulo. 



72 PROVINCIAS UMDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

de los vireyes del Perú , y sus poblaciones , aunque oprimidas 
por el despotismo español , no perdían ocasión de cooperar al 
triunfo de las armas de la independencia. En algunas de sus 
provincias se generalizó de tal modo el espíritu revolucionario que 
necesario fué reconcentrar todo el poder real para sofocar las 
manifestaciones públicas que se hadan abiertamente en favor 
de la emancipación. La imperial ciudad del Cuzco , como en 
tiempo de Tupac-Amaru, fué la primera en adherirse al glorioso 
programa de la revolución de mayo de 4810. — En efecto, el 
3 de agosto de 4844 , la capital de los antiguos monarcas del 
Perú se declaró en rebelión contra el poder de la metrópoli, y la 
revolución cundió con la rapidez del rayo en todos los ámbitos 
de la provincia. Fatigada la población de las violencias y arbitra- 
riedades déla autoridad real, se armó, y asumiendo el poder, los 
depuso arrestándoles en el cuartel general. Inmediatamente sa- 
caron de las prisiones á D. José Ángulo , persona notable por 
sus talentos y su espíritu hberal, y le aclamaron como jefe del 
ejército (4). 



(1) Según el señor Camba, el elemento argentino fué el alma de esta revo- 
lución : 

« En marcha el ejército real, dice el aulor citado, para volver á la frontera 
déla provincia de Potosí, recibió el general en jefe la triste nueva de la revo- 
lución que habia estallado en el Cuzco, precisamente el mismo día 3 de agosto 
en que él había dejado á Jujuy, promovida por los oficiales capitulados y ju- 
ramentados en Salta, de los cuales hallándose algunos presos en el cuartel de 
la guarnición por igual delito intentado en octubre del año anterior, lograron 
estos seducir la tropa y conmover seguidamente el pueblo, protestando que el 
ejército real , que mandaba Pezueia , habia sido deshecho en el Tucuman. 
Apoderados de los ánimos de la muchedumbre y eficazmente auxiliados por 
los no pocos adictos ocultos de la revolución, aprisionaron al brigadier gober- 
nador presidente interino D. Martin Concha, natural de Cuzco, y á los mi- 
nistros de la uudiencia y demás empleados del gobierno que no les inspiraban 
completa confíanza : y para dar nueva forma de gobierno á la provincia, 
nombraron una junta al efecto. Compúsose esta de D. José Ángulo, presi- 
dente, con el cargo también de general de las armas, del hasta entonces fiel 
cacique de Chicocheros Pumacahua, ya ascendido á brigadier, del doctor 
Astete y del coronel Moscoso; D. Vicente Ángulo, hermano del presidente, 
fué nombrado segundo jefe superior militar, y todos de consuno y con sor- 
prendente actividad prepararon expediciones contra las provincias de Uuii- 



CHILE Y PERÚ. . 73 

Una vez al frente de la revolución , Ángulo convino con las i si 9 
corporaciones que le hablan proclamado, que se eligiese un cobie.n.. hü 
gobierno con atribuciones de jefe político , de acuerdo con las 
disposiciones de las cortes soberanas para el gobierno econó- 
mico de las provincias. Aunque según la práctica debió recaer 
este en un solo individuo, la opinión general fué que las circuns- 
tancias reclamaban precaverse de toda corrupción, que pudiese 
aventurar y comprometer el reconocimiento de la autoridad de 
las cortes y del amado monarca D, Fernando VIl^ recayendo el 
voto uniforme en tres de las personas mas notables, allí resi- 
dentes, el brigadier D. Mateo García Tumacahua, coronel p«i8on«* 
D. Luis Astete y el teniente coronel D. Juan Tomas Moscoso. n"«i«com,Mnú 

Esta junta de gobierno, previendo las graves dificultades con 
que debia luchar, por carecer absolutamente de armas y toda 
clase de artículos bélicos, comisionó cerca de las Provincias 
Unidas del Rio de la Plata, al presbítero D. Carlos Jara y al 
abogado D. Jacinto Ferrandis, para soUcitar su poderoso con- 
curso ; pero desgraciadamente no pudieron continuar el viaje, 
por haberse interpuesto el ejército de Pezuela, teniendo que \ 

vagar Ferrandis por las provincias de Puno^ donde vivió igno- 
rado; así como Jara, que murió en Arequipa. 

El nuevo jefe mihtar dio cuenta al virey de Lima de este 
acontecimiento, demostrándole que él solo significaba un cam- 
bio del persoiial administrativo, y en tal concepto ofreció cum- 
plir todas las providencias del virey siempre que estuviesen de 
acuerdo con las leyes. Reproducimos textualmente ese docu- 



manga, Arequipa, Puno y ]a Paz, para moverlas é insurreccionarlas. El 
levantamiento del Cuzco, en el corazón del Perú, puso al virey y al general 
en jefe en aflictivo conflicto, aumentado por la diligencia do los insurrectos 
eo emplear la mas efícuz seducción cerca de los oñciales y soldados cuzqueños 
que servían con honra en el ejército real ; pero estos bravos militares, supe- 
riores á los medios que se ponían en juego para mancillar su reputación, 
ofrecieron bien pronto con su noble conduela una prueba insigne de su 
acendrada lealtad con grandísima satisfacción de aquellos jefes superiores. » 
(Gamba, Memorias para la historia de las armas españolas en el Perú y tomo I, 
página 118.) 



74 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. mente, que explica de un modo elocuente las verdaderas causas 
que habían producido ese movimiento sofocado hacía largo 
tiempo. 

Oficio del capitán general Ángulo al virey del Perú, 

Oficio <!e Ángulo « ExciAO. SeñoF, la alta política de V. E. no ignora que la 
atvireydeLima. Qj^^^jgjj^jjg^ ¿^ Iqs pueblos y do la fueiza armada que les res- 
guarda no puede conservarse largo tiempo, si aquellos no están 
persuadidos de la justicia y rectitud de las autoridades y magistra- 
dos que los gobiernan. La ciudad del Cuzco se hallaba cabalmente 
Aveision ou osta situaciou, y la aversión á los gobernantes, por susmulti- 
* '"^mírr"**' ' pilcadas arbitrariedades é injusticias , se habia propagado desde 

los primeros ciudadanos hasta la ínfima plebe, la cual estaba tam- 
bién quejosapor los frecuentes denuestos y vejámenes con que 
era insultada diariamente por varios Europeos Españoles en los 
portales y plazas púbücas, desde la aciaga noche del 5 de no- 
viembre, en que se derramó mucha sangre inocente, según 
V. E. se halla individualmente informado por los autos de la 
materia. 
Suene cHhida ^> Toda osta provincia murmuraba también en silencio del 
* ío» ^ol.^ad.)8 desprecio con que se trataba á las reliquias de sus hijos resti- 

del ejército , 

del Aitü Perú, tuidos á SU pais uatal, después de haber dejado los cadáveres 
de sus compañeros de armas hacinados en los campos de ba- 
talla ; y aun mucho mas de la miseria en que quedaban los 
unos, de la orfandad de otros, de la multitud de viudas, y del 
triste espectáculo de familias desoladas. Esos vaUentes soldados, 
que tantas veces se hablan coronado de gloria en servicio del 
señor Don Fernando VII, fueron inhumanamente tratados, aba- 
tidos y vilipendiados, porque la suerte de las armas no les fa- 
voreció en la jornada de Salta. 

» Esta ciudad y este cuartel creían haber merecido la consi- 
deración de V. E. para ser tratados, no solamente con justicia, 
sino aun con cariño; pero al ver que V. E., harto molestado 
con los recursos contra el cruel gobierno del Sr. brigadier Don 
Martin Concha, sin conocer el carácter personal del marques de 



CHILE Y PERÚ. 75 

Valde Hoyos, ó preocupado con los siniestros informes de las 18I9. 
antiguas autoridades, destinaba á este para jefe político de esta ei mirqaet 
provincia, no pudo ver sin espanto que se premiase de este <*^ ^'•'•í* 5*"y« 
modo su ciega obediencia, sus largos servicios , y los copiosos 
arroyos de sangre derramados en servicio de la nación y del 
Sr. D. Fernando VII. El marques de Valde Hoyos se ha hecho 
célebre en esta época calamitosa por las providencias mas des- sa reputación, 
póticas y por los procedimientos mas absurdos en justicia y en 
política ; á V. E. mismo ha desobedecido, y son demasiado no- 
torias en esta América las determinaciones anti-constituciona- 
les, tomadas á pesar de V. E. y hollando su alto respeto, contra 
el contador de las cajas nacionales de la ciudad de la Paz , con- 
tra muchos particulares y contra todo el vecindario de la misma 
ciudad. Las reclamaciones hechas de esta, elevadas á V. E., ha- 
bían producido el deseado efecto de que se le separase de aque- 
lla intendencia ; pero ciertamente no merecia el Cuzco que se 
le trasladase aquí, y que se abusase hasta tal punto de su su- 
frimiento y paciencia. Atestigua la fama púbüca que el marques sus jriocipiof. 
de Valde Hoyos es un temerario invasor de la hacienda de los 
particulares , de la hbertad civil , de la seguridad individual , y 
que no tiene mas principios de justicia que los que le dicta 
su atroz política. 

» Así pues todo el vecindario de esta ciudad y la fuerza ar- 
mada que se hallaba en este cuartel reconocía con dolor que en 
el marques de Valde Hoyos no se hallaban las cualidades que 
para ser nombrado jefe político requiere el artículo i 1 , capí- 
tulo 111, déla instrucción para el gobierno económico-pohtico de 
las provincias, sancionada por las cortes soberanas. El marques in.,i roiire|.io 
de Valde Hoyos no goza de buen concepto en el púbhco, por J-'i^cg»"- 
haber adoptado en su gobierno de la Paz el sistema del terro- 
rismo, porque está acreditado de desinterés, porque con atro- 
pellamiento de la confianza púbüca ha tomado los caudales 
particulares registrados en los correos do encomiendas , bajo el 
especioso pretexto de las necesidades del ejército, adonde no se 
sabe los hubiese remitido; tampoco tiene moralidad alguna, 
pues que solo bosteza prisiones , calabozos , sangre y muerte ; 



1 



76 PROVINCIAS ÜMDAS DEL RIO D£ LA PLATA^ 

1819. no pudiéndose esperar después de esto que sea adherido á la 
constitución política de la monarquía , que está fundada sobre 
¡NUMs •,,.iu«.iia.;.s los mas sanos principios de política y justicia. Los Cuzqueños, 
deCux.:o. pues, que tanto ñaman padecido con sus anteriores jefes, que 
no tenian tan mala reputación como el marques de Valde Hoyos, 
temian padecer mas con este, principalmente la fuerza armada 
de este cuartel, y no puedo dejar de manifiestar á V. E. que 
estas tristes ideas abreviaron los acontecimientos de la mañana 
del dia 3 del presente, de que paso á dar cuenta con la sinceri- 
dad que exige la importancia de la materia y el alto respeto 
de V. E. 
An},M.«o. Brjar V Yo TüQ hallaba preso en un calabozo de este cuartel 
yMc.Mioía juntamente con D. José Gabriel Béjar y D. Manuel Men- 
doza (1), calumniados por los desgraciados y sangrientos su- 
cesos de 9 de octubre y 5 de noviembre del año anterior; á las 
dos de dicha mañana estuvo á nuestra disposición toda la fuerza 
En;Rrrei..nii..nio amiada do oste cuartel, aclamándome por su comandante gene- 
" "pTro'al'*'** ^^^> ^ ^^^ cuatro de la misma mañana se hallaban ya detenidas 
en este cuartel todas las autoridades y algunos Españoles Euro- 
peos díscolos que se habían acarreado la pública detestación , 
dejando á los demás en el reposo de sus casas. Sucedieron 
algunos desórdenes, robos, insultos que no estuvo en mi mano 
evitarlos, pero tengo la satisfacción de tener el honor de par- 
ticipar á V. E. que no se derramó una gota de sangre, lo cual 
no hubiese sucedido si dejo en hbertad á los Señores que toda- 
vía se hallan detenidos en este cuartel con todo el decoro que 
permiten las circunstancias , mas bien por precaverlos de las 
asechanzas de los quejosos, que por inferirles el menor veja- 
men. 
Forma. .00 )) Inmediatamente excité á las corporaciones nombrasen un 

P^ítiro"* J^^^ político, haciendo dimisión en sus manos de la comandan- 



(1) Béjar fué pasado por las armas en el Cuzco, y Mendoza asesinado en 
Andahuaylas por el caudillo Pacatoro, que se pasó luego á la división del 
teniente coronel de Talavera, que habia reducido á Guamanga. {Pensador del 
Perú,) 



CHILE Y PERÚ. 77 

cia militar, que tuvieron á bien confirmarla. Después de los mu- i8i9. 
chos altercados, sobre si el jofe político sería uno ó se formaría 
una junta de cinco ó tres individuos que copulativamente reu- 
niesen todas las atribuciones del jefe político, con arreglo á la 
constitución y leyes posteriores de las cortes soberanas, con- 
vinieron finalmente en que como las apuradas circunstancias 
exigían preservarse de toda corrupción que pudiese aventurar 
el reconocimiento á la autoridad de las cortes soberanas, á la 
de nuestro amado monarca el señor D. Fernando Vil, á la de 
la regencia del reino y á la inmediata de V. E., se nombra- 
sen tres individuos, cuya elección recayó por pluralidad ab- 
soluta de sufragios en los Señores brigadier D. Mateo García sus nuemiHot. 
Pumacahua, coronel D. Luis Astete, y teniente coronel D.Juan 
Tomas Moscoso, personas conocidas por su honor y demás pren- 
das que les han acarreado la aceptación general y que son in- 
capaces de la mas pequeña corrupción. Se han dado gracias 
púbücas al Omnipotente en los días cinco y siete con misas 
solemnes y Te Deum^ con universal concurrencia de todas las 
corporaciones y comunidades, con iluminaciones, repiques, sal- 
vas y con extremado placer del pueblo. 

)) Sin embargo de la fatalidad que parece dirige las convul- kí.míii .i aa puew 
siones populares, todas las corporaciones de esta ciudad, la tropa . I *" ""||1"X-íüi 
armada, el pueblo en general, han ratificado solemnemente la 
observancia de la constitución política de la monarquía, la fi- 
dehdad á nuestro amado monarca el señor D. Fernando VII, á 
las cortes soberanas y á la serenísima regencia del reino. Por mí 
parte protesto á Vuestra Excelencia, bajo mi palabra de honor, 
que no abusaré jamas de la situación en que la divina Provi- 
dencia me ha puesto á pesar de mi demérito y de haberme 
hallado poco antes sepultado en un calabozo ; que no tomaré 
venganza alguna de mis antiguos opresores ; que los pondré en 
übertad oportunamente y de acuerdo con el gobierno poUtico y 
con la cautela conveniente , y daré cuenta por medio de Vuestra 
Excelencia de mis procedimientos á las cortes soberanas y á la 
serenísima regencia del reino , cuyas determinaciones espero , 
del mismo modo que las de V. E., de cuya sabia política me 



78 



PROTINCIÁS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 



1SÍ9. 

10 deheroafondir«e 

la sttdiviun 

011 la subievucioD 



Renuncia 
daloá mieinhios 
de la MUiiieucia, 



El comandante 
general 

deroiiesira 

la saiiidud 
le sus intenciones* 



Manifiesto 

qae ha hecho 

circnlar, dirigido 

á lof intendentes. 



persuado no confundirá la sedición con la sublevación , juzgará 
con equidad á estos pueblos largo tiempo oprimidos por sus ma- 
gistrados , y me comunicará todas las prevenciones y órdenes 
que estime oportunas para la tranquilidad y felicidad de esta 
provincia , sin chocar las opiniones comunmente recibidas , ni 
dar margen para que continúen las quejas de estos pueblos de 
que los Americanos se hallan excluidos de los empleos por un 
plan sistemático de todos los gobiernos. 

)) La organización de las salas de la audiencia constitucional 
de esta provincia es de la primera atención de V. E. por la re- 
nuncia jurada que han hecho los antiguos Señores ministros de 
ella, á excepción del Sr. ü. Manuel Vidáurre, que se ocultó, 
que no quiso aceptar el gobierno político, y que últimamente 
se ha ausentado ; para estos destinos recomiendo á V. E. á los 
abogados de esta ciudad, que después del trabajo de muchos 
años, no suelen tener otra recompensa que la miseria y desdi- 
cha. 

» Para complacer la muchedumbre, he estado dictando todas 
las providencias benéficas á la provincia, y que están en la es- 
fera de las atribuciones de un comandante militar ; en las que 
no he estado excitando á las respectivas corporaciones. Mi si- 
tuación es bien apurada, y le protesto á V. E. que quisiera vol- 
ver á mi calabozo, porque la sanidad de mis intenciones no puede 
ver con indiferencia hombres angustiados ; y las mas veces me 
hallo precisado á recibir el impulso de las convulsiones civi- 
les. 

)) Los principales partidos han reconocido á esta comandancia 
mihtar, y en algunos se espera que los Españoles Europeos 
alarmen los pueblos y hagan preparativos hostiles ; lo que me 
será muy sensible, pues serán víctimas de su imprudente celo, 
porque el entusiasmo es demasiado general, y hay muchos sol- 
dados ejercitados en las campañas del Alto Perú, y que ape- 
tecen la guerra, como un estado pecuüará su profesión. 

)) He circulado un manifiesto abreviado á todos los Señores 
intendentes y á los ayuntamientos de las capitales, dándoles 
parte del verdadero estado de las cosas, á efecto de que no creau 



CHILE Y PERÚ. 79 

al Cuzco en sublevación, y que tal vez quieran imitar un ejem- 1819. 
pío que no se les da, y que está muy distante de coadyuvar 
este noble y fiel vecindario, á cuyo nombre y al mió hago á 
Y. E. esta abreviada exposición como á primer jefe del reino, 
esperando sus superiores y justificadas órdenes (i). 



(i) Hé aquí la circular de D. José Ángulo, comandante militar de Cuzco, 
á las provincias del vireinato del Perú : 

« Gomo los rumores populares suelen desfigurar los hechos sencillos, creo 
propio de mi deber informar á Vuestra Señoría brevemente de los acaecidos 
en la mañana del día 3 del presente, en que la Divina Providencia por sus 
ocultos designios puso á mi disposición las armas de este cuartel, que me 
aclamó por su comandante general, nombramiento confirmado auténtica- 
mente por todas las corporaciones eclesiásticas y civiles. Las antiguas auto- 
ridades que se hablan acarreado la común detestación por las infracciones 
de las leyes de la constitución política de la monarquía, y de las reglas de 
la justicia primitiva, fueron depuestas dicha mañana, y detenidas en este 
cuartel en que se mantienen, mas bien con el objeto de precaver sus perso- 
nas délos insultos de algunos mal intencionados, que con el de inferirles el 
menor vejamen ; pues esta revolución parcial tiene el carácter original de no 
haberse derramado una gota de sangre, y de haberse hecho con arreglo á las 
leyes fundamentales de la monarquía. Digo con arreglo á las leyes funda- 
mentales, porque el artículo 255 concede acción popular contra los magis- 
trados y jueces infractores de las leyes; y como esta acción fuese casi impo- 
sible intentarla, según los trámites forenses por la distancia en que se halla 
el gobierno superior, se hizo el pueblo justicia por sí mismo en aquellos pri- 
meros momentos en qué la fatalidad dirige las convulsiones políticas Sin 
embargo de que estas mismas antiguas auloridades me habían sepultado mu- 
chos meses en un calabozo, del cual he salido á mandar las tropas, mi 
corazón, mas cristiano que el de aquellas, ha olvidado todo resentimiento ; 
y sin querer imitar su ejemplo, solo he tratado de la observancia de las leyes; 
he excitado, y he convenido gustosamente con las corporaciones que se 
nombre un gobierno con todas las atribuciones del jefe político, pero que 
este sea siempre distinto del comandante de las armas en conformidad al 
articulo 5<>, capítulo 3o, de la instrucción sancionada por las cortes soberanas 
para el gobierno económico de las provincias. Y aunque debiese recaer en 
uno solo el nombramiento de jefe político, sin embargo como las actuales 
circunstancias exigen preservarse de toda corrupción que pudiese aventurar 
y comprometer el reconocimiento á la autoridad de las cortes soberanas, á 
la de nuestro amado monarca el señor D. Fernando Vil y á la regencia del 
reino, fué el voto general, que fuesen á lo menos tres individuos para que asi 
fuera mas difícil la corrupción ; la cual está muy distante de introducirse en 
los recomendables señores brigadier D. Mateo García Pumacahua, coronel 



80 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 

1819. » Dios guarde á V. E. muchos años. — Cuartel general del 

Cuzco, y agosto 13 de 1814. — Excmo. Señor. — José Ángulo. — 



D. Luis Ástete, y teniente coronel D. Juan Tomas Moscoso, que fueron nom- 
brados por pluralidad absoluta de sufragios. 

» Consiguienlemcnte se halla ratificada solemnemente la constitución po- 
lítica de la monarquía, la fidelidad á nuestro amado monarca D.. Fernando VJI, 
á las cortes soberanas, y á la serenísima regencia del reino. Las relaciones 
legales, comerciales y políticas con las provincias limítrofes se observarán 
uniformemente por todas las corporaciones de esta capital y sus partidos, con 
entera conformidad á los reglamentos y leyes promulgados por las cortes 
soberanas, de cuyo solo cumplimiento se trata. 

• Por este bosquejo conocerá la penelracion de Vuestra Señoría que en la 
realidad no ha sido variación de gobierno, sino variación de gobernantes 
que abusaban de la autoridad ; que esta comandancia general y los señores 
que componen el gobierno político siguen por inclinación y por si.<tema las 
invariables reglas de la equidad y de la justicia; y que los sucesos del dia 3 
de agosto son un nuevo testimonio al mundo y á la posteridad, que en países 
remotos y próximos obliga mas la justicia que la fuerza, y que la obediencia 
de los pueblos se asegura mejor con La equidad que con el despotismo. 

» Así puede Vuestra Señoría sin temor alguno entenderse con esta coman- 
dancia general y con el gobierno político en todos los negocios relativos al 
cumplimiento de las leyes y al restablecimiento de esas provincias desoladas. 

» Doy cuenta de mis procedimientos, del mismo modo que el gobierno 
político á las cortes soberanas, á la regencia del reino, cuyas determinaciones 
espero, y al Excmo. Señor virey del reino, cuyas providencias se cumplirán 
con arreglo á las leyes. 

T Si algunas de esas personas, poseídas de egoísmo y nutridas con las 
máximas de la bárbara tiranía, confundiendo la sublevación con la sedición, 
osasen tomar armas contra esta provincia y ciudad, entonces haré el uso 
conveniente de la respetable fuerza armada que la Providencia ha puesto á 
mi dirección, y emplearán justa y dignamente los valerosos Cuzqueños su 
conocido esfuerzo, su actual entusiasmo, y los conocimientos militares que 
han adquirido en los campos de batalla. 

• Espero que Vuestra Señoría, despreciando las complicadas y chocantes 
especies que suelen esparcir los apologistas del despotismo, solamente dé 
crédito á las noticias oficiales, y que cooperando á la común felicidad, me 
comunique las prevenciones que sean conducentes á ella, aun cuando sea 
necesaria alguna expedición militar, para la cual le podré mandar á Vuestra 
Señoría algunos oficiales de pericia y valor ejercitado, soldados bien disci- 
plinados, armas y pertrechos de campaña. 

» Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años. — Cuartel general del 
Cuzco, li de agosto de 1814. — José Akgulo. — Señor D. Manuel Quimper, 
gobernador intendente de Puno. » (Del Pensador del Perú^ p. 146.) 



GHILB ¥ PERÚ. 81 

Excmo. Sr. marques de la Concordia, virey del reino del Í819. 
Perú (i). )) 

£1 comandante militar de la provincia del Cuzco publicó un oficio do Anguio 
extenso manifiesto el 16 de agosto, que acompañó al virey con ** ^"^'^•"«" 
el siguiente oficio : 

(( Excmo. Señor : Deseoso de que el honor de fidelísima con so adjQnta Mpii 
que siempre se ha distinguido esta ciudad no se mancille en ^•"""""»'^'*' 
manera alguna, publiqué un manifiesto en 16 del presente, del 
cual paso á Y. £. una copia, esperando que la notoria bondad 
y política de V. E. se sirva hacerme en su razón las preven- 
ciones que estime convenientes. 

» Dios guarde áV. E. muchos años. — Comandancia general 
del Cuzco, agosto 27 de iSíA. — Excmo. Señor. — José Ángulo. 
-r^ Excmo. Sr. virey del Perú. )> 

« Don José Ángulo , brigadier de los ejércitos nacionales, co- 
mandante general de las armas de la provincia de Cuzco , pro- 
clamado por el pueblo y confirmado por las corporaciones ecle- 
siásticas y civiles de la metrópoü del Perú, 
, » Á todas las personas estantes y habitantes en esta provin- 
cia. 

» En todos los siglos se han reunido los hombres en socie- objeto de usieyi 
dad por su seguridad y prosperidad : para conseguir estos dos ^ gobierno», 
importantes objetos, se han formado las leyes , y para ejecutar 
estas se han establecido los gobiernos. Como estos no pueden 
dirigirlo todo por sus manos , es indispensable se valgan de 
otras subalternas que estén animadas de los mismos senti- 
mientos que el gobierno superior, ó el poder ejecutivo , que se- 
gún nuestra actual situación política reside en la serenísima 
regencia del reino : pero i qué dolor! las aguas de las fuentes 
mas puras se corrompen mas y mas según los largos y diversos 
Qauces por donde floyen; y las que en sus principios fueron 
saludables, se convierten después en brebajes venenosos. Tales compineion 
son, generosos habitantes de la provincia de Cuzco, los gober- •*• '***„*"Jj™"' 
nantes remitidos de la Península á estos distantes reinos, sin de u reotuaift 

: (i) Pentador del Peni, pág. i&9. 

A. — V. 6 



1819. 



\a» justas qfaejas 
de lo América 
datan 
de largo tiempo 



Su aiiasü 

en la industria 

y artes. 



DesanioD 

de los poderes 

eleuientales. 



ConsQcnencia 
lógica 
é las calamidades 
déla América. 



fñ PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

otros principios de moralidad y justicia que los que sugiere un 
atroz despotismo que quiere ser ciegamente obedecido. Ésta es 
una verdad confesada por la actual generación, y que será mi- 
rada con espanto por la posteridad , que juzgará sin duda con 
mas justicia, así como con mas imparcialidad. 

)) Estas quejas de la América tienen trescientos años de an- 
tigüedad, que son los mismos de su descubrimiento ; pero por 
la serie progresiva de las revoluciones humanas , la América se 
hallaba creciendo y saliendo de esa infancia de las naciones en 
que de ordinario son presa de otras mas fuertes ó mas astutas. 
Las relaciones sociales se fueron conociendo mas y mas cada 
dia; y aunque sistemáticamente atrasada en su industria y ar- 
tes, se hallaba adelantada en tes conocimientos políticos , de 
tes Cuates todo hombre tiene el primer germen en el mismo de- 
recho natural, en aquellos estímulos de libertad é independen- 
cia que le inspiró el autor de su ser, y de los cuales solamente 
se renuncia la independencia y no la libertad, para cuya con- 
servación y arreglo se han constituido las asociaciones políticas. 

» Estas pueden viciarse de muchos modos , y hacer así ilu- 
sorios los objetos de su institución. Aun suponiendo justas y 
equitativas las leyes fundamentales , como lo son en efecto las 
de la constitución política de la monarquía española , puede el 
poder ejecutivo no estar de acuerdo con el poder legislativo, ni 
con este el poder judiciario. Introducida la desunión y contra- 
riedad de principtes en tes poderes elementales de la sociedad 
política, es mas perjudicial al hombre el estado de sociedad que 
el de naturaleza , y es menos mal estar expuesto á la voracidad 
de las fieras de que no puede precaverse , y á las pasiones de 
nuestros semejantes que están aislados, que al despotismo razo- 
nado y á un plan sistemático de opresión , armada con la misma 
fuerza destinada á promover la seguridad y prosperidad de los 
pueblos reunidos. 

)) Si estos males pueden reunirse en el pequeño recinto de 
una ciudad, como en Atenas y en Roma, se hacen mayores se- 
gún la extensión del terreno y de la población ; y en razón di- 
recta de las distancias se aumentan las.calamidades públicas : 



CHILE T PERÚ. 83 

si los recursos á la metrópoli y al centro del poder ejecutivo 1819. 
son difíciles , los males son casi irreparables , pues mientras 
Viene el remedio, han sobrevenido otros que hacen olvidar los 
primeros : ¿y qué sucederá si hay por medio un mar inmenso , 
una dilatada navegación y la triste necesidad de quejarse por 
medio de los mismos opresores que no hacen sino aumentar su 
saña y furor ? 

)) Para casos semejantes han señalado algunos políticos el mnmñoa aubUt; 
remedio de la sublevación, y era esta permitida por las leyes en *! *™"^'°^ 

' •• * * •' con la sublevarlo 

la constitución de los Cretenses. Los políticos modernos distin- 
guiendo analíticamente la sublevación de la sedición , han con- 
siderado esta como justa en el caso en que los magistrados abu- 
sen del poder que les conceden las leyes , se hagan superiores 
á estas^ opriman á los pueblos , y queden impunes los deütos 
que cometieren , por la distancia ó debiUdad del gobierno su- 
perior. 

» La provincia y ciudad del Cuzco se hallaba cabalmente en cansas 
estas circunstancias, pues á mas de las multiphcadas infraccio- ?"* «•o»''"»» 

la sublevación 

nes de la constitución poUtica de la monarquía , era espantosa dei cmro. 
la memoria de la noche del 5 de noviembre , en que contra un 
pueblo desarmado, artificiosamente llamado é inocente hasta en 
sus intenciones, se dirigió un fuego graneado que derramó mu- 
cha sangre miserable y desdichada , que no tuvo ni el pequeño 
consuelo de ser reclamada según las leyes, y de que se pidiese 
su vindicta en los tribunales de la justicia ordinaria , que ó 
cerró los oidos, ó fué oprimida por el terror y las expatriaciones. 

» El desprecio y anonadamiento con que se trató á los jura- posierganon 
mentados de Salta, porque no siempre les fué favorable la suerte , ^ei mérito 

' * -^ *■ de lo» Aniericnno 

de las armas; la postergación del mérito délos Americanos en 

toda clase de empleos; el advenimiento al gobierno político y 

miütar de esta provincia del marques de Valde Hoyos , tan co- Notnbr«m¡anio 

nocido en esta calamitosa época por la atroz y cruel política con •^•'^ marqaet 

^ ^ J r de Vald« Hoyos. 

que se ha conducido en la intendencia de la Paz ; y porque no 
se le empleaba con otro objeto , sino con el de que exigiese de 
este vecindario quince mñ pesos mensuales, ademas de los otros 
ingresos de la hacienda pübUca , valiéndose al intento de todos 



84 



PROYINCIÁS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 



1819. 



Las victimis 
ikl 9 de octubre 
8 de noviembre. 



Deteocion 

a les autoridades 

reales. 



Protidenciat 

propias á etitar 

desórdenes. 



Jonta 
CttbematlYa. 



los medios del terror y de la tiranía; tantos males presentes y 
por venir apuraron el sufrimiento de este vecindario y tropa 
armada, que me aclamó por su comandante general en la ma- 
ñana del 3 del presente, en la cual, hablándoos con la pureza y 
sinceridad que me es característica , salí del calabozo en que 
mis opresores me hablan sepultado muchos meses , á mandar 
las tropas y disponer tranquilamente la deposición de todas 
las antiguas autoridades , juntamente con mis compañeros de 
desgracia, los honrados y generosos ciudadanos D. José Gabriel 
de Béjar y D. Manuel Mendoza, calumniados como yo por las 
ocurrencias del 9 de octubre y 5 de noviembre del año ante- 
rior. 

» Á las cuatro déla misma mañana se hallaban ya detenidas 
en este mismo cuartel las antiguas autoridades que se habían 
acarreado la común detestación por sus procedimientos injustos 
y anti-constitucionales : á las diez excité al M. I. ayuntamiento 
á que tratase de los medios mas conducentes para que no se 
introdujese la anarquía, que no la ha habido en el hecho; para 
que acordase los medios mas adaptables á las leyes y á las cir- 
cunstancias , para que subrogase un gobierno poUtico , magis- 
trados justos y empleados mas dignos de desempeñar el servicio 
de la nación. Finalmente he expedido todas las providencias 
propias á evitar los desórdenes , y no he abusado de la fuerza 
armada que la Divina Providencia ha puesto á mi dirección por 
sus inescrutables designios. 

)) Todas las corporaciones eclesiásticas y civiles reunidas han 
nombrado por pluraUdad absoluta de sufragios á los individuos 
que componen la junta que reúne, con arreglo ala constitución 
y reglamento , todas las atribuciones del jefe poUtico ; y la 
elección ha recaído con grande satisfacción del púbhco en los 
beneméritos y recomendables señores brigadier D. Mateo Gar- 
cía Pumacahua , coronel Dr. D. Luis Astete , y teniente coronel 
D. Juan Tomas Moscoso, habiéndose también nombrado de su- 
plente, para los casos de ausencia ó enfermedad de estos, al 
Dr. D. Jacinto Fernández y Ustáriz, abogado de las audiencias 
nacionales del reino, y profesor conocido por la rectitud de sus 



CHILE T PERÚ. 



85 



intenciones y por la ahundancia de sus conocimientos políticos 
y legales. 

» El numeroso pueblo, la fuerza armada y todas las corpora- 
ciones han ratificado solemnemente la constitución política de 
la monarquía, la fidelidad á nuestro amado monarca el Sr. D. Fer^ 
nando VII, á las cortes soberanas y á la serenísima regencia del 
reino, cuyas determinaciones espero, y á las cuales doy cuenta 
instruida con documentos de la sanidad de mis procedimien- 
tos. . 

)) Si todas las revoluciones políticas tienen un carácter parti- 
cular que las distingue, es sin duda muy original el de la acae- 
cida en esta ciudad. Contra el curso regular de ellas, ha sido 
incruenta, porque no se ha derramado una gota de sangre; no 
ha habido anarquía, porque algunos pequeños desórdenes, ine- 
vitables en un trastorno, han sido prontamente detenidos; los 
jueces de primera instancia han sido auxiliados, y puesta á su 
disposición la fuerza armada necesaria; se trata del cumplimiento 
de las leyes, y según las atribuciones del jefe pohtico y coman- 
dante mihtar, se hace la separación de los asuntos en que res- 
pectivamente deben entender. 

)) Se ha remunerado el mérito de muchos antiguos vecinos de 
esta ciudad, que á pesar de su aptitud y servicios hablan sido 
largamente olvidados por colocar á hombres ineptos nacidos en 
otro suelo. Se han übrado providencias para el sembrío y cul- 
tivo del tabaco sin perjuicio de su estancación, asunto olvidado 
y de utihdad púbüca, la cual se habia pospuesto por consultar 
la de los directores de la capital de Lima, que hablan estable- 
cido un monopolio autorizado por el gobierno, siempre engañado 
de sus subalternos. Todo el sistema de economía política to- 
mará cuantas mejoras sean asequibles en nuestros varios y fér- 
tiles cumas ; y mi objeto no es otro que promover la feUcidad 
general y afianzar eficazmente la seguridad y prosperidad, por 
cuyos importantes objetos nos hallamos reunidos en sociedad; á 
los cuales no proveen suficientemente las legislaciones, y que 
se hallan enteramente hoUados por los déspotas y por los tira- 
nos. 



1819. 



La constituc 

ha gido ratiOi 

por el puet 

y lodaí 

las corporacic 



Carácter orig 

de la revoliM 

del Cazcc 



Protidenei 

para el seml 

del tablee 



86 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, 



1819. 

Deseo de que 

te con»erve 

el órdeo. 



igilancie sobre 

la sef orillad 

le la provincia. 



iresion cansada 
CD Lima. 



Itaarion ciiiica 
1 virey de Lima. 



» Entretanto espero de todos los vecinos de los pueblos, y par- 
tidos de mi mando y de todos los honrados y fieles Americanos, 
se mantengan en unión, paz y tranquilidad, conserven el orden 
público en el mismo estado dispuesto por la constitución y leyes 
de las cortes soberanas, miren con el debido respeto á los pár- 
rocos y autoridades eclesiásticas, y comuniquen á esta coman- 
dancia general los arbitrios conducentes á su peculiar mejora y 
ventajas para promoverla eficazmente en cualesquiera tribunal 
ó corporación. 

)) Requiero igualmente cuiden y vigilen sobre la seguridad de 
esta provincia y sobre los infidentes que quieran atacarla directa 
ó indirectamente ; pues que si algunas de esas personas, nutri- 
das con las máximas de la mas bárbara tiranía, equivocando la 
sedición con la sublevación, osasen tomar armas contra esta 
provincia y ciudad, entonces, en cumplimiento de las leyes, y 
en conformidad al derecho natural y de gentes , que hacen le- 
gítimas todas las guerras provocadas por una injusta agresión, 
haré el uso conveniente de toda la fuerza armada que me ha 
encomendado la Divina Providencia, y del valor de los Cuzque- 
ños, que tantas veces se han coronado de gloria en los campos 
de batalla. 

» Cuartel general del Cuzco, agosto i 6 de 1814-. — José Án- 
gulo. — Marceüno Pinto y Rodríguez, secretario de guer- 
ra W >) 

La impresión que la noticia de este acontecimiento produjo 
en Lima fué en extremo inquietante. La circular de Ángulo en- 
contraba partidarios por millares que se dirigían á engrosar sus 
filas, ó se pronunciaban abiertamente por la causa que procla- 
maba (2). 

La situación era en extremo grave para el gobierno de Lima, 



(1) Libro citado, p. 173 y 174. 

(2) El Pensador del Perú^ publicado el aüo 1815 bajo la autoridad del 
virey, confirma el hecho en los siguientes términos : « Como antes de circu- 
lar semejantes escritos en todas parles sobraba disposición para admitirlos, 
á p«co se había extendido prodigiosamente el fuego y puesto el gobierno en 
uno de sus mas estrechos compromisos, t (Véase la pág. 47.) 



CHILE T PÉAÜ. 87 

que no contaba con recursos, y veía extenderse el incendio i8i9. 
al centro de su capital. ¿ Á quién encargaría de su defensa 
cuando solo contaba con 120 hombres del regimiento de Tala- 
vera? ¿ Cómo contener, dice el libro citado, con ese puñado de 
hombres á millares de enjambres de Indios llenos de orgullo y 
entusiasmo (O? El virey hizo sin embargo heroicos esfuerzos 
á fin de reconcentrar todos los elementos de que podia disponer 
para caer sobre los sublevados. Reunió en efecto , el 20 del 
mismo mes de agosto, todos los jefes y oficiales de la guarni- 
ción ; expücóleslos peligros que corrían y las nuevas glorias que 
adquirirían las armas de Castilla si lograban sofocar en su cuna 
el volcan que amenazaba devorarlos. — Ofrecióles que á falta ei virey se pro| 
de ejército con que hacer frente inmediatamente á los subleva- %";; '¿Z 
dos, ganaria tiempo por medio de la astucia y de una aparente •'« '« "*«'^" 
clemencia. 

Entretanto hé aqm' cómo contestó al jefe de los revolucio- su comestacM 
narios , á la vez que ofrecia premios y toda su clemencia á los * "^er." 
que abandonasen sus filas : J« i»» p»»"»»' 

<( El oficio que V. me dirige con fecha del 13 del pasado ma- Equirocarion 
nifestando su conducta en el suceso de la noche del 2 al 3 del *"i7»';'"<^«' 
mismo, está fundado en muchas equivocaciones que no están 
del todo bien avenidas las unas con las otras. El tribunal de 
justicia y el juez político miUtar de esa ciudad desempeñaban 
mal sus empleos, como V. dice : y si han sido tan maltratados 
los vecinos de ese pueblo , ¿ en dónde están las quejas que se 
han dado , ni las representaciones que se me han hecho para 
dictar las providencias convenientes? Si la noche del 3 de no- Quién fuéiaca 
viembredel año anterior fué aciaga para esa ciudad por la de s^'al novill 
muerte de 3 ó 4 amotinados, ¿quién ha causado esta desgracia? 
Si V. y sus compañeros se hallaban presos en el cuartel por 
sospechas de motores de él, ¿á quién pueden atribuirlo? 
¿Acaso los que mandan están puestos para permitir semejan- 
tes desórdenes, ó para evitarlos, vaüéndose de la fuerza cuando 
no son suficientes las persuasiones? ¿En dónde está el despre- 

(1) Pág. 47. 



1819. 



1 tirpy rerhau 
•taquei> hechos 
•I marques 

9 Valde Hoyos. 



lia ioteligeneia 
|ue da Ángulo 
i \w arélenlos 
la constitución. 



8S pRoymciÁS unidas del rio de la ^lata^ 

cío con que V. dice se han tratado las reliquias de la acción de 
Salta, pues todos aquellos que en virtud del juramento pres- 
tado al gobierno de Buenos Aires quisieron regresar á sus 
casas , á ninguno se le puso embarazo , y los que con mejor 
acuerdo se quisieron incorporar al ejército , se los ha atendido, 
de modo que hay alguno que desde entonces ha tenido dos as- 
censos? y. mismo ha logrado antes de aquella desgracia los 
que debia tener muy presentes para no haber incurrido en las 
notas de ingrato, si es que lo sea. Dice V. que sin conocer el ca- 
rácter personal del marques de Valde Hoyos , ó preocupado de 
siniestros informes de las antiguas autoridades , lo destinaba 
para jefe poUtico de esta provincia; pero no solo lo he conocido 
y tratado personalmente en la Península y en cerca de un año 
que residió en esta plaza , sino que teniéndole por uno de los 
mas ilustrados Americanos , tanto en lo militar como en lo po- 
lítico, le envié á la Paz con bastante disgusto suyo , y por lo 
bien que se portó en aquel gobierno , hallándome en la necesi- 
dad de remover al señor Concha, le nombré para sucederle ; y 
la prueba de este aserto es una patética representación de los 
vecinos de mejor nota de la Paz, supUcándome que no lo retire 
de aquel mando, porque no podré encontrar otro que lo desem- 
peñe como él, cuya verdad solo podrán contradecir los picaros 
de mala vida y costumbres, á quienes ha sabido tener á raya. 
Otra impostura semejante es la que da á entender que el mar- 
ques de Valde Hoyos tomaba el dinero de las carta-cuentag con 
pretexto de enviarlo al ejército , para quedarse con él , pues 
siempre lo ha librado contra estas cajas , y el intendente de 
ejército me participaba haberlo recibido íntegramente. No me 
detengo en otros particulares que V. alega arbitrariamente , ni 
en la mala inteUgencia que da á algunos artículos de la consti- 
tución ; pues al cabo vendremos á parar en que si ha pecado, 
verdaderamente se halla arrepentido , y es digno de conside- 
ración, como igualmente lo es el modo con que ha sabido con- 
tener en lo posible el desorden que pudo haber causado la 
explosión del levantamiento de la tropa, y el orden con que ha 
sabido mantenerla y conservar al pueblo sin los estragos que 



CHILE ¥ PEBÓ. S9 

son consiguientes en semejantes casos, para cuya continuación 1819. 
ha sido muy oportuna la junta política gubernativa por los tres 
recomendables sugetos en quienes ha recaído la elección, quie- 
nes interesándose á favor de V., con especiaUdad el Sr. coronel Pr.M ©«¡lione» 
D. Luis Astete, junto con mi invariable propensión á la lenidad ^"® ''' '"" *" *' *'' 
antes de emplear la fuerza , me tienen decidido no solo á in- 
dultar á todos los que han tenido parte en el suceso , sino á 
proporcionar á V. la decente y cómoda colocación á que aspire, 
siempre que deponiendo las armas y entregando el mando mi- 
htar y político ala persona caracterizada de ese mismo país que 
yo eüja, ponga en libertad á los magistrados y Europeos que 
sin causa ni formaUdad de juicio se hallan presos, en la inteli- 
gencia que no residen en mí facultades para privar á los prime- 
ros de sus empleos, ni menos la de nombrar otros en su lugar. 

» Guando mi representación ha sido muy inferior á laque en Este mine» faiu 
el dia me condecora, no he sabido faltar jamas en lo mas mí- *«"i«'«'»"- 
nimo á mi palabra, y estoy mucho mas distante de incurrir en 
el dia en semejante flaqueza opuesta á los verdaderos senti- 
mientos de un caballero , hombre de bien , y revestido de los 
altos empleos á que me ha elevado la Providencia ; con cuya 
protesta puede V. caminar seguro de que no podré dejar de 
cumpUr lo que me prometo, bajo las calidades que le pro- 
pongo (i). 

)) Sentiré que á la gente armada de esa provincia introducida 
en el partido de Andahuaylas, le suceda un trabajo con la tropa 
del regimiento de Talavera próxima á llegar de Guamanga , 
como sucederá irremediablemente si no se retira con tiempo de 
aquel territorio. 

» Dios guarde á V. muchos años. — Lima , setiembre 2 
de i814, — El marques de la Concordia. — A Don José Án- 
gulo. )) 

El virey del Perú habia dirigido, el 20 de agosto, álos habi- piocumadei 



tío 



tantes del Cuzco la siguiente proclama : * ^7jTnllT 

(t Cuzqueños : Cuando algunas provincias de América se su- 

(1) Peuiador del Perú, pá$p. 157. 



90 PROYINCIÁS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. blevaron contra la madre patria, pretextaron estar esta irremedia- 
blemente perdida, por ocuparla casi todas las tropas del monstruo 
que desolaban la Europa, y cautivo el adorado rey que , como 
todos los Españoles, habian jurado llenas de extraordinario re- 
Ya no oxiMü gocíjo. Eu ol día que por el heroísmo de nuestros hermanos de 
qun^'^M2-,n ^^ Peníusula, sacudiendo el yugo á que se les pretendía sujetar, 
las pi-ovincias dlcrou übortad á todas las naciones de aquel continente que 
gemían en la esclavitud; que Fernando Vil ocupa el trono de 
los Recarcdos y Fernandos, que de justicia le corresponde ; y que 
por la próxima paz general que se espera, debiendo retirarse 
las tropas españolas que ocupan una gran parte de la Francia, 
le sobrarán 200 mil hombres invencibles y dispuestos á navegar 
contra las provincias que no se den priesa á deponer las armas 
quetorpe y desapiadadamente han tomado contra unamadre amo- 
rosa, á quien deben su ser racional y reügioso, en el momento 
que se hallaba mas necesitada de su auxiUo; en el día, digo, 
en que fundadamente contaba yo, y contaban todos los fieles Es- 
pañoles de este vireinato, con la firmeza déla paz y tranquihdad 
que en premio de su buena índole les concedió la Providencia 
en la terrible convulsión que ha padecido el mundo entero; no 
es capaz de explicarse la sorpresa que nos han ocasionado las no- 
ticias que acaban de llegar de la insurrección en que se ha puesto 
la capital de esa provincia el 3 del corriente, poniendo en prisio- 
nes á las legítimas autoridades, y álos Españoles Europeos, como 
si fuese un delito en los unos el administraros justicia para con- 
servaros en paz, y en los otros el daros ejemplo con su arre- 
glada conducta, ayudándoos á llevar las pensiones del Estado. 
Fniarias .lo »ij;unus No, Cuzquoños, uo pucdo croor que vosotros hayáis mas parte 
maivadus. gjj ^jj atcutado semejante que el de haber dado oído á las fala- 
cias de algunos malvados que pretenden prosperar á costa de 
. vuestro sacrificio y de vuestras famihas. Aunque persuadido fir- 
memente de esta verdad, mi honor y el juramento que tengo 
hecho de conservar la integridad de este vireinato al rey y á la 
patria, me ponen en la triste situación de trataros como enemi- 
gos, mientras no depongáis las armas, y volváis á vuestro justo 
deber. Las tropas que van á sahr de esta capital , y las que se 



CHILE Y PERÚ. 



M 



aprestan en las provincias vecinas á vosotros , llevan la orden 
de trataros con toda consideración y fraternal humanidad , si 
así lo hicieseis ; y con todo el rigor de la guerra si os obstináis 
en seguir el detestable partido que habéis tomado. — Lima, 
y agosto 20 de 1814.. — El marques de la Concordia (í). » 

Antes que el virey recibiese la contestación á su oficio , llegó 
un correo extraordinario de la imperial ciudad del Cuzco con la 
siguiente respuesta á la proclama precedente : 

« Marques de la Concordia : Cuando algunas provincias de la 
América se sublevaron contra la opresora madrastra patria, co- 
nocieron estar esta irremediablemente perdida por ocuparla casi 
toda, ya la tumultuosa tropa de infames intrigantes matricidas, 
pérfidos Godoyes, y sus viles secuaces , de cuyo compuesto se 
honra el gobernador de la desgraciada Lima, ya también la des^ 
tructora tropa del Francés, cautivo el rey, que, como todos los 
Españoles perjuros, habian jurado lleno de extraordinario rego- 
cijo, para venderlo. En el dia que por la afeminada cobardía de 
los infames Españoles, sujetos al yugo del déspota europeo , 
dieron la esclavitud á todas las naciones de aquel continente 
que gimen en su servilidad ; que Fernando VII abdicó por la 
intriga de sus vasallos peninsulares el trono de los Recaredos 
y Fernandos , que sabe Dios por qué título le correspondia ; y 
que por la dominante esclavitud general que grasa la España , 
debiendo ocupar las tropas francesas que ocupan una gran parte 
de la Península, le sobrarán doscientas mil necesidades invenci- 
bles en premio de su infamia, intrigas, perjurios, afeminaciones; 
y estarán dispuestos á vivir arrastrados por el suelo que entre- 
garon á ajeno dominio , lo mismo que la serpiente por razón 
directa de su maldición, y á llorar eternamente por las provin- 
cias que trescientos años há de generación en generación se ocu- 
paron en saquearlas con arrebatada precipitación , viendo que 
estas se dan prisa á tomar las armas en su defensa contra una 
torpe desapiadada madrastra, á quien deben el ser corrompido 
nacional, irreligioso, hipócrita , en el momento que se hallaba 



1819. 



R«jtpuc»ta 

á U |>rü('la/iia 

düi viiey. 



Sidineiun 

de la madraflra 

patria. 



Attdii'itrion 
de Fcrnnn.to Vil 



(1) Pensador del Perú^ pá^. 168. 



d2 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. mas necesitada para ser robada ; en el dia, digo, en que mas afi- 
laba sus garras el usurpador de Lima, y contaban domiciliarse los 
expatriados Europeos Españoles, esparcidos en toda la exten- 
sión de este reino, con la firmeza de su despotismo que en cas- 
tigo mas duplicado les permitió la Providencia en la terrible 
EniuMaKmo couvulsion que ha padecido la Europa entera ; no es capaz de 

puno'yGoamanga. cxplicarso el outusiasmo y valor con que el Cuzco, Pimo y Gua- 

manga, virtuosos pueblos cansados de experimentar tanta ini- 
quidad de sus progenitores , han tomado el azote de la justicia 
contra ellos, según lo demuestra el misterioso suceso de 3 de 
agosto próximo pasado; poniendo en prisiones á los injustos 
magistrados y álos díscolos Europeos, siendo delito en unos el 
administrar la injusticia , el rencor , partidarios de la injusta 
causa, usurpadores de los derechos del pobre , viles lisonjeros 
del rico, torcidos apücadores de la ley, ignorantes de la legítima, 
pero sabios intérpretes de la del embudo , crueles, homicidas, 
díganlo esos expedientes del archivo de la secretaría de cá- 
mara, monumentos vivos que califican estos atributos ; allí la 

La sangre ha.ueante saugro humeaute del justo Aguüar y del inocente Ubalde; allí 
)'Ím17. ^^^ desordenada secuela de providencias que consumieron, 
aniquilaron á los desgraciados demandantes, y que en ellos aun 
no se ha pronunciado la sentencia definitiva años há ; aUí el 
robo autorizado, informes los mas sangrientos á la corte contra 
la fidehdad de esta ciudad y sus provincias , y en los otros , á 
Ejrin|.i..s dado, excopciou de rajos, damos ejemplo de la mentira y simulación, 

,.Mr los Europeos, j^ hipocrcsía, la ingratitud , el adulterio , y de cuanto crimen 

que antes en el estado natural de los Incas se ignoraban , y los 
que se conocían, se castigaban con pena corporal. Estos son los 
que se jactan de habernos dado el ser racional : ¿ semejante 
conducta es la sana moral, y la acendrada política? Sí, marques 
de la discordia española : vuestra moral son todos los vicios, y 
vuestra política la mentira de vuestros bandos , y noticias de 
Mi.q.rn.a.;¡oa rey restituido fraguadas todas en vuestro gabinete : la maqui- 
de Pezueía nacíou cou el brutal Pezuela , destruyendo á la opulenta Lima, 

con el tirey. ^ j r 7 

que alimenta semejante monstruo de iniquidad. La ley consti- 
tucional no es el fundamento de vuestro gobierno, sino la reser- 



CHILE T PERÚ. 



93 



vada de vuestro gabinete ; sancionada por las instrucciones 
experimentales de un estudio continuo de robos y homicidios. 
¡ Ah , monstruo humano! ¿tienes cara para representar á un 
pueblo virtuoso lo escandaloso de su conducta, y para blasonar 
de que vuestros compañeros nos han dado el ser reUgioso ? i Ah, 
reügion santa , lo que nos cuestas 1 ¡ Qué cara te han vendido 
estos simoníacos I Estos son mas ambiciosos que Judas , que 
vendió á su autor el Verbo humanado en treinta dineros ; pues 
siglos há que bajeles Uenos de oro y plata conducen el precio en 
que te han vendido, y aun no se han saciado ni saciarán jamas. 
¿No es verdad que por su afeminación y vil ocio se ha atraído 
la España su última ruina? Sí , todo esto , rehgion santa , han 
llevado por tu venta estos sacrilegos : que no te trajeron tan 
pura y limpia como saUstes de las manos de tu divino Autor , 
sino parecida á la judaizante y farisaica. Testifíquelo la efigie de 
Jesucristo azotado en la casa del Tambo de Monteros de esta 
ciudad, que hasta ahora álos verdaderos fieles Guzqueños los hor- 
roriza y los llena de espanto : la otra estampada en una tosca 
pared de la casa que fué de los expatriados jesuítas de esta 
misma, antes casa de oración, virtud y centro de sabiduría ; y 
después cueva de ladrones que la sucedieron, apuñaleada por un 
sacrilego soldado del cuerpo de la tropa europea la primera que 
la profanó, que fué ahorcado en esta plaza , celebrado milagro- 
sísimamente señor de las puñadas del cuartel : esa obra, imagen 
del convento de San Juan de Dios de la ciudad de la Paz, desa- 
tacada por otras tantas puñaladas, bajo la advocación de Nues- 
tra Señora de los Remedios : teníais á la vista estampado sobre 
los arcos fundamentales del lintel de la entrada de la iglesia ca- 
tedrad de la de Lima mas de quinientos herejes españoles euro- 
peos, que fueron quemados. Nuestros sentidos han palpado á tus 
conductores mercenarios, ellos por la mañana á vista del pueblo 
toman en sus labios á Jesucristo sacramentado, á medio dia un 
banquete espléndido, y por la noche asisten al sarao de tanda. 
Los principes de tu iglesia repartian con pródiga mano avistas 
del pueblo mendrugos del descuartizado pan , y el grupo que 
llevan ellos es la de trescientos á cuatrocientos mil pesos. Diria 



1819. 



S»ri (legios 

comptitiufl 

por tos Europí o: 



Su cundaeti. 



d4 PROVINCIAS UfHDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

J819. mucho, pero no es decente que haga historia de lo que tanto te 
han profanado, ni que se trasmita á la posteridad. Ahora te 
distinguirán los Americanos con las mismas notas con que te 
señaló tu autor, te pondrán barreras y muros de todas las virtu- 
des naturales en complexo. Los príncipes ya no se ocuparán en 
despachos á España; sí, su diaria operación será partirles según 
sus necesidades á cada uno en particular todo pan con tierno 

Porvenir ^ afocto ; ya no serán los jornaleros mercenarios. Los goberna- 
de la América. ^^^^^ polítlcos sou, uo los lobos rapautes, sino el cuidadoso pa- 
dre de familia ; todas las familias ahora formarán una sola fa- 
miha, las velará en común, y á cada una en particular. Sí, á mis 
hermanos compatriotas al cabo les llegó tiempo en que gozarán 
los empleos de su incUnacion , sin la dificultad de despachos á 
la impía madrastra, la que por no conceder las gracias que pre- 
tendían en su suelo nativo, y en sq propia heredad , los enne- 
grecía con el defecto de ser Americanos. 
Lo quB ya » Sí, vlroy, pasados los dias del trabajo, de la purificación de 

no volverá á ter. j^g Américas, cutraráu los siglos de oro, que la Europa no ha 
conocido jamas, ni conocerá. Ya no verá el Cuzco esas malévolas 
divinidades que señalando con sus pasos los ángulos de sus 
calles, al dueño legítimo lo infamaba con su mordaz crítica; ya 
no verá, enfin, á ese vano Europeo contar prodigiosos miles 
sin mas trabajo que el ocio y la vedada tertuüa, al paso que el 
Cuzqueño después de adorar la Divinidad en sus templos antes 
de amanecer, trabajando sin perder momento del dia, no tiene 
tan milagrosas sumas. 
El plan qae llaman » Vod, viroy, cl plau que Ikmais insurrección, este es el 

atentado que no creéis, en que todos los Cuzqueños, á excepción 
de los negados de la razón, y hechizados por los Europeos, tene- 
mos parte, no oyendo las falacias de vosotros, malvados Euro- 
peos, que tantos años habéis logrado prosperar á costa de 
nuestro sacrificio y el de nuestras familias, sino los gritos de 
la naturaleza, de la razón y de la ley, atendiendo á las justas 
persuasiones de los inváüdos cautivos que por invisible provi- 
dencia nos han übrado de la esclavitud, y nos dan á gozar el 
recreo de la libertad. Ved las historias : las obras magníficas de 



insarreccion. 



CHILE T PERÚ. 95 

Dios siempre han salido de manos débiles, para que con íntimo 
éonvencimiento las confesemos por suyas : esta nota será el 
motivo de vuestra confusión. 

» Si, aunque persuadido firmemente de esta verdad, vuestro 
honor y juramento que tenéis hecho de conservar la integridad 
de este reino al rey francés, 6 como es constante al ingles, y á 
la patria francesa ó inglesa, que todo puede ser, según es vues- 
tra fe pública, os ponéis en la triste situación de tratarnos 
como enemigos; entonces experimentaréis nuestro justo rigor, 
vos y vuestros cómpüces ; sí , despachad tropas al pasto de 
nuestra venganza ; nosotros os avisamos que no pasarán de 
cuatro mil fogueados vaüentes miUtares con sus respectivas 
armas de fuego, que contrarestarán con diez mil que vengan; 
nuestra causa es justa por íntimo convencimiento, y la vuestra 
el capricho y el rigor del despotismo : si nos tocase el morir, 
será gloriosa nuestra muerte, y lograremos el galardón en los 
Campos Elíseos; la de vuestras tropas que defenderán la ini- 
quidad autorizada, si les toca igual suerte, será el lugar del des- 
tino de sus almas, el profundo Tártaro, adonde os precipitáis : 
nuestra sangre regará el mejor fruto de Ubertad para los Ame- 
ricanos, y para vosotros la total desolación ; el resto de vuestra 
vida será igual á la de los Judíos errantes, sin domicilio, sin 
gobierno, y sin religión : trescientos mil Incas, señores de este 
suelo, coronarán los cerros; sus cimas serán la atalaya de las 
operaciones de vuestras tropas, su encadenada secuela los muros 
impenetrables de nuestra defensa, y sus entrañas la metralla 
del exterminio de vuestras tropas, si osáis oponeros á nuestros 
sagrados deberes. Nosotros no vivimos sino establecemos nues- 
tra libertad : ya se acabó la infamia de nuestra esclavitud. Sí,' 
virey : poneos en razón, y restituid el derecho que usurpáis al 
Limeño y provincias limítrofes ; entonces, cerrando toda herida, 
os daremos patria para vuestro domiciüo , ley para vuestra 
seguridad, y medios para vuestra capaz subsistencia. 
• j) La imperial ciudad del Cuzco, setiembre 17 de 4814 (i). » 



1819. 



Los pAtriotas 

no se intimidan 

ante oaa maert« 

gloriosa. 



800,000 (ncas 
coroaar&n 
los cerros* 



' (t) Libro citado, pág. 163. 



1819. 

dfl arxulMKpO 
de ÍÁniu. 



AiiioiMüB ecos 

dai knligao pactor 

del Ouico 



dii Ion imimiiinküii 

«buHidifi 
del IoIni iiifuriiih 



PIlDM 

de luí sedieioiOB. 



96 PIOYINCIAS UNIDAS DBL RIO DE LA PLATA; 

El Excmo. Señor metropolitano quiso también dirigir la 
siguiente pastoral, que tuvo la contestación que la acompaña : 

« Nos el Dr. D. Bartolomé María de las Héras, por la gracia 
de Dios y de la santa sede apostólica, arzobispo de lima, caba- 
llero gran cruz de la distinguida orden de Carlos III, del consejo 
de Su Majestad, su capellán de honor, etc., á nuestros muy 
amados hijos en el Señor los que componen la capital y diócesis 
del Cuzco. 

)> Mis queridos hijos en el Señor : si aun son accesibles vues- 
tros oidos á los amorosos ecos de vuestro antiguo pastor, si 
aun prestáis á sus tiernas voces esa religiosa docilidad con que 
las mansas ovejas se dejan siempre conducir al pasto saludable, 
y que en casi todos los pueblos de esa vasta diócesis cautivó 
tantas veces mi corazón, cuantas tuve la dicha de dirigirlas mis 
consuelos, escuchad hoy, os ruego, los caritativos esfiíerzos de 
mi lánguida voz, único desahogo de este pecho oprimido con 
las infaustas noticias de vuestras desgracias y peUgros. 

» Los espantosos ahuUidos del lobo infernal, parece, han reso- 
llado ya en el seno tranquilo de ese apacible rebaño ; y por el 
órgano funesto de los novadores pohticos intenta descarriarlo. 
El doloroso y siempre abominable trastorno del sistema civil, á 
que únicamente afectan dirigir sus empresas los genios sedi- 
ciosos, es en todas ocasiones seminario de horrores y desastres 
que detesta la sana moral. Pero cuando á la vuelta de esos pla- 
nes especiosos vemos romperse sin conmiseración los dulces 
vínculos de la caridad evangéhca, clavar con furor inhumano el 
puñal en el inocente pecho del hermano, del pariente, del amigo, 
hollar descaradamente la honestidad, profanar el templo, in- 
sultar sus ministros, y cebar del modo mas impío la vil codicia 
aun en las propiedades sagradas; ¡ ay, mi amada grey 1 ¿cómo 
es posible enmudezcan nuestros amorosos pastores, y vean con 
la mas fria indiferencia á los malvados robaros con necias ilu- 
siones el precioso tesoro de todas las virtudes, y convertir 
vuestra reügiosa sencillez en instrumento sacrilego de sus viles 
pasiones? Tended la vista por las provincias vecinas; y después 
de tan costosos sacrificios por sus imaginadas mejoras, pregun- 



CHILE Y PERÚ. 97 

tad : ¿ cuáles han sido los frutos de su obstinada resistencia? 
Triunfos efímeros, promesas ilusorias, esperanzas vanas. Solo 
hallaréis de cierto en todas partes inmoralidad , disolución , 
desórdenes. Estos son, pues, los preciosos bienes que hoy va á 
producir, si es que por desgracia no los ha producido ya, ese 
miserable puñado de tumultuarios. No : vuestro antiguo pastor, 
cuyos vínculos públicos con aquella iglesia rompió su nueva 
contracción con esta sagrada esposa, pero cuya caridad y 
ternura hacia vosotros , ninguna edad , ni la mayor distan- 
cia podrán relajar ; vuestro pastor , digo , que se gloría de 
haber conocido sus apacibles ovejas en cada uno de sus 
pueblos , no ha sospechado jamas que , olvidada su sana 
doctrina, os hayáis precipitado gustosos al venenoso pasto de 
este nuevo sistema. Pero se recela que sorprendida la sinceri- 
dad por los ilusos, y asociándoos incautamente á sus manadas, 
teniéndolas por de corderos inocentes, descubráis ya tarde su 
carácter de lobos, y os hagáis, cuando no haya remedio, tristes 
víctimas de su rapacidad. No permita el Dios de las misericor- 
dias tan desastroso acontecimiento, que amargando mis últimos 
dias me haria descender al sepulcro bañado de un llanto incon- 
solable. Mas si acaso, por ejercicio de la fe y purificación de sus 
escogidos, el Cielo decretase tal desgracia, abjurad al momento, 
hijos queridos, vuestro engaño, y alejad de vosotros, por medio 
de una conducta fiel, honrada é inocente, aquel terrible azote 
anunciado á los pueblos criminales por Jeremías, cuando el 
Señor dijo por su boca, que hombres engañadores los domina- 
rían : lUusores dominabuntur eis. Y ¿cómo, en el caso de esta 
retractación honrosa, que cubríria de eterna gloria vuestro 
nombre, habia de permitir el piadoso y esclarecido jefe protec- 
tor de nuestra seguridad, que sus respetables armas, tan temi- 
das hasta aquí por las facciones sediciosas, llevasen al seno de 
la fiel é ilustre capital de los Incas esos horrores mihtares, digno 
castigo de aquellos pueblos infames que solo por un principio 
de injusticia se obstinan en el crimen? Estas, y no otras, creedme, 
mis amados Cuzqueños, son las nobles y religiosas providen- 
cias de este sabio gobierno, cuya justa indignación, si es que le 

A. — V. 7 



1819. 
.Frotot 



M >ÍKifnciii 
Vecina». 



\. )S ilusos 
]i •:■ scrprendid 
^■l n'ilrrriilad. 



S »s ami'r.ara 

nriunrisi'.lo 
(.<ir Jcrc» í->, 



El «rtobispc 

promete i n tere 

cerca del vire 



w 



PROVINCIAS UNIDAS D£L RiO DE LA PLATA, 



1819. 



Contostarion 
de Angalo. 

Religiosos 

sentimientos 

propios 

de QD principe 

de la Iglesia. 



Un indiillo gi-neial 

es inil¡8p('niiahi«í 

para que se ponga 

término á la puvn-M 

en las provincias 

del Perú. 



viese empeñado en la venganza, me atrevería á desarmar, no lo 
dudéis, dirigiéndole mis mas eficaces ruegos envueltos en las 
lágrimas de mi paternal ternura hacia vosotros, á fin de mere- 
ceros su generosa clemencia, y con ella un olvido eterno de vues- 
tros inculpables desvíos. Entretanto , son vuestras presentes 
necesidades la materia continua de mis ardientes votos, para 
alcanzar del soberano Autor de todo bien el remedio mas opor- 
tuno á tanto mal. Por este dulce lenguaje no podréis desconocer 
á vuestro amante pastor. Solo me resta conoceros á vosotros 
por el consolante testimonio de vuestra docilidad, sumisión y 
respeto. -;- Dado en nuestro palacio arzobispal de Lima, en 26 
de agosto de 1814. — Ba.rtolomé, arzobispo de Lima (1). » 

La contestación del capitán general patriota D. José Ángulo 
al oficio con que remitió S. E. I. la proclama fué la siguiente : 

« Excmo. é limo. Señor. — Los religiosos sentimientos que 
con tanta unción vierte V. E. I. en su oficio de 31 de agosto 
último, que recibí el 25 de setiembre siguiente, son muy pro- 
pios de su apostólico ministerio, de esa caridad ardiente que 
debe brillar en un príncipe de la Iglesia, y de la particular pre- 
dilección que conserva á esta su antigua esposa. Pero desde 
aquella fecha á esta han variado las circunstancias de un modo 
inesperado; pueblos y provincias se hallan en el mismo caso 
que el cuartel de esta ciudad, y pueden no desesperar de su 
suerte con la mediación de V. E. I. ante el Excmo. Señor virey 
del reino. 

)) No digo esto porque Puno, el Desaguadero, la Paz y otros 
pueblos se han unido con el Cuzco, sino porque estas provincias 
y las demás del Perú, y aun esa misma capital, necesitan de un 
indulto general que ponga término á la guerra devastadora que 
hace cinco años aflige estos desgraciados países. Á pesar de 
poder abrazar el sistema de Buenos Aires, de hallarme con 
fuerzas y recursos suficientes, y de que pudiera progresar con 
mas ventajas decidiéndome por una insurrección ; me hmito^ 
siguiendo mi conciencia, á pedir en esta fecha al Excmo* Señor 



(1) Libro citado, pá^. 168. 



CHILE Y PERÚ. ^9 

Tirey haga la paz, ó á lo menos unos armisticios con las Pro- isio. 
vincias del Rio de la Plata, que con la conquista de Montevideo una paz 
nos oprimirán sin duda con el peso irresistible de sus triunfantes '^ ■'•^•"'"•«'o 

* *^ riii Ii8 Provincial 

armas. La jHÍmera que sentirá los efectos de la fuerza de Buenos d» i nio ue u piau 
Aires, s^á esa capital, que verá en sus mares una formidable 
escuadra que no la hay en el mismo Cádiz. Y entonces se per- 
dió el Perú, por una política inflexible cuyas perjudiciales con- 
secuencias harán olvidar las brillantes medidas con que ha hecho 
célebre bu gobierno ese Eicmo. Señor virey. 

B lastopceda pues V. £. í. con él para que otorgue al Perú una 
pM general, y supuesto que la caridad es una virtud universal, 
procure V. E. I. este bien á esa iglesia metropoütana, á esta su 
antigua diócesis, y á las demás sufragáneas suyas. Un príncipe 
de la Iglesia es un ministro de paz, y si proporcionándola para 
una sola provincia deja correr en las demás rios de sangre, no 
cumple sin duda con su ministerio. V. E. I. se halla cerca del 
primer jefe del reino, en cuya mano se halla la salud de los 
pueblos ; los del Perú después de sufrir las calamidades de la 
mas desastrada guerra, serán al fin víctimas del temerario em- 
pefto de ser conquistadores ; y por no ceder parte alguna de 
derechos contestados, nos veremos en el triste caso de perderlo 
todo. Contribuya pues V. E. I. á que el Excmo. Señor virey incuio 
ordene al Señor mariscal de campo D. Joaquín de la Pezuela, p»'Mueconiribo3 

^ ^ 'a una eepituiacioi 

que se halla muy fatigado, que ha evacuado Potosí, y que se homosa 
halla errante, capitule con el ejército del Rio de la Plata en los ¿ei RVde^ia pian 
términos mas decorosos que puedan conseguirse. Así se editará la 
efusión de sangre , se restituirá esta provincia á su antiguo 
estado, con las garantías correspondientes, y se conservará el 
P^ para la nación española, y para nuestro amado monarca el 
Señor D. Femando VII; así cesarán las calamidades de estos 
pueblos, se hará célebre el nombre de ese jefe y de V. E. I. : 
del uno porque procurará la paz, del otro porque la dio al 

» Dios guarde á V. E. I. muchos años. — Cuartel general 
del Cuzco, 28 de octubre de 1814-. — Excmo. é lUmp, Señor. 
— José Ángulo. — Excmo. é limo. Señor Dr. D. Bartolomé 



1819. 



losuUus 

con qoe pagan 

loa rebeldea 

h manaedambre 

del Tlrey. 



Contestación 
I Ángulo al virey* 



Los trinnfus 
de las anuas 
1 Rio de 1m Plata 

son males 

lie deben entrar 

en el plan 

de Solvucion 

del Perú. 



Funilamento 
de esas quejas. 



100 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DR LA PLATA, 

María de las Héras, dignísimo arzobispo de la santa iglesia 
metropolitana de Lima (i). » 

(( Nunca esperó Su Excelencia, dice el citado libro (*), alcan- 
zar cosa alguna de semejante canalla, y así se preparó á hacer 
la guerra, despreciando, como siempre lo ha hecho, los insultos 
é invectivas con que han acostumbrado los rebeldes pagarle su 
urbana mansedumbre. » — Así lo comprendieron también los 
patriotas Cuzqueños, según lo revela el notable documento que 
reproducimos á continuación, con que el 28 de octubre con- 
testó el comandante general patriota D. José Ángulo refutando 
los argumentos del oficio del virey de Lima de 2 de setiembre. 
(( Excmo. Señor. — Después de la detenida lectura del res- 
petable oficio de Vuestra Excelencia de 2 de setiembre último, 
que recibí en 23 del mismo, he meditado seriamente sobre los 
puntos principales á que se reduce : he consultado la opinión 
púbhca de diversos modos, y he extendido la vista, no sola- 
mente por los objetos próximos y someros, sino también por 
los que parecen remotos é impenetrables. La Divina Providencia 
que me ha puesto á la cabeza de una revolución, me hace res- 
ponsable de la suerte de estos pueblos que se hallan entre 
muchos contrastes. Á mas de esperar los efectos del enojo de 
Vuestra Excelencia, tiene que gemir con Vuestra Excelencia 
misma bajo las triunfantes armas del Rio de la Plata. Tamaños 
males de que acaso Vuestra Excelencia se cree inmune, pero 
que no por eso dejan de ser ciertos, deben entrar en el plan de 
la salvación del Perú ; y los grandes políticos como Vuestra 
Excelencia consideran los objetos bajo todos los aspectos dife- 
rentes, y comenzando por el origen de los males aphcan á él el 
remedio, tratando después ya de las quejas particulares y asuntos 
subalternos. 

)) Los relativos á esta provincia, y las pocas quejas que expuse 
á Vuestra Excelencia lijeramente en el parte de 13 de agosto , 
son de segundo orden y muy fundadas. Detenerme en demostrar 



(1) Libro citado, pág. 171. 

(2) Véase la pág. 48. 



CHILE Y PERÚ. 101 

SU solidez y justicia sería en vano, pues de los intereses públicos i8i9. 
solamente juzgan con sanidad los hombres imparciales y la se- 
vera posteridad. No obstante, permítame Vuestra Excelencia le 
indique con el mayor respeto algunas reflexiones sobre dos par- 
ticulares de mucha importancia al honor y talentos de Vuestra 
Excelencia. 

» El primero es acerca de la verdadera idea y concepto del jura- ei primen 
mentó que se vio precisado aprestar en Salta el ejército que man- "deillérdu 
dabaelhábily valeroso mihtar brigadier D. Pío Tristan. La plana ***^ **»°'^" 
mayor, los oficiales de la tropa y esta misma en ninguna manera 
juraron obediencia al gobierno de Buenos Aires, como Vuestra 
Excelencia lo asegura; sino que capitularon según las leyes de 
la guerra, y por no sacrificar unos hombres tan beneméritos, 
ofreciendo en uno de sus artículos no tomar armas contra el 
Rio de la Plata desde el Desaguadero para allá, pudiendo hacerlo, 
sí, desde el Desaguadero para acá. Esta clase de capitulaciones 
nada tienen de vergonzoso ni humillante, son muy frecuentes 
en la Europa, como sabe Vuestra Excelencia, las hay mucho 
mas duras al vencido, los mas célebres generales han pasado 
por estas antiguas, y los soberanos de las naciones civiUzadas 
aprueban con gusto y las cumplen de su parte ; porque los bue- 
nos príncipes economizan sobremanera la sangre de sus soldados, 
y jamas hacen la guerra con el funesto empeño de dejar de 
existir, ó aniquilar al enemigo. 

» Sin embargo, cree Vuestra Excelencia que el conceder un Asiioquerecibi 
triste asilo á los juramentados de Salta, y no ponerles embarazo '^"J"""®*^'* 
para que regresasen á sus casas , ha sido un rasgo de genero- 
sidad; pero permítame el respeto de Vuestra Excelencia que 
diga, que si el juicio púbhco no tuviera otra prueba de aquella 
virtud de Vuestra Excelencia, sin duda no la pondrían entre las 
que adornan su ilustre persona. Los que después de capitular Las vietinm 
en Salta se incorporaron al ejército, con el acuerdo que Vuestra ^^ opinan? 
Excelencia llama mejor que el de retirarse á su casa, han sido 
víctimas de la errónea opinión de que no les obhgaba el jura- 
mento ; pues, á mas de los que han muerto en los campos de 
batalla, los que han sido tomados prisioneros han pagado su 



108 PBOYINCIAS UNlftlS DEL ElO DB LA PLATÁ^ 

1819. peijurio con la última pena. Es mucha la qoe causan cuanta» 
consideraciones se hacen sobre esta materia tan lastimosa, qu» 
es una nueva prueba de que jamas se trata de buena fe con los 
que se llaman insurgentes. 
M parecT c » No soguiré eu mi juicio, sobre el segundo particular, esa 
! ^'7¿l máxima bien vulgar de que debe parecerse al malvado el que 
I apoiosb iiace 6u apología , pues las pruebas que tiene dadas Vuestra 
Excelencia de la sanidad y rectitud de sus intenciones, acreditan 
que es una excepción, por mucho que pretenda justificar la 
conducta del marques de Yalde Hoyos. Este malvado, que para 
alivio de la humanidad dohente ya no existe entre los hombres, 
y que ha sido pernicioso en su larga vida como en su horrible 
muerte, es el objeto de la execración pública. Vuestra Excelencia 
ha sido el primero y el único que lo ha caracterizado por el 
Americano mas ilustrado en lo militar y en lo político, por un 
hombre de bien que recibió con disgusto el gobierno de la Paz, 
por un hombre á cuyo favor dirigieron los vecinos de esta una 
patética representación, suplicándole no se le retirase del mando 
ada hipoere»ia poF haberso portado bien. El marques de Yalde Hoyos tuvo sin 
¡M^Bbxos. ^^^ ^^^^ ^^^ grandes vicios el de la refinada hipocresía^ pues 
engañó la penetración de Vuestra Excelencia, y esa represen- 
tación de los vecinos de la Paz, obra de la coacdon y de las 
tinieblas, sería sin duda organizada por el mismo marques de 
Valde Hoyos, para engañar á Vuestra Excelencia y para hacw'se 
un mérito con lo que lisonjeaba su ambición. Estas son verda- 
des, Excmo. Señor, que no solamente serán apoyadas por los 
picaros de mala vida y costumbres, á quienes se dice supo tener 
á raya el marques de Valde Hoyos, sino también por los hom- 
bres de bien, por los mismos Europeos á quienes sacrificó en la 
DesigDioa ciudad do la Paz el dia 28 de setiembre último. Este grande 
uTropar' malvado, que vio frustrados sus atroces designios de envenenar 
la tropa que se habia posesionado del Desaguadero por consultar 
la seguridad de esta provincia, tuvo la perfidia de no avisar al 
comandante miUtar que tomó la plaza á discreción, ni á los de- 
mas prisioneros de guerra que habia comprometido con la mas 
obstinada y sangrienta reÁstenoia^ de todas las minas que tenia 



CHILE Y PBtlÚ. i03 

preparadas; solamente fué capaz de la flaqueza de denunéiar la 1819. 
que estaba bajo de sus pies, mas no la que tenia en el cuartel 
principal donde se hallaban todos los pobres Europeos que ha- 
bían sido indultados : el mismo Valde Hoyos estaba compren- 
dido en esta gracia, siendo así que solo él habia sido autor de 
la guerra, que habian pedido su cabeza todos los vecinos, y que 
habia sido librado por las plegarias del capellán y por la gene- 
rosidad del comandante. 

)) Puesto en salvo con la excavación de la mina que habia 
puesto en la misma casa de gobierno en que habitaba, y donde 
nunca creyó se le hiciese el honor de custodiarlo , se persuadió 
estar ya fuera de todo riesgo, y que podia proporcionarse una 
evasión, aunque fuese á costa de los mayores crímenes. En 
efecto, cometió el mas execrable que puede imaginarse en el 
mas despiadado corazón. 

)\ Después de cuatro dias de prisión, admirando la bondad de La mina secreí 
los oficiales, que cuanto eran intrépidos en la guerra, eran be- %^";,t' 
nignos fuera de ella, y abusando de la franqueza con que se le 
trataba, sobornó á otro malvado como él, para que pegase la 
mecha de otra mina secreta que tenia bajo del cuartel principal 
en el cual estaban mas de óchente Europeos, prisioneros de 
guerra, y que debían ponerse en hbertad el horroroso dia 28 de 
setiembre próximo pasado. ¡Dia funesto! ¡dia horrible 1 cuya 
memoria hará gemir á las edades futuras, que ha hecho verter 
tantas lágrimas á la presente, y que durará en la memoria de 
los hombres como uno de sus mas horrorosos cuadros. La his- 
toria, testigo fiel, escribirá con espanto la conducta del marques 
de Valde Hoyos : y será muy sensible que repita que hizo 
alguna vez Vuestra Excelencia su apología. 

» Las medidas de Valde Hoyos se desconcertaron en el tiempo Ln explosión. 
y en los resultados. La explosión sobrevino de dia, y cuando se 
estaba celebrando la misa solemne de gracias , después de la 
cual debia ponerse en hbertad á todos los prisioneros de 
guerra : el desorden y turbación que causó , y á cuyo favor 
pensó fugar, no embarazó que el pueblo le reconociese inmedia- 
tamente por único aotor de tanto estrago, y aunque se dejó ver 



104 PROYINGIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. armado, á palos y pedradas le dieron una muerte peor que la 
,i« iicrn! i« que él causó á los compasibles Europeos que se abrasaron y se- 
I marqu. . pultarou CU el incendio y ruina del parque y cuartel. ¡ Qué hor- 
ror, Excmo. Señor ! ¡qué desolación I ¡ qué aborto de tiranía I 
¿Y este .era el buen jefe político y militar que V. E. nos en- 
viaba ? ¡ Qué profunda hipocresía no tendría este malvado , que 
engañó la perspicacia de V. E. , pues la opinión general y de 
los menos advertidos jamas se equivocó sobre el concepto de 
Valde Hoyos, de lo cual tengo documentos originales de todo el 
Perú y de esa misma capital 1 
1 provin. ia » La províucia del Cuzco , pues , que con la muerte del mar- 

deicux.0 ^gg ¿g Valde- Hoyos ha sido librada por la Divina Providen- 

librado de ¿I. ^ J ^ 

cia de mayores plagas que las que pueden imaginarse en la mas 
desastrada revolución ; que ha extendido sus armas por todas 
las provincias Umítrofes, en fuerza de la suprema ley de la se- 
guridad; que tiene aliados con quienes debe correr una suerte 
y que no tiene otro objeto que unapaz general ; debe merecer toda 
la atención de V. E., y á su sublime poUtica no se esconde que 
por una prerogativa natural , si me cree V. E. digno de un in- 
dulto, debe este extenderlo á algunas famiüas de esta misma ciu- 
dad, y si á esta ciudad, también á las de Guamanga y Puno con 
todos sus partidos, y mirando los objetos mas en grande, á todo 
el Perú, sin exceptuar esa misma capital, pues toda se halla en 
la misma necesidad de morir, sea por órdenes de V. E., ó sea 
bajo la insuperable fuerza de los ejércitos del Rio de la Plata. Los 
males del Perú son generales, y V. E. debe curarlos con reme- 
dios igualmente generales. En la hipótesis de que el indulto de 
V. E. sea inalterable, de que sea un lenitivo suficiente y universal 
á estos pueblos, y de que alivie las angustias de toda esta pro- 
vincia, la enfermedad pohtica del Perú solamente se paüará, y 
los nuevos síntomas con que después se manifieste por los que 
posteriormente quieran curarla, tal vez serán mucho mas fata- 
les á la causa de la nación. Cure V. E. pues el mal radicalmente 
y en su misma fuente , que no es otra que la obstinada guerra 
que se sostiene con las Provincias del Rio de la Plata, Todos los 
jefes y prelados eclesiásticos se conmueven con la idea de una 



CHILE T PERÚ. 



105 



revolución, tratan con la mayor ignominia á los que la promue- 
ven, ó la sostienen, pintan con los mas negros colores los estra- 
gos y muertes que acarrean. Pero , ¿qué diferencia hay entre las 
muertes que suceden en una revolución y las que suceden para 
poner término á la guerra ? Millares de víctimas se han sacri- 
ficado en los cinco años que V. E. ha dejado correr la fatal 
plaga de la guerra en el vireinato de Buenos Aires. 

)) Esta capital se halla ahora con fuerzas navales y terrestres 
insuperables. La toma de Montevideo ha sido la última ruina 
del Perú. Dentro de breve V. E. misma y esa capital verán al 
enemigo con una escuadra y gente de desembarco que traerá la 
guerra sobre el propio territorio , y que hará experimentar to- 
das sus calamidades á los generosos habitantes de esa costa , 
porque no es posible que la intrépida pohtica del gabinete de 
Buenos Aires repose con la conquista que ha hecho. Con ella 
está inexpugnablemente asegurada en su capital y provincias 
inmediatas ; tiene tropas , buques , marinos , y su gobierno es 
enteramente müitar. ¿Y creeremos que se mantengan en una 
inercia tan contraria á sus principios y recursos ? Aquí es donde 
debe V. E. manifestar toda su rectitud y pohtica; de lo con- 
trario , aunque V. E. sojuzgue con sus armas esta provincia , 
me borre con otros millares de la Usta de los vivos, y haga llo- 
ver sobre estos pueblos desolados rayos y tempestades , no con- 
servará V. E. el Perú , será responsable de su pérdida á la 
nación y al rey, y solamente aumentaría las desdichas de los 
tristes Americanos. Este es el indulto que pido á V. E., y no el 
que me ofrece, que no cura los males de mi patria. Mis dias 
como los de V. E. han de tocar naturalmente el término , des- 
pués del cual solamente quedará entre los hombres la memoria 
del bien ó del mal que se les hubiese hecho , y en el libro del 
Eterno las obras de caridad practicadas en su nombre. 

» Inmediatamente que á lo menos V. E. ponga término á la 
guerra por una tregua ó por unos armisticios , entretanto las 
cortes soberanas sancionen la paz y declaren, 6 que las Provin- 
cias del Rio de la Plata no son parte de la monarquía española, 
ó que estipulan con ellas los pactos que fuesen convenientes ; 



1819. 



El enemigo traer 
en breve la guen 
al territorio 
del Perú. 



El poder 
de Huvoos Aire», 



Sostiene 

la necesidad 

de qne se ponga 

término 

& la guerra* 



18if. 



DaÍMcuo 
qttc M dai i 
libertad 
s maf btrad- s 
r Earopeos 
JtlMiidos. 



Medidas 
e se tomai 4ii 
asoconlrario. 



Recursos 
o (joe cueot> 



106 PROTINCUS C7NIDAS DIL 110 DB LA PLATA, 

entonces gáimtiíaüdo V. B. snfidentemeAté el óMdo dd lo {Mh 
sado en esta proTinda y las otras, entregaré el mando á la per- 
sona que tiene indicada Y. £. en su citado ofido de 2 de se- 
tiembre; entonces se pondrá en libertad á los magistrados y 
Europeos que se hallan detenidos ; y entonces conocerá Y. E« 
que se e>'itan males sin número : aplaudirá á Y. E. toda la ña- 
don, y no se dirá que por una política inflexible ha perdido 
Y. E. á toda la América Meridional. 

» Asi, pues, espero que Y. E. tenga la bondad de Contes- 
tarme con aquella franqueza propia de su alta dignidad ; por- 
que en este supuesto tengo comunicadas órdenes á mis co- 
mandantes militares para que suspendan toda hostiüdad. Esto 
mismo contestaré al señor mariscal de campo D. Frandsco Pi- 
coaga, que con fecha de 12 del presente me ha intimado ren- 
dición desde la dudad de Arequipa, sin acreditar la comisión 
de Y. E. Sus fuerzas son demasiado inferiores á las de las tro- 
pas que se hallan en observación , sin penetrar en territorio 
ajeno : se le puede atacar con ventaja , pues aunque el Sr. Pi- 
coaga, enemigo declarado de su patria, en la que tiene mujer, 
hijos y propiedades , está en el error de que es lo mismo pe- 
lear con Guzqueños que contra ellos, es muy varia la suerte de 
la guerra, la cual cesará luego que Y. E. determine la paz con 
el Rio de la Plata« De otro modo apuraré todos los recuMOS de 
estas provincias, me uniré por la imperiosa ley de la necesidad 
con los del Rio de la Plata^ á los cuales les he declarado ofldal- 
meute una neutrahdad armada , y estos pueblos jamas serán 
tachados de insurgentes, pues que tomarán las armas para pe- 
dir la paz, por reclamar sus derechos, y por evitar mayores ma- 
les. La empresa tal vez puede ser desgraciada, pero será justa > 
y de Y. E. pende del mismo modo ser infeliz, y sin duda al- 
guna será injusta. No entienda Y. E. que este es pacto de mi 
debilidad; muy al contrario , la pequeña ventaja conseguida en 
Huanta por la división de Talavera , que fué la que comenzó la 
agresión matando alevosamente al parlamentario capitán D. Ma- 
riano Castro^ es muy poca cosa en la balanza de recursos mili- 
tares% Tengo raillams de In^os^ oficiales experimentados y sol- 



CHILE Y PERÚ. i€7 

dado» que has a(^ditado su valor t die^ 7 ocho regimientos 
provincialeB , üo igiial armamento , pero áí tma artillería 
numcrrosa. Toda ésta fuerza sostendrá la paz, que la pediremos 
con las bayonetas en las manos al ejército del ílio de la Plata. 
)) Dios guarde á V. E. muchos años. -^Cuartel general del 
Cuaco, 28 de octubre de 1814. — Excmo* Señor. — * José Án- 
gulo. — Eterno. Señor virey del Perú (i). » 
El virey contestó el 16 de noviembre del modo siguiente : 
(( El oñeio de V. de 26 del pasado óontestando el mío de 
2 de setiembre 5 me hace ver el cúmulo de errores en que lo 
tienen lo» espíritus inquietos que le rodean, y la escasez de no^ 
ticias en que se halla del Antiguo y Nuevo Mundo. Haoe mas de 
tres meses que sé la rendición de Montevideo por falta de sub- 
sistencias, y que los infames Porteños faltaron én todo á las 
capitulaciones y al derecho de gentes ; sé que la misma plaza 
está sumamente estrechada, y padeciendo de todos los horrores 
del Moqueo que lé tiene puesto Artigas ; Sé que sus fuerzas 
marítimas son ningunas, y que el venir á hacer un desembarco 
en las costas de este reino es una ridicula quimera, como lo es 
igualmente el que el marques de Valde Hoyos haya querido 
envenenar el agua, ni que haya minado el cuartel : patraña in- 
ventada por el malvado que mandaba la cuadrilla de asesinos 
que ocupó aquella desgraciada ciudad , quienes sabiendo que 
iban á ser atacados por tropa» de Oruro^ determinarodi precipi^ 
tadamente su evacuación, pegando fuego á las municiones que 
no podían llevar, porque preferían los robos de plata, oro y al- 
hsyaSy sacrificando después á los miserables criollos y Europeos 
que habían sido déspojactos de ellos; sé q^e Femando YII está 
sentado én su trono desde él 14 de mayo, habiendo antes anu- 
lado en Valeücía la nueva constitución en todas sus partes , y 
disuelto el congreso de cortes; sé que había decretado 
40^000 hombre» pora venir á sujetar las América», cuyos trans^ 
portes ingleses iban llegando á Cádl2 y á la Coruña el 20 de ju- 
nio, y que para Buenos Aü»es estaba destinada con otras tropas 



1810. 



Conteftlacion 
del virey. 



Piendicion 
de MoDiHvidco. 



Sobre 

el envenonamiento 

de las faentes 

por el marqaes 

de Valde Hoyos. 



Proyectada 
expedición 
de Cádiz. 



(1] Libro citado, pág • iSi^ 



181f. 



Derrota 

de los Chilenos 

CD Rancagu». 



108 PROViMClÁS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

la famosa división del célebre Morillo, con este general á su ca- 
beza; sé que Pezuela está con su ejército atrincherado en San- 
tiago de Cotagaita, sin cuidado ninguno deRondeau, qua no 
se ha movido de Jujuy , mas que para adelantar algunas des- 
cubiertas hasta Cangrejos; sé que la ciudad y provincia de Co- 
chabamba ha escrito á ese gobierno una carta que no le habrá 
hsonjeado ; y sé entre otras muchas cosas que la total derrota 
y dispersión de los insurgentes de Chile el 2 de octubre en la 
batalla de Rancagua puso á todo aquel reino á la obediencia del 
mejor y mas deseado rey de la tierra, cuyo suceso debe trastor- 
nar en mucha parte las ideas de los Porteños ; y sé por último 
que si ese gobierno no se aviene pronto á la razón, se arrepen- 
tirá antes de mucho del daño que con harto dolor mió ha cau- 
sado y causa á sus naturales y á sí mismo. Con lo que contesto 
al expresado oficio de V. del 8 del pasado. 

)) Dios guarde á V. muchos años. — Lima , y noviembre 
16 de 1814. — El marques de la Concordia. — Á D. José Án- 
gulo (1). )) 

(( Partieron en fin, como dice el autor del Pensador del Perú, 



(1) £1 virey de Lima impuso del contenido de este oficio á la junta en los 
términos siguientes : 

« Al tejido de patrañas que me escribe ese comandante de armas , cuya 
suerte infeliz entregada al arbitrio de los picaros que le rodean, me es su- 
mamente dolorosa, no he podido menos de contestar con esta fecha para su 
desengaño lo que al pié de la letra contiene la adjunta copia. Sé que no se 
creerá nada de lo que digo, porque todo insurgente achaca á invenciones 
mías cuanto no le lisonjea; pero es necesario que conozcan que un hombre 
de mi dignidad y alto carácter no es posible que falte á la verdad en lo mas 
minimo, y que no ignoren que mi lenidad y deseo constante de un acomoda- 
miento racional solo es hijo de un temperamento humano y opuesto á usar 
de la fuerza y del derramamiento de sangre, antes de agotar los recursos déla 
prudencia, por el bien de mis semejantes. Si Vds. pueden contribuir y con- 
tribuyen efectivamente á estos benéficos deseos, se libertarán y libertarán á 
ese pais de una ruina positiva. Con lo que doy respuesta al oficio de Vds. 
de 27 de setiembre, cuya fecha contemplo equivocada. 

> Dios guarde á Vds. muchos años. — Lima, y noviembre 16 de 1814. -— 
El MARQUES DE LA CONCORDIA. — Señores D. Domingo Luis de Ástete, D. Juan 
Tomas de Moscoso y D. Jacinto Fernández. (Libro citado, p. 191.) 



CHILE T PERÚ. i 09 

juntamente las proclamas, ofertas y promesas con los J20 Tala- 1819. 
veras, al mando del teniente coronel D. Vicente González ; y se 
vio, agrega el mismo escritor, « confirmado á la letra el juicio de 
S. E., pues las promesas no causaron otro efecto que sublevar uesuiudo 
la altivez y el desenfreno de los facciosos del Cuzco , que avan- hg^^prodlñ",, 
zándose con la celeridad del rayo, habian llevado el espanto y <'fe«''«»' *»«• 
el terror á la Paz y Guamanga. Aquella sufrió bajo su yugo de 
fierro lo que resiste describir la pluma. 

El 26 de setiembre salió de Cortagaita una división mandada ei a.ar¡te«i 
por el mariscal de campo Don Juan Ramírez , compuesta de **' ^"*" «••»«'•». 
1,200 hombres con órdenes de ultimar á los revolucionarios. 
Los patriotas entretanto no habian perdido tiempo y habian cor- 
tado por su retaguardia al ejército del Alto Perú, con la ocupa- 
ción de Guamanga ; siendo no menos difícil por la parte de Are- 
quipa á consecuencia de la insurrección de Chuquibamba. En ei general Pezuei 
esta situación resolvió el general Pezuela franquearse el camino ** ***"* . 

<-* * en inovimieiito. 

de la espalda para adquirir noticias de la capital. Necesario fué 
luchar durante la marcha con numerosas guerrillas que hostiliza- 
ban la división española, obügándolaá debiütarse perlas partidas 
que tenia que desplegar para hacer frente á las de los patriotas. 

Era , en efecto , sumamente crítica la posición del ejército s.iuacion criuc» 
español, amagado como estaba por el ejército de Buenos Aires «^'''i*'*''"»^"''"' 
que pudo haber caido sobre Cotagaita. Felizmente para la causa 
realista , el abandono de la ciudad de la Paz por la revolución 
facilitó el plan de Pezuela. La columna expedicionaria ocupó á 
Puno, y después de restablecer á las autoridades reales, conti- 
nuó sus marchas sobre Arequipa. Entretanto el ejército cuz- 
queño al mando del brigadier Pumacahua se habia dirigido á 
esta última ciudad, donde se encontraba el mariscal de campo 
Picoaga, quien habia salido de Lima el 29 de setiembre con re- 
fuerzos para sofocar la revolución. Atacado este por el brigadier Derrota 
Pumacahua y Ángulo en el campo de Pecheta el 10 de noviem- ''*' '**' E»p<»Boief 

J o r g,j Péchela. 

bre, fué deshecho totalmente, cayendo en poder délos patriotas 

los restos del ejército con sus jefes , oficiales , artillería , así 

como la plaza de Arequipa. Según el autor del libro citado, el los patriout 

mariscal Picoaga, jefe del ejército español de Lima, y el inten- *^p'" * ^^"^^p 



iiO PROTmCIAS CRIBAS BBL RIO BE LA PLATA, 

1819. dente Moscoso, en su calidad de Americanos (Cuzque&Ofi), fiíooii 
severamente tratados (i), p 

En posesión de la importante ciudad de Arequipa , los jefes 
patriotas dirigieron la siguiente intimación al virey de l.ima : 
Mjefes pairious <( Para inteligencia y gobierno de V. E. , le anoticio que las 
i fiwy de*L¡iiia. irresistibles armas de la patria, por medio de este ejército aLvaár 
liar de nuestro mando, han triunfado en esta provincia de Are- 
quipa, á pesar de la mas empeñada pericia militar de los mejo- 
res oficiales generales, délos que conservo prisionOTOs á los de 
la adjunta, y del obstinado activo fuego que opuso el espirante 
antípatríotismo en la fuerza total de cerca de dos mil hombres 
armados, por el espacio de tres horas y media. Esa plaza, que 
mantiene á V. E,, tiene la calidad de ser el depósito de los mas 
científicos decididos patriotas, á quienes deseo complacer con 
esta memorable noticia, para que dispongan el ánimo de V. E. 
á otra mejor causa , debiendo por lo mismo proscribir V. E. 
todo procedimiento sanguinario, economizando la sangre de 
nuestros semejantes , opuesto al actual sistema de la humani- 
dad, divina y sólidamente afirmada en América. 

» Dios guarde á V. E. muchos años. — Cuartel general de Are- 
quipa, y noviembre 12 de 1814. — Mateo García Pumacahüa. 
— Vigente Ángulo. — Excmo. Señor virey de Lima (2). » 

El 6 de enero de 1815, los patriotas del Cuzco evacuaron la 
ciudad de Arequipa llevándose los numerosos prisioneros que 
hablan tomado en esa plaza , entre los que se encontraban el 
ocapacion mariscal Picoaga y el intendente Moscoso ; y se dirigieron á Puno, 
de Puno. ^^yg^ ciudad ocuparon sin dificultad encontrando la mas entu- 
siasta acogida por el pueblo que los recibía como á sus salvadores. 
mariscHi Ramírez El cjércíto cspauol, al maudo del mariscal Ramírez, habia 
tra ea Arequipa. ^jj^pg^¿Q ^jj Arequípa, dondo reparaba los desastres sufridos en 

el camino y reorganizaba sus divisiones, considerando sin duda 



(1) El sárjenlo mayor del Real de Lima, D. Luis Antonio María del Valle,- 
electo presidente interino de la Paz, fué tomado también, pero logró esca- 
parse. 

(d) Libro ciUdo, p. 103. 



f 



CHILE Y PERÚ. iíí 

superior el número de lo$ patriotas á quienes no se atrevió á ^819. 
perseguir. Entretanto, la lucha adquiria el carácter sanguinario 
que han tenido todas las guerras con los Españoles. En este 
caso los Americanos dieron un ejemplo lamentable. La inme- 
diación en que ge encontraba el ejército real , y las resistencias 
que opusieron el mariscal Picoaga y el intendente Moscoso para 
adherirse á la causa de la patria, indujeron á los jefes de la re- 
volución en el grave error de castigarlos con la última pena, us patriotas 
mandándoles ahorcar en la plaza del Cuzco, donde se encentra- , *!""?"" 

^ ' :i! mariscal Piooagí 

banell^de febrero de 1815. Ese acto extrdlno fué general- y ai ¡«icndemn 
mente reprobado y contribuyó á desprestigiar la hermosa causa 
de la patria, que habia contado hasta entonces con un apoyo de- 
cidido en todas las poblaciones del Perú. 

Á mediados del mes de febrero se puso en marcha el ejér- ei ejórciio 
cito español, dejando una guarnición en la plaza de Arequipa. *'* *^"""* 
El 11 de marzo se encontraba inmediato al. ejército del 
Cuzco, que le esperaba á pié firme en número de 20,000 hom- 
bres , Indios en su casi totaüdad , y 4?0 piezas de artillería 
de diferentes calibres , en la banda opuesta del rio Llalli , que 
fertiliza con sus aguas el valle de Santa Rosa. El mariscal n .miret «o prepan 
Ramírez no se intimidó con el número y la extensión de la ^ «la^aH^. 
línea patriota; por el contrario , con su vista mihtar compren- 
dió los defectos de la organización y composición de ese ejér- 
cito, y se decidió á atravesar el rio con sus aguerridos sol- 
dados y á atacar la inmensa columna patriota. 

Exitre estos últimos se encontraban muchos oficiales y sol- 
dados que habían pertenecido al ejército real , y la caballería 
parecía estar en excelentes condiciones. Sin embargo el activo 
virey de Lima hahia enviado órdenes á todos sus subalternos en 
toda la extensión del vireinato para reconcentrar sus mejores sol- 
dados y caer sobre el enemigo , robusteciendo la acción y el 
número del ejército de Ramírez. 

Comparando los elementos de que se componían ambos EiéxUo 
ejércitos , el éxito de los Españoles no podía ser dudoso , v en ^'^ '°* '*'"**" 

* * ' •' no podía 

efecto muy pronto quedó demostrada la vent^yosa posición del aerdadow. 
mariscal Bsimírez al ordenar el pasaje del rio y el ataque al 






1819. 



Dispersión 
1« los CazqueBos. 



Ocnparion 

del Cuiro 

por el ejército 

realista. 



Ejecución ' 

de Punaeuliua, 

Angalo, etc. 



Vuelve el ejército 

rea I it- la 
il cuartel general. 



Ii2 PEOYINCIAS UNIDAS DEL EIO DE LA PLATA^ 

enemigo. Los soldados españoles redbierou un fuego sostenido 
al hacer esa peligrosa travesía, pero su arrojo impuso á los pa- 
triotas y conmovió el espíritu de disciplina en sus filas, de tal 
modo que, al primer choque de los dos ejércitos , el cuzqueño 
se dispersó en gran parte, cayendo sucesivamente en poder del 
general Ramírez el brigadier Pumacahua y todos los jefes y ofi- 
ciales principales, la artillería, bagajes, etc. Es inútil decir, cono- 
ciendo el sistema de terror que invariablemente seguían las auto- 
ridades reales , que todos ellos fueron juzgados por un consejo 
de guerra, siendo Pumacahua ejecutado el 17 de marzo de 1815. 

El ejército español continuó sus marchas sobre la ciudad del 
Cuzco , donde habian llegado los dispersos , imprimiendo el 
terror y el desahento á los restos de las tropas patriotas. La di- 
solución fué completa , y antes que llegase el general Ramí- 
rez , algunos Españoles armados en la misma capital imperial 
habian amarrado á las autoridades que aUí se encontraban , 
entregándolas al mariscal Ramírez á su entrada al Cuzco el 
25 de marzo. La sed de venganza de los vencedores no se habia 
saciado con el exterminio del brigadier Pumacahua , eran nece- 
sarios los Ángulos, los Béjares, los Bicerras y otros de los acu- 
sadores, jueces y verdugos^ y en efecto sin pérdida de momento 
fueron juzgados sumariamente y pasados por las armas (^). 

Restablecidas las autoridades españolas , cuyas vidas habian 
respetado los revolucionarios , y una vez provisto de lo nece- 
sario , el ejército de Ramírez, notablemente aumentado con los 
reclutas que formaban el ejército cuzqueño y las tropas recolec- 
tadas de diferentes provincias , mai'chó á principios de junio 
para el cuartel general de Ghayapata , punto distante 29 leguas 
de Potosí y 63 de Santiago de Cotagaita, que antes ocupaba el 
general Pezuela (á). 



(1) Libro citado, p. 69. 

(2) El vírey del Perú, después de haber decapitado los jefes de la revolu- 
ción del Cuzco, dictó un decreto de amnistía concebido en estos términos : 

« En el momento que recibí la desagradable noticia de la insurrección del 
Cuzco, dirigí á los habitantes de aquella provincia la sucinta , pero paternal 
proclama de 20 de agosto del año inmediato, estimulándolos á que depusie- 



CfilLfi Y PERÚ. 113 

Así terminó esa campaña revolucionaria, emprendida por i8t9. 
los inexpertos Guzqueños , sin orden , sin el menor plan , ni 
combinación con los demás centros donde la revolución ame- 
ricana habia echado raíces, y de donde podían haber recibido 
el concurso de sus esfuerzos y de su experiencia ; así fué que 
todo se resintió allí de falta de dirección y de oportunidad. 

Hé aquí el expresivo testimonio de reconocimiento que el 
marques de la Concordia dirigió á los oficiales y soldados del ejer- 
cito del Alto Perú, que en su totahdad se componía de naturales 



sen las armas que injustamente habían levantado contra el mejor de los 
reyes, al tiempo mismo que acaba de recibirse la plausible noticia de su 
deseada restitución al trono de sus mayores, después de la larga esclavitud 
que alevosamente le hizo sufrir el mayor de los monstruos ; poniéndoles de 
manifiesto las ruinas á que se exponían, si diesen lugar á que las valientes 
tropas que dirigía contra los rebeldes entrasen á su territorio tratándolos co- 
mo enemigos. Pero por desgracia despreciaron mis exhortaciones amorosas, 
atribuyendo mi humanidad y carácter benéfico á debilidad , y mis asercio- 
nes políticas y religiosas á invenciones fraguadas en mi gabinete. Mas ha- 
biendo manifestado la experiencia su certidumbre en los varios choques en 
que han tenido la audacia de pretender hacer frente á las tropas reales, por 
las que en todas las acciones han sido deshechas como el humo, ocupada la 
capital, 7 la mayor parle de las provincias sojuzgadas , con pérdida de su 
artillería, armamento y municiones, quedando sin recursos para continuar 
con su infeliz propósito ; ha llegado el caso de darles yo la última prueba de 
mi aversión al derramamiento de sangre, y el lierno amor que profeso á mis 
semejantes, ofreciendo á nombre de S. M. á todos los habitantes de la pre- 
sidencia del Cuzco é intendencia de Guamango y Guancavelica indulto gene- 
ral del extravio que han padecido, con olvidó absoluto de su delito ; cuya 
gracia hago extensiva á la de Puno y demás que componen el Alto Perú, con 
tal que en el término de dos meses contados desde esta fecha se reduzcan á 
sus hogares y á sus respectivos ejercicios y ocupaciones los de este vireinato 
y tres para los de Buenos Aires ; haciendo nuevo y sincero juramento de 
vasallaje al rey, y obediencia á las legitimas autoridades, entregando en las 
cabezas de sus partidos todas las armas de fuego y blancas con que se halla- 
ren ; sin lo cual no tendrá efecto esla gracia, y serán tratados los contraven- 
tores como verdaderos enemigos. En consecuencia de lo cual, y para que 
llegue á noticia de todos, y produzca los buenos efectos que deseo, se publi- 
cará este edicto en todas las subdelegacioncs de los distritos que comprende, 
á cuyo fin se imprimirá competente número de ejemplares. Dado en Lima, á 
14 de abril de 181 H. — El marques de la Concordia. — Toribio dk Aceval. 
— Es copia. — ToRiBio DE Aceval. » {Pensador del Perú^ p. 195.) 

A. — V. 8 



114 HIOVLNCIAS UNIDAS DEL k!v> DE LA PLATA, 

1819. dtil país, es decir , de las cuatro provincias del Norte que hicie- 
ron parte hasta 1810 del vireinato de Buenos Aires, y que fue- 
ron los mas tenaces sostenedores de la dominación española : 

« Lima^ j abril 13 de 1815. 

Reconocimiento » Deseaudo dar un testimonio de mi reconocimiento á los 
'*"\rr*r!^*'" intrépidos oficiales y soldados del ejército del Alto Perú que 
i ta» oficiüics han dado una prueba que carece de ejemplo, de que por no v^r 
y*o «.oi. marchitados por la revolución del Cuzco los copiosos laureles 
que habian cogido en los campos de batalla contra los insur- 
gentes de Buenos Aires, siendo los mas ó casi todos naturales 
de aquella provincia, se ofrecieron espontáneamente á venir 
ellos mismos á sujetarla á la razón y obediencia del soberano, 
como lo han conseguido á fuerza de armas con el valor y honor 
entusiasta que han hecho ver al mundo entero ; he venido en 
concederles los premios que, aunque no correspondientes al 
mérito que han contraido, por no ser posible, perpetúen la 
memoria de un hecho que tanto debe honrar la historia del 
Perú, y son en la manera siguiente : Dos topos de tierra de 
buena cahdad á los tambores, cabos segundos y soldados ; tres 
topos de igual caUdad á los saijentos primeros y segundos, 
tambores mayores y cabos primeros ; cuatro topos á los capita- 
nes, ayudantes, tenientes y subtenientes; seis topos á los 
tenientes coroneles, comandantes de batallón ó escuadrón y 
sarjentos mayores; y ocho topos á los coroneles y brigadieres, 
sin perjuicio de los ascensos militares á que se han hecho 
acreedores ; y en la inteügencia de que aquellos que por su 
domicilio ú otras causas no quieran radicarse en el partido en 
que se les haga la adjudicación de dichas tierras, pueden ven- 
derlas ó disponer de ellas á su arbitrio. Transcríbase esta pro- 
videncia al señor general D. Juan Ramírez, para que la haga 
saber á los individuos del ejército de su mando, y me emie una 
declaración circunstanciada de los que por ser naturales de 
otras provincias, ó particulares motivos que tengan, quieran 
disfrutar en otros partidos la gracia que se les concede, á fin de 
comunicar á los respectivos jefes las órdenes conducentes al 



.'tira Har.écas. 



CHILE Y PERÚ. 4iS 

efecto, disponiendo que á todos se les haga el señalamiento sin i «19. 
trámites judiciales, y por el medio mas expedito y arreglado que 
parezca al señor general D. Juan Ramírez. — Concordia. — 

TORIBIO DE ACEYAL (1). )) 

Varios grupos considerables de los derrotados del Cuzco mar • ei vaUtnte 
charon sobre el Callao , donde resistieron algún tiempo. El va- 
liente cura Muñecas sq dirigió al partido de Larecaja, sublevó allí 
á todos sus habitantes y los de los pueblos inmediatos, y mantuvo 
en alarma á la guarnición de la Paz. Ese patriota sacerdote fué 
el que proclamó á los habitantes de Arequipa, cuando hacía 
parte del ejército de Pumacahua, diciéndoles : No escuchéis á 
vuestros tiranos, ni tampoco á los desnaturalizados^ que acostum- 
brados á morder el freno de la esclavitud os quieren persuadir que 
sigáis su ejemplo; echaos sobre ellos, despedazad los y haced que no 
quede ni aun memoria de tales monstruos. Asi os habla un cura 
eclesiástico que tiene el honor de contribuir en cuanto puede al 
beneficio de sus hermanos americanos. Aunque estas doctrinas 
inhumanas no sean las que mas armonicen con el carácter que 
investía el exaltado patriota autor de esa proclama, ellas reve- 
lan lo arraigado que estaba el sentimiento de independencia en 
los pueblos americanos , cuando hasta el clero , que tanta in- 
fluencia ejercía en ellas , se pronunciaba en términos tan vio- 
lentos. En efecto , en el siguiente capítulo tendrán nuestros 
lectores ocasión de apreciar cuan puros se conservaron en el 
corazón de las patrióticas poblaciones del Peni esos senti- 
mientos de elevado patriotismo, sostenidos por el fuego sagrado 
de la übertad. 

(1) Pensador del Perú^ p. 193. 



— -— *s5???jp<9i5S^R:2*^- — 



PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA , 

CHILE Y PERÚ. 

AÑO i 819. 



IV. 

1819. Acontecimientos que se desarrollan en la parte del Pacifico. — Lle^^da de 

lord Gochrane á Valparaíso : se le confiere el titulo de 'vicealmirante de 
Chile. — Desagrado que causó su presencia á los capitanes Guise y Spry: 
cabala que prepararon. — Fin que se proponian. — Buques de que se 
componia la escuadra chilena. — Su salida el 16 de enero. — Hotin en el 
Chacabuco. — Informes que recibe el almirante. — Plan concebido por Go- 
chrane. — Circunstancia que debia favorecer sus proyectos. — El Lautaro 
se separa de la almiranta. — Primera presa : declaración que hizo su 
tripulación. — Posibilidad de un ataque directo al Callao. — Disposición 
en que se hallaban los Españoles. — Ataque de la escuadra. — El Lau- 
taro se separa de la linea. — Resultados obtenidos. — La flota chilena se 
retira á San Lorenzo. — Buques que tenia n los Españoles. — Hedidas to- 
madas por los realistas. — Nuevo ataque de los patriotas. — Parte oficial 
del almirante Gochrane. — Toma de la isla de San Lorenzo : parte 
oficial. Los prisioneros chilenos en Lima. — Canje propuesto al virey : 
rechazo descortes. — Parte de las operaciones de la escuadra. — Nuevo 
plan de lord Gochrane. — Maniobra para distraer la atención del enemigo. 
— Ocupación de Huacho : parte oficial. — Presas hechas á los realistas. — 
Ocupación de Payta : partes de lord Gochrane. — La armada española 
hostiliza al Chacabuco y al Pueyrredon, — Proclama de lord Gochrane. 
Derrota de una fuerza realista en Supe. — Los patriotas se retiran á sus 
buques. — La escuadra vuelve á Valparaíso. — Resultados inmediatos de 
esta expedición. — El director O'Higgins visita la escuadra. — Lord Go- 
chrane ofrece su parte de presas. — El gobierno chileno no la acepta. — 
Fabricación de los cohetes. — La escuadra se hace de nuevo á la vela : 



PROYINCIAS UNIDAS; ETC. 



117 



8u tripulación. — El gobierno chileno no satisface á lord Gochrane. — 
Construcción de balsas para los cohetes. — ' Reconocimientos. — Nuevo 
ataque : se ensayan los cohetes y los brulotes. — Aquellos resultan inú- 
tiles. — Partes sucesivos del almirante al supremo director en que lo 
explica. — Error en que incurrió el gobierno chileno. — Cargos injustos 
hechos al señor Goldeack. — Explosión sin resultado de uno de los bru- 
lotes. — La fragata española Prueba, — Instrucciones del gobierno chi- 
leno. — La escuadra sale en persecución de la Prueba. — La fragata 
Macedonia de los Estados Unidos. — Apresamiento de un bote que envió 
la Prueba al vire y con despachos. — Los patriotas se apoderan de Pisco. 

— El San Martin, la Independencia y el Araucano pasan á Valparaíso. — 
Lord Cochrane se dirige á Guayaquil. — El Águila y el Virginia, — Nueva 
cabala de los capitanes Guise y Spry. — Envío de las presas á Valparaíso. 

— Cochrane forma el proyecto de apoderarse de Valdivia. — Término de 
las campañas navales durante el año 1819. 



1819. 



En el largo intermedio que trascurrió desde los sucesos que 
terminaron por la decapitación de la malograda revolución del 
Cuzco, hasta los que se desarrollaron el año 1819, de que vamos 
á ocupamos, tuvieron lugar en la parte del Pacífico los notables 
acontecimientos que hemos narrado en los capítulos anteriores 
y que podemos reasumir del modo siguiente : El prodigioso 
pasaje de los Andes por el ejército de las Provincias Unidas de 
Sud- América, la reconquista de Chile alcanzada por la victoria 
de Chacabuco, el asalto de Talcahuano, la dispersión de Cancha 
Rayada, la gloriosa batalla de Maipo, la heroica tentativa del 
capitán OHeilly, que dio por resultado el que se levantase el 
bloqueo de Valparaíso que hacía la escuadra española, la grande 
hazaña del contra-almirante Blanco apoderándose con su frágil 
escuadra de la fragata María Isabel y de los transportes que 
conducían la expedición de Cádiz , y por último la reorgani" 
zacion de la escuadra chilena bajo el mando del célebre lord 
Cochrane, á cuyas memorables campañas vamos á consagrar 
este capítulo. 

Á ñnes de noviembre de 1818, llegó á Valparaíso este atrevido 
marino , quien injustamente expulsado del servicio naval de 
S. M. B., habia convenido con el agente de Chile en Londres, 
D. José Álvarez, en encargarse de la organización de la marina 
chilena^ que debía hacer frente á la de S. M. Catóhca en el mar 



Acontecimientot 

qae te 

desarrollaron 

en lü parte 

del Pacifico. 



Llegada 

de lord Cochram 

á Valparaíso. 



i 18 



PROVINCIAS UKIDAS DEL RIO OE LA PLATA, 



1819. 



Se \fi confici •■ 

el líiulo 
i vi{-ealm¡r:iii<tí 

lie Chile. 



Desagrado 

que caasa 

811 presencia 

b lus capitán «>s 

Guise y SpiY. 



Pacífico. El ilustre maiino fué acogido por las autoridades y por 
la parte mas selecta de la sociedad , no solo con la distinción 
debida á su rango, sino también con el entusiasmo que inspiraba 
su experiencia y sus talentos (i). 

La sola adquisición de lord Cochrane equivalía á un grande 
triunfo para la causa de la independencia americana, y los glorio- 
sos hechos de armas que la siguieron, demostraron muy luego cuan 
fundadas eran las esperanzas que abrigaba el pueblo chüeno. 

El supremo director dictó inmediatamente un decreto confi- 
riéndole el título de vicealmirante de Chile, almirante y coman- 
dante de las fuerzas navales de la Repúbhca. El general Blanco 
cedió su puesto con admirable abnegación, siendo tanto mas 
recomendable cuanto que estaban aun frescos los recuerdos de 
su gloriosa expedición á Talcahuano. Ese dignísimo Americano 
realzó su desprendimiento, haciendo conocer personalmente á 
su sucesor el personal de la escuadra. 

Según lord Cochrane, los comandantes de los buques de la 
escuadra miraron con desagrado su presencia, y mucho mas la 
de varios oficiales que le acompañaban. Con tal motivo dice en 
sus Memorias : 

« Aconteció con especiahdad que dos de esos capitanes, 
Guise y Spry, hablan llegado también recientemente de Ingla- 
terra conduciendo el Becat, que hablan comprado á la marina 
británica por via de especulación. No habiendo querido com- 
prarlo el gobierno de Buenos Aires, lo trajeron á Chile, y el 



(1) La recepción que se nos hizo por parte de las autoridades y del público 
fué entusiasta, viniendo desde Santia^^o el supremo director general O'Hig- 
gins á durnos la bienvenida. Nuestra llegada fué celebrada en Valparaíso con 
diversidad de fiestas, las cuales fueron repetidas en la capital, donde pro- 
curó llevarnos el supremo director, y por cuya razón tuve que recordar á Su 
Excelencia que nuestra misión era batirnos antes que divertirnos. Sin embargo, 
la recepción que se nos hizo nos dio una idea tan elevada de la hospitalidad 
chilena, que disgustado como me habia visto por la infame persecución que 
me arrancara de la marina británica, tomé la resolución de adoptar á Chile 
por mi patria futura. — Eita decisión no fué mas que un comprobante del 
proverbio que dice : El hombre propone, y Dios dispone. » {Memorias de lord 
Coekrjaney p* 3.) 



1819. 

Cabala 
que prepararoi 



»>u |>rupoiiiau. 



CHILE Y PERÚ. 119 

gobierno lo compró , incorporándole en el servicio de su ma- 
rina. — Estos oficiales, en unión de un Norte-Americano, el 
capitán Worcester, prepararon una cabala, que tenia por objeto 
establecer la división en el mando entre el almirante Blanco y 
yo, ó como ellos decian : « Dos jefes de escuadra y no Cochrane.» 
— Viendo ellos que Blanco no se prestaba á tal intriga, persua- 
dieron á uno ó dos de los ministros, cuya suspicacia no era 
difícil despertar, de que era peligroso y en discrédito de un 
gobierno republicano el permitir que un noble y extranjero man- 
dara la marina, y aun lo era mas el consentirle conservase su 
título. El plan era poner á la cabeza del mando al almirante 
Blanco y hacer que yo sirviese de su segundo. Por medio de 
esta combinación, y como Blanco no estaba acostumbrado á 
mandar marineros ingleses, los autores de este proyecto creían 
que así podrian predominar á sus anchas. El almirante Blanco, 
con todo, insistió por cambiar nuestros puestos ofreciéndose á 
servir como segundo, á cuyo arreglo asentí gustoso. 

)) No merecía la pena de enumerar esta insignificante disputa, 
si no fuera por los resultados posteriores á que dio lugar, como 
por aprovechar dQ la ocasión de conferir un testimonio lisonjero 
al desinteresado patriotismo del almirante Blanco, quien es hoy 
dia uno de los mas ilustres hombres que adornan á la RepúbUca, 
que contribuyó á establecer con servicios eminentes. » 

Los buques de que entonces se componía la escuadra eran 
la fragata María Isabel, que se llamó la O'Higgins, en honor ^'« ;i"« **« <^7Po« 

^ ' ^ »7«7 7 Ij, escuadra, 

del supremo director ; el San Martin , de 56 cañones, antigua- 
mente el Cumberland; el Lautaro, de 44 cañones ; el Galva- 
rino, de 18 cañones , que poco antes habia sido la corbeta de 
guerra inglesa Hecat; el Chacabuco, de 20 cañones, y el Arau- 
cano , de 16. — Esta fuerza , según el mismo testimonio , 
« aunque imperfecta en su organización y equipo, hacía honor 
á la energía de un pueblo recientemente emancipado (i). » 

El 22 de diciembre de 1818, se enarboló la bandera del al- 
níiirante á bordo de la ffHiggins , y sin pérdida de tiempo se 



nui|<ies 



Sti salida 
el 16 de enero. 



(1) Memorias de lord Cochrane^ p. 6. 



1819. 



Motin 
la ti Ckocabufo. 



ifomiM qnii rei-ilie 
«I Mlmiranir. 



Plan ooneebído 
por Cochraiie. 



Circunstancia 
a« debía forore cer 
sos projreetos 



i 20 PBOVINCIAS XmiDkS DEL 110 DE LA PLATA^ 

ocupó en aprestar la escuadra. El 16 de enero se hizo esta á la 
vela compuesta de solo cuatro buques: la ffffiggins, el San 
Martin, el Lautaro y el Chacabuco , quedando al cargo del con- 
tra-almirante Blanco, que debia seguirlo, el Galvarino, el Arath' 
cano y el Pueyrredon. Poco después de su salida, tuvo lugar un 
motin á bordo del Chacabuco , obligando á la escuadra á dirt- 
girse á Coquimbo, donde se desembarcaron á los cabea^as, juz- 
gándolos en un consejo de guerra. 

Navegaba la escuadra á lo largo de la costa, cuando el almi- 
rante fué informado de que el Antonio estaba próximo á salir 
del Callao para Cádiz, llevando un valiosísimo cargamento. La 
flota permaneció costeando hasta el 21 de febrero , á una dis- 
tancia suficiente para no ser vistos desde el puerto ; pero como 
no se avistase el expresado buque, el impaciente marino resolvió 
hacer los preparativos para realizar el atrevido plan que habia 
concebido al dejar Valparaíso, que era el de atacar los buques 
españoles surtos en la bahía del Callao , durante las fiestas del 
carnaval, porque era presumible que entonces habría menos vi- 
gilancia, á consecuencia de los regocijos de esos días. Según los 
informes que habia recibido , la fuerza que habia en el puerto 
se componía de las fragatas Esmeralda y Venganza , una coiv 
beta , tres bergantines de guerra , una goleta , veinte y ocho 
lanchas cañoneras y seis buques mercantes armados con arti- 
llería de grueso calibre. Todos estos buques se encontraban 
juntos y amarrados al pié de las baterías, en donde habia 
350 cañones montados, según el plano de las fortificaciones. 

Insensata parecía la tentativa de investir con solo cuatro 
buques una escuadra y baterías que representaban mas de 600 
bocas de fuego de grueso calibre ; sin embargo, el intrépido al- 
mirante resolvió apoderarse de las fragatas , confiando en el 
auxiüo del carnaval. 

La circunstancia de esperarse en el Callao dos buques de 
guerra norte-americanos favoreció sus proyectos , y aprove- 
chándose de estaeventuaüdad, dispuso que entrasen la O'Higgins 
y la Lautaro con el pabellón norte-americano , dejando al San 
Martin oculto detras de la isla de San Lorenzo. — Como com- 



CHILE Y PERÚ* 



i21 



plemento de este plan debía enviarse una embarcación á tierra, 
aparentando conducir despachos ; la cual daría la señal para abor- 
dar las fragatas. Una de esas nieblas densas tan frecuentes en 
las costas del Perú separó al Lautaro^ y no pudo incorporarse á 
la almiranta hasta cuatro días después , haciendo ineficaz el 
primitivo plan, porque la niebla continuó hasta el 29. « Du- 
rante ese intervalo , dice lord Gochrane , se dejó oir un vivo 
cañoneo, y creyendo que uno de los buques se estaba batiendo 
con el enemigo , me mantuve con el mió en la bahía ; los 
otros, creyendo lo mismo, se dirigieron también hacia el lugar 
de donde venia el estampido del cañón ; por esta circunstancia, 
al disiparse la niebla por un instante, nos descubrimos mutua- 
mente y á la vez una vela extraña que se hallaba cerca de 
nosotros. — Hecha esta presa por la almiranta, resultó ser una 
lancha cañonera española , tripulada por un teniente y veinte 
hombres, quienes, al caer en nuestro poder, nos dijeron que 
aquel fuego habia sido salva en honor del virey, que habia 
ido esa mañana á pasar revista de las baterías y embarca- 
ciones, y que en ese momento se encontraba á bordo del ber- 
gantín de guerra Pezuela , al cual habíamos visto hacer fuerza 
de vela con dirección á las baterías. 

)) Habiendo vuelto la niebla, se me ocurrió la posibíüdad de 
hacer un ataque directo, el cual si no salía bien del todo, á lo 
menos daria á los Españoles una idea tal de lo muy resueltas 
que eran nuestras iutenciones , que les baria mirar con respeto 
la escuadra chilena, y les induciría tal vez á no enviar sus bu- 
ques en protección de su comercio ; en cuyo caso, un bloqueo 
nos ahorraria la necesidad de diseminar nuestras fuerzas pe- 
queñas para irles en persecución, suponiendo que se resolvie- 
sen á salir á la mar. — En efecto, continuando bajo el disfraz 
de la bandera norte-americana, la O'Higgins y el Lautaro se 
dirigieron hacia las baterías, y por poco no encallaron á causa 
de la niebla. — El virey, que había , sin duda , presenciado la 
captura de la cañonera , estaba preparado para recibimos con 
la guarnición sobre las armas y las tripulaciones con sus es- 
cuadras. Á pesar de la notable desigualdad , me decidí á ata- 



1819. 



El Lautmro 

te separa 

de la almiranta. 



Primera presa ; 

declaración 

que hixo 

sa iripnladon. 



Posibilidad 
de onataqaediree 
al Callao. 



Disposición 
en que so hallaba 
los Espafioles. 



122 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. car, puesto que el retiramos sin disparar un tiro produciria en 
el ánimo de los Españoles un resultado contrario del que me 
proponia ; sabía , por la experiencia que poseía en asuntos de 
guerra, de que el efecto moral, aunque sea el resultado de un 
cierto grado de temeridad, no deja á veces de suplir la falta de 
una fuerza superior. 

)) Como el viento empezase á calmar, no me aventuré á hacer 
que la almiranta y el Lautaro se atracasen al costado de las 
fragatas españolas, tal cual lo habia pensado en un principio; 
sino que me amarré con codera sobre nuestros cables por el 
través de las embarcaciones , las cuales formaban una media 
luna de dos líneas , estando la última fila dispuesta de manera 
que cubriese los intersticios de los buques de la fila de enfren- 
ego rooriifero to. — Sobrevíuo una calma muerta, y durante dos horas estuvi- 
mos expuestos á un fuego terrible de las baterías y del que nos 
hacían las fragatas , los bergantines Pezuela y Maipo y siete 
ú ocho lanchas cañoneras, consiguiendo, sin embargo, apagar 
con nuestro fuego el del ángulo norte de uno de los principales 
fuertes. 

» De súbito se levantó una brisa , y levando el ancla , estu- 
vimos yendo y viniendo al frente de las baterías y respondiendo 
El uutaro á SUS fuegos. Eu estas circunstancias cayó gravemente herido 
nira e a .lea. ^^ espitan Guíse, quo mandaba el Lautaro^ y su buque se largó 
no volviendo á entrar en hnea. El San Martin y el Chaeabuco , 
sea por falta de viento ó por otras causas , no llegaron á po- 
nerse á tiro de bala, quedando la almiranta sola para continuar 
la acción; por lo que, faltando la cooperación de los otros bu- 
La escuadra ques, me vi obligado de mala gana á abandonar el ataque, reti.- 
SMLTrlnlr rándome á la isla de San Lorenzo , distante de los fuertes cosa 
de cuatro ó cinco millas. Los Españoles no se atrevieron á per- 
seguirnos , á pesar de que sus fuerzas , independientemente 
de las cañoneras, fuesen casi el cuadruplo de las nuestras (^). » 
iiiea que tenían Hé aquí ol uúmoro dc buquos que allí tenían los Españoles : 

>8 Empañólos. 



(1) Memorias de lord Coehranef p. 8. 



CHILE Y PEUU 



123 



Fragatas. Esmeralda^ 44 cañones; Venganza^ 42; Sebas- 
tiana^ 28. 

Bergantines. Maipo, 18 cañones; Pezwe/a, 22; Potrillo j 18, 
y otro mas de 18. 

Una goleta armada con una pieza de á 24 y 20 culebrinas. 

Buques mercantes diTma.áos : Resolución ^ 36 cañones; Cleo- 
paira^ 28 ; la Focha, 20 ; Guamey, 18; Femando , 26; ían An- 
tonio, 18. 

Es decir , 3 fragatas , 4 bergantines , una goleta de guerra y 
6 buques mercantes armados todos y prontos para salir á la 
mar y 27 cañoneras, con un total de 384 cañones. 

Luego que la niebla se disipó, no fué pequeña la sorpresa de 
los Españoles al ver que en vez de tener á su frente toda la 
escuadra de Chile, esta se reducia á su propia fragata , la anti- 
gua María Isabel, <( El desaliento qiie les causó este descubri- 
miento, agrega el almirante chüeno , fué tan grande que tan 
pronto como les fué posible, después del combate , desapareja- 
ron sus buques de guerra, formando con los masteleros y ber- 
lingas una doble cadena que colocaron al través del surgidero 
para impedir la entrada. » 

Reparadas las averías sufridas , volvieron al puerto al dia 
siguiente la akniranta y el Lautaro, y dirigieron sus fuegos so- 
bre las cañoneras españolas. Los buques neutrales que habia en 
el puerto se retiraron fuera de tiro de cañón. — Las lanchas ca- 
ñoneras se refugiaron bajo las baterías, de modo que los fuegos 
de los buques chilenos no les alcanzaban. Pero el almirante 
quedó satisfecho , habiendo hecho conocer á los Españoles la 
disposición en que estaba de batirlos. 

Hé aquí el parte oficial del almirante dirigido de á bordo de 
la fragata la O'Higgins, fondeada frente de la isla de San Lo- 
renzo, el 27 febrero de 1819 : 

<( Señor : En todo el espacio corrido desde mi sahda de la 
costa de Chile hasta esta fecha, no ha tenido la escuadra de mi 
mando ocurrencia que Uame particularmente la atención. Sin 
embargo yo creo deber aquietar los cuidados de S. E. el supremo 
director dando á Y. S. una idea no cansada de todo lo sucedido. 



1819. 



Medidas tomadas 
por los realiitat. 



Nuevo ataque 
de los patriotas. 



1819. 

()rd«n dtdt 
ona goitta. 



Sitaacion 
i la escoadra 



Informes 
r« unos baques. 



i2i PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA, 

)) La corbeta Chacábuco se unió á la O'Higgtns en la mañana 
del (lia siguiente al que yo zarpé de Valparaíso ; y le ordené re- 
gresase á dicho puerto á fin de recibir los estopines y demás 
útiles que se esperaban de Santiago , y dar la vela inmediata- 
mente á reunírseme en la altura de las Hormigas^ donde debia 
estar también cruzando el bergantín Araucano. En el curso del 
mismo dia llegaron el navio San Martin y la fragata Lautaro , 
y todos reunidos seguimos rumbo al oeste. Mi primer pensa- 
miento fué tocar en la isla de Juan Fernández, tanto para hacer 
algunos reparos esenciales como para completar la aguada cuya 
deficiencia presumía ; pero estando muy á su norte y aun mas 
adelante de su meridiano el dia diez y nueve, creí conveniente 
no forzar la situación en que me hallaba , y tomando en consi- 
deración todas las circunstancias, determiné seguir al oeste por 
varios motivos de seria importancia. 

)) Cualquiera inmediación á la costa del Perú antes de llegar 
al Callao debia ser alarmante, y sin ser productiva al Estado, 
dificultaba cualquier golpe de mano que podría facihtar el pri- 
mer arribo. La escuadra por otra parte no estaba en estado de 
combate, ni por orden y policía interior de los buques , ni por 
la calidad de la gente, en la mayor parte forzada , bisoña y vi- 
ciosa : de consiguiente era preciso tomarse considerable tiempo 
para arreglar los unos , é instruir y reducir á disciplina á los 
otros antes de buscar la oportunidad de hacer valer el honor 
del pabellón. Últimamente, la altura que me propuse tomar era 
precisamente la ruta que con milla mas 6 menos de diferencia 
acostumbran seguir los buques que pasan del Callao para Eu- 
ropa, y de este modo no solo me desviaba del objeto principal, 
sino que me proporcionaba todo el tiempo y distancia á que 
me necesitaban los otros motivos ya expresados. 

)) Las relaciones de varios balleneros que fueron abordados 
me acabaron de persuadir de la conveniencia de mi cálculo ; 
pues los que habían sahdo del Callao aseguraban hallarse en él 
las fragatas Esmeralda y Venganza^ y que la corbeta San Anto» 
nio estaba próxima á dar la vela para Cádiz , con cuyo motivo 
se había prohibido la salida de toda otra embarcación. Con este 



CHILE T PERÚ. 125 

conocimiento el 28 de enero hallándome ya en longitud 89 gra- isid. 
dos 28 nün., dirigí el rumbo á Lima para cruzar en las inme- 
diaciones hasta la sahda del dicho San Antonio. Entretanto los 
buques tuvieron un reparo y arreglo convenientes , las tripula- 
ciones fueron distribuidas proporcionalmente á la fuerza de 
cada uno, y ejercicios, continuos de fusil y de cañón con pól- 
vora y al blanco ocuparon la mayor parte del tiempo. 

)) El 10 de febrero se hallaba ya la escuadra cruzando sobre las Aparición 
Hormigas. En esta situación se apareció el convoy ingles, que *'*'lre7ciiuí*^ 
salia del CaUao. Preparados para combate , y creyéndolo espa- 
ñol, ordené darle caza, cuando en breve la Andromaca fué re- 
conocida. Á este efecto determiné al dia siguiente con acuerdo 
de todos los capitanes el esperar al San Antonio hasta el 21 ó 22, 
formando un estrecho crucero con los tres buques, y el 23, dia 
último de carnaval en que todas las clases de lima debian estar 
sumergidas en la moUcie y bacanales de costumbre , verificar 
mi repentina entrada, y hacer eficiente una sorpresa. La 
O'Higgins y Lautaro fueron pintadas y arregladas con la mas 
perfecta apariencia de buques de guerra anglo-americanos, á fin 
de mantener la ilusión de las fragatas que se esperaban ; y el 
navio San Martin debia quedarse fuera de la isla encubierto 
para obrar conforme á las circunstancias , mientras los otros 
abordaban la Esmeralda y Venganza^ y echaban á pique á todo 
lo que se presentase enemigo á derecha é izquierda. 

)) Concertado el plan en estos términos , arreglados los bu- ei pian ostratégic 
ques, preparadas y ejercitadas las tripulaciones , animadas del ''"®*** burlado, 
mayor celo , amaneció el 21 con una niebla espesísima, que 
continuando todo el dia, ocasionó el que los buques se perdie- 
sen de vista y posición. El 22 en una pequeña clara se divisó y 
acercó el Lautaro^ y mientras su capitán se hallaba á bordo de 
la O'Higgins dando noticia de algunas ocurrencias , volvió á 
cerrarse la niebla con tanto espesor y duración que en cuatro 
dias consecutivos fué imposible nuestra reunión , y quedó des- 
baratado el proyecto indicado para el 23. 

» Perdida inevitablemente la oportunidad del dia , creí que Aparición 
aun no debia perderse la esperanza y conveniencia del designio, ^'^ ^*" ^^^^ 



Í8i9. 



Movimiento 
de precaacion* 



Promete iniriar 

las operaciones 

con buen runeso. 



126 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE JA PLATA, 

que podia realizar en otro sin un probable compromiso. Con 
este objeto me dirigí el 26 sobre el Callao, donde conceptuaba 
encontrar á los demás. Empezando á disiparse la niebla, tí al 
poco tiempo la isla de San Lorenzo , y en seguida aparecieron 
algunas velas dándose caza unas y otras, y tirando algunos ca- 
ñonazos, las que reconocidas se hallaron ser el San Martín con 
una presa de Chiloé, y de que hablo á V. S. separadamente, el 
Lautaro, y por primera vez la Chacabuco , k mas de un balle- 
nero que se le ordenó retirarse de la costa. 

)) Las circunstancias de este encuentro me hicieron temer 
otro desconcierto en el plan concebido : pues el ruido de los 
cañonazos, y la aparición de los buques en posiciones tan in- 
mediatas al alcance de las vigías enemigas , podían haber alar- 
mado á estos, y destruir toda la importancia de una sorpresa. 
Forzados pues, por ocurrencias que no habia sido posible domi- 
nar, y envueltos otra vez en la tenaz y perseguidora niebla, vi- 
ramos de vuelta afuera para ocultar lo que podía haber llamado 
la atención del Callao. 

)) Vista por la primera vez la Chacabuco , he sido informado 
del desgraciado motivo de su demora y extravío sobre Co- 
quimbo, cuyos papeles incluiré á V. S. separadamente. Su reu- 
nión á la escuadra ha dado una nueva importancia al plan de 
operaciones, y yo me dispongo á llevarlo á ejecución , siempre 
que difíciles circunstancias no sobrevengan y alteren el concierto 
de medios que me he propusto. Todo está preparado á este fin, 
y me atrevo á prometer que alguno de los dias siguientes dará 
motivo á un resultado, que aunque por la fatalidad de los ele- 
mentos nos arrebate toda ventaja directa y positiva, al menos 
el enemigo no la pueda calcular sobre pérdida alguna de las 
fuerzas de la patria. 

)) Hasta aquí he dado á V. S. una idea de los movimientos y 
preparaciones de la escuadra desde mi salida , y sin el comjde- 
mento de sus buques. La reunión de los cuatro principales so- 
bre el puerto de su destino hará iniciar las operaciones que 
pondré en noticia deV. S. oportunamente. 

» Tengo el honor de asegurarme con toda consideración de 



CHILB Y PERÚ. 



i^l 



y. S., Señor, sumas atento y seguro servidor. — Gochrane. — 
Señor secretario de guerra y marina , coronel D. José Ignacio 
Zenteno. » 

Lord Gochrane despachó el 2 de marzo al capitán Forster , 
con orden de ocupar la isla de San Lorenzo, acompañado de la 
cañonera tomada á los Españoles y de las lanchas de la O'Hig- 
gins y del Lautaro. Triste fué el espectáculo que allí presencia- 
ron del despotismo de los vireyes ; libertar á 37 prisioneros 
argentinos y chilenos, martirizados por el espacio de ocho años, 
obligados á trabajar diariamente con cadena, bajo la custodia 
de una guardia militar, fué el resultado de esa expedición. El 
sitio en que dormían, era un techado cubierto de inmundicias, 
donde se les encadenaba de una pierna á una barra de fierro. 
Es indescriptible la alegría de esos desventurados al recobrar 
la libertad cuando menos la esperaban (i). 

Reproducimos á continuación el parte oficial que el almi- 
rante Gochrane dirigió á su gobierno con fecha A de marzo : 



Í8Í9. 



Toina do lo isla 
lie S:<n tiorento. 



« A bordo de la fragata almirante la O'Higgins , 
fondeada delante del Callao, marzo 4 de 1819. 

)) Señor, la inmovible posición de la línea enemígame hizo 
concebir que su plan no pasaba de una mera defensiva. Esta 
idea ha sido confirmada por repetidos informes que he reci- 
bido de algunos marineros pasados, y otras personas, quienes 
me han asegurado que, después de las mas acaloradas discusio- 
nes en las juntas que ha celebrado el virey para deüberar 
sobre el partido que debía adoptarse, ha sido resuelto no correr 
el riesgo de una acción , sino mantener toda la fuerza encer- 
rada en el puerto , adonde se han remitido dos mil veteranos 
de tierra. Esta medida tiene el objeto de impedir cualquier 
desembarco , por estar generalmente impresionados que el 
ejército unido trata de forzarse camino por el Gallao, ó que 
ha empezado á llamar la atención por Pizco con el mismo fin. 
)) Este estado de cosas me indicaba las medidas que me con- 



Resoliifion 
i)el «itemigo. 



DetermioacioQ 
de Gochrane* 



(1) Obra citada. 



t819. 



Medidas 
para realiurla. 



Toma d« la isla 
la San l^oraoto. 



Loi prUionrroa 
hilanes eo Lima, 



Üaoje propaeato 
1 virej da Lima. 



i28 PROYlIfCIAS UNIDAS DEL EIO DB LA PLATA^ 

venia adoptar , y así ya no tuve que trepidar en estrechar el 
bloqueo entre el surgidero del Callao y la isla de San Lorenzo, 
determinando apoderarme de esta, no solo para quitarle al ene- 
migo la vigía y batería de señales, sino para efectuar en tierra 
con mas comodidad algunas operaciones que las circunstancias 
hiciesen necesarias. 

» Con esta idea , el dia 2 del corriente , á las cinco de la 
mañana , remití á la vela unos lanchones con ciento treinta 
hombres entre soldados y marineros de todos los buques , al 
mando del comandante de la fragata , D. Roberto Forster. En 
el momento que la gente empezó á desembarcar, los soldados 
de guarnición huyeron en todas direcciones , y veinte y nueve 
prisioneros de Chile y Buenos Aires , que estaban condenados 
á trabajar con cadenas en este inhabitable é inclemente mon- 
tón de arena y piedras, recibieron con los brazos abiertos á sus 
libertadores. Todo lo perteneciente al vigía fué tomado ó des- 
truido : dos ranchos en que habia dos mujeres^ y dedan 
pertenecer á pescadores, fueron respetados, ocho soldados con 
sus cabos respectivos hechos prisioneros , y el resto de los U- 
bertados se incorporaron alegres en la tripulación del navio 
San Martin. 

» Tengo el honor de repetirme con toda mi consideración de 
V. S., Señor, su mas atento y seguro servidor. — Goghrane. — 
Señor secretario de guerra y marina, coronel D. José Ignacio 
Zenteno. » 

« Con este motivo , dice lord Cochrane , tanto estos patrio- 
tas que acababan de ser libertados , como los Españoles que 
acababan de ser prisioneros, me aseguraron que en Lima habia 
un gran número de oficiales y marineros chilenos que se en- 
contraban en una condición mas triste que los de la isla ; que 
los grillos de sus piernas habían comido la carne hasta llegar 
al hueso, y que al comandante de ellos, por un exceso de cruel- 
dad, le tenían condenado á muerte hacía mas de un año. Á 
vista de eso, envié un parlamentario al virey, D. Joaquín de la 
Pezuela , pidiéndole un canje con los Españoles que tenia en 
mi poder y los que estaban en Chile (que eran numerosos y se 



CHILE T PERÚ. 129 

hallaban comparativamente bien tratados) , á fin de que esos 
infelices pudiesen volver al seno de sus familias. — El virey 
negó el cargo de mal tratamiento, agregando que tenia el de- 
recho de tratar á los prisioneros como á piratas , si lo creyera 
oportuno , rearguyendo que el general San Martin, después de 
la batalla de Maipo , habia tratado de espía al comisionado 
español y amenázádole con la muerte repetidas veces. — El 
canje de prisioneros fué descortesmente rehusado , finahzando 
el virey su respuesta con manifestar su sorpresa, porque un 
noble Ingles mandase las fuerzas marítimas de un gobierno 
<( que ningún país del mundo habia reconocido. » — Á esta úl- 
tima observación creí de mi deber responderte : « que un 
noble Británico era un hombre libre, y por lo tanto tenia el 
derecho de ayudar á cualquier país quQ se esforzase por resta- 
blecer las garantías de la humanidad ultrajada; que por esto 
habia abrazado la causa de Chile , con la misma franqueza que 
habia rehusado el ofrecimiento que poco antes me hubo hecho 
el embajador de España en Londres del empleo de almirante de 
la escuadra de ese reino. Este ofrecimiento me lo hizo el duque 
de San Carlos, á nombre de Femando Sétimo. » 

El 10 de marzo dirigió lord Cochrane el siguiente parte de 
sus operaciones : 

a Á bordo de la fragata almirante la O'EigginSy anclada 
delante del Callao. 

» Señor : — La entrada de la fuerza naval de Chüe en la bahía 
del Callao y el acto de fijar un formal y manifiesto bloqueo de 
dicho puerto eran operaciones sencillas ; pero no llenaban algu- 
nos objetos de la gran causa de la América, si no se acompaña- 
han de algún suceso principal por su importancia ó impresivo 
por sus consecuencias. El plan que he tenido el honor de indi- 
car á V. S. en mi nota anterior preparaba uno y otro , y 
cuando menos, aseguraba algunos de ambos resultados. Sobre 
este convencimiento tomé todas mis medidas el dia y noche 
del 27 último , pero una nueva y extraordinaria combinación 
de accidentes me forzó á adoptar otro partido no desventajoso. 



1819. 



Este rehusa 
descoitvMuenle. 



Sostitueion 

de ati nuevo 

plan al antigao. 



A. — V. 



9 



1.10 PROVINCIAS rXIDAS DKI. R'O BE LA PLATA, 

1819. » Después Je estar reunidos los buques de la escuadra , h 

caíkonro. tarde del 27 á distancia de ^ millas de la isla de San Lorenzo, 
al caer el sol sobrevino una fuerte brisa del sud , que acompa- 
ñada por una negra y espesísima niebla bizo inútiles los es- 
fuerzos para que los buques conservasen sus posiciones. Perdi- 
dos de vista uqos de otros en la nocbe , no fué posible tomar 
alguna idea ni aun por el auxilio de señales. Amaneció el 28 , 
y la misma niebla destruía toda esperanza de ver buques ú 
horizonte alguno. Teniendo motivos para creer que el San Mar- 
tin y el Lautaro debían haberse dirigido hacia la isla , hice 
rumbo hacia ella, cuando á las nueve de la mañana se empezó 
á oir un cañoneo en la misma dirección. Cada momento y cada 
grado de aproximación lo presentaban mas empeñado, de modo 
que, no teniendo ningún otro antecedente , fué preciso y natu- 
ral concluir que el San Martin y Lautaro , ó algunos de . ellos, 
envueltos en la niebla y forzados por el viento , se habían ha- 
llado repentinamente sobre el Callao en la inevitable necesidad 
de sostener algún empeño con las fuerzas navales de Lima. 

Cesación del fnego. " ^^ ansícdad crecía á proporción que el cañoneo conti- 
nuaba, y que la brisa escaseaba sensiblemente. Al fin haciendo 
toda fuerza de vela, divisé la punta occidental de la isla á las 
dos de la tarde, tiempo en que el fuego ya habia cesado. En- 
trado sobre el cabezo do dicha isla, un feliz momento de clari- 
dad me permitió conocer el San Martin y el Lautaro^ que al 
ruido del mismo cañoneo , y figurándose empeñada á la O'Hig- 
gins^ se habían apresurado á llegar al mismo lugar sin saber 
ninguno el destino del otro; y al poco tiempo se descubrió 
también la Chacabuco conducida por el mismo motivo, pero en- 
teramente á sotavento sobre la costa firme. 
Rendición *^ ^u Gste ostado uos volvimos á ver otra vez cubiertos de 

de u.ia cafionera. ¡^ perseguídora niebla , pero no tan espesa que me impidiese 

ver una vela extraña. Sin perder instantes, seguí casi á tientas 
sus aguas, y conociendo á poco que era una cañonera, le tomé 
el barlovento, y se rindió sin tirar un tiro. El alférez de fragata 
que la mandaba y 20 prisioneros entre soldados y marineros 
fueron trasbordados á la O'Higgins^ y la balandra cañonera con 



CHILE Y PERÚ. 



131 



iin canon de 24 y dos pedreros fué tripulada con un oficial y 
doce hombres de la marina de la patria. Sabiendo entonces por 
los prisioneros que el cañoneo de toda la mañana habla sido 
con motivo de haber venido el virey al Callao á revisar los cas- 
tillos y fuerzas navales , y que aun el mismo virey se habia 
embarcado en el Maipo (que en efecto fué avisado por el San 
Martin^ que no lo pudo cortar por estar muy á sotavento) ; creí 
conveniente seguir adelante con el fin de sorprender i favor de 
la misma niebla alguna otra embarcación ó cañonera. El Lautaro 
me seguia á alguna distancia , y de repente en una clara nos 
vimos á la vista de los buques y baterías del Callao. 

» El enemigo habia tenido ya noticias el 26 de aparición de 
buques cerca de la costa ; el San Martin y la Chacabuco habian 
sido vistos en la mañana ; el vigía de la isla habia también he- 
cho hacía poco señales con dos cañonazos , y últimamente la 
(/Higgins y el Lautaro se acababan de presentar a la vista. 
Fué pues ya preciso aparecer con la dignidad que demanda el 
honor de un pabellón, y enseñarle al enemigo que , cualquiera 
que fuese su preparativo, las fuerzas de la patria sabian soste- 
ner la posición. 

» Por otra parte, yo creí que aunque mi primer plan ya no 
podia tener lugar por la fuerza de elementos extraños , este 
momento me fácihtaria el saber quiénes eran los enemigos y de 
cuánto eran capaces los patriotas que me acompañaban y ja- 
mas habian tenido un empeño naval. Así pues bajo de este con- 
cepto y sobre la seguridad de que no habría un compromiso 
pehgroso, viré para entrar en línea sobre la que tenia hecha el 
enemigo. Esta era en forma de media luna y compuesta de bu- 
ques de guerra, según el parte adjunto, y veinte y tantas caño- 
neras y lanchas. Tras de estas seguia una segunda línea cu- 
briendo los claros de la primera , y compuesta de otras embar- 
caciones armadas, y á retaguardia estaba amontonado un gran 
número de buques mercantes españoles. Los extranjeros se 
veían fondeados sobre la derecha de la línea enemiga. 

» Al llegar la segunda vez sobre el cabezo de la isla , hice se- 
ñal para que el San Martin virase en vuelta de la tierra , su- 



1819. 



'l^la «t« lo» buques 
y baterfat 
oel (.'sliao. 



No'ioia qoofohre 
los bnqurt 
li.ihia tenido 
( I eaeiiiif^o 



Disposiciones 
|i;iraentior 
f 11 i-otiih:»le. 



132 PEOYINCIAS QIIIDÁS DEL 110 DB LA PLATA, 

1819. poniendo que mi dirección y el solo romper el fuego ensefiarian 
d todos los buques su ruta y su deber. El Lautaro estando mas 
inmediato acompañó entonces á la O'Higgins hida el enemigo, 
y le ordené virase sobre la Esmeralda^ que al parecer sostenia 
la derecha de la línea. 
Principio » Yo procuré todavía mantener alguna perplejidad en el ene- 

.1 eoaib«t#. núgo^ aprovechándome de aquella capa de neutralidad que po- 
cas semanas hacía había cubierto al sobrino y espías del virey 
del Perú en la corbeta Ontario anclada en Valparaíáo ; pero filé 
bien visto que la atención pagada por los castillos y buques de 
guerra del Estado de Chile á un buque neutral, sin embargo de 
estar empleado de tal modo, no es la pohtica que regla la con- 
ducta del virey del Perú. No bien fueron avistadas la O'Higgm 
y Lautaro á las cuatro de la tarde , cuando rompió el fuego la 
Esmeralda^ siguió en confusión toda la línea naval, y continua- 
ron los castillos ; y tengo el pesar de decir que im casco de una 
bit teeideot*. bala perdida hirió gravemente al capitán Guise, del Lautaro , y 
me privó no solo de los importantes servicios de este bravo ofi- 
cial, sino de la cooperación que yo me había propuesto tener 
del mismo Lautaro. 
DarMion » Dirigiéndome pues á tomar mi posición , fijada la bandera 

fi combate. ¿^ Chile, y echada el ancla , empezó la ffHiggins á jugar sus 
baterías ; y no pudiendo acercarse los demás buques de la es- 
cuadra, esta fragata sola contestó el fuego de los contrarios. Sin 
duda que hubiera sido temeridad el sostener el empeño aun 
por un cuarto de hora , sí el acierto de los enemigos hubiese 
correspondido á sus preparativos y al número de mas de tres- 
cientas piezas de cañón que obraban á la vez ; pero felizmente 
cada minuto me persuadía del ningún riesgo del siguiente , y 
de este modo duró el combate dos horas sin experimentar mas 
daño la fragata que el de una bala que la bandeó sin utilizarla, 
y tener mas desgracia en la gente que la de ser herido hjera- 
mente en la cabeza un pilotín, y salir contuso un escribiente del 
buque. 

» Á las seis de la tarde, satisfecho ya mi objeto y empezando 
á caer una densa niebla, viré tranquilamente en vuelta de fuera 



GHILB T FBRÚ. i33 

á reunirme con los demás buques , á los que encontrados en- 1819. 
frente del cabezo de la isla , á excepción de la Chacabuco , or- 
dené fondear de la parte de adentro , bien seguro que ni la 
gran línea enemiga, ni buque alguno se atrevería á incomodar- 
nos, como en efecto ba sucedido. 

)) Las pérdidas del enemigo deben baber sido muy conside- PérdídM 
rabies, pues según los informes que be recibido esta mañana se ^«^ «"•""«•• 
han desembarcado gran número de beridos de los buques , 7 
tengo el sentimiento de añadir que se ban visto algunos muer- 
tos en tierra contra mis intenciones , y debido sin duda d un 
inevitable exceso en la elevación de las punterías. 

» Yo me habia prometido que la gente que forma la tripula- ReeomtndacionM. 
cion de la O'Higgim sostendría su puesto con todo el honor 
propio de los hijos de un Estado ubre ; pero tengo la mas hon- 
rosa complacencia en poder informar á V. S. que la prontitud, 
alegría y bravura de todos los oficiales , soldados y marineros 
han excedido mis mejores expectaciones. En particular no puedo 
dejar de recomendar al capitán de la fragata, D. Roberto Forster, 
por su actividad y conocimientos, que merecen la suprema con- 
sideración de S. E. 

» El bloqueo pues está ya puesto, y me atrevo á decir que el Efectividad 
enemigo tiene motivos para creer que no le será fácil romperlo , *'*^ Moqn«o. 
y que puede costarle muy cara cualquiera tentativa. 

» Tengo el honor de ser con toda mi consideración de V. S., 
Señor, su mas atento y seguro servidor. — Goghrane. — Señor 
Secretarío de Estado y de marina, coronel D. José Ignacio Zen- 
teno. » 

El i 7 del mismo mes continuó dando cuenta de sus opera- 
ciones del modo siguiente : 

« Á bordo de la fragata almirante la O'Etg- 
gtns^ fondeada delante del Callao. 

)) Señor : *— Todos los movimientos del enemigo hasta esta objeio 
fecha no han tenido otro objeto ni extensión que fortificar su **• ^®* «no»iinitin« 

del enemigo. 

línea en el surgidero, después de haber preparado hornillos de 
bala roja en los castillos y algunos de los buques, según las in-« 



1819. 



ApKrieion 
de do» boques. 



MoTiinienlo 

dii la O'niggint 

lobro uo balleneiu 



Notiria 

sobra la carbeta 

Tmjillana, 



134 PROVINCIAS UNIDAS DEL EIO DB LA PLATA^ 

formaciones que he recibido de tierra, y que el hecho ha com- 
probado. 

» El 3 del corriente aparecieron dos velas casi á un mismo 
tiempo; la una fuera del cabezo de la isla, y la otra enfrente de 
los Chorrillos. La primera aparecia un buque ingles ballenero, 
que á toda vela se dirigia al Callao ; y la segunda marchaba i 
la incertidumbre, y tenia todas las señales de embarcación es- 
pañola de guerra. Todos los buques de la escuadra estaban 
fondeados en línea en el canal del Boquerón, cuyo tránsito es 
sumamente incierto y difícil aun para embarcaciones media- 
nas, y como el ballenero se aproximaba por instantes al sur- 
gidero del Callao, era materialmente imposible atender á un 
mismo tiempo á este y al de enfrente de los Chorrillos. 

» Eran cerca de las cuatro de la tarde , y la rapidez con que 
era necesario obrar no permitía encomendar á distintos buques 
el dar caza al español , y atajar al ballenero , cuya lijereza y 
proximidad eran ya tan notables que llamó la atención de los 
habitantes del puerto, lisonjeados de que era inevitable su se- 
guro arribo. Así pues, á pesar de la prontitud con que dio á 
la vela la O'Higgins , no pudo obrar sobre el dicho ballenero 
sin forzarse camino por entre fuegos de las baterías y fuerzas 
navales del enemigo. Entonces observé la bala roja que cayó 
á cierta distancia de la fragata ; pero siguiendo adelante sin 
hacerle caso, tengo la satisfacción de decir que los tiros de la 
O'Higgins fueron tan bien dirigidos, que forzaron al ballenero 
á virar en vuelta de fuera, después de haber estado casi en el 
mismo surgidero y bajo la protección de todas las fuerzas de la 
plaza. 

)) Abandonado así el enemigo á su propia confusión , deter- 
miné llenar el segundo objeto. Lo avanzado del dia y la densa 
niebla que sobrevino me obligaron á cruzar al este en una 
altura en que el buque español pudiera ser visto al dia siguien- 
te; todo el 14; estuve sóbrelas islas de las Hormigas, hasta 
que, persuadido de que á favor de la niebla podia haber hecho 
fácilmente su escape en cualquiera dirección, viré en vuelta de 
tierra y di fondo á la noche sobre la costa firme y enfrente 



CHILE Y PERÚ. 135 

del cabezo de la isla de San Lorenzo. Las noticias recibidas 1819. 
aseguran que dicho buque español era la corbeta Trujillana, 
perteneciente al convoy de Guayaquil, y estando enfrente de 
los Chorrillos, desembarcó su capitán y algunos otros á tomar 
informaciones ú órdenes en la costa, en cuyo intervalo el maes- 
tre y demás se amotinaron y dieron la vela para Valparaíso, 
según la opinión de muchos. 

)) La mañana siguiente, me acerqué á la isla , después de Emruia 
haber hecho algunas observaciones y reconocimientos hasta ^\Z uZZ 
cerca del tiro de cañón de la plaza. Siguiendo dicho rumbo, i"riügu.'g^ 
observé un bergantin con bandera blanca cerca de los demás 
buques de la escuadra, que no pude reconocer mejor por sobre- 
venir una perfecta calma ; pero al poco tiempo advertí, no sin 
sorpresa, que el indicado bergantin hacía toda vela hacia el 
puerto, y que la Chacabuco^ que lo seguía, estaba imposibilitada 
de darle caza, de modo que él entró con seguridad al Callao. 
Las informaciones que recibí en consecuencia sobre este ines- 
perado caso me hicieron saber que el dicho bergantin con ban- 
dera portuguesa habia sido detenido en la mañana por la 
corbeta Chacabuco , siendo su capitán conducido al navio con 
los papeles que acompaño en el paquete número 1 . Por ellos 
resulta que tanto el capitán como los demás de la tripulación 
son Españoles residentes en Montevideo, en donde habiUtaron 
dicho buque con bandera portuguesa ; que después de doblar 
el cabo de Hornos con destino á Valparaíso tocaron en Valdivia 
por falta de agua, según presentan, en donde el gobernador les 
obhgó á dejar parte del cargamento hasta la cantidad de 
40,000 pesos, dándoles hbranzas contra las cajas de Lima , las 
que van adjuntas : con cuyo motivo dice el capitán que se de- 
terminaron á mudar destino y venir al Callao á cobrar los di- 
chos übramientos. 

» Por noticias privadas de tierra se ha tenido mayor escla- cor. espondeo. 
recimiento de este negocio. El dicho bergantin traía para q«'e «lavaba 
Lima correspondencia del Janeiro y Valdivia para estos co- 
merciantes interesados en su cargamento. Á su bordo venia 
un oficial español de Valdivia, que se disfrazó en el acto del 



1819. 



Nuevo plan 
lord CoehraDo. 



Maniobra 

lara ili>iraer 

In atenriiin 

dtrl euemigu. 



i36 PftOTIlIClÁS UNIDAS DEL EIO DB LA PLATAj 

reconocimiento, y luego trazó el plan de escape. Como todas 
estas circunstancias ban sido silenciadas y muy ocultadas por 
el capitán, se hacen muy vehementes las sospechas contra la 
pureza y neutralidad de sus intenciones. Sobre todo S. E. el 
supremo director determinará lo que fuese de su agrado res- 
pecto de la persona y papeles del capitán ; en la inteligencia de 
que el buque, si llega á salir y ser tomado , será presa legítima, 
por el hecho de haber roto el bloqueo en el acto mismo del 
reconocimiento. 

)) Tengo el honor de repetirme con toda consideración de 
V. S., Señor, su mas atento y seguro servidor. — Coghrane. — 
Señor secretario de Estado de guerra y marina, coronel D. José 
Ignacio Zenteno. » 

Siendo insuficiente el número de buques con que contaba 
para dar un golpe decisivo, resolvió lord Gochrane destruir los 
buques españoles por medio del incendio, para lo cual preparó 
un laboratorio en San Lorenzo bajo la dirección del mayor Hiller, 

■ 

comandante de la tropa de linea. — Mientras se hacian los pre- 
parativos , tuvo lugar una explosión casual que hirió grave- 
mente á aquel esforzado oficial. 

Terminados los preparativos el 22 de marzo , la escuadra 
chilena se dirigió nuevamente hacia los buques españoles, pa- 
sando con la almiranta muy cerca de los fuegos combinados de 
los fuertes y las embarcaciones , teniendo por objeto distraer 
la atención del enemigo y ocultarle el brulote, que habian 
dejado ir á merced de las olas con dirección á las fragatas ; 
pero cuando se hallaba este á tiro de fusil, una bala rasa le echó 
á pique , y frustró así el plan. Encontrándose el San Martin 
y el Lautaro á gran distancia, fué menester renunciar al ataque 
y abandonar el brulote. 

Véase cómo continúa el almirante dando cuenta de sus ope- 
raciones al gobierno chileno : 



« Á bordo de la fragata almirante la 0*UigginSy fondeada 

delante del Callao. Marzo 26 de 1819. 



» Señor : — El 24 del corriente apareció a vista de la escuadra 



CHILE T PSRU. 



137 



una goleta anglo-americana que se dirigía al Callao. La Chaca- 
buco y cañonera fueron enviadas á su reconocimiento, y en con- 
secuencia vino á bordo de la O'Higgins el sobrecargo con todos 
sus papeles y diario. Fué precisa muy poca diligencia para co- 
nocer que debia ser apresada en el momento por conducir al 
enemigo artículos de guerra, como fusiles, sables, municiones y 
provisiones navales, á mas de otros útiles comprendidos en la 
relativa significación de contrabando ; y resultando de los mis- 
mos conocimientos que los dueños del contrabando eran los 
mismos de la goleta , no trepidé en mandar un lanchen para 
tripularla con la marinería de la patria , y hacer trasladar su 
gente á bordo de esta fragata, para impedir de este modo otra 
ocurrencia parecida á la del bergantín con bandera portuguesa. 

» El derecho público marítimo es tan claro y terminante en 
este respecto que no deja la menor duda sobre la legitimidad del 
apresamiento ; pero para mayor satisfacción los papeles que se 
encontraron ocultos han demostrado que esta expedición ha- 
bía sido recomendada , y aun pedida por el virey del Perú al 
embajador español en los Estados Unidos , y que este , dispen- 
sando su protección, negoció con los ciudadanos de dichos Es- 
tados Mrs. ReaUzacen, siendo la casa de Fihpínas en Lima el 
agente principal á quien venia la consignación del cargamento 
y goleta. Esta es hermosa , y muy velera como recomendada 
para burlar toda fuerza en estas costas , y por lo mismo no 
puede dejarse de calcular la gran importancia de su adquisi- 
ción. 

» El paquete separado número 3 contiene los papeles de su 
referencia. A es el pasaporte del gobierno de los Estados Uni- 
dos. El registro con la letra i^ y el rol de marineros con la C 
quedan á bordo de la goleta. D es la lista de la tripulación. E 
regulación y contrata con los marineros. F manifiesto de las 
facturas y cargas. G conocimiento de los efectos embarcados 
por sus dueños. H pasaporte del cónsul español. / pasaporte 
del embajador español con expresión de los efectos del carga- 
mento. J carta de recomendación al virey del Perú. L eran dos 
pequeñas facturas que han sido vueltas al sobrecargo. M cartas 



1819. 

RoeoDorimiento 

de ana goleta 

aoglo-ameriraD». 

Condiii-ia artii*ulc)s 

de roiitrabanilo 

de guerra. 



Poi mei ore?. 



Papelrs 
de cüR t>U'|itf. 



138 PROVINCIAS L7I1DAS D£L ElO DB Lk VLÁTA, 

1819. conducidas para Lima. TV varias facturas de negociaciones in- 
teriores 7 copias de cartas y planes remitidos por Abadía desde 
Lima para llevar á efecto este negocio. 

» Yo me lisonjeo de que á presencia de estos documentos no 
habrá la menor hesitación en condenar la dicha goleta con toda 
áu carga. Entretanto debo poner en noticia de V. S. que las 
violentas circunstancias en que ya se hallaba la escuadra por 
falta de víveres , me han obUgado á tomar y distribuir los 
500 barriles de harina, de que habla la factura, así como algu- 
nos otros útiles para el ser\icio. — V. S. se servirá elevarlo al 
conocimiento del supremo gobierno. 

» Tengo el honor de repetirme con toda consideración de 
V. S., Señor, su mas atento seguro servidor. — Cochrane.— 
Sr. secretario de Estado, de guerra y inarina , coronel D. José 
Ignacio Zenteno. » 

« Á bordo de la fragata almirante la O'flig^'ns, fondeada 
delante del Callao. Marzo 26 de 1819. 

Tentativa <( Seüor : — El eneuiigo trató en fin de hacer una diversión ó 

del enemigo, tcutativa CU mcdio de sus temores. Al rayar el dia de ayer se 
descubrió por el Lautaro , que era el mas avanzado al canal del 
Boquerón, una flotilla de lanchas en número de 28, que trata- 
taban de ganar la parte de la isla opuesta al Camotal. Á pesar 
de la desventaja , de la novedad , de la hora , y de la profunda 
calma que reinaba, toda la escuadra bloqueadora se puso luego 
en movimiento. Las cañoneras , acompañadas de un paüebot 
con un cañón giratorio de 24, rompieron el fuego, que fué con- 
testado por nuestra línea cerca de una hora con tal suceso, que 
puestas en dispersión tuvieron que acogerse muy pronto bajo 
el fuego de los castillos, y siendo demasiado felices en que no 
hubiera soplado alguna brisa, en cuyo caso hubiera sido cortada 
la mayor parte de eUas. 

» El pailebot y algunas otras cañoneras se mantuvieron ha- 
ciendo fuego después, pero sin el menor acierto, no Jiabiéndose 
experimentado de nuestra parte el mas leve daño ó quebranto. 
Por la del enemigo no me e3 fácil decir el mal que puede haber 



CHTLfi T PEttÚ. 439 

sufrido. Sus lanchas eran 28, y no se vieron regresar sino 27, isis. 
con la circunstancia de verse después flotando palos como de 
embarcación echada á pique. 

)) Según noticias privadas, parece que los enemigos se pro- 
ponían el llamar la atención por la parte del Boquerón para fa- 
cilitar la salida de un buque por la parte del oeste , y de paso 
sacar los prisioneros que hacía ya dias habia yo remitido á una 
de las playas de la isla, de donde hablan escapado algunos en 
balsas las noches anteriores, y dieron aviso del lugar en que es- 
taban los demás. 

» Estoy seguro de que ambos objetos han sido frustrados , si Difpowcion »obr 

.,,.,, ,, , los prisioneros 

es que se me ha dicho la verdad ; pero para que los pnsioneros 
no padeciesen mas en el lugar que tenian por la conducta del 
virey, he determinado que los que quieran servir á la patria 
serian incorporados á la tripulación de la escuadra , y los que 
no, quedaban libres para volver á sus casas ó servir al virey. 
Parte de ellos adoptó el primer partido, y al resto se le proveyó 
de lo necesario para que se embarcasen libremente. 

» Todo lo que pongo en noticia de V. S. para que se sirva 
elevarlo al conocimiento del supremo director. 

)) Tengo el honor de ser con toda consideración deV. S., Señor, 
su mas atento y seguro servidor. — Cochrane. — Sr. secreta- 
rió de Estado y de marina, coronel D. José Ignacio Zenteno. » 

Faltos de agua y de provisiones, se dirigieron á Huacho, de- 
jando al Chacabuco en observación de los movimientos del ene- 
migo. En esa población encontraron los patriotas chilenos la oeapaeion 
mejor acogida , y á sus habitantes dispuestos á cooperar en favor 
de la emancipación del Perú suministrando á la escuadra 
cuanto necesitaba. Sin embargo los que suministraron víveres 
ñieron severamente castigados por el comandante de armas, 
Cebállos, quien mandó fusilar dos de las personas mas influyen- 
tes. £1 almirante chileno hizo desembarcar una compañía que 
dispersó la guarnición. 

Hé aquí el modo como da cuenta de esa operación el jefe de 
la escuadra : 



de Haicho. 



140 



PROYINGIÁS UNIDAS DEL RIO DE Lk PLATA, 



4819. 



Eodo 
uno* luDcliunet 
i tierra. 



Remixion 

de un oficio 

il coiiiandHiite 

del partido. 



« A bordo de la fragata almirante la O'Higgins, 
anclada en Huacho. Abril 4 de 1819. 

» Señor : — En consecuencia del plan que tuve el honor de 
indicar á V. S. en mi nota 18, y fondeados los buques á menos 
de tiro de cañón de la playa , mandé á tierra los lanchones 
con dos pipas , y una partida de tropa al mando del capitán 
Mora para prevenir algún exceso tanto de nuestra gente como 
de la del país. No puede menos que llenar de regocijo el saber 
que esta, agolpándose á las orillas á recibir á los nuestros con 
la mayor cordialidad , les ayudaba á desembarcar con tales 
demostraciones , que excitaban el asombro no menos que la 
gratitud. 

» Yo estaba convencido de las débiles fuerzas de que podia 
disponer ú oponer el comandante de la costa, pero consiguiente 
á las supremas intenciones de S. E. el supremo director y á los 
principios que no puedo dejar de seguir , hice circular la pro- 
clama que acompaño en copia número 1 (i),y con ella remití un 
pequeño oficio al comandante del partido, haciéndole entender 
mi objeto y miras pacíficas , y que esperaba no solo no ser 



(1)N. 1. Habitantes de las costas del Perú: las fuerzas de Chile que se han 
presentado delante de vuestras playas no tienen otro destino que atacar á 
sus verdaderos enemigos y á los vuestros. Esta es una reacción con que la 
justicia castiga á los tiranos que oprimen y promueven la desolación de los 
pueblos. Los jefes del Perú y sus tropas han asolado repetidas veces el ter- 
ritorio de Chile saqueando indistintamente á los pacíficos moradores de las 
haciendas y costas ; y ahora el rayo formidable de la guerra ha revuelto ine- 
vitablemente sobre las mismas cabezas que se han complacido en la esclavi- 
tud y aniquilamiento de vuestros hermanos. No prestéis oidos á las insidiosas 
voces con que los hombres empedernidos de España tratan de atar vuestra 
suerte á la de su despotismo agonizante. Cualquier mal ó privación que con- 
tra toda intención é indirectamente os ocasione el estado de bloqueo, no tiene 
otra causa sino la tiranía española, ni envuelve otro interés que el de la tran- 
quilidad y permanente felicidad de todos vosotros. Esperad confiadamente la 
destrucción de la primera, y el tiempo no distante os hará gozar la segunda. 
Al acercarme á vuestras costas nunca dejaré de ser enemigo del opresor : al 
retirarme siempre veréis la mejor garantía de mis ingenuos votos por vues- 
tra fortuna y amistad. — Cochrane. — Á bordo de la fragata almirante la 
O'Higgins, 28 de marzo de 1819. 



CHILE Y PERÚ. i 41 

molestado , sino que no lo serian los habitantes que tratasen isiS). 
de vender algunos frutos á mi gente, que pagana todo con pun- 
tualidad. 

» El papel número 2 (t) fué su contestación original, y tanto conie«u.cion 
por ella como por la conducta tranquila de todos los habitan- 
tes , se comenzó á hacer la aguada á entera satisfacción. Así 
fué que todo el dia 30 apareció y hubo en la playa un grande 
y nuevo mercado, en que la abundancia , la armonía y frater- 
nidad se disputaban la admiración de todos. Estos sin duda 
fueron los momentos en que se desplomó el edificio de la ilu- 
sión y engaño español. Los Americanos de la costa del Perú se 
acercaron á los patriotas de la costa de Chile, y vieron con la 
evidencia del sentido mas infalible desaparecer las patrañas y 
calumnias de asesinatos, herejías, violencias, etc., con que los 
tiranos del Perú tenían sorprendida la inocente credulidad de 
los'^habitantes contra los que llaman insurgentes. Es tan admi- 
rable como satisfactorio el añadir que un solo motivo de queja 
no turbó la paz y contento recíproco de este dia. 

» Pero los verdaderos enemigos de la feücidad común no Arrestos, 
pudieron dejar de sentir su escandaloso descubierto. Amane- 
ció el 31, y la marineria seguía haciendo su aguada, cuando se 
notó que ningún habitante se atrevia á acercarse al mismo 



(1) N. S.He recibido el oficio que Vuestra Señoría me dirige rotulado para 
el comandante general de este puerto, el que no contestó por hallarse este en 
distancia de seis leguas, á quien en este momento se lo he remitido original ; 
pero si tengo la orden dada á la tropa que se halla á mis órdenes la suspen- 
sión de armas, en la inteligencia que Vuestra Señoría deberá ordenar á la 
suya no pase un solo hombre á esta población, pues de ello resultaría el 
desorden y tal vez una efusión de sangre : que por lo que respecta al co- 
mandante de este puerto no le pondrá á Vuestra Señoría el menor embarazo 
para que pueda hacer la aguada que necesite, y demás que cualesquiera 
quiera venderle, pero si cumpliendo Vuestra Señoría lo que ofrece en su ofi- 
cio, porque de lo contrario me veré precisado á cumplir las órdenes que se 
me comuniquen por mis jefes, estando cierto Vuestra Señoría, el que puede 
mandar lo que sea de su agrado. — Cuartel general de Huacho, y marzo 19 
de 1819. — Pedro Ruiz. — Al Señor comandante general de la escuadra de 
CbUe. 



1819. 



Ofldo dirigido 

•1 eoniand«n(e, 

recordándole 

cas promesas* 



i 42 PROVINCIAS (INIDáS del EtO Dfi LA PLATA, 

lugar. Esta novedad llamó mi atención , y con el mayor dis- 
gusto fui después informado que no solo habían sido deteni- 
dos los habitantes que venian á vender ó regalar á sus her- 
manos , sino que habían sido arrestados después de haber 
arrojado al rio parte de sus frutos. Semejante comportadon 
bien claramente contrastaba los principios que profesan los ti- 
ranos con los que honran á los patriotas ; pero este ya qo 
solo era un insulto ; era ademas ima in&accion de lo pro- 
metido. 

)) Esta infracción marcaba mi deber. Dirigí un corto oficio 
al comandante , recordándole el honor de su promesa , y 
haciéndole responsable de cualquier mal que ocasionase su 
conducta refractaria.El papel número 3 (i) contiene la contesta- 
ción original , en vista de la cual fué preciso manifestar que 
nuestra moderación no era debiUdad , y que las fuerzas de la 
patria pueden castigar la insolencia , como saben proteger 
al oprimido. Sin perder instantes, ordené que una división de 
400 hombres al mando del comandante Forster marchase 
sobre la población de Huaura, donde el comandante general 
tenia reunidos sobre 400 milicianos, y se creía superior á todo 
temor y á toda obligación. El parte número 4 W instruirá á 
V. S. satisfactoriamente del resultado de esta expedición. 



(1) N. 3. Los fíeles servidores del rey jamas han dejado de cumplir la palabra 
que prometen. En esta virtud no me hallo comprometido como Vuestra Señoría 
me imputa, y por consiguiente nada temo sus amenazas, pues si tratan áñ 
ultrajar los derechos de mi soberano, sabré defenderlos con arreglo á las 
instrucciones que para ello tengo, y en todo tiempo será Vuestra Señoría 
responsable á sus resultas, pues nunca le considero autorizado para invadir 
sin que haya sufrido repulsa. 

Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años. — Cuartel general de 
Huaura, y marzo 31 de 1819. — Salínas. — Señor general de la armada de 
Chile anclada en en el puerto de Huacho. 

(2) N. 4. Fragata del Estado de Chile la Olliggins^ en la bahía de Huacl^o, 

31 (lo marzo de 1819. 

Señor : — Á consecuencia de las órdenes de Vuestra Señoría desembarqué 

con la tropa de marina y la marinería de que Vuestra Señoría me hizo I4 

honra de confiarme el mando, é inmediatamente avancé al pueblo de Huacho. 

•^ Hallé que las tropas del enemigo lo habían abandonado á medio dia, retí- 



CHILE Y PRRÚ. 143 

)) Por una consecuencia indispensable, fué preciso tomar en 
Huaura y Huacho alguna propiedad pública , y exigir víveres 
de algunos Españoles enemigos de la libertad de América. El 
papel número 5 expresa las pocas especies recibidas. 

)) Tengo el sentimiento de agregar de que algunos desór- 
denes se experimentaron después en las casas de algunos ve- 
cinos, pero se me ha informado que ellos han sido causados 
no solo por algunos de los nuestros , que inevitablemente se 
dispersaron la noche del ataque, sino por otros del mismo país 
que tomaron ocasión de las circunstancias para robar impune- 
mente. He dado por mi parte las órdenes para que el delin- 
cuente sea castigado. 

» La aguada se ha continuado con la mayor tranquilidad, 
y estando ya completa la de la fragata, me he dispuesto á se- 
guir mi ruta según las indicaciones que tengo anticipadas. 



1819. 

Eiigencia 
de viver«« 
i alguno» 
Espaftole** 



rándose sobre Huaura; y al momento mandé adelante una partida de soldados 
de marina á las órdenes del capitán Mora para impedir que el enemigo des- 
truyese el puente : luego que aquel se presentó, el enemigo se retiró á la 
plaza después de haber efectuado en parte la destrucción del puente. Yo 
marché con el resto de la fuerza á las 3 de la tarde ; mas á causa de lo are- 
noso del camino se retardó mucho el progreso de nuestra artilleríu, y no pude 
llegar hasta las 6. Después de haber disparado nuestras avanzadas algunos 
tiros, el enemigo se retiró en todas. direcciones, perseguido de cerca por el 
capitán Gu¡se> del Lautaro^ con una partida de soldados de marina montados. 
Entrando ya la noche, y perdidas las esperanzas de asegurar ul comandante. 
Guise se me volvió á unir á las 8 en la plaza, en donde yo había hecho alto 
con la tropa. Tengo la mayor satisfacción en decir que los habitantes del 
campo , no menos que los del pueblo de Huaura, nos recibieron con demos- 
traciones de la mas viva alegría , auxiliándonos en nuestra marcha cotí 
todo cuanto podían. Viendo á las 12 que el enemigo se había retirado lejos, 
no juzgué prudente seguirle; y como los habitantes se habían portado tan 
bien, creí que agradaría á Vuestra Señoría que fuesen respetadas sus pro- 
piedades ; y asi me retiré. Permita Vuestra Señoría le manifieste lo mucho 
que debo á los capitanes Wilkínson y Guise, y al teniente coronel Bernáles, 
quienes se han conducido muy bien. Tengo la honra de ser. Señor, de 
Vuestra Señoría atento servidor. — Roberto Forster. — Al señor coman- 
dante de la escuadra de Chile, vicealmirante lord Cochrane. 

[Gaceta ministerial extraordinaria de Chile, Santiago, lunes 16 de Julia 
de 1849.) 



144 PROYINGIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819. » Tengo el honor de renovar á V. S. la seguridad de la dis- 

tinguida consideración con que soy de V. S., Señor, su mas 
atento y seguro servidor. — Cochrane. — Señor secretario de 
guerra y marina, coronel D. José Ignacio Zenteno. » 

Ese mismo dia llegó el almirante Blanco con el • Galvarino 
y el Pueyrredon, — Ocupado Huacho , se tomó posesión de 
cuanto se encontró en la aduana española perteneciente al go- 
bierno. La cooperación recibida entonces de los habitantes 
n.neni fué sln reserva ; á ella se debió el aviso de que en una embar- 
MienetMonie (jaciou CTUO SO oncoutraba eu el rio Barranca habia una gran 

la coaipahU ^ *-' 

« Fiii|.ioas. cantidad de dinero perteneciente á la compañía de Filipinas. 
En efecto, registrada la embarcación, el tesoro fué trasportado 
á bordo de la almiranta. El 4 de abril , dejando al contra-al- 
mirante Blanco en Huacho con el San Martin y el Pueyrre- 
don^ el jefe de la escuadra se dirigió á Supe, llevando la O'Hig- 
gim y el Galvarino. — El objeto de esa expedición era el de 
apoderarse de una fuerte suma de dinero que de Lima habia 
partido para Guambacho, destinada á pagar las tropas españo- 
mil pesos las. El dia 5, desembarcó en Patavilca un destacamento de 
dMiioadüt marinos , el cual se apoderó de las talegas , que ascendían á 
ropi.sie>.i¡ftti>s. 70 mil pesos, así como de una gran provisión de municiones. — 
El infatigable marino recibió, el dia 8, un nuevo aviso de que 
á bordo del bergantín francés Gazelle, surto en Guembacho , 
se habia embarcado , por cuenta de la compañía de Filipinas , 
otro tesoro, y, sin pérdida de tiempo, se hizo*á la vela para 
o mil pesos aqucl puuto, apoderándose, el dia 10, los marineros de la ffHig- 
gim de 60 mil pesos, que se encontraban á bordo. 

Véase cómo refiere estos importantísimos sucesos el activo jefe 
de la escuadra : 

« Á bordo de la fragata almirante la 0*HigginSy en 
el puerto de Guarmey, y abril 8 de 4819. 

ticia de haber )) Señor I — Eu la madrugada del 5 del que gira estuvo la 

inüsmgas O'Higgius con el Galvarino y demás buques que le seguían 

de dinero. auclada eu el puerto de Supe. En el momento tuve noticia de 

que las cargas de dinero hablan llegado el dia anterior y se 



Dtrados i bordo 
leí GauUe. 



CHILE Y PERÚ. 145 

hallaban á distancia de cinco ó seis millas, y sin perder instan- ^gig. 
tes, ordené desembarcar las tropas de los buques, al mando del 
comandante de esta fragata, D. Roberto Forster. El parte que 
tengo el honor de acompañar instruirá á Vuestra Señoría del 
suceso de esta operación, en que no se desatendió el otro objeto 
sobre la hacienda de García, y de que ya he hablado á Vuestra 
Señoría (i). 

» Á las doce del dia aparecieron en la playa las cargas de ueiiamacion 
plata traídas por nuestra partida con el irremediable extravío <ie ene dinero 
que se indica en el parte citado. Con ellas venia el capitán de 
la goleta anglo-americana Macedonia^ llamado E. Smith, quien 
trató de manifestarse y reclamar como dueño del dinero. Seme- 

(1) < Fragata del Estado de Chile la 0*Higgins, en la bahía de Supe, 5 de 
abril de 1819. 

» Señor. — En cumplimiento de las órdenes de Vuestra Señoría desem • 
barqué con los artilleros y la tropa de marina de este buque y del Galvarino ; 
y luego que lo verifiqué, recibí noticias de que por el camino de Guarmey iba 
una escolta con una suma considerable de dinero. Despaché ai capitán Mora 
con 20 caballos, y tengo la satisfacción de comunicar á Vuestra Señoría que 
aunque se escapó la escolta, él logró tomar la mayor parte del dinero, ha- 
biendo echado lo restante en un rio que estaban pasando en la actualidad. 
Al rayar el dia, avanzé con las tropas á la hacienda de D. Manuel García, de 
la que tomé posesión, informándome varios sugetos que existia en los alma- 
cenes una gran cantidad de azúcar y licores. 

» Inmediatamente comenzó á enviar azúcar á la playa , como perteneciente 
á un enemigo tan declarado de la causa de la Independencia, remitiéndola 
á la disposición de Vuestra Señoría. Tengo la satisfacción de decir que este 
servicio se ha hecho sin haber disparado un tiro; lo cual manifiesta clara- 
mente los sentimientos de esta gente : á la verdad, en esta ocasión, lo mismo 
que el 31 del pasado, fuimos recibidos con la mayor alegría. 

» Me tomo la libertad de recomendar á Vuestra Señoría el zelo con que se 
ha portado el teniente coronel Bernáles, y la cordial cooperación que he reci- 
bido de él. Al capitán Spry, del Galvarino ^ también le debo mucho ; haciendo 
justicia á las tropas, debo manifestar á Vuestra Señoría que se han conducido 
con el mayor orden, á pesar de que se les presentaban grandes tentaciones. 

» Tengo el honor de repetirme. Señor, de Vuestra Señoría su mas atento 
servidor. — Roberto Forster. — Al muy honorable lord Gochrane, coman- 
dante en jefe de la escuadra de Chile. 

» Nota de los efectos tomados en esta ocasión : 14 sacos, 8 cajones y 
il barras de dinero ; 2,000 panes de azúcar ; 27 barriles de diferentes ta- 
maños de licores. — Forstsr. • 

A. — y. 40 



1M9. 



Condneta 
totfMtehoM 
dt Smitb. 



146 PROVINCIAS UNIDAS DEL RfO DE LA PLATA, 

jante solicitud pareció muy impropia, habiendo sido tomaA 
aquella propiedad de las manos y bajo la escolta de soldados 
enemigos : pero tratando de pagar aquel respeto que profesa el 
Estado de Chile á los derechos de los extranjeros neutrales, 
determiné que se llevase á bordo el dinero, y que juntamente 
Medida sobre ftUa; el dicho capitau fuese á la fragata con su equipaje, á fin de 

esclarecer este negocio, ó de que el reclamante lo discutiera ante 
el supremo tribunal de presas del Estado. 

» Hecho esto, sin embargo de ser informado por el capitán 
Mora de que el dicho Smith habia arrojado papeles en el rio 
inmediato al lugar en que el dinero fué tomado, signifiqué i 
dicho capitán que él mismo abriese su escritorio y manifestase 
los papeles relativos á la propiedad y exportación de las cargas 
mencionadas. Después de varios momentos de perplejidad y 
confusión exhibió solo tres documentos que van marcados de 
su mano con las letras .4 , ^, C, asegurando que no tenia otro 
alguno. 

» En consecuencia mando registrar á su vista todo el equi- 
paje, en el que se encontraron los papeles que contiene el pa- 
quete separado número 4 , y que tocaban mas ó menos al 
esclarecimiento de este negocio. Por ellos yanopodia dudarse 
que el dinero pertenecia á la casa de Filipinas, que se iba á em- 
barcar de cuenta y riesgo de Abadía y Blanco en la goleta Mace- 
donia^ fondeada en Guarmey, y que debia salir para Manila; 
que á pesar de la escolta el dinero aparecia un misterioso con- 
trabando ; y últimamente, aunque hubiese sido propiedad de 
Mr. Smith, si se leen los papeles número i, 2, 10 y 15 del dicho 
pacfuete, se convencerá cualquiera que el dicho Smith ya no 
podia ser considerado con la inmunidad de un ciudadano de 
los Estados Unidos de Norte-América, sino como un activo 
agente servidor del virey del Perú, desde que salió improvisa- 
mente de Valparaíso, y desde que fué empleado en conducir á 
Panamá al general Osorio con correspondencia importante al 
enemigo, y cuyos servicios son reconocidos y recomendados 
por el mismo virey en los papeles preindicados. 

» Entretanto, en la calma de la reflexión se convenció al fin 



Registro 
del equipaje» 



CHILE Y PEBU 



ii7 



Mr. Siüith que aun apurando toda cavilación no podía tapar en 
Chile sus descubiertos, y en consecuencia se determijjió á dar el 
certificado, por el que confiesa que ni él, ni ciudadano alguno 
de los Estados Unidos tiene el menor derecho al indicado dine- 
ro, que era enviado de cuenta y riesgo de la casa de Abadía á 
bordo de la goleta Macedonia. Con esta declaración Mr. Smith 
quedó expedito y pasó hoy á bordo de su buque. 

» Como los zurrones y barriles no han sido ni deben ser 
abiertos , no puedo anticipar á Vuestra Señoría el conocimiento 
de la suma; pero se calcula que no llega á sesenta mil pesos en 
razón de las cargas extraviadas. 

» Un N. de N. fué también tomado con cargas al mismo 
tiempo ; pero en atención á ser buen Americano, mandé que 
devolviéndole sus intereses, se le dejase segyiir su viaje libre- 
mente. 

» Espero que elevando todo lo expuesto á la suprema consi- 
deración de Su Excelencia el supremo director , merecerá la 
aprobación correspondiente. 

» Tengo el honor de asegurarme con toda mi consideración, 
Señor, su mas atento y seguro servidor. — Cochrane. — Señor 
secretario de Estado y de marina, coronel D. José Ignacio 
Zenteno. » 



1819. 

Declaración 

lie Mr Sinilh 

subre pertenencia 

del dineío. 



a Á bordo de la fragata ahuirante la O'Higgins^ 
delante de Guarmey, y abril 8 de 4849. 

» Señor : — Las atenciones y servicios que he recibido del 
pueblo y vecinos de la costa interesan sin duda el mejor reco- 
nocimiento. Ellos no solo favorecieron la sorpresa de las cargas 
de plata proporcionando cabalgaduras á nuestras tropas, sino 
que llenos del mas tocante entusiasmo facilitaron las muías de 
carga que fueron empleadas en el espacio de dos días para con- 
ducir á la playa el aguardiente y azúcar que se sacó de la ha- 
cienda de García, y que caminará á esa en la primera oportu- 
nidad. 

» El 6 tuve noticia por medio de los mismos patriotas que en 
Guarmey, puerto donde se habia permitido á los neutral.es hacer 



Servicios 

lie los habilüuU'a 

de la ru»t)«. 



Embarco 

de cándale» 

en Guarmey, 



148 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA, 

1819. solo aguada y provisiones^ se estaban embarcando considera- 
bles caudales pertenecientes á los comerciantes de Lima. Poco 
después, en el curso de la tarde, se avisó por repetidos conduc- 
tos, que quinientos soldados veteranos, remitidos de Lima, 
estaban ya á poca distanciado Supe. Los patriotas, que sin duda 
lo son todos estos habitantes en general, haciendo su reunión 
en la villa, me hicieron saber por medio de una diputación los 
deseos de empezar la revolución, siempre que se les auxiliara 
con armas para rechazar á las tropas del virey que venian. Por 
otra parte mi gente, empleada en el embarque del azúcar, aun 
no habia podido atender al ganado que ya estaba reunido en 
número de mil cabezas, y que era un artículo esencial. 

Llegad. áGuarmey. » Todo osto agolpamieuto de circunstancias empeñaba la mas 

seria deüberacion. Al fin convencido que los patriotas, á pesar 
de sus buenos deseos, no tenian los elementos necesarios para 
fiarles un socorro miütar, y que no era prudente exponerlos á un 
cierto riesgo inutilizando un gran número de personas, que en 
otra ocasión podrían ser muy importantes ; viendo también que 
en todo caso me sería fácil en lo sucesivo el tomar carne de la 
misma hacienda y que interesaba sobre manera cortar el desa- 
güe de caudales que se observaba en Guarmey, me resolví esa 
misma noche por este último partido, y tomando todas las me- 
didas que estaban en mi mano, tanto para el bien de aquellos 
Acecines como para la provisión de los buques, dimos á la vela 
en la mañana siguiente con destino á Guarmey, donde he an- 
clado esta mañana, sin encontrar mas embarcación que el ber- 
gantin ingles Colombia y la goleta americana Macedonia^ que 
han sido registrados, y no se les ha encontrado carga alguna, 
conarmadon » Las informacíoues que aquí he recibido confirman los prir 

»ob^e^a^ Vxu-Mciün ™®^^s avisos. Varios buques extranjeros han extraido conside- 
de caudales, roblcs sumas do dinero perteneciente al enemigo. Entre ellos se 

hace particularmente notar el capitán N., que es un conocido 

espía del virey, pues se atrevió aun á pasar á bordo de la O'ffig- 
gins en el Callao con el objeto de indagar nuestras miras. Él ha 
salido para Valdivia con cien mil pesos en plata, que envia este 
gobierno para el ejército enemigo, y después debe tocar en 



CHILE T PERÚ. 



149 



Valparaíso para, á pretexto de negociar su cargamento, introdu- 
cir un espía secreto que lleva á su bordo, y entre ambos tomar 
una idea completa del Estado de Chile, sus recursos, miras, y 
situación del ejército, etc. 

» Este detalle tiene el mas seguro y fidedigno conducto, y debe 
interesar toda la atención de Su Excelencia para tomar sabias 
medidas con respecto al dicho capitán y al espía que lleva entre 
su tripulación. 

)) La otra noticia importante es el haber saüdo anoche violen- 
tamente de este puerto el bergantín francés la Gazelle^ en que 
han ocultado mucho dinero los agentes de la compañía de Fiü- 
pínas, luego que oyeron de nuestra llegada á Supe. He remitido 
al Galvarino á darle caza, y espero el resultado, de que instruiré 
á Vuestra Señoría oportunamente. 

)) Tengo el honor de repetirme con toda consideración de 
Vuestra Señoría, Señor, su mas atento y seguro servidor. — 
CocHRANE. — Señor secretario de Estado de guerra y marina, 
coronel D. José Ignacio Zenteno. )> 

« Á bordo de la fragata almirante la O'HigginSy 
delante de Paita, y abril 13 de 1819. 

)) Señor : — Mientras se reparaba un poco esta fragata en 
Guarmey, remití una partida de soldados á la población á fin 
de sorprender un correo interesante que me avisaron estaba 
detenido. Por prontos que ellos anduvieron, y aunque recibie- 
ron buen acogimiento y auxilios de los habitantes, el correo ya 
apercibido habia variado su ruta y no pudo ser tomado. En 
consecuencia tuve aviso de que los buques pertenecientes al 
convoy de Guayaquil habían llegado á Paita, y por mejores 
conductos se me hizo saber el rumbo que habia tomado el 
bergantín francés con todas las circunstancias que habían 
motivado su saüda aun sin hacer víveres. Ambos objetos eran 
poderosos para interesar la atención , tanto mas cuanto el 
Galvarino no era posible hubiera tocado en la bahía de Guam- 
bacho sumamente oculta, á la que se habia dirigido el dicho 
bergantín Gazelle. 



1819. 



Noticia 

sobre !■ violenta 

•alida 

del bergantin 

Gazelle, 



M'>di(ia 

para sorprender 

un rorreo. 



1819. 

TaHitla llegada 
á tiuainbaeho. 



Apresamiento. 



Deelaraeion 
del capitán. 



i SO PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DB LA PLATA, 

)) Así pues no tuve que hesitar en decidirme, y el 9 i media 
noche nos hicimos á la vela, habiendo sido tan fehces que d 40 
á las tres de la tarde fondeamos en Guambacho, habiendo des- 
cubierto casualmente al bergantín que buscábamos. Nuestra 
repentina aparición no dio lugar á nueva maniobra. La plata fué 
encontrada á su bordo, el bergantin tripulado por nuestra gente, 
y el capitán y demás tripulación fueron trasladados á esta fragata, 
asi como 20 cajones de pesos fuertes haciendo la cantidad de 
60,000 pesos. 

» La legitimidad de esta presa era de suyo incontestable, 
pues el capitán decia que no tenia papel alguno para acreditar 
quién era el dueño. Y ciertamente no podia ser de otro modo; 
porque el apoderado de Abadía en Guarmey iba á embarcar 
dicho dinero en la Macedonia^ pero sobreviniéndole temores con 
lo sucedido á las cargas tomadas en Supe, determinó enterrailo 
en la hacienda de un amigo, y luego volviendo á temer se 
compuso con el capitán francés para que lo embarcara como 
cacao y se fuese á ocultar á Guambacho, donde se compondrían. 
Este era el aspecto del negocio , y que el capitán francés y 
compañeros cuando hicieron sus declaraciones, que aparecen 
número i en los papeles adjimtos, trataron de oscurecer sin 
suceso. Por ellas solas el dinero era confiscable como embarcado 
clandestinamente, como propiedad sin dueño tomada en costa 
enemiga, y como infracción del bloqueo que el mismo capitán 
reconocía. Por una apUcacion justa del derecho marítimo, el 
mismo buque estaba sujeto á juicio y condenación ; pero yo no 
quise esforzar el rigor de los principios contra un comerciante 
neutral, siguiendo las intenciones liberales de Su Excelencia el 
supremo director, y propuse al capitán el que de su parte acla- 
rase terminantemente el asunto, ó que se determinase á seguir 
viaje á Valparaíso. El capitán adoptó el partido de dedr la 
verdad, y de no correr el riesgo de perder propiedades y tiempo, 
y en consecuencia después de haber dado el certificado número 
2 se ha recibido de su bergantin sin menoscabo alguno, con la 
übértad de volver al mismo punto á tranzar sus negocios y 
esperar noticias de Lima. 



CHILE T PERÚ. 151 

» Á mi salida de Guainbacho se ofreció una repentina ocasión 1819. 
de escribir á Vuestra Señoría. Apenas pude entonces sino signi- 
ficar el objeto que me conducia á Paita. Acabamos de Degar con 
el Galvarino^ que he encontrado en las inmediaciones, y espero 
comunicar á Vuestra Señoría por separado el resultado de este 
arribo. 

» Tengo el honor de ser con toda mi consideración de Vuestra 
Señoría, Señor, su mas atento y seguro servidor. — Cochrane. 
— Señor secretario de Estado y . de marina, coronel Don José 
Ignacio Zenteno (i). » 

Nada manifiesta tanto la disposición favorable en que se en- 
contraban los Peruanos en general y el apoyo decidido que se 
apresuraban á dar á sus libertadores , como la seguridad con 
que se internaban las partidas de la costa para operar en el inte- 
rior del país, donde las poblaciones les instruían fielmente de 
los movimientos del enemigo. 

El dia i 3, la escuadra habia llegado á Paita, como consta del osuptcion 
oficio precedente, donde se destacó una compañía, á cuya pre- 
sencia los Españoles abandonaron el fuerte, quedando en poder 
de los patriotas varios cañones de bronce , aguardiente y per- 
trechos de guerra. « Algunos marineros , dice lord Cochrane, 
desobedeciendo órdenes estrictas, robaron ornamentos valiosos 
de iglesia, los cuales mandé devolver al momento de saberlo, 
castigué á los delincuentes y entregué á los sacerdotes mil 
pesos para que reparasen el daño inferido. Este paso , aun 



(1) Los documentos á que se refiere el ofício anterior existen en la secre- 
taría de marina. £1 número 2 es el certificado dado en francas por el capitán 
del bergantina y, traducido al pié de la letra, dice asi : 

« Bergantín francés la Ga%elle^ su capitán Rouxel. -« Certifico que los 20 
cajones de dinero que se han encontrado y tomado á bordo del dicho bergantín 
por orden del señor almirante Cochrane el 10 de abril en la bahía de Guam- 
bacho, me fueron entregados por D. Francisco Sornin, como pertenecientes 
álos" señores Blanco y Abadía; y por consiguiente no son de mi propiedad. 
£n fe de lo cual he firmado el presente para esclarecer la verdad, el dia 12 
de abril de 1819. — Á bordo de la fragata 0*Higgin8, en la rada de Paita. — 
H. Rouxel. > {Gaceta ministerial extraordinaria de CMle, Santiago, 3 de 
a(¡;osto de 1819.) 



de Paiii 



15S PROVINCIAS UlflDÁS DKL RIO BB LA PLÁTÁ^ 

1819. cuando no podía captamos la voluntad del clero, que miraba 
con alarma el triunfo de los Chilenos, aumentó nuestra popu-. 
laridad entre los habitantes. El ver que de tal modo nos abste- 
níamos del pillaje era casi incomprensible para un pueblo que 
tenia dura experiencia de la rapacidad española , y esto mismo 
era también incomprensible para los indisciplinados Chilenos , 
que montaban la mayor parte de la escuadra, por cuanto se les 
impedia el saqueo. » 

Hé aquí el parte oficial que dirigió lord Cochrane al ministro 
de la marina : 

« Á bordo de la fragata almirante la 0*Hig' 
gi'ns^ delante del Callao. Mayo 7 de 1819. 

uiivode su ida » Señor : — Un enlace de necesidades imperiosas y de ocuiv 
* **""■• rencias interesantes me condujeron casi de puerto en puerto á 
lo largo de la costa al norte hasta Paita, según he informado 
á V. S. en mis números anteriores. El convoy de Guayaquil , 
á mas de su importancia propia , calculada en cerca de dos 
millones, tenia la pecuUar de haber llamado todos los cuidados 
del virey, y de consiguiente yo no debia trepidar en sacrificar 
un poco mas de tiempo , teniendo una gran probabilidad de 
dar un golpe de tanta consecuencia , estando en via , á corta 
distancia, y habiendo en fin dejado la seguridad y cuidado de 
los buques principales á la habilidad y zelo del señor contra- 
almirante. 

)) Á los tres dias después de mi saüda de Guambacho entré 
en Paita el 13 de abril último con el bergantín del Estado d 
Galvarino y el francés la Gazelle, La bahía estaba llena de 
buques grandes, pero al poco tiempo tuve el desconsuelo de re- 
conocer que todos eran balleneros extranjeros, á excepción de 
una goleta. Tomando entonces informes por unos Indios que 
llegaban en una chalupa, de que el convoy, después de haber 
estado dias en Paita, habia ya regresado á Guayaquil , no me 
propuse otro objeto que apoderarme de la goleta, que- aparecía 
en buena condición y servia de paquete al enemigo , para dar 
á la vela el dia siguiente. Á este efecto, despaché do3 lanchónos. 



CHTLl T PERÚ. 153 

para que la abordasen y la sacaran fuera , cuando las baterías 1819. 
de la población rompieron el fuego sobre las dichas lanchas y 
goleta, que no se hizo empeño en tomar aquella noche. 

» Los fuegos del enemigo y los informes que recibí de exis- 
tir en aquella aduana una porción considerable de propiedades 
del rey de España, que no eran defendidas sino por un pe- 
queño piquete de ciento y cincuenta hombres , me decidieron 
á hacer un compensativo del viaje. Así, pues, en la mañana 
del 14, envié á tierra una división de tropa y marinería ar- 
mada al mando del comandante Forster, y ordené al capitán 
Spry del Galvarino llamase la atención del enemigo enfrente 
de la batería contestando sus fuegos , mientras que la tropa 
efectuaba su' desembarco y tomaba las dichas baterías por la 
espalda. Esta idea se llevó á ejecución cumplidamente , como 
verá V. S. por el parte original que tengo el honor de acom- 
pañar con el número 1 , siendo sensible el añadir que la obs- 
tinación é insidiosa conducta del comandante de la plaza y 
sus soldados , tanto como el absoluto abandono y fuga de 
todo ser vívente, produjeron en mis tropas una irritación que 
solo pudo aplacar el conocimiento de que pisaban un pueblo 
hermano é inocente, aunque seducido por la perversidad de los 
enemigos. 

» En la tarde del mismo día empezaron á llegar algunos 11 g-a» 

•■11. j'o* '11 de ulcunos vei>¡ni 

vecmos de los dispersos, y yo mande fijar y circular la pro- .ugperío» 
clama que va adjunta número 2. El desengaño empezó á mani- 
festarse, y manteniendo nuestras tropas los puestos convenien- 
tes para conservar el orden y seguridad , se comenzaron á em- 
barcar las propiedades públicas encontradas en la aduana y casa 
de correos. 

» Yo tenia la gran satisfacción de que, en medio del incon- sacriiepio». 
tenible desorden del día anterior, los templos habían sido res- 
petados , y aun para mayor resguardo habia mandado poner 
centinelas á sus puertas. Por desgracia , el 15, tuve noticia de 
que en la noche inmediata habían sido forzadas algunas puer- 
tas de dos iglesias, y habia sido extraída parte de los ornamen- 
tos y vestiduras sacerdotales. Yo no podré expresar á V. S. el 



154 PROVINCIAS UNIDAS DCL 110 DB LA PLATA^ 

1819 grado de indignación 7 pesar que dominó mi alma al oir td 
informe. Sin perder momentos, mandé fijar un cartel, prome- 
tiendo mil pesos al que descubriese al ladrón y las cosas ro- 
badas de las iglesias , y en seguida ordené se hiciera en tierra 
y á bordo el mas menudo y serio registro sin distindon de pe^ 
sonas. 
Castigo » En el curso del dia se descubrieron los ladrones y encon- 

de sos autorei. (rarou los omamentos en el equipaje de algunos marineros de 
la O'Higgins; pero, como no hubiese un número suficiente de 
oficiales para celebrar un consejo de guerra que pronunciase 
un castigo condigno, y por evitar alguna demora que dismi- 
nuyese la idea del crimen , mandé que dichos marineros 
fueran azotados severamente en medio de la tropa , delante del 
lugar que habían profanado, y á presencia de todos los vecinos 
que se hallaban en Paita. Esta orden se ejecutó la tarde del 16, 
y acto continuo puse en manos del vecino mas respetable que 
estaba presente la cantidad de mil pesos, con el destino que 
expresa la copia del oficio número 3 , dirigido al presidente del 
convento de la Merced, que se me informó era el eclesiástico 
mas condecorado y mas autorizado del lugar , en donde regu- 
larmente no reside el cura. Todo fué recibido á entera satis- 
facción de los habitantes, y yo me atrevo á esperar que mi con- 
ducta , en este caso , tan sensible como imposible de prevenir , 
merezca también la suprema aprobación de S. E. el supremo 
director, 
tunde los efectos )) La razou do los efectos tomados en Paita resulta del docü- 
imadoi en Paita, jj^^^^q íucIuso ou ol parto citado. Acaso otro tanto mas quedó 
en almacenes por falta de auxilio para embarcarlo con la 
prontitud que yo deseaba y que ya se hacía urgente. Así pues 
completada la carga de la goleta Sacramento^ el 18 último ya 
estuvimos á la vela. El Galvarino fué á conducir los demás bu- 
ques dejados en Guambucho , y yo me dirigí á reunirme con 
los demás buques de la escuadra que debian cruzar en esta 
altura. 

» Tengo el honor de renovar á V. S. la seguridad de la dis- 
tinguida consideración con que soy de V. S., Señor, su mas 



CHILE y PERÚ. ií55 

atento y seguro servidor. — Cochrane. — Señor secretario de 1819. 
guerra y marina, coronel D. José Ignacio Zenteno. » 

Los siguientes documentos completan las operaciones y re- 
sultados obtenidos por la escuadra chilena y sus valientes ma- 
rinos en frente de Paita : 

(í Fragata del Estado de Chile la O'Higgim, en la 
bahía de Paita, 14 de abril de 1819. 

» Señor : — Habiendo efectuado el desembarco un poco al O. del MoTimiemo 
fuerte de Paita con la tropa y marinería que V. S. puso bajo ^«^* *'<>?•• 
nüs órdenes , avancé por el valle , y al llegar á la cima de la 
montaña, observé que el enemigo estaba formado á la izquierda, 
y en la batería estaban como unos 80 á 90 hombres con una 
pieza de artillería de campaña. Pareciéndome que el enemigo 
se preparaba para hacer resistencia si avanzábamos , y habién- 
dome manifestado V. S. que deseaba enviase yo un parlamen- 
tario en semejantes circunstancias para evitar la efusión de san- 
gre, hice alto y envié un parlamentario á pedir que se rindiese 
inmediatamente el fuerte y se entregasen las propiedades pú- 
bücas , dando aviso al comandante de que si su gente hacía 
fuego sobre nosotros, la ciudad de Paita sería inmediatamente 
ocupada y él responsable de todo , permitiéndole solo diez mi- 
nutos para que contestase. Recibieron el parlamento, pero con- 
tinuando el fuego desde el fuerte , y nos dieron por respuesta 
que no habia propiedades púbücas, y podíamos avanzar si que- 
ríamos. Así lo verifiqué en el momento , enviando un destaca- 
mento de 14; hombres con el oficial de la tropa del Galvarino^ 
para que tomase posesión de un cerro que dominaba un poco al 
fuerte. Al acercarnos se retiró de allí el enemigo abandonando 
el cañón ; y luego que llegamos á la ciudad , envié otro parla- 
mentario para impedir que sucediese alguna calamidad ala ciu- 
dad. ¡Mas cuál fué mi asombro cuando vi que el enemigo nos F„,go de futUei 
hacía fuego de fusil! Inmediatamente fué contestado por núes- TomadeiroerM 
tra tropa : y avanzando esta, abandonó el enemigo otro cañón 
que procuraban llevarse al cerro opuesto , y huyó en todas di- 
recciones. Cuando llegué, encontré ya á la tropa del Galvarino 



156 PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA^ 

1819 dueña dol fuerte, pero esto no pudo ser antes que los enemi- 
gos clavasen los cañones. 

» En esla pequeña acción, he quedado muy satisfecho de la con- 
ducta di; lus oficiales , tropa y marinería , y en particular déla 
del teniente coronel IJemáles , que en esta , como en todas las 
otras ocasiones en donde hemos servido juntos , ha desplegado 
el mayor zelo y dado todo el auxilio posible. 

» Habiendo hecho fuego el enemigo sobre el parlamentario , 
y estando la ciudad enteramente abandonada y tomada en 
cierto modo por asalto , fué imposible impedir algún exceso , 
á que la rapidez de las circunstancias naturalmente impelía al 
soldado. 

» Tengo la honra de asegurar á V. S. que solo un soldado 
ha sido levemente herido , y de incluir razón de las propieda- 
des que se tomaron , como también de asegurar á V. S. que 
soy con la mayor consideración su mas atento servidor. — Ro- 
berto FoRSTER. — Al muy honorable lord Cochrane , coman- 
dante en jefe de la escuadra de Chile. » 

Ef«rro8 Hé aquí el detalle de las propriedades y buques tomados en 

««du.cn Paita, p^^j^ ^j ^^ j^ gj^^jj ^^ ^g^^^ . ^.^j^^^ Sacrammto. Tres cañones 

de bronce de á 18. Dos piezas do artillería de campaña de á 4. 
Once barriles de pólvora. Doscientos y cincuenta tiros de á 18. 
Veinticinco cajas de municiones para la artillería de campaña. 
Ciento sesenta y cinco panes de azúcar. Noventa y ocho tercios 
de algodón. Veintiún barriles de licor de diferentes tamaños. 
Veintiséis sacos de cacao. Diez y seis barriles de alquitrán. Diez 
y ocho cueros de alquitrán. Diez y seis tercios zarzaparrilla. 

Lord Cochrane proclamó á los habitantes de Paita del modo 
siguiente : 
ce n-niiunsai.ics « Cuaudo mc ho acercado á vuestras playas, el sentimiento de 
luí. rvinmidadcs y^estra amistad y conservación dirigía todas mis miras. Solo 
«xi.»&ü eí. la conducta de vuestros opresores los esclavos de Fernando VH 
podía haber concitado los furores de la guerra. Convencido de 
la debilidad de las fuerzas que podría oponer vuestro goberna- 
dor , le hice proponer un partido liberal que os pusiera á cu- 
bierto de los resultados de su obstinada y temeraria resistencia. 



CHILE ¥ PERÚ. 157 

La arrogancia española, siempre insolente en medio de su nuli- isig. 
dad, contestó por un desafío. Un nuevo parlamentario repitió 
en obsequio vuestro un acto de generosidad , y los enemigos 
rompieron el fuego provocando la irresistible indignación de los 
soldados de la patria. ¿Quién será pues el que ha causado la ca- 
lamidad en que inevitablemente habéis sido envueltos por su 
tenacidad? ¿Para qué abandonasteis vuestras habitaciones, 
cuando los ejemplos de Huacho , Supe , Guarmey , Guambacho 
y toda la costa os debieron haber persuadido que mis intencio- 
nes y promesas tienen mas realidad que la ilusión de los man- 
datarios españoles ? Estos son los únicos enemigos de la Amé- 
rica , y el gobierno de Chile ha jurado su exterminio con la 
misma resolución con que ha protestado promover vuestra liber- 
tad é independencia. — Paita, abril 14 de 1819. — Cociirane. » 

(( Se ha llenado mi alma del mas amargo pesar al saber que sobreioss>inii«g¡< 
algunas iglesias han sido en parte despojadas de sus omamen- ^iTpií'" 
tos. En fuerza de este sentimiento ordené en el instante se hi- 
ciese la mas seria y prolija pesquisa para descubrir á los que 
hablan tenido la sacrilega osadía de profanar los templos , y á 
fin de recoger todas las cosas que hubiesen sido robadas. FeUz- 
mente se han encontrado irnos y otras : los delincuentes van á 
recibir el castigo ejemplar que merecen enfrente del lugar de su 
crimen, y los ornamentos y efectos encontrados han sido depo- 
sitados en manos del facultativo de Paita, D. Hipólito Villavi- 
cencio, para que sean restituidos competentemente á todas las 
iglesias á que pertenezcan. El mismo individuo entregará á 
V. P. R. la cantidad de mil pesos que le he dado con este objeto, 
y que, según los informes que he recibido, repararán completa- 
mente las pérdidas ocasionadas , debiendo destinarse el rema- 
nente en las atenciones del culto divino ; y me atrevo á üson- 
jear que el conjunto de estas medidas servirá de una satisfacción 
púbUca, que hará sentir la diferencia entre los verdaderos pa- 
triotas que se honran en servir bajo el estandarte del Estado li- 
bre de Chile, y aquella porción de malvados que por un inevi- 
table destino se suelen encontrar en medio de las mejores so- 
ciedades. — Yo espero que V. P. R. hará toda la justicia que 



( 



158 PBOVINCUS UNIDAS DEL 110 DE Lá FLATA^ 

1S19. debe á mis intenciones y á los religiosos sentimientos qae ani- 
man á las verdaderas tropas de la patria. Todos nuestros obj^ 
tos están comprendidos en la destrucción de la tiranía española 
y en la protección de la libertad civil y religión evangélica , sin 
cuyo sagrado y necesario enlace los hombres no pueden dejar 
de ser miserables , injustos y depravados. — Dios guarde á 
V. P. R. muchos años. — Paita, y abril i6 de 1819. — Cochba- 
NE (i). » 

Laarmtdaei^pafioia luformado lord Gochrauc que la armada española habia hos- 
•\^cka!'i!bMio tilizado en el puerto del Callao al Chacabuco y al PueyrredoUy 

y al PHfyrredoji.- SO dirigió el 5 de mayo, con solo la almiranta, á reconocer aquel 

puerto. 

« Las fragatas españolas se hallaban otra vez amarradas al 
abrigo de las baterías, dice el bravo almirante , por lo cual nos 
volvimos á Supe, convencidos de que nuestra anterior visita al 
Callao habia producido el eficaz resultado de disuadirles de salir 
á la mar en protección de sus cortos resultados, que correspon- 
dia al pensamiento que tuve por haber dado los ataques que di, 
lo cual era una gran ventaja, puesto que así quedábamos dueños 
de la costa para poder comunicar libremente con los habitantes 
de ella é investigar el estado de los ánimos, que por cierto era 



(1) La Gaceta ministerial de Chile del 16 de mayo dio cuenta de las ven- 
tajas alcanzadas por la escuadra del modo siguiente : 

« Ayer se recibió correspondencia de Valparaíso incluyendo el parte del 
Señor vicealmirante y una carta del auditor y secretario de la escuadra Don 
Antonio Álvarez Fonte, de lo que resulta lo que sigue. 

» Nuestra escuadra ha tenido encerrados un mes entero á todos los baques 
del Callao con sus 28 cañoneras, sin que se atreviesen á mover una linea, 
y estando aquella anclada á dos tiros de canon de las baterías. Parece increí- 
ble el estado de efervescencia en que se halla Lima, y lo apurado que está 
el virey. 

> Respecto de presas, hemos hecho algunas de consecuencia, principal- 
mente una goleta americana cargada de harina, fusiles y pertrechos navales. 
Venía despachada de los Estados Unidos por Onis á petición de Pezuela; y 
en las circunstancias en que nos encontrábamos, desprovistos de pertrechos 
navales, es la presa mas importante que podíamos haber hecho. — En plata 
se han tomado pertenecientes á la compañía de Filipinas cerca de 20)0,000 
pesos. » 



CHILE T PERÚ. 159 

casi unáüiine para cooperar con Chile en pro de la emancipa- 
ción, á vista de nuestro dominio marítimo y de la moderación 
que empleábamos. » 

En esas circunstancias hizo circular la siguiente proclama , la 
cual produjo un excelente resultado, tanto en Lima como en la 
costa. 

<( ¡ Compatriotas 1 Los repetidos ecos de «libertad » que reso- 
naron en la América del Sur fueron oidos con placer por do 
quiera en la esclarecida Europa , y muy especialmente en la 
Gran Bretaña , en donde no pudiendo yo resistir al deseo de 
unirme á esa causa , determiné tomar parte en ella. La repú- 
blica de Chile me ha confiado el mando de sus fuerzas navales. 
Á ellas compete el cimentar la soberanía del Pacífico. Con su 
cooperación serán rotas vuestras cadenas. No lo dudéis; el dia 
está próximo en que , derrocado el despotismo y la condición 
degradante en que yacéis sumidos , seréis elevados al rango de 
una nación, al cual naturalmente os llama vuestra posición geo- 
gráfica y el curso de los acontecimientos. 

» Pero debéis coadyuvar á la reahzacion de este objeto arros- 
trando todo pehgro, en la firme inteUgencia que tendréis el mas 
eficaz apoyo del gobierno de Chile y de vuestro amigo. — Co- 

CHRANE. )) 

El dia 8 regresó la escuadra chilena á Supe , donde fué ins- 
truido el jefe que en las inmediaciones habia una fuerza espa- 
ñola, y se tomaron inmediatamente las medidas necesarias para 
sorprenderla, haciendo desembarcar al anochecer un destaca- 
mento de marineros por el medio de una fuerte resaca. El ene- 
migo sin embargo se hallaba vigilante , y preparó en la ma- 
ñana siguiente una emboscada que hubiera causado mucho mal 
al mayor Miller, que mandaba los marinos, si este no le hubiese 
atacado á la bayoneta, derrotándolo y tomándole una bandera y 
la mayor parte de sus armas. El dia 13 llegó á Lima un destaca- 
mento de tropas españolas al mando del comandante Camba (i), 
quien, á pesar de la superioridad numérica con que contaba, 



1819. 



Prodama 
da lord Cochrane 



Derrota 

da ana fuerxa 

realista en Su| o 



(1) Autor de las Memorias de las armas españolas. 



460 PROVINCIAS UKIDAS BEL RIO DB LA PLATA^ 

1S19. 110 se atrevió á atacar esa pequeña fuerza, dejándola retirar i 

1.Ü5 puir.o!iii los buques couduciendo una gran porción de ganado tomado 

á ^.lV^m|'l«. '^^ eneiuijío; sin embargo, dice lord Gochrane en sus Memarim: 

« Caiuba escribic) al vircy una estudiada descripción^ en la qoe 

le aseguraba haber arrojado al mar al enemigo , en recompensa 

(le lü cual se le dio un asceuso. » 

En íin, después de una campaña en que se habían obtenido 

ventajas considerables, se dirigió la escuadra chilena al puerto 

(le Valparaíso por falta de los elementos que les eran indispensar 

I.B es.iiB.ira bles para llenar el objeto principal de la expedición. £1 16 de 

iH'iv.i\u!,,ar^í-o. j^^j^ ^^^^^^ ^^ siqwcl puerto, en donde encontró al almirante 

Blanco coa el San Martin y el Chacabuco. a Blanco, dice loíd 
Gochrane , se habia Aisto obligado á levantar el bloqueo del 
Callao por falta de provisiones , lo cual habia desagradado ea 
alto grado al gobierno, sin acordarse que lo primero que tema 
que censurar era su propia negligencia ó falta de previsión para 
atender en tiempo á las necesidades de los marinos. » 
R.i.uiiid.>s Como resultados inmediatos de esta primera expedición, se 

e ..f"rMH¡'.'¡o« l^sJjia logrado hacer reconocimientos importantes para futuras 

operaciones , coa mejores elementos , y sobre todo , se habia 
apreciado prácticamente las buenas disposiciones de los Perua- 
nos á cooperar en favor de la emancipación. Por otra parte, la 
impotencia absoluta en que se encontraban las fuerzas navales 
del enemigo, no atreviéndose á medirse con las patriotas sino 
al abrigo de los fuertes, constituíase de hecho el dominio y la 
superioridad absoluta de la escuadra chilena en el mar Pacífico. 
(>)n todo, el sistema adoptado por los Españoles para la de- 
fens.'i del Callao, bacía sumamente difícil el ataque de la escua- 
dra chilena, mientras no contase con otros medios mas eficaces 
que el de los cañones de sus buques , por ser estos muy infe- 
riores en número á los que el enemigo tenia en las fortalezas y 
embarcaciones combinadas (i). 
El director El suprcmo director visitó la escuadra , y con ese motivo , 

fisiuiaMcóadra. ^^® ^^ almirante chileno, «le escribí una carta con fecha 21 de 

(i) Memorias de lord Gochrane. 



CHILE T PBBÚ. 161 

junio , en que le manifestaba que temiendo que los recursos del 
gobierno no fuesen muy abundantes, cedería gustoso^ para sub- 
venir á las exigencias de la república, la parte de presas que me 
correspondía en el corso que acababa de hacer , en cambio de 
que dicha suma se emplease en manufacturar cohetes á la con- 
greve. Este ofrecimiento fué rehusado, feücitándoseme de parte 
del supremo director por las ventajas obtenidas ya en haber 
obligado á los Españoles á encerrarse ignominiosamente en su 
puerto, á pesar de su inferioridad numérica. 

I) La fabricación de los cohetes se emprendió con actividad 
bajo la dirección del señor Goldsack, ingeniero distinguido que 
habia sido contratado en Inglaterra para este objeto. Por una 
economía mal entendida el gobierno entregó el trabajo de hacer 
y cargar los cohetes á los prisioneros españoles que tenia, dando 
mas tarde resultados que eran de esperar. » 

Se emplearon dos meses en esos preparativos, durante los 
cuales la escuadra fué aumentada con una corbeta construida en 
la América del Norte, á la que se dio el nombre de Independencia. 

El impaciente y atrevido marino se hizo á la vela nuevamente 
con dirección á las costas del Perú el 12 de setiembre de 1819, 
llevando como segundo al almirante Blanco. La escuadra se 
componía de los siete buques siguientes : la (flfíggins , el San 
Martín^ el Lautaro, la Independencia, el Pueyrredon , el Galva- 
rino y el Araucano. Estos dos últimos no estaban listos. Condu- 
elan ademas dos embarcaciones para convertirlas en brulotes y 
llevaban un considerable número de cohetes de refuerzo. — 
Las tripulaciones se componían, en su mayor parte, de criollos 
á quienes si bien era difícil convertir en buenos marinos , se 
batían con bizarría. « Los oficiales, agrega lord Cochrane, eran 
casi todos Ingleses ó Norte-Americanos, lo cual compensaba 
en cierto modo la falta de pericia de los marineros, aun cuando 
pocos de entre ellos tenían el tacto de enseñar á estos algo 
que les hiciera asemejarse á tales. — Esta tarea no era fácil , 
atendiendo á que la mayor parte de los que servían á bordo se 
encontraban obligados á desempeñar el servicio de marinos y 
marineros. 

A. — V. 11 



1819. 



1.0» fl (3oihr»ne 

tfrerf su ptrte 

tlt) |ir«»a«. 



FubrírMioa 
du loa roh«ies. 



\m eteumlra 
8P hace de niMVi 
á la vela. 



La tri|Httiic¡oo. 



del jefa 
de la Mcaadra. 



162 PROVINCIAS IINIDJIS DEL RIO BB LA PLATA, 

1819. » Al goLieriio pedí 1,000 hombres, asegurándole que aon 

SI gebirroo chileno cou esc núiuero Ule sería posible tomar los fuertes del Callao y 
aoHti«fare destriiír las embarcaciones españolas que habia en el puerto. 
— Se contestó que dicha fuerza la encontraria pronta para em- 
barcarse en Coquimbo, adonde llegué el 16, recibiendo en vez 
de los 1,000 soldados pedidos, tan solo 90, y aun estos se en- 
contraban en un estado tan andrajoso, que los habitantes hi- 
cieron una suscricion de 400 pesos, que se entregaron al mayor 
Miller para comprarles ropa. 

)) Este incidente fué tanto lo que me contrarió , que estuve 
á punto de volver á Valparaíso á hacer mi dimisión ; pero con- 
siderando que los cohetes los tenia á bordo y que el gobierno 
podia enviar luego una fuerza miütar, me resolví á ir adelante, 
y el 20 di fondo en la rada del Callao con toda la escuadra. 

» Los dos dias que siguieron á nuestra llegada los emplea- 
mos en construir balsas para los cohetes, y en preparar salva- 
vidas para los hombres que pudiesen caer de aquellas. 

» El dia i'' de octubre entraron en la bahía el Galvarino, d 
Pueyrredon y el Araucano para hacer un reconocimiento , y 
sufrieron un fuego mortífero de las baterías de tierra. — 
Mandé que la Independencia se adelantara en socorro ; pero 
este buque ancló á algunos millas distante de ellos. — Ese 
mismo dia, el teniente coronel Charles, oficial hábil y valiente, 
practicó un reconocimiento en un bote y ensayó algunos cohe- 
tes, de los que nos dio malos informes. 

» En el encuentro de este dia , una bala rasa dio en el 
mastelero del Araucano , causándole grave daño , y fué nece- 
sario, para repararlo, reforzar el palo con el cepo de una áncora 
tomada del Lautaro^ siendo preciso, para ejecutar esa operación, 
traer de la almiranta una hacha. — Menciono esta drcuns- 
tancia por solo hacer ver el modo como estaba equipada la 
escuadra. 

)) £1 dia 2 volvió á entrar el Araucano en compañía de una 
flotilla de botes mandados por el capitán Guise, los que lanza- 
ron algunos cohetes sin producir efecto notable , salvo el de 
que los Españoles desaparejaron sus buques. — El bergantín 



(^ontiruceion 

de balsas 
j lie róbeles. 

UeculUMriinipntoii . 



C6lLB V PfeRlJ. )63 

recibió éaño y^ohsídérable del faego cpie le hacian las embarca- 
ciones y los fuertes. 

» Después que hubo anochecido, combinamos un ataque de 
cohetea y bombas. — El Galvarino llevaria á remolque una 
balsa con un mortero á las órdenes del mayor Miller: en efecto, 
este bo!ns!gÜiÓ colorear dicha balsa á túediá milla de las bate- 
rías enemigas , á pesar del treinendo fuego que liacian. — El 
Pueyrredon le seguiria remolcando otra balsa con las bombas 
y almacén de municiones ; el Araucano iba encargado de otra 
que llevaba los cohetes bajo el iñáñdó del capitán Hind ; la 
Independencia seguiria remolcando otra balsa con cohetes, man- 
dada por el teniente coronel Charles ; y el resto de la escuadra 
se quedaría sobre las anclas. 

» Las léspetaiizas (Jüé yo y todos teiiíáinos de esté pldn , 
por el efecto que producirían los cohetes, etan grandes ; pero 
estaban destinados á frustrarse^ porque ellos resultaron com- 
pletamente inútiles. — Algunos, en razón de la mala soldadura 
que teniaü, ¿fe reventaron por la fuerza de expansión antes de 
sahr de la balsa, incendiando á otros, lo cual produjo se volara 
aquella y quemase al capitán Hind y trece hombres ; otros 
tomaroü una direceidtí íüala ^ á causa dé que las varillas nó 
ardian, porque no eran de la madera qué débiáfa séí». ^ El re- 
sultado tué que eran inútiles, y que esto se conoció cuando ya 
era tarde (i). » 



1819. 



Lon rob«iif« 
y las liombM. 



Lm cohetes 

nu producen 

los resu'.Uidos 

previstos*, 

poriiu 

mole prcpereeioo. 



(i) Hé aquí los partes sucesivos que dirít;tó k\ ^oblernd de Ghüé : 

h FragUta blñiirilftte la Orfíi^lfins, en la bahiá áh\ Ctllao, 
á t de octubí^ de itl9. 

» Señor: — HáMeff^o áticladd la eeieut(drá en éí l«g;ár qué |>árecia Wéjór 
calcvliUe j^irll dirigir iáü ^operaciones ftiéditada?, procedí inmediatamente á 
preparar tres balsas édñ el objeto de arrojar los cohetes y bombas bajo la 
snperíntendeiiciBt dM Coronel Charlea j rtidyor Rf illef 5 capitán fiind, qUisdando 
de este modo los botes de la escuadra frtan libres para obrar confohne re^di- 
riete Itfecasioni 

• Siendo necesario alg^n tíenfpo {lara éstos y otfos preparativos, se hicie- 
ron Tarias demostraciones de ataques y alarmas para fáügar al enemigo, 
los que uniformemente ocasionaron mucho cañoneo de sus baterías y buques. 
BU 6ttos flilios atfiqÉeff sé tiraron algunos tdheíM; quv desgraefádariMttle fro 



164 PROVINCUS UNIDAS DEL BIO DE LA FLATA^ 

tsi9. Hé ahí demostrado prácticaineate las consecuencias del er- 

Error qiM e«.mf lió For quc comctíó bI gobiemo chileno, encargando su confee- 
ii gobierno chileno, ^j^^ ^ j^^ Espaüoltís prisioueros, por razón de economía. Para 

dar una idea del modo como fueron preparados los cohetes , 

han correspondido á mis esperanzas : atribuyendo, sin embargo, este defecto 
á los tubos de donde se despedian, fué preciso mudar en parte la obra de 
las balsas, y todo quedó pronto la tarde del io de octubre. 

» Al entrar la noche, los bergantines de guerra llevaron á remolque las 
balsas ; y poco después se principió á arrojar cohetes y bombas. Mas tuvimos 
el sentimiento de ver que de cada seis cohetes apenas llegaba uno á su de- 
bido alcance, reventando algunos en los cilindros, cayendo otros al agua, y 
girando otros en el aire, tomaban una dirección enteramente contraría déla 
que se les quería dar. 

• Durante este tiempo, el furioso cañoneo dirigido á las balsas y al Gaha- 
rífio, Araucano y Pueyrredon incendió una porción de cohetes que reventa- 
ron en la balsa del capitán Hind ; y la gente que habia en ella sufrió bastante 
por este motivo, privando aquel accidente al servicio de los útiles esfuenoi 
del experto y valiente oficial Hind, que eslá imposibilitado de continuar tra- 
bajando por ahora. 

» £1 teniente coronel Charles, que manda la artillería y tropa de marina, 
tenia á su cargo todo el departamento de los cohetes, y obró con aquella ha^ 
bilidad, energía y celo que le caracterizan. — £1 mayor Miller mandaba la 
batería de morteros, y arrojó las bombas con mucho tino dentro del fíierte 
del N. £., que flanquea y protege la linea de los buques de guerra enemigos, 
causando considerable daño. 

» El haber faltado los cohetes me impidió maniobrar con el resto de la 
escuadra para aumentar la confusión del enemigo, según me habla pro- 
puesto. 

• Tengo el sentimiento de haber perdido en esta ocasión un joven activo 
y valiente, el primer teniente del Galvarino, D. Tomas Bailíe, que fuó muerto 
en la balsa al costado de aquel buque. 

» Tengo la honra de asegurar á Vuestra Señoría que soy con la mas alta 
consideración su atento seguro servidor. — Cochrane. — Señor ministro de 
marína del £stado de Chile, coronel D. José Ignacio Zenteno. » 

« Fragata almirante la O'Higgiru , en el GaUao, 
á 3 de octubre de 1819. 

» Señor : — No queríendo atribuir todavía el mal resultado de los coheles 
á algún defecto irremediable, ó á otra causa que la mencionada, se están 
preparando bastidores semejantes á los que se usaron en la prímera introduc- 
ción de los cohetes en Inglaterra ; y mediante los esfuerzos de los capitanes 
Forster, Guise y Wilkinson, espero que estarán prontos para mañana por la 
tarde. Los brulotes de explosión están también muy adelantados, bigo la 
inmediata dirección del teniente Gobett, primero de ostA fragata, y el teniente 



CHILE T PERÚ. Í65 

basta decir que se habían intercalado puñados de arena, aser- 1819. 
rin y aun de lodo en la pólvora , de modo que la llama no con- 
tinuaba, imposibilitando la explosión. 
Lord Cochrane se queja amargamente de ese descuido , no 

Murgell, del Galvafino, dos oficiales intrépidos, que se han ofrecido volun- 
tariamente á este servicio. 

» Continuamos molestando al enemigo, quien ha hecho señal de pagar 
las tripulaciones, probablemente para estimularlas á esforzarse. 

> Tengo la honra de asegurar á Vuestra Señoría que soy con la mayor 
consideración su atento seguro servidor. — Cochrane. — Señor ministro de 
marina del Estado de Chile, coronel D. José Ignacio Zenieno. • 

« Fragata almirante la 0*Higgins, bahía del Callao, 
á6 de octubre de 1819. 

» Señor : — En la noche del 3 se desenvergaron las velas de los buques 
de guerra enemigos, sin duda con la intención de engañarnos, pues luego 
que oscureció el 4, volvieron á envergar. Mas estando nuestros botes sobre la 
orilla oriental, se alarmaron los enemigos y desistieron de su intento, que 
probablemente era escaparse. Todo indicaba sus deseos de fugar, si los co- 
hetes ponían en peligro su seguridad, ó si incendiaban los buques mercantes 
que están reunidos á barlovento de su línea de defensa, formada de la Ven- 
gama, Eimeralda, Sebastiana, Resolución, Cleopaíra, Trujillana, Pegúela y 
Maipo. La Resolución y la Cleopaíra, como también los castillos, nos han 
tirado continuamente con bala roja, siguiendo el consejo del arzobispo de 
Lima. 

» Estando completos los nuevos preparativos ayer por la tarde, ordené que 
los bergantines de guerra condujesen á su posición las balsas de los cohetes 
y morteros, y que el brulote iie explosión, mandado por el teniente Murgell, 
procediese á su destino luego que empezasen á dispararse los cohetes, á cuyo 
tiempo se dirigió en línea la escuadra hacia la orilla occidental con la mira de 
impedir el escape del enemigo. 

» Apenas habían avanzado los bergantines hasta ponerse á tiro de las bate- 
rías y buques enemigos, cuando comenzaron sobre nosotros un fuego muy 
vivo, que se aumentó infinito luego que s» aproximó el brulote Victoria, 
Estando ya este dentro del alcance á metrallare las baterías, y cerca de la 
cadena que circunvala los buques enemigos, y entrándole el agua á torrentes 
por la bodega, incendió el teniente Murgell un lanzafuego quebrado por 
estar todas las guias despedazadas por las balas ; y á los diez minutos se ve- 
rificó la explosión, que habría aniquilado la fuerza naval del Callao si hubiese 
habido mas viento para que pasase el brulote con velocidad por las baterías. 

» Aguardando el éxito del brulote Visíoria, había retenido la Jerezana ; 
pero faltando el poco viento, y quedándonos en calma, creí infructuoso hacer 
nueva tentativa ; confirmándome mas en mi opinión el ver que los cohetes 
no tuvieron mejor éxito esta noche que en la del primer dia. — La causa de 



iG6 PROTINUAS UMDAS DEL ElO DB LA PLÁTÁ^ 

isi9. solo porque su plan fallaba por su base, sino porque, estando 
el enemigo preparado , Labia aumentado los medios de defen- 
sa, obstruyendo la rada y perfeccionando á sus artiUeros, que 
muchas veces excedieron á los que guarnecian la escuadra chi- 
lena. Felizmente los fuegos certeros que hacía el mortero del 
mayor MiUer , causaron mucho daño al enemigo , ecfaánjdole i 
pique una cañonera y matándole algunos hombres en los fuer- 
tes. La pérdida de los patriotas fué de veinte hombres fuera, 
de combate, entre estos, un joven oficial de mé]:ito, el teniente 
Bealey, cuyo cuerpo fué dividido por una bala roja. 
Carpo» injuMot « El gobiomo do Chile, agrega lord Cochrane, culpó injustar 
mente al señor Goldsack del mal éxito de los cohetes , porque 
la verdadera culpa la tenia el mismo, gobierno en no leerle 
suministrado los obreros y materiales competentes. — Por eco- 
nomizar se empleó á los prisioneros y un zinc de mala calidad 
para soldar los tubos , frustrándose por el ahorro de unos 
pesos el buen resultado de un gran fin. — Este incidenfe causó 
la ruina de Goldsack, aun cuando era incuestionable su capa- 
cidad, y tenia la recomendación de haber sido, durante algunos 



berho» 
I KBor GoldMck. 



cslo me es ya demasiado palpable: aquellos que revientan, faltan ,ei|.r#xon 
de la mala ó apurada obra en la soldadura de los tubos ó ciUndros; y. los 
otros, porque se rompe la cola, que desgraciadamente se les h'4 hecho (|e una 
madera nudosa y quebradiza. 

» Me es forzoso manifestar á Vuestra Señoría mi pesar por estas desgra- 
ciadas circunstuncias, agravadas por las calmas que reinan constantemente 
en el Callao. — He determinado obrar de otro modo, que espero producirá 
mas ventaja. 

» Los capitanes Spry y Grosbie, y el teniente Prunier, comandante&.de los 
bergantines Galvarino, Araucano y Pueyrredon, se han portado del modo 
mas gallardo. Las averias que recibieron estos buques en los palos fueron 
de poca consideración, y ya están reparadas. 

> £1 teniente Murgell, y dos marineros que le acompañaron en la Vietoríaf 
merecen por su valor un premio. El zelo y la cooperación del almirante 
Blanco son dignos de todo elogio. — Los capitanes, oficíales, marinería, 
artillería y tropa de marina se han portado todos con la mayor distinción. 

>■ Tengo la honra de asegurar á Vuestra Señoría que soy con la mas alta 
consideración su atento seguro servidor. — Cochrane — Seqor lni^iBt^ode 
marina del Estado de Chile, coronel D. José Ignacio Zenteno. • 



de los bniIotM 
no Toé mas efta 



GHILB T PEBÚ. 167 

dias, uno de los principales ayudantes del caballero W. Con- 1819. 
greve en Wolwich. » 

En fin, el dia 5 se terminó uno de los brulotes, y fiíé dirigido ei empleo 
contra la barra de maderos y los buques, al mando del teniente 
Morgell, pero habiendo escaseado el viento , el brulote vino á 
ser el blanco déla excelente puntería de los Españoles. Morgell 
abandonó el brulote, poniéndole fuego al cebo y abandonándolo 
al viento, de modo que la explosión se hizo á gran distancia 
y no tuvo el resultado previsto. 

Entretanto se avistó una vela cerca de la bahía. El Araucano 
salió en el acto á darle caza , pero reconociendo que era una 
fragata, volvió al siguiente dia con la noticia. Inmediatamente 
salió la escuadra en su persecución; pero no se logró alcanzarla, 
teniendo que volver la misma tarde al ancladero. Se supo luego 
que era la fragata Prueba^ de 50 cañones, que venia de Cádiz, u frageia prua 
convoyando un buque cuyo cargamento era estimado en cerca 
de 500,000 pesos ; ambos pudieron entrar al puerto durante la 
corta ausencia de la escuadra chilena. 

Habiendo fracasado el plan, no tenia objeto la permanencia 
de la escuadra en el Callao, mucho mas cuando las instrucciones inttrucciomt 
que tenia el jefe le ordenaban de una manera perentoria no gobierní*lhiifiio 
acercarse con los buques á tiro de las baterías enemigas, ni acome- 
ter á la escuadra de ellos, y que solo emplease los brulotes y cohe- 
tes, debiendo volver á Valparaíso en un tiempo dado, «Estas res- 
tricciones, dice lord Cochrane , me las habia puesto el minis- 
tro de la marina, considerando como una temeridad de mi parte 
el haber atacado, en mi viaje anterior , del modo que lo hice ; 
mas esto no significaba otra cosa que una mezquindad de espí- 
ritu, que le hacía insoportable el que yo, extranjero, consumase 
algo que me elevase en la estimación del pueblo chileno. 

» Á parte de estas razones, yo tenia otras para abandonar el 
Callao. La fragata española la Prueba andaba á lo largo de la 
costa, y según datos que tenia, creía que su guarida era en Gua- 
yaquil, de donde me habia propuesto desalojarla. 

)) El gobierno de Chile tampoco habia enviado los socorros 
prometidos para la escuadra, la cual se hallaba escasa de vive- 



1819. 



•nnmliB rliil- na 
en iirru^nii-iun 

de la 
■agRiH Vrneba» 



Ka fragata 
Macrdonia 
\\v lu» 
|ytB«iii» Unidof. 



orna de un bula 
B envió ia Prueba 

al vinj 
con de5piicbos. 



i68 PROVINCIAS UNIDAS DBL RIO DE LA PLATA^ 

res, por cuya circunstancia me \í obligado á recurrir ¿ mi anti- 
guo sistema de proporcionármelos de los Españoles mismos. Las 
tropas que se me habían prometido enviarme no habían ve- 
nido , lo cual manifestaba que nunca se habia tenido la inten- 
ción de cumplir con tal promesa, y que la palabra del ministro 
de marina , al asegurarme que me estaban esperando en Co- 
quimbo, habia sido tan solo un ardid para hacerme salir á la 
mar sin una fuerza niihtar. 

» Á la vez recibimos parte de que la Prueba habia venido 
acompañada de España por dos navios de línea que se espera- 
ban en Arica de un dia á otro. Salí en busca de ellos , pero 
tuve el sentimiento de no encontrarlos. Mas tarde se supo que 
dichos navios nunca entraron en el Pacifico, pues uno de ellos, la 
Europa^ habia sido declarado inútil para la mar al cruzar la línea, 
y el otro, el San Telmo^ se fué á pique en el cabo de Hornos. » 

El dia 5 de noviembre se dirigió á Pisco el capitán Guise, con 
el Lautaro y el Galvarino^ y trescientos soldados mandados por 
el teniente coronel Charles y el mayor Miller , con el objeto de 
tomar víveres á los Españoles. 

Lord Cochrane, presumiendo que los navios españoles que se 
esperaban pudiesen dirigirse al Callao y que la Prueba aprove- 
chase la ausencia de la escuadra chilena para entrar al puerto, 
se dirigió á aquel punto anclando en San Lorenzo el dia 8 , en 
donde encontró la fragata Macedonia de los Estados Unidos. La 
presencia de este buque dio ánimo á los Españoles, quienes en- 
viaron 27 lanchas cañoneras, pero á los primeros movimientos 
de los buques chilenos se retiraron apresuradamente. 

Al anochecer se avistó la Prueba , que buscaba cubrirse con 
los fuegos de dos fuertes del Callao. Los esfuerzos de los mari- 
nos patriotas por darle caza fueron estériles , porque la oscuri- 
dad de la noche lo impidió. Al regresar estos, volvieron á encon- 
trarla, pero solo pudieron tomarle un bote que enviaba á tierra 
con despachos para el virey. Los informes que se recibieron de 
su tripulación confirmaron la noticia que ya se tenia de que 
Guayaquil era su puerto de refugio. 

Entretanto los oficiales que mandaban la expedición á Pisco 



CHILE T PERÚ. 169 

tenían orden de desembarcar por la noche y sorprender la isio. 
guarnición ; pero como el viento les faltase, tuvieron que desem- ím panioiai. 
barcar de dia, cuando la referida guarnición los esperaba , sos- **d« ií.eó'" 
tenida por artillería de campaña y caballería. No por eso se arre- 
draron los expedicionarios, quienes saltaron á tierra sin disparar 
un tiro, á pesar del cañoneo y fuego de fusilería que recibían de 
los techos y torres de la iglesia, abriéndoles brechas en sus filas 
á cada paso que daban. En tal situación , los patriotas acome- 
tieron á la bayoneta, arrollando á los Españoles y obligándolos 
corrieron á refugiarse á la plaza de la villa , quedando mor- 
talmente herido el vaüente Charles. El mayor Miller, persi- 
guiéndoles de cerca , fué también atravesado por tres balas 
hiriéndole gravemente. El resultado de esa jornada fué la toma 
de Pisco , de donde se abastecieron de cuanto necesitaban, y 
destruyeron por orden del capitán Guise 200,000 galones de 
aguardiente que estaban en la playa para ser embarcados , á 
causa de no poder contener á las tripulaciones , que se hacían 
ingobernables por la embriaguez (i). 

El día 16 se reunieron á la escuadra el Galvarinoj el Lau- Eisannartin, 
taro. El 21 despachó el almirante para Valparaíso al San Mar- " '»f7««''«*^"» 

* x- r y el Arancaao 

tin, la Independencia y el Araucano, acompañando un transporte p«i«n & v.inar.íM. 
cargado de enfermos. 

Lord Cochrane, con la O'Higgins^ el Galvarino^ el Lautaro y Lord cudirane 
el Pueyrredon^ se dirigió en busca de la fragata española Prueba. ^ GlípauV 
El 27 entró con la O Higgins en el rio de Guayaquil, y dejando 
á la parte de afuera los otros buques, hizo fuerza de vela du- 
rante la noche , sin práctico , para llegar la mañana siguiente 
á la isla de Puna. Allí encontró al ancla dos buques grandes, 
á los cuales atacó haciéndoles un vivo fuego por el espacio de 
veinte minutos, obligándoles á arriar bandera; una vez á 
bordo se vio que eran el Águila^ de 20 cañones, y el Virginia, ei Á^uiia 
de 16, ambos cargados de madera y destinados á Lima. El mis- ^''* *'"''""" 
mo día se envió un destacamento que se apoderó de Puna. 
Cuando la almiranta volvió con las presas para reunirse á los 

(1) ObracUada. 



170 PROTINCIAS UlflDAS DXL 110 DB LA PLATA, 

«819. otiiis buquos, los encontró preparados para dar á la vela, en 
razón do que habían creído que el cañoneo habia sido con la 
Prueba, y presumían que la peor parte del combate habria ca- 
bido á 1.1 O'/Iiggins, En efecto, la Prueba se hallaba en Guaya- 
quil, pero la habían alijerado sacándole los cañones y municio- 
nes, y llevtidola río arriba, adonde era imposible acercarse por 
falta de agua, á mas de que era impracticable el cortarla con 
los botos por hallarse defendida por las baterías de tierra. Con 
este motivo, dice lord Cochrane en sus Memorias : 
Nupva . t.i.aia « En csto lugar debo referir un accidente, que, aunque no 

Giiur y S|.ry dcbíora mencionarse, comiene tenerlo presente por bailarse en 
relación con sucesos posteriores. Los capitanes Guise y Spry, 
calculando que el éxito nada lisonjero que habia tenido la expe- 
dición, sería imputado á mí al volver á Valparaíso, y no á las 
instrucciones quo se me dieron, ni á los malos cohetes, inten- 
taron promover un motín en las tripulaciones, para que al 
llegar á Valparaíso presentaran á la escuadra en una situación 
desagradable ; propalando para ello, de que yo babia tenido la 
intención de privar de la parte de premio en las presas á los 
otros buques, que con esa intención habia dejado afuera; que 
los oficiales y marineros de la almíranta habían con tal objeto 
saqueado á discreción las presas, antes de salir de la ria, y por 
último, que yo iba á reclamar una doble parte por haber obrado 
como almirante y capitán. No quedando duda de que dichos 
oficiales eran los autores de estas voces, determiné tomar una 
seria cuenta de la conducta de ellos. Al practicar los esclareci- 
mientos, ambos capitanes me dieron su palabra de honor de no 
invio de la» pmu haber sido los autores ni aun oído semejantes voces. Pero como 
4 Valparaíso, jni rosoluciou era no volver á Valparaíso, ni mucho menos el 
dar á conocer mis planes á oficiales que me eran hostiles, des- 
paché el iMutnro para Valparaíso, escoltando las dos presas y 
los preciosos cañones de bronce cogidos en el Virginia. Al Gal- 
varino y al Pueyrredon los dejé para observar los movimientos 
de la Prueba. 

)) Habia ejecutado la anterior resolución el -13 de diciem- 
bre , después de haber trasbordado á la almíranta al mayor 



1819. 



CocbíKB» 

formí <>1 |iroyN!t« 

de apoderai *■% 

de Valdivi». 



CHILE Y PERÚ. 171 

Miller^ que se encontraba restablecido de sus heridas. 

» Yo me encontraba bastante contrariado, continúa lord Co- 
chrane, por no haber conseguido mi intento en el Callao. Las 
causas que hubo para ello las he expuesto ya ; por otra parte, 
el pueblo de Chile esperaba imposibles, y á fin de satisfacerle y 
satisfacer mi amor propio herido, trabajé por encontrar un he- 
'cho que ejecutar y que correspondiese á tales esperanzas. En el 
diano tenia mas que un solo buque y por consiguiente no habia 
que consultar á nadie. Del concurso del mayor Miller estaba 
seguro, aun cuando habia recibido una bala en el brazo, otra 
en el pecho y tener invahdada la mano derecha. Él conservaba 
intacta la fuerza moral, y á fuerza de experiencia su capacidad 
era mayor para llevar adelante mis planes. 

» Tenia el designio de capturar con la ahniranta, y de un 
solo golpe de mano, los numerosos fuertes y la guarnición de 
Valdivia, punto que se habia creido hasta entonces como 
inexpugnable. De este modo se neutralizaría en Chile el mal 
efecto que produciría la falta de resultados en nuestro empeño 
delante del Callao. 

» La empresa era arríesgada ; sin embargo, estaba resuelto á 
no emprenderla antes de haberme asegurado de la practicabili- 
dad de ella. La temerídad, bien que se me haya imputado va- 
rias veces como una cuaüdad, no es inherente á mi carácter. Hay 
temerídad en aquellas empresas en que no se calculan las con- 
secuencias ; pero cuando estas son previstas, aquella desaparece. 

» Encontrándome ubre de las gentes que no quisieron secun- 
darme en mis operaciones anteríores, me resolví á tomar á 
Valdivia, siempre y cuando lo creyese practicable. » 

Aquí terminan las gloríosas campañas navales de los intrépi- 
dos marínos chilenos durante el año de 1819. En el próximo 
año de 1820 continuaremos narrando los importantes aconteci- dor*nic.eii.ftoi8ii 
mientes que señalan en la historía de la independencia sud- 
americana una época memorable para los ejércitos aliados de 
las Provincias Unidas del Rio de la Plata y de Chile. 



Término 

de las campariM» 

navkles 



PROVINCIAS UNIDAS DEL SDD-AMÉRIGA 

Y LOS ESTADOS UiNIDOS DE NORTE-AMÉRICA. 

AÑO 1819. 



V. 

1819. Esfuerzos hechos por el director Pueyrredon para obtener el reconoeímíento 

de las Provincias Unidas. — Esperanzas legitimas que abrigaba. — Acre- 
dita un comisionado. — £1 gobierno de los Estados Unidos recibe fría- 
mente los votos del gobierno argentino. — Móvil de la política del go- 
bierno de Washington. — Los diputados de la América del Sur, Thompson 
por Buenos Aires, Clemente por Venezuela, Gual por Nueva Granada, j 
Zarate por Méjico, autorizan al general M'Gregor para posesionarse de la 
Florida. — Documento. — Llegada de D. Lino Clemente á Washington. 

— Solicita una entrevista con el presidente. — Credencial de su gobierno. 

— Contestación. — £1 secretario de Estado se niega á recibirle. — En 
lo qué funda su negativa. — La expedición conñada al general M'Gregor 
tiene un éxito completo. — El gobierno de los Estados Unidos envía una 
escuadra con tropas que se apoderan de la isla Amelia, expulsando á 
los expedicionarios. — Los diputados sud-americanos protestan contra ese 
acto agresivo del gobierno de los Estados Unidos. — Don Lino Clemente 
se adhiere á esa protesta. — La expedición de M*Gregor afectaba direc- 
tamente los intereses del gobierno de Washington. — Negociaciones con 
la España para la compra de la Florida. — El presidente Monroe presenta 
al congreso un mensaje sobre las representaciones hechas por los gobier- 
nos de la América del Sur, para que se les reconozca su independencia. 

— Se queja de los procedimientos del diputado de Venezuela. — Les 
niega el derecho de autorizar el armamento contra una nación extranjera.. 

— El diputado de Venezuela lo sostiene , apoyándose en el ejemplo de 
Franklin. — El presidente no encuentra analogía entre ambos procedí<^ 




PR0YINGIA8 UNIDAS DE SUD-AMÉRICA^ ETC. 



173 



míenlos. — £1 general Bolivar, jefe supremo de Venezuela , declara no 
haber autorizado la expedición del general M'Gregor. — £1 presidente 
de los Estados Unidos cesa desde entonces toda comunicación con D. 
Lino Clemente. — Carta patente del director Pueyrredon nombrando 
cónsul general al señor de Forest. — Este solicita del gobierno de Was- 
hington su exequátur. — El presidente explica por qué no puede acor- 
dárselo. — M. de Forest se maniñesta satisfecho. — Documentos. — 
De Forest renueva su solicitud. — £1 gobierno de los Estados Unidos de- 
clara que el reconocimiento del cónsul general signíñcaria el de la in- 
dependencia. — Observaciones que se hacen sobre las razones emitidas 
por este. — Distinción entre la España y las Provincias Unidas de Sud- 
América. — Se apoya en la opinión de Yattel sobre el carácter del 
cónsul. — La América del Sur, en relación á la España , es conside- 
rada en el caso de guerra civil. — Nueva entrevista de M. de Forest 
con el presidente. — Los Estados Unidos desean saber sí el gobierno 
argentino aspira á un reconocimiento absoluto ó imperfecto. — Si 
adoptará el principio de reciprocidad. — Reserva que hace el gobierno 
argentino en favor de la España. — El presidente cree que esta cláusula 
haría prematuro el reconocimiento de la independencia de aquellos pue- 
blos. — El señor de Forest sostiene que la reserva en favor de la España 
no es incompatible con el reconocimiento de la independencia. — Con- 
sideraciones generales sobre este punto. — Reclamación hecha por los 
excesos cometidos por los corsarios con bandera argentina. — Cemposicion 
de su tripulación. — El presidente espera que el gobierno argentino to- 
mará medidas de represión. 



1819. 



El director Pueyrredon se esforzaba en obtener de las na- 
ciones extranjeras el reconocimiento de las Provincias Unidas, 
apoyándose en el estado de independencia de hecho en que se 
encontraban aquellos pueblos desde la memorable revolución 
del 25 de mayo de 1810, robustecida por el acto solemne 
de la declaración del congreso argentino , reunido en la pro- 
vincia de Tucuman, el año de 1816. Para llegar á ese re- 
sultado, abrigaba, como debia , las mas legítimas esperanzas 
en el concurso que le daría la República hermana de los 
Estados Unidos del Norte, y en tal concepto manifestó su 
viva simpatía y el interés preferente que daría al estableci- 
miento de relaciones de amistad y comercio entre ambos países. 
En efecto^ acreditó un comisionado con el fin de soUcitar el 
reconocimiento de su independencia y su concurso indirecto 
para terminar la campaña de emancipación sud-amerícana. El 



El director 

Pueyrredon 

M eifueru 

en obtener 

el reconoeimienld 

déla 

independencia. 



1819. 



Polliica 
del gobierno 
I Washington. 



dipaleüot 

dele 
marica del Sod 
retí dm lee 

en los 
ktadoe Unidui. 



fombrtroiento 
sir M'Gregor. 



174 PROVINCIAS UNIDAS DE SCD-AHÉRICA 

gobierno de los Estados Unidos recibió sin embargo fríamente 
los votos del gobierno tirgentino, y aun se negó á ratificar las 
estipulaciones que debian preceder ese acto^ firmadas en Buenos 
Aires por el comisionado de los Estados Unidos cerca dd 
gobierno argentino, después de la declaración de la indepen- 
dencia hecha por el congreso de Tucuman, ñindindose en h 
nulidad de esas estipulaciones por la falta absoluta de autoriza- 
ción del referido agente. 

Entretanto, ¿cuál era el móvil que dirigia la política dd 
gobierno de Washington? ¿Era esta hostil al pensamiento de 
emancipación sud-americana? No lo pensamos; pero creemos 
que un interés mas inmediato se oponía entonces para que ese 
concurso fuese leal y desinteresado, como vamos i explicado. 

Los diputados sud-americanos nombrados cerca del gobimio 
de los Estados Unidos, D. Lino de Clemente, de Venezuela, 
D. Pedro Gual, de Nueva Granada, ü. J. Zarate, de Méjico, y 
D. Martin Thompson , de las Provincias Unidas del Plata, 
apoyados en el derecho de la guerra en que estaban estas repú- 
blicas con la España, autorizaron en nombre de sus respectivos 
gobiernos al general sir Gregor M'Gregor para expedidonar y 
tomar posesión inmediata de las Floridas Orientales y Occi- 
dentales por el siguiente documento : 

Comisión de sir M'Gregor. 

« Filadelña, 31 de marzo de 1817. — Los diputados de la 
liberal América, residentes en los Estados Unidos del Norte, á 
su compatriota Gregor M'Gregor, general de brigada al servicio 
de las Provincias Unidas de Nueva Granada y Venezuela, salud : 

» Siendo muy importante para los intereses de los pueblos á 
quienes tenemos el honor de representar, de tomar inmediata 
posesión de las Floridas Oriental y Occidental, asi como para 
el bien de las instituciones libres y seguridad de los derechos 
naturales de sus habitantes ; en conformidad á nuestras ins- 
trucciones y al deseo de nuestros respectivos gobiernos, hemos 
comisionado al brigadier general Gregor M'Gregor con el objeto 
de poner en ejecución, en parte ó en totaUdad, una empresa 



Y LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE-AMÉRICA. 175 

tan interesante á la causa gloriosa en que estamos empeñados. 1819. 

» Por consiguiente, tomando en consideración vuestro zelo y ónirn qnc »e le da 
devoción á la República, encargamos á Vd., en nombre de iom„'"se.ioii 
nuestros constituyentes, de obrar bajo vuestra propia respon- «i«» »•• 
sabilidad, adoptando hacia las dichas provincias nombradas 
tales medidas como en vuestra prudencia juzgareis mas eficaces 
en favor de nuestros hermanos de las Floridas Oriental y Occi- 
dental, á cuyos beneficios están convidados por la importancia 
de su situación geográfica; y al efecto autorizamos á Yd., sin 
por esto apartarse de las reglas, usos y costumbres de las na- 
ciones civilizadas en casos semejantes, y de la observancia 
debida á las leyes de los Estados Unidos, y particularmente 
aquellas que rigen la neutralidad con potencias extranjeras, en 
armar buques, adentro de los límites de su jurisdicción, y pro- s« le aotoriu 
visionalmente nombrar oficiales de marina y de ejército, hasta , ' """' 
que el gobierno que ha de establecerse por la voluntad de los vñtM^, 
dichos pueblos, haya provisto del modo mas conveniente al 
arreglo de sus varios ministerios ó incumbencias. En todo lo 
cual le servirán de norma y de guia las instrucciones que le 
han sido entregadas en esta fecha. 

» Firmado, sellado y entregado en la ciudad de Filadelfia, á 
31 de marzo de 1817. — Lino de Clemente, diputado de Vene- 
zuela. — Pedro Güal, diputado de Nueva Granada y apoderado 
de F. Zarate, diputado de Méjico. — Majrtin Thompson, dipu- 
tado del Rio de la Plata. — Cuya copia verdadera del original 
quedó en mi poder. — Filadelfia, 45 de enero de 1818. — 
Lino de Clemente (i). » 

En esas circunstancias llegó D. Lino de Clemente á Was- 
hington , y soücitó del presidente una entrevista para presen- 
tarle la credencial de su gobierno acreditándole en el carácter 
de representante de Venezuela cerca del de los Estados 
Unidos. Hé aquí el texto de ese documento : 

« Don Lino de Clemente al secretario de Estado. — Was- 



(i) Véase el texto ingles de que ha sido traducido este documento , State 
Papen^ tomo VI, año 1819. 



176 PROVINCIAS UNIDAS DE SOD-AMÉRICA 

1819. hington^ H de diciembre de 1818 (año octavo de la Repú- 
KUnodociemaai» blica). — Excelentísinio Señor : Habiendo sido nombrado 
Tw^^sim!^' P^^ ®^ gobierno de la República de Venezuela su representante 

cerca del gobierno de los Estados Unidos do Norte-América, 
»ido oim «adienri» teugo ol houor do informar á Vuestra Excelencia de mi llegada 
díuR^úbüM ^ ®^*^ ciudad, con el objeto de desempeñar el cargo que se me 
ha confiado ; á cuyo efecto ruego á Vuestra Excelencia se sirva 
informarme de la hora y dia en que le será conveniente reci- 
birme para ofrecerle mis respetos y comunicarle el objeto de 
mi venida á esta ciudad federal. 

)) Aprovecho esta ocasión para ofrecerme, etc., etc. — Lino de 
Clemente. — Al honorable John Quincy Adams. » 

El secretario de Estado contestó á esta comunicación negándose 
á recibirle, fundándose en argumentos que no nos parecen con- 
cluyentes, como lo juzgará el lector por el siguiente documento: 
coDteitaeion (( Washiugtou, 16 do dicicmbro de 4818. — Muy Señor mió : 

«etetario de E»tado ^^ostra uota dol 1 1 corriento ha sido sometida al presidente 
áD Lino de los Estados Unidos, quien me ha encargado informaros que 
habiendo figurado públicamente vuestro nombre en un docu- 
lotifot qae se dan mouto autorizaudo á uu oficial extranjero para emprender y 
"l^drendl!* ejecutar una expedición en violación de las leyes de los Estados 
Unidos, ademas de otro en el cual reconocéis el acto, faltando 
al respeto debido á este gobierno, cuyos documentos han sido 
trasmitidos al congreso con el mensaje del presidente, fechado 
25 de marzo último , no estoy autorizado á entrar en comu- 
nicación con vos, y debo deciros que toda correspondencia 
ulterior no será admitida en este ministerio. 

» ínterin quedo, etc. — Firmado : John Quincy Adams. — 
Á D. Lino de Clemente. » 
Agresión El gobiomo do los Estados Unidos no limitó su acdon á las 

***d*eí¡r°° severas palabras empleadas en esa nota; tan pronto como supo 
Estado» unidos, el éxito obtcuido por la expedición de sir M'Gregor, envió una 
fuerza naval y militar que fácilmente desalojó y expulsó á los 
expedicionarios de la isla Amelia, apoderándose de los buques 
y elementos bélicos de los republicanos que allí encontró y tra- 
tándoles como piratas. 



T LOS ESTADOS UNIDOS DR NORTE AMÉRICA. 177 

En esta situación, los diputados de las Repúblicas sud-ameri- 
oanas dirigieron una protesta en forma, en nombre de sus 
gobiernos, al de los Estados Unidos, cuyos fundamentos encon- 
tramos en la siguiente comunicación que con tal motivo dirigió 
D. Lino de Clemente, representante de Venezuela, á D. Vicente 
Pazos, diputado por Nueva Granada y encargado de trasmitirla 
al gobierno de Washington : 

« D. Lino de Clemente á D. Vicente Pazos. — Filadelfia, 
i 5 de enero de 1818. — Muy excelente Señor: Por cartas 
del general 1). Luis de Aury y D. Pedro Gual, con fecha Fer- 
nandina 26 de diciembre último, he sido informado que le han 
comisionado á Vd. para presentar al presidente de los Estados 
Unidos una protesta en nombre de los gobiernos indepen- 
dientes de Siid-América, contra la invasión de la isla AmeUa 
por una fuerza militar y naval de los Estados Unidos, el dia 
23 de diciembre último, y para pedir la restitución de los bu- 
ques apresados por la escuadra americana y mandados á varios 
puertos. 

» Bien que el gobierno de Venezuela, cuyo representante soy, 
esti incluido en vuestra comisión, en compañía de aquellos en 
cuyo nombre se ha tomado posesión de la isla Amelia, sin em- 
bargo me ha parecido conveniente autorizar á Vd. especial- 
mente, como lo hago por la presente, para que proteste, en 
nombre de dicho mi gobierno, contra la invasión de la isla de 
Amelia, y contra todo otro acto ulterior del gobierno de los 
Estados unidos, como siendo contrarios á los derechos é inte- 
reses de las varias RepúbUcas, y de las personas navegando 
"bago sus banderas respectivas, debidamente autorizadas; y para 
que pueda Vd. establecer de un modo satisfactorio que la isla 
Amelia fué tomada á los Españoles por medio de una auto- 
ridad competente, le incluyo copia de la comisión dada ^1 
geiieral M'Gregor, el dia 31 de marzo último, por los diputados 
de las Repúbhcas independientes. 

» Los motivos alegados por el gobierno de los Estados Unidos 
en justificación de su medida hostil, sirve solo para probar su 
propia futilidad, demostrando claramente que su único objeto 
A. — V. 42 



1819. 



Proles la 

lie lüs Bsiadoit' 

de Siitl-Amérira» 



Comisión 
dtda á M'(ii<'gor 



176 PROYINCTAS UNIDAS DE SOD-AMÉRIGA 

i8lP. hington^ ii de diciembre de 1818 (año octavo de la Repú- 
xunodeciemaoi» blíca). — Exceleatísinio Señor : Habiendo sido nombrado 

**rwÍrfi'¡ng!o5!'^' P^^ ®^ gobierno de la República de Venezuela su representante 

cerca del gobierno de los Estados Unidos de Norte-América, 
?¡de anfi audienri» teugo ol houor do iuformar á Vuestra Excelencia de mi llegada 
díuR^úbu» ^ ®^*^ ciudad, con el objeto de desempeñar el cargo que se me 
ha confiado ; á cuyo efecto ruego á Vuestra Excelencia se sirva 
informarme de la hora y dia en que le será conveniente reci- 
birme para ofrecerle mis respetos y comunicarle el objeto de 
mi venida á esta ciudad federal. 

)) Aprovecho esta ocasión para ofrecerme, etc., etc. — Lino de 
Clemente. — Al honorable John Quincy Adams. » 

El secretario de Estado contestó á esta comunicación negándose 
á recibirle, fundándose en argumentos que no nos parecen con- 
cluy entes, como lo juzgará el lector por el siguiente documento : 
coDteiiaeion (( Wastóngtou, 46 de diciembre de 1818. — Muy Señor mió : 

«eretario de E»iado ^^^stra uota del 1 1 corriento ha sidq sometida al presidente 
ÉD Lino ¿e los Estados Unidos, quien me ha encargado informaros que 
habiendo figurado públicamente vuestro nombre en un docu- 
ioiifos qae se dan meuto autorizaudo á un oficial extranjero para emprender y 
1odi"nril!* ejecutar una expedición en violación de las leyes de los Estados 
Unidos, ademas de otro en el cual reconocéis el acto, faltando 
al respeto debido á este gobierno, cuyos documentos han sido 
trasmitidos al congreso con el mensaje del presidente, fechado 
25 de marzo último , no estoy autorizado á entrar en comu- 
nicación con vos, y debo deciros que toda correspondencia 
ulterior no será admitida en este ministerio. 

» ínterin quedo, etc. — Firmado : John Quincy Adams. — 
Á D. Lino de Clemente. » 
Agresión El gobiemo de los Estados Unidos no Umitó su acción á las 

***d*eír"° severas palabras empleadas en esa nota; tan pronto como supo 
Estados Unidos, el éxito obteuido por la expedición de sir M'Gregor, envió una 
fuerza naval y militar que fácilmente desalojó y expulsó á los 
expedicionarios de la isla Ameba, apoderándose de los buques 
y elementos bélicos de los republicanos que allí encontró y tra- 
tándoles como piratas. 



T LOS ESTADOS UNIDOS DR NORTE AMÉRICA. 177 

En esta situación, los diputados de las Repúblicas sud-ameri- 
canas dirigieron una protesta en forma, en nombre de sus 
gobiernos, al de los Estados Unidos, cuyos fundamentos encon- 
tramos en la siguiente comunicación que con tal motivo dirigió 
D. Lino de Clemente, representante de Venezuela, á D. Vicente 
Pazos, diputado por Nueva Granada y encargado de trasmitiría 
al gobierno de Washington : 

« D. Lino de Clemente á D. Vicente Pazos. — Filadelfia, 
i 5 de enero de 1818. — Muy excelente Señor : Por cartas 
del general 1). Luis de Aiiry y D. Pedro Gual, con fecha Fer- 
nandina 26 de diciembre último, he sido informado que le han 
comisionado á Vd. para presentar al presidente de los Estados 
Unidos una protesta en nombre de los gobiernos indepen- 
dientes de Siid-América, contra la invasión de la isla Amelia 
por una fuerza militar y naval de los Estados Unidos, el dia 
23 de diciembre último, y para pedir la restitución de los bu- 
ques apresados por la escuadra americana y mandados á varios 
puertos. 

» Bien que el gobierno de Venezuela, cuyo representante soy, 
está incluido en vuestra comisión, en compañía de aquellos en 
cuyo nombre se ha tomado posesión de la isla Amelia, sin em- 
bargo me ha parecido conveniente autorizar á Vd. especial- 
mente, como lo hago por la presente, para que proteste, en 
nombre de dicho mi gobierno, contra la invasión de la isla de 
AmeUa, y contra todo otro acto ulterior del gobierno de los 
Estados Unidos, como siendo contrarios á los derechos é inte- 
reses de las varias Repúbhcas, y de las personas navegando 
bajo sus banderas respectivas, debidamente autorizadas; y para 
que pueda Vd. establecer de un modo satisfactorio que la isla 
Amelia fué tomada á los Españoles por medio de una auto- 
ridad competente, le incluyo copia de la comisión dada ^1 
general M*Gregor, el dia 31 de marzo último, por los diputados 
de las Repúblicas independientes. 

» Los motivos alegados por el gobierno de los Estados Unidos 
en justificación de su medida hostil, sirve solo para probar su 
propia futilidad, demostrando claramente que su único objeto 



1819. 



Piolesla 

lie los Estados 

de Sutl'Aniérica> 



Comisión 
dula á M'(¡M'gor. 



A. — V. 



12 



1819. 

Futilidad 

i» lot motÍTOS 

prodoeidot 

por los 

Estados Unidos* 



178 PROTINCIAS UNIDAS DB 8UD AMÉRICA 

era la adquisición de las Floridas, sin fonnar otro cálculo que 
el del estado mas ó menos precario al que pueden los patriotas 
reducir el gobierno español, y pretextando, en consecuencia, 
unas veces la falta de autoridad de los que tomaron posesión 
de Amelia y de Galvestown, y otras veces de que estos esta- 
blecimientos fueron formados para abrigar piratas y contraban- 
distas, y por fin, que á ninguna potencia extranjera le era per- 
mitido apoderarse de las Floridas, en virtud de un acto otorgado 
en 1811, el cual es aplicable al caso presente. Muy f&dl me 
será el probar que los Estados Unidos no tienen otro motivo 
que su propia conveniencia , apoyada en la fuerza. Repetidas 
veces he trasmitido á mi gobierno informes sobre los sucesos 
de la isla de Amelia, después de su ocupación por el general 
M'Gregor, pidiendo que se comunicaran al gobierno de Nueva 
Granada, en Casanare ; y para que pueda continuar mis comu- 
nicaciones en las actuales circunstancias , que no dejan de ser 
interesantes, ruego á Vd. se sirva informarme cuanto antes del 
resultado de su misión. ínterin , etc. — Firmado : Lmo de 
Clemente. — Señor D. Vicente Pazos. » 

£1 documento que precede explica elocuentemente nuestra 
aserción, asi como la causa real de la aparente susceptibilidad 
de los Estados Unidos en cuanto á la pretendida violación del 
territorio extranjero. 

Sabido es que en esta misma época el gobierno de Washington 
Los Estados Unidos SO ocupaba asiduamente de obtener de la España la cesión, por 

medio de compra, de la Florida, la que en efecto fué anexada 
después á la Union americana , y era lógico suponer que para 
lograr y facilitar su negociación diplomática , se constituyese 
en guardián de los intereses transitorios de la España, hala- 
gándola con la adopción de una política neutral sino parcial 
en la contienda que sostenian los pueblos sud - americanos 
con la madre patria. No fué esta , por otra parte , la única 
hostilidad de los Estados Unidos durante la discusión que 
tuvieron que sostener los representantes de las Repúbücas 
hispano-americanas por la mala voluntad del gobierno de Was- 
hington. 



se ¡aieresabtn 
en la an«>s¡on 
de la Florida. 



Y LOS ESTADOS UNIDOS DB NORTE AMÉRICA. 179 

El 29 de enero del año 1819, el presidente de los Estados isi». 
Unidos, Mr. James Monroé, presentó al congreso un mensaje 
ó informe del ministro de Estado en el departamento de rela- 
ciones exteriores sobre los trabajos hechos por los gobiernos de 
las Repúblicas hispano-americanas para obtener el reconoci- 
miento de su independencia^ acompañándolo de los documentos 
en su apoyo. Por ese informe y por los documentos á que se 
refiere, se verá la acogida que mereció del presidente Monroé 
tanto el señor de Forest, nombrado cónsul general de las Pro- 
Yincias Unidas de Sud-América por el director Pueyrredon, 
como los demás representantes (i). 

(i) Reproducimos el texto ingles de ese mensaje, por las incorrecciones 
que puedan encontrarse en la traducción española. 

c Washington, 29^ january 1819. — I transmit to Ihe house of repre- 
sentalives, in compliance wilh Iheir resolutíon of the ii^ oí this month, a 
report from the secretary of State, concern ¡ng the applications \?htch have 
been made, by any of the independent gorvernments of South America, to 
have a minister or cónsul general accredited by the government of the 
United States with the answers of thls government to the applications 
adressed to it. — James Munroe. — The honorable the spealcer of the house 
of representatives. 

» Report of the secretary of State. — Department of State, Washington, 
28^ january 1819. — The secretary of State, to vihom has been referred 
the resolutíon of the house of representatives, of the ii^ inst., requesting 
of the president information, whelher any application has been made by 
any of the independent governments of South America, to have a minister 
ór cónsul general accredited by the government of the United States, and 
what was the answer given to such application , has the honor of submit- 
ting copies of applications made by Don Lino de Clemente, to be received as 
the representativo of the republic of Venezuela ; and of David G. de Forest, 
a Citizen of the United States, to be accredited as cónsul general of the United 
Provinces of South America; with the answers respectively returned to them. 
The reply of Mr. de Forest is líke wíse enclosed, and copies of the papers, 
signed and avowed by M. Clemente, wich the president considered as 
rendering any communication betwen this department and him, other than 
theat now enclosed, improper. 

9 It is to be observed , that, while M. Clemente in march 1817, was 
assuming, yrith the ñame of deputy from Venezuela, to exercise within the 
United States, powers transcending the lawful authority of any ambassador, 
and while, in january 1818, he was commissioning, in language disrespectful 
tothis government, Vicente Pazos, in the ñame of the republic of Vene- 



1819. 

Mensaje 

del prcsideale 

delM 

Estados unidos* 



180 PROYINCIAS UNIDAS DB SUD AMÉRICA 

(( Ministerio de Estado, Washington, enero 28 de i819. — 
£1 secretario de Estado, á quien fué referida la resolución de la 
cámara de representantes del U del corriente, pidiendo in- 



zuela, to > prolest against the inyasion of Amelia isUnd, aod aU siidi 

» further acts of the government of the United States, as were conlrarj to 

» the rights and inlerests of the several Republics, and the persons salUng 

> under their respective flags, duly commíssíoned, » he had himself, not 

only never been received by the government of the United States, as depn^ 

from Yenesuela; but had never presented himself to it in that charaeter, or 

offered to exhibít any evídence whatsoever of hís being invested with it. 

The issuing of commissíons, authorízing acts of war against a fore¡c^ nation, 

is a power which not even a sovereign can lawfully ezercise within the 

domínious of another in amíty with him, without hís consent. M. Pazos 

in hi8 memorial to the presídent, communicating the commission sígned bj 

M. Clemente, at Philadelphia, and given to general M'Gregor, alleget, in 

its juslifícatton, the example of the illustrious Franklin, in Europe; but tbis 

example, instead of furnishing an exception, affords a direct confirmatíon of 

the principie now advanced. The commissions issued by the dtplomatic agents 

of the United States in Franco, during our revolutionary war, were granted 

with the knowledge and consent of the french government, of which the 

following resolution from the secret Journal of Gongress , of S3 december 

i 776, is decisivo proof : 

« Resolved, that the commissioners (at the court uf Franco) be authorized 
to arm and fit for war any number of vessels , not exceding 6, at the ex- 
pense of the United States, to war upon British property ; and that commis- 
sions and warrants be for ibis purpose sent to the commissioners, provided 
the commissioners be tuell satisfied this measure will not be disagreeaUe ío 
the court ofFrance. > 

» It is also now ascertained by the expresa declaration of the supreme 
chief Bolívar, to the agent of the United States at Angostura, that, « the 
government of Venezuela has never authorized the expedition of general 
M'Gregor, ñor any^other enterprise against Florida or Amelia. • Instructíons 
have been forwarded to the government of Venezuela, of the motives for 
declining further communication with M. Clemente, and assurances that 
it will readily be held with any person not Hable to the same or like objee- 
tion. 

• The application of M. de Forest to be accredited as cónsul general of the 
United Provinces of South America, was fírst made in may last; bis creden- 
tial war a letter from the supreme director of Buenos Ayres, Pueyrredon, 
announcing his appointment, by virtue of articlcs concluded in the ñame of 
the United States of America, and of the United Provinces of Rio de la Plata, 
between persons authorized by him, and W. G. D. Worthíngton, as agent of 
this government who neíther had, ñor indeed pretended to have, any power 



T LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA. 



181 



forme al presidente sobre si se habian hecbo manifestaciones 
por parte de algunos de los gobiernos independientes de Sud- 
América, para que se les acrediten ministros ó cónsules gene- 



to negotiate such articles. M. de Forest was informed and requested to make 
known to the supremo director, that M. Worthington had no authoríty what- 
soevor to negotiate, on the part of the United States, any articles to be obli- 
gatory on them, and had never pretended to possess any full power to tbat 
eíTect. — That any communication ínteresting to the supreme director, or 
to the people of Buenos Ayres, would readily be held with M. de Forest, but 
that the recognition of him, as a cónsul general from the United Provinces 
of South America, could not be granted, either upon the stipulation of sup- 
posed articles, which were a nullity, or upon the commission or credential 
letter of the supreme director, without recognízing there by the authoríty 
from which it emanated, as a sovereing and independent power. 

> With this determination, M. de Forest then declared himself satisfíed. 
— But, shortly afler the commencement of the present session of congress, 
he renewed bis sollicitations, by the note dated the 9^^ of december, to be 
aecredited as the cónsul general of the United Provinces of South America, 
founding bis claim on the credentials from the government, which had been 
laid before the president last May. 

9 A conversation was shortly afterwards held with him , by direction of 
the president in which the reasons were fully explained to him, upon which 
the formal acknowledgement of the government of Buenos Ayres , for the 
present, was not deemed expedient. They were also, at bis request, gene- 
rally stated in the note, dated the 31 «t of december. 

» It has not been thought necessary, on the part of this government to 
pursue the correspondence with M. de Forest anyfurther; particularly as he 
declares himself unauthorized to agitate or discuss the question, with regard 
to the recognition of Buenos Ayres as an independent nation. Some observa- 
tions, however, may be proper wilh reference to circumstances alledged by 
him, as arguing that a cónsul general may be aecredited, without acknow« 
ledging the independence of the government from which he has his ap- 
pointment. The cónsul of the United States, who has resided at Buenos 
Ayres, had no other credential than his commission. It implied no recogni- 
tion by the United States of any particular government; and it was issued 
before the Buenos Ayres declaration of independence , and while all the 
acts of the authorities there, were in the ñame of the king of Spain. 

» During the period while this government declined to receive M. Onis 
as the minister of Spain, no cónsul received an exequátur under a commis- 
sion from the same authoríty. The consuls who had been received before 
the contest for the government of Spain had arisen , were suífered to con- 
tinué the exercise of their functions, for which no new recognition was ne- 
cessary. A similar remark may be made with regard to the inequality alledged 



1819. 

Las repáblira 
lud-americana 

piden 
el recoDOcimier 
dera 
iodepeadencia 



PROVINCIAS UNIDAS DGL SUD-AHERIGA 

Y LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE-AMÉRICA, 

AÑO 1819. 



V. 

1819. Esfuerzos hechos por el director Pueyrredon para obtener el reconocimiento 

de las Provincias Unidas. — Esperanzas le^timas que abrigaba. — Acre- 
dita un comisionado. — El gobierno de los Estados Unidos recibe fría- 
mente los votos del gobierno argentino. — Móvil de la política del go- 
bierno de Washington. — Los diputados de la América del Sur, Thompson 
por Buenos Aires, Clemente por Venezuela, Gual por Nueva Granada, j 
Zarate por Méjico, autorizan al general M'Gregor para posesionarse de la 
Florida. — Documento. — Llegada de D. Lino Clemente á Washington. 

— Solicita una entrevista con el presidente. — Credencial de su gobierno. 

— Contestación. — El secretario de Estado se niega á recibirle. — En 
lo qué funda su negativa. — La expedición confiada al general M'Gregor 
tiene un éxito completo. — El gobierno de los Estados Unidos envia una 
escuadra con tropas que se apoderan de la isla Amelia, expulsando á 
los expedicionarios. — Los diputados sud-americanos protestan contra ese 
acto agresivo del gobierno de los Estados Unidos. — Don Lino Clemente 
se adhiere á esa protesta. — La expedición de M*Gregor afectaba direc- 
tamente los intereses del gobierno de Washington. — Negociaciones con 
la España para la compra de la Florida. — El presidente Monroé presenta 
al congreso un mensaje sobre las representaciones hechas por los gobier- 
nos de la América del Sur, para que se les reconozca su independencia. 

— Se queja de los procedimientos del diputado de Venezuela. — Les 
niega el derecho de autorizar el armamento contra una nación extranjera. 

— El diputado de Venezuela lo sostiene , apoyándose en el ejemplo de 
Franklin. — El presidente no encuentra analogía entre ambos procedí- 



PBOYINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA^ ETC. 



i 73 



míentos. — £1 general Bolívar, jefe supremo de Venezuela , declara no 
haber autorizado la expedición del general M'Gregor. — £1 presidente 
de los Estados Unidos cesa desde entonces toda comunicación con D. 
Lino Clemente. — Carta patente del director Pueyrredon nombrando 
cónsul general al señor de Forest. — Este solicita del gobierno de Was- 
hington su exequátur. — El presidente explica por qué no puede acor- 
dárselo. — M. de Forest se manifíesta satisfecho. — Documentos. — - 
De Forest renueva su solicitud. — £1 gobierno de los Estados Unidos de- 
clara que el reconocimiento del cónsul general significaría el de la in- 
dependencia. — Observaciones que se hacen sobre las razones emitidas 
por este. — Distinción entre la España y las Provincias Unidas de Sud- 
América. — Se apoya en la opinión de Yattel sobre el carácter del 
cónsul. — La América del Sur, en relación á la España , es conside- 
rada en el caso de guerra civil. — Nueva entrevista de M. de Forest 
con el presidente. — Los Estados Unidos desean saber si el gobierno 
argentino aspira á un reconocimiento absoluto ó imperfecto. — Si 
adoptará el principio de reciprocidad. — Reserva que hace el gobierno 
argentino en favor de la España. — £1 presidente cree que esta cláusula 
baria prematuro el reconocimiento de la independencia de aquellos pue- 
blos. — El señor de Forest sostiene que la reserva en favor de la España 
no es incompatible con el reconocimiento de la independencia. — Con- 
sideraciones generales sobre este punto. — Reclamación hecha por los 
excesos cometidos por los corsarios con bandera argentina. — Composición 
de su tripulación. — El presidente espera que el gobierno argentino to- 
mará medidas de represión. 



1819. 



El director Pueyrredon se esforzaba en obtener de las na- 
ciones extranjeras el reconocimiento de las Provincias Unidas, 
apoyándose en el estado de independencia de hecho en que se 
encontraban aquellos pueblos desde la memorable revolución 
del 25 de mayo de 1810 , robustecida por el acto solemne 
de la declaración del congreso argentino , reunido en la pro- 
vincia de Tucuman, el año de 1816. Para llegar á ese re- 
sultado, abrigaba, como debia, las mas legítimas esperanzas 
en el concurso que le daría la República hermana de los 
Estados Unidos del Norte , y en tal concepto manifestó su 
viva simpatía y el interés preferente que daría al estableci- 
miento de relaciones de amistad y comercio entre ambos países. 
En efecto, acreditó un comisionado con el fin de soUcitar el 
reconocimiento de su independencia y su concurso indirecto 
para terminar la campaña de emancipación sud-amerícana. El 



El director 

Pueyrredon 

se esrueru 

en obtener 

el reeonocimien 

dele 

independencia 



iSi PROVINCIAS UNIDAS DE SUD AMÉRICA 

181 í). rica, acompañadas de las respuestas respectivas dadas á ambos 
señores. Tambieu se incluye la contestación del señor de Forest, 
así como las copias de los documentos firmados y autorizados 



to him that, while such an índefínite rii^ht was reserved , an acknowiedge- 
meiit of indepcndence must be coiisídered as prematuro. — This cautíoa 
was thought the more necessary, inasmuch as it was knowa that, at tbe 
same time Uiat the supreme director was insisting upon this reservatioo, i 
meiHation between Spain and her coloiiies had been solicited by Spain, and 
iigreed to by the fíve principal powers of Europe , the basis of which was 
underslood to be a compromise between the spanish claim to sovereignty, 
und the colonial claim to íiidcpendeiice. Mr. de Forest was understood to have 
said, that the congress at Tucuman had determined to oiTer a ^ant of spe- 
cial privileges to the nation which should be the fírst to acknowledge the 
indepeiidence of Buenos Ayres. — He stated, ín hís notes, that he knew no- 
Ihiiig of aiiy such rcsolution by Ihut coii^ress; but tbat it was a prevailing 
opinión at Buenos Ayres, and liis own opinión also, that such special privi- 
legcs would be graiilcd lo the first recognizing powor, if demanded. — It 
has invarínbly been avowed by the government of the United States , that 
they would neither ask ñor accept ot'any special privitege, or advantage, for 
their acknowicdgcment of South American independence ; but it appears tliat 
the supreme director of Buenos Ayres, for from being prepared to grant spe- 
cial favors to the United States, for taking the lead in the acknowledgement, 
declined evcn a reciprocal stipulation , that the should enjoy the same ad- 
vantages as olher nations. — Ñor was this rcservation, as Mr. de Forest sup- 
poses, defeasible by the acknuwldegment, oii the part of the United States, 
of Soulh American independence. — The supreme director could not be so 
ignorant, as not to perceive, that it was impossible for this governmeat to 
riilify the arliclcs prepared by his authorily with Mr. Wortbington, and yet to 
wilhhüld the acknowledgement of independence. — He knew that, if that 
inslrument should be ratifíed , the United States must thereby necessarily be 
the íirst lo grant Ihe acknowledgeiuent, yet he declined inserting it in an 
articlc, securing lo cach parly, in the ports of the other, the advuntages of 
the most favorcd nations. — It ís, neverthclcss, in conformily to one of those 
same articles, that Mr. de Forest claimed to be receíved in the formal character 
of cónsul general. 

» With regard to the irregularitics and excesscs committed by armed ves- 
seis, saíling under the flag of Buenos Ayres complained of in the note of the 
l^t of january, itwas not expected that Mr. de Forest would have the power 
of restraiiiing them, oiherwi.^e (han by representing thcm to the supreme di- 
rector, in whoni Ihc authorily to apply the proper remedy is supposcd to be 
vesled. — The admission of Mr. de Forest ín the character of cónsul general, 
would give him no additional means of suppressing Ihc evil. — lis principal 
aggravation arises from the circumslance that the cruizers of Buenos Ayres 



1819. 



diputado 
de Venezuela. 



Y LOS ESTADOS UNIDOS DB NORTE AMfiRlGÁ. 185 

por el señor de Clemente , cuyo conocimiento ha considerado 
oportuno el presidente. 

» Conviene observar que, mientras el señor Clemente, en el D.LíooJecienieni 
mes de marzo de 1817, asumia , con el nombre de diputado de 
Venezuela, un carácter que excedia la autoridad legal de un 
embajador, y después de haber comisionado, en enero de 1818, 
en términos inconvenientes para este gobierno, á un cierto 
Vicente Pazos, en nombre de la República de Venezuela, para 
protestar contra la ocupación de las islas de Amelia y otros actos 
del gobierno de los Estados Uiíidos, como contrarios á los de- 
rechos y á los intereses de las varias Repúblicas y de las per- 
sonas que navegaban bajo sus pabellones respectivos, legal- 
mente autorizados, este mismo señor Clemente no solamente 
no habia sido reconocido por el gobierno de los Estados Unidos 
en calidad de diputado de Venezuela, sino que jamas se ha 
presentado á él en tal carácter, ni ha ofrecido producir prueba 
alguna de estar revestido de semejante encargo. El acto de 
expedir comisiones autorizando actos de guerra contra una 
nación extranjera, es una facultad que ni un soberano puede 



El piesi>lciile 

8« qupja 

de U írre{;ularida 

do lúa 

proccdimifnioa 

del l'»■pre^elllante 

de Venezuela. 



are almost, if not quite, uníversally manned and officered by foreígners, ha- 
\ing no permanentconnexion wíth that counlry, or interest in its cause. — 
But the complaint was not confmed to the misconduci of (he cruizers. — 
It was stated that blaiik commissions for privuteers , Iheir commanders and 
officers, had been transmitted to thís country, with the blanks left to be 
fílled up here, for fitling out, arming, and equipping them, for purposes pro- 
hibited by the laws of te United States, and in violation of the law of nations. 
.> It was observed that Ihis practice, bciiig alike írreconcilable with ttie 
rights and the obiígations of the United States, it wus expected by the pre- 
sident, that, being made known to the supreme director, no instance ofít 
wouid again occur hereafler. No reply to thís part of the note has been 
made by Mr. de Forest; for it is not supposed that he meunt to disclaim all 
responsibility of himsclf, or of the goveriimcnt of Buenos Ayres, concerniíig 
it, unless bis character of cónsul general should be recognizcd. 

* As he slutes that he hus transmilted a copy of the note, itself, to Buenos 
Ayres, the expectation may be indulgeit, that the exclusive sovereign authority 
of the United States, within thcir own jurídiction, will hereafler be respectcd. 

» ÁU which is respectfully subinitted. — John Quingy Adams. — The hon. 
James Monroe. • 



186 



PROVINCIAS l'MDAS DE SÜD AHtRICA 



1819. 

El rtpreMDianie 
d« Veneiueb 

leapoyi 

en 0I ejemplo 

qat ofrece la misioD 

de Franklip 

en Francia* 



El presidente 
niega la identidad 
de eireunaUnciaf • 



El general Bolifar 

declara 

qae él no había 

aotorízado 

la ezpedíciun 

de M'Gregor. 



El presidente 

cesa 

toda comuoicacioa 

con 
don Lino Clemente. 

El sefior de Forett 

solicita 
su reconocimiento 

como 
cónsul argentino. 



ejercer legalmente contra los dominios de otro país con qoieB 
está en relaciones de amistad, sin su consentimiento. El señor 
Pázos^en su oficio al presidente, da comunicación de la comiáon 
firmada por el señor Clemente en Filadelfía, y entregada al 
general M'Gregor, y trae en apoyo , para su justificación, el 
ejemplo del ilustre Franklin en Europa; mas este ejempb, 
lejos de formar una excepción, confirma mas bien el principio 
establecido aquí. Las comisiones bbradas por los agentes diplo- 
máticos de los Estados Unidos en Francia, durante nuestra 
guerra revolucionaria, fueron concedidas con el conocimiento y 
consentimiento del gobierno francés, y en prueba de ello, hé 
aquí la siguiente resolución tomada del diario secreto del con- 
greso, con fecha 23 de diciembre de 1776. 

« Resuelto, que los comisarios (á la corte de Francia) sean 
autorizados á armar y equipar en guerra cierto número de bu- 
ques que no excedan de seis, á expensas de los Estados Unidos, 
para apoderarse de la propiedad británica ; y que al efecto se 
expidan á los dichos comisarios las autorizaciones y coniisiones; 
con tal que tales providencias no desagradaren á la corte de 
Francia. 

» También queda ahora comprobado , por la declaración 
expresa del jefe supremo Bolívar, dirigida al agente de los 
Estados Unidos en Angostura, que « el gobierno de Venezuela 
nunca ha autorizado la expedición del general M'Gregor, ni 
ninguna otra empresa contra Florida ó Amelia. » A cuyo efecto 
se expidieron explicaciones satisfactorias al gobierno de Vene- 
zuela, deduciendo los motivos que obligaban á declinar toda 
comunicación ulterior con el señor Clemente, y dando seguri- 
dades que el gobierno estaria siempre dispuesto á entrar en cor- 
respondencia con cualquiera otra persona que no se hallare en 
las circunstancias del señor Clemente. 

» La soUcitud de Mr. de Forest para ser recibido como cónsul 
general de las Provincias del Sud-América, fué hecha prime- 
ramente en mayo último; su credencial era una carta del 
señor Pueyrredon, director supremo de Buenos Aires, en la que 
participa su nombramiento , en virtud de artículos celebra- 



no es acordado* 



T LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉBICA. 187 

dos en nombre de los Estados Unidos de América y de las 1819. 
Provincias Unidas del Rio de la Plata, entre personas autori- 
zadas por él y W. G. D. Worthington , como agente de este 
gobierno, cuyas personas ni teman, ni en verdad pretendían 
tener poderes algunos para tratar de tales artículos (i). 

» Se contestó al señor de Forest, para que lo comunicara al ei exeqaitar 
director supremo , que Mr. Worthington no tenia autoridad 
alguna para entrar en negociaciones por parte de los Es- 
tados Unidos , y que en efecto no habia declarado poseer 
poderes amplios al efecto; que cualquiera asunto que pu- 
diese interesar al director supremo ó al pueblo de Buenos 
Aires, sería comunicado y recibido con gusto por intermedio del 
señor de Forest , pero que el reconocimiento de este individuo 
en el carácter de cónsul general de las Provincias Unidas de Sud- 
América no podía admitirse, ni bajo la estipulación de los 
supuestos artículos, sin valor alguno, ni bajo la comisión ó 
credencial del director supremo, sin reconocer, por este acto, la 



(i) No teniendo el texto español, hacemos la traducción del ingles tomada 
de la colección State Papen : 

« El director supremo de las Provincias Unidas de la Plata al presidente 
de los Estados Unidos. — Excelentísimo Señor : El gobierno supremo de 
estas Provincias se ha esforzado de mucho tiempo á esta parte en formar 
unos vínculos eslrechísimos de amistad con los Estados Unidos de América, á 
lo que les convidan sus mas eficaces intereses mutuos. Tan deseado objeto 
ha sido hasta ahora frustrado por los sucesos de los tiempos ; pero parece 
haber llegado por fin el momento del cumplimiento de tan vivos deseos 
expresados por los pueblos de estas Provincias. 

» En consideración de estas circunstancias , y en conformidad del artí- 
culo XVIII de los artículos estipulados con el ciudadano William G. D. Wor- 
thington , agente de vuestro gobierno en estas Provincias , he nombrado 
el ciudadano David G. de Forest cónsul general cerca de los Estados Uni- 
dos, con los poderes especificados en su comisión y con las instrucciones 
respectivas. 

' Ruego, pues, á V. E. se sirva concederle la atención y consideración 
que en semejantes casos son concedidas á los agentes de vuestra nación , 
fundando de este modo la base de las relaciones que harán en adelante tan 
glorioso el nombre de V. E. en estas regiones. 

» ínterin , etc. — J. M. de Pueyrredon. — Al presidente de los Estados 
Unidos. » 



se aianiliir»!! 
•ati>rrt.iio 



188 PROTÜUCIAS U?flDÁS DE SUD ÁHÉUCA 

181 9 autoridad de que procedía, como una autoridad soberana é 
independiente. 

I». K.^.ii » Estas explicaciones satisfacieron i Mr. de Forest, quien así 

lo manifiesto. Mas poco después, al principio de la presente se- 
sión del congreso, de Forest renovó sus representaciones en 
una nota fechada 9 de diciembre, pidiendo que se le recono- 
ciese como cónsul general de las Provincias Unidas de Sad- 
América, fundando su pretensión en las credenciales de sa 
gobierno, comunicadas, en el mes de mayo último, al presi- 
dente vi). 



(1) Traducida del texto ingles, tomado de la colección State Papen: 

« M. de Forest al secretario de Estado. — Georgetown , 9 diciembn 
de 1818. — Muy Señor mió : Tengo el honor de participar al aeñor Ádams, 
que he vuelto á este distrito , á fin de renovar mí solicitud para ser admi- 
tido por este gobierno en el carácter de cónsul general de Tas ProTÍncias 
Unidas de Sud-América , fundando mi reclamación en las credenciales de 
mi gobierno , las que fueron entregadas al presidente en el mea de majo 
último. 

» Por los informes que este gobierno ha adquirido , consta sin la menor 
duda que Buenos Aires , su capital, y una grande porción de su territorio, 
se bullan, y se han hallado libres é independentes por mas de 8 añoa del 
gobierno de España, y poseen bastante poder para consolidar en adelante su 
independencia; que un sistema regular de gobierno se ha establecido 
por sus habitantes, quienes, por la sabiduría de sus instituciones, dan mues- 
tras de ser bastantemente ilustrados para gobernarse por si mismos ; y que 
tienen su vista fija en esta gran República como su modelo y como su hermana 
mayor, de cuyas simpatía y amistad ellos esperan al menos una simple pro- 
tección. 

» Los mensajes del presidente de los Estados Unidos , tanto el del año 
pasudo como el del presente , han furniado la creencia general que los 
Estados Unidos nos han colocado en el mismo pié que á la España, en cuanto 
á nuestras operaciones comerciales ; pero , Señor, esto no es el hecho. 
— Un cónsul de España está conocido y respetado como tal por vuestros 
tribunales de justicia, lo que le permite, exofficio^ proteger y defender 
los intereses de sus conciudadanos ; mientras que no bastará para vuestros 
tribunales el permiso verbal que yo tengo para desempeñar los cargos de 
mi oñcio , habiendo ocurrido varías ocasiones en que la propiedad de mil 
compatriotas ausentes ha estado expuesta , por falta de un protector legal- 
mente autorizado á este efecto. 

* El caso de la goleta española capturada por nuestros buques de guerra 
el Buenos Aires y el Tucuman , que fué llevada á Scituate, poco hace , por 



aroidudj 
i M. iÍH FuresU 



T LOS BSTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA. i89 

» Poco después se tuvo con él una conferencia, de orden del 1819. 
presidente, en la que se le dieron amplias explicaciones sobre coi fereocn 
el motivo por el cual el gobierno de los Estados Unidos no habia 
hasta entonces juzgado oportuno reconocer formalmente el 
gobierno de Buenos Aires. Estas explicaciones fueron hechas 
también por escrito, según el deseo de Forest, en la nota del 
31 de diciembre W. 



gu t4pulacion rebelada , después de haber asesinado al capitán y al segundo, 
echándoles al mar, es una prueba evidente de la necesidad de tener un 
agente acreditado en esta residencia , para vigilar los negocios comerciales 
de Sud-Ámérica ; y faltando el tal agente , nunca podrán nuestros compa- 
triotas considerarse completamente protegidos en sus derechos. 

> Ruego á Vd., Señor, se sirva mandar cuanto antes esta comunicación 
al señor presidente de los Estados Unidos, asegurándole que yo aprecio debi- 
damente la acogida amistosa que he recibido por parte de su gobierno al lle- 
gar á este país ; y que habiéndose mudado materialmente las circunstancias 
desde entonces, no dudo que recibiré en breve su autorización para obrar en 
la forma acostumbrada. 

» ínterin, etc. — Firmado : David C. de Forest. — Al honorable John 
Quincy Adams. » 

(1) Traducida del texto ingles , tomado de la misma colección Staie 
Papers, 

« Mr. Adams al señor de Forest. — Washington, 31 de diciembre de 1818. 
— Mr. Adams ofrece sus cumplimientos á Mr. de Forest y tiene el honor de 
asegurarle de todo el interés que toma el presidente de los Estados Unidos 
en el bienestar y prosperidad de las Provincias de la Plata, y de su disposi- 
ción á reconocer la independencia de Buenos Aires, tan pronto como haya 
llegado el tiempo en que semejante paso pueda darse con ventaja para los 
intereses de Sud-América, asi como para los de los Estados Unidos. 

» Mientras tanto, siente mucho no poder conceder á Mr. de Forest el exequá- 
tur de cónsul general de Sud-América , por las razones expuestas en parte 
por el presidente, en su mensaje al congreso, á principio de la presente se- 
sión, y explicadas mayormente á Mr. Forest por Mr. Adams en la conversa- 
ción que tuvo el honor de tener con él. Mr. Forest se habrá persuadido que 
cualesquiera privilegios relativos al carácter de cónsul no 'puede tener 
influencia alguna en los tribunales judiciales de este pais, y en cuanto á lo de 
la goleta española llevada á Scituate, se tomarán las medidas correspon- 
dientes á las circunstancias del caso y á las leyes vigentes. 

» Con respecto al reconocimiento del gobierno de Buenos Aires, ya se ha 
dicho á Mr. de Forest que aun cuando se adoptara esta medida, sería sola- 
mente el reconocimiento de un hecho, sin formular una opinión en cuanto á 
la extensión del territorio ó provincias bajo su autoridad, y particularmente sin 



190 piOTinaAi mniMj m wb ¿Jtiasck 

1819. »EI gobierno no ha creído deber continuar con de Fofeet nm- 

guna correspondencia ulterior; ya que este dedara, con partid 



que por esto sea decidida su pretensión sobre la Banda Oriental, Santa Fé, 
Paraguay ó cualquiera otra provincia que pudiera rechazar bu supremadt 6 
su dominio. También se ha dicho que al reconocer aquel gobierno eomo in- 
dependiente, seria necesario para los Estados Unidos aaber si Buenos Aires 
reclama una independencia absoluta ó solamente imperfecta. De resoltas 
de ciertas transacciones entre unas personas autorizadas por el supremo 
director, y un agente de los Estados Unidos (aunque este no haya sido^oto- 
rizado por el gobierno), parece que el director supremo se negaba á contraer 
la obligación de conceder á los Estados Unidos las ventigas ó privilegios que 
se acuerdan á las naciones mas favorecidas, á pesar de ofrecerse la recipro- 
cidad por parte de los Estados Unidos, dando el director supremo por motivo 
que teniendo España derecho á la soberanía de Buenos Aires, se le ddda 
conceder unas ventajas especiales, como premio de su renuncia á tales dere- 
chos. 

» Es menester que el gobierno de Buenos Aires, mientras se reserve se- 
mejante facultad, diga si se considera enteramente independiente, y hasta 
qué punto pueden las otras potencias considerar la autoridad de España en d 
caso de ser restaurada. 

» También se ha dicho por Mr. Forest que el congreso de Tncnman había 
pasado una resolución ofreciendo ventajas especiales á la primera nadoo 
que reconociera su independencia ; sobre lo cual importa saber si seme- 
jante resolución no sería la dependencia en vez del establecimiento de 
una independencia. Los Estados Unidos no se proponen exigir favores de 
Buenos Aires por el reconocimiento de su independencia , mas al recono- 
cerla , esperan ó merecer los mismos favores concedidos á las naciones 
extranjeras, ó saber con precisión la extensión y el carácter de los benefi- 
cios concedidos á los otros y los que se les niegaron. Finalmente conviene 
que el director supremo sepa que, mientras existe la reserva de conceder 
á otras naciones las ventajas que se niegan á los Estados Unidos, todo re- 
conocimiento de independencia debe considerarse prematuro. 

» Al hacer alusión á estos principios, se hizo observar á Mr. de Forest que 
su importancia era debidamente apreciada por los Estados Unidos, como 
habiendo sido su guia constante é invariable, tanto hacia el país á quien ellos 
habían pertenecido, como al país que fué el primero en reconocer su inde- 
pendencia. 

» Contestando á la nota de Mr. de Forest fecha 12 del corriente, Mr. Adama 
tiene el honor de asegurarle que el presidente ha recibido con suma satis- 
facción el contenido de ella, y siempre experimentará grande placer de 
cualquier suceso que pueda contribuir á la estabilidad y al honor del go- 
bierno de Buenos Aires. ínterin , etc. — John Quinct Adams. — Mr. de 
Forest. » 



T LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA. 191 

cularidad, no hallarse autorizado para agitar ó tratar la cues- 
tión , por lo que toca al reconocimiento de Buenos Aires como 
nación independiente. 

)) Sin embargo, conviene hacer algunas observaciones relativas 
á las razones emitidas por él , sosteniendo que un cónsul ge- 
neral puede ser recibido sin reconocer la independencia del 
gobierno que lo ha nombrado. £1 cónsul general de los Estados 
Unidos, que ha residido en Buenos Aires^ no tenia otra creden- 
cial que su comisión. Esta no implica el reconocimiento por los 
Estados Unidos de ningún gobierno particular; y fué librada 
antes de la declaración de la independencia de Buenos Aires, y 
mientras que todos los actos de aquellas autoridades tenian 
lugar en nombre del rey de España. 

)) En el período en que este gobierno rehusó admitir al señor 
Onis como ministro de España, ninguno de los cónsules nom- 
brados por esta recibió el exequátur ; á los cónsules que habian 
sido admitidos antes de la suspensión de las relaciones diplo- 
máticas con el gobierno español, se les permitió continuar en 
el ejercicio de sus funciones, porque no era necesario nuevo 
reconocimiento. 

)) Se puede hacer igualmente la misma observación en cuanto 
á la desigualdad mencionada por Mr. de Forest, resultando de 
la admisión oficial de cónsules españoles para la protección de 
los derechos de los subditos españoles ante nuestros tribunales 
de justicia, mientras que á él no se le concede los mismos pri- 
vilegios en cuanto á los derechos de los ciudadanos de Buenos 
Aires. La igualdad de privilegios á que tienen derecho los dos 
partidos en una guerra civil, con relación á potencias neutrales, 
no se extiende á los derechos de que uno de ellos disfruta en 
virtud de un tratado contraido antes de la guerra; ni tampoco 
puede extenderse á derechos cuya posesión depende esencial- 
mente del resultado de la guerra. Buenos Aires no disputa á 
España el ser un país soberano é independiente. Este derecho 
también lo reconoce el gobierno de los Estados Unidos, quien 
está obhgado, por medio de tratados, á admitir sus cónsules. 
Mr. de Forest sohcita su exequátur en virtud de las estipula- 



itif. 



La comisión 

dada 

al sefior 

Worthiogton 

no se extendía 

al reconoeimieDto 

déla 

independencia. 



Cuando Faé 

el comisionado, 

los actos pAblieot 

tenían lagar 

aon en nombre 

del rey 

de Eipafia. 



Distinción 

entre el gobierno 

espafiol 

yel 

de las Repúblicas 

snd-amerícanas. 



493 



PROYINCIAS UNIDAS DE 8UD AVÉRICA 



181d. 

Kl reconoe¡in¡v.*nio 
de la iadependeocij 

de Im 
Proviiirias Unida* 

debe prei-ediT 

el reronociíaienio 

del c6asoI general. 

Lm Estidof Unidos 
han recibido 

cónfuies 

de gobiernos 

no recoDocidus, 

pero suburaiios 

Opinión de VaileU 



El presidente 

considera 

la América del Sur 

en estado 

de gnerra civil. 



I El gobierno 

argentino 

desea 

el reconocimiento 

absoluto 
6 imperteeto? 



ciones de ciertos artículos concluidos con Mr. Worthington, 
para los que este no estaba autorizado, de modo que el admitirle 
por la pateante en que funda su derecho, sería reconocer no solo 
el gobierno del director supremo Pueyrredon, sino también dar 
un carácter obligatorio para los Kstados Unidos á un tratado 
que es esencialmente nulo. 

)> Es verdad que el gobierno de los Estados Unidos admite 
cónsules nombrados por algunas potencias soberanas, con 
quienes no tiene tratados ; pero es claro que no se puede 
dar el exequátur á un cónsul general, sin reconocer como so- 
berana la autoridad de que emana este nombramiento. Vattd 
dice : a El cónsul no es un ministro público, pero como se haUa 
» encargado con una comisión de su soberano y admitido por éí 
» en este carácter, debe disfrutar, en el lugar donde reside y 
» hasta cierto punto, de la protección de la ley de las na- 
» ciones. » (Libro lí, cap. ii, § 34.) 

» En este estado de cosas, si los habitantes de Buenos Aires 
no pueden gozar de las ventajas de ser representados oficial- 
mente ante las cortes de los Estados Unidos, por yia de un 
cónsul, mientras que los subditos de España disfrutan de este 
privilegio, es una desigualdad que resulta de la naturaleza de la 
contienda en que se hallan empeñados, y no de la negación 
de sus derechos como parles en una guerra civil. El reconoci- 
miento de estos derechos como partes en guerra civil y la admi- 
sión de sus buques en los puertos de los Estados Unidos, 
obrarían con desigualdad contra la otra parte, y en favor de 
ellos. 

» Se informó verbalmente á Mr. de Forest en una conver- 
sación, y ulteriormente por via de una nota con fecha 31 de 
diciembre, que los Estados Unidos desean saber si Buenos 
Aires reclama una independencia absoluta ó solamente imper- 
fecta ; que importaba aclarar este punto , pues que habién- 
dose negado el director supremo á conceder á los Estados 
Unidos, por via de reciprocidad, las ventajas y prívilegios de 
las naciones mas favorecidas , fundándose en que teniendo 
España derechos de soberanía sobre Buenos Aires, se debia 



T LOS ESTADOS UNIDOS DB NORTB-AMÉftICÁ. 193 

reservar el de concederle favores especiales en cambio de su isi». 
renuncia á esos derechos de soberanía, mientras que no encon*- netem 
trándose las demás potencias en igualdad de circunstancias, no q"«^.ce 
podian tampoco pretender iguales beneficios. Sin querer discutir gobierno ergemia 
la legalidad ó la propiedad de este principio, se observó que los deu^l^Bt. 
Estados Unidos deseaban saber si al reconocer Buenos Aires 
como nación independiente, tendrian el derecho de ser tratados 
bajo el pié de las naciones mas favorecidas, y hasta dónde se 
extenderian los beneficios concedidos á otros, y los que á ellos se 
negaban. En suma, que si se reservaba una facultad indefinida 
de conceder á otros las ventajas que se les negaban, se debia consi- 
derar como prematuro todo reconocimiento de independencia* 
Mr. de Forest contesta que semejante reserva es de todo punto 
contraria á la inchnacion, así como al interés del gobierno de 
Buenos Aires; que esa proposición era de un carácter tempo- 
rario, y que no debia extenderse al reconocimiento, por parte 
de los Estados Unidos, de la independencia de Sud-América; 
la que, según su parecer, habría anulado toda reserva en la 
opinión del gobierno de Buenos Aires, quien se habia persua- 
dido que trataba con una persona sin autorización, y que si 
había sugerido esta idea, era considerándola de buena política; 
y añade que el Portugal está reconocido por los Estados Unidos 
como una potencia independiente, á pesar de que el comercio 
de dichos Estados alcanza en los puertos del Brasil un grado 
superior al de la Grande Bretaña. 

)) Mr. de Forest no cree que sea incompatible con la indepen- £i leñor de Foni 
dencia ó soberanía de una nación el conceder á un Estado "í***""* 

que la reserva 

extranjero las ventajas comerciales que se niegan á otro. ¿ei 

Cuando se conceden semejantes ventajas á título de recipro- nrel^Incompliibi 
cidad, no tienen derecho otras naciones de reclamarias, aunque *»" 

el recooocioiieslc 

tuvieren el de ser tratadas bajo el pié de naciones mas favorecidas^ de u 

á no ser que fuera por via de reciprocidad. Ni tampoco se ha '««íep*»***»""' 
querido decir, que una nación perdiese su carácter de recono- 
cida soberanía, aunque concediese sin reciprocidad á otra nación 
las ventajas comerciales negadas á otra. 

» Por absurdo é injusto que fuere en la política de una na-^ 
A. - V. 43 



1819. 



establecer 
principilnienle 

el gobierno 

délos 

Estados Unidos* 



ÍM PROTIIICIAS DNIDAS DE SUD-AMÉEICA 

cion el conceder á uno y rehusar á otro tales concesiones, la 
cuestión de averiguar si estas concesiones dañan á sil indepen- 
dencia , no puede resolverse sino considerando la naturaleza 

Lo qne ha querido dc cstas uiisuias coucesioues. Lo que se ha querido establecer 

es, que la reserva de un derecho indefinido de conceder ulte- 
riormente á España unos favores especiales, en cambio de la 
renuncia á sus derechos de soberanía, dejaba en duda si la 
independencia de Buenos Aires había de ser absoluta ó impe^ 
fecta; y se emitió esta idea con la sola mira de dar al director 
supremo la ocasión de explicar sus intenciones á este respecto, 
y de intimarle que, mientras existiere semejante derecho, debia 
considerarse el reconocimiento de la independencia de Buenos 
Aires como prematuro. 

» Esta medida prudente era tanto mas necesaria, cuanto que 
se habia sabido que, al propio tiempo que el director supremo 
insistia en esta reserva, la España habia sohcitado una media- 
ción con sus colonias, mediación aceptada por las cinco poten- 
cias principales de la Europa, y cuya base debia ser un com- 
promiso entre el derecho de España á la soberanía y el derecho 
de las colonias á la independencia. 

» Mr. de Forest agregó que el congreso de Tucuman se pro- 
ponía ofrecer el goce de privilegios especiales á la nación que 
¿Cuál era prímcío recouociese la independencia de Buenos Aires. En 

la opinión general g^g j^q^^^s dccia, oue íímoraba del todo cuál fuere la opinión 

en Buenos Aires? 7 i o f 

del congreso en este punto ; pero que era una opinión general 
en Buenos Aires, y que él también lo creía, que tales ventajas 
se concederían (en el caso de ser pedidas) á la primera potencia 
que reconociese la independencia de Buenos Aires. 

» Siempre ha sido la norma del gobierno de los Estados 
Unidos de no pedir ni admitir tales privilegios especiales en 
cambio de su reconocimiento de la independencia de Sud- 
América; pero parece que el director supremo, lejos de estar 
dispuesto á acordar ventajas especiales á los Estados Unidos, 
en caso de ser los primeros en reconocer la independencia del 
Sud, se negaba aun á acordarles las estipulaciones de recipro- 
cidad de que podrían disfrutar las otras naciones. 



La norma 

délos 

Estados Unidos. 



T LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE-AMÉRICA. 195 

)) El señor de Forest cree que el director Pueyrredon man- i8i9. 
tendría esta reserva aun en el caso de que los Estados Unidos 
fuesen los primeros á reconocer la independencia de Sud- 
América. El director supremo no podia ignorar que era impo- 
sible que este gobierno ratificase los artículos estipulados por 
Mr. Worthington, sin reconocer la independencia de las pro- 
vincias de Sud-América ; sabiendo muy bien que si este acto se 
ratificase por los Estados Unidos, estos debian necesariamente 
reconocer la independencia de las Provincias Unidas; y sin 
embargo se negó á estipularlo en un artículo que asegurase á 
ambas partes, en sus puertos respectivos, las ventajas de nacio- 
nes mas favorecidas. Y á pesar de esto, fué en conformidad de 
uno de aquellos mismos artículos que el señor de Forest re- 
clamó el ser admitido con el carácter formal de cónsul general. 

)) En cuanto á las irregularidades y excesos cometidos por Eicesoí cometí 
unos buques armados que navegan bajo la bandera de Buenos ^''ZaHZ 
Aires , de que se queja en la nota de i** de enero, no era de 
suponer que Mr. de Forest tuviese poder para impedirlos, sino 
haciéndolo presentes al director supremo , único que tenia au- 
toridad suficiente para remediarlos de un modo conveniente. 
La admisión de Mr. de Forest como cónsul general no le daria 
medios adicionales de acabar con estos abusos , los cuales 
provienen de que los cruceros de Buenos Aires son casi todos 
tripulados y mandados por extranjeros, que no tienen vínculos 
permanentes con aquel país ó interés en su causa. Pero no se 
limitó la queja á los excesos cometidos por los cruceros. Tam- 
bién se decia que se habían expedido á este país unas comi- 
siones en blanco autorizando la creación de cruceros, con sus 
comandantes ú oficiales, y que los blancos se debian llenar aquí, 
para armarlos y equiparlos por medios prohibidos por las leyes 
de los Estados Unidos y en violación de la ley de las naciones. 
Igualmente se decia que siendo semejante práctica incompa- 
tible con los derechos y obligaciones de los Estados Unidos , 
el presidente esperaba que informado de ello el director 
supremo, pondria pronto término á este abuso. El señor de 
Forest no dio contestación alguna á esta parte de la nota, pero 



196 PROVINCIAS UNIDIS DB SUB-AMÉRICA 

1819. se supone que su intención no es negar su responsabilidad 
personal ó la del gobierno de Buenos Aires hasta que sea reco- 
nocido en su carácter oficial de cónsul general. Como el señor 
Forest dice que ha enviado á Buenos Aires una copia de la 
nota consabida , es de esperar que en adelante la soberana y 
excUisiva autoridad de los Estados Unidos será debidamente 
respetada en el límite de su propia jurisdicción. 

» Todo lo cual está sometido con respeto. — Firmado : 
QüiNCY ADíVms. — Al honorable James Monroé (i). » 



DOCUMENTOS. 

Mr, de Forest al secretario de Estado (traducción). 

Georgetown, 42 de diciembre de 48i8. 

Muy Señor mió : — El dia 9 del corriente tomé la hbertad 
de dirigir al secretario Mr. Adams una nota relativa á mi ad- 
misión como cónsul general acreditado de las Provincias Unidas 
de Sud-América, y ahora tengo el honor de informar á Mr. 
Adams que recibí últimamente un parte oficial del gobierno de 
Buenos Aires encargándome haga presente al gobierno de este 
país que la supuesta conspiración contra la persona del director 
supremo es una mera invención de un individuo oscuro y des- 
engañado, el cual, para atraerse algunos partidarios, pretendía 
estar en relación con personas de alta respetabiUdad é influen- 
cia, varias de las cuales nombró, pero quienes han convencido 
al gobierno que no tenían el menor conocimiento de tan vil 



(1) Por el tratado celebrado el 22 de febrero de 1819 , entre los Estados 
Unidos y la España, ratificado por esta el 20 de febrero de 1821, es decir 
dos años después, la España hizo cesión absoluta á los Estados Unidos de 
todos los territorios al este del Mississipi, conocidos bajo el nombre de Flo- 
rida occidental y Florida oriental , comprendidas las islas adyacentes y de- 
pendientes de esa provincia , mediante , entre otras concesiones, la suma de 
cinco millones de doUars. (Véase Colección histórica de tratados de la Amé" 
rica latina, tomo VI, pág. 142-168.) 



Y LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE-AMÍRICA. 197 

proyecto. Ansioso el supremo director de borrar cualquiera 1819. 
impresión desfavorable que puede haber causado á esa distan- 
cia tan desagradable asunto, me ha autorizado para asegurar 
al presidente de los Estados Unidos que el gobierno de Sud- 
América nunca estuvo mas firme, ni su porvenir mas brillante 
que ahora. ínterin, etc. — David de Forest. — Al honorable 
John Quincy Adams. 

Mr. Adams d Mr, de Forest (traducción). 

Washington, 1** de enero de 1819. 

Mr. Adams ofrece sus cumplimientos á Mr. de Forest, y en 
cuanto á lo de la goleta llevada á Scituate, y á otros casos ocur- 
ridos por el mismo estilo , le informa de la necesidad que hay 
de tomar medidas propias para reprimir los excesos é irregula- 
ridades cometidos por muchos buques armados en corso nave- 
gando bajo bandera sud-americana. Los Estados Unidos tienen 
motivo para creer que muchos de estos buques se armaron y 
se tripularon en los puertos de los Estados Unidos, y en directa 
violación de sus leyes. En cuanto á la tripulación del buque 
existente en Scituate y ahora encarcelada por asesinato y pira- 
tería, se ha sabido que tres de ellos son subditos británicos y 
uno ciudadano de los Estados Unidos. Se ha sabido también 
que se han expedido desde Buenos Aires unas comisiones para 
armar nuevos buques, con oficiales, etc. 

Es claro que semejantes hombres no pueden tener relaciones 
permanentes en Buenos Aires, y si se ha de juzgar del carácter 
de esos hombres, no se puede esperar de ellos sino actos de 
atrocidad, semejantes al que han cometido las personas impU- 
cadas en el caso del buque conducido á Scituate. 

El presidente se complace en creer que semejante práctica 
ba sido ejecutada sin el conocimiento del gobierno de Buenos 
Aires, y espera de la disposición amigable manifestada por el 
director supremo hacia los Estados Unidos, que tales ocurren- 
cias no volverán á tener lugar. ínterin , etc. — John Quincy 
Adams» — Mr. de Forest. 



1819. 



198 PROYINGUS UNIDAS DE SUD-AM^RIGA 

Mr, de Forest á Mr. Adams, 

Georgetown, 8 de enero de 1819. 

Muy Señor mió : — No es mi intención ocasionar molestias al 
ministerio de Estado, pero habiendo recibido dos notas de Mr. 
Adams el dia4. del corriente, fechas 31 de diciembre y enero 1", 
es de mi obhgacion contestarlas. 

En primer lugar, yo no creo que los privilegios inherentes al 
cargo de cónsul puedan tener influencia ninguna en los tribu- 
nales judiciales de este país, pero creo que un cónsul legal- 
mente acreditado es, ex o f ficto, el representante legal de sus 
conciudadanos, y que los tribunales admiten la legaüdad de 
semejante representación. El señor Adams no ha compren- 
dido bien otra de mis observaciones, la que, en sustancia, es 
o que era una opinión general en Buenos Aires que el gobierno 
concedería ciertos privilegios (en el caso de ser pedidos) á la 
nación que primera reconociera nuestra independencia. » Pero 
no me consta que se haya tomado ninguna resolución al efecto 
en el congreso de Tucuman. 

De resultas de un hecho referido en la nota de Mr. Adams, 
fecha 31 último, parece que el gobierno de Buenos Aires habia 
manifestado el deseo de reservarse el derecho de conceder unos 
privilegios extraordinarios á España. Esta reserva parecerá, sin 
duda, á todo el mundo contraría tanto á su inclinación como á 
su interés. 

En cuanto á la nota de Mr. Adams del V del corriente, re- 
lativa á la conducta irregular de buques navegando bajo ban- 
dera de Buenos Aires, me ha causado mucha mortificación y la 
he expedido luego á mi gobierno por el Plattsburg , así como 
una copia de la comunicación franca y amistosa de Mr. Adams, 
fecha 31 último. Sin duda el director supremo adoptará el 
modo mas pronto y eficaz para remediar semejantes abusos. 
Pero ¿qué puedo yo hacer, no teniendo un carácter oficial? La 
mayoría de nuestros marineros son de origen extranjero que 
han entrado voluntariamente á nuestro servicio. 



Y LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE- AMÉRICA. 199 

Antes de terminar esta nota, debo hacer algunas observa- 1819. 
dones en contestación á una de las razones que Mr. Adams 
ha dado para no recibirme, á saber : que mi reconocimiento 
como cónsul general seria igual á reconocer formalmente la 
independencia del gobierno que me ha nombrado. Yo no me 
Usonjeo de ser hábil en la ley de las naciones 6 en la diploma- 
cia; pero debo decir que no puedo comprender cuál es la dife- 
rencia que existe entre mandar á Buenos Aires un agente con- 
sular debidamente autorizado, y el admitir uno aquí. También 
he de añadir que yo me encontraba en este país poco después 
de la llegada del actual ministro de España , el caballero de 
Onis, y que oí decir que, siendo un agente político, no estaba 
acreditado, porque la soberanía de España se hallaba en cues- 
tión ; pero que los cónsules que reconocían el mismo gobierno, 
estaban autorizados á ejercer sus funciones. Si eso fuera exacto, 
la opinión del gobierno de los Estados Unidos debia ser enton- 
ces diferente de la que ahora tiene. Mr. Adams recordará que. 
no he pretendido otro reconocimiento que el de agente consu- 
lar, sin haber jamas agitado la cuestión de la independencia 
como nación , lo que seguramente desean con ansia tanto el 
gobierno como el pueblo de Sud- América. 

ínterin, etc. — David C. de Forest. — Al honorable John 
Quincy Adams. 



PROVINCIAS UNIÜAS DE SUÜ-AHERIGA Y GUILE. 

AÑO 1819. 



VI. 

1819. Situación política de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. — Narración 

metódica de la marcha de los acontecimientos durante el año 1819. — Toma 
de los trasportes españoles Rosalía y Carlota. — El supremo Director de 
Chile comunica al de las Provincias Unidas haberse apoderado de los restos 
de la expedición española hecha en Cádiz el año 1817. — El jefe de la ma- 
rina chilena notifica el bloqueo de los puertos del Perú. — Las Provincias 
Unidas de Sud-América reconocen solemnemente la independencia de 
Chile. — Consideraciones en que funda ese reconocimiento el congreso 
argentino. — La Gaceta ministerial. — El general Balcarce es nombrado 
jefe del ejército de operaciones al sur de Chile. — Persecución de los 
restos del enemigo en la provincia de Concepción. — Primeros encuentros 
con el enemigo. — Los patriotas ocupan las islas de Loja y Nacimiento. 
— El general Balcarce comunica al capitán general San Martin las ventajas 
obtenidas por su división, y los movimientos que practicó. — El general 
español Sánchez se refugia con los restos de su ejército en Valdivia. — 
Termina la campaña del Sur. — Parte detallado. — Mención honorífica 
que hace el capitán general San Martin de los servicios hechos por el ge- 
neral Balcarce. — Este recomienda al capitán general la brillante con- 
ducta de los coroneles Escalada y Alvarado. — El general del ejército del 
sur de Chile se retira á Santiago, dejando el coronel Freirá al mando polí- 
tico y militar de la provincia de Concepción. — Discurso pronunciado por 
el diputado argentino en Chile con motivo del aniversario de la indepen- 
dencia. — £1 general San Martin se decide á emprender la nueva campaña 
de emancipación al Perú. — Tratado de alianza ofensiva y defensiva entre 
las Provincias Unidas de Sud-América y Chile. — Organización del ejército 



FtOYINQAS UNUUS DS SUD<-AMÉRIGA Y CHILE. 



201 



aliado. — Anuncio de la nueva expedición española que se preparaba en 
Cádiz. — Maquinaciones de los caudillos López , Carreras y Ramírez 
contra el gobierno nacional. — Se alistan en sus banderas los descon- 
tentos. — Las provincias de Entre-Rios y Santa Fé se declaran en abierta 
rebelión contra el gobierno nacional. — Juicio del general Don Tomas 
Iriarte sobre esos caudillos. — Sublevación de los jefes y oficiales espa- 
ñoles detenidos en la provincia de San Luís. — La mayor parte son 
fusilados y ultimados por el pueblo. — Influencia atribuida en ese hecho 
al doctor Monteagudo. — El gobernador Dupuy asume la responsabilidad. 

• — Documentos oficiales. — Lista de los jefes y oficiales españoles que 
conspiraban. — Alianza de estos con los caudillos de Santa Fé, Entre-Rios 
y Banda Oriental. — Proclama del gobernador Dupuy al pueblo de San 
Luis. — Parte detallado del mismo al supremo director sobre la conju- 
ración de los oficiales españoles. — Se acusa al general Alvear de estar 
en inteligencia con los conspiradores de San Luís. — Juicio del histo- 
riador español Torrente.— Este conviene en que existia un plan de conspi- 
ración. — Apertura del soberano congreso argentino. — Discurso del 
director Pueyrredon. — Contestación del presidente del congreso. — £1 
diputado argentino cerca del gobierno de Chile da cuenta de las opera- 
ciones de la escuadra en las aguas del Pacifico. — El gobernador López 
ataca sucesivamente las divisiones del general Don Juan R. Balcarce y la 
del coronel Bustos. — El supremo director ordena á los generales Belgrano 
y San Martin de venir con sus ejércitos á sofocarla revolución. — Belgrano 

. obedeciendo sus órdenes marcha sobre Santa Fé. — Intimidación de 
López. — Instrucciones dadas por Belgrano al general Álvarez. — Armis- 
ticio firmado en San Lorenzo á 12 de abril. 

. ¿Cuál era entretanto la situación política de las Provincias 
Unidas de Sud-América ? 

Buenos Aires, la cuna de la libertad americana, que habia re- 
gado los campos en cien batallas con la mas preciosa sangre de 
gus hijos, arrojando las numerosas legiones realistas al otro lado 
de los Andes y dando libertad á Chile, la gloriosa Buenos Aires 
y la nación entera estaban amagadas á principio del año 1819 
de la mas espantosa anarquía, no obstante los nobles esfuerzos 
que hacían los verdaderos patriotas por constituirla dándole una 
constitución adecuada al sistema de gobierno acariciado por la 
mayoría de sus habitantes ilustrados como la base mas sóUda de 
estabiüdad y de un orden durable. 

Pero no anticipemos los sucesos y ensayemos de narrar me- 
tódicamente los acontecimientos que se produjeron durante el 

■ 

año de que nos ocupamos. 



1819. 



SituacitiQ política 

delat 
Provincias Unidas 



1819. 

GomBoieari 'O 

efiriul 

del gentpral 

0*Higgin<. 



TerminarKín 

déla 

célebre eipeJirion 

etpaftoia 

de 1817. 

Parte 
del goberDüdor 
de Valparsiflo. 



202 PROVINCIAS UNIDAS DE SDD-AMÉAICA T €HIIJI. 

Á fines de 1818, recibió el supremo director del Estado naa 
comiiDicacion oficial^ con fecha 23 de noviembre, del general 
O'Higgins, supremo director de la república de Chile, en la cual 
le acompaña el parte del gobernador de Yalparaiso, infonnin- 
dolé que los últimos restos del convoy de tropas españolas, los 
trasportes Rosalía y Carlota^ acababan de entrar en aquel puerto 
conducidos por la escuadra chilena, y con tal motivo agrega el 
director de Chile : « Do este modo ha terminado la célebre expe- 
dición que el gabinete de Madrid dirigia á nuestras costas para 
esclavizarnos, y tal ha sido el ensayo fehz de la naciente marina 
de Chile. » 

El parte aludido dice así : « Ha fondeado en este instante la 
corbeta de guerra nacional denominada Chacabuco , y dos fira- 
gatas mas españolas, últimos restos del convoy. El parte de la 
capitanía del puerto es como sigue : « Señor gobernador : va á 
fondear la corbeta del Estado Chacabuco^ su comandante D. 
Francisco Díaz, que conduce dos fragatas españolas prisioneras^ 
resto del convoy español. Son dos trasportes : la mía se llama 
Rosalía , y la otra Carlota. Ambas saheron de Cádiz bajo la 
escolta de la fragata Reina María Isabel , y conducen las dos 
ciento cuarenta hombres de tropa. — En la Rosalía fueron 
trasbordados esta mañana á las 9, de la fragata ballenera in- 
glesa Sevinya Papatan^ que salió del Callao el 16 de octybrej 
los pasajeros D. Francisco Caldera y D. Ramón Bose , que se 
embarcaron en dicha fragata furtivamente para restituirse á 
su patria. — Capitanía del puerto y noviembre 22 de 1818. — 
Juan José Tortel. — Señor gobernador de la plaza. » 

» Tengo el honor de trascribirlo á V. S. para su conoci- 
miento y el del Sr. supremo director. — Dios guarde á V. 8- 
muchos años. — Valparaíso, noviembre 22 de 1818. — Luis de 
LA Cruz. — Sr. ministro de Estado en los departamentos de 
guerra y marina, coronel D. José Ignacio Zenteno. — Es copia: 
Zenteno d). » 



(1) El lo de marzo de 1819 se publicó la siguiente notificación del bloquM 
de los puertos del Perú por la escuadra chilena : 



PROVINCIAS CNIDAS DE SUD-AMfiElCA Y CHILE. 203- 

En la misma época, el congreso general constituyente de las 
Provincias Unidas de Sud-América, accediendo á las manifesta- 
ciones del gobierno chileno por intermedio de su representante 
el honorable señor Zanartú , reconoció solemnemente su inde- 
pendencia según el decreto soberano que trascribimos á conti- 
nuación : (( El congreso general constituyente de las Provincias 
Unidas en Sud-América , habiendo tomado en consideración la 
nota del diputado del supremo gobierno de Chile en que exige á 
esta soberana corporación por conducto del supremo poder eje- 
cutivo el reconocimiento de la independencia de aquel Estado, 
ha expedido , con fecha 12 de este mes , el decreto siguiente : 



1819.. 

El gobierno 

argentino 

reconoce 

la independencia 

de Chile* 



Resolución 

del congreto 

constituyente. 



Declaración del almirante chileno, lo de marzo de 1819. 

El lord Gochrane, vice-almirante de Chile, almirante y comandante en 
jefe de los navios y buques del Estado, 

Estando autorizado por el gobierno supremo de Chile á bloquear estrecha- 
mente los puertos, bahías, ensenada y la costa entera del reino del Perú, 
declara por la presente lo que sigue : 

lo Que el puerto de Callao y todos los otros puertos desde Guayuaquil hasta 
Atacama en el Perú se hallan en estado de bloqueo estrecho; 

20 Está prohibido á todos buques de hacer ningún tráfico ó de tener nin- 
guna comunicación con los puertos y otros lugares que se hallan dentro 
de los limites de la mencionada linea de bloqueo. 

3o No será lícito á ningún buque ó navio pertenecientes á potencias amigas 
ó neutrales, existentes al presente en el puerto de Callao ó en cualesquiera 
puertos ó ancorajes comprendidos dentro del mismo bloqueo, de salir de 
ellos después de ocho días de la fecha de la presente. 

4o No se permitirá á ningún pabellón ( y en ningún caso ) de cubrir ó de 
neutralizar la propiedad de Españoles ó de los habitantes de los países 
bajo el dominio del rey de España. 

50 Todo buque neutro que navegase con papeles dobles ó falsos, ó que 
carezca de documentos propios para probar su legitima propiedad, incurrirá 
en las penalidades aplicables á los géneros y mercancías enemigas. 

fio Los barcos neutros que tengan á su bordo ofíciales militares, patrones, 
sobrecargos ó mercantes de los países sometidos al rey de España, se les 
mandarán á Valparaíso para ser allá juzgados según la ley de las naciones. 

70 La presente declaración será trasmitida á todos los que pueda interesarles. 
— Dado á bordo del O'Higgins, que lleva el pabellón del comandante en jefe, 
en la bahía de Callao, el día lo de marzo de 1819. — Firmado : Cochráne. — 
Por orden de S. Exc. : Alv. A. Jonte, secretario. (Traducida del ingles de 
la colección publicada en Londres con el titulo de State Papers, año 1818- 
1819, tomo 60.) 



204 PIOVÜICIAS UMDAS DE 5DD*AMÉR1CÁ T CHILE. 

1819. » El ilustre pueblo de Chile, disolviendo para siempre k» 

vínculos que lo ligaban al trono del rey de España, nuestro co- 
mún opresor, justificando este acto noble y heroico con los mis- 
mos convencimientos y principios de eterna verdad y justicia 
que presidieron á la mudanza política de estas provincias, y sos- 
teniendo con su sangre en los campos de batalla y con todo 
género de sacrificios su nuevo puesto de dignidad, no ha po- 
dido dejar de presentar á estas provincias un espectáculo cuyo 
interés solo es comparable á la identidad de situaciones, y al 
mundo todo un comprobante decisivo de que por su pobladoni 
por sus riquezas, y por todos los elementos de un sólido poda, 
es nniy capaz de afianzar de un modo inalterable el rango de 
nación libre que dignamente ha ocupado. Sin otro móvil para 
üaieo móTü los fcUces osfucrzos quo realizaron la libertad de aquel Estado, 
gobierno argentino. í "^ ^^ ftiUcidad y scguridad coniun de los pueblos hermanos y 

limítrofes, el pueblo de las Provincias Unidas reposa en la sa- 
tisfacción de lialjcr llenado estos santos deberes cooperando i 
la formación do aquel nuevo antenmral de la Ubertad americana. 
Así al congreso, órgano fiel de estos nobles sentimientos dd 
buen pueblo que representa, lo es tanto mas fiel y satisfactorio 
verificar el reconocimiento solemne de la independencia del 
Estado de Chile, cuanto que á la presencia de los hechos y rela- 
ciones continuadas con aquel Estado desde la memorable jor- 
nada de Chacabuco, este acto no puede calificarse sino por una 
mayor formalidad al reconocimiento ya ejecutado. 

Reconoce » Por tauto ol cougroso, d uouibre y por la autoridad de las 

8» independencia. Proviucias Unidas, reconocc en la forma mas solemne al expre- 
sado Estado de Chile por un Estado libre, soberano é indepen- 
diente, con todas las atribuciones y plenitud de poderes que 
son inherentes á este grande y elevado carácter ; queda en con- 
secuencia expedito el supremo poder ejecutivo para ajustar con 
dicho Estado, en la misma forma que con cualquiera de los otros 
poderes reconocidos, todos los pactos y tratados que fueren ne- 
cesarios para consoüdar la seguridad y mutuos intereses de 
ambos países. 
)) Comuniqúese al supremo director para su publicacipn y 



PBOTINaAS UÑIDAS DE SUD-AXieRlGA T CHILB. 205 

demás formalidades de estilo. Dado en la sala del congreso , i8i9. 
sellado con el seUo provisional , firmado por el presidente en 
tumo y refrendado por su secretario en Buenos Aires, á i2 de 
diciembre de 1818. — Tomas Godoy Cruz, presidente. — Dr. 
José Eugenio de Elias, secretario. — Es copia : Tagle (i). » 

Aunque, como consta del documento precedente, la resolu- ei isde febrero. 
cien fué tomada el 12 de diciembre, no fué publicada ni comu- 
nicada hasta el 12 de febrero de 1819, aniversario del dia en 
que se proclamó la independencia de Chile, y fué solemnizado 
en medio del estruendo de la artillería, de los repiques gene- 
rales de campanas y del regocijo público. Al mismo tiempo que 
tenian lugar esas manifestaciones púbUcas, se dirigió una comi- 
sión compuesta del jefe de estado mayor y de los jefes de mas 
alta graduación, á la legación chilena, encargados por el director 
supremo de cumpUmentar al representante de la República 
hermana y aUada. La Gaceta ministerial del 10 del mismo mes 
dice con motivo de este acto : « Los que por pura maügnidad 
han querido atribuir á la capital de Buenos Aires aspiraciones 
ambiciosas sobre el Estado de Chile, contra tantos testimonios 
que lo contradicen, no tendrán á lo menos cómo tergiversar el 
hecho. » 

Entretanto, la persecución de los restos del enemigo , que 
ocupaba aun el territorio chileno, continuaba con ardor. 

El general Balcarce habia marchado en los primeros dias del 
año 1819, con una división de 3,000 hombres, en busca del 
general español Sánchez, que se concentraba en la provincia de 
Concepción, donde habia reunido mas de 2,000 partidarios. 

Los primeros encuentros tuvieron lugar en las islas de Laja 
y de Nacimiento, fortificadas por los Españoles, pero fueron 
ocupadas sin grande resistencia por los patriotas. 

El 18 de enero, comunicó el general D.Antonio González venujas obtenidas 
Balcarce al general San Martin, en el siguiente oficio, las ven- por»«^d¡ví«ion 
tajas obtenidas por las divisiones á su mando en persecución general uaicarce. 
de los restos del enemigo : 

(i) Gaceta oficial de Buenos Aires del mes de febrero de 1819. 



206 PIOYINaAS UNIDAS DE SüD-AMÉRICA T CHILB. 

1819. « Excmo. Señor : — Guando anuncié á Vuestra Excelenda 

Parle ofleiai. (lesde Chillan el movimiento que hacia el ejército de mi mando 
MoTimípnio con el designio de aproximarse al caudaloso lio de la Laja, 
de i> di»i8¡on. guarnecido por los enemigos con mas de seiscientos hombres 
al cargo del coronel Lantaño, habia tomado cuantas proyidea- 
cias me fueron posibles para ocultárselo. Con esto conseguí que 
no tuviesen una noticia positiva de mi marcha, hasta que des- 
cubrieron al ejército sobre la margen del vado del Salto. 
Retirada » Eu cl uiismo momeuto abandonó Lantaño la fuerte posi- 

de Laniafio. ^^^^ ^^^ ^^^ resguardaba este interesante paso, poniéndose en 

precipitada retirada para este punto. Á las cuatro de la tarde 
quedó todo el ejército acampado á esta parte del rio, habiendo 
tomado diez prisioneros de las guardias avanzadas , que 
no pudieron retirarse con la velocidad que lo hizo su coman- 
dante. 
Sánchez » El coronel Sánchez, comandante en jefe de todas las fuerzas 

**"^'arB¡ob¡o*"'°" enemigas, se encontraba en este pueblo con mas de ochocientos 

hombres de sus mejores tropas, y cuatro piezas de artillería; 

pero inmediatamente que tuvo el aviso de quedar aUanado por 

nuestra parte el paso de la Laja, se dispuso para huir con di- 

Dispersion recciou al Biobio , donde conservaba preparadas porción de 

déla fuerza jjalsas para su trasporte al fuerte del Nacimiento. Lantaño tuvo 

al mando '^ *■ 

de Laiiuño. órdcu de seguir este movimiento, y al entrar la noche se pur 
sieron en acelerada marcha. Á mí no me fué posible tener un 
pronto aviso de este movimiento del enemigo, porque á los 
espías que habia introducido para que me lo diesen, les fué 
imposible regresar por las medidas que se adoptaron para impe- 
dirlo. En precaución de que sucediese, y con el designio de 
atacarlos, si esperaban, determiné que hoy al aclarar se pu- 
siese en marcha el regimiento de granaderos á caballo , con la 
orden á su comandante de que si los enemigos se hablan reti- 
rado, los persiguiesen hasta donde les fuese posible, y cuando 
no, que los entretuviesen mientras llegaba el resto del ejército 
que en la misma hora se puso en camino. Á la llegada aquí de 
los granaderos supieron que los enemigos habían saüdo en la 
noche, y sin embargo de haber andado mas de siete leguas con 



1819. 



Cqaipajes 
y roaniciooes 

tomados 
al enemigo. 



PROYINCIAS imiDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 207 

SUS caballos en muy mal estado , siguieron inmediatamente 
adelante venciendo las ocho que restaban hasta llegar á la mar- 
gen del Biobio, donde dieron alcance á una partida de los 
enemigos según partes verbales , que son los que he recibido 
por conducto de un oficial comisionado á traérmelos ; los ene- 
migos se pusieron en defensa contra los granaderos, quienes 
los cargaron inmediatamente, dispersando la fuerza del cargo 
de Lantaño, con muerte de diez y siete dragones cazadores, de 
los venidos últimamente de Cádiz, y diez prisioneros. 

» La infantería que se encontró en el mismo paso, no pudo 
ser atacada, por la fuerte posición que ocupaba dentro de un 
bosque. El batallón de cazadores de los Andes, con dos piezas, 
sale lo mas pronto posible á ver si alcanza á la citada infantería 
antes que concluya su tránsito del rio. 
. » En el alcance seguido por los granaderos han tomado una 
porción de equipajes de los enemigos. También han dejado 
estos en el campo treinta cargas de municiones, y aquí se han 
encontrado otras con varios repuestos de víveres, lanzas, sables 
y otros pertrechos de guerra. 

» Luego que el ejército descanse algún tanto de las repetidas 
marchas que ha seguido, pasará á incorporarse sobre el Biobio 
con los granaderos y cazadores de los Andes, á fin de obrar 
contra los restos que hayan entrado en Nacimiento. Dios 
guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — Cuartel general 
del ejército del Sud en los Ángeles , 48 de enero de 1849. — 
Antonio González Balcarge. — Excmo. señor D. José de San 
Martin. » 

El 22 de febrero publicó la Gaceta ministerial de Buenos Aires F¡n de la campafia 
los documentos importantísimos que vamos á reproducir, en ««j;»?''®»'»"* 

* * * ' de Concepción. 

los que el general San Martin informa al director argentino de 
la terminación de la campaña encargada al honorable general 
Balcarce en la provincia de la Concepción, después de haber 
destruido los restos enemigos. Por este hecho de armas Chile 
quedó totalmente libre del poder español. El general en jefe al 
acompañar esos documentos agrega las siguientes palabras que 
mucho enaltecen los servicios hechos á la causa de la inde- 



1819. 



Elogiu 

qne hace 

el Líberia-lor 

de los servicius 

del 
general Ualcarre. 



Parte oficial. 



208 PR0TINCIA8 CRIDAS DE SUD-AMÉIICA T GHILX. 

pendencia americana por el referido general D. Antonio Gonr 
zález Balcarce. 

« La inteligencia y la celeridad de las medidas que ha adop- 
tado en esta campaña el señor Balcarce, dice el general San 
Martin, redundarán en todo tiempo en honra y gloria de su 
nombre. Yo recomiendo á Vuestra Excelencia estos importantes 
scrncios, porque si la campaña no ha sido lenta, fatigosa é in- 
terminable, se debe á la prudencia del general, y á la rapidec 
con que los jefes á sus órdenes han sabido llenar las que se le 
comunicaron : así es que no porque haya dejado de ser san- 
grienta esta campaña, recomienda menos el valor y la energía 
de los bravos que la han conducido ; todos son recomendables 
y acreedores á la consideración de ese gobierno supremo (i). » 
Hé aquí el parto oficial dirigido por el. general D. Antonio 
González Balcarce al capitán general San Martin : v Excmo. 
Señor : El ejército acaba de entrar en esta fortaleza, de donde 
salieron ayer los enemigos con la mayor precipitación, luego 
que tuvieron aviso de que aquel pasaba el Biobio. Este movi- 
miento solo me fué posible ocultárselo hasta el momento de 
poner las balsas en el rio, que habia hecho construir reser- 
vadamente dentro del arroyo de Guaqui. Han dejado monta- 
das y clavadas cinco piezas excelentes de artillería de batalla, 
Fuga del enemigo, y síu clavar uua de fierro de á doce. También ha quedado un 

considerable almacén de tabaco y azúcar , con todos los equi- 
pajes que antes habían salvado. Se me han presentado hasta 
ahora dos oficiales y cinco músicos , y como treinta soldados 
que quedaron ocultos, habiendo mandado se recojan otros 
muchos que me han avisado se encuentran por los cerros de 
esta circunferencia. La dirección que han llevado los restos 
del enemigo que van reunidos, es para Valdivia por las mon- 
tañas mas fragosas que pueden imaginarse. 
Auxilio » Los Indios de esta inmediación les han auxiliado hasta 

deba^nd.!». ahora, y han entorpecido notablemente mis operaciones. No 



(1) Gaceta ministerial extraordinaria de Buenos Aires , febrero 22 de 
1819. 



PROVINCIAS unidas; DE SUD-AHÉRICA T CHILR. 209 

pienso dar un paso adelante de este punto, tanto por el fatal 
estado de la caballada con que cuento, pues solo se me han 
remitido 160 caballos de los mil que debian venirme, como por- 
que sería muy peligroso internarme por montañas y estrechos 
desfiladeros, antes de poner á los Indios de mi parte, para lo 
cual practico cuantas diügencias están á mis alcances. 

» Yo supongo que los enemigos quedarán muy pronto ente- 
ramente concluidos sin necesidad de que se les persiga. Van 
sumamente faltos de municiones de guerra y de víveres. La 
subordinación y la moral del soldado se han perdido en térmi- 
nos que ya ninguno oBedecia, y así el general Sánchez se mar- 
chó en el momento de tener la noticia de que pasábamos el 
Biobio, dejando la tropa en la mayor confusión y desorden. Los 
Indios saquearon el pueblo é incendiaron algunas casas, ha- 
biendo luego cubierto la retaguardia para recoger á cuantos sol- 
dados encontrasen. Tengo noticia de que se han llevado muchos 
y que otros de temor de ellos no se han quedado. 

» No me es posible en el instante dar á Vuestra Excelencia 
parte mas circunstanciado ; pero lo practicaré á la mayor bre- 
vedad. Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — 
Cuartel general del ejército del Sud en el fuerte de Nacimiento, 
31 de enero de 1819. — Antonio González Balgarce. — 
Excmo. señor D. José de San Martin, — Es copia : Dionisio de 
Vizcarra. » 

Con fecha 28 de enero, el general San Martin dirigió el nuevo 
oñcio que reproducimos á continuación, acompañando varios 
partes sobre el mismo asunto : 

« Excmo. Señor: Tengo el honor de acompañará Vuestra 
Excelencia en copia los partes que acabo de recibir de la victoria 
que han conseguido las armas de la patria contra los tiranos 
opresores de nuestra hbertad en la provincia de Concepción. 
Yo dejarla oculta la bravura de los jefes , oficiales y tropa 
del batallón de cazadores y granaderos á caballo de los Andes, 
si no recomendara como recomiendo á Vuestra Excelencia esta 
acción heroica debida al entusiasmo, valor y patriotismo de 
los que lo componen, como de las ciertas y distinguidas dis- 



1819. 



Atrociilailes 
qae cometieron. 



Oficio 
del general 
San Martin. 



Notables 

d¡«l>o8Ícione8 

del 

general Balcarce. 



A. — V. 



14 



bunorables. 



210 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 

1819. posiciones lie su digno general D. Antonio González Balcarce. 
Dios guarde d Vuestra Excelencia muchos años. — Cuartel 
general en Curimon, enero 28 de 1819. — Exorno. Señor.— 
José de San Martin. — Excmo. supremo director de las Pro- 
vincias Unidas del Sud. » 

El general Balcarce al capitán general San Martin, 

« Excmo. Señor: El parte de que tengo el honor de acompañar 
copia á Vuestra Excelencia, contiene lo sucedido con el regi- 
miento de granaderos á caballo en el alcance que dio al enemigo 
cuando verificó la retirada de este punto, que participé á Vues- 
tra Excelencia en oficio de 18 del actual. El número de cargas 
que se le tomaron en esta ocasión fué muy considerable^ asi 
como la dispersión que experimentó de su caballería al verse 
atacado en un tiempo que no lo esperaba. 
Menciones » Mc ha mcrecido el mayor aprecio la eficacia con que el 

coronel D. Manuel Escalada practicó su marcha, andando sin 
cesar mas de catorce leguas, hasta que logró caer sobre el ene- 
migo. También recomiendo á Vuestra Excelencia el mérito con- 
traido por los demás oficiales y tropa del regimiento que le 
acompañaron, y muy particularmente el del sárjenlo mayor 
D. Benjamín Viel, capitanes D. José María Rivera y D. Manuel 
Olazával, teniente D. Feliz Aldao, y alférez D. Bautista Fuen- 
salida, que cargaron y acuchillaron al enemigo, matándole 
16 hombres y haciéndole varios prisioneros. Dios guarde i 
Vuestra Excelencia muchos años. — Cuartel general del ejér- 
cito del Sud en los Ángeles, 20 de enero de 1819. — Antonio 
González Balcarce. — Excmo. señor capitán general D. José 
de San Martin. — Es copia : San Martin. » 

El coronel D, Manuel Escalada al general Balcarce. 

« He marchado catorce leguas hasta encontrar los enemigos 
en su retirada. Vuestra Señoría habrá visto las cargas y municio- 
nes que han dejado en los Ángeles, al mismo tiempo que algunos 
soldados de los pasados españoles, que tengo la satisfacción de 



PROVINGIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICÁ T CHILE. 211 

remitirá Vuestra Señoría. Me hallo á media legua del rio Biobio, 
y habiéndome sido de necesidad reconocer la montaña por 
donde se retiraron los enemigos, destiné al sárjente mayor 
D. Benjamin Viel con 60 granaderos, que á muy corta distancia 
se encontró con uña partida de 80 cazadores á caballo, situada 
en una pequeña llanura, que acuchilló completamente á pesar 
de las dificultades del terreno, distinguiéndose con él los capi- 
tanes D. José María Rivera, D. Manuel Olazával, el teniente 
D. Féhz Aldao y el alférez D. Bautista Fuensaüda. Con esta ven- 
taja me retiro á ocupar el llano inmediato, á donde espero el 
dia de mañana para hacer nuevas tentativas con el objeto de 
entretenerlos que les sea mas fácil embarcarse, pasar la caba- 
llada y ganados que tienen á la orilla del rio, y dar tiempo á 
que llegue la infantería que me avisa Vuestra Señoría se halla 
en marcha, y es de primera necesidad por lo montuoso del 
camino, que no permite mas que dos hombres de frente. Se 
han escondido en el monte gran número de soldados y mili- 
cianos que se me están pasando. 

» Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años. — Santa Fé, 
18 de enero de 1819. — Manuel Escalada. — Señor brigadier 
D. Antonio González Balcarce. — San Martin. » 

El general Balcarce dirigió el mismo dia el siguiente oficio , 
acompañando un nuevo parte sobre la persecución hecha al 
enemigo : 

« Excmo. Señor : Los enemigos han sufrido ayer una pérdi- 
da, que en mi concepto los ha dejado en absoluta imposibilidad 
de poderse sostener, á pesar de haberse reconcentrado con los 
restos que han salvado en la fortaleza de Nacimiento. El bata- 
llón de cazadores que en 18 del actual avisé á Vuestra Exce- 
lencia marchaba á ver si alcanzaba alguna infantería de la que 
estaba -pasando el Biobio, consiguió llegar en tiempo que aun 
no se habia embarcado una considerable parte. Inmediatamente 
procedió á atacarla en unión con el regimiento de granaderos á 
caballo, y quedó completamente destrozada, según se manifiesta 
del parte que en copia tengo el honor de incluir á Vuestra 
Excelencia. El mérito contraído por el coronel D. Rudesindo 



1819. 



Nueva acción 

con 80 cazadores 

enpmigos. 



Derrota 
de nna partida 

enemiga. 



1819. 

El coronel 
Alfirado. 



OBcio 

del roronel 

Alvarado. 



Perseruciun 
del enemigo. 



212 PKOYINCIÁS UNIDAS DB SDD-AMÉRICA Y CHILE. 

Alvarado , que fué el que mandó la acción , le hace la mas 
distinguida recomendación. Es también digno del mayor aprecio 
el adquirido por los demás jefes, oficiales y tropa que le acom- 
pañaron, y de que hace mención el citado parte. Dios guarde 
á Vuestra Excelencia muchos años. — Cuartel general del 
ejército del Suden los Ángeles, 20 de enero de Í8i9. — AiíToino 
González Balcauge. — Excmo. señor capitán general D. José 
de San Martin. — Es copia : San Martin. » 



El coronel D. Rudesindo Alvarado al mismo general. 

«Tengo el honor de participar á Vuestra Señoría como reunido 
al regimiento de granaderos á caballo á las doce de este dia, y 
situado á distancia de una legua de este rio, deseoso de dar el 
debido lleno á las órdenes de Vuestra Señoría, me determiné, 
no obstante la larga jornada que tenia hecha el batallón de mi 
cargo, á emprender un ataque sobre los enemigos. En efecto, i 
las dos y media de la tarde emprendí mi marcha, disponiendo 
que el regimiento de granaderos á caballo la verificase por el 
camino de la derecha, que era el mas descubierto que se pre- 
sentaba, al mismo tiempo que por el de la izquierda marchaba 
el batallón de cazadores con una pieza de artillería á su de- 
recha y cubierta con 30 granaderos al mando del alférez de gra- 
naderos Fuensalida, y la primera compañía de dicho batallón al 
de su capitán graduado de saijento mayor D. Lucio Salvadores, 
ambos oficiales con orden de reconocer y descubrir unas densas 
montañas casi impenetrables, y que reduelan el camino á una 
Gaerriiia realista, suma ostrechez. Eu mi marcha advertí que una guerrilla se 
habia puesto sobre mi izquierda, y temiendo que hiciese mo- 
vimiento sobre mi retaguardia, donde se hallaban las municio- 
nes, equipajes y un cañón de batalla, dispuse que una compañía 
de infantería regresase, y que puesta al abrigo de unas casas y 
cercos los contuviese en caso que los ocupase el objeto pro- 
puesto ; continué en este orden mi marcha hasta ocupar una 
altura que dominaba sus posiciones, aunque sin proporcionarme 
la menor ventaja, por lo quebrado del terreno y enteramente 
montuoso, así es que me vi precisado á hacer cargar la partida 



Los patriotas 
rapan una altura. 



y faga 
del enemigo* 



PBOYtNCIAS UNIDAS DB SCIHAMÉRICA T CHILE. 213 

de caballería y compañía de infantería, lo que se verificó con 1819. 
tal intrepidez que obligaron á los enemigos á perder unas arbo- cargado c«bauerf 
ledas que les cubrían, correr precipitadamente sobre el paso 
del río, y arrojarse al agua muchos, dejando en el campo una 
porción de muertos. 

» En este mismo momento bajó á la playa el señor coronel de 
granaderos D. Manuel Escalada con su regimiento, que concluyó 
completamente con los que por allí corrian, y aun iban entrando 
al agua : no lo hizo menos el batallón de cazadores sobre las 
balsas conductoras de granaderos é isletas que tenían cubiertas 
con tropa, sobre los que dirigieron sus fuegos con tal acierto, 
que se observó que del gran número de gente que se hallaba 
dentro del rio no llegó al otro lado uno solo, mirando con bas- 
tante dolor que el rio era el sepulcro de cerca de 200 hombres, 
y entre ellos algunos paisanos. El enemigo con tres piezas de 
artillería puestas sobre la playa opuesta hizo sus fuegos con 
bastante viveza, pero despreciados por nuestros vahentes sol- 
dados que á cuerpo descubierto le mantenían y aun atravesaban 
hasta la primera isla, donde se encontraban muchas familias 
que se pusieron en salvamento y algunos soldados que se hi- 
cieron prisioneros, quitándose consiguientemente el ganado 
que se llevaban , muías , caballos y un gran número de equi- 
pajes de que se aprovecharon las mihcias que se habían reunido 
de este lugar, como de una considerable parte de ganado, 
por no haberme sido fácil prevenir esto en los momentos del 
ataque. 

» El teniente Olavarría, que se hallaba al cargo del cañón que 
conduje, obró con él cuanto le fué posible, destruyéndoles con 
sus fuegos las balsas en que se retiraban, y causándoles gran 
daño ; actualmente se halla reuniendo el armamento y demás 
pertrechos que han dejado, y he recibido ya de 4 piezas de arti- 
llería, dos de fierro del calibre de á 12 y dos de bronce de á 4 en 
el mejor estado de servicio , y quedo haciendo diligencia para 
sacar del río una pieza mas que botaron. La núlicia que había 
de este lado fué la primera en dispersarse por toda esta mon- 
taña, y le siguió gran número de tropa que se va presentando. 



Trofeos 
de la Tioloria. 



El teniente 
Olavairia. 



I 



l' jiuImm ladoi» 



214 PROVINCIAS UNIDAS OB SUD-AHfiRICA T CHILB. 

1819. Por ahora remito á V. S. con el capitán Escribano de grana- 
.\,M..:ro dcros á caballo un teniente de caballeria, i06 soldados entre 

I. .....¡..mios prisioneros v pasados, y cuidaré de ir sucesivamente Temitíendo 

los mas que se presenten y aprehendan. 

u» iK!rj¡.i»s » Aunque no he podido personalmente reconocer el número 
de muertos del enemigo, por las informaciones que he recibido 
de oficiales que he remitido al efecto, pasan de 300 hombres, 
sin incluir los que deben haber quedado en las islas mas dis- 
tantes , ni los que han muerto ahogados. Nuestra pérdida es 
muy corta, aunque sensible por la muerte del valiente abaii- 
derado del regimiento de granaderos D. N. Bruin , y una 
grave herida que ha recibido el teniente 2* de la i* compañía 
de mi batallón D. Atanasio Matus ; quedo tomando las noticias 
sobre nuestros muertos , que cuidaré de ponerlas en manos de 
V. S. con oportunidad; pero puedo asegurar no pasan de 
20 hombres entre muertos y heridos. — Dios guarde á V. S. 
muchos años. — Santa Fé , enero 19 de i8J9. — Rudesesbo 
Al VARADO. — Señor brigadier general en jefe del ejército D. 
Antonio González Balcarce. — Es copia : Balcarce. — Es copia : 
San Martin l^). » 

Refugiado Sánchez y sus restos en el territorio ocupado por 
los Indios Araucanos, se acampó en el pasaje llamado Angol, á 
distancia de diez leguas del cuartel general de los patriotas. Allí 
logró que tomaran parte los Indios, y por medio de regalos pudo 
reunir cerca de dos mil, con los cuales hostihzó el fuerte de los 
Ángeles. El general Balcarce, sin embargo, comprendiendo la 
ventaja que resultaría para su plan de la expulsión definitiva de 
los reaüstas, trabajó hábilmente el ánimo de los caciques indios, 
quienes al fin no solo negaron su cooperación á los Españoles, 
sino que les hostilizaron. En efecto, la conversión de los Arau- 
canos obügó al general Sánchez á abandonar Angol y á diri- 
girse por las cordilleras á Valdivia. 

En fin, el 1* de marzo de Í8i9, el capitán general don José de 
San Martin dirigió al jefe de estado mayor, para que Jfuese 

(1) Gaceta ministerial de Buenos Aires del 24 de febrero de 1819. 



PROVINCIAS UNIDAS DB SÜD-AMÉRIGA T CHILE. 215 

elevado al conocimiento del supremo director de las Provincias 
Unidas, el parte del general en jefe del ejército del Sur, en que 
da cuenta de la conclusión de la campaña? El capitán general 
renueva en esa ocasión su expresiva recomendación en favor 
de los servicios hechos por el general D. Antonio González 
Balcarce. « Recomiendo , dice San Martin , el mérito de este 
distinguido general en jefe , que ha sabido dirigir las opera- 
ciones de esta campaña con tanta actividad y acierto , como 
también la de los jefes de los cuerpos que han contribuido á 
ella (i). » 

« Excmo. Señor : — El comandante general de las armas espa- 
ñolas coronel D. Juan Francisco Sánchez, constante opresor del 
suelo chileno, y el mas tenaz y empeñoso en conservar la ocu- 
pación de esta provincia, queda arrojado de ella, en forma que 
es muy fundado asegurar no volverá jamas á repetirle los hor- 
rores y desgracias en que por el dilatado tiempo de ocho años 
la ha tenido sumergida. 

» Cuando verificó su saUda de esta fortaleza, luego que tuvo la 
noticia de que el ejército estaba pasando el Biobio , se internó 
al territorio de los Indios, y tomó posición en un paraje nom- 
brado Angol, distante de aquí como diez leguas. En este des- 
tino tocó cuantos recursos estuvieron á sus alcances, para que 
los citados Indios nos continuasen la guerra, pretendiendo que 
de los mismos se pusiesen á su disposición dos mil al propio 
efecto. En los primeros dias del fomento de este nuevo plan, 
consiguió que algunas partidas de aquellos, aprovechándose de 
la facilidad con que cruzan el rio nadando en sus caballos, lle- 
gasen con sus correrías hasta ponerse á la vista del pueblo de 
los Ángeles. Yo habia dejado este punto bien guarnecido, y por 
consiguiente no alcanzó ventaja alguna. Los Indios en cuanto 
advertian que se salia á perseguirlos, retrogradaban precipitada- 
mente á repasar el rio, y ampararse á sus terrenos. 



1819. 



Sánchez 

se establece 

en Angol. 



Alcanza 
con los Indios. 



(i) Los cuerpos argentinos que hacían parte de ese ejército eran el regi- 
miento de cazadores de los Andes , coronel D. R. Alvarado, y el regimiento 
de granaderos á caballo, coronel D. M. Escalada. 



1819. 



¿16 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-ÁMÉRICA T CHILE. 

)> Luego que hubo tiempo de que surtiesen su efecto las dili- 
ííencias que eutablé iumeiliataniente, para que los Indios se ne- 
frasen á llevar adelante los proyectos de Sánchez, le abandona- 
ron, y me prometierou entregarlo con la fuerza que habia 
salvado ; lo que no se reahzó, porque les faltó resolución para 
echarse sobre los pocos caballos y ganado que tenia, como ha- 
bíamos convenido. Solo se logró le acabasen de quitar los cortos 
restos de equipaje que le habían quedado, y que le prohibiesen 
absolutamente continuar sus marchas para Valdivia por el ca- 
mino de lus llanos, como se interesaba en practicarlo. De estas 
rosnhas desocupó prontamente la posición de Angol, y dirigió 
su viaje por el fragoso camino délas cordilleras, por donde debe 
ir á salir á Tucapel, para seguir por la costa á la plaza donde 
unánimes convienen todos los pasados que ha resuelto refu- 
;idodei equipaje giarsc. Por los coutcstes informes que tengo de lo destruido de 
del enemigo. Tocursos quo OS el expresado canuno de las cordilleras, y de los 
pésimos pasos que presenta, creo muy difícil que termine tan 
dilatado viaje, sin experimentar un estrago muy considerable. 
El equipaje de cuantos le acompañan ha quedado reducido al 
vestido que llevan puesto : sus municiones á las que han podido 
conservar en las cartucheras : la mayor parte siguen la marcha 
á pié, y sin calzado : sus víveres no pasaban de veinte reses á 
su partida de Angol : le siguen un crecido número de mujeres, 
inclusas las monjas de Concepción, todas á pié y descalzas, que 
van regando con sus lágrimas cada paso que dan, y que le en- 
torpecen el adelantamiento de sus marchas. La consideración 
de cuadro tan lamentable no pudo dejar de compadecerme, y 
traté de remediarlo ofreciendo á Sánchez la capitulación mas 
generosa, por medio de una comunicación que le condujeron 
los Indios ; pero hasta ahora no he tenido ningunas resultas. 
Son tan horrendos los crímenes que ha cometido en este país, 
que nada podrá persuadirle que cabe sobre ellos indulto. 

)) Desde que los enemigos evacuaron este destino , se les ha 
dispersado una gran parte de su fuerza, y continuaba sucediendo 
lo mismo en la marcha que seguian. Se me ha presentado un 
número crecido, y estoy impuesto de que se encuentran muchos 



CapitulaciuD 

que se le La 

propuesto. 



PROVINCIAS UmDAS DE SDD-AMÉRIGA T CHILE. 217 

en los bosques y cordilleras de esta circunferencia, y en las tol- 
derías de los Indios. 

)) Á cuantos han venido á buscar la protección del ejército, y 
á los prisioneros naturales del país, les he dejado en plena ü- 
bertad, para que se restituyan tranquilos á sus casas, ó tomen 
el partido que mas les convenga. La fuerza que acompaña á 
Sánchez consiste en cuatrocientos á quinientos hombres, últi- 
mos restos de la expedición venida de Cádiz, bajo la custodia 
de la fragata de guerra apresada María Isabel, Van también 
alguQos particulares do los que siempre han sido afectos á su 
rey Fernando. Al cacique Venancio, que desde el principio de 
la revolución ha sido inclinado á la causa de los patriotas , le 
he dirigido varios propios, interesándolo para que persiga en su 
retirada á los enemigos , ofreciéndole las gratificaciones que 
exija, si consigue apresarlos. 

» La pérdida del enemigo, entre muertos, pasados y dispersos, 
puede calcularse en 1,200 hombres de tropa de línea, cuando 
menos; pues se habian aumentado con varios reclutas los bata- 
llones de Valdivia y Concepción y el cuerpo de dragones de la 
frontera. Se les han tomado W piezas útiles de artillería, un 
crecido número de municiones, habiendo incendiado é inuti- 
lizado el resto de las que tenian en los ataques que sufrieron á 
la otra parte del Biobio , todos sus equipajes , y han dejado en 
los almacenes de esta fortaleza cantidad considerable de tabaco, 
de muy buena calidad, y algún azúcar. Se ha gratificado á la 
tropa con una parte de estas especies, y á la comisaría se han 
entregado á beneficio del Estado como 200 arrobas de azúcar y 
135,900 mazos de tabaco. 

» De nuestra parte, en los distintos encuentros que se han te- 
nido con los enemigos, han muerto, del regimiento de grana- 
deros á caballo, el teniente D. Eustoquio Buisse, y ocho solda- 
dos, con un sárjente, un cabo y diez soldados heridos. Del 
batallón de cazadores de los Andes, muerto el teniente D. Anto- 
nio Matus con dos soldados , y heridos un sárjente, un cabo y 
un soldado. De la artillería de los Andes, un soldado muerto. 
La conducta que ha acreditado el ejército en todo el curso de 



1819. 



FuerzH 

que acnrapaña 

á Sánchez. 



El cacique 
Venancio. 



Pérdidas 
del enemigo. 



Póniidajt 
de los patriol.18 



218 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 

isií) la campaña nio mcreco el mas alto reconocimiento. En losfire- 

nientos pasos quo se han ofrecido de varios nos caudalosos, y 
en cuantas ocasiones se ha presentado algún motivo de peligro, 
siempre se le ha advertido el mayor entusiasmo para vencerlos 
obstáculos, y el mas ardiente deseo de llegar cuanto antes al 



enemigo. 



m <o:onei » El coronel D. Ramón de Freyre, que abrió la campaña con la 

u .amuD iryre. ^.^j|^ jomada sobro Chillan, y que desde el mismo punto siguió 

á Concepción con el objeto de hostilizar por aquella parte al 
enemigo, como lo ha verificado, destruyéndole algunas de sus 
principales guerrillas, se ha hecho acreedor á toda distinción, y 
ha dado un justo motivo de recomendación á su conocido mé- 
rito. El jefe del estado mayor coronel D. Juan Paz del Castillo- 
ha desempeñado sus funciones con el mejor acierto y eficacia, 
y me ha ministrado con utiütad del servicio sus luces y cono- 
cimientos. 
jere8yo6r¡uic8 )) Los jefes de los cuerpos coroneles D. Rudesindo Alvarado, 
diiu^aid.". ^' Manuel Escalada y D. José María Rivera, y tenientes coro- 
neles D. Isaac Tompson y D. Santiago Díaz, son todos acreedo- 
res á una particular consideración, por el orden con que han 
conducido las tropas de su respectivo cargo, y honor con que 
se han desempeñado en cuantas ocasiones han sido empleados, 
aspirando siempre á la gloria de querer ser los primeros en los 
casos de atacar al enemigo. El comandante de la artillería ca- 
pitán D. Juan Pedro Macharratini ha llenado del modo mas 
completo sus deberes, así como el capitán de ingenieros D. Pe- 
dro Cusqui. Debo igualmente recomendar á V. E. el mérito 
contraído por mi ayudante de campo el sárjente mayor D. Pedro 
Barrenechea: su constante actividad, sus conocimientos y re- 
laciones en el país me han faciütado las mas importantes dili- 
gencias y servicios. El sárjente mayor graduado D. Luis Sal- 
vadores , que fué el primero que pasó el Biobio , se ha hecho 
también acreedor al mayor aprecio. Los boletines que se pasan 
por el estado mayor darán á V. E. una idea exacta de los movi- 
mientos del ejército , y de lo demás que ha sucedido durante 
la campaña. En ella he arreglado mis operaciones en cuanto me 



PROVINCIAS CNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 219 

ha sido posible á las instrucciones de V. E., y sin duda alguna 1819. 
es debido á ellas el feliz éxito que ha tenido. — Dios guarde á 
V. E. muchos años. — Cuartel general del ejército del Sud en 
Nacimiento, 12 de febrero de 1819. — Antonio González Bal- 
CARCE. — Excmo. Sr. D. José de San Martin. » 

Terminada felizmente esa campaña, el general Balcarce se re- 
tiró á Santiago, dejando al coronel Freyre con el carácter de jefe 
militar y político de la provincia de Concepción. 

El general Sánchez logró entrar en Valdivia después de una 
travesía penosísima , en la cual luchó no solo contra las difi- 
cultades del terreno, sino contra los sufrimentos y privaciones 
del desierto, despojándose de los últimos recursos que poseía 
para saciar las exigencias de los Indios , á quienes fué preciso 
regalar cuantos objetos de metal quedaban á los jefes y solda- 
dos para conservarlos amigos. 

En la misma época publicó la Gaceta ministerial de Buenos Digcurso 
Aires el siguiente discurso, pronunciado por el señor D. Tomas **'**"" "'l***^ 
Guido, diputado de las Provincias Unidas acreditado cerca del dipmado argcDiin 
gobierno de Chile, con el objeto, según el diario oficial, de pa- 
tentizar la lealtad de la política argentina y confundir á los que 
atribuían á Buenos Aires miras ambiciosas sobre aquel Estado : 

« Excmo. Señor : Hoy hace un año que al felicitar á V. E. por 
la declaración de la independencia del Estado de Chile, tuve la 
gloria de reconocerla a nombre de mi gobierno con todas las atri- 
buciones de su proclamación, anticipando los honorables senti- 
mientos de la suprema autoridad de las Provincias Unidas, que 
vi muy breve ratificados con júbilo común de mis conciudadanos. 
Actos repetidos de unión y de fraternidad han probado al mundo vincuio* 
que mi gobierno, respetando los derechos imprescriptibles del *** ""' 

^ o 7 r JT JT sania uliutiia 

Estado chileno, ha procurado estrechar los vínculos de esa santa 
aUanza, que ha de dar el poder y la seguridad respectiva de las 
dos naciones. Sin embargo, aun era necesario que apareciese á 
la faz de la Europa un testimonio mas augusto de los votos 
intergiversables de las Provincias Unidas, en un acto que em- 
peña su honor y gloria nacional. V. E. ha publicado el acta del Acta 
12 de diciembre de 1818 del soberano congreso de aquel Estado, ^® '' áe chue^*"* 



220 PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AHÉRICA T CHILK. 

1819 en que á nombre y por la autoridad de las Provincias Unidas 

reconoce en la forma mas solemne á Chile por un Estado libre, 
soberano ó independiente, con todas las atribuciones y pleni- 
tud de poderes inherentes á este grande y elevado carácter. Hi 
gobierno ha trasmitido ya á V. E. su alta satisfacción por el 
acta del augusto congreso , pero me manda anuncie á V. E. 
será nombrado un embajador extraordinario, con el solo objeto 
de felicitar á V. E. y duplicar del modo mas vivo los votos co> 
diales de emoción con que las provincias del Sud dan los pláce- 
mes al Estado de Chile. Yo me regocijo de cumplir est6 en- 
cargo, y de ver que una nación libre en la América del Sud ha 
sido por fin el fruto de la sangre de aquellos heroicos guerre- 
ros, que espiraron en este dia sobre los campos de Chacabuco. 

» Es una verdad que la especie humana ha adquirido en la 
emancipación de Chile un nuevo asilo, un nuevo consuelo para 
sus desgracias. ¡ Qué glorioso será para Vuestra Excelencia cor- 
responder á la expectación de las naciones, desarraigar bajo una 
constitución liberal los males de un gobierno absoluto, animar 
la virtud en sus conciudadanos, y mantener siempre dominante 
á la ley, y abatidos los vicios ! 
ubras api-Kabies » Yo mo glorfo poder apUcar á Vuestra Excelencia las pala- 
'de^ch»e°* ^^^^ ^^^ 9"® ^^ filósofo niodomo se explicaba respecto de otra 
de las naciones de la América. «Ningún gobierno ha encontrado 
)) en el globo circunstancias tan favorables á su establecimiento. 
» Tierra nueva, inagotable, dotada de todas las riquezas de la 
» naturaleza, rodeada de inmensos mares, fácil de defender, 
)) distante de las bajezas y atentados del despotismo ; siglo de 
)) luces y de tolerancia , ejemplos recientes de revoluciones 
)) semejantes, sucesos y faltas que las han señalado ; cuerpo 
» de nación ya temible ; principios y aun preocupaciones favo- 
» rabies : germen de buenas leyes; bosquejo de una constitu- 
)) cion reflexionada; hombres de genio; jefes valientes. » 

)) Estas ventajas que por la naturaleza y por un orden nuevo 
de acontecimientos disfruta Chile, marcan el dia de su naci- 
miento político como una época importante á los hombres; 
pero todas ellas se convertirán en nuestro daño, ó servirán solo 



PBOVINGIAS UNIDAS DE SCD-AMÉRICÁ Y CHILE. 221 

para renovar una memoria triste, si el sueño de la paz afloja isio. 
los resortes de la administración actual, si los celos y las par- 
cialidades públicas y particulares no se extinguen con la misma 
actividad con que se propagan, y si los pueblos bajo los auspi- 
cios de Vuestra Excelencia se olvidan que la división acaba 
siempre por el silencio vergonzoso de la esclavitud. 

» La guerra ha concluido ya en Chile á esfuerzos de la unión 
con las Provincias Unidas : esta sola ha podido resistir los san- 
grientos choques de los ejércitos españoles ; esta sola ha conte- 
nido las pasiones inquietas de los enemigos domésticos ; esta 
sola romperá las cadenas del resto de la América del Sud , y 
esta sola conservará la paz, é infundirá respeto á las demás 
potencias del globo. Quiera Vuestra Excelencia contribuir siem- vincnios 
pre á unir ambas naciones con vínculos de amor y defrater- „ f"**"®*!!,*.. 

■^ '' 1*1 ovinciis Unid 

nidad. Quiera Vuestra Excelencia desvelarse por conservar esta, y chiie. 
como lo ejecutará mi gobierno. Vea la Europa que en medio 
'de su indiferencia á los clamores de la humanidad en el Nuevo 
Mundo, dos naciones independientes entre sí , y libres del do- 
minio español, á esfuerzos del poder asilado en sus habitantes, 
se dan la mano para defender sus derechos contra la arbitra- 
riedad y el despotismo. Así la independencia de Chile será la 
fuente de su prosperidad : durará lo que el tiempo ; y los hijos 
de este precioso país en las generaciones venideras bendecirán 
la übertad , y besarán las cenizas de sus ilustres padres, que 
salvaron la patria. » 

Entretanto el gran proyecto del general San Martin de hber- 
tar al Perú adquiría todas las proporciones de un grande acon- 
tecimiento político. 

El solemne reconocimiento de la independencia de la Repú- p^gos 
blica chilena habia sido el primer paso dado por el gobierno ^•^ 

° gobierno argent 

argentino en la via de la legalidad y del derecho. El segundo «ni. fia 
fué la negociación de un tratado de alianza ofensiva y defensiva ^VeVaTecho*^ 
entre ambos Estados, con el objeto de poner término á la domi- 
nación española en el Perú y de garantir su independencia. 
Este tratado fué firmado en Buenos Aires, el 5 de febrero del 
mismo año , por D. Gregorio Tagle , ministro de relaciones 



1819. 



222 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICÁ T CHILE. 

exteriores de las Provincias Unidas, y por D. Antonio José de 
Irisarri, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de 
Chile. Ileproducimos á continuación ese documento interna- 
cional, tanto mas notable cuanto que fué el primero que tuvo 
lugar entre los nuevos Estados, dictado por sentiaüentos del 
mas elevado patriotismo y apoyado por el brazo fuerte del fiítoio 
protector del Perú. 



'raudo de alianza 

entre 
ambos E^ilailos. 



Objeto : 

poner término 

ft la dominación 

española 

en el Peiú. 



TRATADO PARTICULAR ENTRE EL ESTADO DE CHILE Y EL DE LAS 
PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA. 

D. Bernardo O'Higgins, director supremo del Estado de Chile, 
brigadier general de los ejércitos de la patria, presidente de la 
Legión de Mérito de Chile, etc. Por cuanto, en virtud de plenos 
poderes conferidos por nos al señor coronel D. Antonio José de 
Irisarri, suboficial de la Legión de Mérito de Chile, nuestro 
ministro de Estado y enviado para tratar del ajuste de un tra- 
tado con el gobierno de las Provincias Unidas del Rio de lac 
Plata; y de haberlos este dado igualmente al señor D. Gregorio 
Tagle, ministro de Estado en los departamentos de gobierno y 
relaciones exteriores, han acordado, concluido y firmado, en 
cinco de febrero de este año, un tratado, que se compone de un 
preámbulo y seis artículos, todo en lengua castellana, cuyo 
contenido es del tenor siguiente : 

El Excmo. Señor director supremo del Estado de Chile y el 
Excmo. Señor director supremo de las Provincias Unidas del 
Rio de la Plata, en uso de las facultades que les conceden las 
constituciones provisorias de sus respectivos Estados, deseando 
poner término á la dominación tiránica del gobierno español 
en el Perú, y proporcionar á sus habitantes la libertad é inde- 
pendencia de que tan injustamente se hallan despojados, todo 
por medio de una expedición dirigida en la forma y términos 
mas convenientes al logro de esos importantes objetos, han 
resuelto proceder á la conclusión de un tratado particular sobre 
el asunto. 

Por lo cual, las partes contratantes han nombrado por sus 
plenipotenciarios, á saber : 



PROVINCIAS UNIDAS BE SUD-AMÉRICA Y CHILE. 223 

El Excnio. señor director supremo del Estado de Chile al 
señor coronel D. Antonio José de Irisarri, suboficial déla Legión 
de Mérito de Chile y su ministro de Estado ; 

Y el Excmo. señor director supremo de las Provincias Unidas 
del Rio de la Plata al señor doctor D. Gregorio Tagle, ministro 
de Estado en los departamentos de gobierno y relaciones exte- 
riores; 

Los cuales, después de haber canjeado sus plenos poderes y 
halládolos en buena y debida forma, han acordado los artículos 
siguientes : 

Artículo 1. — Conviniendo ambas partes contratantes con 
los deseos manifestados por los habitantes del Perú y con espe- 
cialidad por los de la capital de Lima, de que se les auxilie con 
fuerza armada para arrojar de allí al gobierno español^ y esta- 
blecer el que sea mas análogo á su constitución física y moral, se 
obUgan dichas dos partes contratantes á costear una expedición, 
■que ya está preparada en Chile con este objeto. 

Art. 2. — El ejército combinado de Chile y de las Provincias 
Unidas, dirigido contra los mandatarios actuales de Lima, y en 
auxiüo de aquellos habitantes, dejará de existir en aquel país 
luego que se haya establecido un gobierno por la voluntad ubre 
de sus naturales, á menos que por exigirlo aquel gobierno, y 
siendo concihable con las necesidades de ambas partes contra- 
tantes, se convengan los tres Estados de Chile , Provincias 
Unidas y Lima en que quede dicho ejército por algún tiempo 
en aquel territorio. Para este caso deberán ir autorizados los 
generales ú otros ministros de Chile y de las Provincias Unidas 
para tratar sobre este punto con el gobierno que se establezca 
en Lima, sujeta siempre la ejecución de aquellos tratados á la 
ratificación respectiva de las supremas autoridades de Chile y 
de las Provincias Unidas. 

Art. 3. — Para evitar todo motivo de desavenencia entre los 
dos Estados contratantes y el nuevo que haya de formarse en 
el Perú, sobre el pago de los costos de la Expedición liberta- 
dora^ y queriendo alejar desde ahora todo pretexto que pudieran 
tomar los enemigos de América, para atribuir á esta expedición 



1819. 

PlenipotenciarM 



Coaviesen 
ambas parles 
pn costear 
ana expedicioi 



Daracion 
del ejército. 



Se arreglari 
el pago de los gai 
con el gobiem 
de Lima. 



Cuerna* y mwlo 
de rubrirlus* 



224 PROTINCIAS UNIDAS DE SUD-ÁMÉRICA T CHILE. 

1819. las miras interesadas quo le son mas extrañas, se convienen 
ambas partos contratantes en no tratar del cobro de estos costos 
basta que pueda arreglarse con el gobierno independiente de 
Lima; observando hasta entóneos el ejército combinado la 
conducta conveniente á su objeto, que es el de proteger, y no 
el de hostilizar á aquellos habitantes. Sobre todo lo cual se 
darán las órdenes mas terminantes por ambas cortes á sus res- 
pectivos generales. 

Art. A. — Las cuentas del costo de la expedición libertadora, 
y de la escuadra de Chile quo la conduce, después de haber 
franqueado el mar Pacífico al efecto, se presentarán por los 
ministros ó agentes de los gobiernos de Chile y de las Provin- 
cias Unidas al gobierno independiente de Lima, arreglando con 
el amigable y convenientemente las cantidades, plazos y tér- 
minos de los pagos. 

Art. 5. — Las dos partes contratantes se garantizan mutua- 
mente la independencia del Estado que debe formarse en el 
Perú, libertada que sea su capital. 

Art. 6. — El presente tratado será ratificado por el Excmo. 
señor director supremo del Estado de Chile y por el Excmo. 
señor director supremo de las Provincias Unidas del Rio de la 
Plata, dentro del término de sesenta días , ó antes si fuere 
posible. 

Fecho y firmado en la ciudad de Buenos Aires, á cinco de 
febrero de mil ochocientos diez y nueve. — Antonio José de 
ÍRiSARRi. (L. S.) — Gregorio Tagle. (L. S.) 
Rauficaríon. Por tauto, habieudo visto y examinado los referidos seis artí- 

culos y oido el dictamen del Excmo. senado, he venido en 
aprobar y ratificar cuanto contienen, como en virtud de la pre- 
sente los apruebo y ratifico ; todo en la mejor y mas amplia 
forma que puedo , prometiendo solemnemente cumplirlos y 
observarlos, y hacer que se cumplan y observen enteramente. 
En fe de lo cual, mandé despachar la presente, firmada de mi 
mano, sellada con el sello del Estado y refrendada por el in- 
frascrito secretario de Estado en el departamento de gobierno 
y relaciones exteriores. 



Ambas partos 

garanlix4-in 

[a independencia 

del Perú. 

Término 
delaratificiicion. 



PROVINCIAS UNIDAS M SCD^AHÉRICA T CttILB. 



S¿8 



Dada en el palacio directorial de Santiago de Chile, á quince 
días del mes de marzo de mil ochocientos diez y nueve años, 
segundo de nuestra independencia. — Bernardo O'Hiogins. — 
Joaquín Echeverría. 

Establecidas las bases fundamentales de la nueva campaña, 
ambas repúblicas se ocuparon activamente de reconcentrarlos 
elementos que habian de concurrir para la organización de la 
doble expedición terrestre y marítima con que el gran capitán 
argentino iba á dar el último golpe á los restos del poder rea- 
lista. 

Los grandes armamentos que se preparaban en Cádiz seguían 
entretanto , preocupando seriamente los ánimos en el Rio de la 
Plata. Los inquietos caudillos Artigas , Carrera , Ramírez y 
López, aprovechándose de esa situación, reunieron sus gauchos 
y provocaron un conflicto al gobierno nacional. La bandera que 
entonces levantaron fué la de la federación, apoyada en las 
ideas de libertad é igualdad con que Carrera, el mas inteligente 
de ellos, trataba de minar el crédito del directorio y del con- 
greso, que él llamaba tiránico (i). Todos los partidos descontentos 
se reunieron bajo sus banderas ; y desde entonces se vieron 
aquellas grandes aberraciones de que mas tarde ha ofrecido tan- 
tos ejemplos la historia de las luchas civiles del Rio de la Plata, 
es decir, muchos de los hombres mas notables del país, llama- 



1819. 



Organización 

del ejército 

expedicionario 

al Perú. 



Momento 
qae aprovechan 

loa caudillos 
para provocar 

an conflicto. 



Inflaencia 

que ejerce 

en los destinos 

del país 

el elemento bal bsrt 



(1) El general Don Tomas Triarte, actor en esa lucha memorableí dice en 
8u libro Glorias argentinas^ página 39, lo siguiente : 

c Hemos dicho en otra ocasión, y, porque lo consideramos muy conducente 
para desvanecer errores, volvemos á repetirlo, q^ue aquel vandalaje soez no 
era la federación; que los desorganizadores la invocaban poniéndola da 
pantalla para ocultar la deformidad de sus prácticas subversivas del orden 
social ; que no era tampoco la realización de la idea que la palabra representa 
el objeto de su nueva y repugnante bandera disfrazada con la denominación 
postiza de un sistema de gobierno que, por su excelencia, tiene en América 
y en Europa el voto y la sanción do eminentes estadistas. Lo verdadero y 
único que aquellos demagogos se proponian, era el dominio absoluto de las 
localidades en que tenían su hogar, sin perjuicio de salir del estrecho 
circulo de tan criminales aspiraciones, si la fortuna les favorecía, exten- 
diéndolo á toda la República. — Caudillos de barrio, sin otro Credo político 
que una ambición extraviada y sin nobles propósitos. » 

A. - Y. 15 



1819. 



La proviacia 

de San Laii 

M el teatro 

deán 

hecho sangriento. 



Proyecto 
de conspiración. 



2!26 PROVINCIAS UNIDAS DE SÜD-AMÉRICA T CHIIB. 

dos unitarios ó centralistas y federales, que habían hecho 
servicios valiosos á la causa de la libertad y de la civilización, 
aliados alternativamente á los caudillos malos con el único pro- 
pósito de satisfacer ambiciones personales. El Entre-Rios y 
Santa Fé en plena insurrección obligaron al directorio á distraer 
sus fuerzas de línea , desguarneciendo la capital y debilitando 
los medios de represión, obligándole á llamar la guardia nado- 
nal, que minada también trató de amotinarse, pero que feliz- 
mente fué reprimida á tiempo. 

En esta situación alarmante se recibió la noticia de un hecho 
sangriento que tuvo lugar en la provincia de San Luis, hecho 
que consternó la población entera de los pueblos argentinos. 
Los prisioneros españoles tomados en la batalla de Maipo ha- 
blan sido confinados á aquella provincia. Entre ellos se encon- 
traba el bravo é inteligente brigadier Ordóñez, los coroneles 
Primo de Rivera, Morgado, Berganza, etc., cuando el dia 8 de 
febrero, á las H de la mañana, sin previo consejo de guerra y 
sin otra forma que justifique ese acto extremo de rigor, fueron 
fusilados ó muertos todos ellos en la ciudad de San Luis. Es in- 
cuestionable que existia un proyecto de conspiración, en el que 
debian figurar como aliados de Artigas y Carrera (i), pero aun 



(1) Torrente conviene en que los prisioneros habían formado el plan de 
recobrar la libertad con el propósito de reunirse á Carrera y Artigas, quie- 
nes les habian ofrecido todo apoyo, con tal que les ayudasen á hostilizar el 
gobierno central de Buenos Aires. Hé aqui cómo refiere el mismo histo- 
riador el suceso : 

« Llegó el aciago dia 8 de febrero, en que debia darse el golpe : en It 
noche anterior habian sido exhortados todos los oficiales para acudir á la 
madrugada á casa del valiente capitán Carretero ; concurrieron en realidad, 
y fueron informados de los medios propuestos para adquirir la apetecida li- 
bertad. Se formaron á las siete de la citada mañana tres partidas con sus 
respectivos comandantes : una de ellas, al mando del capitán Butrón y Sal- 
vador, habia de for%ar la cárcel y dar soltura á SB individuos que alli se ha- 
liaban detenidos de las tropas de dicho Carrera, quienes deberían servir de 
guia hasta salir de aquellos peligrosos caminos ; otra partida mandada por 
el intendente D. Miguel Berroeta, por el teniente coronel D. Matías Aras y 
por el capitán D. Felipe La Madrid, habia de apoderarse del cuartel y de las 
armas que allí se custodiaban; y la tercera debia proceder contemporánea- 



t>R0VlNtílA8 ÜNlbAá tu SÜD-AH¿RICÁ T CtílLfi. ^t 

en este caso el gobernador de San Luis no debió haber proce- 
dido como lo hizo. La presencia del doctor Monteagudo en 
aquella provincia, llegado en esas circunstancias del ejército de 
operaciones en Chile, ha dado mérito para que los enemigos de 
la independencia hayan atribuido su viaje á una combinación 
de planes siniestros, como poco antes se le habia atribuido in- 
fluencia directa en la ejecución de D. Juan José y Don Luis 
Carrera, por haberse encontrado en Mendoza cuando tuvo lugar 
la ejecución; pero aun en el caso de un peligro inminente como 
lo era la alianza de los caudillos Carrera, Artigas, Ramírez y 



1819. 

Cargo» infundadot 

qoe Re han hecho 

a! doctor 

Monteagudo. 



mente á la captura de D. Bernardo Monteagudo , insurgente de ¡os mas fu- 
ribundos que haya abortado la América, 

» Mientras que estas partidas salieron á ejecutar sus respectivas comi- 
siones, que se malograron todas, y aun la del cuartel, si bien habian llegado 
ya á desarmar la guardia, porque no tuvieron tiempo ni modo para apode- 
rarse de las armas , se habian dirigido á la casa del gobernador el coronel 
B. Antonio Morgado, el teniente coronel D. Lorenzo Moría y el referido ca- 
pitán D. Gregorio Carretero , que fueron los primeros que entraron en su 
cuarto á fin de arrancarle las órdenes necesarias para lograr su objeto único, 
que era el de la libertad. 

» £1 brigadier D. José Ordóñez, el coronel D. Joaquín Primo y el teniente 
D. Juan Burguillo, que se habian quedado á la entrada del aposento, pasa- 
ron á unirse con sus compañeros, tan pronto como oyeron las voces descom- 
pasadas de un pueblo desenfrenado, que clamaba para derramar la sangre 
de todos los Españoles. La prontitud con que dicho pueblo se armó y con- 
currió á los puntos de mayor peligro, indica sufícienlemcnte el anticipado 
conocimiento que tenia de aquel suceso. 

» Sorprendidos en el acto aquellos desgraciados oficiales, dieron crédito 
á las fingidas promesas que le hizo el pérfido Dupuy de salvarles la vida, así 
como ellos habian respetado la suya. Salió con efecto á reunirse con el pue- 
blo, y apenas se vio apoyado por sus armas, cuando pronunció el horrible 
grito de muerte contra aquellos militares, dignos por cierto de una suerte muy 
distinta de la que les estaba preparada. 

» Todos ellos fueron asesinados inhumanamente; Morgado lo fué por la 
misma mano del furioso gobernador ; á los pocos instantes se hallaban 
yertos cadáveres en aquel mismo sitio, en que acababan de dar una prueba 
inequívoca de que sus sentimientos no eran de marcar con actos sangrientos 
los pasos hacia su evasión. 

» Se hizo á su consecuencia una pesquisa con todos los caracteres de 
cruel é ilegal contra cuantos Españoles hubieran tenido parte en aquella ten- 
tativa ; y por esto medio desfogaron su rabia sobre un número considerable 



1819. 

El gobarnmdor 

Dupoy 

ti el único 

rMponublo 

de eslo hecho. 



Docamentot 
oflewin. 



228 PROVINCIAS ÜNIDJlS DB SUD-AMÉRICÁ T CHILB. 

López con esos experimentados jefes realistas, el Dr. Montea- 
gudo, jurisconsulto habilísimo, habria, cuando menos, llenado 
las fórmulas por medio de un consejo de guerra, ejecutándolos 
legalmente. Esta consideración nos induce á creer que la res- 
ponsabilidad de esc acto extremo cae exclusivamente sobre el 
impetuoso gobernador de San Luis. 

Vamos á reproducir á continuación los documentos oficiales 
que explican las causas que lo provocaron ; el lector inteligente 
no podrá dejar de lamentar con nosotros ese exceso de celo por 
parte de las autoridades de la provincia de Cuyo, no obstante 



de personas, cuya existencia les era demasiado embarazosa. Un bri(pulier, 
tres coroneles, dos tenientes coroneles, nueve capitanes, cinco tenientes, 
siete alféreces, un intendente de ejército, un empleado civil, un saijento, 
un soldado y diez paisanos, fueron las victimas sacrificadas por el execrable 
monstruo que mandaba en San Luis. * 

» otros dos ilustres prisioneros debieron su salvación en este aciago dia 
al respeto que inspiraban sus venerables canas y á la calma con que sufrie- 
ron su riguroso destino, sin haberse atrevido jamas á dar un paso que pu- 
diera inspirar á los rebeldes la menor desconfianza. Fueron aquellos el an- 
tiguo presidente de Chile D. Francisco Marco del Pont y el brigadier D. Ba- 
mon Bernedo : el primero, sin embargo, murió de tristeza en este mismo 
año en Lujan, adonde habia logrado ser trasladado por empeño de sus pa- 
rientes que tenian bastante influjo en la capital de Buenos Aires ; el segundo 
habia sido encerrado en un calabozo la víspera de dicha degollación ; y esta 
providencia, al parecer violenta y tiránica, le libertó de ser contado en el nú- 
mero de las victimas. El pueblo desenfrenado no pudo penetrar en aquel 
horrible recinto para cebarse en su sangre ; pero como estuvo abandonado 
por el espacio de cuatro ó cinco días , cuando el segundo de Dupuy en el 
mando, un tal Becerra , pasó á sacarle de él, le halló próximo á morir de 
inanición; y aunque se pudo volverle á la vida por entonces, sus padeci- 
mientos y miserias, sin embargo, alteraron visiblemente su salud ; afectada 
asimismo la parte moral al pensar la triste suerte que temia hubiera podido 
caber á su familia que habia dejado en Lima, perdió enteramente el juicio, 
y para su curación fué enviado al hospital de Mendoza, en donde perma- 
neció hasta mediados de 1822. 

» Habiendo dicha su familia obtenido del gobierno de Chile el permiso de 
embarcarle para la Península, logró ver este desgraciado su país natal ; pero 
en el mismo estado de incapacidad mental y con sus piernas cubiertas de úl- 
ceras, á cuyos males rindió su alma á los veinte dias de permanencia en la 
corte. ¡ Cuántas desgracias ocasionadas por tan terrible lucha ! ¡ Cuántos be- 
neméritos realistas sacrificados al bárbaro furor de los autores de la iqusts 



PROYINCXiS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y CHILE. 229 

las graves consideraciones que hemos apuntado y que hacian i8i9. 
en extremo crítica la situación política del país. 

D. Toribio Luzuriaga, gobernador intendente de la provincia oficio 
de Cuyo, dio cuenta del suceso al supremo director del Estado, ^*^ gobemidor 
acompañando los documentos oficiales con el siguiente oficio : pro»incia á« caj 

(( Excmo. Señor : Las copias que tengo el honor de acompañar 
á Vuestra Excelencia le darán una idea de la perfidia de los 
jefes y oficiales prisioneros existentes en San Luis, los cuales ex- 
piaron con la vida el atentado y crimen que cometieron : en el 
dia hay el mejor orden y tranquilidad en aquel J)ueblo, como 
también en los demás de esta provincia. Lo pongo en el su- 
premo conocimiento de Vuestra Excelencia para los fines que 
convengan. — Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años. 
— Mendoza, 12 de febrero de 1819. — Excmo. Señor. — Toribio 
DE Luzuriaga. — Excmo. Señor supremo director del Estado, d 

rebelión americana ! La noticia del horroroso atentado de la Punta de San 
Luis llenó del mas vivo furor é irritación á todos los realistas, y aun á aque- 
llos independientes cuyos corazones no estaban empedernidos en el crimen. 
Todos los cuerpos militares del Perú hicieron las mas enérgicas representa- 
ciones al virey para que se vengasen los manes de aquellos protomártires de 
la fidelidad y del honor. Sí su odio á los insurgentes hubiera sido susceptible 
de aumento , habria rebosado indudablemente en esta ocasión todas las 
medidas de su sufrimiento ; pero en medio de furiosa indignación, que cual 
chispa eléctrica se comunicó por todas partes , se vieron repetidos ejemplos 
de nobleza y generosidad, y ninguno de cobardía ó de baja venganza. 

> Había en aquella época varios depósitos de prisioneros insurgentes, so- 
bre los que el derecho de retaliación autorizaba á consumar iguales atenta- 
dos ; mas todos ellos fueron respetados en medio del volcan que ardía en los 
pechos de aquellos valientes. 

> Deseaban todos que les hubiera sido posible cruzar con el pensamiento' 
los largos espacios que los separaban de los cobardes asesinos para vengar 
en su alevosa sangre un crimen tan horrendo ; mas la consideración de con- 
servar aquellos dominios, que estaban confiados á los esfuerzos de su brazo, 
sofocó por entonces su justo furor, hasta que cumpliendo con tan sagrado 
deber pudiesen dar un libre desahogo á sus nobles sentimientos. Los vere- 
mos pues en los años sucesivos cubrirse de gloria y desagraviar con sus 
ilustres victorias la memoria de sus ultrajados compañeros de armas, á pesar 
de haber sufrido al principio terribles contrastes que sirvieron para poner á 
toda prueba su constancia y bizarría. (Toréente, Historia de la Revolución 
hi^pano-amerieanaf t. II, pág. 511.) 



230 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-ÁHÉRIGA Y CHILE. 



1S19. 



Oficio 

ilel teniente 

gobet uador 

il« San Lais. 



Tentativa 

contra 

cl gobernador. 



La tropa 
}'<>l puelilo 

toman 
las nrmas. 



El teniente gobernador de la ciudad de San Luis ai gobernador 

de la provincia. 

Li ciudad dú San Luis acaba de dar uq nuevo ejemplo de 
heroísmo y fidelidad, y los Españoles europeos de presentar 
una escena de horror, de ingratitud y de barbarie. Hace dos 
horas que se presentaron en mi casa de visita el brigadier 
D. José Ordóñez, el coronel D. Joaquín Primo de Rivera, el 
coronel D. Antonio Morgado, el teniente coronel D. Lorenzo 
Moría, cl capitán D. Gregorio Carretero, y el teniente D. Juan 
Burguillo, y después de las expresiones de etiqueta se pusieron 
en pié, y tomando la palabra Carretero me dijo : Só picaro, estos 
son los momentos en que debe espirar V,; toda la América estáper^ 
dida^ y de esta no se escapa V.; y en el momento cargaron so- 
bre mí con puñales el mismo Carretero, Burguillo y Primo, dis- 
poniéndose los demás á lo mismo. Entonces volviendo hada 
atrás gané un estrado desde el cual le di un puñetazo á Mor- 
gado, que cayó en tierra ; pero inmediatamente cargaron todos 
sobre mí, y no pude evitar el venir al suelo, donde recibí algu- 
nas contusiones en la cara y diferentes partes del cuerpo en la 
brega para ponerme en pié, lo que al' fin conseguí justamente 
en los momentos en que ya se dejaba oír el tiroteo y la resis- 
tencia del pueblo en los demás puntos que trataron de ocupar 
el resto de prisioneros. 

Debo observar á Vuestra Señoría que la circunstancia de que 
ellos se prometieron el triunfo, ha sido la que ha trastornado 
sus planes ; tal es la simultaneidad de acción, porque habiendo 
atacado el cuartel en cl mismo momento que invadieron mí 
casa y la sitiaron, la tropa se alarmó, y cl pueblo , como por 
una explosión eléctrica, se puso en armas, y observando que la 
puerta de mi casa estaba cerrada hicieron esfuerzos para abrirla, 
lo que hizo conocer á los que se hallaban conmigo que su plan 
había abortado. Entonces, sobrecogidos del terror, empezaron 
á pedirme que les asegurase las vidas, y con el pretexto de aquie- 
tar al pueblo que se hallaba á la puerta, salí de mi habitación, 
y cargaron rápidamente sobre ellos habiendo hecho la resisten- 



PROYINGIAS UNIDAS DE SUD-AHÉRICÁ T CHILE. 231 

cia que pudieron, y herido mortalmente Burguillo á mi secreta- 
rio el capitán D. José Manuel Rivéros. 

Este fué el instante en que los deberes de mi autoridad se 
pusieron de acuerdo con la justa indignación del pueblo. Yo los 
mandé degollar en el acto, y expiaron su crimen en mi pre- 
sencia, y á la vista de un pueblo inocente y generoso donde 
no han recibido sino hospitaUdad y beneficios : el coronel 
Morgado murió á mis manos ; y yo no tengo expresiones para 
ponderar á Vuestra Señoría la cobardía de seis asesinos que 
habiéndome tomado desprevenido y apoderado de mis armas, 
no me dejaban mas recurso que la firmeza y la justa confianza 
que tenia en la disposición del pueblo y en las medidas que 
siempre he tenido tomadas para iguales casos. Yo no me he 
engañado en mis esperanzas : todo este vecindario sin excepción 
ha obrado con la mayor energía y con tanta moderación cuanta 
ha sido compatible con un atentado que amenazaba la vida de 
todos. 

Los que se hallaban presos en el cuartel combinados con los 
demás que vivian fuera experimentaron la misma suerte, sin 
embargo que en el primer momento de sorpresa se apoderaron 
de las armas ; pero bien pronto las perdieron y murieron con 
ellas en la mano ; entre estos se distinguió el intendente de 
ejército D. Miguel Barroeta y el teniente coronel Aras , pues 
aquel con sable en mano, y este con un fusil, defendieron su 
puesto hasta espirar. — Á mas de la sensible desgracia del ca- 
pitán Rivéros, por nuestra parte no hemos tenido sino dos sol- 
dados mas heridos, y entre ellos mi asistente Ferreyra, que no 
da esperanzas de vida. 

Sin demora organizaré un sumario para descubrir el resto de 
los cómpUces y daré á Vuestra Señoría cuenta. La tranquiüdad 
púbUca se ha restablecido con la misma prontitud que la inter- 
rumpieron estos malvados. 

Tengo tomadas las providencias oportunas, y cada dia es 
mayor mi confianza en la opinión y sentimientos que distin- 
guen á estos habitantes. — Acompaño á Vuestra Señoría la 
lista de los que han muerto en el combate con la tropa y el 



1819. 



Dupuj 

hace degollar 

& los jefes 

qae se hallaban 

en sa caii. 



Resisteneia 

de Barroeta 

y Aras. 



Samarlo. 



1819. 



Lisu 

de los oficiales 

prisiooeros 

moertoS' 



Arusncion 
iiu comprubuda 

contra 
2\ general Alvcor. 



232 PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AHÉRICA T CHILB. 

pueblo, y todos los que han sobrcvi>1do cpiedan puestos en se- 
guridad hasta las resultas de la investigación que voy á hacer. 

— Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años. — San Luis, 
lebrero 8, á las once de la mañana, de 1819. — Vicente Düpdy. 

— Sr. gobernador intendente de la provincia de Cuyo. 

Lista de los oficiales prisioneros muertoSy con expresión de sus 

clases. 

Brigadier : D. José Ordóñez. 

Coroneles : D. Antonio Morgado, D. Joaquin Primo de Rivera, 
D. José Berganza. 

Tenientes coroneles : D. Lorenzo Moria, D. Matías Arras. 

Capitanes : D. Gregorio Carretero, D. José Mana Butrón, 
D. Ramón Cova, L). Dámaso Salvador, D. Francisco María Gon- 
zález, D. Manuel Sierra. 

Tenientes : D. Juan Burguillo, D. Juan Betbecé, D. Antonio 
Peinado. 

Graduado de capitán : D. Jacinto Fontealba. 

Tenientes : D. Santos Elgueta, D. Antonio Romero. 

Subtenientes : D. Juan Sea, D. AutonioBidaumsaga,D. Joa- 
quin Sea, D. Juan Caballo, D. Manuel Balcacer, D. José María 
Riesco, D. Liborio Bendrcl. 

Intendente de ejército : D. Miguel Barroeta, 

Oficial de la intendencia : D. Pedro Mesa. 
San Luis, y febrero 8 de 1819. — DuruY. 

Poco después de haber recibido el supremo director el oficio 
precedente, recibió otro directo del teniente gobernador de San 
Luis, y la Gaceta ministerial que los reproduce, afirma estar la 
autoridad nacional en posesión de documentos que revelan 
la conibinacion que existia entre los jefes españoles y los cau- 
dillos que amagaban nuevamente el orden público. Con todo 
nosotros no podemos dejar de hacer una observación que nos 
parece justa á la acusación no comprobada que se hace al gene- 
ral Don Carlos M. de Alvear, asociándolo á los conspiradores 
de quienes nos ocupamos, y aunque cometió errores que deben 
lamentarse por el gran nombre que le han conquistado los i 



con los caadilloi 



PROYIMGUS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 233 

eminentes servicios que hizoá la causa de la independencia isjo. 
de que hemos de ocuparnos oportunamente , debemos decir 
que no hemos encontrado testimonios de su connivencia con 
los jefes españoles detenidos en San Luis de que se le ha acu- 
sado en esa época con notahle persistencia. 

El general Alvear habia sufrido una persecución que no po- 
demos dejar de cahficar de impolítica, por lo mismo que era 
personal. Después de la revolución que le habia derrocado del 
poder, se habia asilado en la corte del Brasil (i), donde perma- 
neció algún tiempo, hasta que viendo que las puertas de la pa- su alianza 
tria permanecían cerradas para él y sus amigos, mientras que 

(1) La siguiente carta que desde Rio Janeiro escribió el 6 de setiembre de 
1814 ai D^Chiclana, da una idea del estado en que se encontraba su ánimo; 
la reproducimos copiada tal cual está en el autógrafo que existe en nuestro 
poder, sin variar la ortografía : 

< Amadísimo tio : Es la segunda que tengo escrito á V. desde mi lle- 
gada á esta siuda á donde an ocuridu algunos casos graciosos, entre ellos 
el aberme venido ayer aqui con Bigode que a benido a tratar asuntos que 
no se con esta corte, y á traer el retrato del rei para la Infanta con la cual 
disen que se casa. Ya ve V. que diabólico conpromiso del cual que se yo 
como podre salir, y seguramente saldría mui mal, a no ser que la bonda y 
generosida deste principe que es seguramente el mejor y mas justo de to- 
dos los soberanos del mundo, en que conpromiso nos an puesto. Dios los 
perdone á los que an tenido la causa de nuestros daños, aseguro á V. que no 
les deseo mal de ninguno espesie sino que Dios los ylumine para aser feli- 
ses desa ermosa parte del mundo. 

» Despedicion despaña no se dice nada por aora y probablemente no 
saldrá de Cádiz asta febrero ó marzo del año en tranle, pues abiendo salido mal 
Napoleón , deberá según mi opinión estar ya concluida la guerra de Fransia 
y libre la España desa gran atension podra acudir con fuerte fuerzos. 

> Benegos el que hestubo en Méjico ba á Lima a relebar á Abascol, y a 
buen seguro qm heste se sublebe por eso antes al contrario entregara el 
mando y de ya pa dora las grasias. En el ultimo correo sabremos que hcs 
de la Fransia y si Luís 18 buclve al trono, yo soi desta opinión. 

» Bigode a benido premiado con el grado de teniente general gran cru% y 
una comisión onorifica esto por aber perdido á Montevideo^ y yo que tome la 
plasa desterrado confiscados mis bienes y proclamado como un ladrón y ase- 
sino, conpare F. y piense lo que se debe sacar desa conparasion, 

• Considero a V. no muí contento con su suerte pero es preciso pasiensia, 
y en la situasion de V. ubiera sido morir sibilmente sí V. ubiera sido espa- 
triado fuera de las provinsias á países estrangeros, pues asi mal ó bien está 



234 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 

1819. se abrían para otros de los proscritos, entró en los planes re- 
volucionarios que se desarrollaron en Montevideo, con el tácito 
consentimiento del jefe portugués de aquella plaza ; pero eso 
no prueba que estuviese unido al plan de conspiración de los 
jefes españoles de San Luis , como lo manifiesta el teniente 
gobernador Dupuy en el siguiente oficio dirigido al director 
supremo : 

« Excmo. Sr. : Por el adjunto parte que dirigí el 8 del pre- 
sente al gobernador intendente de esta provincia, j remito en 
copia á mano de V. E., se impondrá de la horrorosa conspira- 
ción que intentaron realizar en esta ciudad los oficiales prisio- 
neros de guerra, y domas enemigos de la causa del país. El 
proceso se halla á punto de concluirse, y cada vez mas se des- 
cubre la atrocidad de estos malvados, por los pocos cómplices 
que les han sobrevivido, salvando del furor de un pueblo irri- 
tado, solo en fuerza de su subordinación y respeto á las auto- 
ridades. Apenas se concluya, tendré la honra de remitirlo á 
V. E. con una parte circunstanciado, que hasta este momento 
no ha sido posible dar. La tranquiUdad púbUca no ha vuelto á 
interrumpirse, y tengo tomadas todas las providencias que 
exigen las circunstancias. 
Man » Por ahora solo creo de necesidad informar á V. E. que 

ieíoscoDjnradus. ^g^ plenamente probado que el plan de los conjurados era irse 
á unir con la montonera, en virtud de comunicaciones que de- 
cian haber recibido de D. José Miguel Carrera y D. Garlos Air 
vear : estas no se han encontrado, y aun no hay razones bas- 
tantes para darlas por ciertas ; pero es indudable que su proyecto 
era irse á unir con los montoneros. Dios guarde á V. E. muchos 
años. San Luis y febrero H de 1819. — Excmo. Sr. — Vicente 
Dupuy. — Excmo. director supremo de las Provincias Unidas 
de Sud-América. )> 

V. mas serca de sus yjos y muger á quienes dará V. mil memorias de mi 
parte y de la de Carmensita. 

> Yo dije á V. en mi anterior que podía V. escribirme bigo cubierta de 
Larramendi y dando ai las cartas al gun yngles de V. como siempre. — C. 

ALYE4R. » 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 235 

El mismo Dupuy decía, en carta que escribió al editor de la 1 819. 
Gaceta^ con fecha 15 de febrero, estas significativas palabras : 

<( Por el parte que conduce Escalada al supremo director, te 
impondrás de la pelotera que hemos tenido aquí con el godaje 
y oficiales prisioneros de guerra : mas la han pagado bien. — 
4 Qué picaros habian sido el Carretero, Primo, y BurguillosI los 
destinados á asesinarme. Ellos al fin han concluido degollados, 
y por mis manos el bribón de Morgado. Hoy hace ocho dias coucIuííod 
del suceso y ya está concluido el proceso, descubierto plena- <*«*p'^«"»' 
mente el proyecto y fusilados todos los cómplices. » 

El 15 de febrero dirigió el teniente gobernador Dupuy la Proclama 
siguiente proclama al pueblo de San Luis : ^® ^J^"^ 

« Habitantes de esta ciudad : el rayo de la justicia acaba de pueblo de sanLui 
exterminar á los malvados que se salvaron de vuestra indigna- 
ción en la hora que conspiraron contra el orden. Hoy hace 
ocho dias que los padres estuvieron expuestos a llorar la suerte 
de sus hijos, los maridos á ver violentadas sus esposas, los 
magistrados á perder la autoridad y la vida, los propietarios 
sus fortunas, y todos á ser envueltos en sangre, lágrimas y 
desolación. Esta es la tercera vez que os habéis visto en con- 
flictos de esta clase, desde que tengo la honra de ser vuestro 
jefe : en todas habéis mostrado un heroísmo que honraría á los 
pueblos mas grandes é ilustrados ; en todas habéis acreditado 
que cuanto es mayor el peligro, es mayor vuestro coraje, y que 
la indignación misma es incapaz de perturbar vuestro amor al 
orden. Gloriaos de pertenecer á la ciudad de San Luís, como yo 
me glorío de mandarla. Yo os felicito con toda la efusión y 
fuerza de mis sentimientos, porque sois Púntanos, porque sois 
bravos y virtuosos, y porque habéis triunfado de esas fieras, á 
quienes cada uno de vosotros ha tratado con la mayor hospita- 
lidad, siguiendo el ejemplo generoso del gobierno y la propen- 
sión del carácter americano. 

» Recibid igualmente ías felicitaciones del señor gobernador Feücítaeiones 
de la provincia, y del señor teniente gobernador de San Juan, ^*^ 6o»>«wador. 
de las municipalidades de ambos pueblos y de todos sus habi- 
tantes, que por el órgano de aquellos me encargan con el mas 



i819. 



Bosta 

de genurosíilMtl 

:0Q los Españoles. 



Misa de gracias. 



236 PROYIKXIAS UNIDAS DE SUD-ÁHÉ&ICA T CHILE. 

vivo encarecimiento os dé la enhorabuena por el triunfo que 
habéis obtenido y por la moderación con que os habéis condu- 
cido. ¡ Púntanos : mis caros compatriotas I vuestro destino es 
tener siempre una parte activa en la destrucción de los ene- 
migos de la América Unas veces exponiendo vuestros pechos 
aliado délos bravos del Siid como en Chacabuco y Maípo,y 
otras exterminando los perversos que en esta misma ciudad 
han intentado rasgar vuestro seno en recompensa de vuestra 
sencillez y generosidad. Pero ya no existen los inicuos profana- 
dores de este suelo : la sangre de que quedó teñida la casa de 
vuestro jefe y el cuartel que asaltaron ha expiado su crimen, y 
los cadalsos que tenéis á la ^^sta han consumado la obra de la 
justicia. Basta de generosidad con los Españoles : ellos des- 
honran la especie humana, y no son mas dignos de considera- 
ción que las fieras que habitan en los bosques. ¡Púntanos! 
acordaos que hoy hace 15 diasque os hablé en un lenguaje 
semejante, como si la Providencia, que vela sobre vosotros, me 
hubiese hecho prever lo que debia suceder una semana después. 
; Padres de familia! id á vuestras casas desde aquí, reunid 
vuestras famihas y exhortadlas á que detesten el nombre espa- 
ñol : dejad todos en herencia á vuestra posteridad la abomina- 
ción de esos monstruos. De este modo consolidaremos nuestra 
independencia, y todos gozaréis sin zozobra de vuestras fortunas, 
de vuestras esposas, de vuestros tiernos hijos, y de las dulces 
relaciones que unen á los individuos de cada famiUa, y á todas 
las familias entre sí. 

)) Pero un beneficio tan marcado del Ser Supremo exige se 
le tributen homenajes dignos de la religiosidad de vuestros 
corazones. El dia de mañana nos reuniremos todos en la iglesia 
matriz, á las diez de ella, á la misa de gracias que debe cele- 
brarse y á que deberán concurrir todos sin excepción. Igual- 
mente mando que en la noche de este dia y en la de mañana 
se iluminen todas las calles, y que cada uno contribuya á cele- 
brar la memorable victoria que ganó la ciudad de San Luis el 8 
del corriente. Magistrados , oficiales miütares, soldados, habi- 
tantes de esta ciudad , todos habéis cumpUdo vuestros deberes, 



PROTINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 237 

y esta persuasión en que debéis estar es la mejor recompensa i8i9. 
de vuestro zelo, y la mayor satisfacción para vuestro jefe. — 
San Luis, 15 de febrero de 1819. — Vicente Düput. » 

El 21 de febrero recibió el supremo director el siguiente oqcío 
parte circunstanciado , redactado con testimonios de los autos 'V ^„ 

^ ' supremo üubcw 

obrados, sobre la conjuración de los prisioneros españoles, re- 
mitido al gobernador intendente de la provincia, y fué publi- 
cado con comentarios por la Gaceta oficial, de donde le hemos 
tomado : 

(( La conspiración del 8 del presente es un acontecimiento 
cuya memoria debe trazar en lo sucesivo la política del país 
con respecto á los prisioneros españoles, sea cual fuese su clase 
ó graduación. Si las órdenes de Vuestra Señoría sobre el trato Lapeoadeiiauo 
que debían estos recibir, al menos hubiesen tenido por objeto 
una justa retaliación de nuestra parte, podría decirse que los 
prisioneros españoles tenían la misma razón para exasperarse, 
que la que tienen nuestros valientes en los calabozos de Lima, 
donde son tratados como facinerosos púbücos. Pero ni las 
máximas del gobierno supremo, ni la fuerza invencible del 
carácter americano, han permitido hasta hoy que los vencidos 
por las armas de la patria experimenten la ley de la recipro- 
cidad, que es la mas sagrada en el código de la guerra. Cual- 
quiera que no conozca á fondo el carácter de la nación española 
creería que esta diferencia, después de justificar la moderación 
de nuestros sentimientos, era capaz de excitar alguna idea de 
gratitud en los prisioneros españoles ; pero á las muchas pruebas 
que hay de lo contrario, debe añadirse la que acaban de dar en 
esta ciudad, y que para algunos sería increíble, si un pueblo 
entero no hubiese sido testigo de ella W. 



(1) Los enemigos de la América querrán persuadir, para desacreditar 
nuestra causa, que el suceso de San Luis ha sido un efecto de siniestras 
maniobras por parte del teniente gobernador Dupuy, y quizá se extiendan á 
que por parte de otra autoridad superior. Pero el hecho tiene por testigos, 
como dice el parte, á todo un pueblo : el hecho es ruidoso, y tal por su natu- 
raleza que está al alcance de todos desde el grande al pequeño, por menos 
curioso é interesado que sea en los sucesos públicos : el hecho no ha po- 



238 PROVINCIAS UNIDAS DE SOD-AUÉRICA T OlltS. 

1819. » La batalla de Maípo aumentó considerablemente el número 

Núnrro do prísíoneros destinados provisionalmente i este depósito, y 

dTprWowrM ®^^^ ^'^^^ vinieron los jefes de mayor graduación que tenia d 
ejército real : el nuevo estado político de estas provincias de^ 
pues de aquella victoria, la calidad de valientes que acreditaron 
los vencidos en los llanos de Maípo , la generosidad que dis- 
tingue al general San Martin, y la opinión de que los prisioneros 
del 5 de abril eran acreedores por sus cualidades personales á 
mayor consideración que los que antes babian tenido igual 
suerte en Chile, en el Perú y en Montevideo, hicieron que este 
gobierno los tratase con doble humanidad que ¿ los demás. El 
iiamaDidad brigadier D. José Ordóñez fué alojado con toda la comodidad 

nqaeseieairaió. ^^ penuito cstc pueblo, y así los otros jefes y oficiales : el 
comandante D. Lorenzo Moría ha vivido en mi casa hasta el 
fin, y siento que las circunstancias me obUguen ¿ decir los 
beneficios que le he hecho : mi mesa, ropa y dinero han estado 
siempre á su disposición. Á pesar de las escaseces de efeta casa, 
nunca les ha faltado lo preciso para su subsistencia ; y alguna 
suma cuesta al Estado el esmero con que han sido asistidos en 
los casos de enfermedad. Por lo que hace á estos habitantes, 
basta decir que su hospitalidad arrancaba continuos elogios de 
los mismos prisioneros, y que la correspondencia que se les ha 
encontrado á estos, no respira sino alabanzas del buen trato 
que recibían indistintamente de todos (t). 

dido esconderse en las tinieblas de la noche, pues ha sido practicado en una 
hora que el sol alumbraba á los criminales, al crimen y á los que lo han 
vengado. El pueblo de San Luis no está situado en un rincón de nuestras 
provincias, sino en el tránsito harto frecuentado de Chile á esta capital : 
cuantos hagan esta carrera serán otros tantos testigos del hecho, que con- 
fundan en su ciego despecho á los que osen calumniarnos. La negativa, esta 
arma ruin de los culpables, no podrá menos de convertirse en este caso 
contra los mismos que la emplean. {Gaceta ministerial del 10 de marzo de 
1819.) 

(1) El editor en su reciente tránsito por el pueblo de San Luis ha sido 
testigo de la suma distinción con que eran tratados los prisioneros por e] 
vecindario y por su jefe ; mil veces los he oido admirar el buen trato que se 
¡es dispensaba : ¿ sería que deseaban ponerse en aptitud de retribuirlo á sus 
hienhechoresl (Gaceta ministerial del 10 de marzo de 1819.) 



PROTINCIAS UNIDAS DE SUD~AHÉR1GA T CHILE. 239 

» Tal era la franqueza y liberalidad con que eran tratados 
los prisioneros hasta principios de este mes , en que mandé 
publicar un bando, que limitaba los abusos que bacian de la 
libertad que gozaban, sin que por esto su condición empeorase 
en lo demás. Prohibí que saüesen de noche, y que visitasen las 
casas de famiUa, porque supe que insensiblemente extraviaban 
la opinión, disponiéndola en favor suyo (i) : el resultado ha 
hecho ver que mis presentimientos seguían la marcha de los 
peUgros, y que cuando yo tomaba medidas de precaución, ellos 
ya afilaban los puñales para asesinarme. 

)) El 8 del presente entre 8 á 9 de la mañana , se me avisó 
por la ordenanza de mi casa, que los oficiales prisioneros pedian 
permiso para entrar : mandé que pasasen adelante, pero extrañé 
la visita por lo intempestivo de la hora, y porque el dia ante- 
rior, que fué domingo, habian estado en mi casa, según la cos- 
tumbre que tenian : yo me hallaba con el médico cofinado José 
María Gómez y mi secretario el capitán D. José Manuel Ribe- 
ros : los primeros que entraron fueron el coronel D. Antonio 
Morgado, el teniente coronel D. Lorenzo Moría, y el capitán 
ü. Gregorio Carretero : este último tomó el asiento inmediato 
á mi izquierda, y después de las expresiones mas refinadas de 
afecto, arrancó un puñal del seno y me dirigió un golpe, que 
pude evitar levantando con violencia el brazo izquierdo , en 
términos que le hice arrojar el puñal : al descargar el golpe me 
dijo Carretero : Só picaro^ estos son los momentos en que debe V, 
espirar : toda la América está perdida, y de esta no se escapa V. : 
yo no tuve mas recurso que subir á un estrado que se hallaba 



1819. 



VbilB 
d« \o§ priiimerot 



TenUtivt 
de asetinato. 



(1) El espíritu público ha criado hondas raíces en el corazón de todos los 
Americanos , y sí es prudente no exponerlo inútilmente á pruebas de suyo 
peligrosas, la necesidad en que nos hemos visto de conservar en el seno de 
los pueblos mas sencillos á estos agentes astutos del antiguo despotismo, 
recomienda la firmeza de los que han sabido resistir á sus seducciones tanto 
mas temibles, cuanto que para insinuarse tenian la ventaja de ser compade- 
cidos. ¡ Qué vano empeño, qué ilusas esperanzas las que pueden concebirse 
de hacernos mudar de resolución ! (Gaceta ministerial del 10 de marzo de 
1819.) 



240 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 

1819. á mi espalda, y desde allí rechazé al coronel Morgado^ qae 
arremetió contra mí después de Carretero : ea el momento en- 
traron el brigadier Ordóñez , el coronel Primo y el teniente 
D. Juan Burguillo, que se habian quedado á la puerta para ase- 
gurar á mi ordenanza, á quien traian amarrado y le hicieron 
tender de bruces en mi habitación. Entretanto el médico Gómez 
habia salido ya precipitadamente á la calle dando voces, y al 
tratar de lo mismo mi secretario Riberos , fué herido grave- 
mente en la espalda por el teniente Burguillo : yo quedé solo 
en el conflicto con los seis asesinos que cargaban contra mí 
alternativamente, hasta que caí en tierra y recibí varías contu- 

Eipoebio sienes (i). Después de una brega de que solo pudo salvarme el 

rodea U casa. .. /«ii x r. «i 

mismo terror pánico de los asesinos, estos empezaron a temblar 
al oir la vocería del pueblo, que rodeaba mi casa, y no pudiendo 
entrar por la puerta que habian cerrado los conjurados, se dis- 
ponían ii saltar por encima de las paredes. Entonces unos me 
pedían muuicíones, y otros me rogaban que les asegurase la 
vida : yo les dije que me dejasen salir á aquietar el pueblo, y 
que para ello me restituyesen uno de mis sables, de que se 
habia apoderado Moría, quien por haber vivido conmigo, sabia 
muy bien dónde tenia todas mis armas. 

)) Al fin consintieron en que saUcse al patio, y corrí i abrir 
la puerta de la calle. Se agolpó el pueblo, y cargó lleno de fu- 
ror sobre los conjurados, que ni aun tuvieron tiempo para sen- 
tir los remordimientos de su conciencia, ó el pesar de no haber 



(1) El parte no explica bien cómo solu fueron contusiones las que debie- 
ron ser hcridiis ; pero es de inferir que la resolución de asesinar al teDÍeoto 
gobernador, bastuntc indicada por la acción de Carretero, quedó posterior^ 
mente indecisa por la al.irma que simultáneamente observaron los conjura- 
dos se había hecho en el pueblo. El temor hizo disminuir los conatos del 
crimen, y el hecho selo de implorar la vida prueba bien que alegaban como 
mérito el no haberlo consumado. Pedían que se les perdonase lo que ellos 
habian perdonado. Asi se explica la indecisión en el asesinato : y los actos 
posteriores á esta misma indecisión, aunque violentos (pues dieron en tierra 
con el jefe), no eran mas que una tregua que se tomaban, esperando el re- 
sultado de las alarmas causadas en el vecindario. {Gaceta ministerial del 19 
de marzo do 1819.) 



PROTINGIÁS UNIDAS DE SCD-AMÉRICA T CHILE. 241 

consumado su crimen. El coronel Primo en su despecho se 
mató con mi propia carabina, y yo vengué por mis manos los 
asesinatos que cometió en Chile el de la misma clase Mor- 
gado (i). 

» Así concluyó el ataque que hicieron los conjurados á mi 
casa ; voy ahora á detallar á Vuestra Señoría las circunstancias 
del que reaüzaron en el cuartel, el que sucedió simultánea- 
mente, y por haberse decidido con un poco mas. de anticipa- 
ción, aceleró el conflicto en que me hallaba. Pero antes es 
oportuno indicar el plan general de ataque combinado por los 
conjurados, según resulta del proceso. 

» El 7 por la noche pasó al cuartel el capitán D. Dámaso Sal- 
vador, comisionado por los jefes del complot, y convidó á todos 
los oficiales prisioneros que se hallaban allí para que en la ma- 
drugada del dia 8 fuesen á casa del capitán Carretero á matar 
los bichos de la huerta. Antes de las 7 de la mañana se reunieron 
en ella, y sin demora los llevó Carretero á una era de la huerta, 
adonde les dijo « que la matanza de bichos se habia reducido á 
» que antes de 2 horas iban á conseguir su übertad ; que tenia 
» tomadas todas las medidas, y que á las 24 horas evacuarían 



1819. 



D. Dámaso 
Salvador. 



Complicidad 
de Carrera y Alvear 



(1) Nuestros enemigos, y aun algunos que no parecen serlo, encuentran 
poca lenidad en la ejecución de unos hombres que ya estaban rendidos : asi 
88 discurre á sangre fría, pasados los riesgos y sin haberlos corrido. Consi- 
dérese : lo Que San Luis es un pueblo tan indefenso que solamente por un 
efecto de entusiasmo heroico puede hacer frente á un ataque tan violento 
de hombres tan resueltos, expertos en la guerra, y que tenían ademas tan 
combinado su plan. ¿ Quién podia prever los resultados de dejar á los cabos 
de la conjuración con vida? ¿Quién los podia prever en aquellos instantes? 
¿ Qué otro medio podia adoptarse para suplir la falta del poder? 2o El simple 
proyecto de evasión no habria acarreado á los prisioneros el rigor con que 
han sido tratados : los asesinatos que iban á cometer si no hubiesen sido 
reprimidos, este es su crimen : cualquiera otro escarmiento no baria sino 
animarles para plantear su proyecto con mas seguridad, y la clemencia debe 
empezar por nosotros mismos. Debe economizarse la sangre, no debe ha- 
cerse un placer de derramarla : estamos en estos principios, y los hemos 
practicado como no hay ejemplo en las revoluciones del mundo. ¿ Se cree 
que no se ha obrado asi en San Luis ? Esto va en el modo de ver. {Gaceta 
mmiiierial del 10 de marzo de 1819.) 

A. - ¥• 16 



1819. 



I^s conjurados 

se diviilen 
en tres partidas. 



!Ü2 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CttÜJB. 

)) esta ciudad dirigiéndose á la montonera, donde estaban sos 
)) hermanos Carrera y Alvear, de quienes habla recibido corres- 
)) pondencia, en que le aseguraban que los redbirian con los 
)) brazos abiertos ; y que contaba en fin con los 53 montoneros 
)) que se hallaban presos en la cárcel, para que les sirviesen de 
» baqueanos (i). » 

» Inmediatamente nombró tres partidas con sus respectíyos 
comandantes : una para que se asaltase el cuartel, á las órdenes 
del teniente coronel graduado D. Matías Aras, y el capitán 
D. Felipe La Madrid ; otra para la cárcel, á las de los capitanes 
Butrón y Salvador, y la tercera para que se apoderase de la per- 
sona de D. Bernardo Monteagudo, al mando del teniente D. Juan 
ÍJurguillo, que se infiere fué subrogado por otro, respecto á ha- 
ber sido uno de los que me atacaron. Hecha esta distnbudon, 
les presentó Carretero un número de puñales que tenia dis- 
puesto para que se armasen todos, y entre otras cosas añadió, 
que corría por su cuenta mi persona, siendo muy denotar que 
el comandante Moría, que fué destinado al cuartel, pidió que se 
le nombrase para venir á mi casa : este es el oficial á quien yo 
habia colmado mas de beneficios. 
Ltsqne del eaartei. » Como á las 8 de la maüaua salieron los conjurados á ejecur 



(1) El editor ha dicho que conserva documentos para probar la conexión 
que el movimiento de los prisioneros de San Luis tenia con el complot de 
Montevideo, y que los reserva para el caso oportuno : lo repite ahora sin 
obligarse por esto á su publicación sino cuando crea convenir á los intereses 
del país : tratándose de los intereses personales del editor, ¿qué cosa le pe- 
dia convenir menos que hacerse enemigos tan enconados cuales los ha 
tenido jamas? ¿Habrá algún placer en buscarles? Confieso públicamente 
que escribo con repugnancia cuando es preciso atacar personas, acusarlas 
y convencerlas de sus extravies ; metan la mano en su pecho cuantos excu- 
san comprometerse en estas materias : esto mismo debe dar algún valor á 
mis asertos y probar que solo el zelo público, y el cumplimiento de mis 
deberes como editor, me mueven á arrostrar los inconvenientes de esta clase 
de escritos. Digo pues que las correspondencias á que se referia Carretero 
deben ser efectivas , y que no se necesitaba que Carretero lo d^ese para 
creerlo así en fuerza de los antecedentes que podemos justificar con docu- 
mentos : el dicho de Carretero es una confirmación, ó un nuevo compro^ 
bante cuando mas. {Periódico citado.) 



fROVmCIÁd (iNlbAS DE SÜD-AM¿RICA T Ctíllt. iÜ 

tar su plan, la partida destinada al cuartel se presentó con íntre- isig. 
pidez : sorprendiéronla centinela y se apoderaron del cuerpo de 
guardia : la tropa del piquete se puso en defensa, la voz de 
alarma se difundió por todo el pueblo, y con una rapidez pro- 
porcionada al peligro, los conspiradores se vieron atacados por 
el pueblo y la tropa, y murieron con las armas en la mano. El 
intendente D. Miguel Barroeta y el capitán La Madrid se distin- 
guieron en esta agresión ; y me es en extremo sensible decir á 
Vuestra Señoría que en ella fueron gravemente heridos el cabo 
Juan Sosa, y los soldados Corneíio Escudero y José Benito Fer- 
reyra : este último falleció al día siguiente, y la patria ha per- 
dido en él un bravo. La derrota del cuartel previno la ejecución 
á que fueron destinadas las otras partidas, que puestas en dis- 
persión fueron sacrificadas a la cólera del pueblo. 

n Apenara vi que cesó el peligro que amenazaba la seguridad ei samirio. 
póbSca, mandé que todos los prisioneros y confinados por ene- 
migos de la causa que hubiesen sobrevivido, fuesen puestos en 
seguridad , con el fin de descubrir el origen , progresos y tras- 
cendencia de esta maquinación. Sin demora comisioné á D. Ber- 
nardo Monteagudo para que organizase el sumario : á los í dias 
me dio cuenta de hallarse concluido, y con su dictamen he 
mandado pasar por las armas á los capitanes D. Francisco Ma- 
ría González, i>. Mamiel Sierra, y el graduado D. Antonio Ar- 
rióla; á los subtenientes D. José Mana Bresco, D. Antonio Ti- 
dainrazaga y D. Juan Caballo ; al soldado Francisco Moya, y al 
cocinero José Pérez, haciendo respecto de los demás las decla- 
raciones- que aparecen del dictamen definitivo y sentencia refe- 
rente á él. 

» Deja á la consideración de Vuestra Señoría el graduar los 
horrores que habria sufrido este pueblo, si la providencia del 
Eterno no nos hubiese salvado del furor de asesinos españoles : 
attiique estos no hubiesen con-sumadto su intento, como es iñdu- 
dadUe, k ciudad de San Luis habria quedado profanada por la! 
inmoralidad de estos monstruos, y la sangre d'e todos ellos no 
baftria! bastSEd^» para indemnizamos de los ultrajes que habria 
recibido el sexo, ni de los ciudadanos que hubiesen tenido la 



1819. 



Mérito y Tiior 
) U tropa patriota. 



Cargo inf andad ü 

hecho 
i general Alvear. 



Juicio 
de Tórrenle. 



tu PROYINCIÁS UNIDAS DE SüB-AMÉRIGA T CHIUB. 

desgracia de perecer á sus manos ; toda la provincia de Cuyo 
habría sentido las consecuencias de esta castástrofe^ y hoy esta- 
ría nuestro corazón dividido entre el sentimiento de la calami- 
dad pública y el hon*or estóríl de la ingratitud española. 

)) Por último yo ([uisiora tener expresiones bastante fuertes 
para recomendar á Vuestra Señoría el méríto y valor con que 
se han conducido los individuos de esta honorable municipali- 
dad, los Sres. oficiales y tropas así de milicias como del piquete, 
y en fin todos los habitantes de San Luis : desde el alcalde de 
i" voto hasta el último ciudadano, todos se presentaron en la 
hora del peligro con las armas que les proporcionó la indigna^ 
cion : á este concurso y predisposición general se debe la rapi- 
dez del tríunfo y la inalterable conservación del orden. La jor- 
nada del 8 de febrero hará ver en adelante á los Españoles, que 
ni en los campos de batalla, ni en medio de los pueblos desar- 
mados, pueden prometerse otro resultado de su perfidia ó de su 
fuerza, que bañar con su sangre la tierra que han ofendido por 
tres siglos. 

>) Acompaño á Vuestra Señoría el proceso en testimonio, y 
la lista circunstanciada de los muertos. 

)) Dios guarde á Vuestra Señoría muchos años. — San Luis y 
febrero 20 de 1819. — Vicente Dupüy. — Sr. coronel mayory 
gobernador de esta provincia D. Toríbio Luzuríaga. » 

En nuestra opinión, lo repetimos, solo un espíritu de partido 
muy pronunciado es el que ha autorízado el cargo de traición 
con que se ha tratado de mancillar el nombre del general 
Alvear. Del estudio que hemos hecho de todos los docmnentos 
pubücados en esa época, no resulta un solo testimonio que au- 
toríce la acusación. El mismo Torrente , tan vehemente y apa- 
sionado como es al narrar la revolución americana, no le incluye 
entre los jefes amerícanos compücados en el movimiento de San 
Luis, que debia ejecutarse simultáneamente en las provincias en 
que dominaban los funestos caudillos de esa época de prueba 
para los defensores de las instituciones patrias. En efecto, Tor- 
rente, al referir los sucesos del 8 de febrero, dice estas textuales 
palabras : 



PROYINCIAS UNIDAS DE SUD-AMfiRICA T CHILE. 245 

« Quedaba reservada tan solo la ejecución del atroz proyecto i8Í9. 
para los infelices de la Punta de San Luis. Parece innegable que 
los prisioneros hubiesen formado el plan de recobrar su libertad^ 
pero sin cometer la menor extorsión ni mas actos violentos que 
los meramente precisos para pasar á incorporarse con las parti- 
das de Carrera y Artigas^ que vagaban por aquellas cercanías, 
y que les habian prometido todo su apoyo para trasladarlos aJ 
Brasil, en el caso de que no quisieran tomar partido con ellos 
para hostilizar al gobierno central de Buenos Aires. Hubo entre 
los mismos realistas un aborto de la villanía y crueldad que in- 
formaba al gobernador insurgente don Vicente Dupuy de todas 
las medidas que se habian tomado para llevar á cabo aquella 
arrojada empresa (*).)> 

El 25 de febrero tuvo lugar la apertura de las sesiones del Apenara 
soberano congreso, á cuya solemnidad asistió el supremo di- sobenno congreí 
rector del Estado, brigadier D. Juan Martin de Pueyrredon, y 
pronunció el siguiente discurso : 

« Soberano Señor : Lleno hoy con satisfacción mi deber , Discurso 
felicitando á Vuestra Soberanía en la apertura de sus sesiones. 
Los amigos del país esperan de ellas el término de las vacila- 
ciones en que fluctúa el Estado ; y sus enemigos temen el dia 
de ver afirmado para siempre el orden interior y el imperio de 
la ley ; y trabajan con el tesón que inspira la desesperación 
por alejarlo, ó porque no amanezca jamas. 

» Son públicos, y son constantes á Vuestra Soberanía los 
varios medios de que se valen para destruir nuestra paz y 
nuestra übertad. Seducciones, engaños, conspiraciones contra 
las vidas de las primeras autoridades, libelos para infamar su 
reputación, pasquines los mas inmundos son las armas que dia- 
riamente emplean para alterar la armonía en que reposan las 
Provincias Unidas. Es amargo al corazón menos sensible tener 
que emplear la proscripción y el destierro con la frecuencia 
que lo piden los delitos de perturbación : aun mas, Soberano 
Señor, es contra el crédito del Estado ver á la autoridad siem- 

(1) Historia de la Revolución hispano-americanat tomo II, pág. 511. 



del 
general Puesrrreüo 



1819. 



Rraifdio 
ira uniqoiUr 
lo* miUi. 



Los 

iniot ínqaiftoia 



246 PEOYINCIAS UNIDAS DB 8UD-AVÉUCA T CBILI. 

pre armada, y siempre castigando á los turbulentos. Sitoadon 
tan violenta , ó cansa á los pueblos que la ven , ó desalienta i 
la autoridad que ejecuta. Es pues de primera y de la mas urgente 
necesidad buscar un remedio que aniquile eficazmente el ger- 
men de los males que se observan. No bay otro, Señor, que la 
conclusión de la constitución, que ocupa las tareas de Vuestra 
Soberanía , y que tiene á los pueblos en una ansiosa expec- 
tación. 

» Constituida la autoridad, y fija ia ley para los que mandan 
y para los que obedecen, se verá destruido ese espíritu de aspi- 
ración, que ha hecho tantas veces los conflictos del Estado ; 
tendrá en una regla segura todo el nervio y fortaleza que re- 
quiere el poder ejecutivo ; y se verá desembarazado de tantas 
asechanzas que lo perturban con forzoso perjuicio de la aten- 
ción que demandan los grandes intereses á su cargo. 

)) Sabe ademas Vuestra Soberanía en qué turbaciones encon- 
tré al país cuando recibí el honor del lugar supremo. Obraron 
por algún tiempo muy saludables efectos los medios de conci- 
liación, olvido y beneficencia. Renació el orden, y por todas 
partes se vieron sus ventajas. Pronto se cansaron algunos ge- 
nios inquietos, y me fué preciso reprimirlos. Se repitieron los 
intentos, y me vi obligado á repetir también el uso de la auto- 
ridad. No han cesado desde aquel tiempo de aparecer agentes 
.del desorden; ni yo he podido dejar de perseguirlos y separar- 
los como un primer deber de mi ministerio. 

)) Una sucesión de actos tan dolorosos me ha hecho el objeto 
de enemistades, de odios y de venganzas de hombres que en 
otra situación podrían ser útiles á la causa de nuestra libertad. 
También esto, Señor, pide un remedio y pronto. Yo podia pre- 
sentarlo en esto mismo acto á Vuestra Soberanía, pidiéndole 
mi separación del directorio ; pero no lo creo conciüable con el 
crédito exterior y aun interior del Estado. La constitución, 
Señor , es quien dará ese remedio natural , sin violencia y 
eficaz. Otro hombre , sin los compromisos personales que yo , 
neutraUzará esas pasiones encendidas con provecho de la causa 
común; y con el código de la ley en la mano refrenará y cas- 



1S19. 

La expedicloc 
de Cádiz. 



PROYINCIÁS UNIDAS DE SUD-AMfiRICA T CHILE. 247 

ligará los males (si aparecen), sin que se equivoquen su justicia 
con su malignidad, su rectitud con su personalidad. Por otra 
parte, nuestros implacables enemigos los Españoles preparan 
en Cádiz con eficaz diligencia una fuerte expedición para so- 
juzgamos. 

» El alma me dice que somos invencibles; pero es preciso 
prepararnos de un modo no común, y que aumente nuestra 
gloriosa opinión; pero es preciso tomar medidas al tamaño del 
peligro. El Estado debe tomar hoy una actitud mas guerrera; 
y para ello necesita á su cabeza un jefe mas formado en las 
campañas, y que reúna mas conocimientos militares que los 
que yo he tenido ocasión de adquirir. Hablo, Señor, con la 
ingenuidad que me manda el sagrado interés de nuestra salva- 
ción. Al damos Vuestra Soberanía la constitución, debe también 
damos ese genio que pide nuestra situación ; y, como todo 
reclama la mayor prontitud, yo ruego á Vuestra Soberanía 
quiera redoblar sus tareas y su contracción á este interesante 
objeto. Entonces completará Vuestra Soberanía los deseos y la 
gratitud de los pueblos de la Union, que por tantos títulos le 
es debida : y descendiendo yo entonces de este lugar de amar- 
guras, haré ver á la nación que es muy fácil obedecer, y muy 
diñcil mandar. » 

Hé aquí la contestación que recibió del presidente del con- 
greso : « Excmo. Señor : Desde que se instaló el augusto cuerpo 
que hoy tengo el honor de presidir, creyó de su primer deber dar 
al país una regla constante de administración capaz de alejar el 
espíritu revolucionario , y dar al gobierno un carácter mas 
sóhdo y respetable ; pero desgraciadamente en aquellos mo- 
mentos reclamaban su atención objetos mas urgentes. Las con- Desquicio gener 
tinuadas Joscilaciones anteriores habían producido un desqui- 
cio general : era preciso poner remedio á mal tan grande; 
y después de haber arreglado provisionalmente los diferentes 
ramos de la alta y baja administración por medio de decretos y 
reglamentos oportunos, emprendió, há diez meses, la obra de 
la constitución permanente. 
. » Al conocer la importancia de su pronta pubUcacion, no lo 



Contestación. 



del 
tbttraoo coRgreM. 



248 PB0YINCIA8 UNIDAS DB SUD-ÁMÉRIGA T CHIUI. 

t8i9. ha detenido ni lo arduo de la empresa, ni la asiduidad del tra- 
bajo, ni la incomodidad de las estaciones : á la fecha está san* 
cionada su mayor y principal parte : y tengo la satisfacción de 
anunciar á Vuestra Excelencia que el resto se concluirá dentro 
de un mes. Yo cuento para ello con el laudable empeño que 
observo en los dignos miembros de esta corporación. Muy pronto 
ciudadanos no menos íntegros que ilustrados se constituirán ea 
el lugar que hoy ellos ocupan ; pondrán en planta la constitu- 
ción sancionada^ y elevarán la nación al rango que le es mere- 

Ei itio cido. Mientras llegan tan agradables instantes , este augusto 
cuerpo espera de Vuestra Excelencia emprenderá con nuevo 
empeño los arduos trabajos que reclama el país en la época 
presente, para que sean fructuosos los triunfos que sin inter- 
rumpir ha conseguido , para que el orden se conserve inalte- 
rado, y para que una fuerza militar respetable asegure al Estado 
contra toda agresión que ataque la independencia en que se ha 
constituido. 

)) Él, por su parte, trabajará con igual zelo en cooperar á 
miras tan sagradas ; su autoridad y la de los pueblos cuya so- 
beranía representa garantirá á Vuestra Excelencia en todas las 
medidas que tomare á este fin ; y cumpliendo así con los deberes 
que le impone el alto encargo de sus comitentes, se presentará 
tranquilo ante el juicio imparcial de las presentes y futuras 
generaciones. 

)) Tiene últimamente la satisfacción de felicitar á Vuestra 
Excelencia por el venturoso triunfo que acaba de conseguir la 
patria sobre las sangrientas maquinaciones con que los prisio- 
neros españoles conspiraban contra su libertad. He contes- 
tado. )) 
coiuiiuúraciou Eu esos dias recibió el gobierno de las Provincias Unidas la 
. ^^^J^¿ gnj¡„^ siguiente comunicación del diputado cerca del gobierno de 

en Chile. Chile, en que le informa de las operaciones de la escuadra 

mandada por el almirante Cochrane y otras noticias impo^ 

tantes sobre el estado de los ánimos y las tropas que guame- 

cian á Lima. 

« Excmo. Señor : Con fecha 8 del corriente dije á Vuestra 



de 
la cscufidra chile> 



PROYINCUS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 249 

Excelencia lo que sigue : Anoche se recibió aviso de haber arri- 1819. 
bado á Valparaiso la fragata de guerra Andrómaca de S. M. Bri- Noticias 
tánica , procedente del Callao, de donde salió el 13 del pasado. 
Aun no se han recibido comunicaciones oficiales del señor go- 
bernador de Valparaiso , pero por carta particular de este que 
tengo á la vista , y por otras de sugetos respetables que he 
leído, sabemos que el 14; habló el comandante de la Andró- 
maca con el vicealmirante lord Cochrane á 40 millas del Ca- 
llao , hallándose unidos y en el mejor orden el navio General 
San Martin^ la fragata O'Higgins y la fragata Lautaro, y que 
á consecuencia de las informaciones que habia recibido dicho 
vicealmirante del estado del puerto, estaba resuelto á forzarlo 
el 17. 

» Los enemigos, según noticias ratificadas por distintos con- 
ductos, hablan acoderado bajo los fuegos de las baterías las fra- 
gatas Venganza, Esmeralda^ Cleopatra y demás buques de guerra 
de la escuadra de Lima, para defender el puerto en el caso de 
un ataque que comenzaron á temer desde que supieron la lle- 
gada del lord Cochrane al servicio de Chile. 

» La relación adjunta comprende la fuerza de tierra á las 
inmediatas órdenes del virey Pezuela. Parece que el espíritu 
revolucionario progresa en aquella capital, y que solo el temor 
de la fuerza contiene al populacho. Luego que adquiera mejores 
detalles, los trascribiré á Vuestra Excelencia inmediatamente. 
Y tengo el honor de repetirlo á Vuestra Excelencia por el 
presente extraordinario por si hubiese padecido el correo algún 
extravío, acompañando igualmente á Vuestra Excelencia en esta 
ocasión copia do una carta recibida últimamente de Lima y 
escrita por un sugeto respetable de aquella capital. — Dios 
guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — Santiago de Chile, 
10 de marzo de 1819 — Excmo. Señor. — Tomas Guido. — 
Excmo. supremo director de las Provincias Unidas de Sud- 
América. » 



250 



PROYINCIAS UHIDAB DE 8UD-AHÉUGA T GHIUI. 



1819. 



Foeru de tierra 

qae le 
bailaba en Lima. 



Cencentracion 

de los elemeDlos 

revolucienarios 

en Santa Fé« 



Los Santafesinos 

dispersan 

la caballería 

de Balcarce. 



Razón de la fuerza que tiene Lima actuahnenfe. 

ü. Carlos 1" bataillon ......... 843 37 

Id. 2» — ........ 507 U 

Id. 3« — 742 28 

Burgos con negros 576 17 

Arequipa con negros 444 16 

Cantabria 267 15 

Número 4» de milicia 482 20 

Concordia 1,500 . 56 

Artillería 500 18 

CabaUería 350 20 

Dragones 354 21 

Guardia del virey 150 12 

6,685 271 
Es copia : Guido. 
Entretanto, como lo hemos explicado en el tomo IV (i), don 
José M. Carrera en estrecha alianza con Artigas, López de Santa 
Fé, y Ramírez del Entre Rios , maquinaban contra la autoridad 
nacional, y con tal propósito concentraban sus elementos revo- 
lucionarios en la provincia de Santa Fé. Justamente alarmado 
el gobierno nacional envió una división de 800 hombres al 
mando del general D. Juan R. Balcarce, que debia acamparse 
en territorio de aquella provincia, al mismo tiempo que d 
general Belgrano desprendia otra división del ejército del Alto 
Perú al mando del coronel D. Juan Bautista Bustos, quien se 
situó en la línea divisoria de las provincias de Córdova y Santa 
Fé. El gobernador López, que comprendió el peligro que le 
amenazaba, no perdió tiempo, y cuando menos lo esperaban, 
se vieron atacadas sucesivamente ambas divisiones, logrando 
dispersar la caballería de Balcarce y obligando la infantería á 
fortificarse en el Rosario. El ataque dirigido contra la división 
de Bustos, que se encontraba en Fraile Muerto^ no tuvo d 



(1) Capitulo lY. 



PROVINCIAS CRIDAS DI SUD*ABtRICA Y ClItLC. 251 

mismo éxito, siendo rechazados los Santafesinos con pérdidas 
sensibles. La falta de caballería tuvo inactivo al coronel Bustos, 
impidiéndole perseguir á los revolucionarios, pero fué reforzado 
con dos escuadrones de húsares y uno de dragones, los prime- 
ros al mando del coronel La Madrid^ y el segundo al del teniente 
coronel D. José M. Paz. 

El 19 de enero fué amagado el Rosario por 300 Indios capi- 
taneados por un Ingles llamado Campbell y 200 Santafesinos. 
En esa situación marchó para el Rosario el general Viamont 
con todas las tropas de línea de Buenos Aires y con orden de 
relevar al general Balcarce. 

El gobierno nacional habia dado las órdenes de reconcentrar 
las fuerzas necesarias para sofocar la rebeüon. La división del 
coronel Bustos, acantonada á orillas del rio Tercero en la Her- 
radura, fué atacada en esos dias por el gobernador López, de 
Santa Fé, con un cuerpo de Santafesinos y de Entrénanos man- 
dado por López Jordán, y de Indios capitaneados por Camp- 
bell, formando un total de 1,500 hombres de caballería. Estos 
mismos, cayendo después de improviso sobre la división que 
al mando del general Viamont ocupaba el Rosario, fraccionada 
entonces por las comisiones que se babian dado á algunos de 
sus escuadrones, los destrozaron haciéndoles una grande carni- 
cería. 

En situación tan apremiante, los generales Belgrano y San 
Martin recibieron órdenes del director supremo para venir en 
auxilio del general Viamont. Belgrano se dirigió desde Tucu- 
man, sin pérdida de tiempo, á la provincia de Santa Fé, con 
cinco batallones de infantería, dos escuadrones de húsares, cua- 
tro de dragones y ocho piezas de artillería. En presencia de esos 
refuerzos el astuto gobernador López se mostró mas razonable 
y entró en negociaciones de un armisticio con el general Via- 
mont. Belgrano se trasladó al Rosario para continuar las nego- 
ciaciones iniciadas por el intermedio del general D. Ignacio Alva- 
ro, á quien dio las instrucciones que reproducimos á continua- 
ción para terminar las negociaciones entabladas. Este notable 
docuiae(nto es un testimonio vivo de la elevación de miras y de 



1819. 



Le atacan 
en el Rosario. 



Lópex ataca 

& la división 

del coronel Bústoi 



Auxilio pedido 

á Belgrano 
7 San Martin. 



Inttracciones 

del 

general Belgrano. 



252 PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AMÉRIGA T CHILB.. 

1819. ^^^ sentimientos patrióticos quo abrigó esa alma generosa lleoí 
de la mas noble abnegación : 

« Mi deseo, decia el general Belgrano, es la conclusión de una 
guerra tan desastrosa, para emplearme en acabar con los ene- 
migos exteriores. Convengo en la proposición de que se retire 
este (ejercito á San Nicolás, y el auxiliar del Perú fuera de h» 
límites de la jurisdicción de Santa Fé, con tal que las fuerzas 
de esta y del Entrc-Rios se sitúen de la otra parte del Salado, 
mientras se concluye el tratado definitivo. 

)) Debe prefijai'se la época de reunión de los diputados para 
el 1° de mayo, y no menos los dias que deban emplearse en el 
tratado, convención, ó como se le quiera llamar, para que pueda 
comunicarse á las provincias de la Union, y se celebre entre 
las glorias de la América del Sud el 25 la de la concordia y fra- 
ternidad entre hermanos que para siempre abandonan sus ri- 
ñas particulares para el bien de la gran familia. 

» Que debe celarse con el mayor anhelo la destrucción de 
una porción de reuniones que se han destinado al robo, saqueos 
y demás vicios, para que los caminos estén francos, y no me- 
nos las postas, á cuyos maestros debe atenderse y protegerse ; 
pues de otro modo ni me será posible tener los auxilios para 
destruir y vencer á los Españoles que sujetan á nuestros her- 
manos del interior, ni las comunicaciones llegarán con la pron- 
titud que es tan precisa, ni el comercio ademas podrá gozar; y 
el Estado perderá. 

)) Que si se ama de veras la Union, y se mira por la causa, y 
estamos decididos á morir antes que perder nuestra hbertad é 
independencia, que hemos jurado, de la España, se me debe 
auxiliar para mis marchas, y no menos á perseguir los deser^ 
tores que hubiere, con destino á que no se pierda la fuerza que 
ha de atacar al enemigo común. 

» Que para que esté seguro por ambas partes el armisticio, y 
no haya un motivo de guerra por el contacto de hombres de 
ánimos resentidos, soy de opinión que el destacamento de Santa 
Fé destinado al Arroyo del Medio permanezca en este pueblo 
como el de las Provincias Unidas en San Nicolás, y el auxiliar 



PROYIKGIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 253 

del Perú fuera de la jurisdicción de dicha ciudad de Santa Fé, ha- 1 819. 
hiendo franca comunicación entre los jefes, para que se conserve 
la amistad, se ayuden unos á otros, y corten todas diferencias 
que puedan traer un rompimiento. 

)) Que cese todo acto hostil en el Entre-Rios, y que se impon- 
drá al supremo gohierno de la necesidad de separar todo motivo 
de guerra civil, que solo nos trae la destrucción del país, dehili- 
tándonos, para oponernos á las insidias y guerra de los Espa- 
ñoles y Portugueses , ó cualquiera otra nación que la inten- 
tare. 

)) Que convido á los que quisieran ayudarme á ir á combatir 
los enemigos exteriores que nos amenazan por el Perú, apoya- 
dos de esta cruel y sanguinaria guerra que lloraremos cuando 
se hayan abierto bien los ojos, y se vean los males de la deso- 
lación que ha causado. 

» Que si quieren los señores Vulny y Urtubey y algunos otros 
mihtares ir en mi compañía contra los tiranos españoles , los 
recibiré á brazos abiertos, sin dudar de que sus esfuerzos á que 
los han conducido las teorías, serán de todo provecho dirigidos 
á beneficio de la übertad de nuestro suelo. 

)) En fin, séllese el principio de una unión duradera, y haga- 
mos con ella la gloria de la América del Sud, para que entre al 
rango de nación, y sea respetada por cuantos existen en el globo ; 
que no nos acordemos mas de nuestras diferencias anteriores 
sino para soldar mas y mas la amistad y fraternidad tan de- 
seada y anhelada por los buenos. Rosario, 11 de abril de 1819. 

— Manuel Belgrano. — P.-S. k las dos de la mañana he 
recibido comunicaciones del supremo gobierno con fecha 9 del 
corriente en que me autoriza para establecer, concluir y san- 
cionar los tratados de paz y concordia tan deseados ; por con- 
siguiente puede acelerarse el término de la época de reunión 
de diputados , teniendo consideración á las atenciones de que 
estoy encargado para salvar de las garras del enemigo común 
á nuestros hermanos del interior que claman por mi auxiUo. 

— Rosario , 12 de abril de 1819, á las 5 1/2 de la mañana. — 
Maihjel Belgrano. —Señor D. Ignacio Alvarez, coronel mayor, 






1819. 



ArmUticiu 

firmado 

en San I<oreaxo 



Lo aconpafla 
■1 tiguiente uflcio 



254 I>M0VINC1áS DNIDAS DB SUD-ÁMÍIICA r CHItJI. 

jefe de estado mayor del ejército de obseryadon sobr» Santa 

Fó (i). » 



Con esas instrucciones, las negociaciones marcharoii 
mente, de modo que el armisticio fué firmado por el goienl 
D. Ignacio Álvarez Tomas, D. Agustin Urtubey y D. Pedio Gó- 
mez, en San Lorenzo^ el 12 de abril, y ratificado el mismo dia 
por el general Belgrano y D. Estanislao López. El primero b 
acompañó al supremo director con la siguiente comunicación : 

(( Excmo. Sr. : Paso á manos de Vuestra Excelencia la costír 
nuacion del convenio de armisticio celebrado el 5 del corríate 
entre el jefe de los ejércitos combinados, y el general del ejér- 
cito de observación, que be aprobado ; pues que así se afianzan 
las bases de la amistad y fraternidad SK)bre que se elevará el tra- 
tado de concordia y paz tan deseada para la seguridad y {ntos- 
paridad déla nación. 

)) Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos años. — Rosar 
rio, 12 de abril de 1819. — Excmo. Sr. — Manuel Bsl&eano. 
— Excmo. Sr. D. Juan Martin de Pueyrredon, director sxxfn^ 
mo de las Provincias Unidas de Sud- América. » 



ARMISTICIO. 

(( Reunidos en San Lorenzo los comisionados de los ejércitos 
combinados que firmaron el armisticio de 5 del corrienle al 
frente del Rosario, conforme al artículo 5**, presentó el délas 
Provincias Unidas la aprobación que por su parte hace el Excmo. 
Sr. capitán general y en jefe del auxiliar del Perú, D. Mffiíad 
Belgrano, y en seguida acordaron los artículos siguientesi : 

» 1^ Continúa el armisticio con la*misma buena fe y mntoa 
correspondencia que hasta ahora se ha observado por ambas 
partes, y para afirmarlo mas y mas, los ejércitos y escuadra de 
las Provincias Unidas saldrán del territorio de Santa Fé, j todas 



(1) Debemos á la generosidad del honorable señor don Julio Vigiuü, bfjo 
político del general don Ignacio Álvarez , tanto este documento como todof 
los que había conservado su ilustre suegro relativos al largo periodo de la 
guerra de la independencia, los cuales iremos publicando á mnedida que se 
desarrollen, los acontacimíontps de cvsa época* 



PilOVINGIAS imitULS VB SUD-AMÉRICA Y CHILE. 855 

las fuerzas auxiliares de esta se colocarán al otro lado del Sa- tsi». 
lado, debiendo ponerse respectivamente en marcha el 16 del 
corriente. 

» 2" Con el grande objeto de un avenimiento general, que ha 
de sellar para siempre la concordia entre pueblos hermanos, se 
soUcitarán diputados ampliamente autorizados por los gobier- 
nos de Santa Fé, y demás que se hallen al otro lado del Paraná, 
avisándose de su resultado en este colegio el 8 del próximo 
mayo, en cuyo dia se acordará la concurrencia de ellos, y de los 
que por su parte nombrase el gobierno de las Provincias Unidas. 

)) 3° Las tropas de las Provincias Unidas que operan en el 
Entre-Rios se retirarán sin demora, á cuyo efecto irá un oficial 
con püegos, y acordarán con el jefe de la provincia el lugar de 
su embarco, facihtándoles los buques y víveres necesarios, para 
transportarse hasta San Nicolás. 

)) 4° La franca comunicación entre los ejércitos de las Provin- 
cias Unidas se hallará expedita por el territorio de Santa Fé, 
mas no podrán pasarse tropas en número que exceda de 25 
hombres, toda vez que fuere necesario mandar algún convoy 
escoltado, y pagarán los auxilios que se les franqueasen. 

» 5o Para que el giro se halle en todas direcciones expedito, 
se habihtarán las postas que por las circunstancias se encuen- 
tran despobladas, y todas las vias del comercio y comunicación 
con Santa Fé, y otros puntos del Entre-Rios y costa arriba del 
Paraná, quedarán completamente libres y sin ningún género de 
trabas, y con igual franquicia todos los puntos sujetos al go- 
bierno de las Provincias Unidas. 

» 6** En ambos territorios se perseguirá á los ladrones que 
puedan perturbar la seguridad de los caminos, y la pacífica po- 
sesión de los habitantes en los hogares, requiriéndose, si fueren 
precisos, mutuamente los auxilios necesarios para el caso, y sin 
que por este ni otro motivo se introduzca fuerza alguna. 

» ?• Durante el presente armisticio, cualquiera dificultad que 
pueda ocurrir se tranzará por medios amistosos y políticos sin 
recurrirse á las armas, antes de haberse hecho las reclamacio- 
nes ordinarias, y con lo cual quedó concluido este nuevo conve- 



2S6 PROTINCIAS UNIDAS DE SUD-ÁHÉRICA T CHILB. 

i8i9. uio, que firmaron dos de un tenor los comisionados para la rati- 
ficación de los respectivos generales. — En el colegio de San Lo- 
renzo, á 12 de abril de 1819. — Ignacio Álvarez. — Agustiii 
ÜRTüBEY. — Pedro Gómez. — Rosario, 12 de abril de 1819. — 
Apruebo los siete artículos que anteceden, y forman la conti- 
nuación del convenio de armisticio celebrado el 5 del corriente. 
— Belgrano. — Cuartel general al norte del Carcarañal, á 12 
(le abril de 1819. — Apruebo la continuación de este armisti- 
cio. — Estanislao López. — Es copia : Belgrano. » 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AHERIGA Y CHILE. 

AÑO 1819. 



VIL 

El general San Martin en Mendoza. — Su correspondencia con el díreclor 1819. 

0*Híggins. — Su plan para desbaratar la expedición española. — La es- 
cuadra chilena debía batirla en el mar. — Medios que propone para pro- 
veer de lo necesario á la escuadra. — Le comunica las órdenes que ha reci- 
bido de su gobierno. — Justas inquietudes y vacilaciones de San Martin. 
— Su proyecto de emancipar el Perú se robustece. — Para lograrlo, confía 
en la cooperación de O'Higgins. — Le dice que está llamado á ser el li- 
bertador de la América del Sur. — La orden dada por el director Pueyr- 
redon al general San Martín es revocada. — Documento. — El gene- 
ral D. Matías Irigóyen , ministro de la guerra , explica los motivos en 
que funda la revocación. — £1 gobierno argentino, amagado por uun 
fuerte coalición de los revolucionarios, renueva la orden dada á San Mar- 
tin de pasar con su ejército á batir los montoneros. — San Martin la re- 
cibe fríamente. — Su carta reservada á O'Higgins explica la causa. — 
Asume la responsabilidad, desobedeciendo la orden de su gobierno, y se 
decide á emprender la expedición al Perú. — Con ese fín participa al di- 
rector de Chile que tiene dos mil caballos prontos. — ¿ Procedió bien 
San Martin desobedeciendo á su gobierno ? — ¿ Cómo juzgará la historia 
8U conducta? — ¿ Los resultados que tuvo su desobediencia le han justifí- 
cado plenamente? — El general D. Antonio González Balcarce llega á 
Buenos Aires. — Su grave enfermedad y su muerte, el 6 de agosto de 
1819. — Profundo dolor que causa la noticia de esa pérdida. — Sus gran- 
des servicios ala causa de la independencia americana. — Su biografía 
está escrita en las páginas mas importantes de este libro. — La constitu- 
ción unitaria — Duración délos trabajos preparatorios déla constitución. 

A. - V. 17 



i 



258 



PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AMÉRICA T CHILE. 



1819. 



— Composición de los miembros del congreso. — Las provincias dd 
Alto Perú estaban representadas por ocho dípatados. — I.as otras 
provincias argentinas por diez y siete. — Cómo 86 organizó la comisioo 
que redactó el proyecto de constitución. — ¿ Fué esta la obra de la 
mayoría de los diputados provincianos T — £1 congreso constituyente san- 
ciona la constitución de las Provincias Unidas. — Su publicación y pro- 
mulgación. — Manifíesto del congreso. — Texto de la constitución. — 
Esta no satisface las exigencias de los partidos. — Manifestacionea ento- 
siastas por el aniversario de la revolución de 1810. — £1 director supremo 
tiene una recepción ofícial. — Discurso pronunciado por el ministro de 
Chile. — Contestación del supremo director. — Las difícullades con qne 
lucha el general Pueyrredon le obligan á renunciar el mando supremo 
de la nación. — La renuncia es aceptada. — £1 nombre de Pueyrredon 
está vinculado á las mas grandes glorias argentinas. — Manifíesto que pu- 
blicó al dejar el mando. — El general Rondeau es nombrado director 
provisorio. — Medidas que adoptó. — Bando sobre la expedición española. 

— Buques de guerra y número de tropas de que esta se componía. — 
Nuevo decreto reglamentando los corsarios argentinos. — El director su- 
premo proclama á los habitantes de la nación. — Marchan á su destioo 
los comisarios que debían arreglar las diferencias de acuerdo con las esti- 
pulaciones del armisticio de San Lorenzo. — El gobernador Lopes los en- 
tretiene bajo fútiles pretextos. — Cambio de notas entre los comisarios 
nacionales y el gobernador de Santa Fé. — Este infringe las estipulacio- 
nes del armisticio. — Término del armisticio. — El gobernador de Santa 
Fé renueva las hostilidades. — El director supremo da cuenta á la nación 
de la situación política del país, y marcha á ponerse á la cabesa del ejér- 
cito nacional. 



El general 
San Marim 
en Mendoza. 



El general San Martin, trabajado siempre por la idea de ter- 
minar SU grande obra, dando la libertad al Perú, se encontraba 
á mediados del año 1819 en Mendoza , donde recuperaba sa sa- 
lud y hacía nuevas combinaciones para dar cima á su acari- 
ciada expedición. Desde allí se comunicaba con frecuencia con 
pondeneia SU Ical compaüero de gloria. En una de esas cartas que repro- 
ducimos en seguida, se ve que San Martin subordinaba hasta 
las órdenes de su gobierno á las patrióticas aspiraciones de te^ 
minar la emancipación de la América del Sur, para lo cual con- 
taba principalmente con la cooperación del director de Chile. 
El 28 de juUo de 1819 le decia á este : 

« El destino de la América del Sur está pendiente solo de Vd. 

)) No hay duda que viene la expedición á atacar á Buenos 



»a torren 

con el 
¡rector O'llíggini. 



PMOTIlfGIAS UNIDAS DB SUD-ABIÉRICA Y CHILI. 159 

Aires, 7 tampoco la hay de que si viene, eomo todos lo asegu- 
ran^ fuerte de 18^000 hombres, el sistema se lo lleva el diablo. 
El único modo de libertarnos es el que esa escuadra parta sin 
perder tiempo á destrozar dicha expedición : la falta de la ma- 
rina de Chile no asegura tanto ese Estado como la fuerza que 
Yd. tendría disponible para su defensa. Si convencido de mis 
razones hace Vd. partir la escuadra para batir la expedición^ 
San Martin ofrece á Vd. cumpür bajo su palabra de honor, y 
como amigo, los artículos que oficialmente le propongo (i); los 
buenos resultados queden en sigilo, y por lo tanto soy de opi- 
nión que solo Vd., Cochrane y Guido deben estar en este ar- 
cano. 

)) Se me llama can la mayor urgencia á Buenos Aires, pero no 
partiré hasta recibir la contestación de Vd,; le ruego por nuestra 
amistad no me la demore un solo momento. 

» Es la ocasión en que Vd. sea libertador de la América del 
Sur ; la expedición española no saldrá de Cádiz sino en todo 
agosto; de consiguiente da tiempo suficiente para que nuestra 
escuadra pueda batirlos. Si, como es de esperar, Cochrane lo ve- 
rifica, terminamos la guerra de un golpe. 

» Si Vd. se decide, venga el aviso para hacer salir de Bue- 
nos Aires los víveres y demás refrescos para nuestra escuadra 
al punto que designe Cochrane. 

» Adiós, mi amigo, toda mi amistad se interesa en el buen 
éxito de este proyecto, pues de él resultará el bien general de 
la América. Suyo hasta la muerte. — Su San Martin. » 



1819 



Sn \>Un 

pura •l«>>biirator 

la rip«^i«ioa 

e»p>iAuU, 

Ijt eüi utdrt cliüm 
debe b»tirla 

rti rl iiMr. 



órdenrt 

que ha reriludo 

del gobifi no 

argeutino 



Ofrerf tiixiliu*. 



(I) « Desgraciadamente, dice Vleufia Mackenna, se ha perdido una primera 
^na de estas proposiciones. No hemos encontrado de ellas, á pesar de tm 
prolyo rebusque, sino el siguiente fragmento : 

> 4« Estas provincias deberán poner en todo febrero próximo, i mas tardar, 
la cantidad de seis mil caballos, útiles para el servicio de ese Estado. 

• ft^Lts Provincias Unidas remitirán al punto que indique el almirante de 
la «ecuadn U caatidad de víveres y demás refireseoe que necesite dieha ae- 
cuadra. 

> Si estas propuestas son admitidas por V. E., espero que su suprema 
saneÍMi saa conwnicada «1 señor diputado de estes provineim, é qvfen eon 
esta fecha doy mi poder. — Dios guarde á V. E. muchos años. — Mendosa, 



loi Á< des. 



260 PROVINCIAS UNIDAS DB 8UD-AMÉUGA T GHUB. 

1819. Según lo hemos referido en el capitulo precedente^ el gen^ 

El ((ener:rf Sau Martíu había recibido, con fecha 9 de abril de Í8í9j 6rdm 
lnJu\t^nen\ ^^^ dircctor PuejiTedon para repasar los Andes y venir con 
San Motín todo cl ojército argentino en auxilio de la nación, amagada por 
loVZdlV. los caudillos montoneros. No tenemos á la vista las observa- 
ciones que el general San Martin opuso á esa orden, pero debie- 
ron ser concluyentes para el gobierno argentino, si hemos de 
juzgar por la nota revocatoria de esa orden, dirigida por el 
ministro de la guerra D. Matías Irigóyen el 3 de mayo dd 
mismo año. 

Esa comunicación, que original se encuentra entre los pape- 
les del general O'Higgins, está concebida en los términos si- 
guientes : 
r>id«i ministro (( Síu embargo de que con fecha V del que rige se dirigió á 
orti'Hio^hTrden ^uestra Excelencia la nota oficial revocatoria de la suprema 
derrp«sir órdcu do 9 do abril último, sobre el repaso del ejército de los 
Andes á estas provincias, con el objeto principal por entonces 
de allanar las de este Estado ocupadas por enemigos, y faciütar 
con la fuerza unida los recursos necesarios á la continuación de 
la sagrada lucha en que nos hallamos empeñados, siendo 
importantísimo que á la mayor brevedad posible llegue á manos 
de Vuestra Excelencia la citada nota oficial del dia primero, 
me ordena la superioridad que, para evitar su retardo, la tras- 
criba por extraordinario, como tengo el honor de hacerlo, y su 
Exi.iica tenor es el que sigue : (( Cuando el gobierno supremo acordó 
que el ejército de los Andes repasase la cordillera en la fuerza 
y términos prevenidos á Vuestra Excelencia en orden superior 
9 del próximo pasado, tuvo en consideración, no la disidencia 
de Santa Fé y sus hostilidades, sino otras varias causas que 
impulsaron aquella medida, consecuente á las exposiciones de^ 
Vuestra Excelencia en el particular, y sobre todo los grandes, 
obstáculos que presentaban irrealizable la expedición proyec- 
tada sobre Lima ; pero como la supremacía del Estado de Chile 



y julio 28 de ).819. — Excmo. Señor. — José D£ San Martin. » {El Gmunt 
San Maríin.) 



los motivos 
n qae U funda. 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 261 

parece que en el dia calcula mejor sus intereses, y se dispone 1819. 
á los esfuerzos y sacrificios que demanda la citada expedición, 
ha acordado esta superioridad quede sin efecto la expresada 
orden del 9 en la parte que á Vuestra Excelencia pareciere opor- 
tuno : es decir, que si en aquella se previno quedasen en Chile 
los dos mil hombres del ejército de los Andes, podrá disponer 
que todo este se detenga, y aunque los escuadrones de caza- 
dores á caballo regresen á aquel Estado, si también se creyesen 
necesarios para la mencionada expedición, en el concepto de 
que por estas nuevas incidencias no ha de verificarse el impor- 
tante proyecto que se propuso este gobierno de allanar con el 
ejército del mando de Vuestra Excelencia y auxihar del Perú 
las provincias que en él ocupa, y desvasta el enemigo. En con- 
secuencia de lo dicho debe quedar igualmente sin efecto la 
providencia relativa al paso de las tropas desde esa ciudad á la 
de Tucuman, y Vuestra Excelencia meditando con la prudencia 
y previsión que le caracterizan, informará á la superioridad lo 
que estime oportuno en la materia. De orden suprema lo 
comunico á Vuestra Excelencia, en contestación á su nota 16 
del que feneció. — Dios guarde á Vuestra Excelencia muchos 
años. — Buenos Aires , 3 de mayo de 1819. — Matías de 
Irigóyen. — Excmo. señor capitán general D. José de San 
Martin. » 

Durante el directorio del general Rondeau, este reiteró la e« 

orden dada por su predecesor, á consecuencia del carácter grave ^r^óXa u óTil 
que adquiría la rebelión de Santa Fé. Pero el general San •*'"*■ * **'" "■' 
Martin, seriamente preocupado entonces con su plan de libertar roa «u ej.^rcii. 
al Perú, recibió fríamente esa orden, según lo revela el modo , * ^!'" 
como la comunicó al general O'Higgins. 

« Tengo orden, le decia con fecha 9 de noviembre de 1819, cana le^crvad 
de marchar á la capital con toda mi caballería ó infantería que \^ g"encrir 
pueda montar, pero me parece imposible poderlo realizar, o'Higgins. 
tanto por la flacura de los animales, como por la falta de nu- 
merario, pues los auxiUos que me han remitido en letras han 
sido protestadas por este comercio, siendo así que venian de 
comerciantes ingleses. » 



262 PROTINCIAS UNIDAS DB SUD-AMÉRICA T CHILE. 

1819. Si á este párrafo agregamos los (pie añadía con carácter 

reservado, deducimos que el general San Martin había resuelto 
desobedecer las órdenes de su gobierno. Hé aquí esas notables 
palabras : 
Átame « No pícrda Vd. un momento en avisarme el resultado de 

' ^*^''^2^^ Cochrane, para, sin perder un solo momento, marchar con toda 
ÉtmprtiidM la división á esa, excepto uq escuadrón de granaderos que 
'Ii'ivér* dejaré en San Luis para resguardo de la provincia : Se va á 
cargar sobre mi una responsabilidad terribk, pero si no se em- 
prende la expedición del Perú, iodo se lo lleva el diablo. 

I) Dígame Yd. cómo está de artillería de batalla y montaña 
para la expedición, pues si falta, podremos llevar de la que tene- 
mos en esta. 

n Los montoneros se reunian el 14 en el Rosario, y segon 
comunicaciones de Buenos Aires, su plan era atacar las fuerzas 
nuestras establecidas en San Nicolás é invadir la campaña de 
Buenos Aires. 

» Tengo reunidos en esta dos mil caballos sobresalientes, los que 
marcharán á esa con la división. 

1) Si vienen noticias favorables de la escuadra, haga Yd. 

estén prontas todas las muías de silla y carga del valle , para 

que trasporten los cuerpos del pié de la cordillera á esa capital. 

)) Adiós , mi amigo ^ lo es y será siempre suyo su SáH 

Martin. » 

¿San Mar in ¿ Procedió bíeu el general San Martin desobedeciendo las 

pro.*iió i..rn ¿rdenes perentorias de su gobierno ? 

Atiigot.i.riio? ¿Pudo con el ejército argentino sofocar la rebelión de Entre- 
Rios y Santa Fé y el contagio de la anarquía que se extendía 
entonces á otras de las provincias y hasta su propio ejército? 
Nosotros creemos que procedió bien, que su resolución 
está plenamente justificada por los hechos, y que esos hechos 
prueban que los ejércitos del Alto Perú y de los Andes eran 
impotentes para dominar el espíritu anárquico que habia inva- 
dido y amenazaba de disolución la naciente República de las 
Provincias Unidas de Sud-América. 
Asumiendo pues noble y patrióticamente la responsabilidad 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y CHILR. 263 

de esa desobediencia, San Martin dio nuevos testimonios de su 1819. 
jtdcio recto, de una energía superior y de alta previsión polí- 
tica. 

Esa desobediencia engendró, en fin, la libertad del Perú y Lotwuiudoi 
del Ecuador, inmortalizando el genio argentino que habia sa- ,„ .ip^bldíenc 
bido elevarse á la altura de su misión, impidiendo con su deso- *•' *"•» píen .me 
bediencia que todo se lo llevase el diablo. 

Oportunamente volveremos sobre este importante asunto, y 
narraremos los grandes acontecimientos de que fué precursor 
la atrevida inspiración de San Martin. 

Sin embargo, el general San Martin al recibir el aviso de los 
movimientos anárquicos de los montoneros de Santa Fé y 
Entre-Rios, desprendió de su ejército algunos de sus mejores 
jefes y oficiales, con el fin de robustecer la disciplina y la con- 
fianza de las tropas que guarnecían la capital. Entre los prime- 
ros se contaba al bravo general en jefe del ejército que habia 
operado recientemente al sur de Chile y Ubertado á la provincia 
de Concepción del poder de los realistas, pero desgraciadamente 
agobiado por las fatigas de sus laboriosas campañas, llegó con 
su salud tan quebrantada, que los esfuerzos de la ciencia y los 
cuidados prodigados por su afligida familia fueron inútiles para 
combatir los estragos hechos por la grave enfermedad que puso Mu^rie 
término á su preciosa y corta existencia, el 5 de agosto de 1819, 
á los 45 años de edad. 

La nación argentina perdió en el brigadier general D. Antonio 
González Balcarce uno de sus mas ilustres patriotas, la Amé- 
rica del Sud el primero de los defensores de su independencia, 
y el gran pueblo de Buenos Aires el mas virtuoso y benemérito 
de sus hijos, cuyos triunfos inmortales constituyen el monu- 
mento mas sólido y durable de sus glorias. 

No hacemos ahora la biografía de Balcarce, porque ella está 
escrita con caracteres indelebles en las mas importantes pági- 
nas de este Ubro (i). 



(i) El so de agosto, pocos días después de la muerte del general Balcarce, 
se publicaron los siguientes apuntes biográficos : 



Balea rre. 



264 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILB. 

1819. El 8 de mayo informó el presidente del congreso al director 

u rn..*ii:ii.i,Mi suppemo del Estado, que el 22 de abril se habia sancionado la 
'»'"•'•'" **•* ^'*'- constitución de las Provincias Unidas de Sud-América, y que 

se habia acordado , en consecuencia , imprimiese y pasase 

m El dia 6 de este mes será en muchos tiempos para la ciudad de Bneooi 
Aires dia de trMe memoria. En 61 perdió la patria uno de sus mas ilnstm 
defensores, uno de sus hijos mas beneméritos. El brigadier general D. is» 
Ionio González Balcarce, jefe del estado mayor general, es el objeto de arta 
lúgubre alegoría. Un accidente repentino cortó el hilo de una vida consa- 
grada siempre a! honor, con el que alternaban como en disputa las yirtudes 
morales, militares y civicas. La máxima social Honora mortuos es de obser- 
vancia tanto mas rigorosa, cuanto mas distinguidos sean los senricios que 
ellos hayan prestado al cuerpo político, de que fueron un dia miembros ho- 
norablrs. Sobre este principio y sobre la evidencia de que nuestro finado 
compatriota fué de este número, nos hemos apoyado al tratar de hacer so 
justo elogio. Mídase la sinceridad de este por la distancia que nos separa de 
aquel. 

• En esta capital vio Balcarce la luz primera. Nació el 13 de junio de 1774: 
sus padres legítimos lo fueron el teniente coronel D. Francisco Balcarce, co- 
mandante de Blandengues de esta frontera, y D* Victoria Martínez; su abaelo 
paterno el teniente coronel del regimiento de la Princesa D. Francisco Bal- 
carce, y materno el de la misma clase de infantería D. José Martínez, go- 
bernador que fué del Paraguay. Á los doce años de edad abrazó la carrera 
de las armas, entrando á servir de cadete en el cuerpo de Blandengues de 
Buenos Aires (*). Habia corrido por la escala y graduación respectiva los di- 
ferentes cargos subalternos, y se hallaba ya de teniente coronel cuando el 
orden de los tiempos dio la señal de los nuevos destinos á que era llamada 
nuestra patria. Inmediatamente se le nombra mayor general de la expedicioa 
al mando del coronel D. Francisco Ortíz de Ocampo, destinada al auxilio del 
Perú. Se hace cargo de la vanguardia, y con su aproximación á Córdoba di- 
sipa las reuniones que habian hecho los jefes españoles. Se ponen estos en 
fuga, y Balcarce los aprehende, poniendo en ejercicio una actividad extraor- 
dinaria, y haciendo marchas tan forzadas que carecen de ejemplar. De estas 
resultas se le agracia con el empleo de coronel. Sigue su expedición coo la 
vanguardia, y ataca al enemigo atrincherado en Gotagaita. La falta de muni- 
ciones le obliga á replegarse. Las recibe luego con algunos refuerzos en Na- 
zareno, y al siguiente dia logra el dar á la patria el primero de gloría, con 

(*) No es nuestro inimo detallar los servicios que prestó en el régimen antiguo. Al d^r una Mea 
en grande da ellus, solo hemos tenido por objeto convencer cuál seria «•! honor y puoinal dasea- 
pefio con que sirvió al rey de España, cuando al estallar nuestra rAvolucion obtenía ya el rango da 
teniente coronel de ejército en medio d» la postergación qae sufrían eo lodas las carreras los iiíjos 
del país por nn efecto ele la política que se habia prescrito el sii^tenia colonial. Por lo deoias, nos- 
otros sabemos bien que i los ojos de Americanos regenerados sulo deben presentarsa los oiéritos 
qaa él contrajo en la balanzn ¡le la revolución ; y tal es el punto de vista an que nosotros le censi- 
daramoe* 



y |iron>ulg<i*i) 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-ÁMÉRICA Y CHILE. 265 

al poder ejecutivo para su publicación y ejecución en todo el i si 9 
territorio de la Union. El ejecutivo dispuso que inmediatamente su » nriou 
se librasen las órdenes convenientes para su publicación, y para 
que se jurase en la forma prescrita por el soberano congreso. 

la memorable acción y victoria de Suipacha. En esta jornada, el enemigo 
queda enteramente derrotado ; se le toma todo su parque y bagaje, un es- 
tandarte y una bandera, y se le hacen muchos prisioneros. Entonces es 
nombrado general en jefe del mismo ejército. Á su cabeza ocupa la villa del 
Potosí, aprehendiendo á todos los jefes de oposición. Entra luego en la ciudad 
de la Plata, donde por aclamación el pueblo lo elige por su presidente. Re- 
nuncia el cargo, pero acepta el de regidor perpetuo. Por la acción de Sui- 
pacha se le concedió un escudo de oro de distinción en el brazo izquierdo, 
el titulo de benemérito de la patria en grado heroico, y el empleo de bri- 
gadier de los ejércitos de la nación. Continúa su campaña sujeto al repre- 
sentante del gobierno el Sr. D. Juan José Casteli, que se le incorporó des- 
pués de la acción de Suipacha. Entra también en la ciudad de la Paz, y 
acampa en las inmediaciones del Desaguadero. Allí descansaba sobre la fe de 
un armisticio celebrado por el representante Gastcli con el general Goyeneche. 
Ataca este quebrantando la solemnidad del pacto. Los resultados, por la 
suerte variable de las armas, no corresponden á los esfuerzos del general 
Balcarce. Á consecuencia de ellos se ve obligado á retirarse : pide se le forme 
consejo de guerra para responder de su conducta ; no acepta el arresto en 
la ciudad con que le brinda el gobierno : contesta que obedece, pero suplica 
que se le permita seguirlo con mas estrechez en su causa hasta que con- 
cluido el proceso se le juzgue ante la ley como corresponde. Ültimamento 
por providencia suprema se manda sobreseer en la causa nombrándolo go- 
bernador intendente de esta provincia en 1814. En las ocurrencias de D. Gar- 
los Alvear deja este destino para marchar entre una comisión destinada al 
ejército auxiliar del Perú. Regresa de ella, y es invitado por el director in- 
terino á servir la inspección general, que primero no acepta por razones po- 
líticas, pero últimamente admite para renunciarla poco después por aquellas 
mismas. En 1815 se le nombra por la H. J. de observación director inte- 
rino del Estado... 

> En 1816 se le confiere el honorífico cargo de jefe del estado mayor ge- 
neral, y organiza entonces el respetable cuerpo de Argentinos. Con reten- 
ción de su empleo pasa en 1817 al Estado de Chile como general susti- 
tuyente en las enfermedades ó ausencias del en jefe del ejército de los 
Andes; y sin embargo de su carácter presta todos sus servicios en aquel país 
á las órdenes del general de los ejércitos unidos D. José de San Martin. 

» Tuvo á su cargo 4,000 hombros en el campamento de la Tablada, con 
cuya fuerza se reunió en San Fernando á las divisiones del Sud inmediatas 
al general, luego que el enemigo ocupó á Concepción. Destinado al mando 
de la caballería , dirige la guerrilla en la Quecheregua ó Cerrillo Verde. 



266 PROVL*<CIAS UNIDAS DE 8UD-AMÉRICA Y CHILE. 

1819. Los trabajos preparatorios de esta constitución duraron desde 
el II de agosto de 1817, en que se nombró la comisión encar- 
gada de redactarla. 

<:«miM».i.i.a El congreso se componía de 25 miembros, de los cuales cor- 
da lu» mieoibiot 



del roiig*rM. 



Con el mismo mando dirige también la otra fuerte de Cancha Rayada, ea 
que el enemigo tuvo una pérdida considerable, y fué obligado á encerrarse 
en Talca. Después del suceso desgraciado de esta misma noche se incorpora 
en San Fernando con las fuerzas que conduela el coronel Las Héras, i que 
dio con sus disposiciones el mayor impulso. Saca todos los auxilios que pro- 
porcionaba el país, y marcha con ellos hasta incorporarse con el general en 
jefe en el campamento de Maipú. Allí es destinado á la dirección de nuestra 
infantería : opera con ella en la memorable y gloriosa acción de Maipú el 
dia 5 de abril de 1818... Entonces se le distingue por nuestro gobierno coa 
una medalla de oro, y con el cordón de oro señalado á los Yencedores de 
Maipú. Sus hijos son agraciados con una pensión de 600 pesos anuales. El 
gobernador de Chile le distingue también con la banda de la le^on de mé- 
rito. 

» Á los pocos días, por ausencia del general, le sustituye en el mando en 
jefe de los ejércitos unidos, en cuya reorganización se mantuvo en aquel Es- 
tado. Su gobierno le asigna el sobresueldo de 3,000 pesos anuales. Si con 
urbanidad manifiesta su gratitud, con generosidad no acepta la asignación. 
Siete meses después entrega el ejército al general á su regreso, y enténces 
se le nombra general del ejército del Sud contra los enemigos que talaban 
la provincia de Concepción. Sus disposiciones dieron muchos dias de gloria á 
las armas de ambos Estados, escarmentando al enemigo en todos los en- 
cuentros hasta arrojarlo de los limites de Chile, con ocupación de su artillería, 
pertrechos y almacenes. Las reliquias de las fuerzas contrarias se abando- 
nan á una vergonzosa fuga por las asperezas y desiertos. De resultas de esta 
campaña enferma gravemente, y en estado poco mejor viene á esta capital 
con licencia por dos meses, á fin de consultar el restablecimiento de su sa- 
lud. Sin cumplirse el plazo y antes de una total mejoría recibe orden del 
gobierno supremo para servir su destino propietario de jefe de estado mayor 
general. Para que admita, se le interesa con que es preciso arreglar los pla- 
nes de defensa para esperar la expedición española anunciada tantas veces 
para el Rio de la Plata á sofocar nuestra libertad. Esta insinuación era dema- 
siado poderosa para que no se inflamase con ella el celo patrio y espirita 
público del general Balcarce. Sc presta inmediatamente ; conoce que la causa 
común reclama sus servicios ; y esto solo basta para hacerlo olvidarse de si 
mismo. En sus tareas firma el despacho del dia 5 del corriente, y acabando 
de hacerlo le sobreviene un insulto que le obliga á retirarse á su casa, dónde 
fallece pocos minutos después... 

> Tal es en resumen la historia de la vida pública del general Balcarce ea 
e) periodo de nuestra revolución. El honor fué siempre su divisa; la virtud 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-A31ÉRICA Y CHILE. 267 

respondían 8 á las provincias del Alto Perú, y 17 i las pro- i8i9. 
vincias argentinas. Los primeros eran Serrano , Malavia , Zu- 
ñader. Carrasco, Rivera, Acevedo, Guzman y Pacheco de 
Meló. 

el sendero de su preferencia. En todos los cargos superiores que obtuvo, 
siempre fe le vio conciliar la circunspección con la afabilidad, el brillo del 
empleo con la simplicidad y llaneza de su trato, la equidad con la rectitud, la 
inflexibilidad en materias de rigorosa justicia con la racional deferencia en 
todo lo graciable ó accesible. Su integridad á toda prueba, su manejo puro y 
delicado, han establecido un objeto de elogio en la boca de sus mismos ene- 
migos. Moderado en la prosperidad, resignado en el infortunio, constante 
sin tenacidad, religioso sin fanatismo, humilde sin servilidad, virtuoso sin 
hipocresía, liberal sin ostentación, ilustrado sin impiedad, valiente sin arro- 
gancia, hé aquí los estimables atributos que reunía este amable jefe. Los que 
le hayan tratado familiarmente habrán observado que su conducta privada 
era tan intachable como su vida pública. Buen padre, buen esposo, buen 
amigo, él supo acumular sobre el depósito de sus virtudes religiosas, mora- 
les y militares otras virtudes dulces é insinuantes, las virtudes sociales y do- 
mésticas. 

> Sus exequias han sido celebradas con el mayor esplendor los días once 
y trece en la iglesia del convento del orden de Predicadores. £1 soberano 
congreso acordó se le hiciesen honores de capitán general en campaña. Nada 
se ha perdonado que pudiese contribuir á la brillantez y lucimiento del acto. 
El R. P. provincial de aquel orden, Fr. Ignacio Grela, dijo en honor suyo el 
dia IS una oración fúnebre, que nada dejó que desear. Una doble circuns- 
tancia habia de por medio para que este elogio funeral hubiese sido, como 
lo fué, el mas completo : los talentos notorios del orador, y el vasto campo 
que se le presentaba en las virtudes del|héroe fínado. Digámoslo de una vez. La 
mayor pompa fúnebre del brigadier Balcarce, el mayor elogio de su mérito, 
ha consistido en la consternación universal con que se recibió la noticia de su 
muerte. Todas las clases de la sociedad recuerdan aun con ternura su digna 
memoria. Todas han estado prosternadas al pié de los altares dirigiendo sus 
ardientes votos al Eterno por el descanso de aquel compatriota benemérito. 
Mas breve. El pueblo de Buenos Aires hii desplegado en esta ocasión una 
sensibilidad que le hace honor. Él ha llorado en las exequias de Balcarce. 
Hé aquí el argumento moral mas convincente, hé aquí la tarifa mas segura 
para regular el verdadero mérito de ese digno hijo de la patria. Todo un 
pueblo jamas puede engañarse acerca del punto de que parlen sus intereses, 
y sobre lo que debe ser objeto de sus tiernas afecciones... 

• Pero tantas virtudes, tantas relevantes prendas no fueron bastantes á 
impedir que sus conciudadanos mismos le hiciesen beber un dia el cáliz de 
la amargura. La envidia, la calumnia, el error ó un celo exaltado é indiscreto 
se pusieron de por medio para contrastar el espíritu magnánimo de Balcarce, 



in r** i -I ló 



2G8 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÍRICA Y CHILE. 

1^19 Las demás provincias argentinas estaban representadas del 

modo siguiente : 

£1 deán Fuaes, Lascaño y Villegas, Cordobeses; Gallo y 
üriarte, Snntiaguehos ; Godoy Cruz, Cuyano; Bastamente y 
Zavalcta, Tucumanos; Castro Barros, Riojano; Sáenz, López, 
Arcuénaga, Passo, Patrón, Viamont, Díaz Vélez y Ghorroarín, 
de Buenos Aires. 

Los miembros de la comisión que redactó el proyecto eran 
Bust amenté, Serrano, Zavaleta, Passo y Sáenz, es dedr, que la 
oi.«' hi.io.. integraban tres Provincianos y dos Porteños. 

De lo cual resulta que el congreso se componía de una mayo- 
ría de 17 Provincianos contra 8 Porteños. 
,íu oIm.. Los oradores que mas parte tomaron y que pueden llamarse 

'* !"* !"V los autores de la constitución unitaria del año 1819, eran.tam- 

IK 111)111111 lii» ' 

•vi.Hian.s. bien Provincianos. Entretanto muy luego se verá que esta 
misma obra de los representantes de las provincias interiores 
fué la causa ó el pretexto que tomaron los revolucionarios de 
Santa Fé y Entre-Rios. 

■ tiMarioii Hé aquí la contestación oficial que dio el director supremo 

Ipr'u 0°' ^' ^^^^^ M. de Pueyrredon : 

í( Soberano Señor : Al anunciar á Vuestra Soberam'a la re- 
cepción de los veinte ejemplares de la constitución de estas 
provincias, que con orden augusta de 8 del corriente se sirvió 
dirigirme para su publicación y ejecución en todo el territorio 
unido, no puedo menos de felicitar á Vuestra Soberanía por 



y como para observar sí su fortaleza era á prueba de toda angustia Mas 

dejemos á un lado tristes recuerdos y sírvanos de consuelo saber que nunca 
brilló mas el mérito de Balcarce, que cuando se vio purifícado en el crisol de 
la aflicción. 

> Concluyamos. La muerte del brigadier general D. Antonio González Bal- 
carce formará época triste en la historia de las pérdidas irreparables de la 
patria. Solo un medio se nos presenta de indemnizarnos de algún modo de 
tamaño quebranto : seguir sus huellas y hacer esfuerzos continuos por igua- 
larle en honor y virtudes. No seria poco lograr ponernos con él al paralelo. 
Excederle es punto menos que imposible ('). 

(*) Ea uno de los arcos del templo do Santo Domingo, donde fué sepultado, te eontarran w n 
cuadro laa condecorariones que ganó Balcarce en su carrera militar. 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y CHILE. 269 

haber satisfecho tan cumpHdamente el voto y esperanzas públi- 
cas. La carta magna, que desde hoy en adelante debe formar el 
patrimonio mas rico de estos pueblos, será un monumento 
perpetuo de la sabiduría de vuestros augustos consejos , no 
menos que déla justicia y liberalidad de vuestros sentimientos. 
Como primer magistrado de estas provincias , doy á Vuestra 
Soberanía por mí y á nombre de todas ellas los plácemes y 
gracias mas expresivas por el precioso dote que les habéis con- 
signado en la carta constitucional. Ayer mismo ha sido circu- 
lada por expresos á los pueblos interiores para su pubücacion y 
jura en la forma mas solemne. Tengo el honor de avisarlo á 
Vuestra Soberanía en respuesta á su augusta nota. 

» Dios guarde á Vuestra Soberanía muchos años. — 10 de 
mayo de 1819. — Juan Martin de Pueyrredon. — Gregorio 
Tagle, secretario. — Soberano congreso nacional. » 

El ceremonial que se observó en la proclamación y jura de 
la constitución sancionada por el congreso general consti- 
tuyente fué el siguiente : 

« 1° Lsi pubücacion de la constitución se hará en la tarde del 
veinticuatro del corriente por medio de un bando solemne que 
deberá dirigirse dividido en cuatro secciones por las plazas 
principales. 

» 2® La solemnidad del dia veinticinco se anunciará con salva 
triple y repique general de campanas al salir el sol. » 

La constitución de las Provincias Unidas de Sud-América fué 
en efecto promulgada el 25 de mayo de 1819, y jurada por los 
ejércitos al mando de los generales San Martin y Belgrano, así 
como por las provincias interiores, con excepción de la Banda 
Oriental, Santa Fé y Entre-Rios. 

El congreso pubhcó con ese motivo el siguiente mani- 
fiesto : 



18Í9. 



Ceremonial 

para la jura 

üe la conHiiiucion. 



MANIFIESTO DEL SOBERANO CONGRESO GENERAL GONSTITUTENTE DE 
LAS PROVINCUS UNIDAS EN SUD-AMÉRIGA, AL DAR LA CONSTI- 
TUCIÓN. 



Manifiesto 
del congresO' 



Cuando presente la historia á las edades venideras el cuadro 



d«*l día 
99 lie m^y 



270 PlOTINCfAS UNIDAS DE SUD-AltlICA T CHIU. 

- 181». de nuestra revolución, no podrán excusarse de confesar que 
hemos andado esta carrera con esa majestuosa simplicidad con 
que da sus pasos la naturaleza. Borrascas, tempestades , erup- 
ciones Yolcánicas : nada perturba el orden de sus leyes, ni im- 
pide el término á que debe Uegar. No menos que en el orden 
físico hay en el orden moral otros sacudimientos políticos^ qoe 
nacen del choque violento de los intereses y las pasiones. Estos 
son los que sufrimos por espacio de nueve años, y los que han 
concurrido á separarnos de nuestros altos destinos. Con todo, 
inmóbiles en nuestro propósito, no han podido destruir ese in- 
terés que inspira el amor al bien y á la causa de la libertad. 
Recuerdo Acordáos, ciudadanos, del memorable 25 de mayo, que nos 

abrió la vasta y trabajosa carrera de la virtud. Degradados por 
el largo período de trescientos años, nos veíamos bajo un go- 
bierno que por su debilidad y sus desastres ya no podía ser el 
agente tutelar de nuestra tímida existencia. Su plaza parecía 
estar vacante en medio del edificio social, y todo conspiraba i 
una completa disolución. Fué, pues, que obligados á asegurar 
el orden público y la defensa del Estado, dimos el primer paso 
de la revolución, reconcentrando en nosotros mismos un go- 
bierno sin mas límites de su beneficencia que los de su poder. 
£sta resolución heroica causó una alarma general entre los dés- 
potas subalternos, tanto mas terribles en su opresión cnanto 
mas vecinos á los oprimidos. Una larga servidumbre, dice un 
sabio, forma uu deber de resignación y bajeza ; besando enton- 
ces el hombre con respeto sus cadenas, tiembla de examinar 
sus propias leyes. Esto sucedió á muchos de nuestros compa- 
triotas (con dolor lo decimos), y de ellos compusieron los tiranos 
su mayor fuerza. Para oponer á su ímpetu una obstinada resis- 
tencia, todo ciudadano se hizo soldado ; el coraje se inflama, 
las espadas se afilan, y el incendio se hace general. 

Pero todos creimos que la obra caducaría en su misma cuna 
sin un congreso general que fuese el centro de la unidad, diese 
el tono á las Provincias Unidas, y avivase esas semillas de jos- 

f «tal diseordíM ticia primitiva que la España habia procurado sofocar. Pero 
¡ay! ¡qué de escollos vimos levantarse sobre nuestros pasos 



PROYIKGUS UNIDAS DE SUD-AUÉRICA T CHItB. 27i 

desde que la discordia hizo resonar su trompeta entre nosotros igig. 
mismos, y vino en auxilio de nuestros enemigos I Nada disimu- 
lemos. Desde este fatal momento quedaron confundidos el dere- 
cho con el interés, el deber con la pasión, y la buena causa con 
la mala. Los gobiernos se suceden tumultuariamente como las s..c»¡oii 
olas de una mar agitada : se instala una asamblea general que '^ ^"* f»"-"» 
desaparece como el humo ; sopla España entre nosotros el fuego u que iii.r« 
de la disensión ; amontona sobre nuestra opinión las calumnias '"''*'•"'■• 
mas groseras; manda ejércitos exterminadores; y los sucesos 
de la guerra son ya prósperos, ya adversos. 

Tanto como era mas fácil nuestra situación, se hacía mas c..?rr5o n»ri«.i 
apetecible ese congreso nacional que destruyese el germen 
diseminado de la discordia, y concertase los medios de poner la 
patria en seguridad. Un gran designio es siempre independiente 
de los sucesos momentáneos, y sobrepuja á toda la indisciplina 
de las pasiones. Á despecho de tantos embarazos, de tantas 
trabas, de tantas contradicciones, aparece reunida en la ciudad 
de Tucuman, casi á los seis años de nuestro primer aüento, la 
misma representación nacional que hoy os dirige, ciudadanos, 
la palabra. Ved aquí el segundo paso con que imitamos á la 
sencilla naturaleza. Todo fué preciso, sin duda, para que se 
mostrase vuestra obra con esa dignidad que comunican las dis- 
tancias y los escollos á los grandes acontecimientos. 

Las consecuencias de esa nube, que de grado en grado habia 
oscurecido el horizonte, nos daban por entonces lúgubres pre- 
sagios de una ruina próxima. ¡En qué estado tan deplorable se k ,a.iod.-,.iürai 
hallaba la Repúbhca, cuando se instaló el congreso nacional I '««'a«-póh«¡« 
Los ejércitos enemigos extendiendo la desolación y sus críme- 
nes; los nuestros dispersos y sin subsistencia; una lucha 
escandalosa entre el gobierno supremo y muchos pueblos de 
los de su obediencia ; el espíritu de partido ocupado en com- 
batir una facción con otra ; una potencia extranjera que nos 
observa próxima á sacar partido de nuestras discordias ; ciuda- 
danos inquietos siempre prontos á sembrar la desconfianza 
comprimiendo el corazón de los incautos; el erario público 
agotado ; el Estado sin agricultura, sin comercio y sin industria; 



272 PIOYINGIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICÁ T CHILE. 

iM9 la secta de Europeos españoles conspirando por la vuelta de la 
tiranía; en fin, todo el Estado caminando^ de error en error, de 
calamidad en calamidad, á su disolución política : ved aquí, 
ciudadanos, las llagas de la patria que consternaron naestras 
almas, y nos pusieron en el arduo empeño de curarlas. 

«primero que hbo Abatir el estaudarte sacrilego de la anarquía yladesobe- 
ei roDgreso. ¿jencia, fué lo primero á que el congreso dirigió sus esfuerzos. 
Por un cálculo extraviado, en que las santas máximas de la 
libertad servían de escudo á los desórdenes, se hallaban desa- 
nidas de la capital varias provincias. Este ejemplo contagioso 

led.dis |.ri..ieiiiet. tuvo también otros imitadores en algunos pueblos. Á fin de 

calmar estas inquietudes y hacerles ver la demencia de sacri- 
ficar la Ubertad de muchos siglos á la independencia de nn 
momento, tomó el congreso todas las medidas q[ue pudo dic- 
tarle la prudencia. La fuerza armada pone límites á la licencia 
en unas partes ; un diputado del cuerpo con el carácter de en- 
viado atraviesa el Paraná, llevando por destino realizar una 
conciliación, cuyas bases fuesen la buena fe, la beneficencia 

fanifie>tof¡Koioio. recíproca, y la mas estrecha cordialidad. Para que á la luz de 

una reflexión fría y serena pudiesen desvanecerse los prestigios 
y convencerse de que los resultados espantosos de la discordia 
llegaban mas allá de lo que alcanza la imaginación^ dirigió 
también el soberano congreso un manifiesto lleno de vigor, en 
el lenguaje de la verdad, de la razón y el sentimiento, capaz de 
convencer al mas indócil y de endulzar al mas feroz. Fácil era 
reconocer en cada línea las almas de unos ciudadanos que su- 
fríamos las emociones dolorosas de una patria desgraciada. 
seni¡mi<*ntof Exigia k justícía, el bien de la patria y aun el interés indi- 
Vidual, que renunciando una ambición consejera de enmones y 
usurpaciones, inclinase la balanza el peso de los males presen- 
tes y futuros al lado de la causa apoyada sobre el buen juicio. 
Si no sucedió así, á lo menos el soberano congreso tuvo la só- 
Uda satisfacción de manifestar que sus pensamientos todos eran 
á favor de la patria ; que estaba libre de ese espíritu de partido 
que ciega y degrada; que no habia profanado el santuario de 
la sabiduría, traicionando sus altos deberes; y que hablando á 



PlOYilfClAS VNIDAS DB SÜD-AMÉllCA Y CBILÉ. 273 

los disidentes de sus obligaciones, les hizo ver la preferencia isi». 
que merece una virtud sumisa y modesta al^ arrojo de los que 
compran la celebridad por una muerte inútil á la patria. 

El congreso nacional habia preyisto de lejos , que en un 
tiempo en que se hallaba perturbada toda la rotación de la má- 
quina política, no era posible restituirla á la armonía de su 
antiguo curso sin la fuerza motriz de un gobierno que , según 
la expresión de un sabio, es en el sistema político lo que ese 
poder misterioso que en el hombre renne la acción á la volun- 
tad. Con esta razón general concurrían otras de suma impor- 
tancia producidas por las circunstancias del momento. La mar- 
cha oscura de la intriga y los manejos atrevidos de la ambición 
hablan puesto á la capital en un estado de crisis peligrosa. Por 
todos se deseaba un nuevo director, que con su autoridad activa 
y vigilante asegurase el imperio de las leyes , protegiese el 
orden, y volviese al Estado su tranquilidad. Á mas de esto, no 
sin fundamento se esperaba que un director supremo á nom- 
bramiento de toda la representación nacional fuese mirado por 
las Provincias con el agrado á que inclinan las propias obras, 
y no con esa desconfianza oculta que en las de este género me- 
recen las ajenas. Penetrado de estos sentimientos el soberano lm Mnrieiot 
congreso , puso sus miras en un hombre distinguido por sus g,,ÍI^Ípa¡JI!rÍ 
servicios, recomendable por sus talentos, y, en su juicio, capaz 
por su política de cerrar la puerta á los abismos. Fué este el 
señor brigadier general D. Juan Martin de Pueyrredon, que 
feUzmente tiene en sus manos las riendas del Estado. Vosotros 
lo sabéis , ciudadanos, con qué pulso y acuerdo ha sabido fijar 
la suerte vacilante de la patria. Á su presencia, las pasiones 
agitadas solo nos dieron aquel susurro que dejan en las aguas 
por algún tiempo las grandes tempestades. Los facciosos fueron 
dispersos, llevando consigo la confusión y sus remordimientos. 

El soberano congreso echó de ver que una magistratura su- 
prema sin una regla propia que le sirviese de guia, no podia 
gozar de sólida existencia. Por desgracia^ el estatuto provisorio 
que regia al Estado, lisonjeando demasiado las aspiraciones de 
unos pueblos sin experiencia^ aflojó algún tanto los nudos so- 

A. — V. 18 



1819. 

£1 congrero 
irmóotro eiiatuio. 



Lo qne hizo 
)l poder ejecutivo. 



Justas medidas 
quo se tomaron. 



274 niOTINCIAS UNIDAS DB BUD-AMÉRIGA T CHTUI. 

cíales. £1 soberano congreso creyó de su deber la formación dé 
otro, que proyisoriamente llenase el vacío de la constitución. 

Aunque sin la recomendación que da la idea de una obra 
permanente, él debía conformarse á los principios del pacto 
social, al genio de la nación, á su espíritu religioso, á su moral, 
á sus virtudes y á todas las necesidades del Estado. Yednos 
aquí, ciudadanos, empeñados en dar á la máquina poUtica una 
acción sin abusos y un movimiento sin destrucción. No dare- 
mos un análisis de su organización ; porque reservándonos ha- 
cerlo en breve de la constitución, que tomó de él muchos artí- 
culos, esperamos esta ocasión para que juzguéis del mérito de 
nuestro trabajo. 

Diremos, sin embargo , que á virtud de] este reglamento, 
aunque el poder ejecutivo quedó en la feliz impotencia de ser 
un déspota, con todo recuperó la autoridad de que se hallaba 
despojado. Su nombre no fué ya un título vano con que se 
decoraba la nulidad, sino una expresión que acompañada del 
vigor debia suscitar. el respeto y obrar sobre los pueblos con un 
ascendiente desconocido. Temible al mismo tiempo podría rom- 
per estos muros impenetrables, que parecía poner al vicio A 
cubierto de todos los esfuerzos del poder. 

No menos en centinela para que el abuso de la autoridad no 
pasase á tiranía, lo estuvimos también para que la libertad del 
pueblo no degenerase en licencia. Huyendo de esas juntas tumul- 
tuarias para las elecciones de jefes de los pueblos, reformamos 
las formas recibidas, y no dimos lugar á esos principios sub- 
versivos de todo el orden social. Tuvimos muy presente aquella 
sabia máxima : que es necesario trabajar todo para el pueblo, 
y nada por el pueblo ; por lo mismo limitamos el círculo de sa 
acción á la propuesta de elegibles. Fué así como se consiguió la 
tranquilidad ; y que no abandonando los ciudadanos sus tra- 
bajos útiles para entregarse al discernimiento de materias eri- 
zadas de abrojos, dejasen de correr como al principio todos los 
períodos -del desorden. 

Á merced de estas justas medidas, y de otras que omitimos, 
la patria empezó á presentar su &ente con otra dignidad^ y 



PROVINCIAS mtÚlS Dfi SUD-AüéRlCA T GHILB* 275 

tenia en su mano los elementos propios de su fuerza. Seis anos 
iban ya corridos en que por parte de la España sosteníamos una 
guerra injusta, insensata y ruinosa : solo porque rehusábamos 
ser sus esclavos. No sin razón creíamos que la vuelta de Fer- 
nando Vil al trono de sus padres pondría fin á estas calami- 
dades; y que entregándose á los movimientos de una alma vir- 
tuosa, cuyas desgracias habían forzado á la fortuna á avergon- 
zarse de su inconstancia, reconocería nuestros derechos á la 
emancipación. Todos los pueblos de la tierra, unidos de interés 
por la humanidad, tenían fijada su vista sobre este aconteci- 
miento memorable : ó para coronar su nombre de gloria, ó para 
cubrirlo de una infamia eterna. Siempre rey por autoridad, y 
siempre padre por ternura, pudo haber hecho la real autoridad 
amable y cara á los pueblos. Mas, ¿qué hizo? ¿Escuchó con 
agrado la voz elocuente de la razón? ¿Tuvo acogida en su 
ánimo la dulce persuasión á favor nuestro? ¿Los lamentables 
gritos de las víctimas que se sacrifican á su nombre conmovie- 
ron sus entrañas? No , ciudadanos, no : en su alma tenia su 
trono el imperio de la ferocidad. De ella sale una voz que dice, 
como se dijo en otro tiempo contra los Norte-Americanos : 
« Con pueblos rebelados, la clemencia es debihdad; el estan- 
darte de la rebelión fué levantado por la fuerza : caiga sobre las 
manos que lo desplegaron y sobre todos sus secuaces la cruel 
hacha de la justicia : no demos tiempo á esos amotinados para 
que se acostumbren á sus crímenes, á los jefes para que afirmen 
su poder, ni á los pueblos para que aprendan á venerar sus 
nuevos amos. Á ellos se les dan las pasiones, como las armas. 
Desplegúese á su vista la majestad del trono español : ellos se 
precipitarán á nuestros pies, pasando luego del terror á los re- 
mordimientos, y de los remordimientos al yugo. La piedad en 
la guerra civil es la mas funesta de las virtudes ; la espada una 
vez desenvainada no debe volver á su lugar, sino por la sumi- 
sión : perezcan todos si es preciso, y á los que escapen de la 
muerte, solo les queden en su aüvio ojos para llorar. » 

Los hechos de este rey inhumano van todos al unísono de 
estas palabras. Traed, ciudadanos, á la memoria el torrente de 



i819. 



Lo qae habiera 

podido lograr 

Fernando VU. 



Hechos croelet 

del rey 
Fernando Vil. 



1819. 



Excesos 

del dicho rey 

en los 

dos hemisferios. 



DeclirsDse 

independieutes 

1m AmericaDos. 



27C PROTIlfCIAS UKIDAS DI SÜD-ÁIIÉIICÁ T GHILB. 

males que os expusimos en otro manifiesto patético, si aeaso 
no bastan los que sufris, para acreditar su crueldad. Ignoraba 
sin duda que la paciencia tiene un término, al que sucede la 
desesperación ; que el terror indigna mas que lo que acobarda 
á un pueblo armado por su libertad ; y en fiu^ que la naturaleza 
se venga de todo aquel que se atreve á ultrajarla. 

Para conocer todo el fondo de imprudencia que caracteriza 
los hechos de este rey, echemos la vista sobre los Españoles 
de la Península, que irresolutos balancean entre si persevera 
bajo el yugo ó se proclamen independientes de Femando. 
¡ Cómo I ¿ será burlándose de sus vidas que se les inclinará á 
la obediencia? ¿No servirá mas bien esta crueldad para endu- 
recer sus corazones? Si; nosotros lo sostenemos: en esa es- 
cuela de sangre, que ha abierto ante sus ojos^ es donde ellos 
aprenderán á no ser siervos. Si llegan á sublevarse, en ella es 
donde sus almas vacilantes se habrán fortificado contra sos 
dudas. Ellos vivían perplejos sobre abandonar á su rey ; la voz 
del respeto paternal les gritaba : Deteneos, es vuestro sobe- 
rano.... Y tú, legislador imprudente, tú habrás fijado su voz 
trémula, tú habrás apagado en ellos la dulce ternura del amor 
fiUal; tú los habrás precipitado á la insurrección. 

Con respecto á nosotros, los efectos aun fueron mas justifi- 
cados ; sus excesos en uno y otro hemisferio acabaron de borrar 
toda disposición á favor de su vasallaje. Perseguidos á todo 
ultraje por su fiereza, él mismo nos hizo conocer que solo la 
independencia era la tabla saludable para llegar á una isla 
afortunada. Dimos por fin el tercer paso que nos indicaba la 
naturaleza, y nos declaramos independientes. Gracias al odio 
irreconciliable que ños produjo tanto bien. Ciudadanos, vednos 
aquí desde esta época en un siglo enteramente nuevo : ya no 
pertenecemos á la España, sino á nosotros mismos. Enemigos 
de un rey ingrato, concentraremos en adelante nuestros proyectos 
y nuestras fuerzas en el plan único de nuestra feUcidad. Las 
almas tímidas, que solo juzgan de la suerte del Estado por las 
menguadas dimensiones de su fortuna, creyeron que nuestra 
existencia exigia siempre estar unida á la de España. Se en- 



1819. 



Lo que fintiei 
al vene libre 



Rodney, 
primer enviad 
extranjerOé 



PROYINGUS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 277 

ganaron. Verá el mundo que podemos ser autores de esta nueva 
creación. 

En efecto , ¡ de qué aliento vigoroso no se sintieron esfor- 
zados vuestros brazos al pronunciar estas palabras : Somos ya 
independientes, somos libres I Entonces fué cuando los corazones 
se asociaron para sostener con gloria los empeños de esta feliz 
metamorfosis. Entonces fué cuando los himnos consagrados á la 
libertad llegaron á componer una parte del culto. Entonces, en 
fin, cuando las llamas del regocijo sucedieron en muchos á los 
incendios de la discordia. Ciudadanos, no sin la mas tierna 
emoción observa el soberano congreso que un enviado extran- 
jero (1) cerca de nuestro gobierno, penetrado de los sentimien- 
tos que os inspiró la independencia, informa al suyo por estas 
cláusulas : « Esta fué una medida de la mas alta importancia, 
y ha sido productiva de una unanimidad y decisión antes 
desconocida.... la saludable influencia de este intrépido y deci- 
sivo paso fué sentida á un tiempo en todo el territorio, y dio 
nuevo vigor y fuerza á la causa de la patria y estabilidad al 
gobierno. » 

No era poco habernos desembarazado de enemigos domes- lo qae redami 
ticos y roto las coyundas de un yugo aborrecido ; pero mucho ** p'"®''*'" *""" 
mas pedia de. nosotros nuestro propio instituto. Entablar rela- 
ciones amigables con las potencias extranjeras, de quienes po- 
díamos temer que se reuniesen á nuestro común enemigo, y 
conseguir el reconocimiento de nuestra independencia : ved 
aquí, ciudadanos, los grandes objetos que han ocupado las 
mas serias y profundas meditaciones del congreso. Nadie hay 
que ignore, que para no descarriarse en el laberinto de esta 
carrera, es necesario seguir un orden de consejos, reflexiones 
y pensamientos que salen de la esfera de los comunes. Nada 
menos se necesita que un conocimiento exacto de los intereses 
que unen ó desunen á las naciones ; de los objetos que las 
lisonjean ó las irritan ; de las fuerzas que disfrutan ó de las 



(1) Mr. Rodney, primer enviado de la comisión que diputó el presidente 
de los Estados Unidos de Norte-América. 



278 PlOTlNaAS 0NIDA8 BE SVD-ÁHÉRICA T GHIUB4 

1819. que carecen; una agilidad de espíritu, que replegándose nn 
cesar sobre sus propios proyectos para extenderlos ó reprimiiv 
los, suspenderlos ó precipitarlos, se acomoda al tiempo, se 
presta á los acontecimientos y toma la forma de las circunstan- 
cias, pero sin dependencia de ellas ; un espíritu de precaución 
contra la astuta política que asegura sus negociaciones con las 
desconfianzas, las dirige con desvíos aparentes, las adelanta con 
lentitudes estudiosas, y nunca está mas cerca de su término 
que cuando afecta mas distancia ; en fin, un golpe de ojo dis- 
tinto y rápido que une los objetos á pesar de sus distancias, 
los distingue á pesar de su semejanza, y los concilia á pesar de 
su contrariedad. 

No creáis, ciudadanos, que esta sea una pura teoría con qae 
procuramos entretener vuestra imaginación. Es, sí, el sumario de 
nuestros pasos en la difícil carrera de la delicada diplomacia. 
Puesto en nuestras manos un Estado naciente, inconstituido, 
¡ qué de difíciles combinaciones no han sido necesarias para 
introducir la razón, armada de toda su fuerza, en el fondo de 
los gabinetes : ó indiferentes sobre su suerte, ó desconfiados.de 
su justicia, ó prevenidos contra su causa, ó en contradicción 
con sus intereses, ó detenidos, en fin, por el influjo de ima po- 
Tarea diHcii lítlca circunspecta ! ¡ Qué de actividad, qué de diligencia para 
frustrar en las cortes las sugestiones emponzoñadas de la ven- 
gativa España, y dejar sin frutos sus eternos resentimientos I 
¡ Qué de prudencia y delicadeza para ajustar negociaciones, sin 
comprometer al Estado, con una potencia vecina que nos ob- 
serva I ; En fin, qué de precaución, qué de paciencia para con- 
tener el genio del mal apoderado de algunos pueblos, formando 
en el seno del Estado otro Estado aparte, sin mas política que 
la de las pasiones, siempre reprimidas por la autoridad, y 
siempre en lucha con ella misma 1 

Por el mismo interés de nuestra causa, ciudadanos, no nos 
es permitido correr el velo á los misterios que nos han ocupado 
con las demás naciones. Ellos son de tal naturaleza que deben 
obrar en silencio y madurar por progresos insensibles y lentos. 
La justicia y la utiüdad común con que se recomienda nuestra 



del congreso. 



raOYINGIÁS UNIDAS DE SUD-ÁH^RIGA T CHILB,^ 27d 

causa, son del género sublime y de un orden superior á los 1819. 
obstáculos que suscita la intriga. Así ellas minarán sordamente 
las opiniones ; ellas filtrarán como las aguas mansas, y dejando 
un depósito fecundo, fructificará el bien con abundancia. Entre- 
tanto, contentémonos con disfrutar de las potencias europeas 
esa neutralidad tácita, fundada sobre el derecho de igualdad entre 
nación y nación, como otras tantas personas libres que viven 
en el estado de naturaleza. Es sobre este principio incontestable 
que no creyéndose ninguna de ellas con acción á mezclarse en 
los asuntos domésticos de cada Estado, retiran su cooperación 
activa y dejan á las partes contendoras de la presente lucha en 
su pleno derecho para obrar según sus intereses. El comercio, 
la paz, la beneficencia recíproca que reclama la sociedad uni- 
versal entre todas las naciones del globo, son los sóhdos bienes 
que en su tribunal merecerán la preferencia sobre las preten- 
siones injustas y acaloradas de la España. 

Los cuidados de la guerra y el deseo de tomar un conocí- Traslación 
miento mas exacto de todas las relaciones que unen los diversos ^e*«onKf«« 
intereses del Estado, ejecutaban al soberano congreso para capiuideiE»u 
trasladarse á la capital, donde mas en contacto con el poder 
ejecutivo podría darse á la causa otra celeridad, otro acierto. 
No fué sino después de haber calmado las agitaciones de varios 
anarquistas, siempre empeñados en disputarse las ruinas de 
la patria, que verificó el congreso su translación. 

Si la naturaleza de un manifiesto breve y sucinto admitiese Deberes 
el detal de nuestras serias ocupaciones desde esta época, por **** congresc 
él deberíais medir, ciudadanos, la extensión de nuestros cui- 
dados. Reparar los males del Estado, al mismo tiempo que 
trabajamos en formarle la constitución mas ventajosa : ved aquí 
lo que exigía de nosotros un instinto laborioso. 

La escasa población del Estado pedia de justicia que nos 
acercásemos al origen de un mal que nos daba por resultado 
nuestra común debiüdad. Este no era otro que el despotismo 
del antiguo régimen, cuyos estragos son siempre la esterilidad, 
la incultura y el desierto de los campos. Autorizando el con- Aatorúrtoi^i 
greso al supremo director del Estado para adjudicar tierras ¿«wJ wdu 



280 raOTIHCUS URIDAS M SUD-AatUCl t chili. 

¡8i9. baldías á nuevos pobladores, quienes cultivasen este árbol de 
la vida, dio la seí&al de que se regia por los sentimientos de un 
espíritu reparador. 

Las calamidades de una guerra larga y dispendiosa tenían 
agotados los fondos públicos, y gravado el Estado con mu 
deuda enorme. No podia ignorar el congreso que él dinero es 
itMat para el cuerpo político lo que la sangre para el humano. An- 
I^ZmT ii^entar la masa de estos fondos y mejorar su sitoadon deplo- 
I Eaiftd«. rabie, fué lo que fijó su solicitud y sus cuidados. Á este efecto 
sancionó el decreto de amortización expedido por el poder eje- 
cutivo, dictó un reglamento que sirviese de guia á la comisioa 
encargada del cobro de deudas relativas á la aduana^ aprobó la 
rebaja de su arancel, el establecimiento de la caja nacional de 
fundos de Sud- América, dio su existencia á un banco de rescate 
para el fomento del rico mineral de Famatina, mandó establecer 
una callana de fundición, tuvo su aprobación el proyecto de 
una casa de moneda, y trata de hacerla extensiva á los metales 
de cobre. No es por movimientos rápidos que se pueden resta- 
blecer las rentas agotadas de un Estado. El tiempo y la pru- 
dencia son los que darán este resultado feliz. 
i»eiM\u La ignorancia es la causa de esa inmoraUdad que apaga to- 

nMTM i««rM. ^^ jg^g yirtudes, y produce todos los crímenes que afligen las 
sociedades. El congreso con el mayor interés escuchó y aprobó 
la solicitud de varias ciudades en orden á recargar sus propios 
haberes para establecer escuelas de primeras letras y fomentar 
otras benéficas instituciones, 
don pAbiiea. No hay cosa mas consoladora que ver propagado el cultivo 
de la educación pública. Los trabajos consagrados por el su- 
premo director del Estado al progreso de las letras en los es- 
tudios de esta capital, y los que se emplearán en las demás 
provincias, servirán con el tiempo para formar hombres y ciu- 
dadanos. Sensible el congreso á sus laudables conatos, aplicó 
la parte del erario en las herencias transversales á la dotación 
de los profesores, 
wit MtonL Persuadido también de que la instrucción en el ameno y 
delicioso ramo de la historia natural influye con ventajas cour 



PROTinaiS UNIDAS DE SUD-ÁHÉRICÁ T CHILE. 281 

siderables en el progreso de los conocimientos humanos, ha 
protegido las ideas benéficas de un naturalista recomendable 
por su saber. 

Las recompensas nacionales son un homenaje que la patria 
ofrece á la virtud, un culto público tributado al mérito, y un 
estimulo de grandes acciones. Con monumentos y signos de 
honor mandó atestiguar su reconocimiento á los guerreros que 
han señalado su valor en defensa de la patria^ y con algunos 
privilegios exclusivos á favor de los inventores ó introductores 
de las artes ha procurado domiciliar las producciones de la in- 
dustria. 

Crímenes de revoluciones intestinas contra el gobierno te- 
nían atemorizada la patria por la tenebrosa meditación de los 
completados y sus frecuentes animosidades. Ninguna seguridad 
en el Estado, ningún lugar de asilo, ningún funcionario pú- 
blico sin peligro. £1 dolor con que el congreso advertía que 
nuestros códigos legales no eran suficientes para contener la 
audacia de unos hombres profundamente corrompidos, le hizo 
concebir que era preciso crear un nuevo tribunal de vigilancia, 
que con un reglamento acomodado á las circunstancias pudiese 
detener el curso de estos instrumentos de venganza y pros- 
cripción. Una comisión militar fué creada, y ella se emplea en 
purgar la patria de malvados. 

Nunca ha sido el ánimo del congreso^ ciudadanos, llamar 
vuestra atención al pormenor de los asuntos que vuestras pre- 
tensiones particulares han elevado á su conocimiento. No es 
porque no redunde en su satisfacción el que advirtieseis la 
marcha silenciosa y paciente que ha llevado en un camino 
escabroso y lleno de aridez. Pero ¿quién podria seguir el hilo 
en este inmenso cúmulo de operaciones ? Con un ardor infati- 
gable trabajábamos en la constitución que habia de consoUdar 
vuestra feUcidad^ mas este pesado despacho paraUzando nues- 
tros afanes, fué preciso que fiando los menos arduos al juicio 
de una comisión, quedasen desembarazadas las atenciones del 
congreso para emplearlas en el principal objeto de su misión. 

Cuando nos diputasteis, ciudadanos, á la formación de este 



1819. 



Reeonpenwt 
naciosalM. 



Creación 

de un 

na«f o trtbonal. 



Í8i9. 

Lo que t* 

» a coBBt¡iai*ion 

política 
«It nn EnUdo. 



1.0 qae ei 

l« roDktitucion 

■rtual 

de Isa 
jvincias Uoidaa. 



2^ PROYINGIAS UNIDAS DB SOD-AHÉaiGA T CHILE. 

congreso soberano^ bien penetrados estabais que sin una cxm- 
titucion permanente no podia entrar el Estado en la lista de 
las naciones, ni llamarse libre y feliz. En efecto, ¿qué otn 
cosa es la constitución política de un Estado, sino ese solemne 
pacto social que determina la forma de su gobierno, asegoia 
la libertad del ciudadano, y abre los cimientos del reposo pú- 
blico? Desde luego no habríamos desempeñado los sagrados 
deberes de nuestro encargo, si en la que al presente os alargi- 
mos, no vieseis en acción ese derecho incontestable de los pue- 
blos para elegirse la mejor. 

En un asunto en que empeñaron todo su saber los licurgos, 
los Solones, los Platones y Aristóteles, creyeron vuestros re- 
prosentantes que sin el socorro de la historia, de la política y 
del cotejo de las mejores constituciones, iban expuestos á trai- 
cionar toda vuestra confianza. Así es que para evitarlo, ace^ 
cíndose á estas fuentes puras, han sacado los principios que 
rigen las sociedades políticas, y los han acomodado al pacto 
social que vais á jurar. 

Seguramente podemos decir con igual derecho que decia una 
sabia pluma en su caso, que la presente constitución no es 
ni la democracia fogosa de Atenas , ni el régimen monacal de 
Esparta, ni la aristocracia patricia ó la efervescencia plebeya 
de Roma, ni el gobierno absoluto de Rusia, ni el despotismo 
de la Turquía, ni la federación comphcada de algunos Estados. 
Pero es, sí, un estatuto que se acerca á la perfección : un es- 
tado medio entre la convulsión democrática y el abuso del 
poder ilimitado. 

Por esta idea anticipada ya advertis, ciudadanos, que de- 
seando el congreso soberano haceros gustar de todas las ventajas 
que los hombres pueden gozar sobre la tierra, ha formado la 
constitución presente, organizando de un modo nüxto los po- 
deres legislativo, ejecutivo y judicial. Dividir estos poderes y 
equilibrarlos de manera que en sus justas dimensiones estén 
como encerradas- las semillas del bien público : ved aquí la 
obra reputada en política por el último esfuerzo del espíritu 
humano ; y ved aquí también con la que ha asegurado el con- 



PROTINaAS UHIDAS DE 8UD-ÁMÉRICÁ T CHILE. 283 

greso vuestra prosperidad. Un análisis de sus bases principales i8i9. 
os pondrá, ciudadanos, en estado de conocer que ella lleva el 
sello de la mas profunda reflexión. 

Por la misma constitución del hombre, por la formación de 
las sociedades, y por una grande serie de monumentos histó- 
ricos, descubrió el congreso esta importante verdad — que no 
puede ser por mucho tiempo un pueblo libre y feliz, sin que 
sea su propio legislador. Pero cuando quedó convencido de su 
fuerza, lo estuvo en igual grado, que su concurso inmediato á 
la formación de la ley le comunicaria el carácter que llevan 
siempre las obras del error, del tumulto y las pasiones. Una lo que e» necesai 
asamblea numerosa de hombres, por la mayor parte ignorantes, boena» ie¡L 
divididos por opiniones, por principios, por intereses, y agita- 
dos por todo lo qae fermenta al rededor de sí, no puede pro- 
ducir leyes sabias. Para hacer buenas leyes, dice un filósofo, 
se necesitan cabezas frias y corazones puros. Pero cuando 
esto fuese posible en pequeños pueblos, no lo sería en los vastos 
Estados. 

Estos principios concluyen la necesidad de ejercer los pue- 
blos su potestad legislativa por otras manos distintas de las 
suyas, pero elegidas por ellos mismos ; y la razón que ha te- 
nido el congreso constituyente para formar otro compuesto de 
dos cámaras, una de representantes, y otra de senadores. El 
pueblo es el origen y el creador de todo poder ; pero no pu- 
diendo ejercer por sí mismo el legislativo, es este augusto con- 
greso el depositario de su confianza para este ministerio. 

En la amoviUdad de los representantes y senadores no ha 
procurado manifestar menor cordura este congreso. No hay 
sentimiento mas natural al hombre que el de extender el po- 
der de que está revestido. Pero un hombre transeúnte en la 
carrera de los empleos no puede ser tentado con el goce de 
una fortuna fugitiva. Fué, pues, por eso que el congreso cons- 
tituyente puso límites á estos cargos. 

Debe también reconocerse su previsión, fijando á tiempos 
señalados las sesiones del cuerpo legislativo. Ha demostrado la 
experiencia, y parece estar en la flaqueza natural del hombre, 



Limites puesto 
por el congreM 
en los empleos 



284 PROvinaAS ohidás db sod-ahéuga t chilb. 

1119. que una asamblea legislativa siempre en fatiga bnscando ma- 
teria i sus perpetuas deliberaciones, nunca puede ser tan feliz 
que la encuentre tal cual ella conviene para sancionar leyes 
justas y proporcionadas á las públicas necesidades. En este 
caso la misma multiplicidad de leyes, que siempre se ha mirado 
como síntoma de corrupción , las desnuda de ese carácter sa- 
grado que comunica su importancia unida á su singularidad. 
crwciuB Siguiendo el plan que se habia trazado el congreso oonstí- 

i p«^r «ierntifo. |yygjj|g^ ^q^q eucargado para levantar el edificio social, proce- 
dió á la creación del poder ejecutivo. Todo cnanto puede influir 
á cautivar el entendimiento le habia persuadido, que el hombre 
nunca puede gozar de Ubertad bajo un gobierno donde se ha- 
llen amalgamados sobre unas manos los dos poderes legislativo 
y ejecutivo. Ea efecto, la voluntad del que manda es entonces 
la suprema ley, tanto mas rápida en su ejecución, cuanto es 

irMtor «aprcno. mas vivo SU ppopio iutores. Obligado, pues, á dividirlo, revistió 
con este alto poder á un solo director supremo. 

Advertís aquí, ciudadanos, la sabiduría de esta medida. Ea 
la ejecución de las leyes, un centro único de poder siempre ha 
sido necesario para que ellas sean superiores á todos los obs- 
táculos. Libre entonces el magistrado supremo de concurrentes 
llenos de las desconfianzas y los celos que inspira una odiosa 
rivalidad, él sabrá conducir al puerto el bajel del Estado por 
entre borrascas y precipicios. La anarquía abre la puerta á la 
utiUdad tiranía, y la tiranía forja los hierros de la esclavitud. La unidad 
ddpoder. ¿iel podcr previeuc estos inconvenientes. Á su presencia desa- 
parecen las turbulencias ; y el trono de la ley se deja ver en 
todo su esplendor. 
AtriboeioDes Rodoaudo la coustituciou á este primer magistrado de una 

iirtdorwprenio. graudc dignidad y fuerza física, es como se ha propuesto im- 
primir en los ánimos un respeto saludable y ponerlo en aptitud 
de proteger las instituciones en que está fundada la prosperidad 
del Estado. Entre otras muchas atribuciones, él es el jc^e su- 
premo de todas las fuerzas de mar y tierra; inspector de todos 
los fondos públicos ; dispensador de todos los empleos ; tiene 
un influjo inmediato en los tratados con las naciones extraih 



PROYmClÁS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 285 

jeras ; publica la guerra ; la dirige en todo su curso ; propone isig^ 
al cuerpo legislativo proyectos que estima convenientes á la 
felicidad de la patria ; manda ejecutar todas las leyes; examina 
las que de nuevo se meditan, y goza de un veto moderado. Asi 
es como esta suprema magistratura tiene en sus manos todos 
los resortes del gobierno ; y así es, también, como se halla au- 
torizada para reprimir la audacia de los prevaricadores, que 
con ultraje de las leyes procuran ser autores de una política 
subversiva. 

Con sobrado acuerdo no quiere la constitución que el su- 
premo director del Estado tenga la iniciativa de las leyes, ni 
menos un veto absoluto. Nada sería tan peligroso como el re- 
vestirlo de estas prerogativas. ¿Qué otra cosa produciría esa 
iniciativa, sino tener siempre subordinado el ejercicio de la 
legislatura á los antojos del ejecutivo? Y este veto absoluto 
¿qué nos daria por resultado, sino abrir la puerta á la discordia; 
tentar al gobierno para que invada en su totalidad lo que ya 
en parte le pertenecía; y corromper los miembros que puedan 
oponerse á su ambición ? Cierto es que el que tiene en sus ma- 
nos las riendas del gobierno, y que como á un centro común 
llama todas las partes de la administración, debe conocer todas 
las necesidades del Estado y promover los medios que influyen 
en su alivio ; pero es en fuerza de estas mismas consideraciones 
que la constitución le autoriza para proponer proyectos confor- 
mes á su carácter, á sus costumbres, á su presente situación, 
y aun á producir un veto moderado, que no pasando de una 
simple censura, es mas análogo á la naturaleza de su poder. 

Á las dos instituciones sociales de que hasta aquí hemos corte «apremí 
hecho mención, añadió el congreso constituyente una corte su- deUMtwia. 
prema de justicia con la investidura del poder judicial. Razones 
no menos poderosas que las pasadas dieron nacimiento á esta 
separación. Un legislador y juez á un mismo tiempo vendría 
á ser no pocas veces juez en su propia causa. No parece sino que 
en cierto modo venga el legislador su ofensa personal^ cuando 
juzga del ultraje inferído á su misma ley: teniendo entonces 
que infligür penas contra el transgresor, se halla expuesto este 



1819. 



Deberes 

d« loslcgíslatloie»; 

duración 

de 8u> empleos. 



El congroo 

equilibra 
los poderes. 



Ojeada 

sobre 

la eoosUtacion, 



Influjo 

de los dos cuerpos 

deliberantes. 



386 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 

á ser víctima de su pasión. Otra es la disposicioo de un mero 
juez, cuyos sentimientos menos agitados, porgue no ve insul- 
tada ninguna de sus obras, escucha en silencio la vos de k 
razón. 

Por lo demás, las funciones de los que ejercen este poder se 
reducen á sostener con fuerza la verdad en el templo de la jus* 
ticia. Á fin de que ellos sean órganos fieles de la ley, instruyén- 
dose constantemente de su espíritu, dispone la constitución j 
que duren en sus plazas lo que dure su probidad de vida y buena 
opinión. Poderlo todo á favor de la justicia, y no poder nada á 
favor de sí mismos, es el estado en que la misma constitución 
pone á estos ministros. El texto de la ley claro y expreso es 
todo lo que ellos pueden sobre el ciudadano. De este modo 
quedan sin efecto los consejos peligrosos de ese amor propio, 
que con interpretaciones arbitrarias aspira á capitular con la 
ley, y encontrar un medio aparente entre el vicio y la virtud. 

Nada habría hecho el congreso constituyente, si dividiendo los 
poderes no los hubiese equiübrado, de manera que el ejercicio 
de cada uno se hallase contenido en sus justos límites. Mas ó 
menos autoridad de la que les correspondia, ó hubiese favore- 
cido el desorden, ó provocado á la insurrección, ó consagrado 
la tiranía. Demos por ahora, ciudadanos, una ojeada rápida 
sobre la constitución presente, y veremos alejados de ella estos 
escollos. 

La facultad de formar leyes sería por lo común llevada á los 
últimos excesos, si pudiese perder de vista que su objeto es unir 
á los ciudadanos por un interés común. Los hombres entonces, 
opresores ú oprimidos, sufrirían los mismos males que en el 
estado de naturaleza. Advertid, ciudadanos, la desvelada aten- 
ción del congreso constituyente para contrabalancear esa fa- 
cultad y prevenir todos sus abusos. Pasemos en silencio lasfor- 
maüdades de la constitución, para que tenga acceso un proyecto 
de ley ; nada digamos en orden á la mayoría de sufragios 
requerida en su aprobación ; y fijemos la vista, así sobre el in- 
flujo de los dos cuerpos deUberantes, como sobre el que tiene 
el ejecutivo en la formación de la ley. Persuadido el congreso 



PROVINCIAS ONIDAS DE SCD-ÁMÉRICA T CHILE. 287 

que sin que esta fuese pesada en distintas balanzas, jamas 1819. 
presentaría la imagen de la imparcialidad, fué que dividió en 
dos cuerpos de intereses distintos por algunos respectos ese 
poder legislativo. Una cámara de representantes y un senado 
son esos cuerpos encomendados de esta augusta función. Leyes 
iniciadas en cualquiera de ellos, discutidas en ambos, pasadas 
por la prueba de la censura del ejecutivo, revisadas nueva- 
mente y sancionadas por dos tercios de sufragios, jamas podrá 
dudarse que son el fruto de la reflexión profunda, del juicio 
«evero, de la madurez del espíritu ; y que equilibrando así los 
poderes, la constitución purifica las leyes de todas las sugestio- 
nes del amor propio, y aun de las pequeñas faltas del descuido. 

No sería menos funesto á la libertad el poder ejecutivo que Mcd¡du sabus 
el legislativo sin equilibrio, si revistiendo el congreso con la <>e»con«row- 
fuerza armada, no hubiese tomado en la constitución las medidas 
que dicta la prudencia para mantener la balanza en igualdad. 
Sabido es que las leyes enmudecen avista déla fuerza. Un magis- 
trado armado siempre es emprendedor ; y de la violación de 
las leyes á la tiranía el camino es corto. Pero, ciudadanos, vi- 
vid seguros de esta usurpación. La fuerza física, que en la paz 
sirve de apoyo al ejecutivo, se halla mitigada por la fuerza 
moral que sirve de baluarte al legislativo. Esa confianza entera, 
ese amor sincero de los pueblos á unos representantes de su 
•elección, depositarios fieles de su fortuna, de su libertad y aun 
de su existencia, y cuya causa personal se halla identificada 
jcon la suya : ved aquí, ciudadanos, en lo que ella consiste. 
Sería demasiada presunción de un magistrado supremo persua- 
dirse que en oposición de esta fuerza moral podia invadir im- 
punemente los derechos sagrados de la legislatura. En la escuela 
de todos los siglos debería haber aprendido que esa fuerza 
moral, aunque fundada sobre las fibras blandas del corazón y del 
cerebro, es incontrastable; y que aspirar á destruirla, es destruir 
su poder mismo. En efecto, los pueblos no tardarían en ar- 
marse para vengar una otensa que mirarían como propia, y 
aniquilar un temerario que intentaba construir su fortuna sobre 
las ruinas de la libertad. 



288 PftOyillGIÁS DNIBAS BB 80D-AflÉEICl T CBIUE. 

1819. Sin duda que la guerra puede serla ocasión mas fávorahlei 

u qM pmino 686 ambicioso para poner en práctica el desdichado talento de 
•1 eMfreM. ^^ escuchar la razón, y procediendo por la via de hecho atacar 
vuestra libertad. Pero entrando el congreso constítay^ite en el 
corazón del hombre, y conociendo la marcha de las pasiones, 
previno las consecuencias de este paso resbaladizo. Con ese 
instinto de precaución que ha presidido á sus deliberaciones, 
equilibró los pasos de la guerra. El congreso soberano la medita, 
la ajusta, y la declara : el poder ejecutivo la publica, levanta 
los ejércitos y los dirige. Pero aun hay mas: sin los nuevos 
subsidios que ella exige, no hará ese ambicioso sino vanos es- 
fuerzos con que contentar su pasión. Su facultad se extiende 
al desnudo hecho de solicitarlos ; la del congreso á alargarle la 
mano con medida, y hacerle siempre sentir su dependencia. 
Guando el congreso constituyente autorizó al poder ejecutivo 
con la doble facultad de disponer de los fondos públicos, y 
distribuir honores y dignidades, bien sabía lo que ella puede 
en las manos de un ambicioso para ganarse aliados, corrom- 
piendo la virtud misma ; pero también sabia que la consti- 
tución abria caminos para detenerlos en la carrera de sus em- 
presas. Contra ese principio desorganizador, que nace, crece 
y se fortifica en el seno de la corrupción, quiere la ley funda- 
mental que el poder ejecutivo vaya en&enado por las regias 
que establece el legislativo en el manejo de los caudales ; y 
que, si es de su resorte poner empleados en los puestos, sea 
también del de este último acusarlos por una cámara, y sepa- 
rarlos por la otra. Así se ve que las desviaciones del gobierno 
supremo se hallan contenidas en esta parte por la constitución, 
y reducido su influjo al puro bien social. 
Anftiitis Si analizamos mas la constitución, todo nos hará ver que 

y lo qM^iIce wr. ®stá trazada en justas proporciones. El ejecutivo celebra los tra- 
tados con las demás naciones; el senado los aprueba ó rechaza, 
según la forma constitucional. Nada mas justo en el orden de 
los principios, que deben regir á una nación sabia y celosa de 
su Ubertad. El objeto de esos tratados es conservar la balanza 
política entre sus diversos intereses y fuerzas ; es combinarlo 



PROVINCIAS UNIDAS DE StlD-AMÉRlCA V CHILE. 289 

de tal modo que ninguna potencia pueda prevalecer sobre las 
otras, oprimirlas ó conquistarlas. La razón clama por que el 
primer magistrado de la República, cuyo destino es poner en 
movimiento todos los ramos de la administración, penetrar por 
sus embajadores los gabinetes de los príncipes, y arrebataries 
sus secretos, tenga una parte muy activa en la celebración de 
estos convenios; pero se trata de la suerte del Estado, y en estos 
asuntos su poder no es mas que un anillo, que enlazado con el 
legislativo forman la cadena social. La concurrencia de ambos 
es la que comunica la chispa eléctrica, que da la vida á la so- 
ciedad. 

Acabando de hacer ver el equiUbrio de esta ley constitucio- 
nal, llamamos vuestra atención, ciudadanos, á la libertad de la 
prensa, que os franquea con generosidad. Constituido el pueblo 
en tribunal censorio, puede decirse que llegó á su perfección el 
equiUbrio de los poderes, y aseguró sus bases la libertad civil. 
Sin esto la verdad, débil en tiempo de vuestros tiranos, no se 
atrevia á ver la luz, y temblando ante los mismos que debia 
intimidar, merecia la censura que debia hacer, Pero ¡ qué 
fuerza varonil, qué energía la de esa verdad, cuando con la 
libertad de la prensa recobra sus derechos I ¡ Qué aguijón para 
los buenos, y qué freno para los hombres que abusan de su 
poder I Acordaos, le decia á un príncipe un filósofo, que cada 
dia de vuestra vida es una hoja de tu historia. Ninguno hay 
tan inmoral y bajo para el que la estimación pdbüca no sea en 
el fondo del alma un decidido objeto de su amor propio. Esta 
libertad bien empleada os hará hablar con esa noble firmeza 
que el amor constante de la patria inspira á todo buen ciuda- 
dano, y hará que se avergüenzen los malvados de parecer á la 
faz de vuestro tribunal. 

Guando el congreso constituyente, equiübrando los poderes, 
se propuso establecer la hbertad sobre bases inmóbiles, sabía 
muy bien que en este choque perpetuo de los pesos daba algún 
alimento á las agitaciones moderadas. No creáis, ciudadanos, 
que ellas puedan llevarnos al seno de la anarquía. Una hbertad 
bien afirmada previene siempre ese desorden social. La 



181». 



Libertsd 
de la preoM* 



Sus benefioiof. 



VenUju 
de ana libertad 
bien afirmada. 



A. — V. 



19 



181». 



DcoUiradoa 
de Im dertchot 
dtl eiadadano* 



Religión eai61iea. 



Lecciones 
de In liistorín* 



290 PROVINCIAS UNIDAS BE SOD-AfltRICA T CHILB. 

balanza de los poderes está equilibrada ; los derechos tienen 
garantía, y la licencia un freno. Temed, sí, cuando nos YÍésáfl 
(por servimos de la expresión de un sabio) yegetar en un le^ 
poso parecido al entorpecimiento de un paralitico. La ambioioii 
siempre se aprovecha del sueño de los demás , y ella onnot 
duerme. 

Para el final complemento de la constitución no ha omitido 
el congreso constituyente la declaración de esos vuestros de- 
rechos esenciales, de que ó jamas pudisteis renunciar siao en 
parte, ó que habia adulterado la corrupción. Fné predso á 
Yuestros tiranos que cerrasen los archivos de la naturaleía» 
para que no pudieseis encontrar los justos títulos de vuestra 
libertad, igualdad y propiedad. Ellos se os abren á vuestra vista. 
Ellos borrarán de vuestra memoria la humillante historia de 
vuestros antiguos ultrajes. Ellos desterrarán las preocupaciones 
de esos seres privilegiados , que insultaban con su fausto 
vuestra miseria. EUos deben dar emulación á los talentos, apli- 
cación al trabajo, respeto á las costumbres. Perpetuamente res* 
piraréis en adelante el amor al bien, á la patria, á la justicia. 

De intento no os hemos presentado hasta aquí la religión 
catóUca, apostólica, romana, como la dominante entre n<»o- 
tros, y como la primera ley del Estado. Acreditar esta resolución 
entre pechos tan religiosos, acaso lo miraríais como ofensa y 
creeríais que se aplaudían vuestros representantes de no haber 
cometido un delito. Dejemos ese cuidado principalmente para 
aquellos Estados donde una criminal filosofía pretende sustituir 
sus miserables lecciones á las máximas consoladoras de un 
Evangelio acomodado á nuestra flaqueza. Por lo demás, el con- 
greso constituyente ha creído que no eran del fuero de la ley 
las opiniones particulares que no interesan al orden púbhco, 
y que el corazón humano es un santuario que debe venerar 
desde lejos. 

Al leer la historia de las antiguas naciones^ os asombraréis, 
ciudadanos, de sus disturbios y disensiones sin ribera. Después 
de mil debates terribles, era el último resultado abandonar pue- 
blos á la suerte siempre incierta de las armas. Mal combinados 



Loque eneiern 
la constitocioa. 



PtOYlHOAS UNIDAS BE SUD-ÁMÉRICA T CHIU. ^ 

los poderes, sin una Unea fija que los demarcase^ sin equi- isjg. 
librio las fuerzas, nadie era tan superior á sus flaquezas, que 
no le hiciesen ilusión sus pasiones. Todo era efecto de que la 
política aun no había salido de su infancia. Las luces de los 
siglos posteriores acabaron de perfeccionarla; y todas han ve- 
nido en socorro de la constitución que os presentamos. No ha 
cuidado tanto el congreso constituyente en acomodarla al clima, 
á la índole y á las costumbres de los pueblos en un Estado 
donde siendo tan diversos estos elementos, era imposible encon- 
trar el punto de su conformidad ; pero, sí, álos principios gene- 
rales de orden, de libertad y de justicia, que siendo de todos los 
lugares, de todos los tiempos, y no estando á merced de los 
acasos, debían hacerla firme é invariable. 

Después de nueve años de revolución, llegó por fin el mo- 
mento, ciudadanos, que tuviésemos una constitución. Ella en- 
cierra los verdaderos principios del orden social; y está dis- 
puesta de manera que comunicando un solo espíritu, crie el 
genio de la nación. Las legislaturas venideras la acercarán mas 
y mas á su perfección , y la pondrán en estado que pueda res- 
petarla la mano del tiempo. Se dice comunmente que todas las 
naciones corren los períodos de la vida hasta la decrepitud en 
que perecen. Nosotros desmentiremos esta máxima, si siempre 
en centinela de la constitución hacemos que renazca en ella la 
nación misma. 

Por lo que respecta á nosotros, no ambicionamos otra gloria 
que la de merecer vuestras bendiciones ; y que al leerla la pos- 
teridad, diga llena de una dulce emoción : Y£d aquí la carta 

BB NUESTRA LIBERTAD *. ESTOS SON LOS NOMBRES DE LOS QüE LA 
FORMARON, GUANDO NO EXISTÍAMOS» Y LOS QUE TMPmiERON QUE 
ANTES DE SABER QUE ÉRAMOS HOMBRES, SUPIÉSEMOS QUE ÉRAMOS 
ESCLAVOS. 

Ciudadanos : ó renunciemos para siempre el derecho á la copdiuioii. 
felicidad , ó demos al mundo el espectáculo de la unión, de la 
sabiduría y de las virtudes púbUcas. Mirad que el ínteres de que 
se trata encierra un largo porvenir. Un calendario nuevo está 
formado : el dia que cuente en adelante, ha de ser ó para 



SoU ambición 
del congreso* 



292 PROVINCIAS IMDAS DE SLD-AMÉRIGA T CHILE. 

13)9 nuestra ignominia, ó para nuestra gloría. — Dado en la sala de 
las sesiones , en Buenos Aires , á 22 de abril de 18i9. — Dr. 
Gregorio Funes, presidente. — Ignacio Núñez, pro-secretario. 
Hé aquí la constitución de las Provincias Unidas en Sud- 
América, sancionada y mandada publicar por el soberano con- 
greso constituyente el 30 de abril de 1819. 

SECCIÓN I. — Religión del Estado. 

Rniigion. Artículo 1 . — La religión católica, apostólica, romana, es la 

religión del Estado. El gobierno le debe la mas eficaz y pode- 
rosa protección; y los habitantes del territorio todo respeto, 
cualesquiera que sean sus opiniones privadas. 

Art. 2. — La infracción del artículo anterior será mirada 
como una violación de las leyes fundamentales del país. 



*oder legislativo. 



Cámara 
e representantes. 



Condiciones 
admisión en ella. 



Üuracion 

de la 

eprosentacion. 



SECCIÓN II. — Poder legislatito. 

Art. 3. — El poder legislativo se expedirá por un congreso 
nacional, compuesto de dos cámaras : una de representantes, 
y otra de senadores. 

Capítulo i. — Cámara de representantes. 

Art. 4-. — La cámara de representantes se compondrá de 
diputados elegidos en proporción de uno por cada veinticinco 
mil habitantes, ó una fracción que iguale el número de diez y 

seis mil. 

Art. 5. — Ninguno podrá ser elegido representante sin que 
tenga las calidades de siete años de ciudadano antes de su nom- 
bramiento ; veintiséis de edad cumplidos ; un fondo de cuatro 
mil pesos al menos; ó en su defecto, arte, profesión ú oficio 
útil. Que sea del fuero común, y no esté en dependencia del 
poder ejecutivo por servicio á sueldo. 

Art. 6. — Durarán en su representación cuatro años, pero se 
renovarán por mitad al fin de cada bienio. Para verificarlo, los 
primeros representantes, luego que se reúnan, sortearán los que 
deben saür en el primer bienio. El reemplazo de estos se hará 



Sa derecho 
prÍTatÍTO 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILE. 293 

por los que con la anticipación conveniente elijan los pueblos á 1819. 
quienes correspondan. 
Art. 7. — La cámara de representantes tiene exclusivamente Facuiudexciui 

h. .... , . • j t ••* • X / • j. do la cámara 

iniciativa eú materia de contribuciones, tasas é impuestos, 

quedando al senado la facultad de admitirlas, rehusarlas ú 

objetarlas reparos. 

Art. 8. — Ella tiene el derecho privativo de acusar de oficio, 
ó á instancia de cualquier ciudadano, á los miembros de los 
tres grandes poderes, á los ministros de Estado, enviados á las 
cortes extranjeras, arzobispos ú obispos, generales de los ejér- 
citos, gobernadores y jueces superiores de las provincias, y de- 
mas empleados de no inferior rango á los nombrados, por los 
delitos de traición , concusión , malversación de los fondos 
púbhcos, infracción de constitución , ú otros que según las 
leyes merezcan pena de muerte ó infamia. 

Art. 9. — Los representantes serán compensados por sus 
servicios con la cantidad y del fondo que señale la legislatura, 
siendo su distribución del resorte exclusivo de dicha cámara. 



Compensacio; 

¿los 
represenlaotei 



Capítulo ii. — Senado, 

Art. 10. — Formarán el senado los senadores de provincia, 
cuyo número será igual al de las provincias ; tres senadores 
miütares, cuya graduación no baje de coronel mayor; un 
obispo, y tres eclesiásticos ; un senador por cada universidad; 
y el director del Estado, concluido el tiempo de su gobierno. 

Art. 11. — Ninguno será nombrado senador que no tenga la 
edad de treinta años cumplidos, nueve de ciudadano antes de 
su elección, un fondo de ocho mil pesos, una renta equivalente, 
ó una profesión que lo ponga en estado de ser ventajoso á la 
sociedad. 

Art. 12. — Durarán en el cargo por el tiempo de doce años, 
renovándose por terceras partes cada cuatro. La suerte deci- 
dirá quiénes deban sahr en el primero y segundo cuatrienio. 

Art. 13. — El ex-director permanecerá en el senado hasta 
que sea reemplazado por el que le sucediese en el mando. 

Art. 14. — Los senadores por las provincias se elegirán én la 



Senado. 



Gondiciones 
de admisión en 



Duración 

del cargo 

de senador. 



i8iP. 

EleeeíoB 
1m Maadortt. 



Senadores 
mililires. 

Obispos 
senadores. 



EleeeioB 
or los cabildos 
eelesiátticos. 



iber del senado 



294 FBOTIIfCIAS URIDA8 M ftin>-AIIÉtICl T CHIU. 

forma fiiguiente. —- Cada municipalidad nombrará un capitnlar 
7 un propietario, que tenga un fondo de diez mil pesos al mé^ 
nos, para electores. Reunidos estos en un punto en el centro 
de la provincia, que designará el poder ejecutivo, elegirán tras 
sugetos de la clase civil, de los que uno al menos sea de £aera 
de la provincia. Esta tema se pasará al senado (la primera vez 
al congreso) con testimonio íntegro del acta de elecdon. El 
senado, recibidas todas las ternas y publicadas por la prensa, 
hará el escrutinio ; y los que tuvieren el mayor número de 
sufragios, computados por provincias, serán senadores. Si. no 
resultase pluralidad, la primera vez el congreso^ y en lo suce- 
sivo el senado, hará la elección de entre los propuestos. 

Art. 1 5. — Los senadores militares serán nombrados por d 
director del Estado. 

Art. i 6. — Será senador por la primera vez el obispo déla 
diócesis donde resida el cuerpo legislativo. En lo sucesivo se 
elegirá el obispo senador por los obispos del territorio, remi- 
tiendo sus votos al senado. Publicados por la prensa, se hará el 
escrutinio, y el que reuniese el mayor número será senador : 
no resultando pluralidad, decidirá la elección el senado. 

Art. 17. — Los cabildos eclesiásticos reunidos con el prelado 
diocesano, curas rectores del Sagrario de la iglesia catedral, y 
rectores délos colegios (cuando estos sean eclesiásticos) elegirán 
tres individuos del mismo estado, de los cuales uno al menos 
sea de otra diócesis. Remitidas y publicadas las temas con sus 
actas, los tres que reúnan mayor número de sufragios, compu- 
tados por las iglesias, serán senadores : en caso de igualdad, el 
congreso ó senado decidirá la elección. 

Art. 18. — Al senado corresponde juzgar en juicio púbüco á 
los acusados por la sala de representantes. 

Art. i 9. — La concurrencia de dos terceras partes de sufra- 
gios harán sentencia contra el acusado, únicamente al efecto 
de separarlo del empleo , ó declararlo inhábil para obtener 
otro. 

Art. 20. — La parte convencida quedará no obstante sujeta 
á acusación, juicio y castigo conforme á la ley. 



FROYINCTÁS UNIDAS DE 8UD-AMÉRICA T CHILB. 



295 



Capítulo iii. -— Atribuciones comunes á amínis cámaras. 

Art. 21 . — Ambas cámaras se reunirán por la primera vez 
en esta capital, y en lo sucesivo en el lugar que ellas mismas 
determinen ; y tendrán sus sesiones en los meses de marzo, 
abril y mayo, setiembre, octubre y noviembre. 

Art 2i. — Cada sala será privativamente el juez para califi- 
car la elección de sus miembros, con mayoría de un voto sobre 
la mitad. 

Art. 23. — Nombrará su presidente, vice-presidente y ofi- 
ciales ; señalará el tiempo de la duración de unos y otros ; y 
prescribirá el orden para los debates y para facilitar el despacho 
de sos deliberaciones. 

Art. 24. — Ninguna de las salas podrá deliberar mientras no 
se hallen reunidas ambas respectivamente en el lugar de las 
sesiones, al menos en las dos terceras partes de sus miembros; 
pero un número menor podrá compeler á los ausentes á la asis- 
tencia en los términos y bajo los apremios que cada sala pro- 
veyese. 

Art. 25. — Cada sala llevará un diario de sus procedimien- 
tos, que se publicará de tiempo en tiempo, exceptuando aque- 
llas partes que á su juicio requieran secreto. Los votos de 
aprobación ó negación de los miembros de una y otra sala se 
apuntarán en el diario, si lo exigiese así una quinta parte de 
ellos. 

Art. 26. — Los senadores y representantes no serán arres- 
tados ni procesados durante su asistencia á la legislatura, y 
mientras van y vuelven de ella, excepto el caso de ser sorpren- 
didos in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca 
pena de muerte^ infamia ú otra aflictiva; de lo que se dará 
cuenta á la sala respectiva con la sumaria información del 
hecho. 

Art. 27. — Los senadores y representantes, por sus opiniones, 
discursos ó debates en una ú otra sala, no podrán ser moles- 
tados en ningún lugar ; pero cada sala podrá castigar á sus 
miembros por desorden de conducta , y con la concurrencia 



11^9. 



Alribvdom 
de tmbat cáoi 



Intioltbilida 
de loi lenedei 
7 represenlMil 



Dsreelio 

deeadt itli 

paracaeligei 



206 PBOYIlfCUS CNIDÁS DE SUD-AHÉftlGA Y CiIIU« 

1819. de las dos terceras partes expeler á cualquiera de su seno. 
Art. 28. — En el caso que expresa el articulo 26, ó cuando 
se forme querella por escrito contra cualquier senador ó repre- 
sentante por delitos que no sean del priyatívo conocimiento del 
senado, examinando el mérito del sumario en juicio público, 
podrá cada sala con dos tercios de votos separar al acusado de 
su seno y ponerlo á disposición del supremo tribunal de justicia 
para su juzgamiento. 

Art. 29. — Ningún senador ó representante podrá ser em- 
picado por el poder ejecutivo sin su consentimiento y el déla 
cámara á que corresponda. 

Derecho Art. 30. — Cada una de las cámaras podrá hacer comparecer 

en su sala á los ministros del poder ejecutivo para recibir los 
informes que estime convenientes. 



1m dos c&manif . 



Capítulo iv. — Atribuciones del congreso. 

Atribaeiontf Art. 31. — Al congTeso corresponde privativamente formar 

del eoogreíof jj^g j^ygg q^g ¿eben regir en el territorio de la ünion. 

Art. 32. — Decretar la guerra y la paz. 

Art. 33. — Establecer derechos; y, por un tiempo que no 
pase de dos años, imponer para las urgencias del Estado con- 
tribuciones proporcionalmente iguales en todo el territorio. 

Art. 34. — Fijar á propuesta del poder ejecutivo la fuerza de 
línea de mar y tierra para el servicio del Estado en tiempo de 
paz; y determinar por sí el número de tropas que haya de 
existir en el lugar donde tenga sus sesiones. 

Art. 35. — Mandar construir y equipar una marina na- 
cional. 

Art. 36. — Recibir empréstitos sobre los fondos del Estado. 

Art. 37. — Reglar la forma de todos los juicios, y establecer 
tribunales inferiores á la alta corte de justicia. 

Art. 38. — Crear y suprimir empleos de toda clase. 

Art. 39. — Reglar el comercio interior y exterior. 

Art. 40. — Demarcar el territorio del Estado y fijar los lími- 
tes de las provincias. 

Art. 41 . — Habilitar puertos nuevos en las costas del terri- 



PROVINCIAS UNIDAS BE SUB-ÁMÉRICA T CHILE. 297 

torio cuando lo crea conveniente, y elevar las poblaciones al isjg. 
rango de villas, ciudades ó provincias. 

Art. 42. — Formar planes uniformes de educación pública, 
y proveer de medios para el sosten de los establecimientos de 
esta clase. 

Art. 43. — Recibir anualmente del poder ejecutivo la cuenta 
general de las rentas públicas, examinarlas y juzgarlas. 

Art. 44. — Asegurar á los autores ó inventores de estable- 
cimientos útiles, privilegios exclusivos por tiempo determinado. 

Art. 45. — Reglar la moneda, los pesos y medidas. 

Capítulo v. — Formación y sanción de las leyes, 

Art. 46. — Las leyes pueden tener principio en cualquiera Formación 
de las dos cámaras que componen el poder legislativo. dluTieJa. 

Art. 47. — Se exceptúan de esta regla las relativas á los 
objetos de que trata el artículo séptimo. 

Art. 48. — Todo proyecto de ley se leerá en tres sesiones 
distintas, mediando entre cada una de ellas tres dias al menos : 
sin esto no se pasará á deliberar. 

Art. 49. — Los proyectos de ley y demás resoluciones del 
cuerpo legislativo para su aprobación, deberán obtener la 
mayoría de un voto al menos sobre la mitad de sufragios en 
cada una de las cámaras constitucionalmente reunidas. 

Art. 50. — Aprobado el proyecto en la cámara donde haya 
tenido principio, se pasará á la otra para que discutido en ella 
del mismo modo que en la primera, lo repare, apruebe ó deseche. 

Art. 51 . — Ningún proyecto de ley desechado por una de 
las cámaras podrá repetirse en las sesiones de aquel año. 

Art. 52. — Los proyectos de ley constitucionalmente apro- 
bados por ambas cámaras pasarán al director del Estado. 

Art. 53. — Si él los suscribe , ó en el término de quince 
dias no los devuelve objecionados, tendrán fuerza de ley. 

Art. 54. — Si encuentra inconvenientes, los devolverá obje- 
cionados á la cámara donde tuvieron su origen. 

Art. 55. — Reconsiderados en ambas cámaras , dos tercios 
de sufragios en cada una de ellas harán su última sanción. 



2d8 



PROTmCIAS UlflDAS DB 8UD-AMtElC4 T GBUJk 



1819. 



Poder ciiervüvo. 



Fórmula 
de Juramento 

hecho 
por el director. 



Duración 
de su cargo. 



Su elección. 



SECCIÓN m. — Poder bjecutivo. 
Capítulo i. — Naturaleza y calidades de este poder. 

Art. S6. — El supremo poder ejecutivo de la nadon «e «pe- 
dirá por la persona en quien recaiga la elección de director. 

Art. 57. — Ninguno podrá ser elegido director del Estado 
que no tenga las calidades de ciudadano natural del territfii» 
de la Union, con seis años de residencia en él inmediatamente 
antes de la elección, y treinta y cinco de edad cuando ménoSi 

Art. 58. — Tampoco podrá ser elegido el que se halk em- 
pleado en el senado ó en la cámara de representantes. 

Art. 59. — Antes de entrar al ejercicio del cargo, hará d 
director electo en manos del presidente del senado, á presencia 
de las dos cámaras reunidas, el juramento siguiente : 

Yo N. juro por Dios Nuestro Señor y estos santos Eüangdios^ 
que desempeñaré fielmente el cargo de director que se me confia; 
que cumpliré y haré cumplir la constitución del Estach ; protegeré 
la religian católica; y conservaré la integridad é inékpendeneia 
del territorio de la Union, 

Art. 60. -* Durará en el cargo por el tiempo de cinco afio& 

Art. 61. — En caso de enfermedad, acusación ó muerte dei 
director del Estado, administrará proTisionalmente el pod» 
ejecutivo el presidente del senado, quedando entretanto sus- 
penso de las funciones de senador. 

Capítulo ii. — Forma de la elección del director del Estado. 

Art. 62. — El director del Estado será elegido por las dos 
cámaras reunidas. 

Art. 63. — Presidirá la elección el presidente del senado, y 
hará en ella de vice-presidente el presidente de la cámara de 
representantes. 

Art. 64. — Los votos se entregarán escritos y firmados por 
los vocales, y se publicarán con sus nombres. 

Art. 65. — Una mayoría de un voto sobre la mitad de cada 
cámara hará la elección. 

Art. 66. — Si después de tres votaciones ninguno obtuvieie 



PftOYINCIÁS UNIDAS DE SUD-ÁMÉRIGÁ T CHILE. 299 

la expresada mayoría, se publicarán los tres sugetos que hayan i8i9. 
obtenido el mayor número, y por ellos solos se sufragará en las 
siguientes votaciones. 

Art. 67. — Si reiterada esta hasta tres veces, ninguno de los 
tres propuestos reuniese la mayoría que exige el artículo 68, se 
excluirá el que tuviere menor número de votos : caso de igual- 
dad entre los tres ó dos de ellos, decidirá la suerte el que haya 
de ser excluido, quedando solamente dos. 

Art. 68. — Por uno de estos se votará de nuevo. 

Art. 69. — Si repetida tres veces la votación, no resultase la 
mayoría expresada, se sacará por suerte el director de entre 
los dos. 

Art. 70. — Todo esto deberá verificarse acto continuo desde 
que se dé principio á la elección. 

Art. 7i. — Se procederá á ella treinta dias antes de cumplir 
su término el director que concluye : en caso de muerte, de- 
berá hacerse la elección dentro de quince dias. 

Art. 72. — Entretanto se posesiona del cargo el nuevamente 
nombrado, subsistirá en el gobierno el que lo esté ejerciendo ; 
pero al electo se le contarán los cinco años desde el dia en que 
aquel haya cumplido su término. 

Art. 73. — El director del Estado solo podrá ser reelegido 
por una vez con un voto sobre las dos terceras partes de cada 
cámara. 

Capítulo iii. — Atribuciones del poder ejecutivo. 

Art. 74. — El director del Estado es jefe supremo de todas AtribaeiooM 
las fuerzas de mar y tierra . **** ^^' *^'^'^'*- 

Art. 75. — Publica y hace ejecutar las leyes que han reci- 
bido sanción. 

Axt. 76. — Hace la apertura de las sesiones del cuerpo legis- 
lativo en los períodos de renovación de la cámara de represen- 
tantes en la sala del senado, informando en esta ocasión sobre 
el estado del gobierno, mejoras ó reformas, y demás que con- 
sidere digno de poner en su conocimiento ; lo que se publicará 
por la prensa. 



300 PROVIÜCIAS UNIDAS DB SCD-AMÉKICA T GBILB. 

1819. Art. 77. — Convoca oxtraordinanamente el cuerpo legísktiyo 

cuaudo así lo exija el ínteres del país, durante la intemipckm 
de las sesiones. 

Art. 78. — Puedo proponer por escrito al cuerpo legislativo 
en sus cámaras los proyectos, medidas, mejoras ó refonnas 
(¡ue estimare necesarias ó convenientes á la felicidad dd 
Estado. 

Art. 70. — Publica la guerra y la paz ; forma y da direcdon 
á los ejércitos de mar y tierra para defensa del Estado y ofensa 
del enemigo. 

Art. 80. — Rechaza las invasiones délos enemigos exterio- 
res ; previene las conspiraciones, y sofoca los tumultos popu- 
lares. 

Art. 8!. — Nombra por sí solo los generales de los ejércitos 
de mar y tierra ; los embajadores, enviados y cónsules cerca de 
las naciones extranjeras; y los recibe de ellas. 

Art. 82. — Nombra y destituye á sus ministros : la respon- 
sabilidad de estos la determinará la ley. 

Art. 83. — Puede, con parecer y consentimiento de dos ter- 
ceras partes de senadores presentes en número constitucional, 
celebrar y concluir tratados con las naciones extranjeras, salvo 
el caso de enajenación ó desmembración de alguna parte dd 
territorio, en que deberá exigirse el consentimiento de doste^ 
cios de la cámara de representantes. 

Art. 8-i. — Expide las cartas de ciudadanía con sujeción á 
las formas y calidades que la ley prescriba. 

Art. 85. — Nombra á todos los empleos que no se exceptúan 
especialmente en esta constitución y las leyes. 

Art. 80. — Nombra los arzobispos y obispos á propuesta en 
terna del senado. 

Art. 87. — Presenta á todas las dignidades, canongías, pre- 
bendas y beneficios de las iglesias catedrales, colegiatas y par- 
roquiales, conforme á las leyes. 

Art. 88. — Todos los objetos y ramos de hacienda y poücía, 
los establecimientos púbUcos, nacionales, científicos y de todo 
otro género , formados ó sostenidos con fondos del Estado, las 



PAOTINCIAS* UNIDAS DE SUD-AHÉRICA T CHILE. 301 

casas de moneda, bancos nacionales, correos, postas y caminos, 1819. 
son de la suprema inspección y resorte del director del Estado, 
bajo las leyes ú ordenanzas que los rigen, ó que en adelante 
formare el cuerpo legislativo. 

Art. 89. — Puede indultar de la pena capital á un criminal 
6 oonmutaria, previo informe del tribunal de la causa, cuando 
poderosos y manifiestos motivos de equidad lo sugieran ó algún 
grande acontecimiento feliz haga plausible la gracia, salvos los 
delitos que la ley exceptúe. 

Art. 90. — Confirma ó revoca con arreglo á ordenanza las 
sentencias de los reos militares pronunciadas en los tribunales 
de su fuero. 

Art. 91. — Recibirá por sus servicios en tiempos determi- 
nados una compensación, que le señalará el cuerpo legislativo ; 
la cual ni se aumentará ni disminuirá durante el tiempo de su 
mando. 

SECCIÓN IV. — Poder judicial. 
Capítulo único. — Corte suprema de justicia, 

fl* 

Art. 92. — Una alta corte de justicia, compuesta de siete cone supiema 
jueces y dos fiscales, ejercerá el supremo poder judicial del '*« jusucí». 
Estado. 

Art. 93. — Ninguno podrá ser miembro de ella si no fuese 
letrado recibido con ocho años de ejercicio público y cuarenta 
de edad. 

Art. 94. — Los miembros de la alta corte de justicia serán 
nombrados por el director del Estado con noticia y consenti- 
miento del senado. 

Art. 95. — El presidente será electo cada cinco años á plura- 
lidad de sufragios por los miembros de ella y sus fiscales. 

Art. 96. — La alta corte de justicia nombrará los oficiales de 
ella, en el número y forma que prescribirá la ley. 

Art. 97. — Conocerá exclusivamente de todas las causas con- 
cernientes á los enviados y cónsules de las naciones extran- 
jeras; de aquellas en que sea parte una provincia, ó que se sus- 
citen entre provincia y provincia, ó pueblos de una misma pro- 



30S PlOTlIHaAf imiBAS DI SOD-AHÉKICJL t OUU. 

1819. vinda, sobre limites ú otros derechos contenciosos; de lasque 
tengan su origen de contratos entre el gobierno supremo y nn 
particular ; y últimamente de las de aquellos funcionarios ptihü- 
cos de que hablan los artículos 20 y 28. 

Art. 98. — Conocerá en último recurso de todos los casos 
que descienden de tratados hechos bajo la autoridad del go- 
bierno ; de los crímenes cometidos contra el derecho púbfioo 
de las naciones ; y de todos aquellos en que según las leyes 
haya lugar á los recursos de segunda suplicación, nuUdad ó 
injusticia notoria. 

Art. 99. — Los juicios de la alta corte y demás tribunales de 
justicia serán públicos ; produciéndose en la misma forma los 
votos de cada juez para las resoluciones ó sentencias, de cual- 
quiera naturaleza que ellas sean. 

Art. 100. — Informará de tiempo en tiempo al cuerpo legis- 
lativo de todo lo conveniente para las mejoras de la administra- 
ción de justicia, que seguirá gobernándose por las leyes que 
hasta el presente, en todo lo que no sea contrario á esta cons- 
titución. 

Art. iOi. — Cada seis meses recibirá de las cámaras de jus- 
ticia una razón exacta de las causas y asuntos despachados en 
ellas, y de las que quedan pendientes, su estado, tiempo de sa 
duración y motivos de demora, instruida con el diario del des- 
pacho que deben llevar los escribanos de cámara, á fin de que, 
estando á la mira de que la justicia se administre con pronti- 
tud, provea lo conveniente á evitar retardaciones indebidas. 

Art. 102. — Los individuos de esta corte ejercerán el cargo 
por el tiempo de su buena comportacion ; y no podrán ser em- 
pleados por el poder ejecutivo en otro destino sin su consenti- 
miento y el de la misma corte. 

Art. 103. — El cuerpo legislativo les designará una compen- 
sación por sus servicios, que no podrá ser disminuida mientras 
permanezcan en el oficio. 



PS0VINCIÁ9 UNIDAS DB SÜD-AMÉRIGA T CHILB. 



303 



SECCIÓN V. — Decubagion de derechos. 

Capítulo i. — « Derechos de la nación. 

Art. 404. — La nación tiene derecho para refonnar su cons- 
¿tncion, cuando asi lo exija el interés común, guardando las 
formas constitucionales. 

Art. 105. — La nación, en quien originariamente reside la 
soberanía, delega el ejercicio de los altos poderes que la repre- 
sentan, á cargo de que se ejerzan en la forma que ordena la 
constitución ; de manera que ni el legislativo puede avocarse 
el ejecutivo 6 judicial, ni el ejecutivo perturbar ó mezclarse en 
este ó el legislativo, ni el judicial tomar parte en los otros dos, 
contra lo dispuesto en esta constitución. 

Art. 106. — Las corporaciones y magistrados investidos de 
lá autoridad legislativa, ejecutiva ó judicial^ son apoderados de 
la nación, y responsables á ella en los términos que la consti- 
tución prescribe. 

Art. 107. — Ninguna autoridad del país es superior á la ley : 
ellas mandan, juzgan ó gobiernan por la ley ; y es según ella 
que se les debe respeto y obediencia. 

Art. 108. — Al delegar el ejercicio de su soberanía constitu- 
donalmente, la nación se reserva la facultad de nombrar sus 
representantes, y la de ejercer libremente el poder censorio por 
medio de la prensa. 

Capítulo ii. — Derechos particulares. 

Art. 109. -^ Los miembros del Estado deben ser protegidos 
en el goce de los derechos de su vida, reputación, libertad, se- 
guridad y propiedad. Nadie puede ser privado de alguno de 
ellos sino conforme á las leyes. 

Art. 110. — Los hombres son de tal manera iguales ante la 
ley, que esta, bien sea penal, perceptiva ó tuitiva, debe ser una 
misma para todos, y favorecer igualmente al poderoso que al 
miserable para la conservación de sus derechos. 

Art. 111. — La Ubertad de publicar sus ideas, por la prensa 
es un derecho tan apreciable al hombre, como esencial para la 



1819. 



Dereefaot 
de la naeioB. 



Derecbof 
pirtícalaret. 



1819. 



Joeeet libres 
6 jurados. 



304 PROVINCIAS UMDAS DB SUD -AMÉRICA T CHILB. 

conservación de la libertad civil en un Estado : se observarán 
á este respecto las reglas que el congreso tiene aprobadas pro- 
visionalmente, hasta que la legislatura las varíe ó modifique. 
Aeetoars príTadas. Art. 112. — Las accioues privadas de los hombres que de 

ningún modo ofenden el orden público ni perjudican á un te^ 
cero, están solo reservadas á Dios, y exentas de la autoridad 
de los magistrados. 

Art. 113. — Ningún habitante del Estado será obligado á 
hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no 
prohibe. 

Art. 114. — Es del interés y del derecho de todos los miem- 
bros del Estado el ser juzgados por jueces los mas libres, inde- 
pendientes é imparciales que sea dado á la condición de las 
cosas humanas. El cuerpo legislativo cuidará de preparar y 
poner en planta el establecimiento del juicio por jurados, en 
cuanto lo permitan las circunstancias. 

Art. lio. — Todo ciudadano debe estar seguro contraías 
requisiciones arbitrarias y apoderamiento injusto de sus papeles 
y correspondencias. La ley determinará en qué casos y con 
cjué justificación pueda procederse á ocuparlos. 

Art. 116. — Ningún individuo podrá ser arrestado sin 
prueba al menos semiplena ó indicios vehementes de críineD 
por el que merezca pena corporal, los que se harán constar en 
proceso informativo dentro de tres dias perentorios, si no hu- 
biese impedimento ; pero habiéndolo, se pondrá constancia de 
él en el proceso. 

Art. 117. — Las cárceles solo deben servir parala seguridad 
y no para castigo de los reos. Toda medida que á pretexto de 
precaución conduzca á mortificarlos mas allá de lo que aquella 
exige, será corregida según las leyes. 

Art. 118. — Ningún habitante del Estado puede ser penado, 
ni confinado, sin que preceda forma de proceso y sentencia 
legal. 

Art. 119. •— La casa de un ciudadano es un sagrado, que no 
puede violarse sin crimen; y solo podrá allanarse en caso de 
resistencia á la autoridad legítima. 



Inviolabilidad 
del domicilio. 



I»R0VINCIAS unidas Dfi SUD-AHÉRICA Y CHlLB. 305 

i"^ Art. 120. — Esta diligencia se hará con la moderación debida 18I9. 
personalmente por el mismo juez. En caso que algún urgente 
motivo se lo impida, dará al delegado orden por escrito con las 
especificaciones convenientes, y se dejará copia de ella al indivi- 
duo que fuere aprehendido, y al dueño de la casa, si la pidiere. 

Art. 121. — Las anteriores disposiciones relativas ala segu- 
ridad individual no podrán suspenderse. 

Art. 122. — Cuando por un muy remoto y extraordinario 
acontecimiento que comprometa la tranquilidad pública ó la 
seguridad de la patria, no pueda observarse cuanto en ellas se 
previene, las autoridades que se viesen en esta fatal necesidad, 
darán inmediatamente razón de su conducta al cuerpo legisla- 
tivo , quien examinará los motivos de la medida y el tiempo 
de su duración. 

Art. 123. — Siendo la propiedad un derecho sagrado é in- propiedad 
violable, los miembros del Estado no pueden ser privados de ?«»•»«««'«'• 
ella ni gravados en sus facultades, sin el consentimiento del 
cuerpo legislativo, ó por un juicio conforme á las leyes. 

Art. 124;. — Cuando el interés del Estado exija que la pro- 
piedad de algún pueblo ó individuo particular sea destinada á 
los usos púbUcos, el propietario recibirá por ella una justa 
compensación. 

Art. 125. — Ninguno será obligado á prestar auxilios de cual- 
quiera clase para los ejércitos, ni á franquear su casa para 
alojamiento de un cuerpo ó individuo mihtar, sino de orden del 
magistrado civil, según la ley. El perjuicio que enestecaso.se 
infiera al propietario, será indemnizado competentemente por 
el Estado. 

Art. 126. — Todos los miembros del Estado tienen derecho 
para elevar sus quejas y ser oidos hasta de las primeras auto- 
ridades del país. 

Art. 127. — Á ningún hombre ó corporación se concederán 
ventajas, distinciones ó privilegios exclusivos, sino los que sean 
debidos ala virtud ó los talentos : no siendo estos transmisibles 
á los descendientes, se prohibe conceder nuevos títulos de no- 
bleza hereditaria. 

A. — Y. 20 



i 



306 



PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AMÉRICA T CHILE. 



1819. 

Igaildad 

de los Indios 

en dignidad 

y en derechos. 



kbolicion del irifiro 
de escIsTOf. 



Art. 128. — Siendo los indios iguales en dignidad y en de- 
rechos á los demás ciudadanos, gozarán de las mismas preemi- 
nencias 7 serán regidos por las mismas leyes. Queda extinguida 
toda tasa ó servicio personal, bajo cualquier pretexto ó deno- 
minación que sea. El cuerpo legislativo promoverá eficazmente 
el bien de los naturales por medio de leyes que mejoren su 
condición hasta ponerlos al nivel de las demás clases del 
Estado. 

Art. 129. — Queda también constitucionahnente abolido el 
tráfico de esclavos, y prohibida para siempre su introducción 
en el territorio del Estado. 



Reforma 
de la eonstitacion. 



SECCIÓN VI. — Reforma de la constitución. 

Art. 130. — En ninguna de las cámaras del poder legislativo 
será admitida una moción para la reforma de uno ó mas artí- 
culos de la constitución presente , sin que sea apoyada por la 
cuarta parte de los miembros concurrentes. 

Art. 131. — Siempre que la moción obtenga dicha caüdad, 
discutida en la forma ordinaria, podrá sancionarse con dos 
tercias partes de votos en cada una de las salas, que el ariictdo 
ó artículos en cuestión exigen reforma. 

Art. 132. — Esta resolución se comunicará al poder ejecu- 
tivo, para que con su opinión fundada la devuelva dentro de 
treinta dias á la sala donde tuvo su origen. 

Art. 133. — Si él disiente, reconsiderada la materia en 
ambas cámaras, será necesaria la concurrencia de tres cuartas 
partes de cada una de ellas para sancionar la necesidad de la 
reforma ; y tanto en este caso, como en el de consentir d 
poder ejecutivo, se procederá inmediatamente á verificarla con 
el número de sufragios prescrito en el artículo 131. 

Art. 134. — Verificada la reforma, pasará al poder ejecutivo 
para su publicación. En caso de devolverla con reparos, tres 
cuartas partes de sufragios en cada sala harán su última 
sanción. 

CAPÍTULO FINAL. 

Art. 135. — Continuarán observándose las leyes, estatutos 



PROVIIfClAS XlfUX^éS BE SUD-JUHARJ^ Y GHU^E. 307 

y reglamentos que hasta ahora rigen, en lo que no hayan sido 1819. 
alterados ni digan contradicción con la constitución presente, obMrvMeia 
hasta que reciban de la legislatura las variaciones ó reformas que **qni*j¡gei,** 
estime convenientes. 

Art. i 36. — Esta constitución será solemnemente jurada en 
todo el territorio del Estado. 

Art. 137. — Ningún empleado poUtico, civil, militar ó ecle- jonmeoto prMtM 
siástico podrá continuar en su destino sin prestar juramento * *■ ««""'í^o^ío» 
de observar la constitución y sostenerla. Los que de nuevo 
fuesen nombrados ó promovidos á cualesquier empleos, ó á 
grados militares ó literarios, ó se recibieren de algún cargo ú 
oficio púbüco, otorgarán el mismo juramento. 

Art. 138. — Todo el que atentare ó prestare medios para 
atentar contra la presente constitución, será reputado enemigo 
del Estado, y castigado con todo el rigor de las penas, hasta 
la de muerte y expatriación, según la gravedad de su crimen. 

Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, se- 
llada con nuestro sello, y refrendada por nuestro secretario en 
Buenos Aires, á veintidós de abril de mil ochocientos diez y 
nueve, cuarto de la independencia. — Dr. Gregorio Funes, 
diputado del Tucuman^ presidente. — Dr. José Mariano Serrano, 
diputado por Charcas, vice-presidente. — Pedro León Gallo, 
diputado por Santiago del Estero. — Tomas Godoy Cruz, rftpti- 
tadopor Mendoza. — Dr. Antonio Sáenz, diputado por Buenos 
Aires. — Vicente López, diputado por Buenos Aires. — Alejo 
Villegas, diputado por Córdoba. — Dr. Teodoro Sánchez de 
Bustamante, diputado por la ciudad de Jujuy y su territorio. — 
Dr. José Severo Malabia, diputado por Charcas. — Miguel de 
Azcuénaga, diputado por Buenos Aires. — Licenciado Benito 
Lazcano, diputado por Córdoba» — Jaime Zudáñes, diputado por 
Charcas. — Dr. José Miguel Díaz Vélez, diputado por Tucuman. 
— Juan José Passo, diputado por Buenos Aires. — Matías Pa- 
trón, diputado por Buenos Aires. — Dr. Domingo Guzman, 
diputado por San Luis. — Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, 
diputado por la Rioja. — Pedro Francisco Uriarte, diputado por 
Santiago del Estero. —Juan José Viamont, diputado por Bvienos 



308 PBOVINGIAS UNIDAS DB SUD^AHÉRICÁ T CHILE. 

1819. Aires. — Dr. Pedro Carrasco, diputado por Cochabamba. — 
Dr. Pedro Ignacio Rivera, diputado por Mizque. — Dr. Luis 
José Chorroarin, diputado por Buenos Aires, — Dr. José Andrés 
Pacheco de Meló, diputado por Chichas. — Dr. Manuel Antonio 
Acevedo, diputado por Catamarca. 
Dr. José Eugenio de Elias, secretario. 

APÉNDICE Á LA CONSTITUCIÓN. 

Apéndice I. — Mientras la legislatura arregla el método por el qoe 

pueda verificarse cómodamente la elección de un diputado por 
cada veinticinco mil habitantes, ó una fracción que iguale d 
número de diez y seis mil, se hará la que corresponda para la 
próxima cámara, según la base y en la forma que previene d 
reglamento provisorio. 

II. — En caso que alguna provincia tenga dentro de su de- 
pendencia menos de tres cabildos, siendo dos elegirá cada uno 
de ellos para el nombramiento de senadores tres electores, de 
los que uno sea capitular y los otros dos vecinos con el capital 
que designa el artículo 14 de la constitución. Si la provincia 
tuviere dentro de su comprensión un solo cabildo , elegirá 
este seis electores, mitad capitulares y mitad vecinos con el 
capital indicado ; quienes procederán á verificar la elección en 
la forma que expresa el citado artículo. 

líí. — La legislatura reglará desde qué parte del proceso y 
en qué forma debe verificarse la publicidad de los juicios de que 
trata el artículo 99. 

IV. — Sin embargo de que el congreso al formar la presente 
constitución ha procedido sobre principios de incontestable 
justicia, en uso del derecho que el país actualmente libre tiene 
para consohdar su libertad, establecer el orden, y procurarse 
las ventajas de una administración que constitucionalmente 
reglada debe lograr con mayor celeridad que cualquiera otra el 
allanamiento del territorio entero, y el goce de una sólida paz 
para todas las Provincias de la Union, no queriendo decUnar 
un punto de la liberalidad do sus principios y consideración á 
los derechos de las Provincias hermanas, que no han podido 



PROYITtCUS UNIDAS DE SUD-ABIÉRIGA Y GHILEi 309 

concurrir á la formación y sanción de ella, ha decretado se 
conceda á todos los pueblos del territorio del Estado, luego que 
concurran todos por medio de sus representantes, la facultad 
de promover y obtener en la primerai legislatura reforma de los 
artículos de la constitución en los mismos ténnihos que se han 
establecido ; de modo que puedan las mociones de dichg. clase 
ser admitidas si se apoyan por dos miembros, y resolverse con 
un voto sobre dos terceras partes de cada sala. 



1810. 



TRATABÍIBNTO. 

V. — Los tres altos poderes reunidos tendrán el tratamiento 
de Soberanía, y Soberano Señor por escrito y de palabra. 

VI. — El congreso nacional compuesto de las dos cámaras 
que constituyen el legislativo, tendrá el de Alteza Serenísima, 
y Serenísimo Señor, 

VIL — Cada una de las dos cámaras del legislativo, y los 
supremos poderes ejecutivo y judicial separadamente, tendrán 
el de Alteza solo, por escrito y de palabra, y el de Señor al 
principio de las representaciones que se les dirijan. 



Tratamiento 
de los 
tres altos pederé 



CEREMONIAL DE ASIENTOS. 

VIIL — En la apertura de las sesiones del congreso que hace 
el ejecutivo en cada renovación de la mitad de la cámara de re- 
presentantes, á que deberá concurrir la alta corte de justicia, 
presidirá la ceremonia el director del Estado á la derecha del 
presidente del senado, que hará de vice-presidente, ocupando 
ambos el centro de la testera ; por los lados se sentarán á la 
derecha el presidente de la cámara de representantes, y á la 
izquierda el de la alta corte. 

IX. — Ocuparán la derecha de la sala los senadores, y los 
representantes la izquierda. En seguida de aquellos se sentarán 
los miembros de la alta corte. 



Puesto 

que ocupará 

el director 

del Estado. 



Puestos 

que ocuparán 

los senadores 

y representante! 



X. 



INSIGNIA. 

Los senadores y representantes, mientras ejerzan el 



cargo, usarán de la insignia de un escudo de oro que en el 



Insignia 
qoe llevarán esti 



1819. 



1m lleraria. 



910 nOTIRCUS UNIDAS DB BüD-AHtUGA T €HILI. 

centro tenga grabado este lema — let — orlado con dos ramos 
de oliva y laurel. 

XI. — Lo traerán pendiente del cuello los senadores con nn 
cordón de oro, y los representantes con uno de plata ; y podrán 
usar de él dentro y fuera de la sala. 

XII. — Los miembros de la alta corte vestirán la t(^ 
cuando se presenten en traje de ceremonia, y fuera de este 
caso podrán usar de un escudo de oro que en el centro tenga 
este lema — justicia — orlado del mismo modo que el anterior, 
y pendiente del cuello con un cordón mezclado de oro y plata. 

Sala del congreso en Buenos Aires, abril treinta de mil ocho- 
cientos diez y nueve. — Dr. Gregorio Funes, presidente. — 
Dr. José Eugenio de Elias, secretario. 



La eoDiUtacion 
no satikfiso 
á ningono 

de los partidoi* 



Manifeftaciones 

enlDsiastas 

con motíTo 

del anÍTenariu 

de la revolaeioD. 

Afílenlo 
conmemorativo 

déla 
raeeta «taMeriaf . 



Esta constitución, calcada en la de los Estados Unidos de la 
América del Norte, no fué acogida favorablemente por todos. 
El partido centralista ó unitario encontraba que se habia con- 
cedido demasiado á las ideas federalistas, mientras que los 
federales provincianos veían con inquietud establecerse el go- 
bierno general y el congreso en la ciudad de Buenos Aires, 
como capital nacional, centro poderoso del partido unitario, y 
cuyas ideas predominarian. 

La coincidencia de haberse promulgado la constitución el 
aniversario de la revolución de 4810, dio mérito á algunas ma- 
nifestaciones entusiastas : entre otras reproducimos el siguiente 
artículo que tomamos de la Gaceta ministerial : 

« Parece que el destino se complace siempre en esperar este 
dia grande para inclinar á nuestro favor la balanza en que se 
pesa la felicidad de las naciones. Dése una lijera ojeada á los 
años pasados, y se verá que casi en todos ellos la celebridad 
del dia de América ha sido precedida ó acompañada de nuevos 
motivos de placer ; pero estaba reservado para el año diez de 
la libertad la consumación de la obra grande, de la constitución 
del país. Circunstancias favorables, aunque arriesgadas, unidas 
al convencimiento íntimo de nuestra justiciadnos determinaron 
á dar el primer grito en mil ochodentos diez : desde entonces 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD- AMÉRICA T CHILE. 311 

no hemos omitido sacrificios, ni perdonado medio alguno que 1819. 
condujera á nuestro fin : tanto tesón, tantas batallas, tanta 
sangre derramada en los distintos puntos revolucionados de 
América, demasiado hacian ver á las demás naciones que 
nuestra primer resolución era firme, y que el despotismo pe- 
ninsular quedaba para siempre desterrado de nuestro suelo. 
Solo la España, destinada por la inepcia 7 vicios de su gabinete 
á no aprovecharse jamas de la experiencia, ni sacar partido de 
sus mismas pérdidas, ha conservado siempre la ridicula espe- 
ranza de volvemos á imponer un yugo tanto mas odioso, 
cuanto ya hemos conocido las ventajas de haberlo sacudido. 
Mucho hemos trabajado en nueve años, sin otro objeto que el 
de nuestra felicidad, pero sin otra guia que el solo deseo de ser 
Ubres. Llegó por fin la época en que reunido el soberano con- 
greso en Tucuman, sancionó y juró la independencia absoluta 
de América, y desde entonces consagró todos sus afanes á for- 
mar una constitución capaz de garantir para siempre la libertad 
del país. Pero distraido en su marcha por otras mil atenciones 
del público interés, no le fué posible terminar tan pronto una 
obra para la que debian pesarse seriamente y en quietud las 
circunstancias difíciles de una nación naciente. Se trasladó el 
congreso á la capital : en contacto con el supremo poder eje- 
cutivo se dio en los dos últimos años un impulso nervioso á 
la causa común, sin que por esto desatendiesen los represen- 
tantes del pueblo el objeto primario á que debian contraerse ; 
y al cabo se sancionó la constitución que va á publicarse, y 
jurarse en el mismo dia en que adquirió el país el derecho de 
constituirse. ¡Ciudadanos! ha llegado el caso en que debéis 
redoblar vuestros esfuerzos. La patria, en cuyas aras vais á 
ofrecer nuevos y mas solemnes juramentos, os pide con justo 
derecho mayores sacrificios. Todo lo presente nos üsonjea : el 
territorio amigo de Chile libre de tiranos ; el ejército real del 
Perú enervado y sin recursos ; una escuadra respetable que 
lleva hasta Lima las alarmas y el terror ; esperanzas bien fun- 
dadas de terminar amigablemente nuestras disensiones polí- 
ticas: todo, todo nos rie en la aproximación del dia grande, y 



i 



Dlra los tiranoi! 



312 PROYIMCIAS UNIDAS DE SUD-ÁMÉRICA T CHILE. 

1819. nos prepara para recibir con entusiasmo la carta constitucional 
que nos han dado los dignos intérpretes de la voluntad de los 
pueblos. ¿Ya qué falta, ciudadanos? El pequeño sacrificio de 
nuestras pasiones privadas al interés común. Ya el primer 
magistrado, como el último miembro de la sociedad, van á co- 
nocer sus deberes y sus derechos : ya no se equivocará la ar- 
bitrariedad con la ley, y ella medirá con vara igual á todas las 
clases : vamos á adquirir nueva fuerza y vigor central, y atraer- 
nos el respeto exterior, que tanto vale : ¿y pospondremos todas 
estas ventajas á nuestros intereses, desavenencias y enemistades 
privadas? ¡Union, ciudadanos, unión I Nada hemos hecho, si 
jurando la constitución, no juramos el olvido eterno de nuestros 
resentimientos personales, sin conservar mas odio que el que 
debe animarnos contra los enemigos del país. Miembros de una 

jGueri. misma familia, vivamos como hermanos. ¡ Guerra contra los 
tiranos de América, y unión entre sus hijos I Penetrados de 
estos sentimientos, esperemos el dia en que podremos decir : 
Nueve años há que somos libres ; y hoy somos nación constituida, 
» ¡Augustos representantes del pueblo I habéis llenado 
vuestros deberes : habéis cumplido con lo que la patria tenia 
un derecho de exigiros. Investidos de la autoridad de dar la 
ley, llegará el dia en que la depongáis por la misma voluntad 
general que os la dio ; pero la gratitud de vuestros conciuda- 
danos os seguirá hasta en el seiio de vuestras familias, y os 
hará feüces hasta la tumba, — Sois virtuosos, y á nada mas 
tenéis que aspirar. » 

Con el mismo motivo el diputado de Chile, D. Miguel Zañartú, 
pronunció en presencia del supremo director del Estado el 
siguiente discurso : 

Discurso « Excmo. Señor : Este dia renueva el regocijo que desplegó la 

patria al romper sus cadenas, y cierra también un espacio de 
tiempo que ha sido pehgroso á nuestra Ubertad. El anaüsta 
que recoja los materiales de nuestra historia presentará como 
notables los sucesos corridos en este crítico periodo, y el histo- 
riador que los transmita tomará sobre sí el sublime encargo 
de valorizarlos. Su pluma perpetuará la gloria del jefe que ha 



del 
linistio do Chile. 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y CHILE. 313 

sabido reglar la elasticidad de las pasiones siempre exaltadas 
en los recien libres, conservar la organización social al través 
de mil peligros que la amenazaban, y evitar con golpes de una 
sabia política la introducción de la licencia. 

)) ¡ Con qué satisfacción no se presentará Vuestra Excelencia 
ante la ley misma formaJa bajo sus auspicios y dirá á sus 
conciudadanos : Yo he alejado para siempre de vosotros el 
triste recelo de que vuelvan otra vez esos dias lúgubres quo 
solo vieron vuestros padres, he fijado el orden, establecido el 
imperio de la ley, y cercado de laureles la silla que me habéis 
entregado erizada de espinas I 

» Excmo. Señor : yo felicito á Vuestra Excelencia en nombre 
de mi gobierno por tantas glorias, y á la patria porque en sus 
peligros ha encontrado hijos que la salven, dejando en su ser- 
vicio modelos de difícil imitación. » 

Contestó el director con estas sentidas palabras : 

« Ha sido en efecto muy peligroso para la patria todo el es- 
pacio de tiempo que se cierra en este dia memorable. Colocado 
al frente de los negocios púbhcos en las circunstancias mas 
difíciles, sin una regla fija que demarcase la extensión de mi 
poder y de mis operaciones, animado siempre de buenos de- 
seos, pero rodeado siempre de escollos y precipicios, nada es- 
peraba con mas ansiedad que la sanción de una ley que garan- 
tiera en lo público mis acciones, y que al magistrado y al sub- 
dito redujera en lo posible á la incapacidad de obrar mal. No 
hubiera cumphdo con los deberes de ciudadano ni de primer 
jefe del Estado, si desde los primeros momentos de mi elevación 
no hubiera trabajado con empeño en procurar cuanto antes la 
venida del gran dia de la ley. Felizmente los dignos represen- 
tantes del pueblo estaban penetrados de los mismos senti- 
mientos y conocian mejor que yo las mismas necesidades. 
Meditaron la ley y la dieron. El mismo dia que nos vio hbres, 
hoy á su vuelta nos ve nación constituida. Yo no he hecho mas 
que llenar mis deberes : si me hubiera separado una línea de 
la carrera del honor, habria frustrado con un crimen las espe- 
ranzas de la patria. Ni apetezco mas gloria que la de haber 



1819. 



Contestación 

del 

supremo directo 



!819. 



Celebración 

del 

tercer anÍTersario 

déla 
independencia» 



314 PBOYINCIAS UNIDAS DB SUD-ÁHÉRICA T CHILE. 

obrado bien, ni mas recompensa que la gratitud de mis con- 
ciudadanos. Yo felicito también á nombre déla nación y al mió 
al digno gobierno de Chile, de quien Vuestra Señoría es el ór- 
gano. Nuestras glorias son comunes, y ambos Estados van i 
ser en lo futuro el modelo de los libres. » 

£1 aniversario de la independencia fué festejado ese año de 
un modo espléndido, según lo refiere la Gaceta del 14 de julio : 

« El 9 del corriente , dice ese periódico , se ha celebrado en 
esta ciudad, con la solemnidad que permiten las circunstancias, 
el tercer aniversario de la proclamación de nuestra indepen- 
dencia. La celebridad empezó desde la víspera, y duró tres dias 
consecutivos. Iluminaciones y músicas públicas, función so- 
lemne de iglesia, felicitaciones al soberano congreso y supremo 
director del Estado por todos los jefes y corporaciones civiles, 
militares y eclesiásticas, hé aquí en resumen el modo como se 
ha solemnizado esta memorable fiesta cívica. Lo que ha faltado 
en pompa ha sobrado en jiíbilo y entusiasmo patriótico. Un 
pueblo virtuoso sabe conciliar el decoro con la pobreza, la 
decencia, dignidad y circunspección con el poco brillo y es- 
plendor material. En el estado en que se halla nuestro erario, 
toda erogación que no se haga con el objeto de consolidar la 
libertad del país, perjudica los intereses públicos. Si todas las 
fiestas cívicas se reuniesen en una sola, sería lo mejor. Tiempo 
vendrá en que generaciones mas fehces solemnicen con todo el 
realce debido las épocas célebres de nuestra revolución. Noso- 
tros debemos prepararles las vias. Para conseguirlo, son nece- 
sarios esfuerzos, ahorros y privaciones de toda clase. Sin esto 
jamas podremos tener completos los elementos que deben en- 
trar en la consolidación de nuestra obra. Ánimo, pues, compa- 
triotas, que no os arredren los sacrificios. Nuestra carrera está 
erizada de espinas. Preciso es pasar por ellas para llegar al 
término. En él nos aguarda gloria imnarcesible. Ella vale por 
toda recompensa. » 

El señor diputado de Chile, D. Miguel Zañartú, pronunció el 
siguiente discurso en presencia del director del Estado, con mo- 
tivo de la recepción oficial que tuvo lugar este dia : 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 315 

« Exorno. Señor : estas bóvedas resentidas del incienso cor- 
rosivo que muchas veces ofreció la servilidad al despotismo, 
indemnizan su profanación en este dia^ volviendo los agradables 
ecos con que la filosofía felicita el nacimiento de la libertad, su 
aliada inseparable. Confúndase en el abismo eterno del tiempo... 
Pero no, permanezca por ahora á nuestra vista la era que fué 
de degradación á nuestros padres, para que su presencia avive 
en los Ubres el fuego de la santa venganza, é inutiUce los 
esfuerzos que nuevamente hace el despotismo, para continuar 
los negros anales de nuestras vejaciones. 

» ¡Qué gloria, Excmo. Señor, encargarse de la dirección 
del Estado, cuando este va á defender en el campo de Marte el 
don mas precioso que recibió de la naturaleza I No es difícil cal- 
cular el suceso recordando la resolución del dia cuyo aniver- 
sario celebramos. Cercados de peUgros, rodeados de enemigos, 
privados de recursos, consultando solo su magnanimidad, estos 
Colombianos se proponen ser libres, y lo obtienen. Desde este 
momento identifican su existencia con los sentimientos de su 
dignidad, y juran ante las aras augustas de la patria no respirar 
jamas el aire pestilente de la servidumbre. 

» Bajo tan lisonjeros anuncios me atrevo á anticipar á 
Vuestra Excelencia, en nombre de mi gobierno, mis felicita- 
ciones por el triunfo, y á doblar el regocijo de este dia, ento- 
nando himnos victoriosos á la causa de la libertad. » 

El director contestó con las siguientes palabras : 

« La heroica resolución publicada en el dia que hoy solem- 
nizamos, fijó los destinos de la patria, hasta entonces inciertos. 
Desde ese momento de grata memoria, las Provincias Unidas 
en Sud- América pertenecen á sí mismas de hecho y de dere- 
cho. Honor á los augustos representantes del pueblo, que ins- 
truidos de la opinión y votos púbUcos, conocieron también 
haber Uegado la época en que debian desplegarse á la faz del 
universo. La marcha que se hizo en ese fausto dia preparó 
las vias para otra no menos importante, la constitución perma- 
nente del país. Ambas allanarán lo que falta para arribar al tér^ 
mino, el reconocimiento de nuestro rango por los altos poderes. 



ISltf. 

Nuevo discara 
del sefiur Zafiar 



Contostacton 
del 
supremo directc 



1819. 



SaDla alianza 

entre 

ambos Esladoi* 



£1 general 
rueyrredun 

renuncia 
mando suprumo. 



El nombre 
dül 
sneral Pueyrredoo 
está vinculuJo 

á las mas 

grandes glorias 

argentinas. 



316 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T CHILB.. 

)) Mucho hemos trabajado y padecido para llegar al estado 
en que nos vemos ; aun nos falta que trabajar y padecer mas 
para que el fin corone la obra. Al ascender á la primera magis- 
tratura he palpado mas de cerca lo que nos resta que hacer 
para consolidar nuestra dicha. Por grandes que sean las difi- 
cultades que se interpongan, son mayores aun lo& medios de 
superarlas, que encuentro en mi corazón, en mis intenciones, 
en las virtudes de los pueblos á que tengo el honor de presidir, 
y en las que recomiendan al Estado chileno y su supremo 
gobierno, que tan dignamente representa Vuestra Señoría. La 
santa alianza que reina entre ambos Estados es el mejor garante 
de su libertad recíproca. Acaso también estén ellos inscritos en 
el libro de los eternos decretos con el carácter de libertadores 
universales del resto de la América. 

)) Sírvase Vuestra Señoría transmitir á su gobierno los senti- 
mientos de mi justa consideración, y los ardientes votos de 
este Estado por la prosperidad del de Chile. Ella formará siem- 
pre una parte muy considerable de la de los pueblos de mi 
mando. » 

El general Pueyrredon, fatigado de la lucha tenaz que habia 
sostenido contra las pasiones encontradas de los partidos que 
pululaban en toda la república, aprovechó la circunstancia de 
haberse jurado la constitución , para hacer su renuncia, que 
fué aceptada el 9 de junio por el congreso nacional. El señor 
Pueyrredon creía entonces de buena fe, que constituido el país, 
el orden se consolidarla y se daria la estabilidad que tanto ne- 
cesitaba. 

Á Pueyrredon cupo la gloria de haber contribuido muy prin- 
cipalmente á la organización del ejército de los Andes y á la 
libertad de Chile ; su nombre figura en primera línea en todos 
los docmnentos oficiales desde la revolución de 1810 hasta 
la completa desocupación del territorio de Chile, así como en el 
tratado ofensivo y defensivo que se celebró entre ambos Esta- 
dos, el 5 de febrero de este año, para libertar al Perú. Á él se le 
debe también la disolución del ejército español que se preparaba 
á expedicionar de Cádiz en esa época. Pueyrredon es una de las 



PltOVmCTAS UNIDAS DE SCD-ÁMÉRICÁ Y CHILE. 317 

mas altas celebridades argentinas, y sentimos decir que es tam- i8i9. 
bien uno de los patriotas de ese período glorioso á quien menos 
justicia han hecho los biógrafos modernos (i). Entretanto, como 
un testimonio del respeto que nos inspira la memoria de ese 
ilustre patriota y del interés con que reunimos todos los ele- 
mentos que han de servir para escribir con imparcialidad y 
acierto la historia general de nuestra patria, reproducimos la 
interesante Memoria que publicó el general Pueyrredon des- 
pués de haberse retirado del mando supremo de las Provincias 
Unidas de Sud-América. 

« Corriendo el año de 1817 publiqué una exposición de los Memoru 
progresos que habia hecho la nación, durante el período de los general rJeyrredo 
quince meses que hacía en aquella fecha hallarme encargado 
de su administración suprema (2). Tuve en esto el designio de 

(i) Torrente, en su Historia de la Revolución hispano-americanay juzga el 
gobierno del general Pueyrredon del modo siguiente : 

« El enunciado Pueyrredon habia sabido conservarse en el mando desde 
el año 1815 hasta principios de 1820. El apoyo de los congresistas del Tu- 
cuman , y sucesivamente el de la gran logia masónica , sus no pequeñas 
luces , y la astucia y refínada malicia de su secretario Gregorio Tagle , le 
hicieron triunfar de todos sus rivales , y le mantuvieron en la silla dictato- 
rial mas tiempo de lo que debia esperarse de un país insurreccionado , en 
el que con tanta frecuencia se habia visto la súbita mudanza de los prime- 
ros jefes del Estado. 

» Si el espíritu de partido hubiera enmudecido ante los intereses generales, 
debiera Pueyrredon haber adquirido en el templo revolucionario un nom- 
bre glorioso. Haber sabido sostener la nave corsaria en medio de tantas 
borrascas , era empresa que requeria extraordinarios talentos , un valor á 
toda prueba y un refínamiento de política , si bien era generalmente mas 
conforme con las máximas maquiavélicas que con la razón y la justicia. 
Varias veces estuvo el Estado para disolverse , y Pueyrredon lo sostuvo. Se 
habia tratado ya de enviar diputados á España para reconocer el gobierno 
legitimo, y Pueyrredon supo frustrar esta atrevida providencia. 

» Cuando llegó á persuadirse de la imposibilidad de resistir á las armas 
del rey, que amenazaban una próxima invasión en aquel territorio, ayudó 
á introducir con sus intrigantes y artificiosos manejos el fuego de la sedición 
entre las tropas españolas destinadas á la reconquista de este pais : y á su 
pestilencial influjo se debió en parte la rebelión denominada de la isla de 
León , cuyas fatales consecuencias quisiéramos borrar de nuestra memoria. 
(Torrente, tomo III, página 3.) 

(2) Este documento se encuentra en el tomo III, página 850. 



1819. 



Vieloria 
del Maip«. 



Prisionero!. 



Acogida 

dada 

á los Europeos. 



Restablecimiento 
de on colegio. 



318 PR0T1NCUS UNIDAS DB SUD-AMtRICA T OBMIM, 

que \iese la España ante los ojos de las demás nadónos, qoe 
nuestra resolución estaba fuera de los alcances del arrepentir 
niiento ; pues que, contando con los medios ordinarios de sos- 
tener nuestra causa, se babia pasado el tiempo de nuestro 
despecho. Últimamente, y antes de dejar de las manos el timón 
del gobierno^ han sobrado acaecimientos gloriosos ocurridos en 
el transcurso de los veintidós meses posteriores, para dar 
á luz otra exposición que disipase las calumnias, con que de 
esta y la otra parte del Océano se ha pretendido eclipsar el 
brillo, oh ciudadanos, de vuestra fama. 

)) Se habría podido hacer mérito de un ejército que disper- 
sado en Talca por la desesperación de los enemigos quedó redu- 
cido á la mitad de su fuerza, para humillar á los pocos dias 
en las llanuras del Maipó al orgulloso vencedor, y darle la 
lección, tan funesta para sus esperanzas, de que contra los 
favores inconstantes de la fortuna luchaban siempre con noso- 
tros el espíritu inextinguible de la libertad y el amor sagrado 
de la patria. 

» Del número respectivamente inmenso de oficiales y sol- 
dados prisioneros que conservamos en los depósitos, á que han 
sido destinados para su seguridad, teniendo en ellos al mismo 
tiempo los garantes del trato menos feroz que se dará á los 
nuestros, y testimonios vivos é intergiversables de nuestro 
valor. 

)) Del empleo que se ha hecho de los mismos prisioneros ori- 
ginarios de América forzados ó seducidos á servir en las filas 
enemigas, dándoles plaza en las nuestras; con lo que hemos 
encontrado el arte de engrosar nuestros ejércitos en la misma 
proporción que se debilitan ó aniquilan los contrarios. 

)) De la acogida generosa que se ha hecho á una porción 
desgraciada de Europeos, incluyendo los mismos Españoles; 
sin que nos haya retraído la ingratitud é inmoralidad de unos 
pocos, que han violado alevemente las santas leyes de la hos- 
pitahdad. 

» Del restablecimiento del antiguo colegio de San Carlos, 
denominado ahora de la Union del Sudj en que se han mejo- 



PROVtNCIÁS UMDAS DR SUD-AMÉaiCA Y CHILE. di9 

rado tan notablemente las bases de la instrucción pública, 
abriendo el santuario de las ciencias hasta las clases mas des- 
validas; destruyéndose así por los fundamentos el sistema os- 
curo calculado en la frialdad del alma por el gabinete de 
Madrid. 

» De la extinción de la mayor parte de la deuda nacional (^), 
empresa en que si la critica ha tenido ocasión de asestar opor- 
tunamente alguno de sus tiros, siendo la ciencia económica las 
menos veces superior á grandes é imprevistos obstáculos, no 
puede con todo dejarse de aplaudir el celo que la hizo concebir; 
y la utilidad de que han participado tantos ciudadanos bene- 
méritos, neutralizándose así los perjuicios que no está prácti- 
camente demostrado pudieran salvarse en otro sistema de los 
adaptables á las presentes circunstancias. 

)) Del establecimiento de un banco de ensaye y de rescates 
para la explotación y beneficio de los abundantes y preciosos 
metales del celebrado mineral de Famatina, y fundación de una 
casa de moneda en la capital de Córdoba; proyecto grandioso, 
que en sus miras, en sus resultados, y en las dificultades que 
manda su ejecución, de las que al fin ha empezado á triunfarse, 
no necesita de encarecimientos. 

)) De la sanción y publicación de la constitución permanente 
del Estado, obra digna de las luces y de la probidad del augusto 
cuerpo que la ha formado; jurada y aceptada con veneración y 
regocijo por los pueblos, como la mas conforme al único espí- 
ritu que les es dado desplegar en la oscuridad de sus futuros 
destinos. 

» Podríamos enumerar tantos otros monumentos solo pro- 
pios de vuestras virtudes, compatriotas, sin salir del período 
de los últimos veintidós meses de mi mando ; no contando 
entre ellos la perfección de que han sido susceptibles los cor- 
respondientes á los quince meses anteriores : y los ciegos ene- 
migos que nos dan en rostro con la insuficiencia de nuestros 



1819. 



Extineion 

de la 

deada nacional* 



Establecimiento 
de un banco* 



Saneton 
7 publicaetoa 
de la constitQcion 



Monumentos 
qae podrían 
enumerarse. 



(1) Se entiende de la interna, porque deuda exterior no se ha contraido 
en mi tiempo ni en los precedentes. ¿Hay muchos ejemplos de esta especie? 



1819. 



TMtimonios 

d« Mtimacion 

qiM ha recibido. 



320 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICÁ Y CBILE. 

recursos, y que nos amenazan insolentemente con el poder de 
los que han mendigado de las otras naciones, se habrían con- 
fundido, cuando, haciendo el contraste, les probásemos perte- 
necemos exclusivamente la gloria de haber llegado al máximum 
de la prudencia humana, que consiste en hacer conpequeñoi 
medios cosas tan extraordinarias. 

)) Sin embargo, algo habia sucedido en el último período, 
que sin quitar al ánimo los bríos, no le permitía sino ocuparse 
(le poner término á ciertas desgracias ; y habría sido preciso ser 
insensible, para resolverse á insultar con la memoría de tantas 
imágenes alegres el dolor público (i). Ademas, yo creía haber 
hecho mucho menos desde el 23 de jubo de 1817 que en la 
('l)oca anterior : nada veía que se pareciese á haber sacado las 
provincias, (¡ue entonces reconocían la autorídad suprema, del 
abismo de. la mas espantosa anarquía al estado de orden y de 
iiísiM'labüiíiad (juü lian conservado en medio de pocos infortu- 
nios : yo lie croido deciros con mi silencio, cuan en poco esti- 
maba v\ honor que podia resultarme de los sucesos felices 
ocurridos durante mi administración, si al tiempo de referirlos 
cartícia de i)odor para hacer que cesase el motivo de vuestros 
disgustos. Por último, yo hice dimisión del alto cargo con que 
me distinguió vuestra confianza, tanto mas satisfecho cuanto que 
el renunciar á ella fué en los momentos que aniquiladas mis 
fuerzas no podia ya corresponderos dignamente. 

)) Reducido á una condición privada, he recibido de las 
autoridades mas respetables, de los ciudadanos mas distingui- 
dos, y de todas las clases del pueblo, los testimonios menos 
equívocos de su estimación. Acostumbrado á estas honrosas 
demostraciones mientras ejercía la suprema autorídad, se creería 
que no eran capaces de causarme una impresión nueva las 
distinciones que me hacía después de mi dimisión la bondad 
siempre noble de mis compatriotas; pero yo he experimentado 
en esta ocasión la ebríedad del gozo mas puro con una emoción 



(1) Las diferencias nuevamente suscitadas con los pueblos disidentes, pero 
ya á punto de conciliarse. 



PEOrmCtAS UNIDAS BB SUB-ÁMÉRICA T CHILE. 321 

que me había sido desconocida hasta en los plácemes de las isi». 
mas célebres victorias. Analizando este sentimiento , nada he 
tenido que reconvenir á mi orgullo, porque haya querido apro- 
piar á mis débiles servicios unos homenajes dirigidos á la 
majestad excelsa de la patria. Yo reconozco en ellos los para- 
bienes que se dan recíprocamente los ciudadanos de una nación 
nueva, al ver desaparecer los pehgrosos signos de su infancia ; 
y emanciparse por un acto solemne el genio de la libertad 
pública. Esta es la vez primera que por una fehz combinación 
se ha dado entre nosotros el digno espectáculo de no ser viU- 
pendiada la magistratura suprema en la persona de quien la 
habia ejercido ; de renunciar á ella en medio de la seguridad 
que las asonadas tumultuosas no prevaleciesen contra las potes- 
tades legítimas ; y de que el sucesor fuese llamado con arreglo 
á las formas constitucionales por el sufragio universal. En una 
palabra , al concluir la carrera de mi administración, creo haber 
sentido las provincias, como por una especie de instinto, que se 
habían reducido á sus justos límites el poder que se deposita 
en el gobierno para reprimir la Ucencia, y el de la opinión pú- 
'blica, que se reserva siempre el pueblo al delegar el ejercicio 
de su soberanía, para que no se abuse de su confianza; que 
después de tantos errores y de tantas desgracias, y cuando la 
inexperiencia, que podia disculpar en los principios nuestros 
yerros, sería una causa débil para los que pudieran cometerse 
en lo sucesivo, habia empezado ya el reinado de las leyes .' y á la 
época de mi mando^ en que se han preparado los elementos 
de este periodo critico que anuncia un porvenir de grandes glo- 
rias ó de grandes desastres, le cabrá, al menos, el honor de que 
participan los lugares menos célebres, donde la victoria ofrece 
sus laureles al mas bravo ó al mas feliz de los combatientes. 

» Yo he venido á caer insensiblemente al periodo critico en umiñM» 
que estamos ; y es que tal era el asunto á que me propuse 
llamar vuestra atención , cuando he tomado la pluma para 
daros gracias por las generosas demostraciones que me habéis 
dispensado á mi saUda del gobierno. Apartado de los negocios 
públicos, y con el tiempo suficiente para traer i examen los 

A. - V. 21 



MU sentimicBlM. 



322 pRonifCiÁS fmiBAS de sod-amírica t pftitB. 

1819. suce^s t(Ttábtes de mi aitminifftradcm, tos medios «níjilbadbs 
para teformat los ^ftm^Os íútrDdttd¿K)s éñ Iñ ^íóOsiáté He hs 
pasiones, lo§ o3t)stáctilo& qtxé pot la üattMeiz^ ^ttüi^a 4éks 
cosas, 6 por la reacciofn "¿le tos conatos teptíituHos lietatdábim 
ú obstruían mis taarlcfaa^, la influencia de tantos icasbs p)r6s- 
peros ó adversos en Ibs testiftados iü^éi^flbs'^ ftialmeítte 
todos los motivos, todas 1^ c^unstandiats ^^ hSñ proAxiáio 
el desenlace de los mas complicados nüfi^táMbs de ttiestoa po- 
lítica, lie senti&o gWivitar sobre 'mí títín, tblno ^liBSmo J Yttte 
importante de mis deberes, el que tío 'Oís *eiaL Ihútíl^núieSpfe- 
riencia. Con la que lio me faltaba Sntes de 'éfiteaúr á latU*^^ 
supt*ema, después de h^er p!robado tbdo^ los cóhVt^at^s Aé la 
varia fortuna, con el interés ilitimo de tto fengañíattÜB iíñ tóls 
observaciones, y desde nn "puesto que ios domina toikfé, dtido 
mucho que 'no sean mis avisos los que o^ cóñvíeirefñ, ^ttpa- 
triotas, para líacar provecho de voesteos sacrificios, de vuestras 
desgraci&s y de vuestra constanda. No ocupo ya el Iñgiar donde 
el int€íres que se me supusiere Be sustraer mis ópreíratíones i la 
perspicada de vuestro criterio podiíi hacer recelar, que quisiese 
cotrér un velo sobte ell^s á expeteas de laterdad y del bien 
público. Yo me he Confundido ya con vosotros, dtíspnes de 
haber sido vuestro jefe; y no debéis téínét que tíairigue las <!ti- 
trafías de Un monstruo en d acto mismo que os manifiesto ini 
agradetímiento, por el que me habéis testificado tícta tafita 'in- 
dulgencia. Voy á hablar mfénos délo que se ha hecho, que de 
lo que debemos hacer, lo repito, en el período mas crítico de 
nuestra t^eneracion política. Empleando la mettiüíia de los 
sucesos t)asad'os, mi designio es que^llbs os síívan íeSlocu- 
meütos pata lo venidero. Si yo soy caj^isüs de vuestía'doofiastóa, 
¡castigúeme el Cielo con negarme el don' inestimable de inspi- 
rárosla I » 

Époea Hubo tiempos, que creerá fabulosos lá posteridad, «U que no 

eían duefias de sí mismas estas proviridas. Aquellosá quienes 
pertenecíánííos nos eífmiaban de ia otra parte dd mtmdo hh^s- 
tradbs y leyes. El mérito «caíéda de rébétapetiisa, de 'ejemplos 
la piPobfJad, los genlbá dee^^síUzás. CónífinMos á tm vasto 



de oscarantitmo: 



PROVINCIAS I3NIDAS DE 8UD-AMÉR1CA T CHILE. 323 

desierto, vitiamos en eutrediclio con todas las naciones. Se 
calumfuába á la naturaleza de hallemos formado indolentes, 
para privarnos dé los medios que nos sustrajesen & la disipa- 
cion^y i la miseria. Nuestras costumbres, nuestro^ honores, 
nuestros goces, eran de una perpetua infancia. Todo venia afo- 
rado de España, lo que se hábia de vestir, y lo que se habia de 
pensar. Entre ^ntos ultrajes habria sido el <5olipo de la cruel- 
dad no dejarnos nuestra estupidez. 

Apenas rayó en nosotros la aurora de las luces, percibimos 
la ignominia de nuestro estado. La yergüenza de iiajier sucum- 
bido á un puñado de guerreros (í) despertó en nuestros^cÁo« 
el presentimienio de nuestro valor. Lo empleamos con suceso en 
dos jornadas (*), y se apoderó de nosotros el asombro al advertir 
que la corte de Madrid estaba ipénos reconocida ánu.estra 
lealtad que zelosa de nuestros bríos (3). Esta negra ingratitud 
debió ser el término de nuestra paciencia. Qaeáó reducida la 
metrópoli á un ángulo de la Península, copservando intacto 
entre los restos de su antiguo esplendor el hábito de despre- 
ciarnos; y mil bravos de esta capital llevaron casi instantánea- 
mente la libertad á los confines del vireinato. 

Los pueblos han hecho d^sde entonces cuanto se les j)Odia 
pedir. Todos los errores, todas las desgracias, de.c[ue han sido 
los instrumentos y las víctimas, no deben imputarse sino á los 
que hemos sido sus jefes. Buscaado modelos en las rej)úblicas de 
la antigüedad, y aspirando en los delirios del entusiasmo á exce- 
derles, hemos conseguido que fuesen las provincias cómplices 
de nuestros extravíos. No hay en la masa de la i^cion sino 



1819. 



ConcMBcit 
del valor nació» 



MaU direedoi 
& ton paebkM. 



(1) Mil ^ qoinientos Ingleses se apoderaron de Buenos Aires en 1806 al 
maneo d«l «general G. C. Berresford. 

(t\ M ro^oiNimita 4e eMa capital en ^atgosto de 16#€ , y U i^yulsa -del 
ejér^. J/iglQS ^n.JHlio 4e ,i8j07, JiieQha por. 8f>k>, e\ se^^fi^io ,^jpftés>. 

(3) Instanflo como dipotado de esta ciudad en la corte de España, en isps, 
al mhfistro €abaHero por ib1 pronto despacho de algunas gracias que faabia 
pefliéDHd wy {»Mia mi ^is<^iilé,itie tontesló «a lono 4é conAattta *: ««.deiB- 
engáñese Vmd., Pueyrredon ; las solicitudes de Buenos Aires son aivnnai- 
das ; jf por mi opinión po deibe concedérsele mas adelantami^ntofi que «n la 
minería, en la pastoría y en la teología. » 



324 PROVINCIAS UNIDAS 01 SUD-AMÉEICA T CffiLK. 

1819. patriotísmo : nosotros hemos hecho i su pesar que participe 
en cierto modo de nuestros resentimientos. Sin embargo, ha- 
llándose casi en contacto los talentos naturales del pueblo con 
el saber de la dase ilustrada, ha seguido muy de cerca las 
marchas de los que lo han dirigido ; sin que por lo mismo se 
pueda contar con su dociUdad sino hasta cierto punto ; enun- 
••ciando su opinión por signos que no se equivocan, y que jamas 
se ha ensayado contrariar impunemente. La historia de nues- 
tros dias ofrecerá á los ojos de la posteridad el raro contraste 
de unos pocos, que presidiendo á los destinos del pueblo, he- 
mos querido subordinar alguna vez los intereses públicos al 
personal, y la resignación varonil del resto de los ciudadanos, 
para prestarse sin interrupción á experimentos, que se hadan 
siempre á sus expensas y á sus riesgos; pero usando á su tiu^no 
del derecho de no permitir obstinarse á quienes los empleaban 
con poca fortuna. 
El mismo Manto. SÍ se tratatasc con menos imparciaUdad este cuadro, ni se 

acertaria á concebir cómo en medio de la inexperiencia y de la 
impetuosidad de la clase menos numerosa se hayan lamentado 
tan pocos desastres, ni se baria justicia á la dulzura del pueblo, 
que jamas ha tomado parte en los que no le ha sido dado 
evitar. Sin una descripción tan fiel de su carácter se admiraría 
menos el valor tranquilo con que, observando á principios de 
1816 ñuctuantes en sus consejos á los que hablan dirigido sus 
marchas, prefirió conservarse á pié firme al borde de un pred- 
picio, mientras se conciliaban sus jefes; antes que dar por sí 
un solo paso hacia un rumbo incierto, que le expusiera á des- 
viarse de la ilustre carrera de sus glorias. Si no han sido estas 
la posición y la conducta de las provincias hasta la época que 
procedió á la de mi gobierno , si porque en el estilo que es 
conveniente referir tan esclarecidas virtudes, es compatible la 
exageración con la exactitud, se pretende que las haya realzado 
mi pluma , yo provoco á cuantos testigos dentro de nuestro 
propio seno tienen interés en oscurecerlas, á que me contra* 
digan. 

En esta época, al empezar el año de i 81 6 fué que se dignó 



PROVINCIAS UNIDAS DB SDD-ÁMÉRICA T CHILE. 325 

el soberano congreso encargarme de la suprema dirección. J8i9. 
Todos los pueblos que entonces reconocieron mi autoridad se ojmjii 
han competido á dar testimonios de su cordura, fruto bastante '''^ÍÍm''" 
merecido de tantas experiencias. Se puede decir que en el pe- >« adminittnei 
ríodo de mi mando se propusieron hacer un ensayo de las lec- 
ciones que habian recibido en la escuela de sus desgracias, 
aphcándolas : mientras duró este período, todos los ánimos 
estaban en zozobra, como recelando engañarse : no he sido yo 
uno de los que menos ha participado, compatriotas, de vuestros 
cuidados : se han ofrecido ocasiones en que los riesgos han 
disputado tenazmente el triunfo á vuestro valor : sintiéndome 
aun con el bastante para acompañaros en nuevos peUgros, solo 
me ha vencido la impaciencia de que os gozaseis cuanto antes 
en vuestra obra, poniendo término á tantos sobresaltos. Voso- 
tros habéis visto cómo un gobernante sucede á otro por el Ua- 
mado de la ley ; cómo se reforman los planes de la adminis- 
tración precedente, sin ultrajarla ; cómo se protegen los esta- 
blecimientos útiles de un tiempo anterior sin zelosos conciu- 
dadanos. 

Encontrada con tan penosos afanes la única senda que ídem, 
conduce los Estados á la feUcidad, y discerniéndola de tantas 
otras que trilladas por el error y las pasiones dan á pocos pasos 
con el abismo en que se han sepultado tantos pueblos, la pru- 
dencia exige que no nos entreguemos á la necia seguridad de 
que no la equivocaremos en adelante ; hasta que la habitud de 
andar en ella haga menos tímidas nuestras marchas, y podamos 
dejar á nuestros hijos un camino hecho sobre las huellas de 
nuestras virtudes. Y yo, que tuve la gloria de estar á vuestra 
cabeza, mientras hicisteis esta ilustre jomada, me honraré 
todavía del zelo con que debo demarcar la ruta que hemos 
traido, empleando por signos que os la recuerden las conse- 
cuencias que nacen del mismo éxito afortunado ó adverso de 
vuestra conducta. Yo tendré al deducirlas la franqueza de no 
perdonarme mis yerros ; porque, ciudadanos, yo no me glorío 
de haber hecho siempre lo mejor, sino de haberlo intentado. 

Entre las consecuencias generales que me ocurre deducir es 



1819. 

Corolario 
lU aplieMioo» 



»lro re»p€cio 
ii moüificarioa 

de las 
ñas daapólicaff* 



326 pROviiiaAS unidas de scb-áméeica t chile. 

la i*. Que el correr un Estado naciente con precipitación á b$ 
grandes destinos, es el medio mas seguro de no arrihar'Jamaisá 
ellos. — Ocupados aun del asombro con que se habían venddo 
tantos obstáculos para llevar la libertad vicioríosa al extremo 
opuesto de las provincias, nos dividimos precozmente entre los 
cuidados de conser>'ar lo que había sido tan admirable adquirir, 
y la presunción de extender el teatro de nuestros triunfos. Si 
los primeros ímpetus del entusiasmo no se hubiesen tomado 
equivocadamente por signos de robustez, nos habríamos dedi- 
cado á fortificar nuestras posesiones^ cuidando níénos de en- 
grosar que de organiziaff nuestras fuerzas ; y á la vuelta de muy 
poóos años hubiésemos ganado mas con la opinión y el ejemplo 
que con toda la intrepidez de nuestro valor. Por el orden in- 
verso^ rehusando hacer la declaración solenme de nuestra 
independencia aun en las épocas mas brillantes de nuestro 
poder, á pesar de las indicaciones decididas de la opinión pú- 
blica, escapando á las provocaciones, y aun á las sorpresas 
del zelo impaciente; y verificándolo posteriormente en una 
coyuntura en que nuestra debilidad podia interpretarse como 
una retractación tácita de nuestras resoluciones^ hemos hecho 
entender á la ciega España que ellas habían sido tomadas en la 
madurez de los consejos, y que no corren el riesgo de revocarse, 
cuando no era posible que empeorásemos de fortuna. 

2*. Que siendo las costumbres el mas firme apoyo de laskyeSy 
debe cuidarse mucho, al modificar ó destruir las formas despóticas, 
de conservar, si es posible, hasta con los mismos nombres, las que 
sean compatibles con la libertad. El haber variado el régimen de 
gobierno, depositándolo en muchas personas, desautorizó el 
que lo consignaba á una sola ; y cuando la experiencia nos 
aconsejó que volviésemos á adoptarlo, se echó de menos aquella 
fuerza que da á las iüstítuciones humanas el sello de la anti- 
güedad. Por el contrario, sustray endiose las representaciones 
municipales de los pueblos á los caprichos deí genio novador, 
han conservado su precedente respetabilidad; y, lo que es mas, 
para subrogar á la autoridad suprema en las convulsiones,, han 
sido preferidas por la voz pública al tribunal superior dejus- 



sobre no fallar 
¿otes de oír 



P]l(D^Ylf!^GI^S V;!ÍWA8 DE SUD-AMÉRI^Á Y GH^. 327 

tidá, ppr el \te(íi^ ^Iq (j^hab^s^ s^Uj^rs^do 1^^ form^qis jerár- i8i9. 
quic^ de este últimQ. 

9.*. « Que epi los g^o^ que el público^ forzado, seducido, ó otro 

» jusiameiite alarin^i4p, se vi^.se en la fa^tal necesidad de con- 
)) gregi5ffse en pi^, par9, hacer frente á las, autoridajdes cons- * »•• ^0» parte*. 
)) tituidas, se debe ten^ un ^pteres constante en no prestarse 
» á fallar contria, los miepibros de 1^ a<^qiinistracion, por mas 
» concluyeptes que parecieren los cargoa que se les deduzcan, 
» sino que debe oirs^ á los acusado^ en la misma forma que 
» tueroüa oídos loa. acusadores. Ma& debe obligarse i todo^ los 
» ciudadanos co.pockLos por sensatos á concurrir á tales juntas, 
» y prestar en ^as. sus dictámenes, teniendo derecho cual- 
» quiera del pueblo para, indicar los que pueden ser citados. » 
Estoy iftny djstante 4p Tie se remuevan unas escenas cuya 
sol^i, mei^oria oprime el corazón ; pero el medio mas seguro de 
que Qo se repitan, es^ indicar los de hacerlas inútiles para los 
que las invocs^n en su ciego despecho. En las convulsiones que 
hsin. tenido lugar hasta el año de 1815 se omitieron estas pre- 
cauciones ; no q£Í en las posteriores hasta principios de 1816 ; 
y los resi^tados fueron bien diferentes. 

4% <í Quo la libertad de la imprenta es el verdadero conducto oiro 

1 , jj**jii.ii aobre la libertad 

» y el órgano mas seguro por donde, ejerciendo el pueblo el ¿^ imprenta. 
» saludable derecho de la censura,, se interpone enti;e el que 
» manda y el que obedece, y conserva el equiübrio entrq el . 
» pod.er de las autoridades y el de la opinión púbhca. » Si no 
lo h^. si4o hasta el presente; si ha parecido alternativamente 
una red, samada contara, los escritores, ó una asechanza contra 
el gobierno ; si este ^on consolador ha venido á ser inútil y 
mucUasí veces funesto, es porque toda la previsión de la ley no 
alcanza i impedir cielito género de abusos, que no pueden ca- 
lificarse de tales legalmente. Se puede injurisfr, difamar, y 
perderá un cii^dadano y á un magistrado con una sola expresión 
equívoca, de que no puede hacerse im crimen al autor, y la ley 
queda burlada. ¿Cómo ocurrir á este inconveniente? es preciso 
entregarse á discreción ¡ abandonarse á la buena fe de los es- 
critores, Pero tengan ellos presente que todos los derechos que 



1819. 



llantra 

It coadocirM 

coa 
« ■UficinulM* 



>br« lot ataatM 

con 
I otras naciones. 



328 PB0T1HCIÁ8 UHIDáS M 8DD-AHtlIC4 T CHIU» 

están bajo la egida de la fe pública jamas se profanan impune- 
mente ; que el poder de la opinión penetra los asilos donde d 
ardid de los infractores se sustrae al rigor de las leyes; y que 
deben estimar en menos los aplausos forzados de quienes los 
temen, que el silencio impertérrito de los que los conocen. & 
se escribe con intención sana, debe preferirse el idioma frío de 
la razón á las exageraciones del estilo satírico, por temor de 
inspirar un carácter frivolo y rencilloso, extinguiendo en él 
los gérmenes del juicio y de la probidad con que se honra. 

Cúidese de no vilipendiar á los magistrados, al dárseles 
consejos ; cúidese de no criticarlo todo. No olviden que las 
leves infracciones de las leyes^ que no son frecuentes, ni in- 
fieren un perjuicio directo á un tercero, están permitidas táci- 
tamente á los altos poderes ; ya porque en el ejercicio de sos 
graves y complicadas funciones el consultar la exactitud hasta 
los ápices haría embarazosas sus marchas; ya porque derta 
libertad compatible con el respeto á la ley contribuye á dar on 
grado mas de dignidad y de esplendor al que las dispensa. Esta 
prudente condescendencia por parte del pueblo envia el con- 
cepto de que está seguro de su fuerza, y aleja de los que man- 
dan la presunción de las suyas, para usurpar unos derechos de 
que por otrar parte se les permite usar con moderación, sin 
emplear la coacción y los crímenes. 

Haya una gran circunspección al hacer advertencias relativas 
á la dirección de los negocios con otras naciones. Aquellos que 
por la felicidad de sus combinaciones, ó por otros motivos, 
hubieren trascendido los arcanos del gabinete, no deben hacer 
alarde de sus conocimientos ante el púbhco, profanándolos. 
Al favor de uno ú otro dato que se escapa al secreto, nada es 
mas fácil que dar verosimihtud á hipótesis criminales^ que 
Uenan de espanto á los pueblos^ alarmándolos con la apariencia 
de hecbos de una aplicación equívoca. Si el estar impuestos de 
ellos los augustos representantes de nuestra patria, no basta 
para disipar la desconfianza de los ánimos ; si aun en materias 
tan delicadas y de tanta trascendencia se ha de correr el 
riesgo de que por el mal uso de la libertad de la imprenta se 



PROTÜfCIAS UNIDAS DB SUIHAHÉRIGÁ Y CHILB. 329 

ponga en problema la lealtad del gobierno, sería mucho mas 
cuerdo que estos asuntos se tratasen en asambleas públicas ; 
quitándose á la política el noble oficio de ahorrar el sacrificio 
de las fortunas y de la sangre de los pueblos. Recuérdese 
cuanto se ha escrito sobre connivencias culpables con la corte 
del Brasil; y al considerar los males que ha causado este error, 
alentando el encono y el despecho de pueblos inocentes enga- 
ñados, hagamos la resolución de aprovecharnos al menos del 
fruto que dejan unas lecciones tan crueles. 

Esto es por lo que toca á los escritores del país que dirigen 
la opinión púbüca : los que escriben fuera no hacen parte de 
ella, puesto que no están al alcance de las penas que la ley ha 
dictado contra los que abusan. Si llegan á la posteridad las 
infeUces calumnias con que se ha pretendido mancillar por los 
escritores fuera de la ley la. administración á cuyo frente he 
estado, no será sino para que se admire la cordura de unos 
pueblos nacientes á las luces, cuya circunspecta crítica sabe dis- 
cernir entre lo que se obra y lo que se escribe. 

5*. (( Los ciudadanos de mérito, que se sienten con fuerzas 
» para llevar el timón de los negocios públicos, y que se ven 
» excluidos de intervenir en ellos, extravian enormemente su 
» zelo empleando la violencia para apoderarse de los altos 
» puestos, que juzgan corresponderles. » No se sabe que haya 
existido un pueblo cuyo primer jefe tuviese el don de elegir 
siempre para asociar á sus tareas las personas que mas lo me- 
reciesen; y entre nosotros, combatidos de tantas pasiones, 
habrán sido ellas muchas veces las causas de nuestros desa- 
ciertos; pero es justificar el agravio que se les hubiere inferido 
el excusarse de servicios que está en su mano prestar al Estado, 
solo porque no pueden rendirlo en cierto rango. Pederátes, ex- 
cluido del consejo de los trescientos, volvió á su casa daüdo 
gracias á los dioses de que hubiese en su patria trescientos 
ciudadanos que le excediesen en mérito ; con lo que logró traer 
hasta una remota posteridad la fama de que no gozan los que 
le fueron preferidos. Es pues un deber de los ciudadanos hon- 
rados, y á quienes la naturaleza ha favorecido con sus dones, 



1819. 



Otroeorolario 
sobre aspiracioi 

álos 
pneslot pAblieoí 



1819. 



N* M deb« haeer 

nfornus 

violenlu 

y cttrepitoMs. 



Contra 
la indiferencia 

•n ponto 
ft ^tátii p^blicp. 



33ft PIOTINCUS UHIDAff DB 8CD*iHÉaiGA T C^^UU 

na solaiafiate cultiyaslM B^uúóa joM o^ aptijt^da^ec útite$ i 
la aafiMa; siait también da hacedo oooDoer eco, el ejeraiolP 
consUote de sus virtudds^ Alescándosa 4i8i los yerros de una 
adjQoáaisiiafiion que les ba alejada de loa primevos» di^stvios^ 
ejercitavda SU& taleotoa en desaiQjcalixar.kQpuoa.de lQ9.qae 
ocupan cJL lugar i que aspiran, aoso coík inas m¿riv^ ; gja- 
nando al fin k estinmw púUii^ so^re. las ruinan d^bonibres 
desacreditados, ni deben lisonjearla «xuü^ba da tan, t^uinilde 
victoria, ni creerse en la futuro aX obrigQ de ce^rosalias qp» 
justifican con su ejemplo. 

Este, método estrepitoso da bacer refonnaa oausa gandes 
saeudimienJtos en el Estado ; pues, que el interea personal de 
sustraersa k los resentínúentos de suo^sores oJtendJ4ji)& emp^ 
¿ los. que mandan en ajctoa contrarios á. su propia. rci$oJluQÍQn. diB 
abandonar un puesto que. ja no le& e^ dado conse]:Ya,r Qon 
gloria; ¿pero cómo podrán dis&utarla sin pona los que arriban 
á presidir i bs altos destinos de su patria^ envolviéndola en 
todos los horrores de las guerras civiles ? RecuérdeaQ la época 
que procedió al año de 1816, ; no babrá un solo ciudadano que 
no desee borrar da los anales de una can:era^ por otra parte 
tan ilustre^ aquellas escenas lamentables, en qpe patriQtas, 
mas ó menos beneméritos, han descendido i^ su^^ ^evadps 
puestos botados á la execración pública^. En U época pQstecior 
basta la de mi mando se violentaron mas de una vez las formas 
legales para inducir cambios en la administración del gobierno ; 
pero la experiencia habia enseñado i dulcificar los enconos, y 
unos magistrados fueron subrogados á otros, sin JAUtili^sailos 
para emplearse en servicios menos distix^uidos, pero siempre 
dignos de suzelo. Mientras yo be ejercido el poder supremo, ba 
prevalecido el de las autoridades contra lajs asiecban^as de los 
indiscretos novadores, sin experimentar otras difiQuUades que 
las que impone al corazón el interés de la salud pública* 

Yo no lo tengo en acriminar á los que han sido comprendidos 
en medidas, atribuyéndoles mas desvio de sus deberes quQ el 
que basta para no reconvenirme de sus desgracias. Quizá 
pl^os UQ ban tenido intención da pr^starsa 4 las violenoiad 



PROTINCUS UNIDAS DE SUD-AMÉBICA T CRILB. 331 

con que debiaía ^ecutarsi^ciertoS' planes; pero cuando la tran* 1819. 
(juiUdad y el <Men de un Estado corren riesgos inminentes de 
ser subvertidos y todo ciudadano está obligado á deponer la 
indiferencia, que no es delincuente en circunstancias menos 
criticas. El silenáo con eq^iaUdad de los qoie goasan de opi- 
nión en la del público es un signo convencional de su adhesión 
á las novedades peUgrosas. Este silencio es el (|ae da inq^r- 
taneia á las traaia^ sediciosas de^ los agentes subalternos, que 
jamas son temidos, sino en cuanto se les reputa instrumentos 
de caudillos autorizados : y aqudlos á quienes su precio 
interés no decide á actos que alejen de ellos la presunción de 
su complicidad» ¿no muestran que lo tienen en el suoeso de los 
perturbadores? La indiferencia de quienes pueden coatribuir 
activamente con su influjo á la conservación del drden no> es 
inocente. Este convencimiento es el que ha decidido á mudios 
ciudadanos respetables, que vivian oscurecidos, k conquistar 
con la paciencia y una constante adhesión al orden su propia 
seguridad, y con eUa las consideraciones del gobierno y la esti- 
mación de sus conciudadanos : así los que prefieren un rumbo 
contrario en sus consejos no pueden alegar en su favor el des- 
pecho de no ser atendidos. Después de varios ejemplos con que 
se ha acreditado que no hay especie de extravíos que cierre 
las puertas á la resolución sincera de reconciliarse, los hombres 
de mérito, que prefieren otras vias mas falibles para restablecer 
su fortuna, no tienen disculpa en sus errores^ ni que imputar á 
otros sus desgracias» 

\ Compatriotas extraviados por vue^ros resentimientos ^ cesad ezcíu 
de turbar el reposo púbUco : aun es tiempo de qm la patria •» "p®*® p*""»- 
deba nUs á vuestras virtudes qu& daños le habéis causado con 
vuestjros yerros^ No uulográis esta ocasión.^ en que anaüzánr 
dose el origen, de nuestros males, se^ atribuye fácünaente* ¿ los 
delirios de^ la. inexperiencia lo que en adelante no podrá ser 
sinor la c^ra. premeditada del crimen». Tales son las disposición 
nes del ánimo en el espíritu de todos vuestros coo^atrietas % 
ellos na pueden renunciar sin dolor á la esperanza deque algua 
dia vengáis i ilnstcar con vuestros tal^itos uaa patmcpiet se» 



1819. 



Condiríonn 
qaebiiiáii 
granile y próspera 
U patria. 



E«ta inudnnxa 
requiere tiempo. 



332 PROYIlfaAS UNIDAS DB SÜD-AltRICA T CHILB. 

honró alguna vez de que le pertenecieseis. No os despredamos, 
creedlo, no os hemos olvidado enteramente. El que imagíae 
que un jefe supremo puede abatirse á la vileza de emplear el 
poder en arruinar á sus enemigos por encono, no conoce el 
corazón del hombre. El que no puede vengarse es el que no 
perdona. ¿Á quién estará reservada la dicha de que no haya 
en el tiempo de su mando un solo ciudadano que padezca por 
causa de nuestras fatales discordias? Este mortal ieliz será el 
primer héroe de nuestra patria. 

Yo no tengo mas que decir, ó no debo decir mas. Para ocur- 
rir á cualquiera otra clase de inconvenientes sobran elementos 
en la índole del pueblo y en la riqueza inagotable de sus recur- 
sos. Será preciso que se conspire el genio del error á inutilizar 
las felices proporciones que anuncian á nuestra patria los mas 
venturosos destinos; pero si desdichadamente prevalece, el 
mas cruel de nuestros quebrantos lo causará el triste remordi- 
miento de haber labrado á sabiendas nuestra ruina. Todo está 
previsto. Si dilatamos la esfera mas allá de la cual se debihtan 
nuestras fuerzas ; si al consagrar nuevas instituciones olvidamos 
el respeto que se debe á las costumbres ; si se repiten las aso- 
nadas tumultuosas ; si la libertad de la imprenta se emplea en 
desahogos que ofenden la decencia; si finalmente todos los 
ciudadanos esclarecidos por sus talentos no quitan la esperanza 
de servirles de apoyo á los genios inquietos, un porvenir de 
calamidades espantosas nos espera : yo no me atrevo á bosque- 
jar el cuadro de nuestros futuros desastres. Pero si hay cor- 
dura en nuestras empresas, economía en la adopción de nuevas 
formas, horror á las sediciones, juicio en los escritores públi- 
cos, generosidad é interés bien entendido en los primeros 
hombres de nuestra patria, ella será para nosotros y para nues- 
tros hijos un teatro de grande prosperidad y de grande gloria. 

No es sin embargo de esperar que se ha^a repentinamente 
esta mudanza. Guando pretenden nuestros enemigos insidiar 
nuestra heroica resolución , exigiendo que les manifestemos las 
ventajas que hemos adquirido á costa de tantos sacrificios, 
afectan creer que los grandes cauces se encuentran vecinos á 



PROTINCaAS UNIDAS DB 8CD-AMÉRICA T CHILS. 333 

las fuentes de donde dimanan. Por lo que hace i nosotros, la í8í9. 
experiencia ha hecho que seamos menos impacientes ; y de 
aquel tiempo á esta parte estamos persuadidos que con solo no 
interrumpir el lento y tranquilo curso de las cosas veremos 
rebosar en una breve serie de años nuestros deseos. Entre- 
tanto, bastan para lisonjearlos los progresos que no han dejado 
de hacerse, luchando siempre contra la corriente alterosa de 
nuestras habitudes serviles ; pero una vez destruidas, como lo 
están á la altura en que nos hallamos, solo el que tiene poder 
para aniquilarnos acertará á poner diques al torrente de nues- 
tras dichas. 

Aquella gran masa de pueblo que contemplaba sin decidirse Nutieitt 
la audacia de nuestras resoluciones, y que seguia tímidamente „„.,.rí;ium 
y como de lejos las marchas osadas de sus primeros caudillos, de u £$?•»■• 
recobrado de su asombro, aun tiene que curarse de aquella 
especie de temeridad que engendra en los ánimos la vergüenza 
de haber temido adversarios imbéciles. Vosotros sois testigos, 
compatriotas, de la fria impresión con que se oyen las nuevas 
de que surcan veinte mil Españoles el Océano con dirección á 
nuestras playas; y la pena que causaria el que declinasen de 
rumbo, llevando á otras costas el prestigio de la opinión de 
que gozan entre aquellos que no los conocen. La que nosotros 
tenemos muy fundada en nuestro poder, á que aíiadirémos las . 
presunciones ordinarias que lo consolidan, responde de la se- 
guridad de nuestro triunfo ; y celebraríamos que en este último 
esfuerzo que hace la ira de nuestros antiguos déspotas, se por- 
tasen de modo que diesen que merecer á nuestro valor. 

De todos modos el interés que toman en estos grandes arma- 
mentos, poniendo en contribución á todas las naciones, prueba 
bien lo poco que se fian ya de nuestras discordias domésticas. 
La estabilidad de una administración tan combatida, y el cré- 
dito que le ha dado el infeliz empeño de infamarla, han hecho 
entrar á la España en cuidados de otro género ; pero nosotros 
le tendremos en aumentarle el espanto que le causa nuestra 
unión, mostrándole nuevos pueblos desengañados de las teorías 
oscuras que nos habian dividido, y nuevos pueblos arrojarse 



1819. 



B«plrilu 
d« b Jofcotuil. 



Reserva de bmfoi 

pera 

la industria. 



SM fwnffCítí vmtfáB m mm-éMÉaock v csiuc. 

despebhtétoBtontni mn opresores, ymertra ri es tjae latim^ qoe 
han ankiMido los libres tan sa sangre nb puede soportaras 
plantas 4e los tirsnos -qne tai eomprimen. 

Esperabui ellos qne la eslépüa ignoioinciu en qne Utáeron 
eemáio de eons^irames nos impedMa bailar los meffios itb 
llevar al oabe tina empresa qne esti leservada i los grandes 
genios; j qoe ellos mismos, qne BOfretSaban #b «damos let- 
ciones> no eon^bieion, fteo para sa opi^Hio, tüTealisathen 
sn patria. Por mocho que kayatftos lieého los tjne tales coales 
éramos hemos proeoraAo & la uuestai tí esplendor ton qae 
hiere los ojos de nuestros enemigos, temen mas tos Espa- 
ñoles i la geneincion que se educa bajo planes menos oscuros 
desde luego^ y alentada sobre todo ton mresltro ejemplo. En 
vano se dan prisa á {sofocar los gérmenes de nne^ras alegres 
esperanzas : un siglo de victorias no extinguiri^a en el pecho de 
nueaUros jóvenes ese espíritu altivo que la adversidad no 
eniaquece, ni desalientan los obstáculos cuando se combata la 
injnslffcia. 

Esperarian que , ^rgbtados nuestros recursos , faltase el mte- 
res por una causa que no halagaba los cálculos de la cedida ; 
pero eHos han visto que en medio de las erogaciones de una 
goeira lan dispendiosa, ni hemos contraido empeños extraños 
para sostenerla, ni jamas en el régimen colonial hemos experi- 
mentado los hijos del país menos miserias. ¿Pensaban ellos, 
por veiítura, que el ver arrebatar nuestros tesoros para au- 
mentar el orgullo y la malicia de una metrópoli avara, dismi- 
nuía la desesperación de nuestra indigencia? Sentimos en 
verdad algunas dificultades para organizar el sistema de nues- 
tras rentas^ que esa corte amenazadora no puede blasonar haber 
superado ; es menos la abundancia de lo que prometen para 
tiempos tranquilos nuestra situación geográfica, la feracidad de 
nuestro suelo, y la benigna influencia del clima : pero em- 
pleando tantos brazos para hacemos respetar de nuestros cne- 
raigosvseiían reservado los suficientes para animar los elemen- 
tos de -la prosperidad {«iblTCft ^n -el awdo , éí pastoreo , el 
cálculo y los talleres. Los ensayos que hemos podido hacer en 



PKOTIRCIAB imiDAS DB 8CD-AMÉRICA T CHltB. 9S5 

estofs ráfiíM, tHiítíMCfo tantó^ iaisofÉtlreüi^toS, *ttíA fflMHMíte 
qué ló»' 'éS)[y^ctil«tfloire^ tMisatlfiíitteós no tenürisi prHso ffit«f(»» 
en flNscüeütStl* liuestttrs mercados ; y ^e ntnotft»!^ tío )^Mtoe^ 
md!s ^ '6l cambio -de tilieisti^i^ püodótcittnjB^ nmeniUá 4 ^ñttíh 

flfiiiltíMtíte , Mhk ^tíUStMoh que 4G|a t^dtítfiíÉt^ 'U "mdgto- 
tra&o did'^a fyddéir., y d ^paeblo 'dew fib«M;ad, ytaAit dte fyéN 
8úa!dhr & la %s]ijíáü^, 'qú^ y^ iio ^tit ^srt^ <;<5ñ \^e «edtiei» i 
ntiltetm t^fcrrtttcist!»: iDeSBqperés de )iable(( libado Oe lo qM Wmt3s 
(^pa[?:lé«'^i!^i^(to!»!á1lite(t^^ de'uM'fiMLatli^straiteiS^ipfta^ mas 
ftíiíAes, lütó ilífiíaftaos, ttfa* vírtüM?>is, ^ iiM'pflíitaWL, "míis 
felioe^, Vtettéti^a 4emasiadK) tarde esb6 ^érdto^ cóti que nos 
aitíen^axíi ^a ^u láSleía. íío : «sta nacíOñ •úueva, pfeto tan glo- 
riosa wmo "pxíéie Sfétlb, Hó 'Vdlvetá á ^i* eíícad"éMda. Llegará 
á Ibis gMíüd^ Jíódenes^e pfesidéft á ItíS ttestínóSüe la Eftfbpa, 
nrfé^a Tama, y no sre d^itefiariñ üe "ptieádip á te^ -ti-ftestros. 
El tiempo de descansar se at^ca , tcttipKtriDtas i di^Mad , 
constatrtSa, ^rdeñ, 7 *t^ á set cownada la obta íttmoHSal de 
nticístt^ éírtWúffóipafciírti. •— Buenos Aires, 9 de agWítb de ^849. 

— JUIÑ MaMÍN 'dé PüEWftBDON. 

"M míSffió (fia qúfe tentinció Püeyrredoíñ , fué ^mbl^o "el 
géüeftil Rondfeaü cfoIno'Stfétíttiito. El nuero ftiretftofr, tí asumir el 
mando , conservó iel mismo ministerio é Mzb t)tMicar ti íá- 
gui^nt6'b)3indo : 

tiD. EMóquló -Díaz Vétei, bdronelmayor de los fejéwttos de 
laítófttía, ayudante Comandante general del e^ado mayor gene- 
ral úfenla Cómandantíade armas, gobernador ¡nt:endeiíte interino 
de i^áta ipíóvínda "y delegado de correos, etc., etc. Por cuanto 
eüdflciode'áyfer meha'comtmicado tí señor secretario de Es- 
tado énél 'departamento de gobierno el supremo auto del tenor 
siguiente ^ 

•» raiíupremo airfecior délas Provincias ünidaís en Sud-Amé- 
rica. ^ Nüev(tt riesgos amenazan la existencias la patria. La 
tenida "tle 'ttna eistpedidon eípaBola 4 las icosta's-de este'rio 'ya 
no admite duda. Los agentes del gobierno pettin^lar éerrawia- 
ddS ptJtlIdlaínda, Francia é In^aterra han tomado á flete con- 



lM9u 



InfloMida 
d« la conttitaaiM 



SiDclo 
del 
(enenl Rondtaii 



336 PROTmaAS ukidas db sdd-amésiga t cbilb. 

1819. síderable número de buques para transporte de tropas. Todo 
anuncia un plan vasto, un proyecto grande para hostilizamos. 
Las últimas noticias aseguran que en todo el presente mes, i 
mas tardar, debe salir de Cádiz la flota tantas veces anunciada. 
Es verdad que los conflictos pecuniarios del gobierno español 

son los mas grandes ; pero una nadon constituida, que cuando 

• 

menos conserva apariencias de grandeza, que tiene con otros 
potentados conexiones políticas, relaciones estrechas y vínculos 
de familia, y que no carece de algunas ricas posesiones paia 
consignarlas en indemnización á quien le preste auxilios, no 
debe decirse que absolutamente se halla desprovista de medios 
para poner en obra lo que sea el objeto de sus vehementes de- 
seos. Una confianza necia es generalmente mas perjudicial que 
la desconfianza excesiva. La nación española^ sanguinaria por 
carácter, vengativa por sistema y orgullosa por costumbre, hará, 
para satisfacer estas pasiones innobles, esfuerzos que no ejecu- 
taria para establecer su dicha sólida. 
Tropas etpafioiti )) £1 uúmero de las tropas que se preparan á invadimos es 

aproximadamente el de diez y ocho á veinte mil hombres. Para 
vencerlos, solo basta, ciudadanos, que queráis ejecutarlo. Re- 
cordad lo que hicisteis en el año de 1807 con tropas extran- 
jeras, modelo del valor y de la disciphna. El pueblo de Buenos 
Aires rechazó por sí solo su invasión. Entonces él hacía los pri- 
meros ensayos de su genio marcial, y no tenia en aquella lucha 
ni el interés, ni los móviles morales que todos tenemos ahora 
en la presente contienda. [ Qué magnánimos pues no deberán 
ser los esfuerzos que se hagan por todos los pueblos reunidos 
en masa^ hoy que se hallan tan acostumbrados á la guerra 
como á la victoria, hoy que contienden por la conservación de 
sus derechos mas sagrados, á diferencia de la otra época en que 
solo se hizo alarde del valor por vana ostentación, ó para ase- 
gurar á un tercero la posesión de su alhaja I Esta reflexión 
tranquiliza al gobierno. Él tiene por otra parte un conocimiento 
positivo de todo lo que debe esperar del espíritu público de los 
habitantes del país. 
)) En retribución, ciudadanos, vosotros debéis esperarlo todo 



qne se preparan 
AMlirdeCádii. 



PROVINCIAS KNIÜAS DK SüD-AMÉaiHA Y CHILK. 



337 



de la energía del gobierno. Guantas medidas conduzcan á salvar 
la patria se adoptarán sin restricción. En proporción que se 
vayan adquiriendo noticias mas circunstanciadas, se os trasmi- 
tirán religiosamente para que reglen las medidas de internación 
ó seguridad que queráis adoptar con vuestras familias. Por 
ahora solo os exijo la primera prueba de vuestra obediencia. 
Todos los que tengáis á vuestro cargo algunos prisioneros espa- 
ñoles de los que con licencia del gobierno os han sido entrega- 
dos^ deberéis restituirlos inmediatamente al jefe del estado 
mayor general, que se halla encargado de darles el destino que 
por ahora exige la política. Creo que ninguno habrá tan egoísta 
que prefiera las relaciones del interés particular á lo que re- 
clama con exigencia la causa púbUca. Si contra mis esperanzas 
hubiere alguno que religiosamente no cumpla con la entrega, 
incurrirá en penas y multas arbitrarias que se reserva imponer 
el gobierno con presencia de las circunstancias. Cualquiera que 
delate la ocultación que se biciere en esta parte, siendo cierta 
la denuncia, obtendrá para sí la multa que se impusiere al 
ocultador. A mas de esto, todo el que sepa de algún otro pri- 
sionero que sin licencia ó noticia del gobierno estuviere en 
cualquiera destino particular , deberá inmediatamente anun- 
ciarlo al citado jefe del estado mayor, si se hallase en esta ciu- 
dad ó sus arrabales, y al comandante miUtar del partido si 
estuviere en la campaña. La entrega de los prisioneros que 
subsistan en este pueblo ó quintas de él deberá ejecutarse 
dentro de tres dias, á mas tardar^ contados desde la pubUcacion 
de este auto, al mismo jefe del estado mayor ; pero los que se 
hallasen en la campaña habrán de ser presentados dentro de 
seis dias, desde que allí se haga notoria esta resolución á los 
comandantes militares de los respectivos partidos , de cuyo 
cargo será trasladarlos á disposición del indicado jefe. 

» Cómelas circunstancias del dia son extraordinarias, deberán 
llevarse á efecto todas las disposiciones y bandos que están 
expedidos para alistamientos generales , sobre cuyo puntual 
cumplimiento se hace el mas particular encargo al jefe del estado 
mayor general, gobernador intendente y demás autoridades. 



1819. 



ó rilan 

para rtf»litu¡r 

lo» K»}i»ftul«>3 

priaíuneros. 



AlíttamieiifM 
gpuerale.t. 



A. — V. 



2^ 



338 PROYINGIAS CRIDAS DB gU1>-ÁHÍRICÁ T CHILB. 

1819. » Ciudadanos de las Provincias Unidas en Sud-América: 

AcoBHii !• oniun vendrátt los Españoles ; pero vendrán al sacnfído. Tal vez no 
^'!"u?^*" falten entre ellos algunos que conozcan sus verdaderos inte- 
reses. Estos serán tratados con toda la consideración que lo 
fueron los de la fragata Trinidad. Los ataques del enemigo 
podrán prolongar las calamidades del país, ocupar temporal- 
mente uno ú otro punto , pero jamas triunfar sobre la dulce 
libertad. El imperio de la tiranía no puede volver á establecerse 
en estas regiones. El orden de los tiempos, el curso de los su- 
cesos, la naturaleza misma de las cosas^ la distancia, esa grande 
barrera del Océano, la diferencia de intereses, recursos, pro- 
porciones y conocimientos, que tienen en esta lid los agresores 
y los invadidos, todo concurre á damos ventajas con usura. 
Para no perderlas, solo son necesarias dos cosas : unión cordial 
entre vosotros, y respetuosa sumisión á las autoridades. Lle- 
nadlas, y el triunfo será seguro. A vuestra cabeza yo seré el 
primero en participar de vuestras fatigas y de vuestras glorias. 
Juntos andaremos la carrera del honor. El término será la vic- 
toria ó la inmortalidad. — Publíquese, etc. — Buenos Aires, 
16 de junio de d819. — José Rondeaü. — Gbegorio Taglb. 

» Por tanto, y á fin de que la precedente suprema determi- 
nación llegue á noticia de todoií, publíquese por bando, como 
en ella se ordena y se me ha prevenido, fijándose ejemplares 
en los parajes acostumbrados. — Buenos Aires, Í7 de junio de 
1819. — EüSTOQüio Díaz Véléz. » 
Cotdro del número Uua do las primeras resoluciones que tomó el nuevo director 

^*.!idtdM ^^^ '*^ ^^ ^"^^ ^^^ amplitud á los corsarios nacionales que hos- 
de qoe m compoM tilizascu el poder marítimo de España ; medida tanto mas ur- 

It expedición . . • . i i • • i. 

esptfioifl. gentemente necesana cuanto que la expedición que se preparaba 
en Cádiz para las costas del Rio de la Plata era formidable. La 
flota española se componía de seis navios de guerra, ocho fraga- 
tas, ¿res corbetas, diez bergantines, tres goletas, veinte y nueve 
barcas cañoneras y ciento veintiún trasportes; total, 480 buques, 
conduciendo veinte mil hombres de tropa (*). 

(1) Hé aquí el detalle de esa expedición : Navios de guerra de 74: 1, Fef' 



PROYtNClÁS imiDAS DE SüD-AHéRICÁ T GHILB. 339 

El sipiente decreto manifiesta cuánto se preocupaba el ^o- í8í9. 
biemo argentino de esa expedición : 

(( El director supremo de las ProTincias Unidas de Sud-Amé- Noat» 
rica. — Por cuanto es constante el decidido empeño del rey de ¡S^^^^, 
España en sojuzgar este territorio, á cuyo fin pone en acción 
cuantos recursos le sugiere su furor con escandalosa transgre- 
sión de los derechos de gentes y guerra, como lo comprueban 
los diversos hechos y providencias de sus mandatarios en dife- 
rentes puntos de ambas Amérícas ; por tanto, en continuación 
de la justa lid que estas sostienen, y á la que han sido y son 
provocadas, sin que hayan bastado á contener los excesos del 
gabinete español la moderada conducta de los Americanos, las 
respetables interposiciones de autoridades imparciales, las jus- 
tas y equitativas proposiciones de los gobiernos de América, y 
ni aun el mismo interés bien entendido de la nación española, 



fiando VII, ruso. 2, España, id. 3, Numancia, id. 4, Guerrero, español. 
5. San Julián, id. 6, aun no tiene nombre. — Fragatas de guerra : 7, La 
Perla, española. 8, Diana, id. 9, Pronta, rusa. 10^, Mercurio, id. 11, Viva, 
id. 12, Lijera, id. 13 y 14, no nombradas. — Corbetas de guerra : 15, Fama, 
francesa. 16, Victoria, id. 17, no nombrada. -* Bergantines de guerra : 
18, Hércules, francés. 19, Marte, id. 20, Hiena, id. 21, no nombrado. — 
Bergantines : 22, Lijero. 23, Jacinto. 24, Golondria, 25, Flecha, 26, Guer- 
rero, 27, Abispa, — Goletas : 28, Justina, 29, no nombrada. 30, Roncalesa, 
— Barcas cañoneras : 31, Castellana, 3^, Leonesa, 33, Aragonesa, 84, Na^ 
vana. 85, Valeneiana. 36, Gallega, 37, Mallorquína, 38, Andaluza. 89, 
Murciana, iQ, Mejicana. 41, Limeña, 42, Santafesina, 48, Caraqueña, 44, 
Habanera, 45, Chilena, 46, Guatemalteca. 47, Campechana, 48, Canaria, 
49, Mahonesa. 50, Catalana, 51, Vizcaína. 52, Montañesa. 53, Asturiana. 
54, Manchega. 55, Estremaña. 56, Inés. 57, Carmen. 58, Valiente. 59, Ac- 
iividad. — Desde el número 60 al 180 son trasportes en el número de 121. 

Fuertas. — Infantería. — Batallón de América, Guadalajura, el Príncipe, 
la Princesa, indultados de embarcarse. La Corona, España. Valencey, nue- 
vos. Sevilla, Valencia, Guias, Cataluña 2», Asturias, 2« de Aragón, Soria, 
Canarias, antiguos. Dos compañías de obreros y zapadores. 

Cakalleria. — Dos escuadrones del general, cuatro de Alcántara, cuatro 
dragones del Rey, cuatro Farnesio. 

Artilleria. — Un escuadrón volante. Otro de la brigada de á pié. Antiguos. 

Fuerza total, 20,000 hombres. (Gaceta de Buenos Aires, diciembre 19 de 
1819.) 



1810. 



EstMion 
il« dar«eboi 
avordelosbuqact 

dt f uarra 
y corMrioi 



uqMM neatrales 
rinpli*«dos 
kl M( vicio 



«qlHdMtroidM 
f>n It mar. 



* !•»»»•. 



340 PIOTINCIAS UNIDAS BB SCD-AIÉRICA T CHILB. 

cuyo comercio es paralizado por la fuerza úaval, armada al in- 
tento, con el fin de consumar su ruina, animando álos armado- 
res por medio de las franquicias y liberales concesiones que 
están en la esfera de mis facultades, he venido en acordar y 
sancionar en favor de los que desde esta fecha en adelante ar- 
maren corsarios los artículos siguientes. 

)) !• Todo buque de guerra del Estado ó corsario que desde 
esta fecha en adelante se habilitare contra la bandera española, 
será exento en los puertos de la comprensión de estas Provin- 
cias de todo derecho de anclaje, pilotos, prácticos, y cualesquiera 
otros de esta especie establecidos, siéndolo igualmente de todo 
derecho de exportación sus provisiones y útiles necesarios al 
corso. 

» 2° Los buques de las naciones neutrales empleados en se^ 
vicio de la corona de España serán considerados fuera de la pro- 
tección de las leyes de este país y de las de sus respectivos 
Estados, y de consiguiente tratados como pertenecientes á vasa- 
llos del rey de España, ya sean encontrados con el menor útil 
de expedición y convoy militar, ó ya á su regreso con señales 
documentadas que acrediten haber tenido este empleo. 

» 3° El gobierno satisfará en acciones de dinero efectivo con- 
tra el banco nacional, en donde quedarán aquellas depositadas 
con derecho al crecido interés del dinero efectivo, la nútad del 
valor de todo buque y su cargamento, que sea destruido en la 
mar, sirviendo de transporte de víveres, municiones ó tropa 
pertenecientes al rey de España; y si los tales transportes fue- 
ren conducidos á los puertos de este Estado, serán libres con 
sus cargamentos de todo derecho de introducción y de expor- 
tación de sus valores, vendidos que sean. 

» 4?° En la misma especie y de igual forma se abonarán cin- 
cuenta pesos por cada prisionero de guerra tomado en buque 
transporte español, ya sean destruidos, conducidos á estos puer- 
tos, ó entregados en los de los abados á los respectivos gobier- 
nos. 

)) 5** Del mismo modo se abonarán por este Estado quinientos 
pesos por cada cañón de buque de guerra español, y cincuenta 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AUÉRICA Y CHILE. 34 1 . 

pesos por cada individuo de su guarnición y tripulación que sea 1819. 
apresado y conducido á estos puertos ; y si las circunstancias 
obligasen á su incendio ó destrucción, se harán iguales abonos 
con el aumento del valor de la mitad del buque destruido en fa- 
vor de los apresadores y accionistas. 

» 6^ Para cumplimiento de lo ofertado en los capítulos ante- Documento 
ñores, bastará que se presenten los papeles de los buques ene- dr*M^Í" 
migos conducidos á puertos, ó destruidos, ó las declaraciones 
de los prisioneros salvados, ante el tribunal de presas que se- 
ñala el reglamento de corso^ quien fallará señalando los goces 
de estas concesiones especiales, 

» T Los cargamentos apresados por los buques de guerra ó Derechos 
corsarios del Estado que sean conducidos á nuestros puertos *í"^**'*^"p' 
pagarán por todo derecho en la aduana, establecido ó por esta- buqae»aprM«< 
blecer, inclusos los ramos ajenos, caja nacional y eslingaje, los 
siguientes : en los efectos que destinen los agentes al consumo 
de la plaza un diez por ciento, calculado sobre los precios y va- 
lores en que se vendiesen los efectos ; y sobre los artículos que 
dichos agentes vendan ó destinen para exportación, un cinco 
p. 0/0, calculado en los propios términos, quedando los buques 
libres de toda exacción, y lo serán igualmente la plata y oro 
sellado ó sin sellar de todo derecho á su introducción, pero 
exportados pagarán los establecidos. 

)) 8° Como por la conducta que constantemente han observado Medid.» 
y observan en tierra los mandatarios españoles relativamente á "^^ '•«»'»''««»o' 
los prisioneros de guerra á quienes no dispensan las considera- 
ciones que por tales se les deben, son de inferirse los excesos de 
igual naturaleza y aun mayores, que podrán cometerse por los 
jefes de los buques españoles ó sus respectivos magistrados en 
tierra, con nuestros prisioneros que hicieren ó fueren llevados 
á ella, no siendo bastantes á contener tales atentados las leyes 
militares que rigen en toda nación culta, y en la sensible nece- 
sidad de poner una barrera á aquellos, adoptando la retaliación 
indispensable en tan desesperado caso ; vengo en facultar y fa- 
culto á todos los jefes y comandantes de los baques armados 
de este Estado, para que la usen con los prisioneros que hiele- 



MUMDUia 

ala patria. 



342 moTincus unidas db suD-AidtEiCá t emú. 

1119. ren^ guardando exacta consonancia con la conducta de los ene- 
migos en esta materia, con sola la calidad de que antes de pro- 
ceder en los términos dichos hayan de estar ciertos de aqnella, 7 
deberán acreditarlo justificadamente cuando arriben i alguno 
de nuestros puertos ó ahados en el tribunal ó tribunales com- 
petentes. 

» Mi secretario de Estado en el despacho de guerra 7 marina 
queda encargado del cumplimiento de lo prevenido en los ante- 
riores artículos. Comuniqúese al efecto á quienes corresponde, 
publíquese por bando é insértese en la gaceta de esta capital. 
— Buenos Aires, agosto 18 de 181 9. — Ronbsau. — Matías de 
Yrigóyen. » 

El 23 de agosto el director supremo del Estado dirigió á los 
patriotas habitantes de las provincias de su mando la siguiente 
proclama : 

NigiM « Ciudadanos : á mi elevación á esta suprema silla os hablé 

de los peligros que amenazaban á la patria. Ellos consistían en 
la probabilidad de una invasión próxima por nuestros enemi- 
gos exteriores» Lejos de haberse disipado estos riesgos, subsisten 
aun, y un grado mayor de verosimiUtud los agrava cada día. 
Desde entonces no ha cesado el gobierno de diligenciar noticias 
exactas sobre las circunstancias y progresos de la expedición 
española. Todas ellas corroboran el primer concepto^ que en 
breve debemos ser atacados por fuerzas considerables. Tal es la 
sublime idea que habéis merecido por vuestro valor heroico. 
Las naciones extranjeras lo admiran, y la española en medio de 
su necio orgullo lo teme ; y para invadiros hace esfuerzos su- 
periores al estrecho círculo de su poder. ¡Miserables I ellos 
probarán la diferencia que medía entre los viles mercenarios 
esclavos de la tiranía y los ilustres defensores de la libertad. 
BspadieíoB Los últímos avísos anuncian que en todo este mes, ó á mas 

Mptfloia. tardar en el siguiente, debe salir del puerto de Cádiz la expedi- 
ción armada. Se asegura uniformemente que este Rio es d ob- 
jeto de la tentativa. En tales circunstancias el gobierno se ha 
dedicado eficaz y exclusivamente á llenar el mas grande de sus 
deberes , la defensa del país. AUstamientos generales^ ejercí- 



PROVINCIAS UNIDAS DB 8UD-ÁMÉRICA T CHILE. 343 

cios írecuentes y otras medidas que estáis observando, son el isis. 
resultado de esta crisis. Pero aun no es esto todo : os falta que 
ver algo mas cuando el peligro toque mas de cerca. Para en- 
tonces se pondrán en movimiento todos los resortes^ se aplica- 
rán todos los elementos que están predispuestos para que obren 
en la defensa de vuestros hogares, de vuestros hijos, de vues- 
tras esposas, de vuestras propiedades de todo género. Espe- 
radlo todo del gobierno, como él lo espera de vosotros : con- 
fiad en su zelo y vigilancia, como él confía en vuestro valor y 
en vuestras virtudes cívicas. 

» Y vosotros, compatriotas habitantes de esta provincia de atim 
Buenos Aires, á quienes amenaza mas próximamente la falange ^nq^l^p^ 
ibera, y que de consiguiente tendréis la gloria de ser de los *»»»«*«• 
primeros en abatir su audacia, preparaos por lo mismo con mas 
anticipación y brevedad para esperar con el desembarazo po- 
sible al erguido Español. Tal vez en breve llegará dia que os 
sea preciso alejar al interior vuestras caras familias. Cuanto 
mas expedito se halla de cuidados domésticos el defensor de 
su patria, tanto mas imponente es su actitud mihtar, tanto mas 
decidida su resolución, tanto mayor su fortaleza en defenderse. 
El gobierno, fiel á sus promesas, os ha manifestado, como pro- 
metió, el estado de las cosas, tal cual ha llegado á su noticia. 
Con la misma puntuaUdad lo continuará ; y si llega el caso en 
que os anuncie que debéis internar vuestras famiUas, con- 
vencaos desde ahora que es necesario internarlas. Con anticipa- 
ción os da este aviso, para que con anticipación os preparéis. 

» Todo está meditado y dispuesto para el caso de la interna- Diipoticionei 

- para initrntr 

Clon: una comisión que intervenga en el asunto, que haga uafamüiai. 
efectiva la medida, pero con orden y método ; las tropas que 
han de escoltar y servir de seguridad á las famihas : en una 
palabra, todo lo que ha de llevar al cabo este proyecto sin con- 
fusión y sin tropelías, está resuelto en los consejos de una pru- 
dente meditación. 

» Después de lo dicho nada me queda que exponer. Cuando 
habla la libertad del suelo natal, debe callar todo lo restante. 
Sacrificios nos esperan, pero sacrificios necesarios, y sacrificios 



tS19. 



Reunión 
de eominaríM 
BSwL«rtno* 



<noTai protMtM 
•Ixruador Lipri. 



onvenio expreso 

relativo 
kl ■r'DiMiicio. 



Sf inringcn 

M f!>iip(il:icionrl 

tiel aiinistieio. 



Oficio 
le loe coinisarioe 

KH'lüinindo 
ri enaiplimiento 
del arniistício. 



3i4 PROYIMGUS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T CHILE. 

gustosos. Internaremos nuestras familias, esperaremos álosEspa- 
ñoles, los venceremos ; los que falleciesen en la empresa, vivirán 
en la inmortalidad ; los demás que sobreviviesen, se indemnizarán 
de las pasadas angustias , incorporándose victoriosos al seno de 
sus caras prendas. — Buenos Aires, agosto 23 de 1819. — José 

RONDEAU. » 

Según el articulo 1° de las estipulaciones del armisticio de 
San Lorenzo, se había convenido con el gobernador de Santa 
Fé el nombramiento de comisarios plenamente autorizados por 
ambas partes para el arreglo final de las diferencias pendientes. 
Los comisarios nombrados por el directorio se reunieron en 
San Lorenzo, á principio de mayo, con el que representaba á 
Santa Fe, pero este último pidió un plazo indefinido por la 
reunión de los que debian concurrir por parte de los otros 
pueblos disidentes. Las protestas de lealtad renovadas por el 
gobernador López y las seguridades recibidas de que empeñara 
toda su autoridad para que esta reunión se verificase en breve, 
decidieron al supremo gobierno á acceder á esa nueva proposi- 
ción, conviniéndose expresamente que, en todos los casos, la 
cesación del armisticio, así como el principio de las hostilidades, 
no tendrían lugar sin previo aviso de quince dias de anticipación. 

Esa situación duró cinco meses, sin que los diputados de los 
pueblos disidentes llegasen, mientras que á la vez que se reite- 
raban Jas protestas de amistad por parte del gobernador López, 
se infringían las estipulaciones del armisticio, de modo que, á 
pesar do los esfuerzos de los comisarios del directorio para no 
alterar la armonía, la frecuencia con que se repetían le impuso 
la obligación de poner un término por medio del siguiente 
oficio, dirigido al gobernador D. Estanislao López : 

« En el artículo 1* de los adicionales que estipulamos en San 
Lorenzo, con fecha de i 8 de mayo último, tuvimos una verda- 
dera satisfacción en dejar encomendado ala buena fe deV. S. el 
activar la reunión de los comisarios que debian concurrir por 
parte de esa provincia á la transacción final de las diferencias 
subsistentes entre las autoridades de ambos territorios; así lo 
participamos á nuestro gobierno, dándole esperanzas fundadas 



PROYINCÍAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y CHILE. 345 

en las promesas oficiales de V. S. y las reiteradas por su comi- 
sario especial á este efecto, de que no se dilataria el plazo de la 
reunión anunciada. Confecha de 15 de julio nos avisó V. S. que 
en breves dios se verificaría; posteríormente que antes de 26 del 
próximo pasado, ó cuando mas el mismo 26 saldrían de esa sus 
comisarios. El señor Larrechea con fecha del 31 anuncia 
confidencialmente á uno de los que suscriben la presente nota, 
que saUa en calidad de tal comisario al dia siguiente. Después 
de todo esto hemos sabido que el dia 4- del corriente aun sub- 
sistía dicho señor Larrechea en Santa Fé, y por principios con- 
siguientes creemos que continúe esta inacción. 
» Nosotros, para no hacemos responsables de ella ante la patria, 
nos vemos en la precisión de avisar á V. S. que eH8 del pre- 
sente mes de setiembre concluye nuestra comisión, y que por 
consiguiente, si quiere V. S. que tratemos algo de provecho 
para la nación, debe ser antes de dicho dia, ó en el mismo, 
cuando menos. De lo contrario, podrán quedar las cosas en el 
mismo pié que tienen de presente, continuándose en la obser- 
vancia religiosa de los armisticios celebrados en fechas ante- 
riores y subsistentes hasta hoy. — Dios guarde á V. S. muchos 
años. — San Nicolás, setiembre 8 de 1819. — Ignacio Álvarez. 
JüUAN Álvarez. — Señor gobernador D. Estanislao López. — 
Es copia : Mariano Díaz, secretario. » 

El gobernador de Sante Fé, que no tenia otro objeto que 
ganar tiempo para recibir refuerzo de sus aliados, renovó sus 
protestas de lealtad por medio de la contestación siguiente : 

« Á la política reconvención que tengo á la vista en la comu- 
nicación de VV. SS. fecha 8 del presente, satisfago en cumpli- 
miento de mi deber, que no ha estado á mis alcances evitar la 
inacción que se me hace presente, en no haberse dirigido á ese 
destino los diputados que habían de tranzar finalmente las an- 
tiguas desavenencias : ello para mí ha sido y es el primer ob- 
jeto de mi atención, como tan benéfico á la humanidad y com- 
patible con mi veracidad; pero las extrañas ocurrencias han im- 
pedido totalmente el cumplimiento de aquel pacto, aun cuando 
espire ya el término prefijado. Pero como la confianza mutua 



1819. 



Avisan 
la condu-iioc 
de BU romisio 



donirstacioi 
drl gobernadí 
l.ópez> 



346 



raOTDICUfl UNIDAS DB SDD-ÁMÍAICA T dDU. 



1819. 



Im hoMilidMlef 
Al prtTM ■? ím. 



dirtetor MipreiDo 

MpOM 

á la caben 
dtfUitropu. 



Su procUmt 
■I puAIo. 

ProeUma 
del 
ractor loprtnio. 



asegura en todo trance los resultados de aquel principio, TÍYan 
W. SS . persuadidos, que pjr mipirte continuarán los armisticios 
celebrados como hasta lo presente kan subsistido, hasta que las 
circunstancias permitan el cumplimiento de lo ajustado. -* 
Dios guarde á W. SS. muchos aftos.-^Santa Fé, setiembre 13 de 
1819. — Estanislao López. — SS. comisarios del gobierno de 
Buenos Aires. » 

No babia corrido un mes después de dirigida esta nota, cuando 
comenzaron las hostilidades, sin previo aviso. Las parti- 
das del ejército de Santa Fé se apoderaron de las tropas de car- 
retas 7 de las provisiones de vestuarios y armamento enviados 
por el gobierno nacional para el ejército auxiliar del Perú. A las 
reclamaciones que bacian los comisarios al jefe del Rosario, con- 
testó que se babia procedido de acuerdo con las órdenes supe- 
riores. 

En tan grave situación, el director supremo decidió ponerse 
en persona á la cabeza de tropas destinadas á castigar tanta osadía. 
Previo el consentimiento del congreso, marchó el 2 de noviem- 
bre con dirección al pueblo del Lujan, donde debian reunirse 
las fuerzas que babian salido de la capital. El dia antes de' su 
marcha, dirigió al pueblo la siguiente proclama : 

(( Compatriotas : Los pueblos disidentes que invocaron la 
concordia en los momentos críticos en que debieron ser inevi- 
tablemente reducidos al orden por el poder de las armas, han 
faltado del modo mas inesperado á sus promesas, á la fe de los 
armisticios solemnemente pactados^ y á sus juramentos. Los 
riesgos que amenazaban á la patria con los anuncios de la expe- 
dición española han sido calculados por ellos fríamente y han 
servido de base á su nueva agresión, á que han dado principio 
con inauditos escándalos. To he impartido mis órdenes para que 
se os instruya de cuanto se ha practicado para obrar una re- 
conciUacion que hiciese honor al Estado, sin perder de vista 
bástalos intereses personales de todos los discordes; si no se ha 
hecho antes de ahora, ha sido por quitar este pretexto á los extra- 
víos de los refractarios, con el ánimo de ganarles con la pacien- 
cia y por no dar á las naciones este triste monumento de núes- 



PROTIlfGIAS UNIDAS DB SUD-ÁMÉRIGÁ T CHILE. 347 

tro descrédito. Todo ha sido en vano, y es que el sistema de i8i9. 
los anarquistas se reduce á destruir para igualarlo todo, y hacer 
mal para satisfacer ruines venganzas. Cuando mi convicción ha 
U^do á este punto, me creeria indigno de vuestra confianza, 
si dejase de hacer algo para sofocar radicalmente el germen de 
tantas desventuras ; por esto es que me he resuelto á empren- 
der personalmente esta campaña, y á participar con el último 
soldado de todos los riesgos. 

» ¡ Habitantes de Buenos Aires I guardad órden^ respetad i la 
patria en sus desgracias. ¡Habitantes de la campaña I yo no re- 
huso ni sacrificio ni peUgro para salvar vuestras propiedades, 
vuestro honor y vuestro sosiego : corresponded con vuestro en- 
tusiasmo. ¡ Pueblos seducidos I salvaos, acogiéndoos á los estan- 
dartes de los que combaten por la causa de la justicia. ¡Cuerpos 
militares I haced vuestro deber, mirad por vuestro honor : todos 
los ojos están fijos sobre vuestra conducta; y yo observaré de 
bien cerca á los que se distingan por su valor y por su virtud. 
¡Ciudadanos de todas las Provincias I todas las fuerzas del Es- 
tado van á ser empeñadas en esta campaña : cooperad del modo 
que os sea permitido á un triunfo en que ya no va á decidirse 
de vuestra libertad, sino de vuestra existencia. — Buenos Aires, 
noviembre !• de 1819. — José Rondbau. » 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AHERIGA Y FRANGU. 

Áf^O 1819. 



VIII. 

1819. Misión diplomática del D' D. José Valentín Gómez á Francia. — Trabigos 

hechos en el congreso de Áquísgran para poner término á la guerra en la 
América del Sur. — Luis XYIII, comprendiendo la importancia de los 
nuevos Estados de América, les aconséjala adopción de instituciones monár- 
quicas. — Proyecto del barón de Reyneval, comunicado al enviado extraer 
dinario de las Provincias Unidas. — La idea monárquica contaba con parti- 
darios fervorosos en la América del Sur. — Belgrano, San Martin, Pueyrre- 
don, Rodríguez Peña y otros, la sostuvieron desde el principio de la revolu- 
ción argentina. — Muchos de los que la combatieron entonces se convirtieron 
pocos años después en ardorosos partidarios. — Rivadavia, Gómez, García, 
Funes, Monleagudo y Sarratea tomaron una parte activa en la combinación 
de esos proyectos. — La falta de educación y de elementos republicanos 
inutilizaron los esfuerzos de los demócratas de 1810. — La montonera y 
el caudillaje bárbaro desprestigiaron la forma republicana. — La guerra 
civil y la dictadura la hizo imposible. — La lucha entre los sistemas mo- 
nárquico y republicano duró desde 1810 á 1829. — El triunfo definitívode 
la democracia se consolidó desde entonces. — Comunicación reservada 
del director Rondeau al congreso constituyente argentino , acompañando las 
piezas relativas al proyecto de monarquía del gobierno francés. — Nota del 
enviado de las Provincias Unidas. — Conferencia que tuvo con el ministro de 
relaciones exteriores de Luís X VIII.— Proposición del barón de Reyneval para 
que el duque de Luca fuese coronado como rey. — Acogida que merecería 
esta elección por parte de S. M. Católica. — Carácter del principe y sus 
principios políticos. — £1 enviado argentino declara carecer de instruc- 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA Y FRANCIA. 



349 



Clones y manifiesta la duda de que el proyecto sea aceptado. — El barón 
de Reyneval entra en una serie de consideraciones Sobre las ventajas que 
podían resultar de esa elección. — £1 Dr. D. José Valentín Gómez ofrece 
pedir instrucciones á su gobierno. — Memorándum del barón de Rey- 
neval. — Disposiciones del gobierno francés. — Circunspección con que 
este se propone obrar. — Sus trabajos para obtener el consentimiento de 
las cortes europeas. — Los intereses del príncipe de Luca. — Alianza 
que podría solicitarse. — Medio de obtener que los Estados Unidos 
de Norte-América no se opusiesen al establecimiento de la monarquía. 
— Las potencias de la Europa que aprobaron la cesión de las Flori- 
das á los Norte-Americanos, aprobarían también la creación de un trono 
en Sud-América. — Propone recomendar este proyecto á los Estados de 
Europa. — Ofrece los auxilios marítimos y militares de la Francia, y se 
encarga de las negociaciones diplomáticas al efecto. — Combate la idea 
de una república, y pretende que esta forma de gobierno no conviene á 
la América del Sur. — Alaba la forma monárquica, y enumera sus venta- 
jas : en lo que consiste la felicidad de las Provincias Unidas. — Combate 
los proyectos de los Ingleses, y hace ver los males que resultarían para 
las Provincias, si se adoptasen en ellas. — El gobierno francés pide una 
resolución pronta del de Sud-América sobre este proyecto. — Sesiones 
secretas del congreso argentino. — Impresión que produjo esta grave 
comunicación. — Discusión que provocó. — El proyecto es aprobado con 
algunas enmiendas por una gran mayoría de diputados. — Se dan 
instrucciones al enviado Gómez, residente en París. — Trabajos subversi- 
vos de los enemigos del gobierno nacional. — Situación desgraciada en 
que se encuentra el país á fines de 1819, amagado de disolución. 



1819. 



Hemos dicho en el tomo III que el señor D. José Valentía Gó- 
mez había ido á Europa en reemplazo del señor Rívadavia, con 
la misión de obtener el reconocimiento de la independencia de 
las Provincias Unidas de Sud-América (i). En este mismo tomo 
hemos continuado desarrollando la marcha de las negociaciones 
délas conferencias de París y de Aquisgran^ con motivo de la 
ocupación de la Banda Oriental del Uruguay por un ejército por- 
tugués (2). Los trabajos, por una parte, del distinguido diplo- 
mático argentino acreditado cerca del gobierno de Luis XVIII, 
y por otra, los esfuerzos de los representantes de las grandes 
potencias para poner término á la guerra en el continente 
sud-americano, agravada por la compUcacion que había sur- 



Resoltado 

do la misión 

d«l D' D. José 

Valentio Gómez 

áEaiopa. 



(1) Véase el capítulo m, página 213. 
(9; Véase el cupitulo ii, página 34. 



1819. 



PolUica 
ftbierno francet* 



Lo qa« la Francia 
ofreeit' 



loflaeneia 

de la 

idea monárquica. 

Participan en ella 

los grandes 

patriotas. 



380 PIOTIKCIAS UNIDAS DB 8DD-ÁMÉBIGÁ T FlAHCtÁ. 

gido entre la España y el Portugal á consecuencia de la ocupa- 
ción de Montevideo por esta ültiina potencia^ y apercibido en 
fin el gobierno francés de las ventajas reales que resultarian 
para el comercio de Francia de la preponderancia de su in- 
fluencia en aquellas regiones, tuvo una inspiración de buena 
política, sea sugerida por los diplomáticos portugueses, mas 
directamente interesados, ó sea por sus propios intereses, pro- 
poniendo una combinación por medio de la cual esperaba llegar 
á la solución feliz de las cuestiones pendientes. Esta era sin em- 
bargo de no pequeña magnitud, pues que debia dar por resul- 
tado el que el duque de Luca, príncipe de la familia de Borbon, 
despojado por el congreso de Yiena de su reino de Etruria, 
fuese coronado como soberano del que debia formarse en Sud- 
América, comprendiendo el antiguo vireinato de Buenos Aires 
y la capitanía general de Chile, para cuyo efecto la Francia se 
ofrecía á negociar el consentimiento de la España y de las de- 
mas grandes potencias. El joven príncipe, que tenia entonces 
19 años, debia contraer matrimonio con una princesa del Bra- 
sil, cuya alianza de familia allanaria las resistencias del rey 
D. Juan VI para la total desocupación de la Banda Oriental, 
parte integrante del territorio de la proyectada monarquía. 

Esta última cláusula explica suficientemente el misterio que 
para nosotros cubria la conducta seguida por el señor D. Manuel 
García, comisionado del gobierno argentino en misión cerca de 
la corte del Brasil , así como las concesiones sucesivamente 
hechas por los plenipotenciarios de Portugal en las conferencias 
de Paris y en el congreso de Aquisgran durante este año, de 
que nos hemos ocupado precedentemente. 

De los numerosos documentos que tenemos á la vista, se de- 
duce evidentemente que la idea monárquica tenia en esa época 
poderosos adherentes, y que si el señor García no obedecía á altas 
influencias, procedía animado por convicciones profundas. Pero, 
justo es decirlo, de esas convicciones participaban con pocas ex- 
cepciones los mas grandes patriotas, los hombres que desde el 
25 de mayo de 18 1 hasta entonces habían tenido una parte prin- 
cipal en la gloriosa revolución que dio vida propia á la nadon 



raormciAs tmiDis ds süd-ámírigá t i^iáncíá. 351 

argentina. Belgrano, San Martin, Pueyrredon, Rivadavia, Gó- 
mez, Alvear, Sarratea , Balcarce , Rondeau , Álvarez Tomas, 
Herrera, Funes, Monteagudo y una gran mayoría de los hono- 
rables miembros de los congresos de 1816 en Tücnman, y de 
1819 en Buenos Aires, acariciaban con pequeñas modifica- 
ciones las convicciones del señor D. Manuel García. 

Los mas fervorosos demócratas de 1810 habian sido conver- 
tidos por la fuerza irresistible de los hechos en 1818; y si el 
elocuente tribuno de la revolución, el severo y malogrado Moreno 
hubiese vivido, se habría al fin doblegado, como Rivadavia, 
Gómez y tantos otros, al ver su grandiosa obra de emancipación 
próxima á desaparecer. 

Y preguntamos nosotros : ¿habrá un solo historiador impar- 
cial é ilustrado, que en presencia del cuadro lúgubre y descon- 
solador que o&ecen los pueblos argentinos desde 1810 á 1820, 
haga de esas convicciones un cargo serio á los padres de la pa- 
tria argentina? Hoy mismo, después de haber trascurrido medio 
siglo de guerras intermitentes, de haber soportado el despo- 
tismo de los Artigas, de los Ramírez, de los Quirógas, de los 
Aldaos, de los Rosas, y con ellos los horrores de la barbarie en- 
tronizada en esos infortunados pueblos, hoy mismo, decimos, 
¿cuál será el escritor inteligente que no diga con nosotros, que 
esos ilutres varones jamas abrigaron otra idea ni otro senti- 
miento que el santo entusiasmo de la independencia sud-ame- 
ricana? 

En nuestra opinión, teniendo presente el estado de educación 
en que se encontraban esos pueblos al emanciparse, creemos que 
lo que hoy seria absolutamente imposible, es decir, el estableci- 
miento de monarquías, como lo está demostrando Méjico, habria 
sido lógico y posible en 1818. Pero estas apreciaciones nos Ueva- 
rian muy lejos, si nos propusiésemos dilucidar en todos sus pun- 
tos tan importante materia, desviándonos del asunto primordial 
de este capítulo. Sin embargo, como este es un tópico de grande 
valor histórico para nuestra América, vamos á consagrarle mu- 
chas págmas en el siguiente tomo ; en ellas haremos la historia 
comi^eta de los diferentes proyectos que se han iniciado para 



liif. 



CMTtraion 

de loi demóeraUu 

d« 1810. 



Ünico sentimíeBt 
qa« ■brtgaban 
loi pttriotM. 



Opinión 
del historiador* 



352 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T FRANCIA. 



1819. 



8q convircion 
fotima. 

CbniliiuTion 

del ministro 

lie Luis XVIII. 



Estado de ntgunas 

proviiicins 

interiores. 

Comunicarioa 

del 

saprtmo director 

al congrego. 

Referencia 

6 ana nota 

le D. José Valentín 

Gómex. 

Llegada 

de D. Mariano 

[jatiérrex Moreno. 



establecer moaarquias en la América española, desde el pensa- 
miento del conde de Aranda, en 1783, bajo el gobierno de 
Carlos lü, hasta el aceptado por el gran Bolívar, el año 1829, 
por el cual debia formarse de la república de Colombia una 
monarquía constitucional, cuyos candidatos al trono fueron los 
príncipes Luis Felipe de Orleans, después rey de Francia, y 
Leopoldo Cobourg-Gotha, coronado pocos años después como 
rey de Bélgica, y estamos íntimamente persuadidos que proba- 
remos sin esfuerzos la exactitud de nuestros asertos (i). 

Volviendo pues á la combinación del ministro de Luis XVIII, 
añadiremos lo que es lógico suponer, que para obtener el con- 
sentimiento de la España, debia ofrecérsele la cooperación 
directa de la nueva monarquía y del Brasil para sofocar la 
insurrección de Colombia y de Méjico. 

En medio de un mar de pasiones, entronizado el poder del 
caudillaje ignorante en alguna de las provincias interiores, y 
amenazada la nación de gi^andes desgracias, recibió el congreso 
argentino, el 26 de octubre, la comunicación del supremo di- 
rector general Rondeau que reproducimos á continuación : 

« Resetwadísimo. — Soberano Señor : Hace algunos dias que 
se recibió la adjunta comunicación del enviado extraordinario 
en Francia D. José Valentín Gómez. 

» Llegó al propio tiempo el Americano D. Mariano Gutiérrez 
Moreno, y se anunció que conducía pliegos para el gobierno de 
Chile de su diputado en aquella corte, D. José Yrizarri, con las 
mismas proposiciones, y con especial encargo de manifestar á 
este gobierno el objeto de su comisión. Suspendí por esta causa 
pasar á Vuestra Soberanía la comunicación del enviado Gómez, 
para hacerlo con otros conocimientos, según lo que resultase de 
la entrevista con Gutiérrez Moreno. Tenida esta el veinte y tres 
del corriente, es en efecto cierta su comisión, y asegura ademas 
que los diputados Rivadavia y Gómez le han encargado con el 
mayor encarecimiento haga presente á este gobierno que no 
deje escapar una ocasión tan favorable y de tan conocidas ventajas 



(1) Véase ul tomo VI. Proyectos de monarquía en la América e^ñola. 



PR0TIKCU8 ONIDAS DE SUB-IMÉRIGÁ T FBÁlfClÁ. 3S&3 

cU pai8. Con estos datos remito á Vuestra Soberanía la nota, 
recordando para la resolución el triste estado en que se haUan las 
provincias y la suerte que se les depara, suplicando al mismo 
tiempo se sirva Vuestra Soberanía tomar en consideración este 
asunto con preferencia á cualquier otro^ por el grande interés 
que envuelve, porque hay ocasión próxima de instruir sobre la 
materia al enviado Gómez, y según la resolución que se adopte^ 
podrá suspender en todo la expedición española proyectada 
contra esta parte de América ; y porque el comisionado Gutiérrez 
Moreno, para continuar su viaje á Chile , solo espera la deci- 
sión de Vuestra Soberanía. 

» Dios guarde á Vuestra Soberanía muchos años. — Buenos 
Aires, 26 de octubre de 1819. — Soberano señor : José Rondeau. 
— Soberano congreso nacional de las Provincias Unidas en 
Sud-América. » 

El enviado argentino D. José Valentín Gómez , al trasmitir 
el proyecto francés al secretario de Estado en el departamento 
de gobierno y relaciones exteriores de las Provincias Unidas de 
Sud«*América^ le acompañó de la siguiente comunicación : 

« En oficio de 15 del pasado avisé- á Vuestra Señoría que 
estaba invitado á una conferencia por Su Excelencia el ministro 
de los negocios extranjeros. Varios accidentes la retardaron 
hasta el primero del corriente. Aunque habia reflexionado pro- 
fundamente sobre el objeto á que podría dirígirse, no pud^ 
jamas prever el que tuvo en realidad , y paso á poner en la 
consideración de Vuestra Señoría. 

» Después de haberme hecho Su Excelencia un largo razona- 
miento sobre los grandes deseos del ministerio por el feUz re- 
sultado de la gloriosa empresa en que se hallaban empeñadas 
esas Provincias, al mismo tiempo que sobre los considerables 
embarazos que le impedían tomar una marcha determinada, 
activa y manifiesta para protegerlas, pasó á decirme que, ocu- 
pado de sus verdaderos intereses, habia llegado á convencerse 
que estos se encontraban íntimamente ligados con la forma de 
gobierno que se diesen, bajo cuyo influjo pudiesen gozar tran- 
quilos de los beneficios de la paz^ y que él creía no debía ser 
A. — v. 23 



1819. 

Triste MUdo 
d« Im prtfiadM 



ConfereneU 

eon «I minnlr 

de relaeionei 

exteriores 

de Franeis» 



354 PlOTtNCtAd CNlDÁd DB Stm-ÁMÉBIGA T PBAHCTá. 

isit. otra que la de una monarquía constitucional^ fijándose en un 
príncipe de la Europa, cuyas relaciones añadiesen al Estado una 
nueva respetabilidad, y facilitasen el reconocimiento de su in- 
dependencia nacional. Que penetrado de estas ideas habia lle- 
gado á ocurrirle un pensamiento que consideraba feliz^ é iba á 
exponérmelo con la mayor sinceridad, proponiéndome un prín- 
cipe cuyas particulares circunstancias eran las mas oportunas 
para que se allanasen todos los obstáculos con que podría tro- 
pezar un proyecto semejante, atendidos los diferentes intereses 
de las principales naciones de la Europa^ y la variedad de las 
topone la elección miras políticas do SUS rospcctivos gabinetes. Que este era el 
leí duque de Loca, ¿^q^g ¿q Luca, autíguo herodero del reino de Etruria, y en- 
troncado por línea materna en la augusta dinastía de los Ber- 
benes . Que consideraba que su elección no infundiria celos en 
las cortes principales, ánles bien encontraria la mejor acogida 
en sus soberanos, principalmente en los emperadores de Aus- 
tria y de Rusia, abiertamente decididos por su persona, y en 
mayor grado por los intereses generales del continente. Que la 
Inglaterra no encontraria un motivo justo y decente para resis- 
tirla. Que Su Majestad Católica no miraria con desagrado un 
sobrino suyo sentado en el trono de unas Provincias que habían 
sido de su dominación, y de quien podria esperar algunas con- 
sideraciones al comercio de la Península, al menos las que fue- 
sen compatibles con la independencia absoluta de la nueva 
nación y política de su gobierno. Pero que particularmente Su 
Majestad Cristianísima, cuyos sentimientos le eran conocidos, 
la miraria con especial complacencia, y emplearia en su obse- 
quio sus altos respetos y su poderoso influjo con los demás 
soberanos, sin perdonar al mismo tiempo cuantos medios estu- 
viesen á su alcance para protegerla ; bien fuese por los auxilios 
de toda clase que se hicieren necesarios, bien para el arbitrio 
de convencer á Su Majestad Católica al desistimiento de la guerra 
en que se hallaba empeñada con esas Provincias, 
carficter » Su Exceleucía se detuvo en varias otras observaciones que 

éidoqMdí'Luco. ^^"^ ^^^^^^ detallar, pero particularmente en las del carácter 
personal de Su Alteza el duque de Luca, recomendándome los 



PROVINCIAS 0NIDA8 DB SOD-AMÉRICA T PRÁNCIÁ. 355 

principios de su educación, análogos á la ilustración actual de 
la Europa, y la liberalidad de sus ideas enteramente contrarias 
á las que dominan el ánimo de Su Majestad Católica, con un 
extravio bien marcado de la política adoptada por los demás 
soberanos para el gobierno de los pueblos de su dominación. 

» Debo confesar sinceramente que yo quedé interiormente 
sorprendido al escuchar la indicación de un príncipe sin respe- 
tabilidad^ sin poder y sin fuerza para presidir los destinos de 
unos pueblos que se han hecho dignos de la expectación de la 
Europa, y que han comprado su libertad al caro precio de tan- 
tos y tan extraordinarios sacrificios; pero mientras Su Excelen- 
cia se difundía en sus largas reflexiones, yo me preparaba á 
una contestación que sin herir directamente su amor propio, 
dejase á cubierto sus sagrados intereses, y puesto en puntual 
ejecución el artículo V de mis instrucciones. 

» Dije, pues, á Su Excelencia, que por desgracia no me ha- 
llaba competentemente autorizado para el determinado negocio 
que acababa de proponerme, y que ademas estaba persuadido 
que no sería de la aceptación del gobierno de las Provincias 
Unidas toda proposición que envolviese como bases esenciales 
la cesación de la guerra con la España, la integridad del terri- 
torio del antiguo vireinato, incluyéndose particularmente la 
Banda Oriental, y si fuese posible, los auxilios necesarios para 
hacer mas respetable la situación actual del Estado. Que nada 
de esto podria prudentemente esperarse de la elección de Su 
Alteza el duque de Luca, quien ademas tenia la desfavorable 
circunstancia de hallarse soltero y de consiguiente sin sucesión, 
por cuyo motivo quedarían esas Provincias expuestas á un in- 
terregno, siempre peligroso, y regularmente funesto. 

» Yo me lisonjeaba de haber destruido enteramente el 
proyecto por este medio indirecto, y al favor de unas razones 
tan respetables por sí mismas, cuya fuerza debia pesar en el 
juicio del ministro ; pero aun no habia acabado mi respuesta, 
cuando Su Excelencia se apresuró á decirme, que, lejos de ha- 
berle yo presentado el menor inconveniente en mis justas re- 
flexiones, había llamado con ellas su atención para indicarme 



1819. 



SorpreM 
d« D. Valent 
Gómei. 



MimUflMó 

no hallarM 

auioriziido 

para ese negoi 



S*E. manifiei 

las ventajas 

de esa eleceio 



t8t». 



OwT.GteMs 
«frece p«dir 
iisinieeiM«i« 



Mandria 
del 
»ii de BejaeviU 



3£S6 nOTllfClAS OKIDAS DE SüB-ÁMÉRICÁ T PBAlfClA. 

mas extensamente sus considerables ventajas. Él añadió que 
sería del particular cuidado de Su Majestad Cristianisima reca- 
bar de Su Majestad Católica la terminación de la guerra, y el 
reconocimiento de la independencia de esas Provincias. Que el 
príncipe de Luca podria contraer su enlace matrimonial con una 
de las princesas del Brasil, bajo la expresa condición de eva- 
cuar la Banda Oriental, renunciando á toda solicitud de indem- 
nización por parte de ese gobierno, por cuyo medio se asegu- 
raría también la sucesión á la corona. Que Su Majestad Cris- 
tianísima contribuiria con auxilios de toda especie, los mismos 
que babria proporcionado en igual caso para un príncipe de su 
sangre, y que sobre todo {volvió á repetirme) se emplearían to- 
dos los medios posibles para hacer realizable el proyecto, y con 
él la prosperidad de esos pueblos. 

» Oidas estas nuevas expresiones, creí deber contestar otra 
vez á Su Excelencia que no me hallaba completamente auto- 
rizado para deUberar por mí mismo ; y que daría cuenta cir- 
cunstanciada á mi gobierno, exigiendo las instrucciones necesa- 
rías. El ministro se convino fácilmente^ repitiéndome que 
mientras yo recibía las órdenes convenientes, él giraría la nego- 
ciación hasta ponerla en el mejor estado posible^ lisonjeándose 
del mejor resultado con respecto á los gabinetes que debían 
intervenir en este negocio. Acompaño á Y. S. esa memoría, que 
con alusión al mismo objeto me fué entregada posteríormente 
por un particular, como que contenia las ideas del barón de 
Reyneval, considerado en esta corte , como he dicho en otra 
ocasión á V. S., como el jefe de la diplomacia francesa. 

» He referído á Y. S. con la prolijidad que me ha sido po- 
sible los puntos principales de esta conferencia. No es de mi 
resorte abrir dictamen sobre las ventajas ó desventajas que 
puede prometer este proyecto á las Provincias Unidas de Sud- 
América. Las primeras autoridades encargadas de sus destinos 
y de su prosperidad lo pesarán con la sabiduría y madurez que 
caracteriza sus deliberaciones, y cuando estas me sean cono- 
cidas, será de mi deber prestarles mi puntual obediencia, y 
emplear todos los medios que se hallen á mis alcances para 



ptnlti 
d«lostrM 



PlOTUfCUfl UNIDAS DB SUD-ÁMÉRICi T FEÁIVCU. 357 

• 

nevarlas á su debida ejecución. Sin embargo, no dejaré de ha- iti9. 
cer algunas observaciones sobre la tendencia que pueda tener 
esta novedad inesperada ^ y el grado de sinceridad con que 
pueda haber sido concebida. 

» Habia dicho á V. S. en mi nota oficial de 28 de abril^ que 
en los planes adoptados en la alianza sagrada para la conserva- 
ción de los tronos, entró como una de sus bases la disminución 
de los gobiernos republicanos ; en cuya virtud habian sido ex- 
tinguidos en el congreso de Yiena los de Holanda, Venecia y 
Genova^ al mismo tiempo que se habia afectado que iban á ser 
restituidos todos los Estados de la Europa á la condición que 
tenian antes de la revolución de Francia. 

» Dije entonces también, que me parecia que entre los sobe- goovmmímm 
ranos del congreso de Aix-la-Chapelle habia una secreta con- ,^ "^, 



venden de conducir los pueblos de la América á esa misma ^ 
deliberación, para cuando se observase que la España habia to- 
cado ya su desengaño, y renunciado su proyecto de reconquista, 
y que el rey de Portugal promovia este pensamiento por medio 
de sus ministros con particular interés. 

» Añadí que creía imposible para este caso toda combinación 
respecto de un príncipe de las dinastías de las cinco grandes 
potencias^ por la divergencia de sus intereses y celos de sus 
respectivos poderes, y que temía que viniesen á fijarse en al- 
gún otro de las naciones de segundo ó tercer orden, á quien 
podrían prometer especiales auxiUos para hacer efectiva la 
idea. Así pensaba yo, cuando apenas echaba mis primeras ojea- 
das sobre los gabinetes de la Europa y comenzaba á observar 
sus marchas políticas. Me parece que empiezo á ver realizadas 
aquellas ideas en la actual conducta del ministerio francés , y 
que su propuesta no es mas que una anticipación para el mo- 
mento que se ve acercarse del último triunfo de nuestras Pro- 
vincias, y desesperación de la España que en la expedición que 
prepara agota todos sus recursos^ y debe renunciar hasta la 
esperanza de otra empresa que pueda ser digna de este 
nombre. 

)) El primer ministro me hizo la proposición que llevo indi- 



358 PlOTIRCfiS UHIDA8 DB SfJD-AMÉKICA T PRAIfCIÁ. 

1819. cada, sin manirestar á mi juicio aquella exigencia que gene* 
• para preparar raímente acompaña á los negocios que se agitan por grandes 
■fgociacion. jQ^pgges del momento ; y al indicarle que no me hallaba com- 
pletamente autorizado , prestó una pronta y fácil deferencia 
para que se esperase, y dejase correr todo el tiempo necesario 
hasta recibir órdenes sobre el particular, el mismo que dijo Su 
Excelencia emplearía él lentamente en preparar la negociadon 
con los demás gabinetes que debian intervenir en ella. 

)) Parecia natural que alistándose una expedición en Cádiz 
contra esas Provincias, fuera el primer paso convencer á Su 
Majestad Católica á que le diera otra dirección. No dejó de sig- 
nificarme el ministro que se practicaría esta diligencia; pero 
no se me ha dado hasta el presente la menor idea de su resul- 
tado, ni parece fácil que pueda ser convencido el rey Femando. 
Ello es que los navios salieron para el Pacífico, y el apresto de 
la escuadra continúa con el mismo ardor que de antemano. 
Proceder » La marcha que hasta el presente ha seguido el gobierno 

iiier^ofrancei ^^^^^^^s, tampoco parece bien convenida con esos sentimientos 
Mante&esto. por la libertad de las Provincias de Sud-América, queme ha pro- 
testado tantas veces Su Excelencia. En Bordeaux se han cons- 
truido buques de guerra, y fletado transportes para la expedi- 
ción, á pesar de las reclamaciones 'de la cámara de comercio^. 
En el Senegal se halla detenido el valor de una presa con su 
cargamento de uno de nuestros corsarios, sin que hayan bas- 
tado las reclamaciones hechas por el caballero Rivadavia, y re- 
petidas por mí para su entrega. No han sido suficientes cuan- 
tos arbitrios se han tocado para determinar al ministerio al 
nombramiento de un cónsul en esa capital, ó al menos á la 
confirmación oficial del que desempeña provisoriamente las fun- 
ciones de agente de comercio . Mas de una vez han sido dete- 
nidos los conatos de varios miembros de la cámara de dipu- 
tados que han querido reclamar del ministerio una conducta 
mas decidida en favor de las Provincias del Rio de la Plata, y 
mas protectriz del comercio francés. 

» Todo esto se procura cohonestar con la posición delicada 
de la Francia. Pero ¿qué sabemos si en el rey obran los inte- 



PEOVINCIAS UNIDAS DB SUD-ÁMfiRIGÁ T FRANCIA. ^. 

reses de familia, y en el gabinete el de una perfecta inteligencia 
con la España para alejarla de la influencia de la Inglaterra, 
que es el objeto de los cuidados de todos los gobiernos del 
continente, y particularmente de laFrancia? Sin embargo, cuanto 
tienen de racionales estas sospechas que recaen sobre el 
proyecto principal en las presentes circunstancias, tanto tendrá 
de evidente la sinceridad con que se promoverá cuando co- 
mienzen á flaquear las empresas de la España, porque entonces 
van á obrar de continuo motivos de la mayor gravedad. Inte- 
resa á todos los Estados del continente, que en las Provincias 
del Rio de la Plata se eleve un trono sobre el cual se siente un 
monarca independiente de la influencia de la Inglaterra^ bien 
sea para contrapesar con el tiempo su poder colosal en la mar, 
bien para disminuir en ellas la introducción de sus efectos por 
la libre entrada de los de las demás naciones. La Francia par- 
ticularmente querrá dar esa salida á sus manufacturas, dispu- 
tando la preferencia á los Ingleses. El rey cristianísimo se lison- 
jearía de las consideraciones que eran de esperar de un prín- 
cipe de su dinastía, elevado al trono por su influencia y al fa- 
vor de los grandes auxilios que promete. Quizá está en las mi- 
ras de Su Majestad brindar al emperador Francisco con el Es- 
tado de Luca, en que podia ser acomodado el duque Carlos 
Francisco, hijo de los ex-emperadores Napoleón y María Luisa. 
El rey cristianísimo quedaría tranquilo en ese caso al ver fija- 
dos los destinos de su ríval y comprometido por un tratado el 
emperador de Austría. 

)) La cesión de las Florídas á los Norte- Amerícanos ha sido de 
la aceptación de todos los gobiernos de la Europa, si se exceptúa 
el de Inglaterra, y quizá negociada por el ministro de Rusia en 
la corte de Madríd. Por los mismos príncipios sería de su gene- 
ral aprobación el entronizamiento en Sud-Améríca de un prín- 
cipe de las dinastías del continente. Esta me parece ser la ten- 
dencia que tiene el proyecto del primer ministro y que he tenido 
el honor de detallar á V. S. ; y pues que pueden acercarse esos 
momentos en que se habrá de deliberar mas seríamente sobre 
la suerte venidera de esos pueblos^ se hace indispensable que 



1819. 

Si procura 

eobooMtar 

coa la 

delicada potic 

de la Franeii 



Los gobierno 

earopeos 

aprobarían 

el estableeimiei 

de un trono 

en la 

América del Si 



I8i$. 



DttpwidOD 
•Meno fnncei* 



380 PtOTÜíaAS ÜHIDAS DE SÜD-ÁMÉRICA T FRÁHCU; 

V. S. 86 sirva anticiparme sos iostrucciones. Yo he creido que 
la propuesta de un príncipe bajo las circunstancias antedichas 
excepciona de algún modo el artículo siete de las que tengo re- 
cibidas ; 7 aunque no he perdido de vista su cumplimiento^ he 
juzgado mas prudente una resistencia indirecta conciliable con 
las dehcadas circunstancias del momento, y con las órdenes de 
cualesquiera naturaleza que se me puedan comunicar á este res- 
pecto. Espero que V. S. se dignará poner en la alta considera- 
ción de Su Excelencia el director supremo mi conducta en esta 
parte, y significarme si ha sido digna de su aprobación. — Pa- 
rís, y junio 18 de 1819. — Valentín Gómez. » 

Hé aquí la memoria á que se refiere el oficio del enviado, cuya 
traducción es hecha del texto francés : 

« Señor, el gobierno francés toma él interés mas vivo por lo 
que respecta á la situación en que se halla el de Buenos Aires, y 
está dispuesto á obrar de todos los modos posibles para facih- 
tarle los medios de constituirse en monarquía constitucional, 
por ser esta la única forma de gobierno que puede convenir á sus 
intereses recíprocos, y asegurarle para lo sucesivo todas las ga- 
rantías necesarias para con las potencias de Europa, y para con 
las que están vecinas al Rio de la Plata. 

» Obligado el gobierno francés, por las circunstancias políti- 
cas, á obrar con la mayor circunspección para evitar los obstá- 
culos que puedan presentarse, principalmente por parte de In- 
glaterra, en la marcha de una negociación tan importante, no 
manifestará por lo pronto de un modo notable los deseos de 
relacionarse con el gobierno de Buenos Aires; pero no despre- 
ciará proporción alguna favorable para darle pruebas convincen- 
tes del interés con que lo mira. 

» En consecuencia, para llegar al término tan deseado por 
los Americanos del Sud, que es su independencia de la corona 
pfiDcipedeLDci. de España, y fundar las bases de su constitución de un modo 
sólido é invariable, que los ponga en estado de tratar con todas 
las potencias, propone el gobierno francés dar los pasos necesa- 
rios para conseguir de todas las cortes el que consientan en colo- 
car en el trono de la América del Sud al príncipe de Luca y de 



Circttnipeeeioa 
MD qae ohntk. 



'ropone dtr ptiet 

ptra colocar 

en el trono 



PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AM£rIGA T FRANCIA. 361 

Etruría> al que dará el socorro necesario, tanto en fuerza ma- isig. 
rítiina, como en tropas expedicionarias; de modo que no solo 
pueda hacerse respetar^ sino también sostenerse en caso ne- 
cesario contra toda potencia que quiera oponerse á su exalta- 
ción. 

)) Este príncipe, de edad de diez y ocho años, es de la fami- Prineipioi 
ha de los Borbones, y aunque ligado con la de la España, no ^¡¡¡^^^ 
hay temor de que sus principios sean contrarios á los intereses 
de los Americanos, cuya causa es indudable que abrazará con 
entusiasmo. Posee cualidades tan eminentes como pueden de- 
searse, ya en lo moral, ya por lo que respecta á su educación 
militar, que ha sido de las mas cuidadas, y puede ofrecer bajo 
todos respectos la perspectiva mas üsonjera. 

» Para consoUdar y asegurar su dinastía, se propone que en AUMMqotiK» 
el caso que este príncipe convenga alas Provincias Unidas, se le ^rS^^rfíS 
soUcitará la aUanza de una princesa del Brasil; lo que presenta- 
ría ventajas incalculables á los dos gobiernos, que unidos por 
Iqs vínculos de la sangre, tendrían ínteres en estrecharlos mas 
y mas. Otra ventaja, y no de las de menor consideración, es que 
la principal condición de esta alianza sería obligar al Brasil á 
renunciar á la posesión de la Banda Oriental, sin exigir com- 
pensaciones, y formar entre ambos un tratado de aüanza ofen- 
siva y defensiva. 

» Por lo que respecta á los Estados Unidos, como no tienen obiiácuiM 
ellos que temer mas que á Inglaterra, y como está en sus inte- ^^^¡^^^ 
reses vivir en buena armonía con la Améríca del Sur, es evi- 
dente que no serían difíciles de vencer los obstáculos que por 
parte de ellos pudieran presentarse para el establecimiento de 
un gobierno monárquico . 

» El gobierno francés, por otra parte, se encargará de las ei gobierno cn 
-negociaciones diplomáticas á este respecto, y promete conceder ^^^^^ 
al príncipe de Luca todo el apoyo, socorro y protección que 
otorgaría á un príncipe francés. 

» Suplico á Yd. , Señor, ponga en conocimiento de su gobierno se fomtten 
estas proposiciones, que creo le son ventajosas, porque juzgo ^7t wMidww 
que ninguna otra forma pueda convenirle mejor. Se asegura Jrf goWenifl 



1819. 



'art U felteidad 
dt la patria 
) hay otro medio 
10 la monarquía 
conitltacioDal. 



362 PROYINGUS UNIDAS DB SÜD-AMÉRIGA T FRANCIA. 

que un partido poderoso desea que las Provincias Unidas se 
constituyan en república. Suplico á Vd. me permita sobre esto 
una observación^ que creo no es fuera del caso en las circuns- 
tancias. No entraré en detalle alguno sobre la diferencia de po- 
siciones en que se hallan bajo todos aspectos los Estados Unidos 
y la América del Sur. Vd. lo conoce muy bien, y no me es 
necesario por consiguiente emplear la lógica en convencerlo. 
Vd. sabe muy bien que un Estado no puede organizarse en re- 
pública sino cuando es muy limitada su extensión^ cuando las 
costumbres están depuradas, y cuando la civilización está gene- 
ralizada por todo. En lo que consiste la fuerza de una república, 
y lo que puede constituir su duración, es la buena armonía que 
debe reinar en todas las clases, el deseo sincero en cada parti- 
cular de contribuir al bien general : en una palabra, es preciso 
tener virtudes que son muy raras en nuestro siglo. Así pues, la 
América del Sur, es decir, el país de Buenos Aires y Chile, ca- 
rece déla mayor parte de los elementos necesarios á este efecto : 
es muy grande la extensión de las provincias; la civilización os 
naciente, y lejos de haber tocado el término deseado las pasio- 
nes, el espíritu de partido está en lucha continua : en una pala- 
bra, la anarquía ha llegado á su colmo en muchos puntos que 
deberían estar sujetos á Buenos Aires, testigo la Banda Orien- 
tal del Rio de la Plata, que por su posición no puede estar sepa- 
rada sin ocasionar guerras inextinguibles. 

)) En este estado de cosas, no veo para la felicidad de la pa- 
tria, para hacer cesar ese choque de poderes, que paraliza una 
gran parte de los medios del gobierno, y para reunir y ügar to- 
dos los partidos á la misma causa que de nueve años acá ha 
costado ya tan grandes sacrificios, no veo, digo, otro medio que 
una monarquía constitucional y hberal, que garantiendo la fe- 
licidad del pueblo y sus derechos en general, le hiciera contraer 
relaciones amistosas con todas las potencias de Europa; cosa que 
no puede desatenderse en virtud del comercio. Siendo esto así, 
tendria el país un gobierno bien constituido y reconocido de los 
otros poderes : la agricultura, de que carece, llegaria á ser uno 
de Jos manantiales de su riqueza y abundancia ^ florecerían las 



PROVINGIÁS UNIDAS DB 8UD-ÁMÉRIGA T FRANCIA. * 363 

artes y las ciencias, el residuo de la población europea vendría i8i9. 
á aumentar la que ahora es insuficiente para esos países inmen- 
sos que están desiertos, y que al ojo del observador y del via- 
jero no presentan mas que esterilidad, y se convertirían en los 
territorios mas fértiles. Se podría también sacar un gran par- 
tido de los tesoros que encierran en su seno tantas minas de 
todo género, y con los que se puede contar algún dia, no solo 
para incalculables rentas, sino también para contribuir á la feli- 
cidad de otros muchos pueblos. 

» Pienso que todas estas consideraciones son mas que suficien- 
tes para determinar á su gobierno á adoptar el plan propuesto : 
porque proporcionar á su patría una suerte fehz, es adquirirse 
derechos á su reconocimiento y á la inmortalidad, títulos los 
mas gloriosos y los únicos que puede reclamar la ambición 
de los hombres virtuosos. Sé también que hay en las 
Provincias Unidas un partido considerable por los Ingleses, 
y suplico á Vd. me permita algunas reflexiones y suposiciones 
sobre el particular. 

)) Supongo que la Inglaterra coloque un príncipe de la casa de eq lo qw codsui 
Brunswick en el trono de la América del Sud , y que por el ^*^ *"^j^^^ 
ascendiente que ha adquirido en la Europa en virtud de largas * 
guerras que siempre ha costeado, y que estaban en sus intereses 
(para no sucumbir ella misma á los golpes que la amagaban) , 
pueda algún tiempo poner al país al abrigo de nuevas guerras, y 
darle una fuerza física que cimentase su poder : ¿ se cree por 
esto que el pueblo seria mas dichoso ? 

)) ¿En qué consiste la feUcidad de un pueblo, y principal- 
mente de un pueblo como el de las Provincias Unidas, que tra- 
baja tanto tiempo há por conseguir ese estado de independencia 
que debe formar su gloria, y asegurarle una felicidad á la que 
tiene derecho de aspirar después de tan grandes sacrificios ? 

)) 4* En el establecimiento de los derechos que la naturaleza 
reclama, y no reprueba. 

» 2« En el ejercicio libre de la rehgion que profesa, y cuyas 
verdades sabe conocer y apreciar. 

» 3° En el carácter nacional que constituye el buen espíritu 



364 



PR0TINGU8 UNIDAS DB 8UD -AMÉRICA T FRANCIA. 



Nada podria 

•sperarM 

dt la laglaierra* 



1819. social que distingue ya á los habitantes de la América del Sud 
de muchas otras naciones ; que aun no ha adquirido ese es- 
tado de civilización en que consiste la felicidad general de los 
pueblos. 

» Ahora pues, ¿ qué se podria esperar bajo todos estos res- 
pectos de la Inglaterra, ó de un príncipe imbuido hasta el fana- 
tismo en los principios de su nación? Habrá que temer, sino el 
trastorno de la religión católica, dominante en el país, al menos 
su envilecimiento, ó quizá guerras intestinas de religión que 
causarian la desgracia de los pueblos. Ademas, el carácter na- 
cional, formalmente opuesto al de los Americanos civilizados, 
induciria á actos contrarios á la felicidad social; y haciéndose 
odiosos á los hijos del país, irritaria su amor propio, arrebatán- 
dolos por venganza, sino á destruir la nación que la excitaba, 
al menos á debilitarla de modo que pudieran manejar las rien- 
das sin obstáculo. 

)) Por esta pintura, que por desgracia es demasiado cierta, 
bien ve Vd. que lejos de haber establecido sobre bases sóli- 
das el edificio que se ha empezado tan bien, se destruirian sus 
fundamentos, y volverla á caer en la esclavitud un pueblo que 
sin duda merece mejor suerte. 
Raadmen. )) Eu resúmcu : croo que si se consulta la felicidad de esos 

países, no se les debe entregar en manos de quienes no pueden 
mas que esclavizarlos, y destruir su felicidad naciente com- 
prada con tantos sacrificios. Al contrario, aceptando por sobe- 
rano al príncipe que la Francia propone, no hay que temer el 
envilecimiento de la reUgion ; antes bien se debe estar seguro 
de hallar en él un apoyo sólido, y al mismo tiempo exento de 
ese fanatismo tan dañoso á todas las reUgiones; un espíritu 
liberal, que repruebe la Ucencia, tan contrario á todo Estado 
civilizado; todas las cualidades que pueden asegurar á la Amé- 
rica del Sud una felicidad perfecta ; y en una palabra, un prín- 
cipe que haciéndose Americano, no tendrá, ni podrá tener otro 
objeto que hacer florecer la agricultura, las artes, las ciencias, 
el comercio, y atraerse con sus beneficios el amor de sus va* 
salios. 



ana 
pronU resolndoB* 



PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AMÉRICA T FRANCIA. 365 

» Pienso, pues, que en estas circunstancias, es necesaria por isi». 
parte del gobierno de Yd. una determinación pronta ; á no ser sc crM aeoeMna 
que quiera dejar escapar la ocasión mas favorable que jamas 
podrá presentarse para su felicidad y el aumento de su comer- 
cio (i). » 

(1) Reproducimos el texto francés por la importancia del documento. 
Mimoire remis á M, G<me%, pUnipotentiaire de$ Provinces-Unies de Sud- 

Amérique, á París, de la pari du ministre seerétaire d'Etat des affaires 

étrangéres de Franu, 

Monsieur, le gouvernement frangís, qui prend le plus vif Intérét a la si- 
tuation du gouvernement de Buénos-Ayres, est disposé á faire tous ses efforts 
et á employer tous ses moyens pour facilíter, dans les Provinces-Unies du 
Sud-Amérique, Vétablissement d'une monarchie constitutionnelle, seule forme 
de gouvernement qui puisse concilier tous les intéréts et leur donner á Tave- 
nir toutes les garantios nécessaires, soit du cdté des pulssances qui sont dans 
leur voisinage, soit de la part des puissances européennes. 

Le gouvernement franjáis, forcé, par les circonstances politíques oü il se 
trouve, d*agir avec la plus grande circonspection, afin d'éviter les obstados 
qui peuvent se présenter d*eux-mémes, principalement du cóté de la Grande- 
Bretagne, ne manifestera pas immédiatement le désir de former des relaUons 

« 

avec le gouvernement de Buénos-Ayres, mais il ne néglígera aucune occasion 
de lui donner des preuves de Tintérét qu'il lui porte. 

Gonformément'aux senUments qu*il exprime ici, et pour arriver au but si 
vivement désiré par les Américains du Sud, celui de s'affranchir de la domi- 
natíon de la couronne d*£spagne et d'établir leur régime constitutionnel d*une 
maniere forte et durable qui leur permette de traiter avec les diverses puis- 
sances, le gouvernement franjáis propose de faire les démarches nécessaires 
afin d'obtenir le consentement des cours européennes pour placer sur le 
trdne des Provinces du Sud-Amérique le duc de Lucques, auquel il s'engage 
á donner tous les secours nécessaires en troupes d'expédition, matelots et 
bátiments de guerre, pour qu'il puisse se rendre respectable et lutter avec 
ftvantage centre les puissances qui voudraient s'opposer k son élévatíon. 

Ge prince, ágé de dix-huit ans, appartient á la maison de Bourbon, et, 
quoique uni á la branche espagnole, ses principes ne peuvent inspírer aucune 
crainte aux Sud- Américains, dont il embrassera la cause avec enthousiasme. 
Ses vertus politiques et príveos et Téducation militaíre qu'il a regué doivent 
inspirer la plus grande sécurité. Pour consolider l'établissement de sa dynas- 
tie, on soUiciterait son mariage avec une princesse du Brésil, alliance qui 
aurait des avantages incalculables pour les deux gouvernements, dont Tunion 
deviendrait encoré plus étroite lorsqu'elle serait resserrée par les liens du 
sang. Un autre avantage non moins important qui en résulterait, c'est que 
la condition principale de ce mariage serait d'obliger le Brésil á renoncer á 
la possession de la Bande-Oríentale, sans aucun genre dlndemnité, et la 



366 PBOTINCIAS OimiAS DB SUD-ABAUGA T FIARCIA. 

1819. ¿Cuál fué la impresión que esta grave eomunicacion produjo 

en el seno del congreso argentino? 



formation entre les deux parties contractantes d'une allíance offensive et dé- 
fensive. Quant aux Etato-Unis, comme c'est seulement TAngleterre qa'üs 
ont á craíndre, et qu*U est de leur intérét de vivre en bonne intelligence 
avec les Provinces du Sud-Amérique, ü est évident qu'il serait facile d'écarter 
les obstacles qu'ils pourraient opposer k l'établissement d'une monarchíe 
constitutionnelle dans ees provinces. D'un autre cóté, le gouvernement fran- 
Cais s'engage á faire toutes les négociallons diplomatiques nécessaires, et á 
accorder au duc de Lucques tous les secours, assistance et protection, qu'il 
pourrait donuer á un prince franjáis. 

En conséquence, il vous prie, Monsieur, de soumettre ees diverses propo- 
sitíons á votre gouvernement, propositions qu*il luí est impossible de faire dans 
une autre forme. II n'ignore pas qu'un parti puissant désire la consolidation 
du régime républicain dans les Provinces-Unies. II ne cherchera point á vous 
faire remarquer la différence qui existe entre les Etats-Unís de TAmérique 
du Nord et les Provinces du Sud-Amérique. Vous ne devez pas ignorer qu'un 
Etat ne peut étre organisé en républíque qu'autant que Tétendufr de son ter* 
riloire est bornee, que ses mceurs sont purés et sa civilisation genérale. Ce 
qui constitue la forcé d'une républíque et ce qui assure sa durée, c'est Thar- 
monie de toutes les classes, l'homogénéité de tous les intéréts, et le désir de 
chacun des indi vid us de conlribuer au bien general. En un mot, il est indis- 
pensable qu'elle posséde des vertus qui sont rares á toatss les époques. 

Mais, puisque TAmérique du Sud, c'est-Mire Buénos-Ayres et leChilí, 
sont dépourvus de presque toutes les qualités nécessaires pour un régime 
républicain ; puisque leur étendue est immense, leur civilisation dans Tea- 
fance et bien éloignée des limites qu'elle doit atteindre un jour, puisque les 
passions et Tesprit de parti en troublent perpétueliement la tranquillité ; en 
un mot, puisque l'anarchie régne en plusieurs provinces qui devraient étre 
soumises á Buénos-Ayres, et surtout dans celle de la Bande-Orientale ; dans 
cet état de choses, je ne vots d'autre moyen pour assurer le bonheur de votre 
patrie et mettre un terme aux contestations des divers partis, pour les unir 
tous et les faire concourir au bien commun, que l'établissement d'une monar- 
chíe libérale et constitutionnelle, qui assurera le bonheur et tous les droits 
du peuple, et lui conciliera la bienveillance des diverses eours européennes. 
De cette maniere votre patrie aura un gouvernement bien constitue et re- 
connu de tous les gouvernements réguliers ; l'agriculture fleurira et deviendra 
promptement une source de richesses pour ses habitants. Les arts et les 
Sciences y prospéreront également. Le superflu de la population européenne 
accrottra celle de ees immenses contrées, qui, aujourd'hui, n'offrent aux yeux 
du voyageur qu'un désert stérile, mais qui bientdt deviendraient fécondes si 
elles étaient cuUivées par des mains industrieuses. Tous les trésors que les 
mines contiennent seraient explores et verses dans la circulation, et non- 



t»ROyiKGlAS UNIDAS DE 8UD-AMÉRICA T FRANCIA. 367 

Fácil es explicarla, si se tiene en cuenta los peligros inmi- 1819. 
nentes que rodeaban á la nación, amenazada de una formidable 



seulement íls procureraient des avantages incalculables á ceux qui les au- 
raient découverts, mais ils contribueraíent également au bonheur et á la 
prospérité des nations. 

Je pense que ees díverses considérations seront plus que suffisantes pour 
déterminer votre gouvernement & adopter le plan proposé, car procurer á 
votre patrie une condition plus heureuse, c'est acquérir des titres éternels á 
sa reconnaíssance. 

Je n'ignore pas qu'il existe dans les Provinces-Uníes un parti qui est 
favorable aux Anglais. Permettez-moi de vous faire, á cet égard, quelques 
observations. 

Supposez que l'Angleterre place un prince de la maison de Brunswick sur 
le trdne de TAmérique du Sud, et que, par Tascendant qu'elle a acquis en 
Europe par suite des longues guerres qui ont tourné á son profít, elle mette 
votre patrie á Tabri de nouvelles guerres et lui donne une forcé physique 
qui assure son pouvoir : croyez-vous que le peuple en serait plus heureux? 
En quoidoit consister le bonheur d*un peuple qui, comme celui des Provinces- 
Unies, a faít de si grands eíTorts pour obtenir Tindépendance, qui peut seule 
garantir cette prospérité á laquelle il a droit d'aspirer en compensation de 
tous ses sacriñces ? 

lo Dans le maintien des droits qui sont fondés sur la nature ; 

2o Dans le libre exorcice de la religión qu*il professe ; 

So Dans le respect de son gouvernement pour ses habitudes et son carac- 
téré national. 

Or, á ees différents égards, que peut-on attendre de i'Angleterre et d'un 
prince qui pousseraitjusqu'á la bigoterie le respect des opinions de la nation 
oü il est né? Le peuple des Provinces-Unies n'aurait-il pas á craindre la des- 
truction de la religión catholique, ou du moins des guerres civiles qui seraient 
les résultats des attaques qu'on dirigerait centre elle? La résístance des 
Américains aménerait nécessairement des luttes deplorables. 

Cette peinture, qui malheureusement n'est que trop vraie, doit vous con- 
vaincre, Monsieur, que ravénement d'un prince de cette nation, loin de con- 
solider rédifíce que vos compatriotes ont si bien t;ommencé, en compromet- 
trait rexistence, el qu*un peuple qui est digne des plus brillantes desünées 
finirait peut-étre par tomber dans Tesclavage. En resume, si votre gouver- 
nement consulte le bonheur des Provinces-Unies, il n'ira pas les livrer aux 
mains de ceux qui n*auraient d'autre but que de les enchatner et de détruire 
cette prospérité naissante qui est le fruit de si grands sacriftces. Au eon- 
traíre, en recevant pour souverain le prince que la Franco propose, il n'aura 
ríen k craindre pour sa religión, il peut étre assuré en outre de trouver en 
lui cet esprit liberal, également éloigné de la licence et de la bigoterie ; en 
un mot, toutes les qualités nécessaires pour assurer k TAmérique du Sud 



íM». invasión exterior, para la cual el rey de Espáíía ponía én Éio- 
vimiento todos sus recursos (i), y la perspectiva de disolaeiOn 
interior que o&eda la actitud asumida por los gauchos pi^esti- 
giosos de las Provincias de Santa Pé y Entre Ríos, en cónq^éfli 
rebelión contra la autoridad nacional. De la disensión <iae e^é 
proyecto provocó en las sesiones del congreso de los diaíí 4T y 
30 octubre y 3 y 12 de noviembre, resultó por* el tofo dé una 
gran mayoría, que fuese aprobado el proyecto propuefetó, con 
ciertas restricciones, dando instrucciones al plenipotenciario 
argentino para continuar la negociación. 

La reproducción completa que hacemos de las actas de esas 
cuatro sesiones secretas, dará al lector una idea clara del modo 

une proipérüó complete, puiíqoe ce prínoe, en defenant Amérícam, 
n'aura et ne poorra avoir d'aotre but que de faire fleurir les arts» le» scieur 
ees, rag;rículture, le commerce, et de cette maniere gagner Taffectíon de sea 
sujets. 

Dans l'état actuel des choses, je crois, Hensieur, qu'ít est nécessaire qué 
votre gouvernement prenne uneprompte détenninatioD, afin de ne paslaísser 
échapper une occasion aussi favorable d'assurer le bonheur des ProYÍnces- 
Unies, et de concourir á raccroissement de son commerce. 

(1) El historiador español Torrente dice á este respecto lo siguiente : 

« D. José Valentín Gómez, que por Pueyrredon habia sido enviado cerca 
de la corte de Francia como representante de aquella república, empesó ya 
á manejar relaciones diplomáticas en el mes de mayo de 1819 con el ministro 
de relaciones extranjeras barón de Reyneval, quien, según los despachos de 
aquel emisario, habia formado el proyecto de coronar rey de Buenos Aires á 
S. A. K. Don Carlos Luis de Borbon, duque de Luca. Prometía aquel ministro 
obtener el consentimiento de nuestro augusto soberano el señor D» Fer- 
nando Vil, paralizar la formidable expedición que se iba preparando en An- 
dalucía, conceder á dicho príncipe toda clase de auxilios para ceñir la corona, 
y facilitar su enlace con una de las augustas princesas de la casa de Bra- 
ganza, para obtener por este medio la cesión de la Banda Oriental, y íbroiir 
un reino unido de todos aquellos inmensos países. 

» Si verdaderamente se concibió este proyecto, fué una emanación de l^s 
conferencias de Aquisgran, en el que parece trataron seriamente de la revo- 
lución de América los miembros que las componían, y expresaron una casi 
unánime opinión de la conveniencia de establecer monarquías en la Amérioa 
del Sur. Siendo estas las ideas que regian en los varios gabinetes europeos, 
no seria de extrañar que aprobasen el proyecto del barón de Reyneval, de 
que se hace mención, contando con la sanción del soberano legítimo de 
aquellos dominios. » (Tomo III, página 6.) 



t>llOVlN€lÁS t]NIPA$ DB aUD-AMiRICi Y FBANCIA. 369 

como fué tratado este grave asunto en el congreso nadooal 
argentino. 

En la [limera sesión secreta del miércoles 27 de octubre de 
i819, dio cuenta el presidente del congreso de la comunieacion 
del poder ejecutivo relativa al proyecto de monarquía del go- 
bierno francés , así como de la correspondencia seguida con el 
general San Martin y el gobierno de Chile sobro la exp«adieÍQn 
contra Lima. 

« Reunidos los señores diputados en la sala de la$ sesion^B á 
las diez de la mañana de este dóa^ y hecha señal por el señor 
presidente, se abrió y leyó una nota con calidad de reserv^dí' 
sima del supremo director del Estado , fecha del diíi anterior, 
incluyendo una comunicación dirigida desde Paris por el en- 
viado extraordinario cerca de los poderes europeos D. José Va» 
leaitin Gómez, datada en diez y ocho de junio último, aj secrer 
tario de Estado en los departamentos de gobierno y de rela- 
ciones exteriores. Concluida la lectura de dicha nota, se proce^ 
dio á la del expresado diputado. En ella, después de exponer 
haber sido invitado á una conferencia por el ministro de los 
negocios extranjeros de Su Majestad Cristianísima, y tenídola 
el dia primero del mes en que data su comunicación, manifiesta 
la propuesta que se le habia hecho en aquella por dicho minis- 
tro, de establecer en estas Provincias una monarquía constitu- 
cional, colocando en ella al duque de Luca, antiguo heredero 
del reino de Etruria, y entroncado por línea materna en la di- 
nastía de los Borbones; contando con que esta elección encon- 
traría la mejor acogida en los soberanos de las cortes princi- 
pales, y particularmente de los emperadores de Austria y de 
Rusia, abiertamente decididos por la persona del duque, y ^íi 
mayor grado por los intereses generales de aquel continente ; y 
con que la miraria Su Majestad Cristianísima con espacial c^om* 
placencia, y emplearía en su obsequio sus altos respetos y su 
poderoso influjo con los demás soberanos^ sin perdonar al mis- 
mo tiempo cuantos medios estuviesen á su aJcaMce paria prote- 
gerla, bien fuese por los auxilios de toda clase que se hicieran 
necesarios, bien por el arbitrio *de convej^ar i ^u .M^je^t^d 

A. - V. U 



1819. 



Nota del sapren 

director 

sobre 

ettablecimientc 

de una roonarqu 

coiistitacioual. 



370 PtOYIHCIAS UNIDAS DB 8UB-AM<1IGA T FIANCIÁ. 

1119. Católica al desistimiento de la guerra en que se hallaba empe- 
ñada con estas Provincias. Manifiesta en seguida el reparo que 
le opuso, de que no se hallaba competentemente autorizado para 
este negocio, y ademas que no seria de la aceptación de este 
gobierno toda proposición que no envolviese, como bases esen- 
ciales, la cesación de la guerra con España, la integridad del 
territorio del antiguo vireinato, incluyéndose particularmente 
la Banda Oriental, y los auxilios necesarios para hacer mas res- 
petable la situación actual del Estado ; lo cual no podria pru- 
dentemente esperarse de la elección del duque de Luca, quien 
ademas tenia la desfavorable circunstancia de hallarse soltero^ y 
de consiguiente sin sucesión. Que habiéndole opuesto estos re- 
paros, el ministro añadió que sería del particular cuidado de Su 
Majestad Cristianísima recabar de Su Majestad Católica la ter- 
minación de la guerra y el reconocimiento de la independencia 
de estas Provincias ; que el príncipe de Luca podria contraer 
su enlace matrimonial con una de las princesas del Brasil bajo 
la expresa condición de evacuarse por este gobierno la Banda 
Oriental, renunciando por su parte á toda solicitud de indem- 
nización, por cuyo medio se aseguraria también la sucesión á 
la corona; que Su Majestad Cristianísima contribuiria con 
auxilios de toda especie, los mismos que habría proporcionado 
en igual caso para un príncipe de la sangre ; y que sobre todo 
se emplearían todos los medios posibles para hacer realizable 
el proyecto, y con él la prosperídad de estos pueblos. Concluye 
el diputado Gómez con que habiendo oido estas nuevas exposi- 
ciones, contestó al ministro por segunda vez, que no se hallaba 
completamente autorízado para deliberar por sí mismo, y que 
daría cuenta al gobierno, exigiendo las instrucciones necesarias, 
• con cuya propuesta se habia convenido fácilmente aquel, ofre- 
ciendo entretanto girar por su parte esta negociación hasta 
ponerla en el mejor estado posible. Hace en seguida algunas 
observaciones sobre este importante y deUcado asunto, y acom- 
paña una memoría en que se apoya el mismo pensamiento, la 
cual asegura habérsele entregado posteríormente por un parti- 
cular como que contenia las ideas del barón de Reyneval, consi- 




PROYINCIAS UNIDAS DE SUD-AHÉRICA Y FRANaA. 371 

derado en aquella corte como jefe de la diplomacia francesa. 
Concluida la lectura de ambos documentos, y á fin de propor- 
cionarse el tiempo necesario para meditar sobre este deli- 
cadísimo negocio , la sala resolvió que se suspendiera su 
examen hasta el sábado inmediato , citándose á los señores 
diputados que no habian concurrido á la presente sesión. 
» En este estado se leyó otra nota reservada del supremo di- 
rector de igual fecha que la anterior, acompañando bajo los 
números uno á cuatro las comunicaciones que se le pidieron del 
general San Martin y del gobierno de Chile, relativas á las 
causas por que se suspendió la expedición proyectada contra 
Lima, y pasaron en comisión á los señores diputados Funes y 
Sáenz para que informaran á la sala. Con lo que terminó la 
sesión. — Pedro Francisco de Uriarte, vicepresidente. — 
Al margen, señores presidente y vicepresidente. — Gallo. — 
Sáenz. — Guzman. — Malavia. — Bustamante. — Zudáñez. 

— Pacheco. — Funes. — Carrasco. — Lazcano. — Viamont. 

— Rivera. — Díaz Vélez. — Chorroarin. — Acevedo. » 

En la segunda sesión secreta, que tuvo lugar el miércoles 3 de 
noviembre de 1819, se discutió la proposición del gobierno 
francés, que fué aceptada en general, nombrándose una comi- 
sión para que redactase y presentase en la siguiente sesión un 
proyecto de contestación, según lo exphca el acta que copiamos 
textualmente : 

« Reunidos los señores diputados en la sala de las sesiones á 
la hora acostumbrada, se volvió á tomar en consideración el 
asunto que quedó pendiente en las dos anteriores sobre la pro- 
puesta del ministro de relaciones exteriores de la corte de Paris 
hecha al enviado extraordinario de este gobierno cerca de los 
poderes europeos el Dr. D. José Valentín Gómez , para el esta- 
blecimiento de una monarquía constitucional en estas Provincias 
bajo la dirección del príncipe de Luca, según se expresó mas 
largamente en la acta secreta de veintisiete de octubre anterior. 
Ocupado seriamente el congreso de la gravedad, deUcadeza y 
trascendencia de este negocio, sin olvidar los términos en que 
lo propone el supremo poder ejecutivo en su nota oficial de 



1819. 



Otra Dola 

del 

inpremo direcU 

acompañando 

onas 

común icacionei 



Objeciones 

al proyecto 

de monarquía. 



372 PKOVINCIAS UNIDAS DE SUD-AHÉftlCA T FRANCIA. 

1819. Veintiséis del mismo octubre, se presentó desde luego á su con- 
sideración, por una parte, la incompatibilidad que envuelve la 
propuesta con la forma de la constitución política del Estado, 
que está ya sancionada y publicada, aceptada por los pueblos 
sin contradicción, y que el congreso y ellos han jurado solemne- 
mente sostener y observar, y por otra la falta de facultades para 
variarla, no siendo bajo las formas que ella misma establece 
para consultar mejor á su estabilidad y permanencia. 
lododercsuiverias. » Mas CU el coucopto Ab quo la expresada propuesta del mi- 
nistro del Estado de la Francia no sale de la esfera de un sim- 
ple proyecto de negociación que seguramente vendrá á ser cru- 
zado por la Gran Bretaña, á quien no puede acomodar que una 
potencia continental y de primer orden, como la Francia, su an- 
tigua rival, cuyos intei*eses políticos y mercantiles combinados 
con los de Austria, Prusia y Rusia conspiran de un modo bien 
perceptible á contrabalancear la preponderancia del poder bri- 
tánico, adquiera un ascendiente decisivo sobre estas Provincias, 
por el establecimiento de un príncipe que en tanto se presenta, 
6 se nos da esperanza, de que será sostenido por aquellas po- 
tencias, es cuando parece destinado á conciliar, ó mas propia- 
mente á subordinar los intereses de la América al influjo de la 
política continental europea, no fué difícil reponer, que no tra- 
tándose en el dia de aprobar ni ratificar un tratado por el que 
se varié ni trastórnela constitución adoptada, sino únicamente 
de un mero proyecto de negociación, el interés del país, la po- 
lítica, y las mismas críticas extraordinarias circunstancias de 
que nos hallamos rodeados, sin recursos para concluir una 
guerra tan desastrosa y prolongada en medio de estar nueva- 
mente amenazados de las formidables fuerzas que prepara el 
obstinado é implacable orgullo español) nos imponen el deber 
de sacSir de aquella propuesta el mejor partido posible á bene- 
ficio de h independencia pditica dd pais, ya interesando por 
este medio á la corle de Paris á que emplee su poderoso influjo 
óoñ el gabinete de Madrid, á fin de que se suspendan los pre- 
parativos de la grande expedición destinada á la subyugación 
de éstas Píoviücias, éñ que insiste con tenacidad el rey «ató* 



PftOVIMCIAg UNIDAS DB SUD^AütBIGA Y F|lAIi€|f . 373 

lico, ya inclinando al ministro de Francia á que por este in- I810. 
teres empiece á tratar con nuestro gobierno, se ^vaya poco á 
poco acostumbrando á reconocerlo, y acabe por fin de vencer 
la repugnancia que siempre tienen los ministros de testas poro- 
nadas á entrar en relaciones con los enviados de repúblicas 
nacientes, á quienes por todo favor apenas se les considera 
^ como existentes de hecho, cuando por su propuesta nos supone 
ya el ministerio de Paris, al menos tácitamente , en aptitud y 
con derecho para disponer de nuestra suerte y la de las Pro- 
vincias por medio de un tratado, ya pudiendo echar mano del 
arbitrio de hacer entrever diestra y sigilosamente la propuesta 
de la Francia al ministro de la Gran Bretaña, á fin de decidirlo 
por el reconocimiento de nuestra independencia absoluta, y 
porque nos ayude á sostenerla; y últimamente tomándonos 
tiempo (al menos mientras por medio de la negociación se logra 
entretener ó suspender la expedición ó armada española) para 
arreglar nuestro interior, preparar nuestra defensa , establecer 
nuestro crédito exterior, y ponernos en un pié de respetabi- 
lidad que nos proporcione mayores ventajas en este ú otro 
cualesquiera tratado; cuyo resultado en último anáUsis vendrá 
siempre á quedar sujeto á la aprobación del senado con dos ter- 
cios de votos, conforme á la constitución : la cual tampoco puede 
ser variada en ninguno de sus artículos, y mucho menos en 
los que constituyen la forma esencial del gobierno, sino por el 
consentimiento de las dos cámaras, expresado en el modo y 
forma que prescribe la misma constitución; sobre esta y otras 
serias y muy detenidas observaciones, dirigidas todas á con- 
sultar el bien del país, sostener la constitución, y dejar ilesas 
las facultades de la próxima legislatura para que obre en este 
gravísimo negocio del modo que mas convenga á fijar la suerte 
de las Provincias, y afianzar su sóüda y permanente feücidad, 
clasificada por de primer orden, se sujetó á votación la propo- 
sición siguiente : ¿ si se admite el proyecto (de que se trata) Admisión 
condicionalmente ó no? Verificada la calificación, resultó apro- bajo\onTctn« 
bada la afirmativa. Salvaron sus votos los señores Zudánez y 
Villegas, ordenando la sala que se pidiesen los suyos á los 



1819. 



Nombramiento 
dt uoa coiuísion. 



Voto salvado 
del diputado 

D. Jaime 
de Zud&nei. 



374 PROYINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRIGA T FRANaA. 

señores Díaz Vélez, Acevedo y Lazcano, que no habían asistido 
á la sesión. 

)) En seguida se procedió á nombrar una comisión que pre- 
sente en proyecto las condiciones bajo las cuales se ha de admi- 
tir aquel, y designado el número de tres señores diputados para 
la comisión, resultaron electos los doctores Bustamante, Funes 
y Sáenz. Con lo que terminó la sesión. — Al margen, señores 
presidente y vicepresidente. — Ghorroarin. — Carrasco. — 
Pacheco. — Uriarte. — Sorilla. — Viamont. — Guzman. — 
Rivera.— Zudáñez. — Bustamante. — Funes. — Sáenz. — Gallo. » 

El señor Zudáñez salvó su voto en los términos siguientes : 

« En la sesión de 3 de noviembre del presente año de 4819, 
en la que se ventiló y decidió la propuesta hecha por el minis- 
terio francés, de admitir por rey de estas Provincias Unidas al 
príncipe de Luca, mi voto fué el siguiente : 

» No estando en mis facultades contrariarla voluntad expresa 
de mi provincia por el gobierno repubUcano, manifestada en 
las instrucciones á sus diputados para la asamblea general 
constituyente, ni variar en su principio fundamental la consti- 
tución del Estado, me opongo á la propuesta hecha por el mi- 
nisterio francés de admitir al duque de Luca por rey de las 
Provincias Unidas. Y sin embargo de estar persuadido que 
este proyecto, degradante y perjudicial á la felicidad nacional, 
ha de abortar en el seno mismo de la Francia, considerando 
las ventajas que puede proporcionarnos su comunicación con 
copia de la memoria del barón de Reyneval al gabinete de la 
Gran Bretaña y á los Estados Unidos de Norte-América, opino, 
que sin pérdida de momento se les instruya de él , de los mo- 
tivos en que se funda, y de sus consecuencias. Que los encar- 
gados de negocios Gómez y Rivadavia, para ganar tiempo, 
entretengan al ministerio francés, cuanto sea posible antes de 
desengañarlo ; pero que estrechados á comunicarle el ultimátum 
del soberano congreso, pasen á Inglaterra (nación mas formi- 
dable para la América que todas las del continente europeo) á 
poner en movimiento los preciosos resortes que les ha presen- 
tado este negocio. Y que el diputado remitido al gobierno de 



PROYINCUS UNIDAS DE SCD-ÁMÉRICA T FRANCIA. 



375 



Chile por su enviado en Paris, con pliegos relativos á este mis- 
mo asunto, continúe su viaje sin necesidad de comunicarle lo 
resuelto. Salvo mi voto, al pié de la letra. » 

En la misma sesión , el señor diputado don Alejo Villegas 
fundó su voto del modo siguiente : a Sin entrar por ahora en el 
examen sobre las ventajas ó inconvenientes del proyecto, soy de 
sentir, que siendo su admisión diametralmente contraria á la 
constitución que se acaba de jurar, no hay autoridad en el con- 
greso para adoptarlo, y aun creo que si el proyecto es ventajoso 
al país, puede abortar por el mero hecho de adoptarse por el ac- 
tual soberano congreso sin observar las reglas prevenidas por 
la constitución en el capítulo que trata de sus reformas, y 
mucho mas estando tan inmediata la reunión de la legislatura 
constitucional. 

El señor Díaz Vélez dijo en la misma sesión y sobre el mismo 
asunto : a Mi voto fué : que se admitiese el proyecto condicio- 
nalmente bajo las instrucciones que se le den al enviado, siendo 
mi voto por la afirmativa con absoluta referencia á las condi- 
ciones que juzgué por mi parte esencialísimas, las cuales si no 
resultan aprobadas por la sanción general , estoy por la nega- 
tiva, y he salvado mi voto. » 

La tercera sesión secreta tuvo lugar el viernes 12 de noviem- 
bre de 4819. En ella fué sometido y discutido el proyecto de 
la comisión , el cual fué adoptado con algunas modificaciones 
por una mayoría del congreso. 

(( Reunidos los señores diputados en la sala de las sesiones á 
la hora acostumbrada , los señores diputados encargados en 
comisión de formaüzar el proyecto de las condiciones bajo las 
cuales habia de admitirse la propuesta hecha por el ministrode 
negocios extranjeros de la corte de Paris para establecer en las 
Provincias Unidas una monarquía constitucional, cuyo punto 
habia sido ventilado con la mayor detención en las tres sesiones 
anteriores, y resuelto en la última la admisión de aquel condi- 
cionalmente, hicieron presente á la sala hallarse en estado de 
dar cuenta de su comisioiL Leido por tres veces el proyecto que 
presentaron por escrito, se hicieron en general algunas obser- 



1819. 



Id. del diputa 
D. Alejo Yilléi 



Id. del diput*' 
•eilor Dfax Vél 



Leetum 
del proyecto. 



1$!9 



Adopción 

ée U primera 

comlicioH. 



Pcquefla 
modificacioo 
i U segunda. 



376 I^OVÍirClÁ^ tÑTDAft DE JSI]t)-ÁM%fiTtÁ Y rákÁCík. 

vaciones, y se procedió en seguida i examinat separadamente 
cada condición de las nueve que aquel contenia. 

» Habiéndolo verificado con la primera, que dice : Qoe flu Ma- 
jestad Cristianísima toma á su cargo allanar el consentimiento 
de las cinco altas potencias de la Europa, y aun el de la misma 
España, fué aprobada con la adición de que se exigiera especial- 
mente el consentimiento déla Inglaterra. Salvaron sus votos los 
señores Zudáñez, Díaz Vélez, Rivera y Üriarte, en los términos 
que consta del libro respectivo. 

» Examinada la segunda condición, que dice : Que conseguido 
este allanamiento, sea también del cargo del mismo rey cristia- 
nísimo facilitar el enlace matrimonial del duque de Luca con 
una princesa del Brasil, debiendo este enlace tener por resultado 
la renuncia por parte de Su Majestad Fidelísima de todas sus 
pretensiones á los territorios que poseía la España conforme á la 
lütima demarcación, y á las indemnizaciones que pudiera tal 
vez solicitar en razón de los gastos invertidos en su actual em- 
presa contra los habitantes de la Banda Septentrional del Rio 
de ia Plata, ftié aprobada, con la calidad de que en lugar de 
Banda Septentrional, se pusiera Banda Oriental, suprimiéndose 
la última parte que dice del Rio de la Plata. 

» Se examinaron por su orden la tercera y cuarta condicio- 
nes, y fueron aprobadas en los términos siguientes: 
Tercera condiiion. » Tefcora. — Quo k Francia se obligue á prestar al duque de 

Luca una asistencia entera de cuanto necesite para afianzarla 
monarquía en estas Provincias, y hacerla respetable : debiendo 
comprenderse en ella cuando menos todo el territorio de la an- 
tigua demarcación dei vireinato del Rio de la Plata, y quedar 
por !o mismo dentro de sus límites las Provincias de Montevi- 
deo con toda k Banda Oriental, Entre Riós, Corrientes y Para- 
guay. 

» Cuarta. -^ Que estas Provincias reconocerán por su monarca 
al duque de Luca bajo la constitución política que tienen jurada, 
á excepción de aquellos artículos que no sean adaptables á una 
forma de gcd)iemo monárquico hereditario : los cuales se iteíbr- 
mar&n úei modo constítucmal «|«e ella previene. 



Cnaria conJicion. 



Quinta condiei 



Sexta condiei* 



PROyiKaAS DNIDjV^ de SUDrAlUSRICÁ T FRAKCIA. 377 

, » La quinta^ que dice : Que estando convenidas las principales 
potencias de la Europa en la coronación del duque de Luca, de- 
berá realizarse el proyecto aun cuando la España insista en 
su empeño de reconquistar estas Provincias, fué igualmente 
aprobada, salvando su voto el señor diputado Zudáñez. 

». Examinada la sexta condición, que dice : Que en ese caso, ó 
hará la Francia que se anticipe, la venida del duque de Luca, con 
toda la fuerza que demanda la empresa, ó pondrá á este gobierno 
en estado de hacer frente á los esfuerzos de la España, auxiüán- 
dolo con tropas, armas, buques do guerra, y un préstamo de 
tres ó cuatro millones de pesos, pagaderos luego que se haya 
concluido la guerra y tranquilizado el país, fué aprobada con 
la calidad de que en lugar de tres ó cuatro millones , se 
pusiera tres ó mas, y salvó su voto el señor diputado Díaz Veloz. 

» En seguida se examinaron también por su orden la séptima, 
octava y nona condiciones, y fueron aprobadas en los términos 
siguientes : 

)) Séptima. — Que de ningún modo tendrá efecto este proyecto sé|.i¡ina condit 
siempre que se tema con fundamento que mirando la In- 
glaterra con inquietud la elevación del duque de Luca, pueda 
empeñarse en resistirlo y frustrarlo por la fuerza. 

» Octava. — Que el tratado que se celebre entre el ministro de octava condid 
relaciones exteriores de la Francia y nuestro enviado en Paris, 
deberá ser ratificado dentro del término que para ello se señale 
por Su Majestad Cristianísima y por el supremo director de este 
Estado, con previo consentimiento del senado, según las formas 
constitucionales. 

» Nona. — Que á éste fin se procurará nuestro enviado el 
tiempo que considere necesario para que pueda volver de aquí 
despachado este asunto de tan alta importancia, conduciéndolo 
con toda la circunspección, reserva y precaución que impone 
su naturaleza dehcada, así porque no aborte el proyecto, como 
para impedir las consecuencias funestas que ocasionarán (si 
llega á transpirarse prematuramente) las glosas malignas que 
sabrán darle los enemigos de la felicidad de nuestra patria. 

» Habiéndose requerido los votos de los señores diputados 



NoTena condiei 



1819. 

1.08 d¡pill:««Í0S 

kutei le» Kultarun 

sus TOlug. 



Resolaeion 
del coDgre«o. 



378 PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T FRANUA. 

que no asistieron á la anterior sesión sobre la proposición de si 
se admitia el proyecto de que se ha tratado, condicionalmente 
ó no, se manifestaron á la sala, como igualmente que el señor 
diputado Díaz Vélez habia salvado el suyo. Con lo que* terminó 
la sesión. — Al margen, señores presidente y vicepresidente. 

— Gallo. — Funes. — Lazcano. — Zudáñez. — Sorilla. — 
Uñarte. — Pacheco. — Bustamante. — Acevedo. — Guzman. 

— Carrasco, — Chorroarin, — Rivera. — Díaz Vélez. — 
Sáenz (i). » 

En fin, la resolución tomada por el congreso de las Provincias 
Unidas sobre las proposiciones del gobierno francés fué comu- 
nicada al poder ejecutivo en los términos siguientes : 

« El soberano congreso, habiendo examinado en sus sesiones 
del 27 y 30 del mes pasado, y de 3 y 42 del corriente, el con- 
tenido de la comunicación dirigida con fecha de 18 de junio 
último por el enviado extraordinario cerca de las potencias eu- 
ropeas D. José Valentín Gómez, á la que V. E. ha agregado 
una nota confidencial, con fecha 26 del pasado, ha adoptado la 
siguiente resolución : 

)) Que nuestro enviado en Paris pondrá en conocimiento del 



(1) Concuerda con las actas secretas que aparecen estampadas á fojas 
ciento veintiocho y siguientes hasta fojas ciento treinta y cuatro del libro 
primero de á folio del soberano congreso, forrado en pergamino amarillo, 
que se hallan en blanco á excepción de la primera, y aunque á fojas ciento 
veintinueve hay una enmendatura y entrerenglonacíon y textadura á fojas 
ciento treinta y una, no se notan salvadas á su respectiva conclusión, y que- 
dan todas ellas rubricadas en los lugares de los blancos que no resultan fir- 
madas. Que los tres votos salvos que igualmente van insertos son los mismos 
que se notan al reverso del folio once y doce del cuaderno forrado en papel 
pintado con que concluye, y también hemos rubricado el que se dice ser del 
Dr. D. Alejo Villegas por no aparecer firmado. Y en cumplimiento de lo 
mandado por el señor gobernador de la provincia en auto de catorce del 
presente mes, lo autorizamos, signamos, y firmamos en Buenos Aires, á 19 
de marzo de 1820. — D. José Ramón de Basavilbaso. escribano mayor de 
gobierno. Hay un signo. — D. Juan José Rocha, escribano público. Hay un 
signo. — Mariano García de Echaburu, escribano público. Hay un signo. — 
Tomas José Boiso, escribano público. Hay un signo. — Narciso de Yranzuaga, 
escribano público. 



PROVINCIAS UNIDAS DE SUD-AMÉRICA T FRANCIA. 379 

ministro de relaciones exteriores de S. M. Cristianísima, que el isid. 
congreso nacional de las Provincias Unidas de Sud- América ha s» idmiicii 
examinado con la mas seria y madura atención la proposición J" •'7''"'"^° 

• sr tr ¿ni gobierno fri 

del establecimiento en estas Provincias de una monarquía cons- bajo condicici 
titucional, para colocar en ella, bajo los auspicios de la Francia, 
al duque de Luca, contrayendo matrimonio con una princesa 
del Brasil ; que no la ha considerado inconciliable con el objeto 
principal de nuestra revolución, la libertad é independencia po- 
h'tica, ni con los intereses de estas mismas Provincias; que re- 
conociendo que el primero y mas sagrado de sus deberes es el 
ocuparse eficazmente de consoüdar la felicidad púbUca, haciendo 
cesar la efusión de sangre y todas las calamidades de la guerra 
interior y extranjera, por medio de una paz honrosa y duradera 
con la España y con las grandes potencias de la Europa, cuya 
paz deberla estar basada en el reconocimiento de una indepen- 
dencia absoluta, y en relaciones de comercio de una utilidad 
recíproca, es necesario, para fijar su determinación, saber si las 
ventajas que ofrece este proyecto son bien efectivas, pues está 
decidido á adoptar por jefe de su gobierno al príncipe que reúna 
mayor número de garantías para asegurar estas ventajas, y para 
allanar los obstáculos que pudieran presentarse; que adoptando 
estos principios, la autoridad ejecutiva de este Estado soberano 
podrá admitir esta proposición bajo las condiciones cuyo tenor 
es el siguiente : 

)) 1* Que S. M. Cristianísima se encargará de obtener el con- i-conduim 
sentimiento de las cinco grandes potencias europeas, especial- 
mente el de la Inglaterra y el de la España. 

» 2' Que después de haber obtenido este consentimiento, i-comiicion 
S. M. Cristianísima se encargará igualmente de facilitar la unión 
del príncipe de Luca con una princesa del Brasil ; debiendo esta 
unión tener por resultado la renuncia por parte de S. M. Fide- 
lísima de todas sus pretensiones sobre el territorio que poseía la 
España, según la última demarcación, y de las indemnizaciones 
que podria reclamar en la ulterioridad, en razón de los gastos 
ocasionados por su empresa actual contra los habitantes de la 
Banda Oriental, 



4819.» 

3* condición. 



4* condición. 



8* condición. 



6* condición. 



7* coodícii'U 



8* condición. 



9' condición. 



380 PRoriffCiAS imiDÁS db sud-aüérica t frangía. 

» 3* Que la Francia se obligará á prestar al príncipe de Luca 
todo el auxilio necesario para establecer una monarquía eñ estas 
Provincias, y para hacerla respetar, debiendo esta monarquía 
comprender cuando menos todo el territorio de la antigua de- 
marcación del vireinato del Rio de la Plata, y contener por con- 
secuencia dentro de sus límites la provincia de Montevideo con 
toda la Banda Oriental situada entre el Rio, Corrientes y el Pa- 
raguay. 

)) 4* Que estas Provincias reconocerán por soberano al duque 
de Luca, conservando la constitución que ellas hablan jurado, 
con excepción de algunos artículos que no podrían adaptarse á la 
forma de un gobierno monárquico hereditario, los que serán 
modificados de acuerdo con los principios constitucionales que 
les han dado origen. 

)) 5" Que tan pronto como las grandes potencias de la Europa 
hayan consentido en la elevación del duque de Luca, este 
proyecto deberá llevarse á efecto, aunque la España no quiera 
renunciar á la esperanza de reconquistar estas Provincias. 

)) O* Que, en este último caso, la Francia procederá de tal 
suerte que acelere la partida del duque de Luca con todas las 
fuerzas necesarias para semejante empresa, y que ella la pondrá 
en estado de rechazar todos los esfuerzos de la España, facili- 
tándole tropas, armas y municiones de guerra, y prestándole 
tres millones de pesos fuertes pagaderos al fin de la guerra, 
cuando se haya restablecido la tranquilidad del país. 

» 7' Que de cualquier manera que se efectúe esta empresa, 
será necesario considerarla bajo el punto de vista de que la In- 
glaterra, viendo con inquietud la elevación del duque de Luca, 
se opondrá á ella y se esforzará por frustrarla, haciendo uso de 
la fuerza. 

» 8* Que el tratado que se celebre entre el ministro de relacio- 
nes exteriores de Francia y nuestro enviado, deberá ser ratifi- 
cado en el plazo que determine S. M. Cristianísima y el director 
supremo de este Estado, con el consentimiento previo del se- 
nado, según las formas constitucionales. 

))9* Que á este fin nuestro enviado exigirá todo el tiempo ne- 



PBOYINCIAS UNIDA9 BB SUD-AMÉaiGA Y FRANCU. 



381 



cesario para que un asunto de tan alta importancia pueda ter- 
minarse aquí, manejándosele con toda la circunspección, reserva 
y precauciones consiguientes á una posición tan delicada, tanto 
para asegurar el buen éxito del proyecto, como para prevenir 
las consecuencias funestas que sobrevendrían si se llegara á des- 
cubrir antes de tiempo, y las interpretaciones malignas que sa- 
brían darle los enemigos de la felicidad de nuestra patria. *-* 
Buenos Aires, noviembre Í3dei8<9. » 

Mientras tenian lugar las sesiones secretas del congreso, no 
faltaron genios inquietos que en inteligencia con los partida- 
rios de López, Carrera y Artigas (*), hicieron circular la idea de 



1819!. 



Los enemigoi 
scasan de trtid 
al gobierno 
nacional. 



(1) £1 historiador español Torrente conviene en que existían inteligencias 
entre Artigas y los Españoles residentes en la Banda Oriental. 

« Los Portugueses, dice, habian atacado la Banda Oriental á fines de 1816, 
sin que el gobierno español hubiera sido consultado para esta agresión ; 
fueron sus miras ostensibles las de proteger al Brasil de las ideas subversivas 
que reinaban en dicha Banda Oriental, pero como se recelase que la ambición 
tenía en ella mas parte que la política, protestó S. M. Católica contra una 
invasión, tanto menos esperada cuanto que hacia el mismo tiempo se habia 
enlazado en matrimonio con una augusta princesa de la casa de Brnganza. 
Las potencias aliadas tomaron parte en esta cuestión diplomática á favor do 
los derechos de la España, y se vio con la mas agradable satisfacción la de- 
claración del gobierno brasileño , que ponía en claro los nobles sentimientos 
de que estaba animado, y la promesa formal de tener aquellos dominios á la 
disposición de Su Majestad, para cuando se hallase en estado de hacer res- 
petar su autoridad en el vireinato de Buenos Aires. 

> Cuando los Portugueses se presentaron delante de Montevideo, estaba 
aquella ciudad ocupada por lus tropas de Artigas , de ese jefe bullicioso y 
emprendedor, que al favor del prestigio que ejercía énlre las gentes de la 
campaña, habia llegado á hacerse temer del gobierno de Buenos Aires, y á 
arrancarle dicho dominio. Ese indomable revolucionario, batido unas veces y 
vencedor las mas, sostuvo una guerra activa con los Portugueses hasta el 
año 1820, en que fué completamente derrotado por el general portugués 
Villanueva en la orilla izquierda del rio Tacuarembó en 22 de enero, de 
cuyas resultas cruzó el Uruguay con cinco ó seis de sus mas adictos, y se 
refugió al Paraguay, en donde espiraron sus gigantescos proyectos. 

» Había sido tan ambigua su conducta en varias circunstancias, que parecía 
obrar en unas á favor de la independencia y en otras en obsequio del sobe- 
rano español ; pero siempre confra el partido portugués. Mas de una vez se 
engañaron los mismos Españoles, al ver que á un mismo tiempo hacia la 
guerra á dichos Portugueses y á los insurgentes de Buenos Aires ; esta creen- 



382 PROVINCIAS UNIDAS DB SUD-AMtelCA T FRANCIA. 

1819. que el gobierno nacional traicionaba la patria. El espíritu de 
:»ujo deiigraciado paTtído abogaba todo otro sentimiento noble. La descomposición 
"*''*d"¡iT*°*" social era completa; los hombres il